PARTE 4: ÁNGEL GUARDIÁN

Horas después

'Oh, mi cabeza… Todo me da vueltas. ¿Dónde estoy?', se preguntó. Los ojos le pesaban, no podía abrirlos.

La oscuridad invadió nuevamente.

Al día siguiente

- Doctor, ¿cómo está? – se escuchó. La voz parecía llegar desde kilómetros de distancia, se oía apagada, mezclada con otras voces y murmullos.

Poco a poco empezó a volver en sí, sentía su cuerpo cada vez más pesado… el dolor cada vez más presente…

'¿Qué es ese sonido…?' pensó. Aguzó el oído. Bip… bip… bip… '¿Es una máquina…de monitoreo?, se preguntó. '¿Qué me pasó?', trató de recordar…

Quiso llevarse la mano a la cara y sintió una puntada terrible de dolor.

'¡Dios! ¿Qué me sucede?'

- ¡Llama al doctor! – la misma voz otra vez, estaba más cerca. – Parece que reacciona.

'¿Reaccionar, quién tiene que reaccionar?', pensó extrañado. Todo le daba vueltas. Hizo un esfuerzo por recordar… y todas las imágenes llegaron juntas a su mente. "La camioneta… Kate… el vidrio… ¡CASTLE NO!"

- Kate… - salió de sus labios, casi sin darse cuenta. Todavía tenía los ojos cerrados.

- Llámala, dile que entre… - dijo alguien. Se oyeron pasos. '¿Mamá?' se preguntó, sentía que todo le retumbaba en la cabeza, como un gong.

- ¿Qué pasa Martha? – dijo la voz de otra mujer.

- Kate… - volvió a decir al escuchar su voz y sintió como una lágrima corría por su mejilla.

Martha le sonrió a Kate y le hizo un gesto para que se acercara. Kate lo hizo sin dudarlo. Caminó hacia él, se puso a lado de la cama y lo tomó de la mano. Castle sonrió pesadamente al sentir su mano y sintió como si le quitaran kilos de encima. Ella estaba bien y estaba con él a su lado. Poco a poco empezó a abrir los ojos.

Al principio vio luces y sombras borrosas que lo cegaban hasta que de a poco su vista empezó a acomodarse. Y lo primero que vio fue su rostro que le sonreía, con lágrimas recorriéndole las mejillas, y esos hermosos ojos verdes.

- Hey… - le dijo él casi en un susurro. Kate se limpió las lágrimas del rostro y volvió a sonreírle.

- Hey… - le contestó con una voz apenas audible de la emoción.

- He vuelto del más allá solo para ver tus ojos. – le dijo él. Kate le dedicó una amplia sonrisa y miró a Martha.

- No seas melodramático, muchacho. Estuviste inconsciente menos de un día. – le avisó Martha, y todos los presentes se rieron.

- Si, papá. – saltó Alexis. – Hay que reconocer que la sacaste barata. – Castle las miraba sin entender.

- Solo te quebraste un brazo y una pierna. Ninguna de gravedad. – sentenció Lanie, que hasta el momento había estado sentada en un sillón al costado de la habitación.

- ¿Cómo? Pero el choque… - empezó él tratando de recordar. Pero Kate lo cortó.

- El saltó que diste hizo que impactaras directamente contra el parabrisas, que como ya estaba severamente dañado por el golpe del arma, reventó, y terminaste dentro de la cabina de la camioneta.

- Tienes suerte de haber quedado horizontal cuando chocaste con el vidrio. La fractura del brazo fue producto del choque con él, y la pierna por el golpe contra el marco lateral del vehículo. – le aclaró Lanie que ahora caminaba hacia Castle.

Él los escuchó atentamente, tratando de procesar todo y luego se quedó en silencio unos segundos mientras paseaba la vista por cada uno de los presentes. Por último, volvió la vista a Kate y luego a la mano que lo agarraba, la tenía vendada.

- Te empujé muy fuerte… - fue lo único que pudo decir. Kate inicialmente no entendía hasta que él le acarició la muñeca vendada. Ella solo pudo sonreírle con toda la ternura que podía expresar y movió la mano para que viera que no era nada serio.

- Me salvaste la vida. – le aclaró levantando la mano para acariciarle el rostro. Él apoyó la suya sobre la de ella y le sonrió. – Eres mi ángel guardián.

F I N