"La Fuerza del Destino"
Disclaimer: La Saga Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son propiedad intelectual de la autora J.K. Rowling.
Pareja: Harry Potter/Hermione Granger
Summary: Harto de un matrimonio fallido, Harry está por divorciarse de Ginny, mientras Ron y Hermione se aman más que nunca. Pero la vida siempre tiene un plan en donde cada pieza tiene un lugar correspondiente en el universo, y la fuerza del destino puede venir a cambiarlo todo.
Notas de la autora: Hola a todos! Capítulo 3 listo! Ese también acaba de salir en un arranque de inspiración, y esto fue el resultado. Se revelan nuevas cosas y pasan algunas otras, espero les guste! Esperen el siguiente en donde las cosas se pondrán mejor ;)
Como siempre, espero sus reviews, reviews, reviews, reviews. No importa que sea una palabra. Créanme que cuando necesitas inspiración o corrección, con una sola palabra basta.
Sin más que decir les dejo el cap, enjoy!
Capítulo 3°: El Viaje
~Harry's POV~
Dejé la última maleta a un lado del sofá de la sala y suspiré una vez más. Detrás de mí, cruzada de brazos y mirándome preocupada, Ginny esperaba a que volteara, a que dijera algo. Por lo menos a que reaccionara.
-Harry, no puedes irte- la escuché decir por enésima vez detrás de mí- Te dije que sería yo la que…-
Cerré mis ojos, tomé aire y di media vuelta para mirarla. Y ahí estaba ella. Con el sello de la culpa marcado en sus facciones. Su hermoso cabello rojo cayendo por sus hombros, sus ojos castaños que antes me enloquecían mirándome con preocupación, tal vez con lástima.
Y de alguna extraña manera ya no sentía mil dagas atravesando mi cuerpo al mirarla.
-De ninguna manera- respondí cortante- Esta casa es tuya. La construí como un regalo para ti, así que me iré yo-
Nuestro hogar en el Valle de Godric, un regalo de bodas más que le había hecho días después de casados. En donde habíamos compartido millones de maravillosos momentos en cinco años. Cada Navidad, cada Año Nuevo, cada Cumpleaños y cada ocasión y lugar en el que habíamos hecho el amor estaba grabado con fuego en mi memoria.
Esa era la verdadera razón por la que me iba. No podía soportar un minuto más en esa casa sabiendo que para la mujer que había amado era ahora un simple extraño en su vida. Un tipo con el que había estado casada, y nada más.
No podría vivir ahí durmiendo en nuestra cama, comiendo en nuestra mesa, bañándome en nuestra tina, recordándola cada minuto.
-Pero Harry…-
-Está decidido, Ginny- me costó decir su nombre- La casa es tuya, lo menos que puedo hacer es cedértela-
Me miró aprehensiva, colocando un mechón de pelo detrás de su oreja y cruzándose de brazos de nuevo.
Otra vez con aquella maldita actitud de remordimiento que me estaba empezando a enfermar.
-¿Y…- aventuró, mientras yo terminaba de arreglarme la camisa- a dónde irás?-
La miré de nuevo, encogiéndome de hombros.
-No lo sé, y es lo de menos- mentí y terminé de abrochar el último botón de mi gabardina.
Lo había estado pensando toda la noche después de la fiesta, y finalmente la idea de mudarme al lugar que tenía pensado ya no sonaba tan mala como parecía.
De hecho, parecía ser justo lo que necesitaba.
-Harry…-
-Me quedaré en una posada mientras tanto- la corté, mientras sacaba la llave de la casa de mi llavero- Supongo que en el Caldero Chorreante, en cuanto me instale te avisaré-
Dije aquello por cortesía más que por otra cosa. Lo mínimo que me quedaba por hacer era fingir que todavía le importaba.
Que todavía me importaba.
Le di la llave casi contra su voluntad, y finalmente la miré a los ojos.
-Cuídate, Ginny- sonreí- Estaremos en contacto-
Me miró con los ojos anegados en lágrimas. Incapaz de seguir con esa maldita tortura, la abracé levemente, esperando terminar con aquello de inmediato. Pero como si no fuera suficiente de tanta agonía, Ginny se pegó a mí aún más y enganchó sus brazos en mi cuello. Y rompió a llorar.
-Oh Harry…-
Cerré los ojos con fuerza y suspiré profundamente. No tenía idea de que rayos pasaba por la cabeza de Ginny, y sus cambios de actitud comenzaban a marearme.
-Ginny…- tomé sus manos detrás de mi cuello, y me separé de ella- Ginny por favor…-
Me miró con sus ojos enrojecidos, yo no reaccioné. Extrañamente, lo que antes me producía un profundo dolor ahora solo me daba una inmensa rabia.
Ginny era la que había decidido terminar con todo aquello de la peor manera. No podía entender cómo es que ahora se mostraba preocupada o culpable. Y en lo que a mí constaba, no tenía derecho a hacerlo.
Pero no pensaba discutirlo de nuevo. Me había cansado de hacerlo.
Tomé las maletas que estaban en el suelo con una mano y abrí la puerta con la otra. Volteé a mirarla una última vez. Y ella seguía ahí, viéndome con esa mirada que no podía soportar un minuto más.
-Nos vemos, Ginny. Te llamaré-
Y sonriéndole una última vez salí de la casa y cerré la puerta detrás de mí. Caminé despacio y una vez que estuve a unas cuantas casas de distancia me detuve, sin voltear atrás un solo instante. Y en menos de un suspiro, me aparecí en el Caldero Chorreante.
Así como terminó mi vida en Valle de Godric y comenzó una nueva.
El único problema es que no tenía idea de cómo comenzarla.
~Hermione's POV~
-Ese condenado necio, no tengo idea de ni porque soy amiga de él…-
Estaba segura que la mayoría de las personas me miraban como un fenómeno por ir hablando sola en pleno pasillo, pero sinceramente me importaba un rábano.
Tenía demasiado en mi cabeza como para que me importara, y todo lo que pensaba se reducía a una sola persona.
Harry.
Hacía más de una semana se había aparecido en casa mientras Ron y yo cenábamos, para comunicarnos que simple y sencillamente había dejado su casa esa mañana y ahora estaba viviendo de manera temporal en el Caldero Chorreante.
-El Caldero Chorreante!- repetí frustrada en cuanto recordé el lugar.
Como era obvio, tanto Ron como yo le habíamos casi exigido que dejara el lugar y se viniera a vivir con nosotros mientras se establecía en otro lugar. Y como también era obvio, se había negado.
-Siempre haciéndose el fuerte, es el colmo!-
Levanté mis manos hacia arriba y pude ver como un intendente y una empleada del departamento de Regulación de Objetos Muggles me miraron como si estuviera loca.
Sintiendo como la sangre me subía a las mejillas, bajé la cabeza y soltando un enorme suspiro seguí caminando a toda prisa hacia el despacho de Kingsley.
El pasillo gigantesco se partió en dos una vez que llegara al final, y volteé a mi izquierda para entrar al pasillo de oficinas "VIP" del Ministerio de Magia, en donde se encontraba el despacho de Kingsley, así como todas las oficinas de su consejo y el del Wizengamot, que casi siempre estaban vacías.
Caminé unos cuantos pasos solo para ver a lo lejos, tapado en parte por una de las columnas que sostenían el techo y de espaldas a mí, al odioso de Draco Malfoy conversando con alguien en voz baja.
Genial, justo lo que me faltaba. Pensé mientras decidía en donde esconderme para no tener que saludarlo. A pesar de que manteníamos una relación cordial, seguía sin soportar al niño mimado y cobarde que esperó hasta el final para demostrarnos que no era tan mala persona después de todo.
Eso no le quitaba lo insoportable, y a final de cuentas siempre había hecho de todo por hacernos la vida imposible a Harry, Ron y a mí.
Seguí caminando- lo suficientemente lejos como para que él me escuchara- y algo llamó mi atención. Draco no estaba simplemente conversando. Por el modo en el que sus brazos se movían y su ceño y sus labios se fruncían podía afirmar que estaba discutiendo.
Extrañada, caminé lo más sigilosa que pude, agradeciendo que el suelo fuera una alfombra y mis pasos no se oyeran. Podía ver a Draco agacharse un poco mientras hablaba, tomando por el brazo a alguien mucho más bajo que él y que quedaba invisible para mí. Una mujer sin duda.
Curiosa, asomé un poco mi cabeza para mirar por detrás de la columna.
Y me quedé helada cuando supe quien era.
No necesité ver su rostro. El cabello rojizo que sobresalía de la gigantesca columna de vez en cuando y aquellos zapatos de tacón rosa los conocía demasiado bien.
Sin tener idea de que estaba pasando, me escondí en la primera columna que quedaba a mi alcance y me recargué contra ella. Me aventuré a asomarme solo un poco, lo justo para poder seguir viendo sin ser descubierta.
No tenía idea de que rayos significaba aquello. Por lo que yo sabía, Ginny y Draco tenían menos amistad que la que había entre una sirena y un hipogrifo, y las ocasiones en las que los había visto cruzar palabra era solo para insultarse cuando estudiábamos en Hogwarts.
Y ahora ambos estaban ahí, escondidos entre las columnas del Ministerio de Magia, claramente discutiendo sobre algo.
Algo que no podía escuchar. Algo que no me inspiraba nada bueno.
No era una de sus típicas peleas de adolescentes, eso era seguro. Para empezar, Ginny no tendría nada que estar haciendo ahí. Las oficinas del Profeta quedaban pisos más abajo, y Ginny jamás había pasado a visitar algún otro lugar que no fuera la oficina de Harry, la de Arthur o la mía.
Y mucho menos se había detenido a discutir tan arrebatadamente con Draco Malfoy, a escondidas de todos.
-Te dije que ya se terminó! ¿Qué más pruebas quieres?-
Fue una de las pocas frases que escuché decir a Ginny, solo cuando no podía más y su voz se elevaba por arriba de un susurro entre dientes. Y Draco volvía a tomarla por los brazos, mirándola de una manera que me parecía todo menos indiferente.
Me recargué de nuevo en la columna, sintiendo como mi respiración se volvía agitada conforme mi cerebro trabajaba a toda velocidad.
E incapaz de seguir viendo algo de lo que tal vez podría arrepentirme, caminé de regreso por donde había venido, del otro lado de las columnas para regresar a mi despacho, tomar mis cosas y regresar a casa a preparar la cena para Ron.
Pero la imagen de Ginny y Draco discutiendo no se alejó de mi mente en todo el día.
-¿Irte a Suiza? ¿¡Estás hablando en serio Ronald Billius Weasley!-
El grito resonó por toda la cocina, y solo pude alcanzar a ver como mi marido tomaba una silla que estaba detrás de él y la ponía entre nosotros.
-Hermione, linda, déjame explicarte…-
-Ni hablar! No quiero ni pienso escucharte!- solté aquello furiosa, al tiempo que alzaba el brazo con el que sostenía el cucharón y lo sacudía en el aire- Nada de lo que digas va a suavizar la situación!-
Lo miré sonreír al tiempo que entornaba los ojos, y aquello me enfureció aún más de lo que ya estaba.
Esa noche Ron había llegado a casa algo callado y taciturno mientras yo preparaba la cena, y supe de inmediato, en cuanto no me preguntó que habría para cenar, que algo no estaba bien.
O por lo menos no lo estaría en cuanto me lo dijera. Y no me había equivocado.
Me había soltado con mucho cuidado la noticia de que tenía que viajar a Suiza durante un tiempo, para cerrar los negocios con algunos proveedores, revisar el terreno y cerrar el trato para que Sortilegios Weasley por fin se estableciera en el país.
Y la desagradable escena que había presenciado esa tarde en el trabajo se escondió en algún lugar recóndito de mi cerebro.
-Herms- susurró con cuidado, y se acercó suavemente- Linda, solo serán unas semanas, a lo mucho dos meses…-
-Dos meses!-
Lo vi cerrar sus ojos y contener un suspiro, clara señal de arrepentimiento por haberlo dicho. Me miró con ternura y comenzó a acercarse de nuevo, hasta quedar a escasos pasos de mí.
-No des un paso más Ronald! O juro que no respondo!- espeté furiosa, apuntándolo con el enorme cucharón que antes revolvía la sopa de la cena.
Lo miré soltar una carcajada, obviamente divertido ante mi patético intento de amenaza con una cuchara como arma.
-Será mejor que dejes de reírte si no quieres que lo reemplace con mi varita, Weasley-
Me miró asustado y dejó de reír al instante al tiempo que tragaba en seco. Yo reí para mis adentros, feliz de poder provocar ese miedo en mi marido aún.
-Mi amor…- dijo en un suspiro, mirándome anhelante- Es simple trabajo, y tengo que hacerlo, será solo un tiempo!-
-¿Y por qué no va George?- pregunté alzando la cabeza, sin dejar de apuntarlo con el cucharón- ¿Por qué tienes que ir tu?-
-Angelina está embarazada, Hermione- me repitió lo obvio mientras intentaba acercarse- No falta mucho para que el bebé nazca y a George le gustaría estar aquí cuando eso suceda-
Maldije para mis adentros, furiosa de que fuera Ron el listo en esta situación. Sabía que tenía razón, y era mucho más viable que fuera él en vez de George, cuya esposa estaba a punto de tener otro bebé.
-¿Y qué si yo estuviera embarazada? ¿Te irías de todos modos?-
Los ojos azules de Ron se abrieron de par en par ante la pregunta y su rostro se contrajo en una mueca de sincero temor mientras me miraba boquiabierto.
-L-linda…e-estás…- se aclaró la garganta- ¿Estás embarazada?-
Señaló mi vientre con el dedo y yo tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no reírme y permanecer seria, aparentemente aún enojada con él.
-No, no lo estoy- le dije en un puchero, él dejó escapar un suspiro aliviado- Pero de ser así…¿Tan malo sería que lo estuviera?- pregunté acongojada.
Sonrió levemente y me miró con ternura, mientras terminaba de acortar la distancia entre nosotros, me quitaba el peligroso cucharón de la mano y lo dejaba en la barra de la cocina para después acercarme a él en un fuerte abrazo.
Frustrada de no poder seguir enojada con él, correspondí su abrazo, hundiendo mi cabeza en su pecho mientras rodaba fuertemente su cintura con mis brazos.
Odiaba que tuviera aquel poder en mí, capaz de hacer que pasara del enojo a la calma en un instante-
-Por supuesto que no linda…- murmuró con sus labios pegados a mi cabeza- En realidad, me harías el hombre más feliz del mundo- aseguró, acariciando mi cabello con su mano- Pero me gustaría que nuestro bebé naciera con todas las comodidades del mundo, y no con un padre que en estos momentos no tiene tiempo de calidad para él…-
-Lo sé, lo sé- murmuré frustrada y me alejé de él lo suficiente para mirarlo- Pero…a veces me gustaría…no sé…-
Comencé a balbucear sin sentido, sin saber cómo decirle aquella idea que me había estado rondando en la cabeza las últimas semanas.
De todas formas no necesité hacerlo. Ron sonrió aún más ante mi incesante balbuceo, y plantando un beso en mi frente, tomó mi rostro entre sus manos y me obligó a mirarlo.
-A mí también me gustaría- me dijo contundente, y su seguridad me espantó- De hecho también lo he pensado…-
-¿En serio?- pregunté con un dejo de emoción, y lo miré sonreír de nuevo.
-Sí, y mucho estos últimos días- acarició mis mejillas, pegando su frente a la mía- Es más, te propongo algo…- dijo quedamente- Una vez que regrese de Suiza empezaremos a intentar-
Me separé de él un poco, solo lo suficiente para mirarlo a los ojos y comprobar que no estaba jugando.
-¿Hablas en serio, Ron?- pregunté extrañada ante su repentina decisión.
Después de todo, lo habíamos hablado durante meses, acordando siempre esperar hasta que estuviéramos establecidos en un solo lugar por más de un año. Hasta ahora eso se había cumplido, sin embargo, Ron vivía cargado de trabajo, intentando expandir aún más el negocio que alguna vez hubieran fundado sus hermanos.
-Por supuesto que sí- me dijo divertido ante mi desconfianza- No te lo había dicho, pero este sería mi último viaje. Hablé con George y le dije que me gustaría tener un hijo, y acordamos que Suiza será el último lugar al que expandiremos- quise interrumpirlo, pero colocó un dedo en mis labios, callándome- Estamos más que mejor establecidos ahora, Herms, y Sortilegios Weasley es más sólido que una roca- me miró, alzando una ceja divertido- Además, me muero por tener un hijo contigo ya…-
-Ron…-
-Quiero que me des un hijo, Hermione, no puedo esperar a verte embarazada lo antes posible. Así que deja de hacer berrinche y te prometo que este será el último viaje ¿De acuerdo?-
No contesté. Me limité a plantarle un beso en los labios, mientras mis brazos se enroscaban alrededor de su cuello.
-Te odio tanto Ronald…- dije una vez que nos separamos, él se limitó a reír con fuerza- Deja de reírte!-
-Yo también te amo linda- susurró mientras me pegaba más contra él, yo sonreí- Ahora, ya aclarado el penoso asunto dime ¿Cómo te fue hoy en el trabajo?-
La pregunta de rutina llegó a mis oídos no sin causarme un mal sabor de boca al recordar lo que había visto esa tarde.
¿Sería conveniente decirle a Ron que había visto a su hermana y al hombre que menos soportaba peleando a escondidas?
Para empezar ¿Podría explicarle con detalle lo que había visto? Porque ni siquiera yo misma entendía que era lo que había pasado.
-¿Hermione?-
La pregunta preocupada de Ron me sacó de mis cavilaciones y sonreí intentando parecer despreocupada.
-Sí, sí, lo siento. Me fue excelente amor, como siempre- dije y di media vuelta para seguir cortando las verduras que faltaban- Ve a cambiarte, te avisaré cuando la cena esté lista-
Detrás de mí, sentí como los brazos de Ron se afianzaban aún más en mi cintura.
-¿Está todo bien Hermione?-
Maldije para mis adentros, preocupada de que lo hubiera notado, y seguí cortando.
-Sí, todo está bien- dije sin voltear a verlo- Solo estoy algo cansada-
-De acuerdo-
Susurró no muy convencido de mi respuesta, y me soltó lentamente para después salir de la cocina y subir las escaleras.
Soltando un largo y profundo suspiro mientras oía los pasos en la escalera, seguí concentrándome en terminar de cocinar.
Intentando alejar sin éxito de mi cabeza la desagradable escena que había visto esa tarde.
~Harry's POV~
-Bien, bien! Quiero proponer un brindis…-
Grité alzando mi tarro de cerveza de mantequilla sobre la mesa mientras me levantaba. Sentados aún en la mesa de las Tres Escobas, Neville, Ron, Dean, Seamus, Parvati, Luna y Hermione me miraron sonrientes mientras tomaban sus tarros.
-Por Ron, que planea abandonarnos dos largos meses e irse a las malditas y congelantes montañas de Suiza- dije sarcástico, Ron me miró alzando las cejas- Y por Sortilegios Weasley, que es y será todo un éxito después de esto. Bien jugado, amigo. Salud!-
-Salud!-
Y de un trago terminé con lo que quedaba de la quinta cerveza de mantequilla.
Me senté sonriente a un lado de Ron y pedí otra ronda de cervezas al camarero. Esa era la primera vez que pasaba tiempo con mis amigos desde mi divorcio, incluso desde hacía varios meses.
Habían pasado poco más de una semana desde que dejara la que había sido mi casa y me hubiera despedido de Ginny. Y aunque me parecía de lo más extraño, no sentía el dolor y la tristeza que me imaginé que sentiría al estar solo.
En realidad, ni siquiera había pensando en ella desde que había pisado la casa de Ron y Hermione. Parecía casi como si una vez que les hube contado todo, la idea de que alguna vez estuve casado se hubiese esfumado para siempre.
Y ya no me dolía tanto. El amor que sentía por Ginny seguía ahí, solo que con menos fuerza, casi opacado en su totalidad por el daño que me había hecho al dar por muerto nuestro matrimonio. Parecía haberse marchitado un poco más en el instante en que había abandonado el Valle de Godric y estaba seguro que llegaría el momento en que se marchitaría para siempre.
Por más que quisiera retenerlo con vida.
-Vamos, vamos Neville! No seas gallina, una más!-
Reí con fuerza al mirar como Parvati colocaba un tarro de cerveza y un pequeño vaso con licor de dragón frente a Neville, mientras éste, con las mejillas sonrojadas debido tal vez a la vergüenza o al alcohol, intentaba alejarlos sin esfuerzo.
-Amigo- volteé a mi lado al escuchar la voz de Ron- ¿Podemos hablar?-
Hizo una seña apuntando la barra casi vacía y yo asentí con la cabeza, estudiando su semblante que, como casi nunca, estaba serio. Nos levantamos de nuestros asientos y diciendo que iríamos personalmente por más cervezas de mantequilla nos dirigimos a la barra, y pude sentir la mirada de Hermione siguiéndonos hasta que estuvimos sentados.
Me senté, esperando que fuera Ron el que hablara. Me limité a mirarlo pedir otras dos cervezas, y una vez que el camarero las hubo entregado y estuvimos solos tomó un trago, dejó el tarro en la mesa y me miró.
Y supe que lo que me tenía que decir era algo serio.
-Quiero…- se detuvo, intentando encontrar las palabras exactas- Quiero pedirte un favor Harry-
La mención de mi nombre me dio a entender que no estaba jugando, y que aquél semblante serio que tenía en esos momentos no era por nada.
-Lo que quieras amigo- respondí sin dudarlo.
Cualquier cosa que pudiera hacer por Ron, quien siempre había estado ahí para mí y sobre todo sin juzgarme, la haría sin dudarlo.
-Quiero que…- volteó a mirar la mesa en donde estaban los demás, y su mirada se suavizó en cuanto se posó en Hermione- Quiero que cuides a Hermione mientras yo no esté…-
No contesté. Me limité a escucharlo, pues sabía que no había terminado de hablar.
-No está muy convencida de que viaje, pero será por última ocasión- volteó a mirarme de nuevo- De todas maneras, serán muchos días, y no me gustaría saber que está sola. Hazle compañía ¿Quieres? Después de todo tu también lo necesitas-
Suspiré, aliviado de que fuera ese el favor que me estaba pidiendo y no algo grave. Sonreí de inmediato y volteé a mirar a mi mejor amiga quien, junto a Luna, reía a carcajadas mirando a Neville tomar otra cerveza de mantequilla.
Recordé aquella noche en la fiesta, y cómo las palabras de ánimo de Hermione y sus brazos sosteniéndome fueron mi alivio y mi desahogo.
Definitivamente un tiempo de calidad con mi mejor amiga no me vendría nada mal.
-No tienes ni que pedirlo, amigo, sabes que lo haré-
-Yo lo sé- sonrió, y tomó un trago de su cerveza- Pero tu palabra no estaría de más…por si las dudas-
Reí con fuerza ante el comentario de mi amigo, y lo miré de reojo mientras tomaba un trago. Dejé el tarro en la mesa, y una vez que dejé de reírme y mi sonrisa desapareció, volví a mirarlo.
-Te lo prometo, Ron- dije serio- Te prometo que cuidaré de tu esposa. Puedes estar tranquilo-
-Gracias, amigo-
Sonrió dándome una palmada en el hombro mientras pedía otras dos cervezas. De nuevo, pude sentir la mirada de Hermione sobre nosotros, y sin dejar mi postura miré de reojo para encontrarla mirándonos entre extrañada, preocupada y curiosa, como esperando que en cualquier momento Ron y yo comenzáramos a gritar o a golpearnos.
Hice un esfuerzo sobrehumano por no reírme y entornar los ojos. Aquello era tan…Hermione.
Y me encantaba.
Pero entendía la razón por la cual nos miraba así, y es que a mí también me sorprendía que Ron no hubiera sacado a colación el tema de su hermana.
Y lo agradecía.
-Bueno pues, salud- me dijo, sacándome de mis pensamientos, y levantó su tarro- Por mí y Sortilegios Weasley, que de no ser por mí no sería nada- reímos- Y sobre todo por ti amigo, porque empieces una nueva vida. Te deseo la mejor de las suertes.-
Abrí mis ojos de par en par, completamente sorprendido de que Ron no me hubiera reclamado por haber dejado a su hermana o por haber accedido al divorcio. Las únicas veces en que yo había mencionado el tema había sido cuando Hermione estaba cerca para evitar algún reclamo de parte de Ron.
Pero seguía sorprendiéndome que hubiera entendido tan bien la situación, y sobre todo que estuviera de mi lado para apoyarme.
-Salud!-
Y sin decir más, nos tomamos el tarro de un solo sorbo.
~Hermione's POV~
La estación King Cross estaba a reventar esa mañana y estaba segura que nosotros éramos responsables de la mitad de asistencias ese sábado. Parados en la plataforma 9, con sus manos en mi cintura y su cabeza pegada a la mía me despedía de mi esposo.
-Dos meses, no más ¿Prometido?-
-Prometido amor- lo escuché murmurar mientras me plantaba un beso en la frente.
Le había preguntado aquello más de diez veces, mismas que él había contestado con eso y un beso en cualquier lugar de mi rostro.
Detrás de mí, Harry y la familia de mi esposo con todo junto con sus propias familias, así como Neville, Luna, Dean, Seamus y Parvati esperaban que lo soltara para que él pudiera despedirse de todos.
Así comenzó a hacerlo, pasando desde Molly hasta Ginny, deteniéndose solo para decir unas cuantas bromas antes de partir. Yo entornaba los ojos y a mi lado, pegado hombro a hombro conmigo, Harry reía de las estupideces de su mejor amigo.
-Más te vale que regreses con el dinero y no huyas con todo- le dijo George mientras le daba una palmada en la espalda.
-No te prometo nada, si vas a mi casa los siguientes días y no encuentras a Hermione, lo más probable es que hayamos huido con todo tu dinero-
Reí ante el comentario, intentando alejar de mi cabeza el hecho de que Ron se iba por dos meses para dejarme completamente sola.
-Cuídate Ron-
-Gracias Luna, también tú. Y ya has algo para que tu esposo regrese, porque al paso que vamos tal vez regrese yo antes y siga sin conocerlo-
Los vi abrazarse y sonreí enternecida cuando vi que Luna le entregaba algo para alejar a los nargles malvados de Suiza.
Y finalmente volvió a Harry y a mí. Dejó uno de sus maletines en el suelo y vi a Ron dar su mano.
-Te lo encargo- dijo serio mientras Harry estrechaba la mano- Con tu vida-
Dijo en tono medio burlón medio en serio y se abrazaron efusivos.
-Lo sé amigo, lo sé- susurró Harry dándole unas palmadas en la espalda- Vete tranquilo-
-Cuídala, Harry-
Fue lo último que les escuché decir, y decidí distraerme con un listón de mi blusa que quedaba al aire, sin entender una sola palabra de lo que habían dicho.
Finalmente volvió a mí, y lo sentí abrazarme con fuerza mientras yo seguía mirando el listón, incapaz de mirarlo a los ojos. Me besó la cabeza con fuerza al tiempo que sus brazos se afianzaban en mi cintura. Y yo seguía sin mirarlo.
-Hey hey- tomó mi rostro por la barbilla y lo subió, justo para que nuestras miradas se encontraran- Serán solo unas semanas, y cuando vuelva te quiero más que predispuesta a hacer en lo que quedamos, ¿De acuerdo?-
-Ronald!- grité chillona mientras le daba un manotazo en el brazo.
Como respuesta solo obtuve una carcajada. Después se movió un poco conmigo, lo suficiente para que quedáramos alejados de todos.
-Quiero que pases tiempo con Harry ¿De acuerdo?- me dijo sin esperar respuesta- Nos necesita mi cielo, ahora más que nunca-
Volteé a mirar de reojo a mi amigo de ojos verdes y sonreí.
-Y tú lo necesitarás a él-
Aquella simple frase, pronunciada incluso con despreocupación de parte de mi esposo me cayó como un baño de agua helada y lo miré con ojos desorbitados, solo para encontrarme con su semblante despreocupado de siempre.
No sabía porque pero aquella frase me había llegado hasta lo más profundo, como si lo que me estuviera diciendo no fuera más que la pura verdad. Como si fuera algo mucho más grande que el simple hecho de que me hiciera compañía durante ese tiempo, más importante que el simple hecho de que pasáramos más tiempo como amigos.
Y me asusté. Muchísimo.
-Regresa cuanto antes, Ronald- amenacé, pasando mis brazos por su cuello- Por favor-
-Linda, tranquila- me dijo preocupado- No te preocupes ¿De acuerdo? Es como otro de los viajes que ya he hecho-
-Que hace más de dos años que no haces- le recordé- Y que nunca había sido tan largo-
Lo miré entornar los ojos y antes de que pudiera decir algo le planté un beso en los labios para evitar que hablara. Y a lo lejos se escuchó el sonido del tren que lo llevaría hasta Brighton y donde finalmente tomaría el traslador a Suiza.
-Solo regresa ¿De acuerdo?-
Le volví a recordar una vez que nos hubiésemos separado y finalmente el tren se estacionó justo a un lado de nosotros.
-Lo haré linda, lo haré-
Me dijo por última vez antes de tomar su maleta y caminar hacia el tren, despidiéndose de todos con la mano, que mágicamente estaban detrás de mí de nuevo.
Lo miré subir por los escalones al primer vagón y voltear a mirarme con una gigantesca sonrisa en los labios. Gesticulando un "Te amo" y lanzando un beso lo miré desaparecer al tiempo que el tren comenzaba a moverse.
Con los ojos llenos de lágrimas y sin saber la razón, miré el tren moverse hasta que se perdió en la distancia y tragué en seco. Con un mal presentimiento carcomiéndome el alma y oprimiéndome el pecho.
A mi lado, pude sentir la mano de Harry tomar suavemente la mía.
Y aquella simple caricia me trajo la paz que necesitaba.
Me quedo sin comentarios, solo que espero que hayan aguantado tanta separación de parte de nuestra pareja principal. Espero que les haya gustado de todas formas.
Muchísimas gracias a:
Haruko Hinako: Gracias por aguantarme tanto Ron/Hermione! Te prometo que será recompensado así que gracias por la paciencia! No desesperes con el "M", llegara en el momento preciso!
The darkness princess: Sé que la duda de que pasará con Ron sigue ahí, pero falta muy poco para averiguarlo, gracias por el review!
: Me agrada que te haya gustado y sé que quieres más H/Hr, pero ya llegará, solo dale su tiempo
Rosalie Lilian Hale: Me alegra que te haya encantado! Aquí te va otro cap que espero también te guste.
Smithback: Que puedo decirte, con dos palabras me dijiste todo. Gracias!
