Hola de nuevo! Aquí esta la continuación y espero que les guste.
Gracias a Jnaruko! Gracias por creer en mi historia, espero seguir haciendo un gran trabajo...aquí encontraras respuesta a algunas de tus preguntas.
Descargo de responsabilidades: Los personajes de esta historia le pertenecen a J.K a quien agradecemos por el increíble mundo que creo.
Capítulo 4: El...¿¡mi padre!?
Cayó de pie frente a la cama donde su padre se encontraba sentado abrazando sus piernas, se veía todavía rastro de lágrimas sobre sus mejillas. ¡Se parecía tanto a él! Tenía su mismo cabello azabache desordenado, sus rasgos eran los mismos pero sus ojos que en ese momento estaban perdidos en algún punto de la habitación eran color avellana.
Estaba tan ensimismado observándolo que se sobresaltó cuando lo vio levantarse y secar sus lágrimas, no tuvo tiempo de reaccionar cuando su padre lo atravesó y salió por la puerta. Harry se apresuró a seguirlo aun desconcertado por poder ver a su padre, no importaba que fuera un recuerdo.
Llegaron a la sala pero Harry no tuvo tiempo de observar su antigua casa porque su mirada se topó con la figura de su madre, sentada en un pequeño sofá frente a la chimenea con una taza entre sus manos. Era tan hermosa pero se veía tan triste que se le rompía el corazón de solo verla, una mirada a su padre basto para ver que el sentía lo mismo.
Lo observo acercarse a su…a Lily, ya no se sentía con el derecho de llamarla "madre". James se arrodillo frente a Lily y le quito de sus manos la taza. Harry se acercó más para ver a la que durante todos sus años de vida considero como su madre, pero se encontró con una mirada vacía y un rostro sin expresión.
– Lily…amor– poso su mano sobre la mejilla de su esposa– perdóname por favor– su mano cayo cuando Lily volteo su rostro alejándose de la mano de su padre.
– Basta James. Solo quiero saber… ¿Por qué? – su voz reflejaba dolor.
– Escúchame por favor Lily y si después de escucharme decides irte, no te detendré…solo espero que algún día puedas perdonarme– James la miraba anhelante.
– ¿Quién es James? ¿Quién es el otro padre? – pregunto con temor.
– Lily amor yo…no lo sé– soltó un suspiro apenas audible– no lo recuerdo– desvió la mirada al suelo.
– Por favor James, ¿no crees que por lo menos tengo derecho de saber con qué hombre me engañaste? ¿Acaso fue un auror? – pregunto molesta.
– Maldita sea Lily– soltó sus manos como si quemaran– sé que mereces una explicación pero no la tengo, no recuerdo haberte engañado ni con un hombre ni con nadie. ¡Es verdad cuando te digo que no recuerdo nada! Entiendo cómo te sientes pero yo no me siento mejor, me odio por todo el dolor que te estoy causando– la miro fijamente– ¿quieres que te diga que es lo que pienso? Bien, pues te lo diré. No sé si he estado con alguien sin recordarlo…o que alguien me haya…hecho algo–. Termino con un susurro.
– ¡James! – Lily lo miraba asombrada.
– Lo se Lily– evito su mirada– ahora no solo me odias también te doy asco ¿no? Y no te culpo, yo me siento sucio… y no sé qué prefiero, sí olvidar todo lo que ha pasado y seguir con mi vida o buscar una forma de saber la verdad.
Harry sentía escocer sus ojos al ver a su padre llorar de esa manera. Miro a Lily arrodillarse y abrazar a su padre. Se separaron unos minutos después.
– James, eres un Gryffindor de pies a cabeza y como tal tienes que afrontar la situación, yo…tomare una decisión cuando sepa…que sucedió–. Lo miro seriamente– pero si lo que dices es cierto alguien debió sellar parte de tus memorias, o peor aún, borrarte recuerdos con un Obliviate.
James se estremeció ligeramente.
– Lily tu podrías…– James comenzó vacilante pero fue interrumpido por Lily.
– Sí. Quizás podría utilizar un poco de Legeremancia contigo, aunque el mejor en eso siempre ha sido Severus.
James dejo escapar un pequeño gruñido.
– Preferiría que lo intentaras tú, si no es posible encontraras alguna manera, confió en ti.
Lily desvió la mirada incomoda y se levantó.
– Sera mejor que tomes asiento para evitar un accidente–. James tomo asiento– ¿preparado? – Pregunto Lily nerviosa.
– Sí. Hazlo.
– "¡Legeremens!" – dijo firme apuntando la varita al hombre frente a ella.
Harry observaba fijamente la escena esperando ver algo, pero solo pudo darse cuenta del esfuerzo de su padre para evitar luchar contra la invasión y la expresión de concentración de su madre.
Le pareció que el hechizo duro horas hasta que por fin terminó, dejando a su padre jadeando y con la frente perlada de sudor mientras Lily lo miraba asombrada tapándose la boca con la mano.
– ¡James!
Su padre levanto la vista hacia Lily y Harry pudo ver temor en sus ojos.
– Sea lo que sea, por favor Lily ¡dímelo! – su voz temblaba ligeramente.
– James…tienes un Encantamiento de memoria muy poderoso– James cerro los ojos brevemente– pero eso no es todo, hay…tu…te implantaron recuerdos falsos– se le quebró la voz antes de terminar.
– Lily por favor, necesito saber toda la verdad– James hablo con desesperación.
– Son recuerdos falsos de…nuestra relación–. Termino con tristeza.
– ¿Qué quieres decir? ¿Lily? –James se veía alarmado.
– Lo comprendes ¿no? Significa que nunca hubo un nosotros, que tú nunca me amaste como yo nunca te amé. Que alguien nos utilizó, nuestra vida es una mentira, una…farsa– Lily respiraba entrecortadamente.
Harry se sintió expulsado fuera del pensamiento con brusquedad. Termino de rodillas sobre el suelo frio, jadeando. Cuando se recuperó lo suficiente recogió el pensamiento y vertió rápidamente el segundo pensamiento. Lo observo arremolinarse en el interior y se inclinó hacia el con el corazón latiendo fuertemente contra su pecho.
Nuevamente cayó en la sala de estar pero esta vez Lily dormía sobre el sofá mientras James la observaba sentado enfrente sobre un sillón individual, lucía pensativo. Lily comenzó a despertar hasta que ubico su mirada en James, se levantó lentamente y lo observo alarmada por un momento pero después de ver la tristeza en los ojos de James suspiro tristemente.
– Entonces ¿es cierto no? Tú y yo solo…éramos amigos, esa parte la comprendo pero, tú y… ¿Tom? – pregunto incrédula.
– Lily, el Tom que yo recuerdo no tiene nada que ver con el Tom de…ahora. Además hay algo que debo decirte, no pude decírtelo cuando me borraron la memoria pero él…me había prometido la última vez que nos vimos que ya no seguiría con esto y que nosotros…nos casaríamos.
Harry no podía creer lo que oía. Su padre estaba enamorado de otro hombre y además ¡iban a casarse!
– Pero entonces porque…
– A él también le borraron la memoria y seguro también le implantaron recuerdos falsos, no lo podemos saber pero hay algo que si se. Unos días antes de que nos atacaran estuvimos en su casa y yo encontré por accidente un libro de…magia negra en el que hablaba de los horrocruxes– Lily jadeo– me lo lleve de ahí y lo escondí en el Colegio pero estoy seguro que él siguió adelante con todo esto cuando…ya sabes.
– Pero James, si eso es verdad en este momento…el será imparable.
– Lo se Lily, y mi deber como auror es enfrentarlo. ¿No es irónico? ¿Me convertí en auror para enfrentar al amor de mi vida? ¿Para matar a Tom Riddle?
Harry jadeo sorprendido.
– No James, el ya no es Tom y dudo que quede algo de él. Tom murió cuando nació Voldemort.
Harry cayó de rodillas al suelo en shock. Ni siquiera noto cuando fue arrojado fuera del pensadero. Yacía de rodillas en el duro suelo con los ojos desorbitados. No supo cuánto tiempo paso así hasta que sintió humedecerse sus mejillas y bajo su vista al suelo viendo sus lágrimas caer incontenibles. Eso tenía que ser una pesadilla, él no podía ser hijo de ese ser, de ese…monstro.
– No– negó con la mirada perdida– no, no, no, no, no, esto tiene que ser una broma– soltó un sollozo– ¡NO! – grito con todas sus fuerzas azotando los puños con fuerza en el suelo, esperando que el dolor de sus manos le distrajera del dolor en su corazón.
Su dolor era tanto que no era consciente de su magia liberándose a raudales, hasta que sintió como lo sacudían con violencia por los hombros pero no reacciono hasta que escucho su nombre ser gritado con desesperación.
– ¡Harry! ¡Harry detente! ¡Harry por favor, para!
Harry parpadeo lentamente, dirigiendo su mirada a un par de ojos grises, deteniendo el flujo de su magia al reconocerlos.
– Draco– susurro.
– Gracias a Merlín. ¿Harry acaso quieres morir? – pregunto preocupado.
– ¡Draco! – Harry se abalanzo sobre el rubio escondiendo su cara contra su pecho mientras aferraba con fuerza su camisa, empapándola con sus lágrimas.
El rubio estaba sorprendido por el abrazo repentino, pero al sentir como se mojaba su camisa con las lágrimas del moreno no pudo contenerse y lo estrecho entre sus brazos con fuerza, sentándolo sobre su regazo para que pudiera desahogarse.
Dudaba que así como estaba pudiera decirle algo acerca de lo que sucedió o quisiera hacerlo. Lo mantuvo entre sus brazos hasta que dejo de llorar pero cuando lo miro a los ojos para hablar se dio cuenta que el chico estaba deshecho y sintió su corazón oprimirse al verlo así.
– Por favor, no me dejes. No quiero estar solo. No me abandones por favor–. Harry suplico con los ojos llenándose nuevamente de lágrimas.
Draco lo miro sorprendido pero sabía que no podría decirle que no y menos en ese estado.
– Está bien. Por ahora debes descansar, no sé qué te puso así– desvió ligeramente la vista al pensadero– pero debes dormir. Me quedare contigo hasta que te sientas mejor.
Lo levanto en sus brazos y lo llevo a su habitación.
– Gracias Draco– susurro Harry sobre el cuello del rubio, provocando un estremecimiento en este.
El rubio no respondió, estaba demasiado sorprendido de que lo llamara varias veces por su nombre. Lo deposito suavemente sobre la cama quitándole los lentes y cuando se giró para sentarse sobre una silla sintió que tiraban de él hacia atrás. Volteo la mirada encontrándose con los ojos verdes de Potter llenos de lágrimas otra vez.
– ¡Por favor! Solo…por hoy– susurro con voz quebrada.
– No me voy a ir, solo traeré un asiento–. Intento tirar de su manga pero Potter la aferro más fuerte.
– No es necesario, quédate conmigo solo…un rato más– avergonzado no alzo la vista mientras hablaba.
Draco lo miro atónito unos segundos sin poder creer lo que le pedía, pero después suspiro con frustración sabiendo que no le podía negar nada.
– Solo hasta que te duermas.
El rubio se acostó en el espacio libre de la cama sintiéndose incomodo, así que cruzo sus brazos por detrás de su cabeza sin ver al moreno. Este último observo al rubio recostarse junto a él y tras unos segundos de vacilación se acurruco a su lado derecho para sentir su calor, sintió al rubio incomodarse por su cercanía pero no lo rechazo, así que Harry no se movió.
– No veas los recuerdos que están en el pensadero, te daré asco y me odiaras si sabes la verdad–dijo Harry con voz temblorosa.
– No creo que más de lo que ya siento pero…– sintió al moreno tensarse y lo vio alejarse de él dándole la espalda.
– Tienes razón, yo mismo me doy asco. Puedes irte, solo no…veas los recuerdos–. Se hizo un ovillo con lágrimas silenciosas cayendo por sus mejillas.
Draco se sintió como mierda, Potter no estaba para sus pullas. Lo que sea que haya visto en esos recuerdos lo dejo deshecho y completamente vulnerable. Se supone que debía de aprovecharse pero no sentía deseos de hacerlo.
– No me das asco Potter, solo quería molestarte, pero creo que este no es el momento. Además debo aclarar que no te odio, dudo mucho que algún día lo haya hecho de verdad. No te preocupes por los recuerdos no son asunto mío. Y solo para que lo sepas ¡no me iré! No hasta que te tranquilices y te duermas, lo demás puede esperar.
Draco se giró, acercándose al moreno y lo abrazo por la espalda. Harry se asombró pero inmediatamente se giró y se aferró al pecho del Slytherin mientras este le acariciaba la espalda. No tardó en quedarse profundamente dormido.
El rubio escucho la respiración regular del moreno y creyó que ya podía levantarse, pero lo cierto es que estaba bien así, el calor de Potter era agradable al igual que la sensación de su cuerpo entre sus brazos, así que decidió que no le haría mal quedarse un rato mas así.
Lo siguiente que sintió fueron los rayos del sol que caían directamente sobre su cara y supo que no había cerrado las cortinas por la noche.
Parpadeo varias veces acostumbrándose a la luz del sol pero un borrón negro nublaba su vista, intento tallarse los ojos pero sus manos estaban ocupadas, una abrazando y la otra siendo apresada bajo algo. Cerro los ojos unos momentos, no sabía en qué momento se había quedado dormido, lo último que recordaba era…abrió los ojos de golpe ruborizándose al instante. Su mano izquierda descansaba sobre la cadera del moreno mientras su brazo derecho le servía de almohada, sintió su respiración acelerarse lo que fue peor, pues con cada inspiración rozaba con su pecho la espalda de Potter. Maldijo por lo bajo haberse quedado dormido y como pudo salió de la cama antes de hacer alguna tontería.
Una hora después Harry bajo al comedor y se encontró con Malfoy desayunando. Sabía que tarde o temprano tendría que afrontar la situación pero él prefería más tarde que temprano. Sin embargo no tenía escapatoria el rubio lo observaba desde la mesa. Carraspeo para desviar la atención de su cara porque comenzaba a sentir calor subiendo por sus mejillas.
– Veo que dormiste bien Potter– desvió su atención a las tostadas que comía– te ves mucho mejor.
– S-si gracias– Harry se acercó a tomar asiento a la mesa para desayunar.
Draco lo observo mientras se servía y se dio cuenta que si el no sacaba la conversación Potter no le diría nada.
– A juzgar por tu expresión cuando entraste debo asumir que recuerdas perfectamente lo que sucedió ayer– comenzó– así que entonces ¿me dirás que sucedió? Y no me mientas– se apresuró a añadir al ver que el moreno iba a protestar– sé que cuando llegaste de tu "cita" te encerraste inmediatamente en ese cuarto después de decirle a tu elfo que me sacara de la habitación–. Lo miro fijamente para ver su reacción a lo que diría– también sé que lo que te puso así fueron esos recuerdos que viste en el pensadero y si mal no recuerdo aun te faltan algunos por ver, lo que me hace pensar que hoy lo harás.
Dio en el blanco, a veces las reacciones de Potter se podían leer como un libro abierto.
– Te…agradezco todo lo que hiciste por mi anoche, si no hubiera sido por ti…–soltó un suspiro– sé que lo mínimo que te debo es una explicación pero la situación es muy delicada y yo todavía no estoy seguro de poder confiar en ti Malfoy.
– Mmmm ¿ahora ya no soy Draco? – Observo ruborizarse a Potter y añadió– pero Potter, ni siquiera los Malfoy somos inmunes al Veritaserum. Así que porque no nos ahorramos esta conversación, me das Veritaserum y me explicas qué es lo que está sucediendo.
– Ciertamente Malfoy, pero esta información es muy personal y…quisiera verla yo primero antes de que alguien más se entere de la verdad.
– Ok lo haremos a tu manera. Pero de una vez te digo que estaré cerca por si las cosas no salen bien–. El tono de su voz no daba lugar a discusiones, iría o iría.
– Está bien. Así será entonces.
HP***DM
Esta vez no cayó en la sala sino en su propio cuarto, lo supo en cuanto vio a su padre frente a su cuna jugando con un bebe de enormes ojos verdes.
Tocaron a la puerta unos segundos antes de que Lily entrara.
– James, han llegado–. Lily se acercó y toco su hombro admirando al pequeño bebe que comenzaba a cerrar sus parpados.
– Esta bien, vamos–. La tomo de la mano y salieron juntos.
Harry se apresuró a seguirlos después de observar a su yo bebé por unos momentos. Bajo apresuradamente las escaleras justo cuando su padre abría la puerta y vio como las versiones jóvenes de su padrino y Remus entraban por la puerta con regalos.
– ¡Padfoot! ¡Moony! – James abrazo a sus dos mejores amigos.
– ¿Cómo están? – pregunto Remus.
– Lo llevamos lo mejor que podemos– respondió James.
– Bueno y dónde está mi ahijado favorito que no lo veo por aquí. Moony y yo le trajimos unos regalos–. Sirius buscaba alrededor de la sala.
James puso los ojos en blanco mientras Remus y Lily se reían entre dientes.
– Es tu único ahijado, claro que tiene que ser tu favorito– James golpeo amistosamente el hombro de Sirius.
– Entonces con más razón– Sirius paso empujando a James con el hombro mientras se reían.
Harry los observo dirigirse hacia la sal. Deseaba con el alma poder quedarse para siempre ahí, con toda su familia.
– Supongo que Wormtail no vendrá ¿cierto? – Remus observo a James y a Lily antes de continuar– lo que quiere decir que lo que nos dirán es demasiado importante o muy peligroso.
– Más bien creo que ambos.
James miro a la que todavía era su esposa a los ojos. Lily le tomo la mano y le dio un suave apretón.
– Creo que ya todos estamos al tanto de la profecía así como de la existencia del otro padre de Harry. Lo que no saben es quien es y así se quedara por el momento, pero lo que si les diré es que su padre es algo así como un…mortífago.
– ¿Qué? – Dijeron atónitos Sirius y Remus– ¿Es una broma verdad Prongs?
– Por favor escúchenme antes– una vez que consiguió la atención de ambos hombres continuo– él no es un mortífago…propiamente dicho, pero sabe mucho sobre artes oscuras. ¿Recuerdan que les dije que cuando nos borraron la memoria nos íbamos a casar? – un asentimiento por parte de ambos le permitió continuar– pues bueno, ese día él me había prometido que dejaría todo por mí, que se olvidaría de todo y que nos iríamos a vivir lejos.
– Esa es la razón por la que no quisiste buscarlo y recuperar sus recuerdos. Por eso no importo cuanto te insistimos, porque tu sabias que él había regresado con los mortífagos y ya no volvería contigo–. Termino Remus seriamente.
– Si, pero en ese momento no era conveniente decírselo a ninguno y es la decisión más sabia que he tomado en mi vida, hubiera estado perdido porque Wormtail no solo me hubiera traicionado al decirle a Voldemort cuando nacía mi hijo sino también quien era probablemente su otro padre–. Explico James.
Harry estaba desconcertado. Se supone que Colagusano los había traicionado cuando él tenía poco más de un año y no antes. Pero si era así, ¿Por qué lo escogieron como guardián del Encantamiento Fidelio?
– ¿Entonces porque lo escogieron como guardián? ¿Por qué no Moony o yo?
– Escúchame bien Siri, esto que les voy a decir es muy importante. No importa a quien escojamos como guardián eso solo nos compraría tiempo a todos, es por eso que quiero que se descubra solo Colagusano. Dumbledore sabe quién es nuestro guardián pero ni siquiera en él he podido confiar lo que descubrí. Eso solo lo sabremos nosotros cuatro.
– James si no hablas en este momento voy a terminar bebiendo una poción tranquilizante y odio beber pociones ¡me recuerdan a Snivellus! –. Se estremeció con una fingida mueca de asco.
– Antes de que nos atacaran y nos borraran la memoria, yo me lleve de su casa un libro de magia negra– James giro su muñeca y lo apareció en la mesita.
Harry jadeo cuando reconoció el libro. Lo había visto varias veces en uno de los estantes de la biblioteca de los Black.
– Este libro explica cómo crear horrocrux, como destruirlos, pero también como recuperar esas partes de almas escindidas– James los miro a ambos.
– Estas queriendo decir que el padre de mi ahijado ¿hizo un horrocrux? – pregunto Sirius aterrado.
– Eso no es todo lo que nos quieres decir ¿verdad James? No habría tanto misterio si solo querías decirnos que el padre de Harry creo horrocrux de su alma– Remus lo evaluaba con la mirada mientras aparecía una media sonrisa.
– Moony tan perspicaz como siempre. Pero no, eso no es por lo que los hice venir. Es para decirles que Lily y yo hemos decido hacer lo mismo y de esta manera asegurarnos que por lo menos uno de los dos viva para cuidar de nuestro Harry.
– ¡Pero James no puedas estar hablando en serio!– exclamo Sirius.
– Lo siento Siri, ya me conoces y sabes que hare cualquier cosa por mi familia y amigos. Además ya lo he decido, no hay vuelta atrás y no tenemos mucho tiempo porque Voldemort intentara matar a Harry y nosotros seremos obstáculos en su camino– James tomo aire y continuo– solo queremos saber si podemos contar con ustedes para guardar nuestros horrocruxes y poder juntar nuestra alma si nos llegara a pasar algo.
Harry estaba estupefacto. ¿Estaba escuchando a sus padres decir que separarían su alma? No entendía muy bien qué significaba eso pero si era magia negra era algo muy peligroso, pero no pudo evitar sentir algo cálido en su pecho al saber que lo habían hecho por él.
Observo a su padrino y a Remus mirarse un segundo antes de asentir y voltear hacia la pareja frente a ellos.
– ¿Supongo que tienen varitas ilegales? – Remus pregunto serio.
Lily y James sonrieron avergonzados.
– Eso ya está listo y mi pequeña Lily ha estado investigando y cree que podríamos hacer uso de algunos "conocidos" suyos para el sacrificio– explico James mientras le daba un beso en la frente a Lily.
– ¿Entonces contamos con ustedes chicos? – pregunto Lily despacio.
– Siempre. Pero deben saber que nosotros no hacemos las cosas a medias ¿verdad? Así que… ¿de cuántos horrocruxes por persona estamos hablando? – Sirius sonrió de lado.
– ¡Lo sabía! – James sonrió ampliamente.
Harry ya se lo veía venir así que ni siquiera se asombró. La amistad de su padrino, Remus y su padre iba más allá de cualquier otra, tanto que le recordaba a Ron y a él.
– Pues viendo que ya somos más creo que dos por persona serán más que suficientes, ¿no crees James? – dijo Lily divertida.
– Si amor, más que suficientes.
Lo último que Harry vio antes de ser transportado por el pensadero fue la sonrisa de complicidad en esos cuatro rostros.
Harry todavía estaba sonriendo cuando salió del pensadero. ¡Amaba a esas personas con toda su alma!
Temblaba de excitación cuando vertió el ultimo pensamiento, quería saber cómo les había ido en su aventura. Antes de inclinarse para ver el último recuerdo hizo nota mental de buscar en la biblioteca ese libro para leerlo cuanto antes, porque lo cierto es que no sabía que era un horrocrux.
Esta vez cayó en el cuarto de juegos de su casa. Donde un Harry bebe jugaba en el suelo mientras sus padres sonreían tomados de las manos.
Su padre se acercó y lo cargo, mirándolo fijamente.
– Harry hijo, este es el último recuerdo que te dejamos, estoy seguro que ya viste los anteriores así que solo te diré que nuestra misión fue todo un éxito–. Sonrió débilmente– Decidimos no tomar riesgos innecesarios así que Sirius y Remus se mantendrán lo más lejos posible. Ellos guardaran nuestros horrocruxes, así que tu misión hijo es buscarlos y traernos a todos de vuelta. ¡Te estaremos esperando!
Una cosa más hijo– James se había puesto serio– sé que quizás estas en peligro gracias a tu padre, solo quiero que no te olvides que él no sabe de nosotros y en mi ausencia es tu decisión decirle o no; pero si tu decisión ya no importara porque la guerra está peor ¡no lo pienses Harry! Solo destruye los horrocruxes que Tom haya creado. No puedo decirte cuantos fueron ni que son, pero si fuera yo, serian algo muy valioso para mí. ¡Oh! Se me olvidaba– James sonrió traviesamente– te tocara a ti decirle a Remus y a Sirius quien es tu verdadero padre– James le guiño un ojo.
– Suerte Harry te amamos– dijeron al unísono sus padres.
Lo último que vio Harry antes de desaparecer fue como era abrazado fuertemente por sus padres.
Todavía sonreía como tonto cuando salió del pensadero, indudablemente esa era una imagen que atesoraría el resto de su vida. Pero ahora tenía otras cosas que hacer y cuanto antes mejor.
Saco su varita y guardo el último recuerdo en el frasco para después guardarlos todos en la caja junto con su carta. Se dirigió a la puerta pensando que tenía que leer ese libro lo más pronto posible, ¡por Merlín tenia tantas cosas que hacer! Pero antes de todo eso tenía que hacer lo que su padre le pidió en su carta: contactar a su padrino y Remus, aunque su semblante decayó un poco porque sabía que no recibiría respuesta de su padrino.
Soltó un suspiro apenas audible y tiro del pomo de la puerta. Se quedó estático donde estaba. Frente a él estaba una imagen hermosa.
Se había olvidado que Malfoy lo esperaría cerca para evitar que sucediera algo como el día anterior así que le sorprendió verlo recargado en la pared frente a la puerta. Por lo visto no se había percatado de que él había abierto la puerta y aprovechando la oportunidad que se le presentaba observo fijamente al rubio que tenía enfrente.
A pesar de que no se había cambiado de ropa se seguía viendo muy guapo, llevaba su cabello sin gomina con mechones de cabello rubio platinado sobre la frente adornando sus ojos que estaban cerrados, lo que permitía ver sus largas pestañas rubias. Observo su nariz respingada pasando a sus delgados labios rosados que desde donde estaba se veían tan apetecibles que deseaba probarlos. Su mirada se deslizo por su pálido cuello, su túnica estaba abierta, llevaba una camisa blanca con los botones superiores abiertos dejándole ver parte de su pecho.
Merlín, que calor hacia y además sentía como su boca se estaba haciendo agua, pero no podía dejar de detallar el cuerpo delante de él y esa camisa que se amoldaba perfectamente a su abdomen y ¡demonios tenía que ser pecado que los pantalones le quedaran así! Esos pantalones negros estaban tan ajustados que se le ceñían deliciosamente a sus largas piernas que junto con sus brazos cruzados a la altura del pecho le parecían la imagen más erótica que había visto.
Sintió sus colmillos crecer y se dijo que tenía que parar antes de hacer una locura pero antes se regaló una vez más la vista volviendo a recorrer el hermoso cuerpo que tenía frente a sus ojos.
Carraspeo para llamar la atención de su compañero quien abrió los ojos sorprendido y se enderezo rápidamente.
– ¡Potter! No te escuche abrir la puerta– dijo incómodo.
– No, parece que estabas meditando algo importante. Se te veía muy tranquilo– respondió despacio deseando no sonrojarse o se delataría.
– Y bien ¿qué harás ahora? Por lo visto lo más difícil fue ayer, hoy no te ves afectado– dijo enderezándose.
– Estoy bien…respecto a que haré solo te diré que tengo que mandar un par de cartas y después tú y yo nos sentaremos a hablar.
– Oh si, la comadreja y la sabelotodo, ya te habías tardado en buscarlos Potter. De hecho no entiendo cómo es que no están aquí contigo si son inseparables– dijo con sorna.
– Lamento decirte que te equivocas Malfoy, las cartas no son para ellos, ni siquiera saben que no estoy con los Dursley. Si lo supieran ya le hubieran dicho a Dumbledore donde estoy y de seguro hubieran encontrado la manera de obligarme a regresar con ellos; pero lo que tengo que hacer es muy importante y peligroso para perder mi tiempo, así que lo haré solo, después de todo…– Harry lo observo fijamente decidiendo si confiar o no en Malfoy.
– ¿Después de todo? – Pregunto Malfoy entrecerrando sus ojos– Vamos dilo Potter, después si quieres me obligas a hacer un juramento inquebrantable o me das Veritaserum.
– Después de todo lo que me he enterado ya no sé si puedo confiar en ellos.
Malfoy lo miro primero sorprendido y después confundido.
Bueno, ¿que les pareció?
Subiré otro capitulo el fin de semana ; )
Gracias por leer.
