Bueno, aquí está su lemmon 7u7
BAD NEWS: mi novio y yo lo hemos dejado, sí, después de año y medio de relación, hemos quedado bien y eso es lo bueno, manda saludos para los que se acuerden de él por cierto, no había actualizado porque, como comprenderán, no estaba en mis mejores momentos como para escribir este cap lleno de amor y cuando creí que lo estaba, mi compañero de eternas desveladas, mi gato, falleció, a decir verdad mañana se cumple una semana, su muerte terminó por destrozarme, aunque ahora estoy algo mejor pues sé que, aunque suene raro, a él no le gustaba verme mal ni llorar, siempre que me veía así, se acercaba lo más cerca que podía y lamía mis lágrimas, cosas como esas no se olvidad chicos, en fin, ya no podía atrasar más este cap, espero que no salga nada tristón, el objetivo es que se sienta amor
Part3
Lo besaba, lentamente, como siempre había querido hacerlo, aún a pesar de que siempre la gente le decía que no lograría algo como eso, la herida que tenía en la espalda, le ardía, vaya que lo hacía, pero no se concentraba en ello, solo en los labios que tenía sobre los suyos
-¿cómo pude olvidarme de ti?- susurró Tk mientras se alejaba ligeramente para poder abrazarla escondiendo su cara en el cuello de aquella castaña, se sentía culpable del hecho de que ella estuviera herida, pero, más que nada porque sentía que había traicionado el amor de Kari "enamorándose" de Sofía
Hikari quería esos labios, no quería parar de besarlo, antes de que ella pudiera hacer algo, fue Tk el que tomó la "iniciativa", comenzó a besarle los hombros, de manera lenta... de manera íntima, como solo ellos podían hacerlo, pasaba sus manos por los brazos de ella tratando de darle calor
-¿Estás bien?- le preguntó mirándola
se veía hermosa y no solo era por el cuerpo que tenía, toda ella era hermosa, aún en sus recuerdos, cuando estaba llena de lodo o con ropas sucias, a sus ojos siempre la veía hermosa
-No sé si esto sea correcto Tk...
Definitivamente, en los labios de ella, el apodo quedaba mucho mejor
La abrazó, quería transmitirle todo lo que sentía en ese momento, estaba re-descubriéndose a sí mismo en los pocos minutos que llevaban ahí, quería que ella supiera que la protegería, no iba a dejar que Sofia vuelva a lastimarla de alguna manera, al menos lucharía por ello con todo lo que sus fuerzas le dieran
-Esperaré todo lo que tenga que esperar por ti...- susurró tratando de no malograr el ambiente tan cómodo que se había formado entre ambos
-No es eso... tu eres un rey, eres de la nobleza... yo no estoy hecha para ti...- las lágrimas querían salir, pero, qué más daba, siempre le habían dicho lo mismo y ahora que lo tenía a él, creía que no podía durar tanto tiempo hasta que se diera cuenta que en realidad no estaba enamorado de ella ¿Cómo es que de un momento para otro lo había hecho? Nada tenía sentido en estos momentos para ella
-Mejor descansa, debes estar agotada después de todo esto ¿Quieres que me quede contigo?- preguntó con dulzura a lo que la castaña dio una afirmación con la cabeza
la condujo hacia la cama, así tal y como estaba ella, hizo que se metiera bajo las sábanas y él hizo lo mismo, a Kari ni siquiera le importó el hecho de que él estuviera con la sangre del verdugo, simplemente lo abrazó mientras sus ojos se iban cerrando, sin embargo la pregunta seguía ahí ¿Qué fue lo que sucedió realmente con él como para que la olvidara y de un momento para otro pudiera recordarla así sin más?
El rubio también comenzó a cerrar los ojos, estaba cansado, miró por un momento hacia la ventana, el aire hacía que las cortinas se elevasen, aún era de día cuando oficialmente se entregó a los brazo de Morfeo
Estaba caminando con la espada en la mano y sentía el corazón latiendo muy acelerado, estaba nervioso, estaba a pocos metros de ingresar en el territorio enemigo, ¿Cómo es que siendo tan joven sus deseos de venganza eran tan grandes? Era comprensible, le arrebataron a su familia, aún por las noches tiene pesadillas, su padre diciéndole que se esconda junto a su madre y a su hermano, todo iba a bien, absolutamente bien hasta que su madre, no pudiendo dejar a su esposo solo, fue tras él, aún ahí todo iba bien, si sus padres no regresaban aún tenía a su hermano...
Pero tuvo que llegar ese maldito traidor, el maldito que había ayudado a que los enemigos ingresaran al castillo sin que nadie se diera cuenta, su hermano lo tomó de la mano y salió corriendo mucho más antes de que él supiera qué sucedía, cuando se dio cuenta ya era tarde, estaba solo, escondido en un lugar tan pequeño que solo él entraría... luego vinieron los gritos de su hermano, gritos de terror, prueba de que mientras él estaba seguro, su querido hermano era asesinado, corriendo el mismo destino que sus padres, aunque de eso no se enteró hasta después de que, lo encontrara uno de los cocineros
Le arrebataron su infancia, no le dejaron vivir sus etapas, él definitivamente debía vengar la muerte de su familia
Ya había entrado y hasta ahora no se habían percatado de ello, avanzó por un camino, a donde se que mirase solo veía árboles
-"¿Quién eres tú?"- preguntaron y él rápidamente se volteó encontrando a una joven, de cabello negro y largo con mirada penetrante, aproximadamente de su edad
Se acercó a ella tratando de intimidarla para que se fuera, no quería herirla, a sus ojos ella era inocente
-"Un visitante"- fue lo único que contesto pero supo de inmediato que el acento en su voz lo había delatado, lo sabía porque ella sonrió con algo de malicia al oír su respuesta
-"¡Princesa Sofia!"- gritaron a lo lejos
La pelinegra tomó su mano para luego salir corriendo, la estaban persiguiendo, entonces ella era la hija de los que asesinaron a su familia, se dejó llevar esperando a estar a solas de nuevo, comenzaría su venganza eliminando lo que más querían en este mundo; su hija
Llegaron a una pequeña cabaña la cual se veía abandonada, antes de que el pudiera decir algo, la princesa le sirvió una taza con algún té, él la miró con desconfianza, podía ver en aquella bebida algo morado en el fondo
-"Es la decoración"- dijo sonriendo, sus ojos se iluminaron, le creyó
Las personas ingenuas son las que más sufren, eso lo aprendió ese día, aunque lamentablemente esas pocas escenas no volverían a su cabeza ni aunque quisiese, no podría recordar nada más que un profundo amor hacia la persona que le ofreció ese té
Abrió sus ojos recordando su sueño mientras miraba el techo, luego hacia la ventana, ya no estaba de día, el cielo estaba comenzando a oscurecer ¿Cuánto habían dormido?, volvió a concentrarse, sí, era verdad, él se había tomado ese té, se había confiado demasiado y lo pagó con creces. ¿Cuándo fue que comenzó a sentir ese amor descontrolado hacia la princesa que a penas había visto solo una vez? Luego de ese día por su puesto, ni siquiera recuerda cómo llegó al palacio al día siguiente, solo sabe que cuando despertó, su primer pensamiento fue volver a verla, pasaron dos años, con él queriendo tomarla como esposa y con su consejero diciéndole que no podía casarse con la hija del enemigo
Pero claro... él estaba hechizado ¿Cómo podría negarse?
Sintió algo moviéndose a su lado, algo desnudo que desprendía calor, la miró, ¿Cómo había podido caer tan bajo y confiarse hasta el punto en el que terminó por tomarse un brebaje que habrá tenido, sabe Dios, qué cosa? ¡Cómo había podido borrar por cierto tiempo de su memoria a la mujer que estaba a su lado en esos momentos? sus pestañas eran largas, su cabello no le llegaba más allá del hombro, cuando era niña lo tenía más corto, eso lo recordaba muy bien, pasó una de sus manos por el brazo de aquella castaña, vio en su rostro marcas de lágrimas ¿Había estado llorando? Esperaba que no, quería despertarla y contarle lo que había soñado, más que un sueño, él sabía que era un recuerdo, quería que ella supiera cómo fue que la olvidó, porque sí, aunque le duela y no quiera aceptarlo, él la olvido, por sus deseos de venganza y aquel maldito hechizo.
Quería despertarla para verla directamente a los ojos y decirle que la amaba, que la había amado desde siempre y que lo seguiría haciendo, pero también quería verla dormir, quería verla tranquila, quería que estuviera tranquila
-Tk...- susurró haciendo que el rubio sonriera, ¿Estaba soñando con él?
la sonrisa se le borró cuando vio una lágrima brotar de sus, aun cerrados, ojos
-Hey... Kari, despierta- la sacudió ligeramente pero se detuvo al sentir como la mano de aquella castaña lo agarraba con algo de fuerza, su pequeño cuerpo comenzó a moverse ligeramente, como si reprimiera sus sollozos
La abrazó queriendo estar lo más cerca posible a ella, que supiera que estaba ahí y no iba a irse
Sintió la mano de Hikari relajándose y soltándolo
-¿Estás despierto?- susurró
-Si... ¿Estás bien? ¿Te sientes mal?- preguntó el rubio algo preocupado
-Estoy bien...- dijo ella no muy convencida
Supo que mentía, eso era obvio pero no quería hostigarla con ello así que la dejó tranquila y no preguntó nada más
Se limitó a seguir abrazándola
-Te olvidé...- susurró sin saber como comenzar
-No me digas eso ahora... por favor
Le partía el corazón escucharla así, él era el que no la merecía
-Tengo que hacerlo, quiero que lo sepas...
Kari se quedó en silencio invitándolo a seguir hablando
-hace dos años, quizá un poco más, fui al reino enemigo, sabes muy bien como estaba luego de que mi familia fuera asesinada, a veces me gustaría haber muerto con ellos, o al menos en su lugar, bueno, cuando llegué, me encontré con la princesa Sofia, en los límites de su reino, en ese tiempo yo lo único que buscaba era vengar a mi familia y podía comenzar con mi venganza con ella, con la hija de los asesinos, me confié, dejé que ella me condujera hacia una casa en el bosque y tomé el supuesto té que me dio, luego de eso no recuerdo más, solo que al día siguiente desperté aquí, en mi habitación y lo único que quería era volver a verla...
La miró, nervioso de que creyera que solo se había inventado esa historia, esperaba que no.
-¿Te dio una brebaje de amor?- preguntó la castaña acariciando su rostro
-Eso parece- respondió antes de intentar besarla, pero ella lo detuvo, la miró preocupado ¿No le creía?
-¿no la amas?- preguntó, sus ojos brillaron haciéndolo sonreír
Él negó
-¿Me amas a mi?- preguntó otra vez
-Claro que sí, te amo, te amo a ti- habló de prisa para poder besarla
Esta vez ella no lo detuvo, también lo beso, sintiéndose segura, no tenía dudas de él, le creía y si al final todo resultaba mentira, estaría bien, porque se permitió amarlo, se permitió amar con todo lo que podía al amor de su vida
-Quiero ser tuya...- Susurró entre besos para luego mirarlo directamente a los ojos, quería hacerlo, quería que el fuera el primer y único hombre en su vida
Takeru no respondió, ¿De verdad había escuchado eso?
-Quiero ser tuya y darte la familia que perdiste- volvió a susurrar, esta vez con lágrimas en los ojos, el Rey asintió para volver a besarla, lentamente ella le fue sacando las ropas con la sangre seca y las dejó caer fuera de la cama.
El rubio comenzó a acariciarla, sus manos pasaban por sus muslos, sus caderas y cintura, luego subieron más hasta llegar a sus pechos, su tacto era suave, Kari suspiró desde el primer momento en que sintió aquellas manos sobre ella, ¿Todo eso estaba pasando? las manos de ella tampoco se quedaban quietas, pasaban por el pecho de él, por su abdomen sintiéndolo marcado, una de sus manos acarició el cuello de él, sintió su respiración más agitada y sonrió en pleno del beso, estaba feliz, pro compartir eso con él, acarició su cabello transmitiéndole el amor que le tenía
Todo su sistema se paralizó cuando sintió los dedos del Rey acariciando su parte más íntima, aún así le gustaba, se aferró más a él tratando de no gemir, lo creía imposible, se sentía bien, demasiado bien
-Solo déjalo salir, relájate- dijo él besando su frente
Le hizo caso, se entregó por completo a aquellas maravillosas sensaciones y solo se dejó hacer, se oía así misma haciendo ruidos, pero no distinguía nada, luego de unos minutos su cuerpo comenzó a tensarse otra vez sin saber por qué, sentía que algo explotaría dentro de ella en cualquier momento, quería hablar, decirle que algo pasaba con ella pero las palabras no salían de su boca, no salían nada más que no sean gemidos, sintió que él dejaba de acariciarle y cuando por fin pensó que podía hablar sintió sus dedos dentro de ella, moviéndose a un ritmo mas o menos acelerado
Entonces aquello explotó en su interior, algo como electricidad recorrió todo su cuerpo obligando a sus manos a buscar en lo que aferrarse, lo más cercano era la espalda del rubio
-¿Estás bien?- preguntó él, solo había estado moviendo sus dedos, pero estaba sudando, quizá igual que ella, ambas respiraciones estaban agitada, volvió a sentirlo esta vez retirando sus dedos desde dentro de ella, estaban mojados, sentía como se sonrojaba ante ello
-Sí...- fue lo único que pudo responder ¿Qué seguía ahora?
-Ven aquí- dijo Takeru al momento de recostar su espalda en la cabecera de la cama y poniéndola a horcajadas encima de él, tenía una mejor vista sus pechos, no eran pequeños, pero tampoco grandes, tenían un tamaño proporcional al resto de su delicado cuerpo
-¿Qué haces?- preguntó, estaba más sonrojada, lo sabía, sentía todo su rostro ardiendo, al momento en que la puso así, había visto el miembro del Rey, erguido orgullosamente
No le respondió, la agarró por la cintura y con casi nada de presión le hizo entender que debía levantarse un poco, ella lo hizo y vio como la mano de él se dirigió abajo, pensó que iba a hacer lo mismo que momentos atrás, no fue así, cuando miró, había agarrado su miembro y lo dirigió a su entrada, lo sintió y se puso nerviosa ¿De verdad estaba preparada para ello?
-Si no lo quieres, no lo haré- habló Takeru cuando la observó unos segundos y vi en su rostro la duda, él sabía que era un poco más grande a la mayoría y no quería lastimarla
Ella sacudió la cabeza para volver a mirarlo ¿En qué estaba pensando? No iba a llegar a ese punto para luego echarse atrás
-Está bien, estoy lista- dijo segura de sus palabras. No, no se arrepentiría de ello, ni ahora ni nunca, lo besó para hacerle quedar claro la decisión que había tomado
Lo sintió entrar un poco y le dolió, se separó de sus labios y dio un quejido, sus manos estaban entrelazadas y ella se sentía segura que después de ello, él no la dejaría
-Lo siento- susurró él antes de ingresar por completo, ella gritó y se abrazó a él al momento de derramar unas lágrimas- Tranquila, estarás bien- volvió a susurrar para volver a besarla, comenzó a masajear sus pechos, dejó sus labios para comenzar a dar besos en su cuelo y hombros, quería enloquecer, estar dentro de ella era maravilloso y aunque quería moverse, primero deseaba que ella estuviera bien, suficiente mal se sentía con haberla hecho llorar, él podría esperar
Lentamente el dolor que Kari sentía se fue esfumando a la medida en que se iba acostumbrando a tenerlo ahí, los besos y las caricias por su parte la fueron relajando hasta comenzar a sentirse bien, se había entregado y agradecía que haya sido con él, con sus manos retiró las lágrimas que se habían quedado en su rostro y lo miró, no necesitó decir nada más, el mensaje había sido recibido con éxito
Lo supo cuando el rubio comenzó a moverse primero lentamente, al principio sintió una pequeña incomodidad, pero le dijo que estaría bien y no le permitió parar
Estaba en la gloria, estar dentro de ella se sentía bien, se sentía apretado y le gustaba, comenzar con los suaves y lentos movimientos lo hacían enloquecer, quería aumentar el ritmo, ver hasta donde podía llegar con ella, no lo haría, no a menos que ella lo pidiera
Y fue así, él seguía en el mismo ritmo cuando ella inició un vaivén a su propio ritmo, aún así, estaban sincronizados, eran uno solo, el ritmo comenzó a acelerarse, ambos lo sentían, él la abrazaba y tenía su rostro entre los pechos de ella, por lo que, sin saber como, terminó pasando su lengua por ellos y se sentía bien, mucho mejor que sus manos, había descubierto su nuevo vicio
Sintió como ella lo apretaba más ¿Cómo estaba haciendo eso? no lo supo, pero algo había pasado, porque el ritmo de ella se había vuelto irregular y su respiración más agitada, claro, si eso era posible, él no paraba, seguía moviéndose pero al ver que ella no lo hacía y solo gemía más fuerte que hace unos momentos, paró unos segundos para salir de ella y recostarla en la cama
-Tk... pero tú no has...- no terminó de hablar, él había hecho que abriera las piernas y entró, no sintió nada de dolor, ahora él estaba encima, comenzó a moverse y ella comenzó a soltar suspiros, otra vez
Seguía moviéndose, las piernas de kari se abrazaron a su cadera sin darle opción de salir otra vez, sus brazos también estaban sobre él, ella lo abrazaba de todas las maneras posibles, sentía sus suspiros en la oreja y eso solo lograba que sintiera que su acto culminaría en unos minutos, no paraba de moverse, a un ritmo que él sabía que su castaña le gustaba
Y sí, ahora era SU castaña, no permitiría que otro hombre la aleje de su lado
Entonces lo sintió, algo desde lo más profundo de él se derramó dentro de ella, la electricidad que estaba seguro Kari había sentido ya dos veces, la sintió él
La castaña sentía algo llenándola, sabía lo que era, no dijo nada, solo se quedó disfrutando ese momento
El Rey se dejó caer un poco encima de ella, procurando no aplastarla con su peso, comenzó a llenarla de besos en el rostro y en sus hombros, espero unos segundos más para salir lentamente de ella y se recostó a su lado, la veía sonreír y eso lo llenaba de alegría, sus ojos estaban iluminados, irradiaban la vida que el había sentido perder
Más que eso, se alegraba de que ella sería la madre del niño o niña, que desde ese momento, ya estaba dentro de ella, estaba feliz porque dentro de unos meses, tendría una familia, no era la que perdió, era una nueva, una nueva donde esta vez, él se encargaría de protegerla
3, 078 PALABRAS, bueno ¿qué creen? ¿es el fin? No, no lo es, espero hayan disfrutado 7u7 tanto como yo disfruté escribirlo jajaja creo que salió bien después de todo, esperaré sus reviews
