―Granjera-chan, ¿me puedes repetir por favor por qué voy de compras contigo para conseguir un simple traje de baño?
―Porque no tengo sentido de la moda y creo que usted es bueno para al menos eso.
Aunque ella lo dijera de ese modo, todavía se sentía un poco reacio a ser arrastrado de nuevo en un fin de semana por algo que él piensa, Hotaru debería estar haciendo con otra chica.
―Soy muy bueno en muchas cosas, estúpida Granjera. ―Oikawa escupió con irritación.
A pesar de todo lo que había sucedido el fin de semana pasado, Iwaizumi se había disculpado profundamente con Kaori y la había invitado a pasar el rato en la playa con él. Esas habían sido las palabra que la pelinegra empleó para explicarle la situación al armador del equipo de vóley; pero cuando él le preguntó a su mejor amigo si aquello era cierto, le dijo que sí, irían, acompañados por el resto del equipo, obviamente. Oikawa pensó entonces que Hotaru había ignorado de plano la mención del equipo completo que también estaría en el mismo lugar y solo se puso a fantasear sobre ella e Iwaizumi en la playa.
―De todas formas, no se debe preocupar Sempai. ―ella aseguró. ―Ya les pedí a otros amigos que vinieran.
―¿Me estás invitando a una cita doble? ―gracias a ese comentario, se ganó un golpe en el hombro. ―Sólo fue una broma, Granjera-chan.
Ella hizo una mueca antes de replicar. ―N-no es ningún tipo de cita. No tiene por qué considerarse así. S-sempai, no se meta en mi camino. Y deje de decirme Granjera.
Oikawa la miró extrañado. Era la primera vez que Hotaru tartamudeaba sin tener la presencia de Hajime cerca. Ignorando el pequeño malestar de estómago que aquello le provocó, contestó. ―Eso parece un poco retrógrado, ya que fuiste tú quien pidió mi ayuda en primer lugar.
―Sólo hagamos lo que vinimos a hacer. ―la paciencia de Kaori se estaba agotando.
Toru rodó los ojos y entonces caminó hacia unos estantes que exhibían algunos trajes de baño femeninos. ―Bueno, entonces, ¿qué tal este? ―levantó al azar una de las piezas y por supuesto, tenía que ser uno totalmente ridículo. Tenía arcos y volantes innecesarios. Él apenas y pudo imaginársela usando eso sin soltar una carcajada.
―¿Quieres que te golpee?
―Ah~ ―empezó el castaño, reprimiendo pequeñas risitas. ―Pero te verías muy linda Granjera-chan~
Inmediatamente toda su cara se adquirió un rojo brillante mientras observaba el bikini blanco con lunares negros que sostenía. La parte superior estaba totalmente desprovista de correas por lo que era totalmente sugerente. Kaori estaba completamente segura de que su superior había escogido específicamente ese traje sólo para meterse con ella; para cabrearla y molestarla como siempre lo hacía.
―¡Por supuesto que no! ―dijo rápidamente, intentado controlar su cara ardiente. ―N-no importa como lo mires, no puedo usar algo así. Ayúdame a encontrar algo más.
―Bien. ―dejó la prenda en su sitio y continuó con la búsqueda.
Discutieron bastante mientras buscaban el vendito traje, aunque todo siempre era más que todo porque a Kaori no le gustaba nada de lo que Toru le mostraba. Ella quería algo en específico; ni tan ridículo, ni tan sugerente. Y aparentemente algo "sexy" estaba totalmente fuera de las posibilidades porque cuando el muchacho le mostraba un traje de baño que se ajustaba a esa categoría, recibía una amenaza de golpes.
Sin embargo, al final, y cuando ya estaba perdiendo las esperanzas, Hotaru fue quien se acercó a él con un traje de baño en las manos que parecía bastante aceptable.
―¿Qué tal este? intenté que no tuviera volantes excesivos como me lo dijo, sempai. Pero sigue siendo de dos piezas y realmente no me gusta eso…pero es lindo de todas formas. ¿Cree que a Iwaizumi-sempai le gustaría?
El muchacho se encogió de hombros. ―No sé. Tienes que probártelo.
―Está bien, pero tiene que ser brutalmente honesto conmigo. No endulce las palabras para que no parezca doloroso. Si se ve mal, tiene que decírmelo. No quiero que Iwaizumi-sempai me vea usando algo que no me favorezca para nada.
―Tranquila, Granjera-chan. Siempre he sido tremendamente honesto contigo. ―lo cual no era una total mentira, pues de un cien por ciento, era honesto casi hasta un noventa y cinco por ciento.
Analizando al fenómeno masculino que tenía en frente por última vez, la pelinegra se lanzó al vestuario, entrando en uno de los puestos abiertos. No pasó entonces mucho tiempo antes de que ella se mostrara de nuevo.
Al verla, Oikawa ensanchó los ojos y tragó saliva. Él no recordaba haberla considerado antes como atractiva (de hecho, solo una vez pensó que lo era). Entonces, ¿por qué era tan diferente ahora? era cierto que su imagen se favorecía gracias al traje de baño de dos piezas que resaltaba perfectamente la forma de su cuerpo. El color rosa le daba un poco de énfasis a su aspecto ya lindo.
―¿Entonces qué? ¿Oikawa-sempai? ―ella se removió incomoda, mientras subía sus lentes que habían descendido unos milímetros por su tabique.
A Toru le tomó un momento salir del trance y darse cuenta que Kaori estaba pidiendo su opinión. Cerró los ojos con fuerza un momento y sacudió su cabeza para olvidar esos pensamientos raros que tenía en ese momento en lo más profundo de su cerebro.
―Te queda bien, Granjera-chan. ―sonó forzado, él lo sabía. Casi esperaba que la chica lo llamara mentiroso por decir eso.
―¿Lindo? ¿Cree que con Iwaizumi-sempai funcione lo lindo?
Por supuesto, todo siempre volvía a Iwaizumi de alguna manera. El instinto inmediato de Oikawa fue decir que sí, para por fin acabar con todo eso, pero se encontró vacilando. ¿Por qué dudaba? había algo muy en el fondo de su mente que le hacía querer decirle lo contrario por esta vez. Decirle que eligiera algo más; que se pusiera esa ridícula primera prenda que había tomado hace unos momentos atrás, porque eso sin duda sería algo que a su mejor amigo no le agradaría mucho.
Pero entonces se encontró con aquella puerta imaginaria en su cerebro de color rojo y que decía "Área restringida". ¿Qué pasaba si la abría? ¿Por qué de repente estaba pensando esas cosas extrañas y tóxicas? Él ya había prometido ayudarla. ¿Por qué estaba teniendo dudas sobre esa decisión ahora?
―Oikawa-sempai~ ―Kaori, poniéndose de puntillas, se había acercado al chico lo suficiente como para poder mover su mano frente a su cara para tratar de llamar su atención. ―Hey~ ―la forma en que ella lo había llamado, con los labios fruncidos, le hizo cierta gracia.
Luego parpadeó en sorpresa al notar que estaba mirando los labios de la chica, y además ella estaba muy cerca de él. ―S-sí. Estoy seguro de que Iwa-chan pensará que te queda bien eso, Granjera-chan. ―olvidó la puerta roja en su cerebro y simplemente salió de ese recóndito lugar.
―¿Por qué suena tan forzado cuando lo dice?
Y como siempre, ella podía ver más allá de su fachada; podía leerlo como un libro abierto. Así que todo lo que pudo hacer fue reírse, frotándose la parte posterior de su cuello. ―Lo siento, mi cabeza está en otro lado, pero estoy seguro de que él pensará que eres linda. Ese te queda bien.
Por un breve momento, Hotaru lo miró con cautela, antes de retroceder a su posición inicial. ―Está bien, le creo. De todas formas sabe que es demasiado importante esto para mí como para que me mienta. Así que me compraré este y todos nos reuniremos el próximo fin de semana en la playa.
Ah, así que si era consciente de que todos irían, y no serían solo ella y Hajime.
―Como digas, como digas. ―Toru le dio una suave palmada en la parte superior de su cabeza. Ese gesto arruinó un poco su cabello (que se había esforzado por mantener siempre peinado), dejándolo desaliñado.
Ella rápidamente palmeó la mano ajena lejos de su cabeza. ―Sempai, no estropeé mi cabello cuando trabajo tan duro para que se vea así. ―lo miró con expresión agria. ―¿Acaso intenta sabotearme intencionalmente?
Esa acusación podía tener un poco más de verdad de lo que ella se imaginaba.
―Ve a comprar eso y no hagas que pierda mi tiempo, Granjera-chan.
Ella asintió, dándose la vuelta, pero antes de partir a la caja registradora, volvió a enfrentar al castaño. ―Sempai, tiene tiempo libre después, ¿no? necesito hacer más compras. El cumpleaños de Iwaizumi-sempai se acerca, ¿sabe?
El chico chasqueó la lengua. ―¡Por supuesto que lo sé! no por nada soy su mejor amigo.
Ella hizo un asentimiento de cabeza y desapareció para pagar lo que tenía entre las manos. Casi cinco minutos después, ella regresó con Toru y lo arrastró hacia otra tienda, en donde pasaron la siguiente media hora mirando posibles regalos. Aunque, a decir verdad, su corazón no estaba totalmente involucrado; a pesar de que él no lo admitía ni a sí mismo.
―¿Qué tal esto? ―antes de que él siquiera lo rechazara, ella misma lo volvió a poner en su lugar, alegando que eso era algo que Iwaizumi no usaría jamás en la vida. Varios empleados fueron a ofrecer ayuda a los adolescentes, pero Hotaru era demasiado terca para aceptar. Así que entonces se volvió hacía Oikawa y le preguntó abiertamente: ―Usted conoce a Iwaizumi-sempai desde que eran niños, ¿verdad? ¿Qué cree que le gustaría? no sé por dónde empezar.
A pesar de que eso era cierto, la amistad entre Oikawa Toru e Iwaizumi Hajime no se basaba en darse regalos de cumpleaños ni nada por el estilo. E intentarlo alguna vez sería absolutamente inútil. Sí, se conocían mejor que cualquier otra persona; incluso que ellos mismos, pero ¿para darse regalos? no podía imaginárselo.
―La intención es lo que cuenta, ¿no?
Ella frunció el ceño significativamente. ―Eso es un montón de basura y usted lo sabe, sempai.
Por supuesto, ella también tenía que ser como él en cuanto a dar obsequios se refería. Y además, después de varios meses conociéndola, tenía la sensación de que ella era bastante perfeccionista (lo cual le molestó un poco, porque en ese aspecto también se parecía a él) de modo que no bastaría con decirle cosas como lo que le acaba de decir o simplemente algo como: "Pon tu corazón en ello". Así que simplemente la dejó ser, y que escogiera lo que se le viniera en gana.
Parecía haber pasado una eternidad en el momento en que Hotaru encontró algo que se adaptaba a su gusto y que pensó que le gustaría al as del equipo de vóley. En cuanto lo pagó, por fin pudieron salir de la tienda.
―Ah~ se siente bien terminar con eso. ―exclamó Kaori mientras estiraba los brazos y bostezaba, como si toda la tarde que estuvieron de compras hubiera sido agotador para ella.
Oikawa pensó que debería ser él quien usara esa línea. ―Sí, como sea. Al final, sólo fuimos tú y yo. ¿Dónde quedaron tus amigos?
La pelinegra se encogió de hombros. ―Dijeron que les surgió algo y que no podían asistir. Supongo que será para la próxima.
―Como si fuera haber próxima. ―Toru murmuró bajito, perdido en sus propios pensamientos. Tanto así, que no se dio cuenta cuando de repente, la chica con lentes que caminaba por delante suyo, volteó para encararlo y presionar un delicado y frio dedo entre sus cejas.
―Deje de fruncir tanto el ceño o le saldrán arrugas demasiado rápido. ¿Por qué se ve tan gruñón? suele sonreír siempre.
En realidad, no se había dado cuenta de que lo estaba haciendo. ―¡No me saldrán arrugas siendo tan joven, Granjera estúpida!
―¡Pues entonces si algo le molesta solo dígamelo! No tiene nada que perder si me lo dice, Oikawa-sempai. ¡Y no me diga Granjera!
―¿Nada que perder? ―era realmente extraño la forma en que lo dijo. Aunque ciertamente podía decir que no tenía mucho sentido negarle algo a Kaori, puesto que ella podía leerlo bastante bien; demasiado para su gusto.
Hotaru asintió en respuesta a su pregunta. ―Incluso si dijera algo que no me gusta, como la mayoría de cosas que me dice, no importaría, ¿verdad? ―todo lo que pudo hacer fue fruncir el ceño al no obtener respuesta del joven que tenía en frente. ―Como sólo es mi asesor para que yo conquiste a Iwaizumi-sempai, eso no nos hace exactamente amigos, por lo que conmigo sería mucho más fácil hablar.
―No somos amigos. ―esas palabras lo afectaron mucho más de lo que se imaginó.
Saber que ella pensaba así de su interacción no debería molestarle en lo más mínimo. ¿No eran amigos? y más increíble aún, ¿Cuándo comenzó a verla como uno? debería solo responderle algo como: "Estúpida Granjera-chan, ni porque fueras lo suficientemente buena para ser amiga del gran Oikawa-san." pero, por alguna razón, no pudo.
Sólo le tomó un momento a Hotaru para darse cuenta de que algo estaba realmente mal con el chico. Con su rostro reflejando preocupación, se atrevió a preguntar entonces: ―¿Cuál es el problema, Oikawa-sempai?
―Hemos terminado. ―dijo finalmente.
―Humm, está bien. Supongo que podemos parar aquí, aunque lo he invitado a almorzar.
El castaño sacudió su cabeza lentamente. ―No quiero ayudarte más con esto de gustarle a Iwa-chan.
Kaori lo miró estupefacta, sin lograr procesar aquellas palabras dichas hace tan solo unos segundos. Aquella expresión de sorpresa lo hizo sentir ligeramente culpable, pero él le ofreció una sonrisa derrotada a cambio, antes de darse la vuelta para empezar a caminar en dirección contraria. No llegó muy lejos antes de sentir que algo golpeaba violentamente su cabeza.
―¡Idiota! ¡Te odio! ¡Muérete!
El sonido de los pasos de Hotaru huyendo inundaron sus oídos. Luego se giró a revisar que era lo que ella le había arrojado a su cabeza tan descuidadamente. Resultó ser una pequeña bolsa, y dentro de ella, descubrió una muñequera, que tenía grabada en ella "Capitán idiota", diseñada con los colores de Aoba Johsai. Y eso fue extraño, porque él no recordó haberla visto comprar eso. De todas las cosas, ¿por qué tirarle…?
Sus ojos se abrieron cuando miró hacia el lugar donde ella había estado parada minutos antes. Luego leyó de nuevo las dos palabras escritas en la muñequera.
Capitán….
¿Kaori tenía la intención de regalarle eso a él?
Lamento mucho la tardanza, pero aquí está la continuación. Gracias por los comentarios y espero subir el próximo capítulo pronto. ¡Bye bye!
