Capitulo 4:

~Noche~

-¿Cómo esta ella?- pregunto Erza, Natsu suspiro y miro hacia el balo.

-le he puesto la tina para que se bañe, me ha hablado muy poco, se le ve deprimida- Erza asintió dejando un plato de comida sobre la mesa.

-será mejor que se quede aquí, en tu casa, si van hacia el apartamento de nuestra Lucy sería raro para sus vecinos, ya que ella está muerta, Natsu, asegúrate que coma, cuídala y no le hagas nada raro- el asintió mientras ella comenzaba a caminar hacia la puerta.

-le preguntare que paso en su mundo, si no me quiere decir la dejare tranquila- Erza asintió, miro por última vez a su amigo, desde esa tarde había comenzado a actuar muy raro, sabía lo que le pasaba, estaba confundiéndola con la Lucy de su mundo.

-Natsu, ella no es nuestra Lucy, aunque la cuidemos, la queramos y le demos el cariño que tanto necesita nunca, pero nunca será nuestra Lucy- Erza bajo la mirada, Natsu asintió, lo sabía perfectamente, pero aun así no podía evitar sus sentimientos por ella, no podía evitar no protegerla, ella era tan inmadura, pequeña y torpe, que, le daban ganas de estar a su lado.

-lo se…- murmuro- pero nuestra Lucy se ha vuelto malvada, mejor dicho, nuestra Lucy ha dejado de existir, es por eso, que quiero proteger a Pandora, aprovechar cada minuto con ella, y, cuando sea el momento de decir adiós, yo estaré listo y lo are- Erza asintió, las palabras de Natsu le habían llegado al fondo de su corazón, las había dicho con tantos sentimientos en pie, que la conmovieron por dentro dándole un dolor en el pecho ahogador.

-¿pero… has pensado en sus sentimientos?- le pregunto, se sorprendió y negó con la cabeza- ella sufrirá aún mas de ahora en más, has visto como es tu yo del otro mundo, la ha usado, ha matado a todos sus seres queridos, su familia, sus amigos, todo, ella perdió todo en un abrir y cerrar de ojos ¿crees que ella te dejara así como así? Tu eres su único sustento en estos momentos, ella se ha apegado bastante a ti, le costara separarse, en especial, por culpa de ser el otro yo del Natsu del otro mundo- Natsu asintió y desvió su mirada hacia el baño gracias a su buen sentido auditivo, pudo escuchar el llanto ahogado de aquella rubia, Erza lo miro decepcionada antes de salir por la puerta, en aquella fría noche.

Natsu agarro ropa limpia que había sobre su cama, camino hacia el baño, el cual tenía por separado la bañera, era un baño tradicional japonés, una puerta de vidrio borroso apartaba la ducha / tina del lavadero, dejo la ropa sobre el lavarropas y se apoyó contra la puerta suspirando y metiendo sus manos en sus bolsillos, pudo escuchar el como ella susurraba cosas en otro idioma. Natsu no soporto más escucharla llorar y entro, ella se sobresaltó al verlo, estaba cubierta por la espuma que había en la tina, sentada allí, abrasando sus rodillas las cuales apretaba con fuerza, el baño estaba cálido, él se acercó a ella lo suficiente, se agacho enfrente suyo, su rostro estaba rojo, Natsu le jalo de una mano y la atrajo hacia su pecho abrasándola, y mojándose por el agua que rebalsaba de la tina.

-Lucy, no llores, yo estaré a tu lado, pero, por favor no llores más…- le susurro Natsu, ella se sorprendió antes de corresponderle aquel abrazo intentando no llorar, pero le era imposible- Lucy… por favor… me haces sentir mal, saber que yo te estoy haciendo sufrir… me pone mal…- aunque fuese el otro Natsu quien le hiciese todo aquello, seguía siendo Natsu, el mismo al que ella conocía, y eso le dolía, ella se apartó de él cubriéndose y asintió.

-l-lo siento… te has mojado…- susurro avergonzada, el negó con la cabeza, extendió una mano hacia su rostro y le acaricio la mejilla.

-no importa… Lucy- dijo sonrojándose, desvió su mirada hacia otro lado- L-Lucy… cúbrete… estas desnuda…- ella se sonrojo y se miró, la espuma se había dispersado, abrió la boca para gritar mientras se apoyaba contra la pared cubriéndose con sus manos, iba a gritar, pero, Natsu fue rápido y se tiro encima de ella en la tina para cubrirle la boca con una mano, ignorando el simple hecho de que ella seguía desnuda en la tina- no grites… Estoy seguro que Erza aún no se ha ido, creerá que te he hecho algo, ¿entendiste?- ella asintió nerviosa, el suspiro y aparto su mano de sus labios, suaves, ya estaba más que mojado, la miro aliviado y salió la tina, por haberse tirado repentinamente el agua había rebalsado por los bordes, Natsu se quitó su remera empapada y agarro una toalla para ofrecérsela a Lucy, ella la agarro y se cubrió rápidamente saliendo de la tina, miro a Natsu a los ojos antes de caminar hacia él.

-pescara un resfriado…- susurro, el negó con la cabeza.

-la que lo hará eres tu si no te secas, Lucy, tú no tienes defensas que puedan combatir las enfermedades de nuestro mundo, un mínimo resfriado y podrías morir, me preocupas…- le susurro, la rubia apoyo su mano sobre el pecho del peli rosado, sin despegar la mirada de sus ojos.

-no tienes por qué preocuparse tanto por mí- le susurro ella el negó con la cabeza, iba a hablar, pero, ella lo interrumpió apoyando un dedo sobre sus labios- Natsu-sama yo no soy tu Lucy- le dijo ella algo decepcionada, el asintió, la abrazo de golpe, fuertemente.

-lo se… pero… desde que te vi… algo raro me pasa, y, no es lo mismo que sentía por la otra Lucy, esto es distinto, a que no quieras que me preocupe por ti, es inevitable para mí, eres tan inmadura que quiero estar a tu lado en estos momentos- ella se sorprendió pero correspondió aquel abraso, le pasaba algo similar, desde que lo vio, algo en su interior cambio, sentía que lo necesitaba, a él, no a su otro yo, solo a él, al Natsu de aquella dimensión.

-por favor… no me dejes… abrásame más fuerte… no quiero quedarme sola en mi mundo… desde que los observaba escondida por las sombras me he encariñado bastante con ustedes, es raro, lo sé, pero, quiero estar con ustedes, con el gremio…. Quiero estar contigo…. Natsu-sama…- le susurro acurrucándose en su pecho, Natsu se sorprendió, pero aun así, callo rendido ante ella, la abraso con fuerza, ella necesitaba el cariño de alguien, ser mimada por alguien, ser consolada.

-Lucy… - susurro el ante el cuerpo frio de la rubia, quien temblaba.

-eres tan cálido…- murmuro ella, el asintió.

-es gracias a mi magia…- le susurro, ella se separó un poco de él y lo miro fijamente a los ojos, asintió lentamente.

-lo sé, tu magia es la de un dragón… una magia cálida… tanto como tu nombre… ambos quedan a la perfección, Natsu, verano, el verano es cálido, como tu…. Sabes… me gusta el verano- le dedico una gran sonrisa, cosa que hiso sonrojar a Natsu, aquellos ojos, aquella sonrisa, tenían tanta inocencia que lo iban a volver loco.

-será mejor que nos cambiemos, te he dejado ropa limpia en el canasto- le acaricio el rostro con cuidado antes de separarse de ella- saldré un momento, Lucy, quédate en casa y no le respondas a nadie, tengo que traerte ropa de la otra Lucy- ella asintió.

-lo que usted ordene, Natsu-sama- le dijo dedicándole una sonrisa.


Lucy se había cambiado con aquella amplia remera de Natsu y aquellos bóxer de hombre, se sentía avergonzada de usar aquello, no estaba acostumbrada, aquella ropas olían a él, aquella hermosa fragancia que tenía, había comido lo que Erza le había dejado y en esos momentos se estaba acostando a dormir, eran las tantas de la noche y ella tenía sueño, había pasado un horrible día. Se acordó en el instante en el cual cerro sus ojos de sus llaves, las cuales tenía a su lado, sus llaves de la luna y el sol brillaban, un color dorado y negro, ella les había ordenado ayudarla en la búsqueda de los tres amuletos mágicos, si sabían su localización seria mucho más fácil, de la nada una Luz brillante apareció en la habitación y una figura se formó tras ella, un muchacho alto, de cabellos rubios, ojos celestes y con una cicatriz en su ojos derecho apareció en la habitación sonriéndole, otro muchacho de cabellos negros que cubría su ojo izquierdo apareció a su lado, al instante hiso una reverencia ante ella.

-mi disculpas por interrumpir sus sueños, mi ama, pero, queríamos informarle el cómo va la búsqueda- le dijo formalmente aquel muchacho e cabellos negros y haciendo aquella reverencia- inclínate ante nuestra ama…- se quejó el pelinegro, el rubio solo lo miro con odio y le dedico un "Tsk" de respuesta.

-hey, Pandora, ¿todo bien?- le pregunto como si nada el rubio haciendo enojar al pelinegro, Lucy sonrió bobamente, siempre era lo mismo con esos dos.

-h-hola Sting, Rouge…- murmuro ella sentándose en la cama.

-pandora…. Has adelgazado… ya no estas gorda…- le dijo Sting contemplándola, pero al rato, recibió un golpe de Rouge.

-S-Señorita usted no le haga caso a este idiota, usted siempre ha tenido buen físico- dijo Nervioso, Lucy suspiro y asintió.

-¿y bien?- pregunto ella cambiando de tema, ene so, ambos se miraron y se pusieron serios.

-hemos localizado la espada sagrada…- le dijo Sting- pero el camino es largo y peligroso, Pandora, no estás bien de salud, no te sobre esfuerzos, mañana te contaremos los detalles, necesitas estar bien descansada- le dijo Sting serio, ella asintió.

-prosigan con la búsqueda de los otros dos, pero, tengan cuidado, si están exhausto, por favor no sigan, descansen, no sé qué aria sin ustedes- susurro ella Sting se le acercó y se agacho frente a ella antes de darle un golpe con los dedos en la frente.

-tonta, no te preocupes, estaremos bien, después de todo somos tus preciados guardianes- le dijo con una gran sonrisa, ella asintió lentamente.

- Rouge… cuídalo… él es quien me preocupa más al decir que todo estará bien…- susurro la rubia, Rouge asintió.

-si, como usted diga… por favor descanse, y… no este deprimida… era inevitable lo que ha sucedido con su familia, lo siento…- susurro ella negó con la cabeza intentando calmarlo.

-no tienes por qué disculparte, ahora, vallan- susurro ella antes de acostarse, ambos le dedicaron una gran sonrisa.

-descanse, señorita- le susurro Rouge antes de desaparecer.

-duerme bien, estúpida princesa- le dijo Sting.

La manera en la que sus queridos espíritus la trataban era especial. Rogué la trataba con formalidad y respeto, la apreciaba y protegía, en cambio, Sting, la insultaba y la trataba como una hermana pequeña molesta. Sting era su espíritu del sol y Rouge de la luna, ambos habían estado junto con ella desde el día de su nacimiento, eran importantes para ella, si algo le pasaran ella enloquecería al instante, ellos eran como sus hermanos mayores. Al poco tiempo que se durmió, Natsu llego con una mochila llena de ropa y junto con Happy, ambos se miraron y sonrieron, Natsu acaricio su mejilla antes de besar su frente y echarse al sillón a dormir, Happy se acostó alado de la rubia.


-¡déjame ir!- gritaba con todas sus fuerzas un rubio, intentando librarse de las cadenas que tenía en sus manos y piernas atadas, un pelinegro lo miro y negó con la cabeza.

-ni lo sueñes, iras a buscarla, te conozco- le dijo el, la mirada del rubio se llenó de odio, apretó fuertemente sus dientes.

-Natsu-sama, el ejército ha podido tomar la ciudad de plata, en estos momentos están dando las ordenes- una pelinegra se le acercó a aquel muchacho, quien la miro y asintió.

-muy buen trabajo Lucy, eres algo más útil que tu otro yo- le dijo acariciándole la mejilla, ella lo miro sin sentimiento ni expresión alguna.

-es un honor para mí que usted me diga aquellas cosas- le dijo ella, el sonrió y miro a aquel rubio.

-tu hermana a estas alturas creerá que estás muerto, ¿no te parece Lindo, Laxus?- se burló el pelinegro.


Lo siento por tardarme tanto, es que tuve unas semanas complicadas, pero, ya todo se arregló, espero que les haya gustado el cap, creo que quedo corto. Si no entienden algo lo explicare en el próximo cap, son las tantas de la noche en mi país y estoy cansada, así que no sé si me explique bien en algunas partes. Una cosita que me había olvidado decirles, le he puesto segundo nombre a los del otro mundo ya que si no sería un lio manejar a dos Natsus y a dos Lucys con el mismo nombre, se confundirían cual es cual, es solo por eso que le he puesto otros nombres. Perdón por la demora otra vez y gracias por leer:D