Muchas gracias a todos por dejar reviews, me hace sentir muy bien que les guste mi historia, les agradezco increiblemente.
Los personajes de Saint Seiya son de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi, Paulen y otros personajes que vayan apareciendo en la historia son de mi autoría.
Disfruten..
4º Tu propia máscara
Al llegar a la cabaña de su maestro, la joven aspirante a santo femenino se dejó caer en su cama, que día, su maestro no estaba así que pudo descansar un rato, mientras éste llegaba, y de pronto se durmió, sin cambiarse ni bañarse para quitarse el sudor de la caminata.
Asterión llegó a su cabaña poco después de que ella se durmiera, en su mano llevaba algo envuelto en un trapo color azul celeste, al ver a su joven alumna durmiendo sonrió, ella era como su hija, le costó mucho trabajo ganarse su confianza y cuando lo hizo ella se transformó instantáneamente en una joven a la que, podría decirse, podía dejar su vida en sus manos confiado de que ella no lo atacaría por la espalda; la confianza era mutua, después de que se fugó comprendió que solo tenía dos opciones, que alguien la recogiera o que Hades se la llevara, la segunda le pareció mas probable dado que ella estaba andrajosa y sucia, con moretones y heridas en la mayor parte de su cuerpo y un hambre terrible, pero al conocer a Asterión cambió su forma de pensar, su pasado la había vuelto tímida y huraña pero con ese hombre que destilaba amor por cada poro no podía ser grosera, desde el principio fue bueno sin importar como se veía ella, le dio techo y comida y estaba muy agradecida por eso. La llevó al santuario porque sentía, según él, un cosmos con potencial para ser caballero de plata u ostentar un grado mayor pero para ella era como si la adoptaran después de tanto tiempo. Dejó el objeto envuelto en la mesa de la sala y salió para reportarse ante el patriarca.
Despertó una hora después de la llegada de su maestro, su melena castaña estaba revuelta y sus ojos dorados brillaban aún adormilados, caminó a la cocina pero en la sala encontró algo envuelto en una tela celeste, curiosa como ella sola se acercó a la mesa del centro y cogió el objeto, la tela era muy suave y al parecer le daba varias vueltas al objeto envuelto en ella haciendo desaparecer su forma a simple vista, lo desenvolvió cuidadosamente creyendo que era una porcelana traída de París, su maestro estaba de misión en París, pero se asombró al ver una máscara argéntea con un antifaz alargado hasta el extremo derecho e izquierdo de la misma de color dorado; Auriga recién llegaba de dar el informe al patriarca y pudo ver como la joven se ponía la máscara con cuidado
Asterión: Te ves muy bien con la máscara querida Paulen
Paulen: (pega un saltito que hace reír al plateado) maestro (en su tono de voz hay un reproche juguetón) no aparezca tan de la nada, mire que me asustó (la joven se quita la máscara y la deja sobre la mesa)
Asterión: (se sienta al lado de la joven y la abraza por los hombros) sabes que prefiero que me tutees (sonríe paternalmente)
Paulen: (le corresponde con una sonrisa muy amplia) Lo se maestro, pero es que me asustaste. Tendré que quitarte la costumbre de asustarme (lo mira seriamente pero después vuelve a sonreír) aunque dudo que pueda hacerlo, ya tienes esa costumbre tan arraigada que parece un tubérculo
Asterión: y bien… ¿te gustó? (ella asiente enérgicamente) con ésta mascara debes salir de ahora en adelante, ¿entiendes? (asiente de nuevo con una mueca de asco) bueno, además es una protección para tu rostro en los entrenamientos y batallas así que no te la quites, pero ahora vamos a entrenar un rato, ¿te parece?
Después de una hora, ella ya estaba acostumbrándose a su máscara, sus movimientos de batalla aunque toscos muy agiles y certeros; el entrenamiento en el coliseo se le hacía incomodo así que buscaron un lugar tranquilo para entrenar, comenzaron con el físico y después practicaron un poco con el cosmos de la chica. Desde Acuario y Piscis se podía ver a una pareja aislada del resto, entrenando arduamente, él enseñando y ella aprendiendo.
