DIÁLOGOS DE HOGUERA

~ Sobre el bosque de Puppetmon ~

Ni las llamas le proporcionan calor después de una jornada tan fría.

No por el tiempo en sí, sino por el dolor y las pérdidas. Jamás pensó que al regresar tendría que presenciar tantos sacrificios. No está acostumbrado a eso y le duele, le atormenta condicionando sus actuaciones y decisiones.

Le produce miedo y preocupación.

Escucha los pasos de la chica posicionándose a su lado y tomando asiento acto seguido.

El rubio gira la cara en señal de rechazo, pero no le dura mucho tiempo, simplemente porque le resulta imposible rechazarla, más sin justificación.

Lo que le ocurre es que está irritado, molesto... con Taichi, con la forma en que está trascurriendo todo, con el grupo, con él mismo.

Las cosas no están saliendo como esperaba, se pregunta si de saber lo que se iba a encontrar hubiese saltado con Takeru a ese arco iris que le trasportó de nuevo.

El mismo que le alejó de sus padres.

Ella suspira, haciendo círculos en el suelo con una rama, intercalando esa actividad con remover un poco el fuego.

-Ha siso un día duro.- dice.

Yamato opta por gemir.

No está receptivo y Takenouchi lo sabe pero cree que debe estar con él en este momento y al margen de lo que crea conveniente también lo desea.

Está viendo algo que vio en ella no hace demasiado tiempo, se está amargando, se está perdiendo a sí mismo, por eso se cree capacitada para ayudarlo.

-Puedes hablar conmigo Yamato, puedes expresarte con libertad, yo te voy a escuchar.

Y eso es demasiado para Ishida que aprieta los dientes furioso, se remueve tratando de contenerse pero no puede, necesita desahogarse.

-De que me sirve que tú me escuches si luego no me apoyas, nadie me apoya.

Takenouchi no se ha atrevido a mirarle a la cara en ningún momento, no se siente con fuerzas de recibir su mirada fría e intimidante que es la que dedica a todo el mundo prácticamente desde que regresaron.

-¿Por qué crees que no te apoyaría?.- pregunta con debilidad.

Siente la penetrante mirada de Ishida clavarse en su rostro. Cierra los ojos tratando de que el huracán pase lo antes posible, pero este no se produce, Yamato ha vuelto a apartar la mirada clavándola en las llamas.

-Porque no te he visto mostrarte en desacuerdo con ninguna de las decisiones de Taichi desde que volvimos.- masculla enrabietado, tirando una piedra al fuego.

Este se violenta un poco, pero Takenouchi consigue apaciguarlo con su ramita.

La pelirroja no sabe que contestar a eso, debido a que es una acusación bastante cierta.

-¿Acaso estás de acuerdo con todo lo que hace?, ¿con la manera en la que nos está guiando?, ¿con el rastro de cadáveres que está dejando a su paso por no pararse a pensar ni un segundo?

Es como si lo que le gustaría decirle a Yagami se lo estuviese diciendo a ella, e increíblemente a Sora le duele cada una de esas acusaciones. Se clavan como lanzas, porque con su silencio, da la razón a Taichi aunque a veces no esté de acuerdo con él.

-Tampoco es eso.- se atreve a decir, tras el silencio más incómodo que recuerda haber vivido junto a Yamato.- sé que Taichi a veces se precipita pero creo que hay que avanzar, acabar con esos amos oscuros cuanto antes.

El rubio se desespera, niega decepcionado, tiene la tentación de levantarse y acabar con la conversación, pero no quiere porque aún tiene la esperanza de que ella comprenda su punto de vista y acabe apoyándolo.

-¿A costa de cualquier cosa?.- inquiere con severidad.

Sora se encoge amedrentada.

-A Taichi también le duelen los sacrificios, como a todos.- intenta defender a su líder y eso a Ishida le repatea.

Otra vez le produce envidia, incluso celos. ¿Qué tiene ese idiota para que Sora lo siga tan ciegamente?

-¡Pues no se nota!.- eleva el tono de voz sobrecogiendo a Takenouchi. Se da cuenta e intenta moderarse para no despertar a su compañero, ni a su hermano, ni a todos los demás que descansan después de un día tan duro.- lo que intento decir es que su táctica no es la más recomendable en este caso.

Ella siempre intenta mantenerse moderada, en un punto medio, intenta ser la voz de la conciencia de Taichi cuando lo considera demasiado suicida, pero en esta caso debe admitir que comparte prácticamente toda la visión del moreno.

-¿Y qué sugieres?, ¿quedarnos quietos hasta que nos ataquen?.- cuestiona intentando que Yamato entre en razón.

-Ya hablas como él.- dice con amargura arrojando otra piedra.

El fuego chispea con rebeldía.

Sora suspira al cielo, intentando buscar respuestas en las estrellas, cosa imposible ya que lo que se ve allá arriba no es más que su mundo. Una razón más por la que acabar con la amenaza cuanto antes.

-Admito que a veces Taichi actúa sin pensar demasiado en las consecuencias, pero ahora no podemos hacer otra cosa. Mira el cielo, no es solo este mundo, también nuestro mundo vive en un caos. Debemos solucionarlo cuanto antes.

El rubio mira un segundo ese desconcertante cielo. Reconoce que produce bastante temor, pero está convencido de que las prisas solo los llevarán a más muertes evitables.

-Estoy harto de caer en todas las malditas trampas de nuestros enemigos que es lo que pasa cuando vamos a lo loco. Además, ni siquiera somos lo suficientemente fuertes como para vencer a ese Piedmon, ya viste lo poco que duraron MetalGarurumon y WarGreymon frente a él, por eso, no veo tan mal que nos lo tomemos con más calma, meditando mejor nuestras opciones y realizando una estrategia que no sea ir como un suicida de peligro en peligro.- habla con sobriedad.

La chica reflexiona cada palabra de su amigo, dándose cuenta de que habla con bastante sentido común, pero ¿qué puede hacer? Taichi y Yamato tienen dos maneras completamente diferentes de afrontar esta lucha y si se decanta por el portador de la amistad lo único que conseguirá es que el grupo se divida.

-Aunque tengas razón, tenemos que seguir a nuestro líder, porque por eso lo nombramos líder. No debemos arriesgarnos a que el grupo se divida de nuevo.

Yamato la mira sin poderse creer lo que escucha. ¿Aunque Sora compartiese su visión jamás lo apoyaría por no llevar la contraria a Taichi?

Es alucinante. Niega, llevándose las manos a la cara, frotándose los ojos con intensidad.

-¿Te has parado a pensar que a este ritmo pronto los sacrificios ya no serán digimons?.- pregunta Ishida con firmeza.

Sora traga intimidada. Sinceramente no había pensado en esa posibilidad.

-No digas eso, lo conseguiremos antes de que eso suceda.

No lo dice convencida y Yamato lo nota.

-Pues te advierto que como le pase algo a mi hermano por las tácticas suicidas de ese idiota no hará falta que Piedmon lo mate porque lo haré yo.

Sus palabras la sobrecogen, trasmiten una frialdad e incluso resentimiento escalofriantes, le llegan a lo más profundo del alma.

De repente tiene ganas de llorar, echando de menos a ese Yamato emocionado por haber hecho brillar su emblema, a ese Yamato que trasmitía una calidez asombrosa con su mirada.

No es el mismo desde que regresó, está más a la defensiva, más arisco y malhumorado.

Está más cerca de la oscuridad que de la amistad que se supone que representa.

Le da miedo porque no sabe cual va a ser su reacción, pero en un acto de valentía apoya la mano en su brazo, no se la rechaza y eso le hace mantener la esperanza, simplemente la mira con desconcierto.

-Yamato yo te apoyo, créeme que te entiendo. Esta batalla no hace falta que la libres por separado. Cuando nos pongamos en marcha le diré a Taichi que seamos más cautos y que preste más atención a tus ideas.

A Yamato está a punto de cautivarle su mirada sincera y sus palabras de aliento, pero en el último instante se enfunda su coraza, tuerce la cara y mueve el brazo apartando su mano.

-Desde pequeño siempre tomo mis decisiones y hago las cosas a mi manera y no estoy dispuesto a seguir a Taichi sin estar de acuerdo con su manera de actuar.

Takenouchi baja la mirada con tristeza, al mismo tiempo que se abraza las rodillas, dejando que el fuego se refleje en sus ojos.

-¿Y qué vas a hacer?

El rubio se irrita.

-No lo sé.- tira otra piedra avivando el fuego. Entonces la mira, atreviéndose a hacerle esa pregunta que lleva queriéndole formular prácticamente desde que regresaron.- si hiciese las cosas a mi manera, ¿tú me seguirías?

Sora pestañea un par de veces incrédula, resopla y Yamato deja de mirarla expectante. Esa reacción ha sido más reveladora que cualquier otra contestación.

-Siempre vas a seguirle a él, ¿verdad?, haga lo que haga.- dice con tristeza e impotencia.

La pelirroja siente una opresión en su pecho, se encuentra entre la espada y la pared, sin embargo no ha dudado en ningún momento de su decisión porque confía ciegamente en Taichi.

No es que no confíe en Yamato, pero sabe que Taichi jamás le haría esa pregunta y eso le basta. En estos momentos Ishida no piensa con claridad, cree que no piensa en el bien del grupo. Está siendo egoísta y eso le duele y le asusta.

No es el Yamato que conoció.

-Jamás abandonaría a Taichi.- susurra y Yamato siente unas ganas tremendas de llorar, pero más aún de golpear a su eterno rival.- pero a ti tampoco.- añade, calmando a la bestia, que la mira de una forma tan desvalida que a Sora le entran ganas de abrazarlo, pero se contiene.- por eso no me abandones tú, por favor.- gime con la voz rota.

El rubio baja la mirada, le duele la cabeza y está cansado de la jornada, de las emociones y de los sentimientos. Todo lo aturde, pero siente paz al escuchar la voz de aquella muchacha.

Sabe que a su lado se encontraría bien, aunque no estuviese de acuerdo con las formas de Yagami, lo soportaría si Sora le seguía dedicando esa mirada y ese tono repleto de dulzura.

Se talla los ojos con la mano, dispuesto a tumbarse por fin en este día interminable, Sora observa sus gestos con preocupación, porque algo en su interior le dice que va a ser la última noche que pase a su lado.

-No estás solo.- le susurra una última vez pero Yamato ya ni la mira, solo se acomoda en la hierba.

Antes de cerrar los ojos, su vista queda fija en su hermano, pero no lo ve a él sino a su madre, no puede permitir que le pase nada, tiene que demostrarle a ella que sabe cuidarlo y protegerlo, que a su lado está bien, que es feliz.

Lo último que Sora ve antes de dormir es la espalda de Yamato y como ha pronosticado es la última vez que duerme contemplándola, porque pronto Ishida tomará su propio camino, lo que significa que nunca más volverá a compartir con él esas frías noches del Digimundo.

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Publicado:22/08/2012