N/A: Este capitulo me tomo más de lo que calcule, pero al fin pude terminar, espero lo disfruten.
(Gracias a Shadechu Nightray por su comentario)
Un Mundo Misterioso
Capitulo IV
Depredadores
- ¡Va-vamos Tania, fu-fue solo una pe-pequeña broma! – Tartamudeaba Andrew intentando sin éxito calmar a Tania, las amenazantes miradas de esa pokemon lo tenían casi petrificado del miedo.
La pokemon guardo silencio todo el tiempo y esbozó una siniestra sonrisa perturbando más a Andrew. El humano empezó a estremecerse al sentir como Tania comenzó repentinamente a acariciar suavemente su cabeza haciendo círculos alrededor de su cuerno rojo.
- ¿Ta-Tania…? – Tartamudeo el humano sin poder entender las intenciones de la Ralts, pero antes de darse cuenta, Tania jaló del cuerno de su cabeza provocándole un dolor insoportable -¡Ay! ¡Ay! ¡Por favor Tania suéltame! – Suplico a gritos.
- No hasta que aprendas tu lección – Contesto finalmente la pokemon sin dejar de jalar el cuerno de Andrew.
- ¡No lo volveré a hacer, te lo prometo! – Por más que Andrew se disculpaba, la pokemon no paraba de jalar de su cuerno.
- Que tierno, los pequeños están jugando – Se escuchó mencionar a una misteriosa voz femenina, provocando que los Ralts dejaran de lado su pequeño problema.
Tania soltó finalmente el cuerno de Andrew y se levantó, permitiendo que el humano se pudiera poner de pie y la ayudara a buscar el origen de la voz que acababan de escuchar.
- ¿Quién eres? – Se atrevió a preguntar Tania, pero una escalofriante risa fue la única respuesta que consiguió. Esto hizo que tanto ella como Andrew se pusieran nerviosos, pero no impidió que ambos continuaran buscando el origen de la voz.
Los compañeros no tardaron mucho en encontrarse con unos brillantes ojos grises que los observaban atentamente, pero sin poder distinguir a la dueña de los mismos que permanecía oculta entre las sombras.
La extraña pokemon comenzó a acercarse a ellos provocando que Andrew y Tania retrocedieran.
- ¿Me tienen miedo? – Dijo con diversión la extraña pokemon al ver lo aterrados que estaban los Ralts – No tienen porque – Volvió a decir en el mismo tono mientras se acercaba lo suficiente para que los Ralts pudieran ver quien era, un pokemon lobuno de abundante pelaje negro que cubría sus patas y que se extendía por toda la parte superior de su cuerpo hasta su cola, mientras que su parte inferior estaba cubierta por un pelaje gris más fino y bajo sus brillantes ojos grises se podían distinguir unos pequeños triángulos negros.
- Oh no… debimos entrar en su territorio sin darnos cuenta… - Se dijo Tania a si misma con temor al reconocer que tipo de pokemon estaba frente a ellos.
- Yo solo quiero jugar un poco con ustedes – Una sádica sonrisa comenzó a formarse en los labios de la Mightyena, mostrando sus afilados colmillos e intimidando más a los Ralts.
La Mightyena empezó a acercarse a ellos, caminando de forma arrogante moviendo sus caderas, entre más se acercaba más retrocedían los Ralts.
- N-no queremos problemas – Logro articular Andrew, sin embargo, la Mightyena solo rio sínicamente ante esas palabras sin dejar de acercarse a ellos.
Tania permanecía oculta a espaldas de Andrew, no podía negar que estaba aterrada, pero sabía que tenia que hacer algo, por lo que dio un paso al frente dejando su escondite e intento encarar a la Mightyena, comenzó a concentrarse y al instante se podía ver como sus ojos brillaban, sin embargo no paso nada mas, desconcertándola tanto a ella como a Andrew.
La Mightyena no paraba de reír ante lo que había visto – Eso no servirá de nada contra mí – Se burlo de los intentos de los Ralts por defenderse – Creo que ahora es mi turno – La Mightyena comenzó a flexionar sus piernas preparándose para atacar.
- Tenemos que hacer algo – Se decía a si mismo Andrew pero Tania estaba demasiado asustada para ayudar y no tenían muchas opciones gracias a lo ineficaces que resultaban sus ataques, lo único que podían hacer era prepararse para lo peor, pero al bajar la vista noto un par de pequeñas rocas a sus pies y una idea le vino a la mente, comenzó a concentrarse tal como le enseño Tania – Espero que esto funcione… - se dijo a si mismo al tiempo que sus ojos comenzaron a brillar bajo su cabello.
- Ya les dije que eso no funciona – Dijo la Mightyena antes de lanzarse contra los Ralts e intentar atraparlos con su MORDISCO, pero un par de rocas se levantaron del suelo y volaron a toda velocidad golpeándola en el rostro y haciéndola aullar de dolor.
- ¡AHORA, CORRE! – Le grito Andrew a su compañera tomándola del brazo, aprovechando el momento para huir, pero un segundo Mightyena salto de entre unos arbustos impidiéndoles el paso.
- No tan rápido – Gruño el nuevo individuo sin apartar sus brillantes ojos rojos de los Ralts. Este Mightyena era macho y su gran tamaño le daba una apariencia más intimidante que a la hembra.
Ahora Andrew y Tania estaban rodeados, al darse la vuelta vieron como la primera Mightyena de ojos grises se acercaba a ellos gruñendo con furia.
La hembra se detuvo observando con odio a Andrew, en su mejilla derecha se podía ver un rasguño del que brotaba una pequeña cantidad de sangre, de pronto levantó una de sus patas y la froto contra su mejilla manchándose con su propia sangre –M-mí hermoso rostro – Dijo secamente al ver el liquido carmesí - ¡MALDITO MOCOSO! – Grito arremetiendo contra Andrew con una feroz EMBESTIDA apartándolo violentamente del lado de Tania.
- ¡ANDREW! – Grito Tania mientras corría para estar al lado de su amigo quien se encontraba en el suelo intentando recuperar el aliento después de ser atacado, pero el Mightyena de ojos rojos se interpuso en su camino.
- Tienes tus propios problemas niña – Gruño el Pokemon Siniestro utilizando sus colmillos para amenazar a Tania haciéndola retroceder – Es mejor que disfrutes del espectáculo, por que después es tu turno.
Andrew intento levantarse, pero fue embestido nuevamente al lógralo – ¡Te haré pagar por lo que me hiciste! – Gruño la Mightyena de ojos grises abriendo su mandíbula para usar el movimiento MORDISCO contra Andrew, pero el humano comenzó a rodar por el suelo evitando ser atrapado entre los enormes colmillos de la Mightyena – ¡Deja de moverte! – Gruño nuevamente la hembra al fallar un nuevo intento por atrapar a Andrew con su MORDISCO.
- ¡Deja de jugar y termina con él! – Rugido enojado el Mightyena de ojos rojos a su compañera mientras él mantenía acorralada a Tania contra un árbol impidiendo que intentara ayudar a Andrew.
- ¡ESO INTENTO! – Gruño enfurecida la hembra de ojos grises a su compañero apartando la vista de Andrew quien aprovechó la distracción y rodó lejos de ella permitiéndose el tiempo necesario para ponerse de pie. Al notar lo que su presa hizo, tomo un pequeño impulso e intento lanzarse sobre él, pero detuvo su ataque al ver como los ojos de Andrew comenzaron a brillar.
En esta ocasión Andrew levantó su brazo derecho apuntando a la Mightyena al tiempo que tres pequeñas rocas volaron en dirección al objetivo, sin embargo la pokemon se movió evitando el ataque – ¡No te funcionara dos veces! – Se burló la Mightyena, pero al notar una pequeña sonrisa en el rostro de Andrew se desconcertó.
- ¡No te distraigas idiota! – Gritó el Mightyena de ojos rojos intentando advertir a su compañera, pero fue demasiado tarde.
Andrew contrajo rápidamente su brazo provocando que las rocas regresaran a toda velocidad impactando dolorosamente detrás de la cabeza a la Mightyena dejándola aturdida por el golpe, Andrew no se detuvo, volvió a mover su brazo y otra piedra levito y golpeo nuevamente la cabeza de la Mightyena haciéndola aullar de dolor, intento continuar con el ataque pero fue fuertemente envestido por la espalda.
- No eres un Ralts normal ¿Verdad? – Fueron las palabras del agresor, un Mightyena de ojos verdes que atrajo la atención de todos - Yo me encargare de ti – Volvió a decir sin apartar sus ojos de Andrew quien terminó estremeciéndose de dolor en el suelo.
- Pe-pero jefe yo estaba… - Intervino la Mightyena de ojos grises, pero una furiosa mirada de parte del macho la hizo callar y retroceder.
– Ustedes dos vigilen a la otra – Ordeno a los otros dos Mightyena, quienes solo asintieron y rodearon a Tania, evitando que ella intentara huir o ayudar a su compañero. Con su orden dada, el Mightyena comenzó a caminar con dirección a Andrew.
El humano, al verlo acercarse, se puso de pie rápidamente, pero aún estaba muy adolorido por el ataque anterior, este nuevo Mightyena había dejado en claro que era muy superior a la hembra de ojos grises. Cuando el Mightyena estaba solo a unos pasos de él, Andrew hizo un esfuerzo por concentrarse usando nuevamente CONFUSION para arrojar un par de rocas al Mightyena, pero el pokemon Siniestro evito el ataque sin problemas y envistió a Andrew en el estomago arrojándolo al suelo sin darle oportunidad de un segundo ataque.
- Que decepción… - Dijo sin ánimos el Mightyena viendo como Andrew intentaba ponerse de pie después de recibir su ataque – Y yo que pensé que esta pelea seria más interesante… - Continuo diciendo mientras se preparaba para un nuevo ataque.
El pokemon Siniestro arremetió contra Andrew usando ENVESTIDA nuevamente, el humano apenas logró evitar el ataque saltando fuera del camino del Mightyena, pero el pokemon Siniestro volvió a atacar usando esta vez MORDISCO atrapando el brazo derecho de Andrew haciéndolo gritar de dolor.
El humano comenzó a forcejear con el Mightyena intentando desesperadamente liberar su brazo, pero el pokemon Siniestro no dejaba de aumentar la presión en su mordico.
Mientras tanto, Tania observaba con horror lo que estaba pasando, tenía que hacer algo rápido para poder ayudar a Andrew, por lo que corrió en su dirección aprovechando que los dos Mightyena que la vigilaban estaban más interesados en ver la pelea que en ella.
- ¡Déjalo en paz! – Grito la Ralts mientras tomaba una pequeña roca del suelo y lanzaba al Mightyena intentando que este soltara a Andrew, pero el pokemon Siniestro evito la roca sin ninguna dificultad y envistió a Tania arrojándola al suelo, todo sin soltar a Andrew, causándole aún más dolor al humano.
El Mightyena vio con diversión lo que la Ralts había hecho con tal de ayudar a su amigo, por lo que camino hasta ella y colocó una de sus patas sobre el estomago de la pokemon evitando que intentara levantarse.
- Po-por favor, de-déjanos ir – Suplico Tania, sin embargo el Mightyena simplemente bajo un poco su cabeza asegurándose de que ella viera lo que estaba por hacer.
Todos los dientes del Siniestro empezaron a brillar y a transformarse en hileras de finos colmillos, Tania reconoció con horror el ataque TRITURAR.
- ¡NO LO HAGAS! – Imploraba la Ralts, pero al Siniestro no le importaban en lo más mínimo sus suplicas.
Andrew no paraba de gritar al sentir como los colmillos del Mightyena luchaban por perforaban su piel, era como si todo su brazo se fuera a desgarrar.
El Mightyena ejercía cada vez más presión, hasta que sus colmillos lograron penetrar la piel de su presa, salpicando una gran cantidad de sangre en el suelo provocando que Andrew diera un enorme grito entre lágrimas.
- ¡SUÉLTAMEEE! – Grito con todas sus fuerzas el humano mientras que sus ojos comenzaron a brillar y unas extrañas hojas resplandecientes empezaron a materializarse en el aire.
El Mightyena grito de dolor al sentir como esas extrañas hojas comenzaban a precipitarse contra su rostro haciéndolo sentir todo su filo, obligándolo finalmente a soltar a Andrew y a apartarse de Tania.
- ¡JEFE! – Gritaron los otros dos Mightyena al ver lo ocurrido.
- ¡ANDREW! – Gritó Tania al ponerse de pie y ver la horrible herida de Andrew, toda la piel de su brazo en el lugar donde fue mordido estaba desgarrada y no dejaba de brotar sangre – ¡Debemos cuarte y rápido! – Se apresuro a decir.
- No te preocupes ¡Debemos irnos ya! – Pronuncio con dificultad el humano sin dejar de hacer presión sobre la herida intentando inútilmente que dejara de brotar sangre.
Tania simplemente asintió, entendiendo que esta era la oportunidad para huir, por lo que se apresuro a rodear con sus brazos en Andrew intentando ayudarlo a caminar, el pobre apenas estaba consiente por la pérdida de sangre.
- ¡¿ADONDE CREEN QUE VAN?! – Rugió enfurecido el Mightyena de ojos verdes llamando la atención de los Ralts y observando con odio puro a Andrew.
El rostro del Siniestro estaba lleno de múltiples cortes pequeños dejados por el ataque de Andrew, incluso mantenía uno de sus ojos cerrados al ser herido por una de las hojas.
- ¡Malditos mocosos! – El Mightyena se paro firmemente en el suelo y todo su pelaje comenzó a erizarse - ¡No saldrán vivos de esta! – Rugió enfurecido mientras abría su mandíbula todo lo que podía mostrando sus colmillos aún manchados con la sangre de Andrew, al instante una extraña esfera de energía naranja comenzó a formarse.
- ¡CORRE! – Le grito alarmada Tania a Andrew al reconocer el ataque, pero fue demasiado tarde, el Mightyena disparó un potente rayo de energía provocando una enorme explosión cerca de ellos. La onda expansiva fue suficiente para mandar a volar a los Ralts.
Andrew termino en el suelo, incapaz de ponerse de pie y lo único que escuchaba era un débil zumbido y unos pasos acercándose.
- ¿Donde esta Tania? – Se preguntó a si mismo al notar que la Ralts no se encontraba a su lado, intento levantarse, pero fue incapaz, su cuerpo ya no le respondía y todo comenzaba a ponerse borroso.
- Has sido un verdadero dolor de cabeza niño – Dijo fríamente el Mightyena de ojos verdes mientras colocaba una de sus patas sobre el estomago de Andrew.
– ¿Así terminara todo…? Mo-moriré en este lugar… ¿Por qué…? ¿Por qué tuve que pedir ese deseo? – Se decía a si mismo una y otra vez mientras recordaba todo lo que había vivido ese día gracias a su encuentro con Jirachi, por culpa de ese pokemon había terminado en este mundo, aunque también gracias a eso pudo conocer a Tania a quien, a pesar de no tener mucho de conocer o que tenían sus diferencias, por alguna razón había aprendido a querer como una amiga.
Andrew ya no le prestaba atención al Mightyena, en estos momentos una gran cantidad de pensamientos invadían su mente, pensaba en Marcos, a quien consideraba no solo como su mejor amigo sino como a un hermano; también pensaba en la madre de Marcos, la encargada del orfanato, una mujer que siempre había sido muy amable con él; para él, estas dos personas eran lo más parecido que tenía a una familia; sobre todo, venían a su mente los vagos recuerdos que tenia de su madre, aun cuando eran pocos atesoraba cada uno de ellos - Me pregunto si podre ver a mi madre del otro lado… - Pensó para sus adentros con una débil sonrisa - Eso seria bueno… quisiera poder verla otra vez… estar a su lado…
- Haré esto rápido – Fue las ultimas palabras que escuchó del Mightyena antes de que todo se volviera oscuro.
- Al menos el dolor desaparece…
