Disclaimer: Fairy Tail es propiedad intelectual de Hiro Mashima.
#PorCienAñosdeHermosaCursilería
She's (not) dead
por Onmyuji
IV.37. Daydreaming.
—¡Te digo que no lo soñé, Lily-san!
Gray conocía perfectamente aquella enérgica voz. No necesitaba estar a su lado para reconocerla entre el gentío del gremio, a pesar de haber llegado recientemente.
—Conociendo a Juvia (y a Gray) eso ni remotamente es posible. —Repuso otra voz, claramente no de Pantherlily, tampoco Gajeel. Esta ocasión era Levy, escéptica, hablando condescendiente. Por el volumen de la voz, supuso que estaba conversando concienzudamente con la maga de cabellos azules.
—¿Segura que no fue delirio antes de quedar inconsciente? —Esta vez fue el turno de Gajeel de hablar, lo pudo ver unas mesas más allá junto con las dos féminas; cruzado de brazos y recargado sobre una de las mesas del gran bar de Fairy Tail, mirando a la maga elemental como si le hubiese crecido una quinta cabeza.
Pero Juvia se cruzó de brazos y se dejó caer en una silla frente a ellos, completamente derrotada, agachando la cabeza y hundiéndose lentamente en su lugar.
—Juvia pudo haber estado fatal en ese momento, pero Juvia sabe que no lo soñó.
Los escuchaba perfectamente incluso desde el umbral de entrada al bar, donde se había quedado mirando atentamente la peculiar conversación que sus nakamas y Juvia, sostenían.
A estas alturas, no se sentía capaz de considerar a Juvia un igual a los demás.
—¿El qué? —Se atrevió a mezclarse en la conversación y participar, atrayendo la atención de dos magas, un dragon slayer y su exceed. Entonces Juvia sintió que se derretía en su silla, emocionada.
—¡Gray-sama!
—Qué bueno que llegas, Gray. Creo que tú mejor que nadie podrías aclararnos esto. —Levy se echó para atrás en su lugar, cruzada de brazos con suspicacia. Gajeel y Lily la imitaron.
Como si no fuera suficientemente confusa la conversación, la pregunta se exteriorizó en el rostro de Gray, ofuscado—. ¿Huh? ¿De qué hablan?
—Pues hablan de ese momento en que Juvia utilizó su magia y transfirió su sangre a Gray-sama durante la batalla contra los Spriggan. —Y mientras Juvia hablaba, el rostro de Gray al instante comprendió la dirección que estaba por tomar esa plática y comenzó a contorsionarse con una mano en la cara, lleno de vergüenza, y un profundo sonrojo que atrajo las impactadas miradas de los tres magos que los escuchaban—. ¡Juvia puede jurar que justo antes de la inconsciencia, Gray-sama la besó!
Y mientras Juvia se repetía a sí misma una y otra vez que no era un sueño, los rostros impactados de Gajeel, Levy y Lily, no podían creer a cual más avergonzada y ruborizada la cara de evidencia de Gray, que al sentirse escudriñado, se arrepintió de haberse acercado.
Tosió para romper la tensión que los tres magos habían provocado y se apresuró a hablar—. ¿Ha-hace calor aquí o qué? ¡Creo que iré a tomar aire fresco! —Y se levantó como alma que lleva el diablo a la salida del gremio, sin que el exceed o los otros dos magos le quitaran la vista de encima, con los ojos y la boca abiertos como platos.
—¿Huh? ¡Gray-sama, espera! —Juvia interrumpió su monólogo ensoñado para levantarse corriendo tras el mago de hielo, dejando atrás a sus tres nakamas que parecía más sorprendidos por la reacción del mago de hielo, que otra cosa.
Porque, al menos en el caso de Levy, que conocía a Gray de prácticamente una vida; sabía que lo último que el azabache haría, al menos en una situación como esta, que se había repetido eones desde que la maga del agua ingresó al gremio; sería desbaratarse ante una historia tan ficticia como la de Juvia.
Lo que sólo significaba...
Que Juvia no mentía.
—¡Gray-sama, espérame! —El mago de hielo ni siquiera se había detenido ante sus peticiones mientras cruzaba casi media ciudad para llegar a su propio departamento, muy cerca de las afueras de Magnolia.
De hecho, ni siquiera se había molestado en reconocer la voz que le seguía, casi corriendo detrás de él, cargando cada vez más ropa. La ropa que él se había quitado mientras huía.
De sus nakamas, de la verdad. De las palabras que no había dicho, pero que tenía atoradas en la garganta.
Porque había pasado recién una semana y no encontraba ocasión para hacer de su respuesta algo memorable para ella. Algo para que ella dijera «ha valido la pena la espera». Y es que cuando tuvo la oportunidad perfecta, no sólo fue interrumpido, sino avergonzado. Y su momento de oro, arruinado.
¿Realmente era tan torpe con eso de los sentimientos?
Ni siquiera se molestó en cerrar la puerta del familiar inmueble, cuando Juvia ingresó tras él y la cerró por él. Y el Fullbuster solo quería que la tierra se lo tragara de la vergüenza.
—¡Gray-sama! —Entonces ella llamó su atención y notó que su cuerpo ya no respondía, sino que se quedó quieto un par de pasos dentro del departamento. Y a un metro seguro de distancia, estaba ella, con preocupación en el rostro, mirándole con una pregunta en los labios—. ¿Por qué Gray-sama huye de todos? ¿Por qué Gray-sama huye de Juvia?
Realmente no había contemplado que ella pudiese tomarse el asunto de una manera tan personal. Así que tratando de anticiparse a cualquier delirio angustioso que la de cabellos azules pudiera generar, trató de explicar—. Yo no-...
—¿Fue algo que Juvia dijo? —Juvia se fue acercando lentamente, plenamente consciente de que él tenía su cuerpo virado hacia ella, como si estuviera esperándola.
«No algo que dijo, sino algo que se suponía que ella no debía recordar o siquiera saber que había ocurrido».
—¡No!
—¿Es que Gray-sama no quiere estar cerca de Juvia? ¿Juvia hizo algo mal?
—¡No digas eso! —Y entonces la tomó por los hombros y la acercó a su cuerpo semi desnudo, provocando que ella enmudeciera—. Por favor, no vuelvas a decir eso. Estar lejos de ti es lo último que me gustaría. —Juvia sintió que las mariposas se alborotaban en su estómago al escucharlo hablar con tal serenidad sobre ellos—. No has hecho nada mal. Es sólo-...
Guardó unos momentos mientras echaba la cabeza ligeramente hacia atrás, ahora con una expresión más tranquila, quizá más avergonzada. Juvia casi puede jurar que lo vio enrojecer mientras pensaba.
Luego añadió, más para sí mismo que para Juvia—: Estaba tan horrorizado de pensar que estabas-... —Guardó unos momentos para evitar decir aquella palabra que le dolía en el alma—, que no pensé siquiera asegurar tus signos vitales. Así que... realmente estabas al borde de la inconsciencia.
—¿Gray-sa-... ma? —Y entonces Juvia ladeó la cabeza, tratando de comprender por qué él lucía tan avergonzado por aquellas palabras.
Y si no fuera porque Juvia era hábil para interconectar ideas, palabras, acciones y tener un poder de hacer mapas mentales verdaderamente mentales con un presteza y velocidad pasmosas, habría hecho falta que Gray hubiera dicho claramente lo que trataba de explicar para ser comprendido a cabalidad.
Su conversación en el gremio. Su vergüenza. Su huida. «Realmente estabas al borde de la inconsciencia».
¡Juvia no había imaginado cosas, como todo mundo decía! ¡Ella realmente estaba en lo cierto! ¡Un momento! ¿Eso quería decir que ese había sido su primer beso? Casi comenzaba a hiperventilar de la impresión de su descubrimiento cuando se llevó las manos a los labios, tratando de contener el grito que encerraba su inesperada felicidad.
Pero al instante en que ella acercó sus extremidades al rostro, Gray las tomó y las retiró, apresándolas entre las suyas. Y cuando la maga del agua observó su cara, tan seria, mirándola de esa manera tan intensa, como si de pronto tuviera la urgencia de decir algo, provocándole la severa impresión de que él comenzaba a eliminar la distancia que los separaba; sintió que las piernas le temblaban y ella se convertía en un flan.
Trató de mantener la calma y mantener la cabeza en frío. Pero ya era muy tarde para ella. Para los dos.
—¿Gray-sama?
—Yo... ¿Puedo besarte? —Y Juvia sintió que su cuerpo hacía combustión al instante y juró que estaba a nada de evaporarse de la emoción. Asintió torpemente, otorgándole el permiso que él pedía y tragó saliva suavemente cuando él, sin soltar sus manos, comenzó a eliminar la distancia entre sus rostros, acercándose peligrosamente.
No era la primera vez que se besaban y Juvia sentía que en cualquier momento despertaría de su sueño. Porque a pesar de todo lo que habían vivido juntos; por primera vez él la miraba como si fuera lo más perfecto que pisaría la faz de la Tierra, como si ella fuera el único ser existente capaz de detener su mundo con una mirada o una sonrisa.
No era como si aquello estuviera muy alejado de la realidad.
Y cuando Juvia sintió que sus ojos comenzaban a flaquear ante el tibio sopor de su cercanía, casi mareada por el cálido aliento de Gray acariciando su rostro y mezclándose con el suyo, tan cerca de sus labios; el azabache acercó sus tibias manos hasta su pecho desnudo, teniéndola en ese acercamiento tan íntimo y personal. Y aún con las respiraciones de ambos cada vez más pesadas, fue perfectamente capaz de escuchar su ronco murmullo, como un canturreo que anticipaba lo que ocurriría después.
—... eres tú, Juvia.
Antes de eliminar la distancia que los separaba y sellar sus palabras, aquellas nacidas del amor más profundo que albergaba su corazón, con un beso. Uno que apagaba los temores de Juvia, eliminando toda duda sobre el amor y los sentimientos del azabache, y que mataba lentamente a los demonios internos de Gray, trayéndolo de vuelta a la luz.
Todo en ese momento fue perfecto.
TBC.
PS. ¡Feliz día Gruvia para todos y todas! *w* La verdad me emociona mucho, porque escribí algo y lo publiqué hoy *O* para mis consentidos (L). Como comentario, este capítulo fue escrito en base al prompt #37. Can I kiss you?, de la misión de 100 años, 100 formas de decir Te Amo, del foro Cannon Island. Hay mucha variedad de actividades y retos en los cuales participar y puede ser de la pareja más crack que les llame la atención :D así que no duden en echarse una vueltaaa w!
Bueno, ahora sí, al fic. Es gracioso como escribir un fic llega a tal punto que los personajes cobran vida propia y hacen y deshacen según sus propias necesidades. Se supone que la frase final de Gray corresponde a su respuesta. A esa que Juvia ha esperado por tanto tiempo. Pero honestamente, escribí diferentes versiones de esa confesión y ninguna sonaba como Gray TOT pero creo que al final, Gray y Juvia parecen bastante satisfechos con esto... y la verdad yo también. No me siento capaz de presionar a los personajes hasta hacerlos ver OoC, y creo que por eso este capítulo me gustó. Y creo que la suerte de respuesta de Gray es justo lo que puedo esperar de él en estos momentos (hasta que vea a Mashima escribiendo y dibujando de su propio puño y letra esa tan esperada respuesta, yo soy feliz con mi headcanon de mientras X3).
Sus comentarios me emocionan y me motivan *w*! Especialmente a las personitas que me ayudaron y que ya saben quienes son *avienta muffins de chocolate para todos* Y desde luego, gracias a Liraaz, JaiKu, Looop, ese review anónimo y a doramassilvi, por sus reviews. Me emocionan *w*
Nos leemos mañana con el final de este fanfic :3! ¡Feliz día Gruvia! :D!
Onmi.
