Me encantan los comentarios de DarkAmy-chan. LOL bueno querida amiga, cómo has visto decidí mudar mi fanfic aquí en obviamente para qué no me vayan a plagiar mi historia. En fin… bueno, aquí descubrirás cómo es que Hinata llega a ser lo que es… Y… no sé creo que no tengo nada más que agregar, intentaré actualizar lo más pronto posible pero por el trabajo y mi situación, estará un poco difícil, por eso los dejo con éste capítulo largo, para su disfrute.

Gracias a todos por sus comentarios.

Desclaimer: Los personajes y escenarios, pertenecen a Masashi Kishimoto.

ADVERTENCIA: Contenido vulgar y sexual.


Capítulo III. Web Roja

Hyuuga Neji, no dejaba de pensar en aquella morena, era tan igual a ella… tenía muchas dudas en la mente, preguntas sin respuesta…. Pero esa mujer, esa mujer lo tenía bastante intrigado… ¿podría tratarse de su prima? ¿algún familiar lejano? No sabía exactamente quién era esa mujer.

Mientras almorzaba, su amigo Rock Lee había ido a buscar algunas golosinas energéticas para su clase de gimnasia. Él se llevaba un pedazo de galleta a la boca, mientras masticaba, miraba a la joven la cual se encontraba comiendo una hamburguesa…. Otra incógnita era Sasuke Uchiha. Todo el tiempo qué había estado la joven en el salón, el morocho había estado pendiente de cada uno de sus movimientos.

No podía dejar ir a la joven, no sin antes preguntarle todas sus dudas… algo le decía que algo malo estaba sucediendo y él no era considerado un genio por nada. Iba a descubrir quién era esa tal Hyuuga Hinata.

Al terminar su almuerzo, siguió observándola, ella seguramente sintió su fría mirada sobre ella; le miró instantáneamente y sus ojos se desviaron nerviosamente. Necesitaba un momento clave para poder abordarla e interrogarla. Punto clave cuándo el Uchiha algo le decía, se levantaba con dirección al sanitario.

Tomó su portafolios, y se encaminó a la mesa de la joven.

Hinata terminaba su hamburguesa, cuándo un fuerte ruido la desconcertó. Un portafolios color café se estampaba en su mesa; ella al levantar sus perlados ojos se encontró con otros idénticos, sólo con un matiz frío y duro.

—Así que… Hyuuga Hinata—dijo el morocho, siendo profesional.

—Etto… y-yo… s-si—la joven no sabía cómo responder al chico.

— ¿Quién rayos eres? ¿Perteneces a la familia secundaria?

La morena sorprendida, supo inmediatamente que el castaño frente a ella era un miembro más de su familia, realmente no esperaba encontrarse con una persona de su familia en aquella universidad. Le miró, pero no pudo resistir su mirada tan penetrante.

—No… y-yo… b-bueno, n-no tengo familia—bajó la cabeza, parte de lo que decía era verdad pero Neji no iba a darse por vencido.

— ¿Por qué dices eso?—preguntó—Por el apellido, facciones y ojos eres parte de la familia Hyuuga…

—Etto…

— ¿Quién es tu padre?

Las preguntas de Neji bombardeaban a la joven, ella quería contestarle pero los nervios le cerraban la boca, el miedo de tenerlo tan cerca invadía su mente. Y el penetrante aroma masculino que él desprendía la ponía más inquieta, no estaba acostumbrada a que otros hombres que no fueran Sasuke, se le acercaran. Muchos malos momentos regresaban a su memoria…

Sin contestar, salió corriendo del lugar, con la misma dirección que el Uchiha había tomado hacía algunos momentos. Neji la vio correr, localizó exactamente la dirección, pero supo que la joven se sintió intimidada.

Momentos después su celular timbró.

Al mirarlo se encontró con una imagen bastante peculiar. Una hermosa mujer, con ropa muy pequeña, altos tacos de plataforma, ojos perlados, rojos labios y un cuerpo precioso aparecían frente a la pantalla de su celular, Zafiro era lo que decían las fotos en las esquinas. Frunció el ceño, al darse cuenta de que esa mujer era la misma con la que había estado hablando… así que eso era… una simple prostituta.

Chasqueó la lengua y se fue del lugar rumbo a su siguiente clase.

Sasuke lavaba sus manos, se miraba en el espejo, sus ojeras eran cada vez más grandes y marcadas. Seguido de él, salía Naruto, subiendo la bragueta de su pantalón, con una sonrisa tonta y de la misma manera se lavaba las manos hasta qué su teléfono comenzó a sonar, al sacarlo encontró un mensaje multimedia, del cual, la misma imagen que Neji había apreciado minutos después apareció, mientras él miraba un poco sorprendido la foto, el celular de Sasuke comenzó a timbrar de la misma manera, encontrándose con la misma foto de la joven…

Entonces lo supo… era la chica que estaba viviendo con él… era Hinata.

—Teme… no me digas—dijo Naruto con la boca abierta.

—No digas estupideces dobe—sentenció Sasuke… y entonces él recordó cuándo conoció a Hinata, con aquellas prendas tan diminutas.

—Bueno… no niego que sea hermosa… no tenía idea que ella era…

—Cállate—el moreno gruñó al ver la foto.

Al salir del baño, la joven estaba esperándolo fuera del baño; tras de él salió Naruto con una mirada un poco rara, él pudo notar, qué su rubio amigo intentaba mirar más allá de lo permitido. Se molestó y con un gruñido le hizo entender que estuviera quieto.

No dijo nada, cuándo un par de chicos se acercaron morbosamente ante la joven Hyuuga.

— ¿Cuánto cobras, hermosa?—preguntó uno, tomando la cara de la chica entre sus manos, acercando demasiado su boca a la de ella, la joven solamente forcejeó.

—No sé para qué te haces, si eres más zorra que nada—contestó el otro.

—Déjenla—dijo Sasuke rasposamente, mirando la escena, los chicos le miraron con gracia.

— ¿Qué piensas hacer, Uchiha?—preguntó uno— ¿A caso planeas quedártela para que sea tu puta personal?—se rieron ambos en conjunto, la joven solamente se dejó caer de rodillas al suelo, Naruto se acercó a ella lentamente, y puso su mano sobre el hombro. Miró a su amigo, qué estaba seguro que iba a golpear a esos dos.

—Lárguense si no quieren tener problemas.

— ¿Tan buena es?—volvieron a reír, Sasuke no se caracterizaba por ser una persona de alta paciencia y tolerancia. Sin advertir, soltó el primer golpe a la cara de uno de los chicos, de tez morena y el otro de cabellos verdes le miró furico. Se fue sobre el moreno para arremeter, Naruto también intervino, parando al peliverde con una patada en el abdomen—Sasuke golpeaba al otro fuertemente en la cara, la pelea comenzaba a atraer a demás estudiantes… que obviamente miraron burlonamente a Hinata y reían por qué el morocho se peleaba. Entre ellos se encontraban Sakura Haruno qué sonreía divertida ante la escena.

— ¡Nos las pagaran!—exclamó el peliverde—Y tú maldita zorra, serás mía—advirtió a Hinata, la cual había comenzado a derramar amargas lágrimas.

— ¡He ustedes! ¡Lárguense de aquí, que miran!—exclamó Naruto, comenzando a correr al bullicio de gente, se apartaron poco a poco. Sasuke solamente tenía un pequeño hilillo de sangre en la boca, el cuál limpió con la manga de su saco, luego miró duramente a Hinata… ella no le miraba pues lloraba. La única que no se había ido del lugar era la joven de cabello rosa.

—Así que… querida Hinata… eres en realidad una profesional—se río cruelmente mientras los sollozos de la chica se hacían más fuertes—No entiendo para que lloras, si eres una zorra… tantas veces te la han metido…

— ¡Cállate Sakura!—exclamó Naruto, él no podía creer que la chica fuera tan hiriente—Ella no te ha hecho nada…

— ¿Tu quién te crees para callarme?—estaba de odiosa—Además… no me digas que también ya te tiraste a ésta p…

— ¡Ya estuvo bueno, Haruno!—exclamó Sasuke, estaba molesto—La única perra aquí eres tú… eres una basura.

La ojiverde calló inmediatamente, sintió molestia hacía el morocho, y luego dirigió su agria mirada hacía Hinata, desde que ella había llegado… se había vuelto el centro de atención de Sasuke. Y de todos los que conocía… si eso incluía a Naruto… estaba de acuerdo, hizo un berrinche y se alejó a rastras del lugar.

Se hizo un silencio incómodo, los dos masculinos se miraban y sus miradas después se dirigieron hacía la chica. La cuál había escondido su rostro entre sus piernas.

—Hyuuga, levántate—ordenó el morocho, ella no le hacía caso, como odiaba cuándo se encontraba en esas situaciones, no era bueno para tranquilizar a una mujer.

—No seas tan brusco, teme—Naruto habló fríamente.

—Tú guarda silencio, dobe—

Sin avisar a la joven, el moreno la tomó por el brazo bruscamente y la hizo levantarse, ella se asustó y se soltó rápidamente del agarre mirando con terror al morocho. Ella se encontraba en un momento de tensión mental, por su mente pasaban todos los momentos horribles en dónde la habían obligado a tener relaciones sexuales… miró con miedo a Sasuke… y quiso correr, luego miró a Naruto y finalmente se desmoronó, vio todo completamente negro… después nada.

Abrió lentamente los ojos, lentamente pues la luz le molestaba, la cabeza aún le daba vueltas. Cuando por fin pudo ver claramente, no recordaba exactamente en dónde se encontraba, al ver las paredes blancas y sentir algo suave sobre ella supo qué estaba nuevamente en el departamento de Sasuke.

—Al fin despiertas—escuchó una fría voz al fondo, la reconoció inmediatamente. Enfocó su vista sobre el emisor, se topó con aquellos ojos negros.

—S-si.

— ¿Qué fue lo que te paso, Hyuuga?

—A-aún no lo s-sé—y era verdad, estaba segura que había sido una crisis emocional.

—No te preguntaré, qué te paso—sentenció mientras se echaba el cabello para atrás—No es asunto mío lo que hayas pasado…

—E-era una p-prostituta—una lágrima salada salió de su ojo, bajó la cara, en realidad era muy difícil poder contarle a alguien su feo pasado—T-te contaré… p-pero no te r-rías.

Sasuke no dijo nada, él desde hace un tiempo sabía que ella había sido una profesional, pues él día que la encontró, sus ropas revelaron más de lo que debían. Solamente se acomodó en la cama, en la esquina para poder escuchar las palabras de la chica.

—T-todo comenzó hace cuatro a-años…

Flash Back =.=.=

Ella caminaba tranquilamente rumbo a su casa, no habían pasado si quiera tres meses de la muerte de su madre, se encontraba bastante nostálgica, en su cabeza miles de bellos momentos con su madre pasaban como rayos. Suspiró tristemente, estaba por caer la noche, el atardecer estaba llegando pronto a su culminación, el cielo estaba pintado de color naranja y morado, una mezcla de Halloween, sin notar que la calle que daba a su vecindario estaba inusualmente muy sola. No había alma si quiera, e inclusive los pequeños comercios estaban cerrados. Era raro… pero Hinata no lo había notado pues venía pensando.

Su paso era lento y despreocupado, sin notar que desde hacía una calle habían comenzado a seguirla.

Sin previo aviso, un par de hombres corrieron hacía ella y por ambos brazos la tomaron por la espalda, ni siquiera pudo gritar pues uno de ella había metido un sucio trapo en su boca, y otro la sujetaba fuertemente, pocos segundos después taparon sus ojos y ella nunca pudo ver la cara de sus captores.

—Vamos, métanla en el coche—exclamó el chofer, un auto negro lujoso había aparecido de repente en la avenida, ambos hombres obedecieron y entraron al mismo con la chica. Todas sus cosas escolares quedaron tiradas en la acera de la avenida.

El auto arrancó velozmente, perdiéndose en el horizonte. La joven forcejeaba e intentaba gritar pero era inútil, nadie iba a ayudarla y mucho menos escucharla.

Finalmente de un fuerte golpe, la tiraron como un saco de papas al duro piso, ella sin poder ver y hablar esperaba lo peor.

—Carne fresca… eh—escuchó una voz seseante, intentaba reconocerla pero nunca la había escuchado.

—Aquí está jefe… la hija del poderoso Hyuuga Hiashi.

—Contigo ganaré una fortuna—se acercó el desconocido hombre, levantó con brusquedad la cara de la joven, aún estaba amordazada y ciega—Aún eres pequeña, los hombres morirán por un cuerpo tan joven…

El hombre hizo un ademán de que lo dejaran solo, se río malévolamente mientras miraba a la chica. Con suavidad quitó la venda de los ojos de la chica, estaban totalmente hinchados por tanto llorar. Los ojos perlados se cruzaron con unos dorados, Hinata pudo ver a un hombre de piel extremadamente blanca, sus facciones eran como de una serpiente; una sonrisa tan macabra que le indicó que ahí se acababa todo, y esa lengua larga que pasaba por sus blancos labios le dieron muchísimo asco.

—Mira qué linda eres—río—Puedo apostar qué ningún hombre ha perpetrado en tu cuerpecito…

La Hyuuga se alarmó, cuándo con manos atadas y pies, no pudo defenderse cuándo la sucia mano de aquel hombre acariciaba su espalda y bajaba hasta su trasero, dónde se detuvo para tocarlo en círculos. Ella se removía intentando librarse pero era totalmente inútil, los lazos en sus manos y pies estaban bien hechos, se lamentaba enormemente… empezó a sollozar cuándo aquel hombre metió su mano dentro de la falda, y luego dentro de su pantaleta para tocar sus partes íntimas…

—No llores conejita—río—Te acostumbraras y después serás toda una profesional—Quiero que de ahora en adelante me conozcas bien… ahora yo soy tu dueño, mi nombre mi amor, es Orochimaru.

Después de aquellas palabras aquel despreciable, la obligó a levantarse, silbó él y un par de hombres apareció frente a él, él chasqueó los dedos y aquellos hombres sin decir nada solamente la colocaron en una posición muy incómoda. Amarraron sus manos sobre un arnés, y sus piernas quedaron libres pero aún amarradas, para Orochimaru fue fácil, desgarró el uniforme escolar de la chica y luego su ropa interior, viendo el fantástico cuerpo de la chica. Se relamió los labios y se fue sobre los pechos de la joven para lamerlos y mordisquearlos de la manera más depravada. Minutos después para Hinata sucedió lo peor… el insulto más ofensivo para una mujer, fue penetrada sin cariño y con dureza, sintió como de su intimidad brotaba la sangre mientras ella sin poder hacer nada era violada… lloró amargamente, sin poder hacer nada, era manoseada mientras la penetraban.

—No llores—pidió él—Es mejor así… que yo sea quién te pruebe… estás deliciosa—río aquel hombre, mientras jalaba sus cabellos hacía atrás, permitiéndole ver su blanco cuello el cuál succionó fuertemente y luego escupió en la oreja de ella… la nalgueó considerables veces y finalmente… hizo algo que no… a Hinata le arrebataron su inocencia por completo y un dolor profundo, que casi la hizo desmayarse. Pues era insoportable y ella sin poder hacer nada… la habían penetrado analmente, cerró sus ojos para decirse así misma que solamente era una pesadilla, pero no lo era cuándo aquel hombre se vino dentro de su ano.

Varias horas más fue el juguetito de aquel ser, la había sobajado de la peor manera, la había hecho tragar su semen, ella intentó morderlo, pero de una bofetada la tiró al piso, la pateó y siguió violándola.

Cuándo todo había terminado, Orochimaru simplemente le escupió, se subió los pantalones y la dejó ahí tirada.

Los próximos tres años había sido un martirio, había tenido que pelear con sus compañeras de habitación, cuándo le robaban el dinero qué los clientes le dejaban, le robaban la ropa. Muchas otras veces, ella era el entretenimiento de los guardias del lugar, la obligaban a beber y drogarse… muchas otras veces había participado en orgias dónde varios hombres abusaban de ella, la golpeaban y humillaban. Otras sus mismas compañeras abusaban de ella… y si no aceptaba, la acusaban con Orochimaru por supuestas peleas… y para ella era de lo peor caer en las manos de su amo. Pues él la castigaba de la peor manera…

¿Qué había hecho ella, para merecer ese castigo? ¿En su casa estarían tratando de encontrarla? Cada noche se preguntaba lo mismo, llorando amargamente por aquel destino cruel que le tocaba vivir en carne propia. Noche tras noche pasaban, y nada de ayuda llegaba…

Ella misma se sorprendía de no estar muerta en aquellos momentos, tantas cosas había pasado… muchísimas.

Sin embargo; una noche, aquella joven inocente, tuvo la oportunidad de escapar cuándo uno de los tantos depravados con los que estaba obligada a trabajar se encontraba en estado de total ebriedad, permitiendo su escape, al salir de la habitación de aquel horrible hotel… echó a correr lo más rápido que pudo, aunque las gigantescas plataformas le impidieran acelerar más a su escape… y que aquellos tacos le lastimaran los pies… era la única oportunidad que tenía para salir de ese infierno.

Ella corría y corría, no quería mirar atrás pues seguramente ya se habían percatado de su escapatoria e inmediatamente comenzarían a buscarla, solamente quería regresar a su casa; conforme avanzaba sentía que el aire comenzaba a escasearle los pulmones, la boca se le resecaba y la garganta le picaba; cuando… supo que iba a morir. Un automóvil, un porche negro se detenía bruscamente frente a ella… luego nada, todo se volvió oscuro…

Fin Flash Back =.=.=.=

Uchiha miraba atentamente a la joven, durante aquella historia, sus perlados ojos no habían dejado de sollozar, se encontraban rojos e hinchados por el salino líquido. Él sinceramente no sabía cómo reaccionar ante aquella situación con la joven. No podía sentir otra cosa que no fuera lástima por el penoso destino de Hinata, sentía pena, pero también sentía furia recorrerle las venas, él conocía la profesión de una prostituta… sin embargo; no estaba realmente enterado de lo que era la vida de esas mujeres, era totalmente dura… y luego… la miró a ella.

Hinata se abrazaba así misma mientras escondía su rostro entre todo el matorral de cabello. A pesar de estar a salvo, aún se sentía sucia, muy sucia. El contarle al moreno todo su pasado… le hacía rememorar aquellos momentos dónde muchos hombres perpetraban su cuerpo…

—Guarda silencio—ordenó Sasuke, ella se sorprendió por sus frías palabras, y comenzó a sollozar más fuerte, después de todo… al moreno no tenía por qué importarle todo lo que había pasado—Escucha bien… Hyuuga, no te pasará nada mientras estés conmigo—Sasuke se sorprendió pues las palabras salieron por sí solas, su mente no lo razonó hasta después, justo en el momento en el que su mano se posó sobre la cabeza de la morena para darle un poco de consuelo.

—G-gracias—hipó por el llanto, una pequeña sonrisa se plasmó en su rostro.

—Lo que digas—Uchiha se sentía raro, ya que jamás le había tomado importancia a una mujer… pero ella… esa chiquilla extraña… tenía algo.

—A-aún no he t-terminado—dijo la joven, intentaba serenarse, pues tenía que seguir contando su historia—A-al ser una p-prostitua… yo estaba anunciada en una p-pagina para adultos… dónde me exhibían para comprarme…

—La Web Roja—dijo Sasuke—Es un sitio muy famoso, en dónde los hombres suelen entrar a ver a las mujeres con las que les interesaría tener sexo—pausó—No me sorprende que estés anunciada ahí…

Ella le miró, ese hombre realmente en algunas ocasiones llegaba a ser bastante grosero y frío. Pero… curiosamente él no le daba miedo, no se asqueaba cuando le tocaba… y sobre todo, confiaba ciegamente en él aunque no lo conociera completamente.

Nuevamente el silencio reinó en el lugar, Hinata aún estaba muy incómoda con todo lo que había pasado, Sasuke igual estaba incómodo, pero también estaba molesto pues el timbre de su celular lo llamaba. Repetidas veces insistían… solamente podía tratarse de una persona; Itachi. Su hermano seguramente estaba intentando localizarle…

No había ido a la oficina… y no pensaba hacerlo, era ya bastante tarde, casi cayendo la noche… gruñó molesto. Tomó el teléfono, y lo aventó cuando salió de la habitación de la muchacha.

—Maldito Itachi—dijo en voz baja, mientras comenzaba a deshacer la corbata, y se quitaba el saco. Se dejó caer pesadamente sobre el sofá, se acomodó un poco y cerró los ojos… el día había sido totalmente pesado y un desastre… él sabía que iba a ser difícil que la joven se reintegrara como una persona normal a la sociedad. Estaba al tanto de todo lo que podía ocurrir, puso sus manos sobre sus ojos, para intentar relajarse un poco.

—¿Quiere cenar algo joven?—preguntó Oboe. La cuál salía de la cocina.

—Aspirina y té de hierbas.

La anciana no dijo nada, y regresó a la cocina para traer el té del morocho. Ella realmente no sabía porque el muchacho tenía en la casa viviendo a esa chiquilla, y luego de enterarse de su profesión, se sentía totalmente ofendida con la estadía de la joven. Dejó de pensar en esos asuntos y solamente se dedicó a la orden del chico.

La noche era oscura y tenebrosa, el viento soplaba fuertemente contra las ventanas del departamento… y la lluvia furiosa no ayudaba en nada a tranquilizar los nervios de Hinata, era una de esas noches dónde ella se sentía indefensa y sola… tenía miedo de dormir y cuando despierte, encontrarse en aquel maldito lugar en dónde diariamente era explotada sexualmente. El estar sola en aquella recámara, hacía sentir angustia en su corazón, el mirar el alrededor de su habitación le hacía un hueco en el estómago, sintiendo miedo de encontrarse sola. Y luego el reloj que tenía en la mesita de noche, marcaba las doce de la noche, su corazón se estrechó más… de verdad que temía, tragó fuertemente saliva y con cautela, puso los pies sobre el frío suelo. Cuando las plantas de sus pies tocaron suelo, sintió como por la espina dorsal le recorría un escalofrío que hizo ponerle los pelos de punta.

Corrió como niña asustada a la puerta, y salió despavorida, sin tocar ni nada, entró a la habitación de Sasuke, dónde su corazón bombeaba rápidamente por el miedo que sentía, respiró entrecortadamente y con miedo se acercó a la cama del morocho… aún estaba indecisa de querer hacerlo, pero ella juraba que alguien, un ente espiritual la estaba mirando y acechando para llevársela. Tragó fuertemente y sin pedir permiso se metió entre las cobijas de Sasuke.

Se hizo un ovillo debajo de las sábanas, podía sentir en sus fosas nasales el rico aroma que desprendía Sasuke a pesar de estar en pijama y totalmente dormido, sin lociones ni desodorantes, el calor que desprendía su cuerpo era reconfortante, suspiró aliviada cuando sus helados pies comenzaron a tomar un poco de calor, su corazón se calmó poco a poco hasta que llegó al ritmo normal. Y sus ojos miedosos comenzaban a tomar tranquilidad.

Su cuerpo estaba comenzando a adormecerse, y empezaba a pesar, al igual que sus ojos se cerraban lentamente… no supo, como fue que se quedó totalmente dormida, ignorando si en la mañana podría tener problemas.

Fin Capítulo.