Disclaimer: La Franquicias Dragon Ball y Fairy Tail no son de mi propiedad, son propiedad de Akira Toriyama y Hiro Mashima respectivamente.
Hola a todos, el tercer capítulo ya está terminado y ya nuestros protagonistas están más cerca de unirse de llegar a Fairy Tail, un poco más y ya podremos encontrarnos con el resto de los magos del gremio.
Y para el Guess que escribió en el último capítulo: Thanks, and i hope you enjoy this chapter.
Capitulo 3.
Había llegado la mañana a la embarcación donde estaban Goku y Erza, ambos niños dormían plácidamente en la habitación del mago de Fairy Tail, Gildarts Clive, quien paso la noche en el sofá luego de derribar la puerta de su camarote con un Crush.
Goku despertaba del profundo sueño en que estaba inmerso, sentía algo apoyándose y sujetándose a su cuerpo, abría sus ojos lentamente recuperando el sentido de la vista, al girar su cabeza a un lado vio rizos desordenados color escarlata amontonados en una bola sobre su pecho, tardo un momento para darse cuenta que era la cabeza de Erza, quien abrazaba fuertemente al pelinegro mientras se acurrucaba en el pecho del joven saiyajin.
—Erza, suéltame Erza —apenas recuperando el sentido sobre sus extremidades, tomaba un brazo de Erza y lo depositaba sobre el blando colchón de la cama.
—¿Eh? ¿Goku? —la pelirroja también abandonaba el mundo de los sueños para darse cuenta que paso la noche en la cama del mago peli naranja, al ver alrededor no lo encontró por ningún lado; pero los ronquidos provenientes desde la sala le avisaba que no tenía que preocuparse.
—Hola Erza, ya podrías soltarme, necesito hacer mis calentamientos matutinos —insistía el pelinegro al ver como la pelirroja reforzaba su agarre sobre el con la mano que aún lo abrazaba.
—¿Qué? —Erza no comprendía a lo que se refería el joven guerrero hasta que entendió que estaba recostada sobre el cuerpo del chico.
La pelirroja dio salto brusco alejándose del pelinegro, su cara hervía de la vergüenza y se teñía con un rojo pálido mientras observaba apenada el blanco del colchón.
—Lo siento, no-no quería incomo-comodarte —la pobre maga estaba muy apenada por la escena.
—No es para tanto —el artista marcial bajaba de la cama y realizaba algunos estiramientos simples, tras un par de ejercicios miro a la pelirroja que seguía con la cabeza agachada por la vergüenza— Quieres venir a comer —.
—Claro, aunque creo que comiste todo lo que había —contesto irónicamente la joven, tras el breve momento de timidez Erza se sentía más tranquila ahora.
Goku solo respondió con su propia sonrisa, abandono la habitación en busca de comida mientras que Erza iba al baño a lavarse la cara antes de despertar a Gildarts.
«Es hoy, debemos salir de este barco para llegar a Fiore» Las manos de la pelirroja estaban tensas de la expectación.
Sabía que tenía que arriesgarse y robar un bote salvavidas para llegar a tierra firme, lo bueno para ella era que Goku la ayudaría y que Gildarts por lo menos no los detendría.
Escucho el sonido de Goku vaciando la nevera y no pudo evitar reír, Goku era muy extraño, pero no podía negar que emanaba un aura que la hacía reír por sus tonterías.
Yendo a la sala observo como Gildarts ya estaba levantándose y Goku a su lado se atragantaba con las pocas raciones de comida que quedaron en la nevera.
—¿Durmieron bien? —Gildarts exhalaba cansado apenas recuperando la consciencia, hacia crujir sus nudillos rutinariamente estirando sus dedos y contrayéndolos sintiendo el tacto en ellos.
—Así es, gracias por la ayuda —Erza respondía firme y seria, realmente sentía mucha gratitud con el mago clase S por no entregarlos a los marineros— Pero ya es hora que abandonemos el barco —.
Gildarts sonreía con cierto destello de burla, Goku sentía curiosidad por la reacción del mago, por su parte a Erza estaba preocupada.
—¿Y sabes a dónde ir? —a Gildarts le agradaban estos niños, no querían hacer daño a nadie, solo tenían sueños muy grandes para sus jóvenes cabezas; pero eran aún muy ingenuos.
El silencio de Erza acompañado por el hecho que Goku detuvo su desayuno para ver la respuesta de Erza reforzaron el punto del peli naranja.
—No, supongo que solo buscaremos un pueblo cercano y… —la excusa de Erza fue detenida por un pedazo de papel que Gildarts lanzo a ella, al verlo nuevamente se dio cuenta que era un mapa de Fiore.
—Mira, se supone que estamos por aquí —al ver de cerca Erza noto que señalaba a un punto cerca de las costas del reino de Fiore—, Este punto cercano es Hargeon, hay encontraran un tren directo a Magnolia —.
Ambos niños miraron detenidamente el mapa, si era cierto lo que veían, estaban más cerca de Fairy Tail de lo que imaginaban.
—La suerte para ustedes es que los niños de su tamaño no pagan —Gildarts meditaba en su asiento, en seguida se levantó de su lugar caminando a la puerta— Pero deberán conseguir un adulto que los acompañe —.
—Gracias señor Gildarts no sé cómo agradecerle —Erza afirmo emocionada, con Goku asintiendo alegre, el mago estaba siendo muy generoso.
—No se preocupen por eso ahora, otro día será —Gildarts respondió casualmente, el par de jóvenes solo se miraban entre si confundidos ante la palabras del peli naranja.
«¿A qué se referirá?» Era el pensamiento que habitaba en las mentes de ambos niños; uno de ellos con curiosidad, la otra con cierto temor.
Gildarts soltaba pequeñas carcajadas al tiempo que abandonaba la habitación.
—¿Erza, no piensas comer nada? —Cuestionaba el saiyajin, quien veía a su compañera quieta, solo viendo hacia ninguna parte.
—Claro, hoy debemos estar listos —recordando la importancia del dia de hoy, Erza tomo lo que pudo y se preparó para salir—, Goku, ¿Estás preparado? —
El pelinegro solo asintió confiado, se levantó de su asiento y acompaño a la pelirroja
Tras un par de horas corriendo de un lado a otro del barco, los niños decidieron separarse para cubrir más terreno, Erza no estaba muy convencida de que fuera buena idea, pero Goku le insistió que si algo le pasaba, podía contar con él.
Tras un corto tiempo, Goku apareció emocionado frente a Erza y le insistió que lo siguiera, llegaron la sección trasera del barco, donde se hallaba una habitación con doble puerta.
—Goku, ¿Estás seguro que es aquí? —la pelirroja observaba una puerta entreabierta por donde un grupo de marinos salían y entraban continuamente, no podía ver en su interior por estar escondida tras la pared de una esquina, pero Goku ya había entrado al lugar con su velocidad y afirmaba haber visto botes dentro.
—Claro que sí, a un lado de la pared hay muchos botes con remos sobre ellos —afirmaba el guerrero que no tuvo problemas en escabullirse y encontrar los botes que necesitaban para salir del buque.
El par de niños espiaba a los trabajadores esperando algún descuido para que Erza pudiera entrar, Gildarts por su parte se reunía con el capitán para pedir excusas por su comportamiento de ayer; reclamando que se suponía que estaba de vacaciones tras muchas misiones.
—Goku, debemos entrar ahora —Erza le hacía indicaciones a su compañero, unos marinos abandonaron la puerta para traer más materiales— Debemos hacerlo ahora —.
En un parpadeo Goku apareció junto a la puerta e hizo indicaciones a la niña para que lo siguiera, cuando entraron a la habitación Erza agarro dos pares de remos mientras Goku llevaba el bote sobre sus hombros, a toda prisa abandonaron el lugar en busca de la salida más cercana a la cubierta del barco.
—¡Muchachos, los polizones intentan escapar! —Un marinero que pasaba por ahí se dio cuenta de lo que hacían nuestros jóvenes protagonistas y dio aviso a sus compañeros para atraparlos.
El marino que grito los perseguía mientras otros marinos también se unían, Goku lanzo suavemente el bote al aire, no lo suficiente para chocar contra el techo, pero si para estar a centímetros de hacerlo.
Con un potente golpe pateo a uno de los marinos, tirándolo a él y otro detrás un par de metros; derribo a otro con una barrida y con un codazo en el estómago dejo inconsciente a un cuarto marino, agarro el bote antes que chocara con el suelo y regreso a su carrera.
Por el lado de Erza, ella usaba los remos en sus manos para golpear a los marinos que obstaculizaban su camino, noqueándolos con un golpe a la cara o sacándoles el aire de los pulmones al azotarlos con los remos contra la pared.
—Por aquí, ya veo una salida —ambos niños corrieron apresuradamente, cuando llegaron a un costado del barco se encontraron rodeados por tres marinos, Goku arrojo la balsa al mar y se disponía a saltar hasta que oyó a Erza gritar.
—¡Suéltame! —un marino alcanzo a tomar a Erza por un brazo y ahora con la ayuda de otro la tenían inmovilizada.
Goku regreso en apoyo a su compañera, de una patada directa al rostro derribo a uno de los marinos, luego desapareció en el aire y apareció nuevamente tras el otro, agarrándolo de una pierna lo arrojo lejos al pasillo del barco.
—¡Vamos Erza! —en un movimiento rápido, cargo a la niña en estilo nupcial luego de que ella recogiera los remos y se lanzó al bote que los esperaba en uno de los lados del barco.
Desde el bote, Goku y Erza veían como en el barco los marinos llegaban a la escena, enojados y ofendidos porque el par de mocosos lograron escapar de ellos sin alguna oportunidad de atraparlos.
—Mira Goku, por allá —La pelirroja señalo hacia la parte trasera del barco, ahí se encontraba Gildarts Clive con una sonrisa, agitando su mano en señal de despedida a los jóvenes que partían del barco directo a Fiore.
El par de niños devolvían el saludo, agitando sus manos y gritando despedidas.
«Buena suerte niños, espero que lleguen a salvo» El mago clase S solo podía sentirse contento por la alegría que emanaban ese par de niños; si lograban llegar al gremio, esperaba que forjaran un gran futuro para Fairy Tail.
Tras un rato tomaron los remos y comenzaron a distanciarse del barco, pasaron un par de horas así, Goku seguía con la misma fuerza que el inicio, por otro lado el cuerpo de Erza no aguantaba el exceso de trabajo por lo que la pelirroja no tuvo más opción que pedir que se detuvieran.
—Goku, gracias —afirmo Erza, quien giro su cabeza para observar a su acompañante.
—¿Por qué? —el artista marcial estaba confuso por el agradecimiento.
—Por ayudarme a esconderme en el barco —continuo solemne la joven maga, una dulce sonrisa adornaba su rostro— Y por ayudarme a llegar a Magnolia —.
—No es para tanto —respondía con una sonrisa inocente el luchador— Además también voy contigo para llegar a West City —.
—Claro…
—¿Pasa algo Erza? —pregunto curioso el artista marcial, veía como Erza bajaba la cabeza pensativa.
—¿Goku, no has pensado en unirte a Fairy Tail? —cuestiono expectante la maga.
—No creo, no soy un mago recuerdas —afirmo el pelinegro, muy para el disgusto de la pelirroja.
—Pero serias muy bueno, podríamos hacer un equipo —la maga sabía que el luchador podría completar misiones con absoluta facilidad, y ella misma tenía el deseo de volverse más fuerte; podrían formar un equipo los dos.
—Sería divertido, pero aún tengo que resolver algunos problemas antes de salir en busca de más aventuras —al saiyajin le divertía la idea de poder pelear con toda clase de amenazas y ponerse a prueba a sí mismo, pero tenía un deber con sus amigos que debían estar esperándolo— Pero cuando resucite a mis amigos puedo volver —.
Erza sonreía amargamente ante la respuesta del saiyajin, desde que escapo de la torre del cielo, Goku fue el primer amigo que hizo, y despedirse de él le resultaba una idea muy dura.
—¿Erza, te sientes bien? —pregunto preocupado el artista marcial al ver la expresión de su acompañante.
—Sí, solo estoy tomando aire —afirmo con poco animo la pelirroja, agarro nuevamente los remos y quiso dejar zanjada la conversación.
A medida que pasaban las horas, iban acercándose a tierra firme; cuando el sol llegaba a su punto más alto en el cielo, los niños por fin tocaban costa. Abandonando la balsa, Goku trepo en la copa de los arboles buscando señales de alguna ciudad o carretera, tras finalizar su búsqueda bajo a tierra, junto a una Erza quien reposaba en una piedra de gran tamaño.
—Creo que hay unas casas por el lado de allá —Declaro el pelinegro señalando hacia un lado de la costa.
—Debe haber un puerto por allá, ¡Goku vamos! —la niña lidero el camino hacia la ciudad, mientras Goku regresaba a las ramas de los arboles poniendo en práctica su agilidad y reflejos.
—Creo que ya llegamos —afirmo Goku mientras se sujetaba con un pierna de la rama de un pino.
Por su parte Erza se detuvo a analizar el suburbio donde estaban, parecía un barrio de nivel bajo con chozas de madera y paja, más adelante podía diferenciar casas de un nivel social más alto, observando más a la distancia alcanzo a ver líneas oscuras saliendo de la ciudad y en ellas había…
«¡Trenes! ¡Son trenes!» La pelirroja recordó las indicaciones que les dio el mago antes que abandonaran el barco.
—¡Estamos en Hargeon Goku! ¡Ya estamos cerca! —Erza no podía contener su felicidad, con prisa salió corriendo hacia la ciudad esperando llegar al tren lo más rápido posible.
Goku aterrizo en tierra y la persiguió al acto, cruzaba las calles en borrones difusos que confundían a quien paseaba por esos lares; la maga por su parte hacia su mejor esfuerzo para no chocar con los puestos de comida u otros vendedores callejeros que taponaban las calles.
Tras un rato por fin llegaron a la estación de trenes, había al menos una docena de trenes resguardados en un almacén al lado de la estación; el lugar era alto XXXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Erza se acercó a un puesto de tiquetes seguida por Goku; le indicaron donde estaba el tren y que salía en media hora, la niña estaba completamente extasiada, incluso abrazo al saiyajin con una fuerza que él no imaginaba que Erza tuviera.
—Estamos tan cerca —la emoción de la pelirroja era cada vez mayor, solo faltarían horas para que ella y Goku se unieran a Fairy Tail.
«Goku» Tras un breve instante, recordó que el objetivo de su compañero era otro, miro a su compañero a los ojos y veía como en el ónix de sus pupilas se vislumbraba el brillo de emoción y aventura, brillo que tenía un rumbo diferente a Fairy Tail.
—Debemos encontrar un adulto —desviando su atención de los pensamientos negativos, Erza veía a su alrededor en busca de alguien quien los pudiera acompañar en el viaje. Goku imito su ejemplo y también seguía con la mirada a las personas que los rodeaban.
—¿Qué hay de esa señora? —sugirió el pelinegro señalando a una mujer mayor sentada en una banca cerca al tren que iba dirigido a Magnolia.
Erza fijo su atención en la señora y asintió con la cabeza a Goku, silenciosamente se acercaron a ella y esperaron un buen momento para hablarle; cuando la señora sacaba una bolsa con bocadillos Goku no tardo en empujar a Erza hacia la señora para convencerla.
—Buenos días —la pelirroja se acercó discreta a la mujer mayor, esperando no meterse en más problemas.
—Buenos días jovencita, ¿Qué te pasa? —la mujer observo curiosa a la pequeña, ahora que lo notaba veía que tenía un parche en el ojo— ¿Pero qué te paso muchachita? —.
—N-nada, fue… fue hace mucho tiempo, no lo recuerdo —Erza mentía improvisadamente, no quería hablar sobre lo sucedido en la torre del cielo, o de la propia torre en el caso— Pero, quería saber si nos puede ayudar —.
—¿En que los puedo ayudar? —la señora ahora veía al cabeza de erizo, este le devolvía la mirada con su típica sonrisa.
—Es que queremos llegar a Magnolia, pero necesitamos que algún adulto nos acompañe —Erza adopto un tono suplicante, estaba preocupada porque la señora los rechazara.
—Ya veo, deben estar perdidos —la señora se compadeció de la pareja de niños, los invito a esperar el tren con ella, ambos aceptaron y se sentaron a hacerle compañía; se quedaron callados por un rato con la excepción de que a veces la señora les ofrecía bocadillos dulces.
—¡El tren a Magnolia sale en cinco minutos! ¡Sale en cinco minutos! —Vitoreaba un maquinista al mismo tiempo que agitaba una campana en la mano.
Las personas en los alrededores, salían de sus sillas y subían apresuradamente al tren, esperando encontrar mesas disponibles antes que alguien más las ocupe.
—¡Vamos, el tren saldrá en cualquier momento! —Erza exclamo ansiosa, Goku y ella ayudaban a la mujer mayor a subir al vagón del tren, alcanzaron a encontrar unos asientos vacío y esperaron a que el tren partiera.
—Hola, niña —
—¿Eh? —Erza había pasado gran parte del viaje disfrutando de las hermosas vistas que Fiore le ofrecía desde su pequeño asiento en el tranvía.
—Soy solo yo, es solo que note que tu hermano quedo dormido —declaro la señora a la vez que daba un vistazo al pelinegro que roncaba fuertemente a su lado.
—¿Mi hermano?, ah no, él no es familiar mío —refuto rápidamente la joven maga.
—¿De verdad? Entonces de que se conocen —pregunto la mujer mayor.
—Él… él es… un amigo —contesto pesadamente la pelirroja, echo un fugaz vistazo al artista marcial que dormía con plácidamente como si estuviera recostado en una nube.
—Bueno, y a que quieren ir a Magnolia —continuo la mujer mayor— ¿Sus padres viven allá? —.
—Fairy Tail, queremos volvernos magos —Explico decidida la maga, un momento después se dio cuenta lo que dijo y corrigió— Quiero volverme una maga —.
—¿Y él? —la mujer mayor señalaba al niño que hacia ademan de despertarse.
—Él solo me acompaña, después nos separaremos —respondió secamente la niña, volvió a mirar por la ventana cerrando esta conversación.
La mujer mayor intento seguir hablando con la niña, pero la pelirroja se mantenía firme y negaba continuar con la conversación; tras un rato Goku volvía a despertar luego de que un señor pasara por los distintos vagones del tren anunciando que estaban a un par de minutos de llegar a Magnolia.
—Gracias por su amabilidad señora, pero ya nos debemos despedir —Erza se levantó de su silla e indico a Goku para hacer lo mismo, no quería perder más tiempo.
—Bueno, pero cuando quieran pueden visitarme cuando quieran, tengo una tienda de frutas en la plaza de la catedral, será un gusto verlos nuevamente —.
—Gracias, iré cuando pueda —respondió con una sonrisa la maga pelirroja.
—Yo también —secundo Goku que abandono el tren en compañía de Erza tan pronto se detuvo.
—Vamos Erza —llamo Goku que estaba sobre un poste de luz de la estación—, Ya vamos a llegar —.
—Espera Goku, aún no sabemos por dónde es —la maga intentaba seguir el ritmo de su compañero, quien emocionado de salir al aire libre y estirar sus músculos daba saltos y acrobacias en el aire.
—Esos niños son una pareja muy bonita —afirmo la señora que seguía su propio camino a su hogar.
—No puedo creer la cantidad de líos que me han metido mis hijos —quien hablaba era un hombre de una estatura extremadamente baja, un cabello canoso en los lados y parte trasera de su cabeza, puesto que la parte de arriba estaba completamente vacía y por raro que sonara, llevaba un vestido que lo haría confundir con el bufón de cualquier corte de la realeza.
Iba por las calles de Magnolia con una pila de hojas en sus manos, en todas habían direcciones de hogares y establecimientos que habían sufrido incidentes relacionados con magos de Fairy Tail.
Tocando la puerta de una de las direcciones, el anciano fue recibido por un hombre obeso que al ver al maestro sonrió maliciosamente.
—Buenos días señor Makarov, es un gusto verlo —el hombre invito al mencionado Makarov a entrar, al hacerlo pudo notar como había una hilera de huecos que cruzaban de un lado a otro de la casa.
—¿Gildarts, cierto? —Makarov cuestiono rascándose la cabeza imaginando la respuesta.
—¿Quién más, señor Makarov? —el hombre conservaba su despiadada sonrisa, su esposa había estado aterrada al ver al mago clase S atravesar paredes y muebles de la casa como si de papel estuvieran hechos.
—En nombre del gremio de Fairy Tail pido disculpas por…
—La factura —el maestro del gremio fue interrumpido por el propietario de la casa que le paso una hoja con muchos ceros en ella.
El maestro lloraba cómicamente al imaginarse la cantidad de dinero que debía desembolsar para pagar este daño y todos los demás que le faltaban ver.
—Goku, puedes bajar la velocidad, ya estamos cerca —suplicaba la pelirroja al ver como Goku seguía dando saltos de un lado a otro de la calle, Erza no era capaz de seguirle el ritmo por más que quisiera.
—Es que estoy emocionado, no he enfrentado a una persona fuerte en un tiempo —respondió Goku alegre, esperaba poner a prueba su fuerza contra un mago del gremio.
—Pero ya estamos cerca, no hay porque apresurarnos —Erza se veía más serena de lo que había estado todo el camino, incluso Goku pudo notarlo.
—¿Qué pasa Erza? Porque no estas emocionada —Goku podía notar que Erza ya no caminaba con el mismo impulso que tenía hace unas horas.
—¡Estoy emocionada! Este es mi sueño desde hace un tiempo —Erza respondió con convicción, ella no renunciaría a la oportunidad de unirse a Fairy Tail por nada, pero también había algo mas— Goku, ¿Estás seguro que no quieres unirte a Fairy Tail? —.
—¿Eh? ¿Qué pasa con eso? —Goku estaba curioso por la pregunta repentinamente de la maga.
—Es que… eres el único amigo que tengo y… —Erza no sabía cómo seguir, sus pensamientos se revolvían con los recuerdos de sus amigos en la torre del cielo, sus preocupaciones y sus deseos—, … y me gustaría tener a alguien quien conozco junto a mí en Fairy Tail —.
—No deberías preocuparte tanto —Goku exclamaba alentador a su compañera— Sé que puedes contra cualquier cosa, eres una maga muy fuerte —.
Erza reía tímidamente, en los pocos días que conocía a Goku, era fácil darse cuenta que él poseía una actitud optimista y despreocupada, a veces envidiaba ese aspecto de él.
—Tienes razón, y un día seré la maga más fuerte de todas —Erza imito a su compañero con su propia sonrisa confiada.
—Así se habla Erza —Goku estaba emocionado, esa era la actitud que esperaba de la pelirroja.
—Y tú debes prometerme que te unirás a Fairy Tail —Erza veía al joven peleador, con una mezcla de expectativa y emoción—, Y los dos formaremos el equipo más fuerte de todos —.
La propuesta tomo sorpresivamente al pelinegro, pero no tardo mucho para devolver con la misma confianza y asentir con la cabeza.
—Es una promesa —fue todo lo que dijo el pelinegro.
—Una promesa —la sonrisa de la maga desbordaba una inmensa felicidad, estaba tan emocionada que no pudo evitar darle un abrazo al saiyajin que cayó al suelo por la sorpresa; con Erza cayendo encima suyo.
Erza quedo paralizada por la vergüenza, solo podía ver fijamente a los ónices del muchacho preguntándose que estaba pensando ahora mismo, ¿Estará confundido? ¿Molesto?
—Erza, ¿Puedes levantarte? —pregunto inocentemente el saiyajin.
—Cla-claro Goku —Pese a sus palabras, Erza seguía petrificada incapaz de separarse del pelinegro un solo centímetro.
—¿No necesitas ayuda? —insistió preocupado el pelinegro al ver como los brazos y piernas de la niña temblaban lentamente, pero sin seguir soltándolo.
—N-no, yo pu-puedo —Erza se concentraba con todas sus fuerzas para recuperar el dominio sobre sus extremidades, torpemente lograba retroceder, cuando al fin soltó al pelinegro y se puso de pie, no tardo mucho para volver a caer, esta vez hacia atrás.
Goku ayudo a su amiga a volver a sus propios pies, aunque tardo un par de minutos para que volviera a caminar normalmente.
—¿Qué te paso Erza? —El niño cuestiono confuso ante lo sucedido anteriormente, ambos seguían su camino por las calles de Magnolia en busca de alguna pista de donde esta Fairy Tail.
—No estoy segura —Erza afirmaba mientras sus mejillas se coloreaban con un suave rojo sobre ellas.
«¿¡Que fue todo eso!?» Era la pregunta que carcomía internamente a la pelirroja, sabía perfectamente lo que le acababa de pasar, pero no se era capaz de admitirlo; quería convencerse a sí misma que era otra cosa «No puedo estar… ».
—Oye Erza, y si subimos arriba para ver mejor —propuso el pelinegro al darse cuenta que tardarían mucho tiempo a este paso, al recibir el asentimiento de su compañera, la cargo en estilo nupcial y con potentes y agiles saltos fue subiendo de techo en techo hasta llegar a la punta del campanario de la catedral.
Desde esa altura Erza se maravillaba al ver como la ciudad se extendía por amplias carreteras rodeados por los edificios más hermosos que haya visto en su vida, distintos edificios de varios colores, adornados por bellos marcos en las ventanas y puertas, algunos de ellos incluso adornados por bellos rosales que impregnaban un aroma romántico en el aire.
—Que vista tan asombrosa —afirmo Goku, Erza salía de su estupor por la vista y veía a su compañero.
—Es muy hermoso —Erza disfrutaba cada momento que pasaba admirando la majestuosa vista de la ciudad— Deberíamos repetir subir aquí otro día —.
—Estoy de acuerdo —Goku miraba a todos lados divertido como un niño en un parque de atracciones, ansioso por visitar todas las atracciones antes de volver a casa.
Erza no pudo contener su risa al ver la emoción del artista marcial ante las curiosidades que podía encontrar.
«Si lo estoy… » Medito la pelirroja para sus adentros con resignación, una sonrisa derrotada brotaba de los labios, tomo un profundo suspiro y entrecerraba los ojos mientras seguía observando a su compañero «Me gusta Goku».
—Me gusta Goku —un suave susurro salió de los labios de la pelirroja, quien estaba tan hipnotizada por aquel pensamiento que ni siquiera era consciente de haber hablado.
—¿Dijiste algo Erza? —Goku alcanzo a escuchar a Erza mencionar su nombre, pero se perdió en lo demás.
—Nada —con mayor preparación por los vergonzosas experiencias del día de hoy, Erza mantuvo una postura firme, mientras fingía no haber dicho nada.
—Erza, dime que pasa —inquirió el saiyajin, estaba seguro que había dicho su nombre.
—No es nada, oíste mal —Erza fijaba su vista en el suelo, buscaba ignorar las preguntas del pelinegro, en el tiempo que lo conocía, Erza sabía que solo tardaría un par de minutos hasta que él se aburriera.
—¿Qué es eso de allá? —Pese a su interés de desviar el tema, Erza realmente estaba curiosa al ver como en una calle alejada había un pequeño altercado entre un par de hombres, con lo que parecía un niño pelado, arrugado y con bigote… «Espera, ¿Es un adulto?».
—Vamos a ver —Goku no perdió tiempo y otra vez sujetaba a la maga, sabía que así sería más rápido; por su parte a la niña no parecía molestarle en lo absoluto eso, incluso sonreía levemente al hallarse en los brazos de su compañero de viaje.
Un par de hombres estaban iracundos discutiendo con el maestro Makarov, le reclamaban que su negocio había sido destruido completamente por un grupo de magos que Fairy Tail que estaban peleando por alguna absurda trivialidad.
—¡Perdimos toda nuestra mercancía! —vocifero irritado uno de los mercaderes.
—¡Estamos arruinados! —el otro mercader exclamo, angustiado por su desgracia.
Makarov se frotaba la frente en frustración, ya les había dicho a sus hijos que dejaran las peleas para el edificio del gremio, los magos de su gremio ya tenían fama de provocar destrozos en sus misiones, pero esto ya era excesivo.
—Les aseguro que esto no volverá a suceder —dijo el mago santo de Fairy Tail, calmando los ánimos de los molestos mercaderes.
—Y como recuperaremos todo lo perdido —cuestiono secamente uno de los mercaderes.
—Pueden pedir misiones sin pagar —Makarov afirmo rápidamente, sabiendo que sería la opción más fácil para calmar a los molestos comerciantes.
Ambos comerciantes se miraron brevemente, uno acabo asintiendo al otro y le dijeron a Makarov que aceptarían el trato; el maestro se iba tranquilo por solucionar el problema, pero ahora tenía otro.
«¿Quién aceptara esas misiones?» Por lo que pudo ver el maestro el daño no era poco, eso significaba muchas misiones; no creía que nadie aceptaría hacer tantas misiones sin recompensa, menos si no eran culpables por el daño.
—Se encuentra bien señor —el maestro escuchó una voz infantil llamarlo, miro curioso a su alrededor y no vio nada, un par de risas infantiles resonaban desde arriba y el maestro dirigió su atención al cielo.
—Hola —Desde el balcón de una casa se veía a un par de niños, un chico pelinegro con cabello erizado en traje naranja y una niña pelirroja con un parche en el ojo en una túnica blanca trozada en agujeros y rasgaduras.
—Que es lo que quieren niños —pregunto el maestro al par de jóvenes.
—Vimos su discusión con esos hombres y se veía muy angustiado —afirmo la niña que hablaba con un tono de preocupación por el pobre enano, creía que esos hombres estaban molestándolo.
—No es nada niños, no se preocupen —Makarov agito su mano indicando que no era nada por lo que se deban preocupar.
—Pero porque lo estaban molestando —exclamo el niño con pelos de puerco espín, claramente enojado de que se aprovecharan de un indefenso anciano.
—Le robaron algo señor, podemos ir a recuperarlo —esta vez era la niña quien hablaba en un tono compasivo hacia el maestro del gremio.
Makarov no sabía si sentirse insultado o reírse de lo absurdo de la situación; estos niños eran muy admirables al preocuparse tanto, pero eran demasiado ingenuos.
—Nada, solo que algunos de mis hijos hicieron muchos destrozos —admitía penosamente Makarov, un dia sus hijos le iban a provocar un infarto.
—¿Usted tiene muchos hijos? —exclamo curioso el niño con una sonrisa.
—Goku, no creo que debas preguntar esas cosas —La pelirroja regañaba a su compañero por la innecesaria pregunta.
—No niño, es solo como llamo a los magos de mi gremio —respondió Makarov, divertido de ver la cómica relación del par de niños.
—Espere… ¿Usted es un mago? —Interrogo maravillada Erza, era posible, él podía ser un mago de…
—Clao, permítanme presentarme, mi nombre es Makarov, maestro del gremio de Fairy Tail —revelo el hombre de baja estatura con tono orgulloso, era claro que estos niños se maravillaban con los magos.
Tan pronto termino de decir eso, los niños se cayeron del balcón donde estaban parados.
Hola a todos, espero que hayan disfrutado del capítulo, recuerden dejar su Fav y Follow si les gusto el capítulo y comenten si tienen alguna duda u opinión.
Este es Lozato quien se despide Arri Arri Arri Arri Arri Arri Arri Arri Arri Arri Arri Arrivederchi.
