Disclaimer: Yuri on ice no me pertenece.

ADVERTENCIA: SHOTACON, repito, SHOTACON, si no te gusta, no lo leas :) si por el contrario, eres igual que yo 7v7 ¡BIENVENIDA/O! contiene fluff y slash...seguramente causará diabetes.Perdonen el OCC Y errores ortográficos.

Notas: Anteriormente dije que tenía drama, así que bueno, vayan por algo mullido.

La letra cursiva solo significa el POV de Yuuri.

Al fic.


Capítulo 4

En el que Yuuri se despide del atardecer

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Estaba sentado semidesnudo encima de su cama, y el pequeño Yuuri dormitaba a su lado enrollado y abrazado al pequeño conejito de peluche que le faltaba el ojo. El día estaba cayendo lentamente, y desde su ventana podía ver el hermoso poniente , las copas de los árboles que casi rozaban el cielo, y escuchar los sonidos del bosque que adormilaban sus sentidos. Viktor se sentía en paz, en un día como cualquier otro, junto a su pequeño Yuuri y sus vidas rutinarias.

Pero ahora que lo recordaba debía de ir a recoger unas bayas en compañía de Mila, pues quería hacerle un pequeño regalo a Yuuri en conmemoración al mes que llevaban ya juntos…y también porque a veces lo descuidaba un poco; o como olvidar el día que, por estar robando un huerto, Yuuri se subió a un árbol dispuesto a atacar un panal de abejas, y si no hubiera sido por Yurio, que le avisó a tiempo, el pobre oso hubiera sido atacado por los feroces insectos.

Suspiro y volteo la mirada observando directamente a Yuuri. Dormía apaciblemente con el dedo pulgar en la boca, y estaba tan enrollado en la sabana, que su cabeza azabache se perdía entre la inmensidad de la mullida almohada de Makkachin; enternecido, se recostó a su lado cruzando los brazos para apoyar su cabeza, y se le quedo viendo fijamente. Era tan hermoso. Sus orejitas y su párpados, sus mejillas rojas, el color cereza de sus labios. Nunca podría dejar de verlo.

—Yuuri~

Pasó un dedo por su cabello y le quitó el flequillo de la frente, y él se encogió adorablemente gimiendo adormecido, luego saco el dedo de su boca y dejo los labios entreabiertos, mientras que los últimos rayitos de sol iluminaban su rosácea piel.

— Oh Yuuri~

Le acarició las mejillas, reprimiendo un chillido cuando el oso le manoteo suavemente la mano aun dormido.

— Yuuri~

No podía dejar de saborear su nombre. Él era tan importante.

Ya no dormía solo, ya no comía solo, siempre había calidez en su cama, siempre había un beso en la mejilla después de comer, todo, todo era tan hermoso desde que llegó Yuuri.

No podía pensar en perderlo….

Lentamente bajó su mano dándole una suave caricia y se enderezó.

Tenía que ir por Mila.


La música se pauso, y se escuchó en la estancia de nuevo, el leve tintineo de hojas siendo removidas. Una cabeza pelirroja arrancó la última flor que estaba en el jardín y la acomodo en su corona de flores, pero se veía algo ansiosa, intranquila, cualquier ruido la crispaba y todo movimiento la asustaba. Tenía un severo problema de ansiedad ahora, sentada en un gran jardín de solo flores amarillas, porque pesar del bonito paisaje, y de su intento de calmarse al hacer una linda corona, no podía, porque lentamente se le partía el corazón al pensar que haría.

¿Le diría?

—¡Arg! ¡Me corte!

Alarmada se llevó un dedo a la boca y miro la ramita afilada que sobresalía de su corona. Enredaderas, hojas y flores, muy llamativas y coloridas

— Demonios… ¿Sera que le digo?

Mila suspiro y miro el adorno flores, tratando de verse tranquila y no tan asustada como se sentía, en verdad, en verdad deseada nunca haberlos vistos.

Tal vez así no traería desgracia a sus amados amigos.

—Hey Mila

Se sobresaltó tanto cuando escucho su nombre que grito y se cayó de espaldas. A veces deseada no se tan torpe.

— ¿Estas bien?

Ante sus ojos y enterrada en el montón de flores, una cabellera plateada cayendo cual cascada llego a su rescate. Viktor tenía las orejas crispadas por el sonoro grito, pero una sonrisa divertida en sus labios.

—S-Sí

Acepto la mano de Viktor y se levantó del suelo, tener pezuñas y patas de gacela nunca había sido tan bueno

— ¿Q-Que te tr-trae por aquí?

Pregunto desviando la mirada, porque su tono tembloroso era tan evidente que tenía miedo que el conejo Nikiforov se diera cuenta, no obstante el albino sonrió y alzó la canasta de mimbre que tenía en sus manos.

—¡Hoy iremos por unas bayas! ¿Recuerdas? — Mila asintió en duda— Son para Yuuri, es un regalo que quiero darle

Mila se contuvo. No quería mirar el rostro de Viktor, y mucho menos la sonrisa relajada que tenía en los labios. No quería saber nada de cómo se sentía él hacia el pequeño osito.

— ¿Y eso?

Nikiforov señalo la corona de flores y Babiecheva la tomo entre sus manos riendo nerviosamente

— ¡E-Es un-una corona!

—Pero si tú no puedes ponerse eso — Le informo Viktor confundido — Tus cuernos no te dejan — Mila enrojeció de vergüenza pero de igual forma se lo posiciono en la cabeza

—Hahaha… ¡No importa! ¡E-era p-para n-no aburrirme!

Su intento frustrado de ponérselo fallo cuando el adorno se rompió por la fuerza propinada. Sus cuernos en forma de lira era, según todo el bosque, los más bellos, pero para ella, un obstáculo para ponerse cual cosa bonita que quisiera.

— ¡Qué divertido! Si tienes tiempo ¿Le puedes hacer una a Yuuri?

Y de nuevo ese nombre. Tembló de pies a cabeza y tragó saliva asintiendo rápidamente, no quería alargar el tema.

—Creo que unas flores blancas serían muy bonitas, son iguales a su hermosa inoce-

—Si si, ¿Q-Qué te parece si mejor vamos por las bayas?

— ¡Esta bien! —Siseo emocionado comenzado a seguir a saltos a la nerviosa Mila.

¿Sera que le decía?


Estaban recolectando varias bayas de los arbustos, tanto que la canasta estaba completamente llena, pero todo se debía a Mila que había aportado la mayoría, mientras que Viktor a duras penas había encontrado 5, y eso que la pelirroja notaba que aquellas ya estaban ácidas. El color le decía que su sabor ya no era como el de antes, pero no quería decirle nada al conejo Nikiforov, no era tan mala como para romperle el corazón.

—Uff, creo que ya son suficiente

Se limpió el sudor de la frente y jadeó. A pesar de no haber encontrado casi ninguna y no tener los dedos tan machucados como Mila, estaba realmente cansado

— A Yuuri le encantaran~ awww espero que sonría así de hermoso como siempre y se sonroje tan adorablemente-

Se agarró de las mejillas enrojecido he imaginado cosas mientras que Mila a su lado se mordía las uñas algo desesperada

— ¿Tu qué crees Mila? ¿Deberíamos de preparar-

—Viktor— Se mordió la lengua, ya no aguantaba más, no tenía la fama de ser culta cuando se trataba de secretos —Debemos de hablar de algo importante

El albino la miró sin entender pero ella fue totalmente al grano.

—Vi a un oso en las afueras del bosque. Es la madre de Yuuri.

Se hizo un prolongado silencio en donde la respiración comenzaba a dolerle a Mila. En verdad, el rostro de Viktor no tenía precio, mucho menos sus oscuros ojos azules que perdían el brillo demasiado pronto. Por un momento, juro verlo desanimado, empero el albino elevo la mirada y la enfrento.

—Ah… ¡Pero eso importa! Su madre lo abandonó, y ahora Yuuri está conmig-

—Pero Viktor, ¿Y si solamente se perdió? ¿Por qué una madre abandonaría a su hijo a tan temprana edad?

No quería lastimarlo, pero no podría dejar que el oji-azul fuera egoísta. Ella quería a conejo, era su mejor amigo, pero no quería que saliera más lastimado de lo que estaba cuando el pequeño se diera cuenta y preguntará.

"¿Por qué? ¿Por qué no me dijiste?"

—É- él todavía necesita a su madre, o no recuerdas cuand- Nikiforov desvió la mirada ofuscado y Mila titubeo— Oye…

—Yuuri solo me necesita a mí— Espetó apretando los puños — Fui yo el que lo encontró llorando, fui yo el que lo acogió… Solo me necesita a mí

Un estremecimiento recorrió el cuerpo de la pelirroja. No podría hacer nada para hacerlo cambiar de opinión

—V-Viktor…

—Me voy. Gracias por ayudarme.

Dio media vuelta con la canasta en mano y desapareció entre los arboles dejándole un mal sabor de boca a la pobre Mila.


En el camino se detuvo. ¿En serio? ¿Ahora? Después de todo este tiempo ¿Apenas se dignaba a buscar a su hijo?

Viktor no estaba dispuesto a abandonar a Yuuri de nuevo.

Sin embargo, en su camino la duda empezó a abrumarlo ¿Yuuri no lo odiaría cierto? Era solamente un niño…un pequeño que no entendía muchos asuntos de adultos, y aunque él no fuera uno realmente, sí que comprendía la mayoría de cosas…. y tristemente sabía que si los dejaba con sus padres de nuevo, podría correr el riesgo de que se perdiera otra vez.

Siendo un niño tan vulnerable como una pequeña hoja, nadie lo protegería. …

Una corriente de viento le erizó la piel, y recordó que ya casi llegaba otoño.. había planeado tantas cosas, como despertar en las mañanas heladas, sentarse junto a la ventana, tomar leche con una cucharada de miel, hundidos entre sábanas, juntos y cálidos.

En verdad, en verdad, no quería perderlo.

Sentía que había pasado poco tiempo desde que estaba con el osito Katsuki, como si hubieran sido 4 días completos, sintiendo en ellos el calor de su piel y su tersa voz en su cabeza, cada vez que jugaban o dormían, salían o comían; Viktor recordaba todos esos momentos.

Ya no estaba tan solo como suponía, y ahora no quería volver a la monotonía.

Embobado con sus pensamientos, empino la mirada sorprendido al darse cuenta de que ya casi llegaba. Inconsciente o no, ya se sabía al derecho y al revés la dirección de su hogar.

La razón de eso eran todas las veces que Yuuri se perdía en el bosque, y aunque fuera su salvador, casi siempre era su culpa por perderlo, pues se distraía recolectando algunas frutas, o Yuuri persiguiendo mariposas.

—Yuuri, ya llegue~

Elevo la cabeza y recorrió en un vistazo todo el lugar, pero el azabache no estaba. Algo agitado dejó la canasta en el suelo y se adentró en su casa, buscando en lo pequeña que era, aquel ser chiquitito que hasta debajo de una silla cabía

— Yuuri…¡Yuuri~!

Desesperado, desarmo la cama, levantó las sillas y miró debajo de todo. El refrigerador, el televisor, hasta en la puerta busco…pero nada.

— ¡Yuuri!

Su corazón latía muy rápido, estaba realmente asustado. ¿Dónde estaría? ¿Dónde?

— ¡Ya sé!

Por poco y se le olvidaba revisar en la puerta trasera de su pequeña casa. No había nada más que árboles y un bonito estanque, no obstante no perdía nada con buscar ahí.

Rápidamente se dirigió hacia ella y de nuevo salía a la intemperie. Por suerte ahí estaba él.

—Y-Yuuri…

Respiro profundo, observando al pequeño sentado en un tronco seco, y trato de acercarse.

—Yuuri~

Lo llamo, pero estaba embobado viendo algo a la lejanía, y curioso, también contempló. Allá, detrás de algunos árboles, había una pequeña familia de zorros. Ella le enseñaba a cazar, y luego le acariciaba la cabeza cuando atrapaba una presa, juntando su hocico a la mejilla de su hijo, con un dulce beso, un beso de mamá.

— Y-Yuuri…

Viktor los vio alejarse, y luego al oso que ladeaba la cabeza abatido, mirando la escena aun sin pestañear, con las cejas caídas y las manos envueltas en sí, como si recordara algo.

—Oh, Yuuri…

— ¿Ah?

El moreno volteo por fin, y al ver al albino, sonrió radiantemente corriendo hacia él.

— ¡Vitya~!

Cuando se lanzó a sus brazos, lo apretó fuerte, y el azabache hundió su cabeza en su hombro

— ¡Llegaste!

Por un momento la respiración le dolió, y no sabía si era por el dolor en su pecho o las lágrimas.

Sin embargo, después de eso, no suelto a Yuuri en todo el día.

Tal vez sería la última.


Vityaaaa~ ha estado muyyy extraño. Desde que me distraje con aquellos zorritos ya no me pone tanto cuidado de lo común. En las noches cuando dormimos, ya no me canta mi canción favorita para dormir…Y sin ella, no puedo abrazar al señor Bunny-Chan . Tampoco puedo verlo al rostro, ya que cada vez que nos acostamos, él se voltea y me da la espalda. Su anchaaaaaaaaa espalda.

Lo bueno era que podría ver su lindo cabello, era muy suave, y lindo y también muyyyyy largooo. La señora luna lo hacía ver aún más brilloso y bonito.

Pero eso no era lo único, al comer ya no jugaba al avioncito, y al pasear ya no me agarraba de la mano y se sentía…

Tan… tan… solitario.

Yo alzaba el brazo, entrelazando nuestras manos, casi empinándose para alcanzarle, y después el me miraba desviando la mirada, caminando despacio, sin decir ni una palabra.

Antes me hubiera sonreído, me hubiera levantado entre sus brazos.

A veces pienso que las vacas abdujeron a Vitya, porque ya no es el mismo de antes, y eso me preocupa mucho, tanto así, que hasta le hice con ayuda de la señorita Minako, un lindo pastel de zanahoria. Recuerdo que cuando lo vio, sonrió, pero no hizo nada más.

También que llore mucho porque esperaba un agradecimiento, y como él se disculpó abrazándome…

Recuerdo que era muy frío, Muy, muy frío.

Pero eso ya pasó, porque el día de hoy, Vitya y yo estamos yendo cogidos de la mano hacia algún lugar. No sé cuál es, porque cuando le pregunte no me respondió, pero eso no quita que esté feliz, porque su mano se siente realmente cálida junto a la mí.

Vityaaaaaaaaaaaaa~ —Pronunciar su nombre es divertido, y hace que tenga cosquillas en la tripita — ¿Ya llegamos?

Él se detuvo sin decir ninguna palabra, y mire al frente curioso.

¡Awwww! ¡Es el jardín en donde nos conocimos! — Emocionad,o le acune las manos con las mías y di varios saltitos alegres— ¿Qué hacemos aquí? ¿Qu-

Yuuri

Él se acuclillo a mi altura, y me reí al ver como su cabello albino parecía flotar ante el leve movimiento, pero me tomo de los hombros firme, mirándome con sus oscuros ojos azules, ý toda sonrisa se desvaneció

Quiero que me prometas algo…

Detrás de su espalda ocultaba algo, así que me empine y mire detrás de ella descubriendo a Bunny-Chan.

Esto fue muy importante en mi niñez, pero ahora es tu mejor amigo ¿No es así? —Asentí mirándolo fijamente — Prométeme que siempre estarás con él y que nunca lo olvidaras – De nuevo asentí recibiendo al conejito en mis manos…no entendía nada — ¿Esta bien?

Abrace el peluche entre mis brazos fuertemente, y enterré la barbilla en el ocultando una sonrisa

¡Sí! ¡Lo prometo!

Lo vi sonreír, y alce los brazos esperando que me cargara y llevará de nuevo a casa, pero antes de que pudiera verlo, entre mis facciones de felicidad, susurro algo muy cerca de mi rostro

Adiós, pequeño Yuuri.

¿Eh?

No entendía…porque justo cuando le iba a preguntar, el me abrazo fuertemente, hundiendo la nariz en mis cabellos, haciendo que me empinara por su fuerza, mientras que sentía esa calidez que lo albergaba y me arrullaba, ese corazón errático que golpeaba mi pecho.

¡Yuuri!

Sin embargo a lo lejos se escuchó un grito, y me crispe desviando la mirada

¿Mamá?

¡Yuuri!

Me voltee observando el lugar de donde venía el grito eufórico, ¡Era mamá!

¡Viyta, mira mira! ¡Es mamá! es-

Y cuando lo vi, algo fuerte me golpeo el pecho. Su rostro brillaba, perlas cristalinas rodaban de sus mejillas y caían en picada, la nariz roja, la mirada fija en mis ojos sonrientes, en mi boca sonriente. En la felicidad de ver a mamá de nuevo. Él se levantó y se limpió las lágrimas dándose media vuelta, los hombros le temblaban sin parar ¿Que le pasaba?

¡Vitya!

Grité su nombre miles de veces, pero él no me escuchó, porque a medida que sentía los calientes brazos de mamá rodear mi cuerpo, también veía su paso errático para alejarse.

¡V-V-Viktor!

Casi Nunca lo llamaba así, pero tenía miedo… mucho miedo

V-Vik—Mamá me apretó a su pecho, y las lágrimas comenzaron a ahogarme — ¡Vikt-Viktor!

Las despedidas siempre son duras…querido Yuuri

¡Pe-Pero yo no quería una despedida! N-No sabía lo que significaba…¡pero dolía!, ¡dolía mucho!

¡N-No me de-dejes!

Hay algo en mi interior que me quema, y me lastima, tan fuerte que me hace llorar a cantaros y gritar su nombre, agarrarme fuerte para no caer…un niño como yo, que prueba sus lágrimas saladas, no sabe qué más hacer más que sollozar

Y así, con las manos agazapadas al saco de mamá, aun podía ver a la lejanía si desviaba mi mirada, su ancha espalda solo iluminaba por el atardecer.


Este capítulo es importante para el desarrollo de los sentimientos de cada uno, nosotros sabemos como es Viktor, él más que nadie se conoce, y ahora que interpretamos esto, solo podemos ver como Nikiforov vela por Yuuri antes que él mismo. En fin, espero les haya gustado~ y tranquilos, el salseo aquí dura poco.

¿Merezco un review? ¡Me gustaría saber tu opinión! owo

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