Hermione no se lo cree. Son demasiadas cosas seguidas para creerlo. Pero tiene que creerlo. Neville arrodillado frente a ella, apenas han salido de su graduación y Neville la ha apartado del grupo. La ha llevado hasta el lago y allí se ha arrodillado sin más. Había preparado un discurso pero lo había olvidado. Era tan típico de él que Hermione solo pudo sonreír sin saber que hacía hasta que vio el anillo.

Su propuesta de matrimonio era la más simple, sorpresiva, rara y tierna que Hermione jamás habría imaginado. No se contuvo; un rotundo si salió de sus labios.