Al cabo de una hora ya estaban fuera del despacho del director con muy distintas perspectivas de lo que había ocurrido.

Una de las dos chicas estaba feliz y somnolienta, la otra estaba enfadada. Una seguía pensando que era uno de los mejores directores de todos los tiempos, la otra no quería ni mencionarlo. Erea tenía su electricidad. Kartsha un collar nuevo...otro más.

-SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII, podremos ver house, mira mira, ¡ha resucitado! ¡¡mi reloj ha resucitado!!- decía Erea mientras le enseñaba como efectivamente su reloj marcaba la hora exacta.

Kartsha pasaba de ella completamente; estaba muy ocupada intentando arrancarse el collar que en esos momentos se balanceaba con cada nuevo intento de su dueña por sacarselo. Erea miró a su compañera divertida; estaba ya un poco desquiciada..y no había nada más divertido para Erea que desquiciarla del todo.

-Es bonito- Erea tomó por un momento la gema morado oscuro del collar, que parecía como si hubiera una niebla arremolinándose en su interior,

Kartsha se desesperó del todo.

-¡¡PUES QUEDATE TÚ CON ÉL!!MALDITO PUÑETERO COLLAR DE MIERDA!!

-¿pues por que no sencillamente lo escondes? ¿sabes? se parece a un collar de perro..¡¡oye!!te puedo comprar una correa??te juro que hago que vaya a juego con el collar!!asi serás mi pequeño saltamontesmascota!!si? ¿si? ¿puedo?- Erea junto las manos y pestañeo intentando tener un aire angelical que no le pegaba nada.

-no, no quiero una correa- Kartsha miró con recelo a Erea, tal como era, esta última era más que capaz de ponerle una correa...

- Pero jooooo, te sacaré a pasear, te alimentaré, te cuidaré y te buscaré un novio y tendrás mucho sexo y...

-¡¡NI DE COÑA!!- Kartsha se separó de su amiga- no lo hagas por favor-Kartsha bajó el tono de voz...no quería que además de la correa Erea le comprara un bozal.

- Pero si estarás muy mona...por cierto...¿que tal va la quemadura de tu mano?-Erea de repente se había puesto seria

-¿Te diste cuenta?- preguntó Kartsha preocupada- ¿Tanto se me notaba?- volvió a preguntar ante el asentimiento de Erea

- Me preocupas- dijo Erea- Tienes que encontrar al portador...sino tú

-Espera-dijo Kartsha poniendo una mano en frente de Erea para evitar que esta siguiera avanzando- hay gente ahí delante.

Efectivamente, al cabo de un minuto se empezaron a oir ruidos que parecían provenir de la pared; luego se oyó una especie de puerta corrediza abriéndose como el ruido de gente que salía de él. Avanzaron hasta que oyeron la conversación que parecía que mantenían tan sólo a la distancia de doblar para uno de los corredores menos transitados.

-De verdad Wormtail, no me puedo creer que hayas perdido el mapa- dijo una voz que se parecía a la de Lupin

-¿Y ahora que hacemos?- preguntó una voz similar a la de Potter

-Pues volverlo a hacer y echarle del grupo-respondió una voz que se parecía a la de Sirius.

-No hagais eso! oye, cogedme que me tirooooo- la última persona pareció haberse caido al suelo.

Erea y Kartsha doblaron la esquina y se encontraron de frente con los 4 merodeadores, uno de ellos en el suelo; estos se pusieron en guardia rapidamente, pero al ver queienes eran se relajaron y sonrieron

Erea cogió una especie de pergamino sucio que había en el suelo y que parecía haberse caido de la túnica de Peter; pero antes de que pudiera sostenerlo

-¡accio!- la varita de Lupin señaló al pergamino y este se iba en dirección a él

-¡oye! ¡Finite encantem!- dijo Erea fastidiada señalando a Lupin

-¡Rictusempra!- un rayo salió de la varita de Sirius e impactó contra Nerea

Una corriente de aire frío les llegó a todos proveniente de Kartsha, pero rapidamente algo cerca de su pecho empezó a brillar y todo volvió a la normalidad. Era como si hubiera absorbido la atmósfera.

-¡Sin trucos!- James también sacó su varita

-tranquilo, ya se ve que me es imposible- Kartsha chasqueó la lengua con fastidio. Ella odiaba ese collar, realmente era un suplicio

Erea seguía riendose a pesar de que ya le habían quitado el maleficio

- ¿por qué nos intentasteis atacar?- preguntó Lupin

-yo solo iba a daros el pergamino- respondio Erea mientras se ponía de pie- Y tú me lo arrebataste de las manos

-perdón- respondió Lupin con una elegante sonrisa- es que nunca pensé que te interesase un trozo de pergamino sin interés- Agitó el aire con el pergamino

-esto...sabemos que no es sólo un pergamino- dijo Erea sin impresionarse- nadie pelea por un trozo de pergamino cualquiera; no se lo que es- añadió ante la mirada atónita de los merodeadores- pero un simple pergamino no.

James tomó el pergamino y lo escondió entre su túnica mientras que intentaba cambiar de tema de conversación:

- ¿y qué fue ese aire frío?

- Fui...

- Fue el viento- respondió Erea antes de que Kartsha finalizara su frase- ya sabeis que en Inglaterra hay muchas corrietes repentinas- Erea empezó a hacer un baile raro simulando las corrientes de aire imaginarias de las que hablaban.

-ya, ya- dijo Sirius- y bueno, ¿venis a la sala común?

-vale- respondió Kartsha.

Los 6 siguieron el camino de escaleras hasta llegar casi a la puerta que conducía a la Sala común cuando fueron interceptados por un profesor.

-Señorita Majere, Señorita Majere- la voz del profesor Mandingo hizo que se parasen y miraran hacia donde el profesor se acercaba

-¿si?- respondió Kartsha

-Quería tener una conversación con usted, si es tan amable de acompañarme- Kartsha miró a Erea, le habían llegado rumores de lo que había pasado en la clase del profesor y rogaba a Erea que fuera con ella

-oh!claro! pueden acompañarla sus amigos

-yo tengo que dar clases de ayuda- dijo automaticamente Lupin

-yo entrenamiento- dijo James

-yo que comer con las ratas- dijo Peter

-yo que hablar con el profesor de estudios muggles- todos miraron a Erea- ¿que? no es logico que House no entre dentro del programa.

Kartsha ya se veía yendo sola hasta que...

-yo puedo ir...no tengo nada que hacer

Kartsha observó como Sirius con actitud pasota la miraba. Sus ojos eran atrayentes, demasiado como para que Kartsha hubiera podido no mirarlos. Se quedó un poco roja mientras intentaba concentrarse en lo que debía de hacer.

-pues vamos, siganme- Kartsha sonrió a Sirius y los dos se dirigieron con el profesor.

-te voy ganaaaaaaaaaaaaaaaaaaandoooooooooooooo- Lupin le dijo a Erea

- la subestimas- contestó Erea

-y tú a él- sonrió Lupin

Todos y cada uno de ellos se fue a hacer sus respectivos asuntos.

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Sirius y Kartsha iban subiendo por las escaleras de vuelta a la sala común tras la charla con el profesor Mandingo, Sirius terminó de subir ese tramo de escaleras y Kartsha le siguió; parecía que tenían una conversación bastante animada hasta que Kartsha intentó pisar la siguiente escalera, que se tambaleó en su sitio mientras que el tramo de la escalera se desplazaba hacia otro lado. Con un pie en el abismo y otro no muy estable Kartsha pensó que ya no podría volver a ver los ojos de Hugh Laurie de nuevo.

Erea volvía de hablar con los profesores dos pisos más abajo que su amiga cuando vió lo que estaba sucediendo; sacó la varita y recordó un encantamiento que le podría ayudar. Sin embargo no fue necesario. Sirius había agarrado a Kartsha y la había llevado contra él para que esta no se cayera. Un rayo de luz azulona brilló desde donde estaban Sirius y Kartsha, un rayo que inmediatamente se esfumó.

- No me jodas...- Erea murmuró justo antes de echarse a correr hacia donde estaban sus amigos.

Kartsha se vio entre los brazos de Sirius y su corazón se aceleró. Una luz empezó a brillar desde su medallón y los envolvió durante un instante. Cuando esto cesó Kartsha volvió a encontrarse abrazada a Sirius y recobró su cordura. Inmediatamente se puso en pie, se sacudió la túnica y, aunque aun estaba un poco roja, se armó de frialdad para sólo decirle a Sirius:

-gracias.

-¿que fue esa luz?- Sirius miraba para todos los lados

-LO SIENTO- gritó Erea desde el fondo del pasillo desde donde venía corriendo para encontrarse con los dos - fue mi linterna...eh...eh..uf...la probe y resultó que tenía mucho alcance.

Sirius miró un poco sin creérselo a Kartsha y a Erea, pero decidió irse a la sala común. Kartsha y Erea se quedaron allí, en silencio, pensando en lo que había ocurrido.

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El tiempo pasó y llegó el cumpleaños de Sirius. Todo fue fiesta en las chicas de Hogwarts; recibió regalos de todo el mundo, regalos que le gustaron; pero los que más apreció fueron los de sus amigos merodeadores y las chicas de su curso. Todos salvo Kartsha le habían regalado algo.

Hubo una fiesta en el salón comunal de Gryffindor hasta la noche. Cuando solo quedaron Kartsha y Sirius esta se acercó a Sirius y le dio un paquete

-feliz cumpleaños

-de hecho hace mas de una hora que paso- respondió Sirius con una sonrisa mientras desempaquetaba el regalo...Kartsha le observaba atentamente

-¿¿un collar??- Sirius acababa de terminar de abrirlo y se quedó contemplando un collar similar al de Kartsha

-si, guardalo, pontelo y por favor, nunca, nunca te lo quites; el collar es mágico, no pienses en él o concéntrate en que se haga transparente y lo hará- Kartsha se fue hacia su habitación dejándo a Sirius solo con el collar.

Al llegar a su habitación Kartsha encontró a Erea de pie al lado de su cama

- ¿crees que es buena idea?

-yo no soy la que escogo; acabo de encadenar mi vida a los caprichos de un destino

- más le vale responder bien.

Kartsha y Erea se fueron a dormir

Mientras tanto en la sala común Sirius observó el collar, no sabía por qué pero lo que le había dicho Kartsha parecía un favor...no te llo quites nunca´...Sirius se lo puso con la firme intención de no quitárselo nunca.