Pequeños Secretos

Disclaimer: Avatar The last air bender no me pertenece, uso sus personajes sin fines de lucro solo por entretención.

Aclaraciones: Este capitulo me resultó bastante entretenido escribirlo. Espero que ustedes también lo disfruten. Lo clasifico como humor, pero de adolescentes xD.

También quiero agradecer a las personas que están siguiendo esta historia, les agradezco de corazón y les mando un cariño a los que dejan su comentario porque me motivan para seguir escribiendo, de verdad ¡Gracias! Y bueno, sin más preámbulos, lean:


Chapter 4: "Odio el cuarto de Zuko"

Para nadie era un secreto que el pasatiempo favorito de Azula era molestar a su hermano Zuko. Para ella servía como una vía de escape cuando se sentía oprimida por sus deberes, pues ella misma se exigía el máximo; debía ser la hija perfecta y sentirse bien consigo misma, pero para lograrlo debía trabajar duro pues siendo la hija de Ozai no se podían cometer errores. Las tareas cotidianas de Azula eran estar siempre lista y dispuesta para entrenar, practicar fuego control, estar siempre en forma y ejercitar para ello. Debía obedecer cualquier orden que su padre le dictara, sin importar cuán imposible sonara. Su deber como hija y alumna era cumplir con todas las materias que sus tutores privados le impartían, sin cuestionar su utilidad en la vida ni menospreciar ninguna de ellas – lo cual le era bastante difícil considerando que a todos les exigían estudiar la cultura de los demás reinos, su geografía, su formación, origen, personajes y dioses protectores; entre otras cosas. Pero ella lo consideraba ridículo si su padre siempre le dijo que el reino Fuego triunfaría sobre los demás. Entonces, ¿Para qué estudiar los demás reinos? - . Entre otros deberes, Azula debía formarse como señorita, por esta razón desde temprana edad comenzaron sus clases de modales, de costura, de bordaje, etc.

Todas esas tareas Azula debía cumplirlas al pie de la letra, sin cuestionarse ni protestar ante nada. Y ni pensar en cometer algún error, no solo obtendría una gran reprimenda de su padre, sino que ella misma sentiría que falló y no descansaría hasta hacerlo a la perfección.

Frente a todas estas pequeñas presiones, Azula no tenía mucho tiempo para hacer lo que todas las niñas de su edad hacían: Jugar. No importaba cuán racional, objetiva y lógica haya sido la crianza de Azula, nada de eso podía reprimir el instinto de todo niño a jugar, divertirse y disfrutar y aprender de todo lo que les rodea. Veía como las chicas jugaban con muñecas, compartían entre ellas en la "casita del árbol", iban al teatro de la ciudad a ver a los títeres hacer su show, tenían tiempo para jugar con las mesas de café y servir la merienda – la cual era de plástico - , etc… Por mucho que intentara convencerse que esas niñas mimadas nunca lograrían la gloria que ella y por eso sus padres malgastaban su dinero en juguetes en vez de nutrir su cerebro; en Azula seguía molestando ese impulso por lo desconocido y lo entretenido que esas niñas hacían y que ella no podía. Por esa razón y como a su padre no le parecía apropiado que ella malgastara su tiempo en esas nimiedades; ella se entretenía molestando a su hermano.

Azula era una experta desordenando el cuarto de Zuko, metiéndose en pergaminos secretos y leyéndolos en voz alta para humillarlo. Para Azula esa habitación era "Su lugar de juegos" puesto que siempre encontraba algo con qué molestar a su hermano y disfrutar de la broma que le hacía. Ya sea encontrando lámparas y juguetes que romper, libros y pergaminos que destrozar, manchar de tinta permanente las túnicas preferidas de Zuko, dibujar y rayar las paredes en una forma de hacerle saber que ella estuvo allí, confiscar los cuadros y retratos de los personajes favoritos de su hermano; en fin. Cualquier travesura que Azula deseara hacerle a su hermano, por más malvada que fuera siempre encontraba lugar en el cuarto de éste.

No importaba cuántos cerrojos pusieran a la puerta, ni que bloquearan las ventanas de la habitación para que la princesa Azula no entrara; ella siempre encontraba la forma de introducirse al cuarto ya nombrado. No interesaba cuántas advertencias ni reprimendas intentara Ursa probar con su hija, ésta seguía sin prestarle atención; porque como toda niña pequeña y hermana menor, la pieza de un hermano siempre es mucho más entretenida que la propia y por eso – y también porque Azula siempre fue mala con Zuko- no había forma de que Azula dejara de ir al cuarto de Zuko y hacer de las suyas en él.

Basta decir que cada vez que el susodicho notaba algo extraño en su cuarto, el caos en el palacio se armaba. Zuko salía persiguiendo a su hermana de donde estuviera y ella reía y corría fingiendo asustarse porque sabía que aunque Zuko blasfemara, gritara y protestara contra ella; ni aun alcanzándola podría golpearla o hacerle algún daño. El pobre Zuzu tiene un corazón muy blando – le recitaba cada vez la niña cuando Zuko la miraba con odio y se iba al lado de mamá sin poder tomar venganza o hacerle pagar a su hermana por sus faltas.

Y la tortura del pobre Zuko no acababa allí, porque si Ozai se enteraba de que Ursa o él reprendían severamente a "su hijita predilecta"- como solía mofarse Zuko- el castigo hacia él sería uno de los peores. Debería aguantar horas de insultos y reprimendas, además de la fuerte golpiza de su padre pues debía admitir que tenía un buen gancho, además debía agradecer que si no fuera porque a Ozai le quedaba algo de cordura y no quería incendiar su preciado palacio, de seguro ya le habría aplicado un castigo con su fuego control.

Pero había algo en las acciones de Azula que ella misma ignoraba o que al menos intentaba hacerlo. Y eso era que Azula no hacía tales bromas solo por maldad, por aburrimiento o porque "era su deber de hermana menor". A veces, era por simple envidia y rabia hacia su hermano y la forma más justa de liberar sus sentimientos era haciéndole daño o pequeñas travesuras que no levantaban sospechas a los demás. Azula nunca se había caracterizado por ser buena así que los daños ocasionados, ya sean físicos o psicológicos hacia su hermano, no brindaban mayor cargo de conciencia en ella. Y esto era demostrado cuando debían entrenar juntos fuego control. La ira de Azula siempre causaba fuego azul intenso y Zuko se veía literalmente atacado por ella. Era la forma cotidiana de entrenamiento en la familia, pero Zuko era el único no beneficiado de todo esto; sobretodo por el alto nivel de fuego control que su hermana menor poseía y que él carecía. Sin embargo, siempre antes que se desatara un incendio de altura insospechable, Ursa salía al rescate impidiendo el entrenamiento. O al menos eso hizo en el tiempo en que aún vivía en el palacio.

—O—

Un día como cualquier otro, la niña mimada de papá estaba completamente aburrida y decidió gastarle una bromita inocente a su hermano: Lo llamaría diciéndole que Ozai le buscaba y lo llevaría al cuarto del sótano que Zuko tanto detestaba, dejándolo encerrado hasta que pidiera auxilio suplicante y derrotado.

La idea le pareció de lo más graciosa – lo que para otros resultaría bastante cruel- y sonriente se dirigió a su lugar de juegos y entretención: el cuarto de Zuko, para llevar a cabo su plan.

Al llegar a la habitación echó un vistazo rápido y no lo encontró por ningún lugar. Pensó en esperarlo en el cuarto, mientras se divertía estropeándole algo valioso, sin embargo consideró que no era buena idea y se dirigió al jardín en busca de su hermano. Se encaminaba hacia el pasillo cuando por el rabillo del ojo divisó un destello proveniente del cuarto que llamó su atención. Entonces rauda y procurando que nadie viniera se encaminó hacia el objeto brillante, estaba encima de la mesita de noche. El destello era provocado por la luz del atardecer filtrada de la cortina entreabierta, la cual al chocar con el objeto dejaba ver un brillo inusual con colores parecidos al de los arcoíris. Azula se sentó en la cama de su hermano para inspeccionar el objeto. Era un objeto en forma de moneda con varias inscripciones a sus costados, intentó descifrar lo que decían pero estaban escritas en un idioma antiguo. Tan concentrada estaba intentando entender para qué servía esa moneda inusual que no se percató que en la habitación había alguien más.

- ¿Qué estás haciendo aquí, Azula? ¡Te he dicho mil veces que dejes de meterte en mis cosas! ¡Dame eso! – exclamó Zuko mientras se secaba el pelo con una mano. Había salido recién del cuarto de baño continuo a su habitación, el calor del día y el entrenamiento de fuego control lo habían dejado bastante sucio. Necesitaba una ducha.

Se dirigió hacia ella bastante molesto para quitarle el objeto.

- Al parecer es bastante valioso – Le dijo escondiéndolo tras suyo. Tuvo que evitar a su hermano y saltó de la cama para que no le arrebatara la famosa moneda – Si lo quieres de vuelta tendrás que esforzarte- Se burlaba, su hermano era muy fácil de molestar.

- ¡Ya basta Azula, Dámelo ya!- Exigía mientras forcejeaba con su hermana para que le devolviera el objeto.

Ninguno de los dos se dio cuenta, pero de tanta pelea la toalla de Zuko cedió y ya nada cubría su cuerpo. Azula seguía escondiendo el objeto tras su espalda mientras se mofaba de que Zuko no pudiera alcanzarla, cuando se percató del incidente. Entonces su cara se transformó de una expresión de burla a una de consternación, luego de vergüenza y finalmente su rostro se tiñó de un escarlata bastante poco común en ella. Su mirada iba desde el suelo hasta la cara de Zuko y de vuelta hacia abajo.

Pero ninguna palabra salía de su boca, estaba realmente consternada. Intentó hablar, intentó gritarle sin embargo, la sorpresa fue tal que por primera vez Azula se quedó sin palabras. Zuko le preguntó que le ocurriá, preocupado por su extraño comportamiento, pero no obtuvo respuesta. Entonces dirigió su mirada hacia la trayectoria de la de Azula y al fin se percató de lo que le ocurría a su hermana.

- ¡Mierda!- Fue todo lo que dijo mientras intentaba volver a ponerse la toalla. - ¡¿Por qué no me dijiste nada?!- Vociferaba como loco.

- Y..y…yo – No cabía de su estupidez, pero su cerebro en verdad no quería cooperar. Vamos, grítale, haz algo. Por favor Azula no mires más… pensaba rápidamente.

– ¡T-tápate de una vez! – Por fin una gota de cordura había dado con sus cuerdas vocales para darle el habla nuevamente. Pero por más que Zuko intentaba amarrarse la toalla rápidamente, su nerviosismo lo traicionaba. Azula se giró para no ver nada y el bochorno que ahora estaba pasando era lo peor de su vida, sin duda no lo olvidaría.

Cuando Zuko por fin pudo ubicar su toalla en el lugar que correspondía, resbaló con el suelo húmedo y cayó al suelo de nuevo sin nada con qué taparse. Azula se giró por el ruido que provocó y se encontró con un espectáculo no muy grato. Si hubiera sido una persona externa que miraba, la situación le hubiera parecido de lo más divertida, pero ahora que tenía el trasero de su hermano al frente de sus ojos solo podía pensar en que deseaba que la tierra le tragara.

- ¡Por el amor de los Dioses! ¡Zuko, Cúbrete!- La histeria había dominado su voz ahora. Nadie sabe cómo pero Azula se dirigió a la cama y comenzó a lanzarle todos los cojines y cobijas sueltas que encontraba para que de una vez su hermano procediera a cubrirse con algo.

- ¡Eso intento! ¡Pero deja de tirarme cojines, no me lo facilitas!- Zuko volvió a caer al suelo con una exclamación de dolor, uno de los cojines le había hecho trastabillar.

- ¡Para con los malditos cojines, Azula!¡Me vas a matar!-

- ¡Entonces encuentra algo con qué taparte! No creo que el suelo sea una forma de hacerlo, tonto- Seguía lanzando y lanzando cojines sin control.

- ¡Azula basta, me estas golpeando con todos ellos y aun no puedo coger la bendita toalla!

- ¡Ay, yo solo venía a molestarte un rato, porque estaba aburrida! Yo no quería ver… ver… ESTO. De verdad, no era tan mala mi intención. Además, t-tú también te diviertes cuando te molesto. Es como nuestra forma de llevarnos. Así son los hermanos- Todo esto lo decía rápidamente y sin tomar aire. Azula se estaba hiperventilando.

Zuko se dirigió hacia ella para intentar calmarla- Azula, estás hiperventilándote por favor, relájate-

- ¡No te me acerques así!- gritó casi histérica. Zuko recibió un manotazó y se alejó. Cuando Azula dejó de tirarle proyectiles Zuko pudo por fin ponerse la toalla firmemente alrededor de sus caderas.

- Azula, ¿estás bien? – Le preguntó preocupado, nunca pensó que su hermana reaccionaría de esa manera. Aunque tampoco pensó alguna vez encontrarse en estas circunstancias con su hermanita. A decir verdad, ella nunca había visto a un hombre desnudo. Ella estaba comenzando la edad complicada: La adolescencia alrededor de los 11 años; al igual que él. Por ello era de esperar su histeria y estaba preocupado por ella, quizás le había causado algún trauma. Sin embargo, ella tenía algo de culpa por meterse en su pieza sin avisar.

Azula no respondió, no le dirigió la palabra y se encaminó hacia la salida de la habitación cerrando la puerta a sus espaldas. Al demonio la broma que le había planeado hacer a su hermano, con este episodio ya había tenido suficiente. Se sentía tan abochornada, si tan solo hubiera esperado afuera o de no ser tan intrusa como solía ser. Esto no hubiera sucedido. Al parecer el señor del karma le había preparado una broma a ella, para devolverle todos los malos ratos que le hizo pasar a su hermano. Quizás se lo merecía por romper siempre los juguetes de su hermano, por destrozar sus ropas y tesoros valiosos; quizás era un castigo divino y Azula comprendió el mensaje. Nunca más entraría al cuarto de su hermano, ni para molestarlo, ni para romper algo o si quiera para buscarlo; jamás nunca más volvería a poner un pie en ese horrible cuarto. Ya no le parecía tan entretenido y misterioso como antes, con solo recordar el episodio no le daban ni ganas de cruzar cerca de esa puerta.

Días después del suceso, los empleados del lugar y la misma señora Ursa se preguntaban acerca de la extraña actitud de esos dos hermanos. No se hablaban, no se dirigían la palabra y cada vez que creían una ocasión perfecta para que Azula le gastara una broma a su hermano, nada sucedía. Todos en el palacio se extrañaron al no presenciar las cotidianas peleas de esos dos. Incluso Ursa le preguntó a su hijo si sabía por qué su hermana ya no le prestaba alguna broma pesada y Zuko solo desviaba el tema. Él entendía que al menos por un tiempo, Azula estuviera así de distante; creía que era normal sabiendo que aún era una niña pre adolescente y como niña debía comportarse y superar ese pequeño "trauma". Sin embargo, no podía evitar sentirse aliviado de que al menos tendría un tiempo de descanso y su odiosa hermana menor no lo molestara en ninguna ocasión, le hacía realmente feliz.

Lo que Zuko nunca entendió – al parecer era muy inocente para darse cuenta- es por qué su hermana no había vuelto a pisar su habitación. Si bien, luego de unas semanas volvió a ser la misma y a molestarlo como siempre e incluso peor; Azula nunca más se dirigió a su cuarto, ya no desaparecían cosas de su habitación, ya no debía limpiar las paredes rayadas o mandar a hacerse nuevas túnicas porque sus favoritas estaban manchadas. Ahora podía estar tranquilo de que sus objetos valiosos permanecerían en igual estado si se conservaban en su habitación. Fue tal su alegría que dejó de cuestionarse por la extraña conducta de Azula, incluso lo asoció a una madurez por parte de su hermana.

Pero Zuko nunca sabría el pequeño secreto de Azula, que ella se prometió nunca volver a su cuarto porque entrar allí le significaría revivir ese vergonzoso momento y no deseaba hacerlo. Nadie en la casa jamás se enteró de ese suceso y mucho menos se enteraron del odio y terror que Azula le guardaba al cuarto de su hermano. Ese era un pequeño secreto muy bien guardado y esperaba que siguiera así de oculto por mucho tiempo más.

"Nunca hagas el mal, porque tarde o temprano se te puede devolver"

FIN


Bueno, acá esta otro secreto de Azula, lo hice así porque no creo que le haya sido muy agradable esa situación y me encanta hacer que a Azula le salga algo mal xD, soy malvada pero es entretenido ver como todo esto le pasa.

No diré cuándo exactamente volveré a subir un capitulo, porque ni yo lo sé. Están considerados 10 pequeños secretos y bueno no dejaré esta historia sin terminar así que espero la sigan si les gusta.

Nos vemos en el próximo capitulo ;).