Los Personajes no son míos, son de la 'Doña' Rowling.

Una vez más, muchísimas gracias por sus reviews. Creo que actualicé bastante rápido, acá traígo un drabble recién salidito del horno!


Nieve.

El frío se coló por los pasillos de Hogwarts como un monstruo sigiloso y peligroso. Pronto, se empezaron a escuchar los estornudos y las quejas de resfriados que era inevitable pensar que la enfermedad tuviera cierto poder mágico para propagar tal epidemia.

La mañana se había despertado cubierta por una tupida capa blanca, seca y fría, helada. Había nevado, y esta vez con muchísima intensidad. Las nubes seguían tan grises como desde que empezó la nevada, así que –seguramente- el colegio tendría nieve para rato.

Hermione no era una romántica, o eso quería creer, pero se había sentado en un tronco seco donde podía ver perfectamente el lago, con idea tonta sobre su cabeza. Sabía que esto era mínimo en comparación con otras cosas que ella lograba hacer, pero la nieve siempre le había resultado mágica.

Aunque costara creerlo, ella no había traído ningún libro para acompañar este instante de soledad que se tomó. Pero su sonrisa era prueba inevitable de que no lo necesitaba y se sentía completamente llena así.

"¿Qué haces aquí?", preguntó una voz que ella conocía perfectamente.

Hermione despegó su vista del blanco lago y se perdió entre sus ojos verdes, sintiéndose feliz por verlo. Desde hacía mucho tiempo que le sucedía eso. Cada vez que notaba la presencia de Harry, una gran felicidad nacía en su pecho.

"Nada", contestó con sinceridad, aunque esa palabra salía rara de sus labios.

Harry frunció el ceño. Al parecer, él también lo pensaba.

Sin preguntar, aunque no era necesario que hiciera eso, el muchacho se sentó a su lado y permaneció en silencio. Lo único audible alrededor de ellos era la vida del bosque, el viento frío moviendo las ramas de los árboles y sus respiraciones.

"Harry…"

"¿Qué?"

Hermione lo miró y él sostuvo su mirada. Sonrió, y él le contestó con una vaga sonrisa. Volvió a mirar el paisaje que tenía en frente y, tímidamente, se acercó más hacia su amigo.

"¿No te… parece… mágico la nieve?"

Harry abrió los ojos, sorprendido y confundido. El viento golpeó fuertemente contra ellos, haciendo mover salvajemente los cabellos negros del chico y apenas levemente los rizos de la muchacha.

No supo qué contestar.

"Sé… Sé que no es lo mismo que la magia que conocemos, pero… Pienso que es la única magia que los muggles pueden ver. ¿No te parece eso suficiente para que sea mágico?"

Ahora fue el turno de Harry acercarse tímidamente a ella. Se detuvo abruptamente cuando sus rodillas chocaron y ella apoyó una mano sobre la suya, apretándosela fuertemente.

Harry observó su mano, envuelta en una cálida y suave caricia que parecía llenarlo más de lo que debería. Levantó su mirada hacia ella y se perdió entre sus ojos color chocolate.

Estaban brillando.

Brillaban más que cualquier cosa, más que el sol y la luna.

Harry nunca la había visto tan hermosa… O, tal vez, nunca quiso darse cuenta de cuán hermosa era.

"Hace frío", murmuró Hermione y, como si fuera una excusa, apoyó su cabeza sobre el hombro de él.

Harry sintió como su nariz rozaba contra el cabello de Hermione. Siempre creyó que se sentiría como algo esponjoso, pero nunca pensó que sería lo más suave que había sentido.

Percibió su aroma.

Ella olía a magia.

Se quitó la bufanda y cubrió un extremo el cuello de Hermione, mientras que con el otro extremo la cubría a su cuello. Ella volvió a su posición, apretando un poco más su mano y Harry se la correspondió.

"Harry, mira…", susurró Hermione, elevando su dedo hacia una pequeña pelusa blanca que cayó sobre su túnica.

Sonrió, con una inexplicable ternura y gran amor hacia la chica que tenía al lado. No, no era inexplicable. Tal vez, siempre sintió aquello pero se reprimió para no dañar a Ron.

Pero ahora no se reprimiría… Al menos, por el momento.

"Está nevando"

Harry miró a Hermione.

Hermione miró a Harry.

Y no fueron concientes de nada más.