Disclaimer: Resident Evil y sus personajes pertenecen a Capcom. Así como el titulo del fic es inspirado con la canción del mismo nombre, del grupo Decyfer Down.

Advertencia (Pedido por Fer ;) ): Bien, en realidad creo que ninguna, pero por si por las dudas, manténganse bien sujetos a sus asientos XD


Capitulo 3: Complicaciones.

—Me entere que te dieron vacaciones.

—Muy merecidas vacaciones.

—¿Te imaginas que de pronto algo surgiera y esas "merecidas" vacaciones se fueran por el caño?

Leon Scott Kennedy, miro a su compañera Helena Harper de forma reprobatoria. El solo habérselo planteado, logro que comenzara a sugestionarse.

—Gracias por tus buenos deseos —dijo, sarcásticamente.

—Por nada. ¿Café? —Leon negó mientras miraba la cafetera y suspiraba, llevando una mano a su arma. Si era honesto consigo mismo, no le importaría que sus vacaciones se vieran turbadas, después de todo ¿cómo podría disfrutar de ellas? Ya estaba demasiado entregado al trabajo, y, muy probablemente; terminaría por dar media vuelta antes de poner un pie en el aeropuerto.

Después de los acontecimientos en China, se había respirado cierta tranquilidad que al agente ya comenzaba a impacientarlo, dándole la sensación de que en cualquier momento le comenzarían a salir raíces si no lo ponían en acción pronto. Y es que el trabajo se había reducido notoriamente; hasta que les llegó un reporte de una nueva amenaza bioterrorista. Sin embargo, el agente no contó con que lo mandaran de vacaciones en esos momentos. Por lo que se había enterado de un chisme de pasillo, Helena estaba contemplada para participar en la investigación, pero aun prevalecía la nube gris de desconfianza hacia ella. Había sido perdonada, si, pero eso no quitaba que las dudas estuvieran en sus cabezas. Sin embargo, Leon no la miraba con los mismos ojos que los demás. Había compartido ya bastantes cosas con ella, y simplemente no le cabía duda que era una buena persona; solo que, como quien diría, había sido víctima de las circunstancias.

—Recuerda que me debes una cajita feliz de McDonald's —señalo la mujer mientras llenaba una taza de café. Leon suspiro, recordando cómo había perdido una apuesta con Helena, ciertamente absurda, pero prometiéndose no volver apostar con ella.

—No lo olvido… Pero ¿por qué una cajita feliz de McDonald's?

—Es una forma de hacer más divertidas las cosas —dijo, encogiéndose de hombros.

—Yo más bien lo llamaría humillante —Helena sonrió divertida y Leon volvió a suspirar.

—Vamos, no te quejes, pudo haber sido peor —entonces la agente dio una palmada a su hombro—. ¿Y? ¿Ya pensaste a donde te aventuraras? —pregunto, dando un sorbo a su café mientras lo miraba de reojo.

—Tal vez Hawái me siente bien —Leon saco el móvil de su pantalón y comenzó a revisar sus mensajes. Se dio cuenta que tenía uno que le había llegado sin haberlo escuchado. Se trataba de Claire. El agente se sorprendió bastante, pero supo disimularlo muy bien. Hacía mucho que no sabía nada de ella. Decidió guardarlo nuevamente, proponiéndose a leerlo más tarde.

—Me parece una buena opción. No te olvides de mandarme una foto bailando Hula y tocando el Ukulele.

— ¿Qué tal mejor una foto con las bailarinas? —Helena negó con la cabeza mientras ponía los ojos en blanco, a lo cual, Leon no pudo atinar más que a reír.

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Jill parpadeo varias veces, incrédula de lo que escuchaba de los labios de Chris. No le parecía buena idea que Rebecca participara tan pronto en las actividades de la BSAA, después de todo, había estado fuera de acción por un largo periodo de tiempo y lo más razonable era que tenía que ponerse de nuevo en forma; además, no tenían idea que tan critica era la situación y eso implicaba exponerla algún peligro.

— ¿No es demasiado pronto para ella? —Jill se cruzo de brazos mientras miraba con soslayo a Chris, este a su vez negó con la cabeza y miró a Rebecca.

—Ella encabezara el cuerpo médico de ahora en adelante, así que está bien para ella comenzar desde ahora. No hay nada de qué preocuparse, Rebecca estará bien protegida.

Sin embargo, Jill no estaba del todo segura, pero Rebecca asintió decidida y pensando que el Capitán Redfield tenía razón. Ya era hora de afrontar los miedos y las pesadillas que la torturaban tanto, de dejar atrás el miedo y hacer lo que ya se había propuesto desde que decidió unirse a la BSAA.

—No te preocupes, Jill, aún recuerdo cómo usar un arma y defenderme muy bien —la joven médico le guiño un ojo, dedicándole también una sonrisa para reconfortarla, y a Jill no le quedó más remedio que aceptar, pensando que tal vez no debía subestimar a Rebecca y su gran capacidad. Podía notar en su mirada determinación y valor. Sin duda, los años la habían vuelto más madura, pero cuando estuviera allá y volviera a revivir el terror que la había marcado, ¿qué haría? Era consciente cuanto le afecto los acontecimientos en la montaña Arklay, porque Chris se lo había contado… Nadie mejor que Jill, conocía lo que era ser víctima de pesadillas que te atormentaban constantemente. A ella le fue muy difícil superar lo que había vivido al lado de Albert Wesker.

—De acuerdo. Sígueme, Rebecca —la joven médico así lo hizo y mientras caminaba tras ella, miraba como su cabello atado, danzaba de un lado a otro, al ritmo de su andar. La curiosidad inundaba sus pensamientos, preguntándose qué le había ocurrido para tener un cambio como ese.

Se adelanto para caminar a su lado y volteó su mirada hacía ella.

—Jill, sé que no es el momento pero… ¿por qué Chris no quiso que me contaras de…

— ¿Mi nuevo aspecto? —Rebecca asintió. La mirada de Jill permanecía al frente, entre cerró los ojos y llevo ambas manos a los bolsillos del pantalón. Sus ojos grises delataban algo que Rebecca conocía muy bien… Tristeza y sufrimiento, algo con lo que ella lidiaba constantemente cada vez que sus pesadillas le recordaban su enorme tormento—. Esto me lo hizo Wesker.

Rebecca Chambers se detuvo en seco y la joven Valentine se detuvo también, mirándola por encima de su hombro para después clavar su mirada al suelo.

—Eso no… Eso no es posible. ¿Qué no se supone que el murió en la mansión? Chris lo vio morir cuando lo asesino el Tyrant —la joven médico la miro incrédula e incapaz de creer lo que su amiga decía.

Jill resoplo y negó con la cabeza. —Es una historia muy larga y necesitare de mucho tiempo para contártela. Anda, ven, debemos darnos prisa —la mujer se acerco a ella y la rodeo por los hombros para que ambas caminaran al mismo ritmo; mientras que Rebecca, permanecía estupefacta ante aquella revelación.

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Leon y Helena se hallaban en las afueras de la agencia. El clima prometía ser severo en esos momentos, pues las nubes comenzaban adquirir aquel tono grisáceo que anunciaba su inevitable llanto. Para ese momento, Leon se despedía de su compañera y corría hacía su auto; ya que las primeras lagrimas caían con cierta intensidad, como un berrinche mal intencionado y con el firme propósito de hacer un mal día a todo desafortunado que tuviera que lidiar con ello.

Una vez resguardado dentro del auto, el agente sacó el móvil y leyó el mensaje que le había mandado Claire. En el texto se leía que la joven de cabellos rojizos le haría una visita y que esperaba por él en el aeropuerto. Su llegada sería alrededor de las 6 y Leon se alarmo. Eran exactamente las 5:30 y el aeropuerto no estaba precisamente a la vuelta de la esquina.

—Demonios —murmuro, e inmediatamente se coloco el cinturón de seguridad para ponerse en marcha. Solo esperaba llegar a tiempo, aunque estaba seguro que la menor de los Redfield se quedaría esperándolo hasta que él llegara. De todos modos, era una grosería dejarla allí esperando y más aun cuando se volvían a ver después de tanto tiempo.

Helena también estaba por dar marcha rumbo hacía su hogar, cuando escucho que tocaban a la ventanilla del lado del copiloto. Volteo y miró a un hombre bajo una sombrilla, resguardándose de la lluvia que ya caía con más intensidad.

—Lo siento, Harper, pero me temó que no podrás ir a casa. Hay una llamada de emergencia —Helena asintió y bajo de su auto. Miro al otro lado de la calle y busco con la mirada el auto de Leon, quien por supuesto ya se había marchado. Suspiro resignada e inmediatamente se cubrió bajo la sombrilla y, tanto ella como el otro agente, entraron de nueva cuenta al edificio.

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— ¿Estás segura de querer hacerlo? Puedo hablar con Chris y… —Rebecca negó y metió su arma en la pistolera de su cintura. El traje que vestía, se parecía y le recordaba mucho al que usaba cuando era miembro de los STARS, solo que este era de color azul marino y tenía bastantes cambios.

—En verdad, Jill, no debes preocuparte… Soy consciente de todo y creo que Chris tiene razón; entre más rápido me ponga actuar, más rápido me adaptare —Rebecca se termino de acomodar todo el equipo y pregunto a Jill si veía en orden todo en ella, a lo que la chica asintió.

Ambas mujeres se destinaron hacía donde estaban los demás. Una vez allí, abordaron una camioneta que tenía la insignia de la BSAA. Al volante iba Chris, jill ocupo el asiento del copiloto y Rebecca se fue atrás junto con otros soldados, quienes la saludaron y cada uno se presento con ella.

—Sienna Luchetti —dijo una joven al ser la última en presentarse y extenderle la mano para estrechar la de ella. Rebecca notó que aquella chica era bastante joven, calculaba que quizás pudiera tener 18 o 19 años de edad, algo que la hizo de nuevo revivir su llegada a la RPD y cuando tenía esa edad.

—Sienna es la más joven del equipo… Tal vez de toda la BSAA —dijo Erick, uno de los soldados que se había presentado. Sienna sonrió y bajo la mirada algo avergonzada. La muchachita era bastante bonita. Sus ojos eran de un color castaño y su cabello también, el cual lo llevaba trenzado pues lo tenía muy largo.

—Es un gusto conocerte —la joven médico estrecho su mano y le sonrió con calidez, lo cual provoco, que aquella jovencita se sintiera en confianza con ella.

—Sienna forma parte del equipo médico. Ella pertenecía a la división Europea, pero pidió su transferencia aquí; y por cierto, ella ya oído hablar bastante de ti, ¿verdad, Sienna? —Jill las miraba por el espejo retrovisor y sonrió con diversión cuando vio que nuevamente la muchachita agachaba la cabeza con vergüenza.

—No le habrán contado cosas malas de mi ¿o sí? —Rebecca entre cerró los ojos y miró a jill por el espejo, acusadoramente.

— ¿Nosotros? Que va, quien le ha hablado mucho de ti es Billy… Billy Coen —la joven médico abrió los ojos desmesuradamente y se aproximo rápidamente hasta el asiento de Jill, para asomar la cabeza y mirarla con ansiedad.

— ¿Bi-Billy? ¿El mismo que conocí años atrás?

—Ese mismo —Jill asintió—. Es verdad, con todo esto, no te hemos contado que Billy se unió a la BSAA hace dos años.

— ¿Hace dos años? —Rebecca se quedó pensativa. ¿Por qué no habría ido él a buscarla? Por mucho tiempo se pregunto que había sido de Billy Coen, aquel hombre con el que compartió una de las experiencias más desdichadas de su vida. También se pregunto cómo habría limpiado su nombre ante todos y ahora ser parte de la BSSA. Entonces, en ese momento; Rebecca quiso preguntarle tantas y tantas cosas a Jill, pero no era momento adecuado para hacerlo, y entonces, sintió rabia consigo misma. Sus amigos y conocidos había pasado por mucho, quizás situaciones peores a las de ella, y no había estado con ellos para ayudarlos, apoyarlos o consolarlos. Se sintió terriblemente culpable, volviendo acomodarse en su asiento y Jill no paso desapercibido esto.

—Hemos llegado —anunció Chris después de un rato y uno de los soldados saco la cabeza para mirar afuera.

La zona estaba totalmente desierta. No había indicios de que hubiera alguien allí. Las transportes estaban en su lugar y no muy lejos se podía apreciar el pequeño cuartel que se encargaba de la vigilancia en aquel sitio, totalmente en tranquilidad. A Rebecca le dio una terrible sensación de incertidumbre ante aquella soledad tan agobiante.

—No parece que haya ocurrido nada —dijo uno de los soldados mientras miraba a su alrededor y se encogía de hombros.

—No parece, pero descubriremos que pasa cuando entremos haya —Chris señalo con la cabeza el cuartel y desenfundo su pistola—. Manténganse alertas, no sabemos con qué nos podemos llegar a enfrentar —todos imitaron la acción de desenfundar sus armas y siguieron al Capitán, manteniendo sus sentidos alertas mientras miraban por todas partes. Sin embargo, Rebecca solo se limitaba a ver el cuartel, comenzando hacerse ideas sobre lo que encontrarían allí. Las piernas le temblaron, al igual que la mano que sostenía su arma e inmediatamente al percatarse; se apretó la mano contra el pecho y dio un hondo suspiro.

"No. No flaquees y no temas. Sabias a lo que te enfrentabas cuando aceptaste, así que no dudes ni retrocedas"

La mente de Rebecca la alentaba, pero el corazón le palpitaba tan fuerte debido al temor, lo que le hizo imaginar que entre ambos hubiera una batalla. No fue sino hasta que Chris se detuvo y llamó la atención de todos, cuando la joven médico se reprendió a sí misma, exigiéndose mantener la calma y recordando su firme propósito.

Chris se acerco junto con otro soldado para inspeccionar la puerta, la cual, estaba atrancada desde adentro. Forcejearon un poco, pero el Capitán Redfield decidió que lo mejor era que buscaran otra entrada donde fuera posible acceder. Cinco del grupo se dispersaron obedeciendo la orden, cuando un estruendoso disparo se escucho desde adentró y tanto Chris como los demás, miraron como la puerta era abierta con brusquedad y un hombre caía al suelo, retorciéndose y gritando de dolor. Inmediatamente todos se alertaron y Rebecca se acerco para socorrerlo, pero el agarre de Chris la detuvo y ella lo miró sin entender porque la detenía, la respuesta llegó cuando aquel hombre convulsiono y las pupilas se le dilataron; dando paso a una horrenda escena donde el cuerpo de aquel desdichado comenzaba a mutar, la piel se le agrieto; dando la sensación de que se le desgarraría en cualquier momento, las venas se le remarcaron e hincharon mientras que su piel adquiría un color grisáceo. A continuación, aquel hombre o mejor dicho, lo que había sido, dejo de ser humano y; ante ellos, un monstruo fue lo que apreciaron.

Rebecca palideció mientras a ella venía de golpe el recuerdo de ver a James Marcus transformarse en aquella criatura tan abominable, y entonces, el ser delante de ella, le provoco un sentimiento de compasión, incluso hacía ella misma; porque al final de cuentas no podía con ello. No era lo suficientemente fuerte, ni capaz para dejar el pasado atrás o enfrentarlo.

La mirada de la joven médico se quedo perdida en aquella criatura amorfa, ni siquiera reacciono cuando escucho el grito de advertencia, y ni siquiera cuando algo la golpeo y ella quedo tumbada en el suelo, con la mirada aun perdida en aquella criatura que se acercaba a ella de manera amenazante.

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El aeropuerto estaba a reventar ese día. Leon pidió disculpas más de una vez cuando chocaba con alguien o se las pedían cuando pasaba lo contrario. Los anuncios de llegadas o vuelos próximos a salir ponían a la gente a correr por donde quiera y el agente miraba por todas partes esperando ver a Claire, hasta que pensó que lo mejor era llamarla, de esa manera la encontraría más rápido. Sacó su celular y tecleo rápidamente, pensando lo beneficiosa que resultaba la tecnología en esos tiempos. La llamada entró e inmediatamente la voz de una mujer se escucho al otro lado.

—Leon, ¿dónde estás?

—Frente a la cafetería del aeropuerto, ¿y tú?

—Voltea a tu izquierda —Leon volteó y allí la vio, Claire estaba a unos cuantos pasos de él con una sonrisa divertida enmarcando sus labios; el agente también sonrió y se aproximo a ella.

— ¿Llevas mucho tiempo esperándome? —la pregunta resultaba bastante tonta por su obviedad, pero Leon no encontraba manera para disculparse, y más aún cuando vio la hora en su reloj de muñeca, el cual le indicaba que estaban próximas a dar las ocho—. ¿Podrás disculparme Claire?

La menor Redfield pareció meditarlo y se llevó una mano a la barbilla de forma pensativa.

—Solo si en mi próxima visita traes contigo una pancarta de colores llamativos para que resalte de todas las demás y gritas mi nombre con emoción para que todos, incluida yo te podamos escuchar —Leon frunció el seño y Claire comenzó a reír. ¿Qué pasaba con las mujeres el día de hoy? Primero Helena y ahora Claire. ¿Por qué se empeñaban a exponerlo al ridículo?

—No puedo hacer eso, Claire, pero lo que sí puedo hacer es invitarte un café, ¿qué te parece? —la cabeza de Leon se giro hacía la cafetería y Claire imito la acción. La joven pelirroja entrecerró los ojos y una mueca se formo en sus labios.

—Eso no compensa nada, pero está bien, te acepto el café.

Ambos amigos entraron y tras sentarse y pedir su orden comenzó la conversación. Leon se quedo mirándola por unos instantes y Claire arqueo una ceja, desconcertada por la mirada tan analítica del agente.

— ¿Qué? —pregunto por fin.

—Nada, es solo que no has cambiado desde la última vez que te vi —dijo, encogiéndose de hombros y dándole una probada al Capuchino que ya le habían llevado.

Claire sonrió y negó con la cabeza. ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que vio a Leon? El tampoco había cambiado mucho. Habían perdido contacto desde esa última vez que se vieron y cuando la chica decidió tomarse unas vacaciones para visitar a su único familiar, opto por ver a Leon primero; el porqué, se debía a que quería darle una sorpresa a su hermano, sin embargo, necesitaba ver una cara conocida cuando llegara y quien mejor que aquel amigo entrañable con el cual sabía que podía contar siempre.

— ¿Aun continuas en TerraSave? —Claire, partió un trozo del pay de manzana que había ordenado y se lo llevo a la boca, asintió aun con el bocado, para después tomar la servilleta y limpiarse las comisuras de la boca.

—Sí, así es. ¿Y tú? ¿Aún trabajas para el gobierno?

—Por supuesto. Creo no podré zafarme hasta que me jubilen o en el peor de los casos hasta que muera —dijo en un tono irónico, a lo cual, la joven de cabellos rojos comenzó a reír, lo cual contagió a Leon. Sin duda, la hermana menor de Chris seguía siendo la misma con aquel aire risueño y de pronto, la nostalgia lo invadió y dio un hondo suspiro.

— ¿Qué pasa? —pregunto, desconcertada por su repentina reacción. Leon negó y en ese momento se percato de algo. No muy a lo lejos de ellos y casi a espaldas de Claire, un hombre ataviado en una sudadera negra y encapuchado los vigilaba. Por un momento, el agente pensó que era una paranoia, pero pudo apreciar con claridad como aquel hombre sacaba una fotografía y la compara con uno de ellos. Inmediatamente de esto bajo la mirada para que aquel desconocido no se diera cuenta.

—Hay un hombre con sudadera negra, casi tras de ti en la cuarta mesa que nos mira con insistencia. Disimula todo lo que puedas —Claire asintió levemente, empujo con la mano el tenedor de su pay para que este cayera al suelo y se agacho para recogerlo, aprovechando esto para mirar con disimulo aquel hombre; y efectivamente tenía su mirada clavada en ellos.

— ¿Qué hacemos? —Leon analizó la situación. Pensó que lo mejor era retirarse con cautela y perderse de la vista de aquel sujeto, probablemente se tomaría su tiempo para hacer lo mismo y seguirlos sin que ellos lo notaran. Pero luego pensó en las posibilidades de que, aquel hombre no estuviera solo y tuviera más gente vigilándolos. Lo peor de todo; era que su arma la había olvidado en el coche debido a las prisas.

—Correremos el riesgo —dijo en un susurro, pero lo suficientemente audible para Claire, lo cual la desconcertó y Leon asintió para después explicarle el plan.

—Entiendo —dijo la chica después de que este concluyera y que le diera algo en la mano discretamente, entonces se levanto con naturalidad y dirigió sus pasos al baño.

Leon se quedó allí, esperando por la señal que le daría Claire y actuaba de manera normal para no levantar sospechas que pudieran alertar aquel sujeto. Solo esperaba que la joven de cabellos rojos no demorara mucho.

Su celular sonó, lo cual le indicaba que esa la señal, de todos modos verifico que se tratara de Claire.

Todo listo

Era lo que se leía en el mensaje, entonces, el agente se levanto, tomando la maleta y el bolso de la chica. Seguro que eso y el hecho de no ver salir del baño a Claire, alarmaron al desconocido, así que apresuro sus pasos hasta la salida de la cafetería y aprovechando que la entrada del aeropuerto estuviera concurrida, se mezclo entre la gente, suponiendo que así se perdería de su vista.

Y efectivamente lo logro, pues en esos momentos aquel sujeto movía la cabeza en todas direcciones y maldecía. Inmediatamente saco un Walkie talkie de la sudadera y comunico a alguien más lo que había pasado, después echo a correr entre la multitud de gente.

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Algunos disparos se escucharon y el segundo ataque del monstruo hacía Rebecca se detuvo. Tanto Chris y los otros arremetieron contra la criatura. La joven médico trato de levantarse, pero un nuevo ataque le imposibilito su acción. El brazo izquierdo comenzó a sangrarle, miró a su atacante y con terror aprecio que se trataba de otro monstruo, pues haber sido abierta la puerta, lo que se hallaba adentró pudo salir con total libertad y ahora todos se encontraban en una batalla contra aquellas criaturas que, seguramente, se trataban de más personas mutadas.

— ¡Disparen! —fue el grito de orden por parte de Chris, a la cual obedecieron sin rechistar.

Rebecca trato de alejarse de la criatura que la asechaba, pudo ver a Jill correr hacía ella para ayudarla, pero le fue imposible llegar debido a que uno de los monstruos le tapo el paso.

La joven médico llevó la mano derecha hasta su arma y la apunto hacía su agresor, entonces la mirada de Rebecca se encontró con la de aquel ser. Una inmensa lastima y tristeza la invadió nuevamente, sintiéndose incapaz de disparar. Ese monstruo había sido humano y debido a la mente retorcida de alguien ya no lo era. Se sentía terriblemente culpable por quitarle la vida y bajo su arma. Las lagrimas no tardaron en correrle por el rostro, al mismo tiempo que los recuerdos le venían a su cabeza. No podía deshacerse de ellos y pensó que había cometido un terrible error al haberse unido a la BSAA. Se maldijo así misma por derrumbarse y perder toda la confianza y el valor que había reunido para tomar aquella decisión.

"¡Tonta! No eres más que una tonta y una persona débil, Rebecca. Mira lo que lleva tu miedo y debilidad"

Su mente le gritaba con crueldad aquellas palabras mientras observaba como Sienna disparaba para llamar la atención del monstruo y alejarlo de ella. Sin embargo, la munición se le agoto y la muchachita se vio acorralada sin algún medió de escape. Rebecca miró detenidamente aquel monstruo. No había nada en aquellos ojos, estaban vacios y sin vida, así como no había rastro de consciencia que lo hiciera razonar. Era un ser impulsado por instintos asesinos que no iba basilar en matar a cualquiera que se atravesara en su camino.

Rebecca Chambers se levantó, tambaleándose un poco. Sus ojos se entrecerraron con decisión, el brazo que tenía herido le dolió horrores al levantarlo, entonces con ambas manos apunto con su arma y disparo directo a la cabeza de la criatura que inmediatamente cayó muerto a los pies de Sienna.

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Claire miraba la entrada del aeropuerto con ansia desde el auto de Leon, esperando ver que este saliera; lo cual no tardo en ocurrir pues el agente salía apresurado y corriendo en dirección a ella. Una vez que se encontró frente al coche, aventó las cosas a los asientos traseros y rodeó el automóvil para ocupar el asiento del copiloto.

—Sin duda está tras nosotros. Vámonos —Claire asintió y puso en marcha el auto.

Cuando se encontraron unas cuantas calles alejados, la menor Redfield se percato, mirando por el espejo retrovisor que un auto se acerca muy aprisa a ellos.

— ¡Leon, vienen atrás de nosotros! —el agente volteó rápidamente y busco su arma bajo el asiento, pero antes de que pudiera tomarla, la detonación de un disparo se escucho y el vidrió de atrás se hizo añicos, al tiempo que ambos agachaban la cabeza. Sin embargo y antes de que Claire pudiera darse cuenta, otro auto le cerró el paso e inmediatamente la chica giro el volante, logrando así evitar estrellarse contra el otro auto pero dejando imposibilitada una vía de escape al estar acorralados por ambos automóviles.

Ambos quedaron fueron de sus asientos debido a la brusquedad del auto al girarse. Claire fue la primera en acomodarse y observo como un cuarteto de hombres se bajaron, dos de cada auto y rodearon el de Leon mientras les apuntaban con sus respectivas armas. A continuación, Leon también se acomodo. Al parecer se había llevado la peor parte, pues en la sien se le podía apreciar cómo le escurría la sangre hasta el cuello.

— ¡Vamos, bajen del auto! —grito uno de ellos, a lo cual ambos se miraron temiendo lo peor, aun así, decidieron acatar la orden.

Oooo-Oooo-Oooo

¡Bieeeeeeen! Por fin les traigo el tercer capítulo (cuarto, según Fanfiction). Perdonen la demora, pero esta semana estuve fuera de mi casa debido al puente de las fechas patrias en mi país y no imagine que a mi familia se le ocurriría salir. Planeaba terminar lo que ya tenía escrito en esos días, pero no pude, así que, una vez que me encontré en casa; me puse como loca a escribir y hoy lo pude terminar.

AGRADECIMIENTOS A:

Yuuen Mirrow

Kika Koki

Fer451

Yuna-Tidus-Love

Nimerya Piers

Cheshire CatSmile

Vermillion

Aspros

Mil gracias por su apoyo y reviews, créanme que sin sus comentarios y gusto por el fic, esta historia se quedaría en el olvido muy probablemente U.U

¡Ah! Casi lo olvido…

A mis lectoras Yuuen Mirrow y Nimerya Piers: Quiero informarles que el nuevo proyecto se demorara. Ténganme un poco de paciencia, ya estoy trabajando en él, pero como comprenderán, tenía que ponerme a trabajar con Fading y después de lo que he dicho no me ha dado tiempo para dedicarle tiempo. Pero no se preocupen, ya que mi siguiente publicación será este nuevo proyecto ;)

Y sin más que decir, me retiro :D