Noche 3: Temor entre sueños.
Sinbad estaba disfrutando de la compañía de algunas doncellas, tan feliz sentado en su trono rodeado por mujeres, era un hermoso día en el reino de Sindria, el rey se levantaba a observar por la ventana dejando aquellas mujeres murmurar entre si entre coquetas sonrisas –todo salió bien- murmuro al ver que en su reino estaba en paz, en el patio podía observar a Alibaba practicar con la espada, Morgiana igual y por fin Aladdin aceptaba ser el magi de Sindria.
-Vaya interesante- una voz interrumpió aquella situación, haciendo voltear a aquel hombre, las doncellas no se encontraban, al contrario estaba una niña sentada en donde él se encontraba en un momento –un sueño común para un rey- murmuro al morderse la uña de uno de sus dedos.
-Quien eres- pregunto Sinbad, era alguien que él no conocía a pesar de ser rey el trataba de grabarse las caras de todos en su reino.
-Yo solo soy una niña- dijo la chiquilla al lanzarse al hombre abrazándolo con ternura –para ser un hombre con mucha compañía… estas muy solo- esto último lo dijo con un tono oscuro, volteándolo a ver hacia arriba, sin soltarlo.
-Vaya dices cosas interesantes- dijo Sinbad con una enorme sonrisa, típica de él, soltándose de la chiquilla poniéndose a su altura–niñas de tu edad hablando de esas cosas- seguía sonriendo amablemente acariciándole la cabeza.
-Tienes razón- contesto la chiquilla al darle la espalda al hombre que se enderezaba, alejándose poco a poco, de repente dio la vuelta y chasqueo los dedos –es aburrido… no lo crees-
-Eh- Sinbad había cambiado esa sonrisa, de repente ya estaba empalado por aquella enorme espada –otra vez- caía de rodillas, haciendo muecas de dolor.
-La espada de Allen solo daña aquello que es malo en las personas…- ahora esta se encontraba en cunclillas disfrutando esos gestos de dolor –Dime Rey… que ocultas- sonrió macabramente.
-QUE- Sinbad se levantaba de la cama, algo alterado ante aquella pesadilla, miraba toda su habitación buscando aquella niña sin encontrar nada –solo un mal sueño- suspiro de alivio al ver su pecho en el solo se encontraba una pequeña cicatriz, esta había sido reducida y al igual que sus heridas gracias a la magia del reino.
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Ya era el tercer día de su estancia en aquel reino, Aladdin había contado su visión de Ugo pero aun así, el rey no consideraba necesario que el magi viera a los extraños, a pesar de las peticiones de este.
-Está bien hacer esto- Morgiana preguntaba al arrastrar a dos guardias fuera de la vista de alguien
-Si… no te preocupes Mor… - Aladdin miraba si no había alguien más, suspirando de alivio –lo siento señores guardias… pero a pesar de lo que el tío Sinbad diga… tengo que verlo con mis propios ojos-
-Yo no estoy segura de esto…- la Fanali veía como el magi lanzaba un pequeño conjuro a los inconscientes para que estos no la delataran por la emboscada –Son peligrosos… uno de ellos apuñalo a Sinbad por la espalda- recordaba parte de la conversación que habían tenido un día antes.
-Por eso estas aquí Mor… - el niño sonreía alegremente, esto causo un leve suspiro a la chica, todavía estaba algo oscuro pero el sol estaba a punto de salir–porque habrá tantos guardias- comento al pasar una puerta y ver otros hombres.
-Según mi maestro… ayer hubo algunas anomalías dentro de la celda- contesto la Fanali al hacer lo mismo que hiso con los otros guardias –aunque no encontraron nada- escondía a los ahora durmientes.
-Sabes… creo que Alibaba ha madurado- el magi comento con una sonrisa cambiando el tema, al recordar el malentendido con Toto y el como él había desmentido el noviazgo durante su desayuno con una cara seria.
-Supongo- contestaba Morgiana, ella por su parte estaba algo aliviada.
-Bien aquí es- dijo Aladdin al ver una última puerta, al abrirla vio aquella celda con conjuros en ella
-Espera… seguro que te entenderán- pregunto la Fanali, al interrumpir la entrada del mago
-Claro que si Mor… solo quédate atrás- dijo al aproximarse a aquellas celdas, en un extremo se encontraba sentado con los brazos cruzados y ojos cerrados el de cabello oscuro, por su parte el otro estaba recostado en la cama –*Ey despierta- decía con duda al comenzar a hablar en otro idioma, la luz comenzaba a entrar por la ventana, el incordio abría sus ojos quedándose pensativo –*Me entiendes- pregunto el magi, a lo que el chico rápidamente se levantó, reaccionando en segundos.
-*Quien eres- el que parecía estar dormido, pregunto sin siquiera voltear a ver al niño.
-*Que bien que me entiendan- suspiro de alivio, mostrando una enorme sonrisa –*Soy Aladdin- el magi vio con alegría la reacción del rukh, pensó que esto los hacia ver normales ante él.
-*Vaya es un alivio ver a alguien que hable algún idioma conocido- el incordio se mostraba algo lloroso, estaba feliz, acercándose a los barrotes –*Mi nombre es Allen Walker… - ponía su mano en el pecho haciendo una pequeña reverencia –*Y el de allá es Yuu Kanda- señalaba al otro.
-*Es un alivio- Aladdin se mostraba tranquilo, sobre todo con una reacción tan amigable –*Ella es Morgiana… le pueden decir Mor- presento a la Fanali, que se asomaba un poco.
-Mucho gusto- murmuro con duda, inclinándose un poco, ella no entendía el idioma pero si la situación
-Él es Allen y el otro es Kanda- el magi le presento a los extraños, el primero le sonrió y el otro solo levanto la mano -*Me pueden decir porque lastimaron al tío Sinbad- pregunto el magi con algo de duda.
-*Lo mío fue una trampa- contesto Kanda sin dar más explicación de la situación.
-*En verdad lamento el malentendido… pensé que si verían que mi arma no le hacía daño a nadie… estaría bien- Allen decía entre murmuros depresivos.
-*Si… y la mejor manera es apuñalar a la persona que parecía más importante por la espalda… que gran idea- dijo Kanda con ironía al levantarse de su lugar
-*Por favor Bakanda… no me digas que quieres pelear… aunque tenga un solo brazo… puedo contigo- Allen se reponía de su aura depresiva, ahora se encontraba amenazando al otro chico, esto hiso que Morgiana retirara a Aladdin de los barrotes –*Lo lamento- decía con pena, al sonreírle a la chica que los miraba con duda, haciendo algunos ademanes.
-*Tengo algunas preguntas…- Aladdin fue interrumpido por Kanda, que solo hiso una mueca de que mantuviera silencio
-*Brote de habas… hay que hablar en otro lado- dijo Kanda con seriedad al señalar una de las puertas, insinuando que tendrían compañía dentro de poco.
-*Que sucede- Aladdin por su parte estaba confundido a que se referían
-*Si queremos hablar cómodamente… tenemos que ir a otro lado- Allen dijo con una sonrisa, murmuro algo en otro idioma que Aladdin no entendió, esto hiso que aquellos sellos desaparecieran, abriendo la celda con un golpe –Tendremos visitas dentro de poco… - continuo sonriendo cálidamente.
Se comenzó a escuchar una canción de cuna por los pasillos, mientras una luz salía a través de la ventana de la celda un loro se paraba y junto a él, una mariposa negra.
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-ALIBABA- Yamraiha entraba a la habitación, despertando al chico que seguía recostado-Donde esta Aladdin y Morgiana- se acercaba al rey algo desesperada.
-Eh… pues…- volteaba a buscar en la cama, esto lo asusto en el instante
-Fueron secuestrados por los extraños- Masrur entraba a la habitación, este comentario hiso que los dos se estremeciera.
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-Sin… porque no reaccionaste a tiempo-Jafar entraba al recinto donde el rey se encontraba pensativo –tu sabias de los movimientos de Aladdin… justo en el momento en que se acercó a la celda- arqueaba una ceja al ver que no recibía atención
-Hay que estar pendientes... – murmuro Sinbad al rascarse la barbilla –si Aladdin habla su idioma… hay que darle tiempo- sonrió cálidamente, al momento su general suspiraba –Por alguna razón… ellos están aquí- recordó el sueño que había tenido, llego a la conclusión de que no fue totalmente un sueño al recordar lo que la niña le dijo, esto hiso que tocara su pecho y solo suspirara.
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Bien aquí les dejo otro capítulo.
Nota:
El loro es la manera en la que Sinbad vigilaba a los exorcistas desde afuera de la celda, este lo puso por las anomalías de un día anterior (que menciono Morgiana), por lo que Kanda ya se había dado cuenta de esto y de alguna manera también de la mariposa negra.
