The Vampire Diaries no es mío.


Capítulo 4

Elena tenía ahora la misma expresión en el rostro que tuvo cuando vio a Katherine por primera vez. Era su rostro, de nuevo, en otra persona. Elena pensó por un minuto, esta no era su cara, no era Elena.

- ¿Y qué es? ¿Cómo puede estar así? – Dijo Elena.

- Eres igual, yo soy igual. – Katherine parecía cansada y divertida al mismo tiempo, cansada de repetir lo obvio y divertida siempre que hacía quedar como una tonta a Elena.

- Quiero decir, no tiene una estaca clavada en su corazón, ni una daga, no tiene cadenas que la aten. Podría estar durmiendo, ¿cómo puede permanecer quieta? Está intacta, no como los demás.

- Pues mira, eso es lo que yo no entiendo. No vimos lo que había en el ataúd hasta que llegamos aquí – Empezó a decir Stefan, con ese tono tan propio del nuevo y arrogante Stefan. – No nos sirve de nada si no sabemos por qué Klaus la llevó consigo durante, tantos, tantos, tantos años. -

Katherine dio un paso hacia delante y se situó de pié junto a Elena. – Bueno, Rebekah estaba en lo cierto. La original era mucho más bonita. – Y era verdad, lo que fue sorprendente. Había una cierta suavidad en sus facciones, una fuerza en la longitud de su cuello, incluso en la muerte. Su piel era más clara y el cabello un poco más oscuro y en sus labios había un rubor que no había desaparecido del todo incluso en la muerte.

- ¿Qué es lo que sabes a cerca de ella? – Preguntó Elena, que no podía parar de mirarse a si misma.

- Sabemos que vivía cerca de ellos. – Dijo señalando los restantes ataúdes. – Y que la bruja original la mató. En todos los años que me pase huyendo de Klaus nunca pensé que mantenía todo esto con él. Si pudiéramos averiguar el por qué lo podríamos utilizar para nuestro beneficio. -

Elena y Damon escucharon como Stefan y Katherine explicaban cómo se las arreglaron para robar todos los ataúdes.

- Te vas a quedar con ella esta noche. – Stefan, rápidamente se puso al lado de Elena y le habló con un tono bajo. Elena se estremeció, no podría creer que le tuviera miedo a Stefan.

- ¿En una casa excluida? ¿Dónde no vive nadie? Y la única compañía que va a tener son unos muertos u originales, además de que cualquiera puede entrar sin ser invitado. Ni hablar. – Damon se enfrentó a Stefan. – Elena no se queda aquí. Va de nuevo a la casa de huéspedes, nadie puede entrar allí sin invitación. -

- Bien, si os vais, llevaos esto también. - Dijo Stefan señalando con la cabeza a los ataúdes.

- Bién. – Suspiró Damon. – Los meteremos en el sótano, mismo lugar donde pusimos a Elijah y Barbie Klaus cuando estuvieron… muertos. – Damon dudó, una de las cosas que más odiaba en relación a los vampiros era de hablar si estaban muertos o vivos. Ya que no eran ni una cosa ni la otra.

- Tú, llévala. – Stefan señaló a Damon y después a Elena.

- Oh, pero me he divertido mucho con Katherine en el camino hacia aquí. – Damon hizo una mueca, miró a Katherine y luego se echó a reir. – Solo si ella quiere venir conmigo. – Le lanzo una mirada a Elena.

- Yo no lo haría de ninguna otra manera. – Elena miró a los ojos de Damon. Su corazón saltó dentro de él. A veces le hacía sentirse casi vivo, otra vez. La forma en la que solía sentirse cuando estaba con Katherine siendo aún humano.

- Muy bien, adelante. – Dijo Katherine. – Nosotros nos encargaremos de los ataúdes, solo aseguraos de que esté todo listo en el sótano para poder guardarlos. -

- Tengo algo que decirte sobre esa chica del último ataúd. – Comenzó a decir Damon mientras salían fuera de la casa.

- ¿Qué sabes de ella, Damon? – Le susurró Elena.

Damon volvió la cabeza para mirarla. – Digamos que no eres la primera persona que utiliza un diario, Elena. – Damon hizo esa cosa con los ojos y Elena se sintió aliviada. – Lo creas o no Barbie Klaus tiene un diario. Escribió hace mucho tiempo todo el proceso de las transformaciones, las muertes, Klaus, y cómo no, nuestras dopplegangers, también conocidas como tú y Katherine. -

- ¿Qué has averiguado? ¿Quién es ella? O quién fue… - Elena se inclinó hacia delante en su asiento y estiró el brazo hacia Damon. Sus ojos recorrían su rostro, haciendo que se sintiera desnuda a pesar de llevar varias capas de ropa y no había bajado la mirada mucho más que su cuello.

- Su nombre era Cristine, vivía en una casa al mismo lado del asentamiento de nuestros vampiros favoritos. – Sonrió a Elena un segundo para después continuar explicando. – Ella y Rebekah eran aparentemente las mejores amigas, pero hubo un escándalo… desde aquí puedo leer al mismo tiempo. – Damon buscó algo entre las cosas del coche y al parecer lo encontró. – Pero no esperes que yo lo lea con su acento, un poco molesto. – Damon se aclaro la garganta y comenzó a leer el diario de Rebekah.

"Querido diario, he estado reflexionando mucho sobre mi vida. Klaus se ha ido hace poco y siento que su historia debe ser escrita en alguna parte. Así que lo haré. Cuando mi familia llegó aquí se encontraron con lobos, había una chica llamada Cristine, fue una de mis mejores amigas, pertenecía a la familia de los lobos. Habíamos crecido juntas. Y no puedo recordar un día que no haya pasado con ella. Hasta que quedó embarazada. Guardé el secreto tanto tiempo como pude y aunque implore para que me contara quién era el padre, ella se negaba a decírmelo. Un día el embarazo no pudo ser ya ocultado y el pueblo se enteró. Por supuesto, esto fue una vergüenza, y no se me permitió verla por más tiempo. Buscó a Nicklaus y afirmó que él era el padre de su hijo."

Los ojos de Elena se ensancharon. - ¿Klaus era el padre? –

- Sip, pero espera, todavía no he llegado a la mejor parte. – Damon se aclaró la garganta y siguió leyendo.

"En realidad todos nos habíamos dado cuenta de que Nicklaus se había comportado de un modo extraño en sus entrenamientos. Y que sentía una cierta obsesión hacia ella, pero nadie, nunca, se hubiera imaginado tal cosa. Cristine buscó a Mikael y le contó que Nick era el padre de su bebé. Entonces Mikael odió más que nunca a Nicklaus, lo que más adelante supondría la destrucción de nuestra familia. Aunque ella era mi mejor amiga, Nick era mi hermano, y no podía creerlo todavía hasta que una noche Nick nos reveló que era el padre de ese bebé. Quería casarse con ella. – Quiero hacer lo correcto, soy el padre. – Eso fue lo que dijo. Mi padre le dijo que ningún hijo suyo había llegado a ser jamás tan desgraciado, y le prohibió a Nicklaus volver a hablar de Cristine. Nunca se volvieron a mirar a los ojos."

Damon miró hacia arriba, hacia la carretera por un momento. – Bueno, tenía razón en la parte de "Ningún hijo suyo". – Luego continuó con la lectura del diario de Rebekah.

"Eso ocurrió solo unos días antes de que el horror, del que no puedo volver a hablar ni recordar de nuevo, ocurriese. Unos días antes Mikael nos convirtió en lo que somos ahora. Y en cuestión de tiempo se produjeron dos cosas muy importantes. Nick se convirtió en lobo por primera vez, y mi padre enfureció matando a todos los seres humanos que se interpusieron en su camino, incluidos los lobos. Entre ellos encontró al padre de Nick, el tío de Cristine."

- Dios mío. – Susurró Elena, al darse cuenta de la vida tan retorcida que llevó Rebekah.

- ¿Quieres que deje de leer? – Preguntó Damon al verla muy afectada.

- No. – Contestó ella sin vacilar. – Necesito saberlo, Damon, tengo que saberlo. -

- Está bien, sigo. – Y continuó leyendo por tercera vez.

"Mató al resto de la familia de Cristine. Madre se llevó a Cristine y esta dio luz a su bebé antes de que mi padre pudiera alcanzarla. Antes de que el niño naciera mi madre hizo un hechizo a Cristine y su bebé. Cristine iba a morir, y mi madre intentó salvarla. Estuve allí todo el tiempo, ayudé a mi madre en todo lo que pude, ella era una bruja poderosa, y podría conjurar cualquier hechizo que necesitase, incluso crear algún nuevo hechizo. Esa noche expliqué a Cristine que tenía que sacrificar su vida para salvar a Nick y a su bebé. Cristine de alguna manera, tuvo el coraje de hacerlo. Mi madre hizo el hechizo, un duplicado exacto de Cristine, cinco siglos después, a través de su hijo. Esta réplica futura, salvaría a Nick. Nunca entendí todos los detalles y hechizos del sacrificio, solo el nacimiento. Y recuerdo que madre hizo otro hechizo para conservar a Cristine con esa forma, para siempre."

Damon, se detuvo y frunció el ceño. – Esta parte no estaba aquí cuando lo leí por primera vez. –

"Sé que todo lo que le pasó a Cristine, puede pasarle en su nueva vida, igualmente. Y es sólo cuestión de tiempo que Elena cumpla con la misma suerte que Cristine y Katherina. Pero me temo que será el final de las dopplegangers. Cristine nunca volverá mientras Nick se haya ido. "

Hubo un momento de silencio y horror.

- Espera, ¿Qué significa eso, Damon? – Elena lo miró con ira.

- Katherine me contó una historia, una vez, cuando nos reunimos… -

De repente el coche empezó a moverse, y Elena pensó que había chocado con algo. El coche dio una vuelta sobre si mismo a toda velocidad y Elena perdió el conocimiento. Damon estaba encerrado, y no conseguía salir de ahí, no podía alcanzar a Elena. En el momento en que pudo moverse y salir del coche se dirigió rápidamente hacia Elena, pero ya no estaba. Miro apresuradamente en todas direcciones, y aunque no vio nada, lo supo. Klaus se la había llevado. Quería traer de vuelta a Cristine.

Continuará...