Ella, Mi Luna

Cuarto y penúltimo capítulo!

La verdad es que me he sentido muy feliz por el recibimiento que ha tenido mi fic y la verdad es que los pocos comentarios que he recibido han sido positivos.

Creo que esta noche actualicé más temprano, pero mañana tengo clases y aquí en Chile son las 23.05 y tengo que arreglar mis cosas, mi uniforme, mi mochila y todo porque soy una estudiante irresponsable que quiere ser responsable.

Espero que les guste este capitulo. Creo que no tengo nada mas que agregar. Solo..

Que lo disfruten! =)


4.- Luna Creciente

Va apareciendo poco a poco…

Resurgiendo…

Mostrándonos un poco de su luz…

Hoy era domingo, y como es obvio, no tenía que trabajar.

El Mundial de Quidditch era esta semana y él no tenía la intensión de ir. Raro ¿no? A pesar de haber sido el buscador de Slytherin en sus años escolares y que sea su deporte favorito –mucho más, siendo el único que se podía decir que conocía. Pero claro, no todo tenía que ser color de rosa él tenía que recibir a los pelafustanes que llegarían en Trasladores, pero solo el primer día. Los otros días que se encargara el resto. Por lo tanto, sus planes se resumían en: el primer día, por completo dedicado al Mundial y los otros días que durara el torneo mundial, él se los tomaría de "vacaciones" con Astoria, nada mas ni nada menos que a Francia, el país que más amaba Astoria, después de su propio país, o eso él creía.

Una sonrisa surcó sus labios como él extendió su mano a la mesita de noche al lado de su cama y abrió un cajón. Incorporándose un poco en la cama, revolvía el cajón en busca de los boletos de tren que él había comprado para viajar a Francia. Prefería algo mas tradicional y tranquilo como el tren que viajar en algo agitado y rápido como lo era la Aparición o el Traslador.

Al encontrarlos, los miró con ojos resplandecientes y se volvió a Astoria, quien todavía dormía plácidamente. Los guardó de nuevo y se acercó más a ella, todavía con su sonrisa grabada en el rostro. De repente, ella se arrimó más a él y se acurrucó en su firme pecho.

-¿No tienes que trabajar, cierto? –preguntó somnolienta ella, con los ojos cerrados.

-Claro que no –respondió él, acariciando el suave pelo castaño de Astoria- Hoy es domingo, ¿recuerdas?

-Claro que recuerdo –dijo ella- hoy es domingo, todo el día.

-No pienso levantarme, ¿sabes?

-¿No? Pues yo sí –y diciendo esto, se levantó, estirándose lo mas que podía para desperezarse.

-¿No hablarás en serio? –se quejó él, incorporándose en la cama.

-Muy en serio –respondió Astoria, ya levantada y sonriéndole.

-Es muy temprano –argumentó él.

-Lo sé, pero no quiero desperdiciar este golpe de ánimo.

-Como quieras –dijo él, cruzándose de brazos- pero tomaré desayuno en la cama.

-Bien –dijo Astoria volteándose hacia el baño y dirigiéndose a él- Rigol.

Casi inmediatamente, el elfo apareció en medio de la habitación con su clásico "crac". Draco enarcó las cejas, un poco sorprendido y un poco desanimado. La verdad, él había pensado en una imagen de Astoria, llevándole el desayuno para que ambos compartieran de esa mañana de domingo. Y ahora, resulta que será un elfo llevándole la bandeja. No le gustaba.

"Está bien", aceptó él en su mente "tal vez la imagen era un poco machista, pero no se pudo evitar".

-Quiero que traigas el desayuno de Draco aquí –le decía Astoria al elfo.

-¿Para la ama también?

-No gracias Ri…

-¿No me acompañarás? –interrumpió Draco de repente.

Ella lo miró un segundo, pensando brevemente. Luego sonrió y se volvió de nuevo a Rigol.

-Para mí también, pero nada muy pesado, ¿bien?

-Por supuesto –asintió vigorosamente Rigol.

-Tráelo en unos quince, veinte minutos.

-Sí, con permiso –y desapareció.

-¿Estás a dieta Tory? –preguntó él, sonriendo suspicaz.

-No necesito dietas Draco –dijo ella, regalándole una mirada mordaz.

-¿Y eso de "nada muy pesado"?

-No es un crimen que yo sepa –dijo Astoria, girándose con la mayor altanería posible y se adentró al baño.

"Que coma lo que sea" pensó él, encogiendo un hombro.

Mientras esperaba que Astoria se terminara de duchar y que apareciera su desayuno, se acurrucó en la cama. Para aprovechar sus veinte minutos, él repasaba en su mente las mejores palabras para darle a Astoria su sorpresa.

-¿Astoria?

-¿Mmm?

-Te tengo una sorpresa.

¿Y cuál que no la veo?

Y en ese momento le mostraría los boletos.

Sí. Eso era lo más convencional. Se supone que después de eso, ella saltaría de alegría y lo colmaría de besos y abrazos cariñosos. Aunque la idea no era mala, la táctica no lo convencía del todo.

Sacó los boletos y los miró nuevamente. Y algo bastante simple para su creativa mente apareció…

-¿Dónde rayos está mi varita? –dijo Astoria, saliendo del baño con el pelo castaño mojado.

-¿Esta? –dijo él, mostrándole una varita.

-Esa misma –y acercándose a él con las manos extendidas.

Le sacó la varita de las manos y dispuesta a secarse el pelo con ella, la agitó. Al instante, sonó un "puf" y la varita se convirtió en los boletos, que se escabulleron de los dedos de Astoria y cayeron al suelo como plumas.

-¿Qué…? –dejó escapar una confusa Astoria.

Los recogió y los leyó. De repente, sus ojos resplandecieron y lo miraron con una emoción similar a la de un niño que ha recibido un espectacular regalo de Navidad.

-¿De verdad? –preguntó ingenuamente ella.

-Por supuesto Tory –le respondió él, sonriendo ampliamente- ¿Esperabas que me quedará en el Mundial sabiendo que a ti no te gusta el Quidditch?

-La verdad que sí –respondió tímidamente.

En ese momento, las bandejas con sus desayunos aparecieron en el aire.

-¿Desayunamos? –ofreció alegremente él, terminando con el momento incómodo de Astoria.

-Después –y se lanzó a él, dándoles lo abrazos y besos pronosticados.

"Meta cumplida" pensó con suficiencia Draco mientras se dejaba envolver de los besos de Astoria. Solo atinó a corresponderle y acariciarle la espalda por sobre la polera que llevaba puesta. No le importó que el pelo de ella lo mojara, finalmente eso era lo de menos y fácilmente se podía arreglar. La estrechó con fuerza por la cintura y de repente, ella se separó.

Él la miró confuso, temiendo haberla apretado con mucha fuerza.

-¿Sabes? –Dijo ella, sonriendo- Yo igual te tengo una sorpresa.

-¿Sí? ¿Y será igual de sorprendente como la mía?

-Te puedo asegurar que mucho más.

-La estoy esperando Tory –dijo él, luego de un momento de solo mirarse intensamente a los ojos.

Ella solo sonrió y se incorporó, tomando las bandejas que aun flotaban en el aire, esperando.

-¿Tory?

-Solo tienes que esperar –le canturreó ella, tendiéndole la bandeja.

Él la miró un tanto ceñudo. No le gustaba esperar. Y ella lo sabía. Astoria lo miró y se puso a reír.

-Sabes que te amo. ¿Verdad Draco?

-Claro, y no dudes que yo igual Tory.

-Bien. Por ahora eso te bastará Draco. Solo tienes que esperar.

Él gruñó.


¿Se lo imaginan? Yo creo que si. Jejejeje...

Espero que les haya gustado el capítulo. Los espero mañana con el último! Y ya saben el resto. Reviews si les gusto, si no les gustó, si hay críticas y todo eso. Muchas gracias por leerme. =)

PD: Creo que no puedo dejar pasar un saludo especial a Malaca (Macarena), que de donde sea que me lea, me ha dado un muy bonito regalo con sus comentarios, -porque si los leo, me llegan al correo. Espero que te haya gustado y claro, no me olvido de los otros que anonimamente me leen. Gracias por llegar hasta aquí sin aburrirse!

Buenas noches!