Contigo a pesar de todo
¡Hola! Otra vez, intentamos subir este capítulo lo más rápido que pudimos, lo sentimos si nos tardamos un tanto.
¡AH! -diálogos- "pensamientos" 'Términos o ironías'
Ahí les va el cuarto capítulo:
La nave esférica donde iba Bulma aterrizo en la tierra justo donde debía y la esperaba el maestro Gohan. La bajo de la nave e inmediatamente encontró la carta donde les daban los datos de la pequeña y explicaba su origen. Lo que el anciano, sin tantos detalles, conocía por una charla que había tenido con el Dr. Brief.
Mmm ¿Bulma? Saluda a tu nuevo 'abuelo'- Dijo Gohan y le esbozo una sonrisa.- Vayamos a casa.
El maestro Gohan, era un anciano que antiguamente había trabajado con el Dr. Brief en la Corporación Capsula. Ambos formaron un vínculo bonito, se habían hecho muy amigos.
Si bien este hombre trabajaba en una corporación de investigaciones y creaciones tecnológicas, su fuerte eran las artes mariales. Era lo que más le gustaba en el mundo.
El Dr. Brief confiaba en el. Sabía que este era un señor muy responsable y que le daría a su pequeña todo el cariño y todo lo que ella necesitara.
Y asi fue como el M. Gohan hizo parte de su vida a esa pequeña criatura. La crió con mucho esmero, como si fuera su abuelo, tratando de que sea una niña normal, pero sabiendo, que algún dia tendría que contarle su verdadera historia. El solo le había dicho que sus padres tuvieron un incidente, que no pudieron cuidarla y entonces el decidió hacerlo. En parte era verdad.
A decir verdad, Bulma no aparentaba ser como las demás niñas. Desde muy pequeña mostró grandes dotes intelectuales. Con solo cinco años había logrado realizar un artefacto que se ocuparía de la sala.
A medida que el tiempo pasaba se ponía más inteligente, y más bonita. Tenía una hermosa cabellera azul, al igual que sus ojos, y una delicada piel blanca con rasgos únicos que deleitaban a cualquier ser.
En Vegetaseí se podía decir que todo andaba bien. Tenían algunos percances con otros planetas pero eran derrotados al instante. No había contrincante que 'atacara' el planeta, que no fuera derrotado. Pero siempre se mantenían alerta.
-¡Kakaroto, compórtate!- Retó Bardock a su hijo de ocho años. Era el séptimo plato de comida (con porciones saiyayin) Que ingería.
-Ríndete papá. Kakaroto es un idiota, jamás se ha comportado, ni siquiera frente a la realeza.- Dijo Raditz, el hijo mayor por apenas dos años.
El pequeño 'Comilón' no hizo caso a sus palabras. La comida estaba deliciosa como para desatenderla por sus replicas.
-¡Atención! – Gritó el rey, parándose. Estaban cenando en el comedor real los guerreros más importantes del escuadrón de élite y obviamente, el rey y su familia: La reina Liuna y el pequeño pero poderoso príncipe Vegeta.- Los he convocado aquí par a dar a conocer las últimas novedades y los últimos acontecimientos que han surgido. Últimamente hemos tenido varios ataques, aunque inútiles, claro.-Dijo el rey. Esto último con un tono burlón.-Si bien es poco probable que pueda afectarnos alguno de sus golpes, puesto que somos una de las razas más fuertes en el universo, tal vez quieran intentar aprovecharse de los planetas que tenemos 'aliados' a nosotros y eso sería un gran inconveniente, ya que perderíamos mucho. Por eso, decidí que se realizaría una visita a todos los planetas que tenemos bajo nuestro mando.- Hizo una pausa y continuó.- Deberán investigar la situación y quedarse en esos terrenos durante un año. Y como hoy estoy de buen humor, dejare que ustedes elijan su destino. Espero que no se comporten como sabandijas y puedan ponerse de acuerdo.
Y así fue que aprovechando la 'sutileza' de su rey, cada uno eligió un planeta distinto. Claro que tuvieron que tomar la decisión en cuestión de minutos. Algunos decidieron quedarse por si el planeta lo necesitaba.
-Y bien- Retomó la charla el rey.- ¿Ya han decidido?-Todos los guerreros asintieron.- Entones…Nappa ¿Dónde irás tú?- comenzó preguntándole a sus mejores soldados.
-Iré a Mengi, mi señor.
-Bien ¿Y tu Bardock?
-Yo iré a la Tierra, mi rey.- Decidió este. Odiaba ese lugar, pero sabía que nadie querría ir allí y pensó que debería tomar ese reto. Luego añadió.- …Y quería pedirle permiso para llevar a mis dos hijos: Raditz y Kakaroto.
-Mmm, Está bien, haz lo que quieras.- Concluyó el rey. Estaba por continuar su interrogatorio, pero una voz grave (no tanto como la de los adultos) lo interrumpió.
-¡Oye! ¿Y yo que haré? Me supongo que no pensarás dejar al príncipe de los saiyajins sin acción.- Replicó el príncipe Vegeta.
-Claro que no, para ti tengo algo preparado.
Luego de esto, todos los gurreros allí presentes informaron hacia donde se dirigirían.
La cena concluyó de modo exitoso. Al día siguiente las naves partirían.
-Bulma ¿Qué haces? – Preguntó el anciano. Desde hace horas la había visto trabajar en su pequeño cuarto que utilizaba como laboratorio. El maestro Gohan pensaba que no era muy común que una niña de siete años trabajara tan duro. Ella debería jugar más. Lo hacía, pero solo de vez en cuando.
-Estoy realizando un artefacto de limpieza para el estanque de agua. Pasé por allí la otra vez y lo vi un poco sucio- Contestó la niña, mirando a su abuelo.
-¿Y por qué no vas a juagar al patio? Necesitas despejar tu mente.
-Está bien.-Suspiró Bulma.- Solo un rato- Dijo, y salió.
Realmente no era mas divertido que estar en su laboratorio, pero debía admitir que le gustaba sentir la suave brisa golpeando su rostro.
Comenzó a disfrutar su 'recreación' en el inmenso jardín. Correteaba de un lado a otro, cuando un fuerte ruido hizo retumbar el lugar y la tierra pareció vibrar bajo sus pies.
-¡WOW! ¿Qué es eso?- Se preguntó Bulma extrañada.
-Flash Back-
-Las naves ya están listas. Abórdenlas y cumplan sus misiones.- Dijo el rey Vegeta a los soldados que estaban presentes.- No olviden avisar y tenernos al tanto de todo lo que ocurra.
Inmediatamente hicieron lo que el rey ordenó. Programaron su localizador y despegaron.
Ya en el espacio, iban Bardock en su nave y lo escoltaban dos más pequeñas donde iban sus hijos. "Estas naves son mucho más veloces. Esos cerebritos si sirvieron para algo." Pensó Bardock. Luego habló por el comunicador.- Raditz, Kakaroto, aterrizaremos en quince minutos en el 'Campus O'. Prepárense.
Al entrar en la atmosfera de la tierra, una de las naves más chicas perdió la orientación separándose de las otras dos.
-Fin del Flash Back-
-Ouch-Pronunció un niño saliendo del objeto que había aterrizado en ese inmenso patio.- Creo que me perdí- Dijo luego con una pequeña risita, llevándose una mano detrás de la cabeza.
-¡¿Tú quien eres?! – Pregunto Bulma mirando asombrada al muchachito que acababa de llegar.
- Oh, discúlpame- se dio vuelta para mirarla.-Mi nombre es Kakaroto y soy un saiy…
-¡Bulma!- Interrumpió Gohan.-¿Qué fue eso?- Dijo mirando al recién llegado, algo aturdido
-En realidad no lo sé muy bien. Yo estaba jugando y de repente esa nave aterrizó. Luego el niño salió de allí. Dice que se llama… Um… Kakaroto.
-¿Kakaroto?- Preguntó Gohan- ¿De dónde y a qué vienes?- Interrogó algo desconfiado.
- Pues, vengo del planeta Vege…
-Ay, abuelito, déjalo. Debe estar cansado y hambriento.- Interrumpió La pequeña. Al escuchar esto último, al niño se le abrieron los ojos como platos. La verdad es que la niña de pelo azul tenía razón. Había pasado un día entero sin comer, ya que había dejado su nave sin municiones.- Es solo un niño.- Le dijo. Luego mirando al pequeño le preguntó. -¿Quieres quedarte con nosotros?
-¡Si, Claro!- La verdad era que tenía mucho hambre como para explicar por qué y con quienes había llegado-Pero, por cierto ¿Quienes son ustedes?
- Yo soy Bulma, y él es mi abuelito Gohan.- Y ambos entraron a la casa ante un señor sorprendido de la decisión de su 'nieta'. Aunque pensó que tal vez sería bueno que Bulma al fin tuviera un amigo (por más que comiera mucho)
Luego de que las naves despegaran y luego de controlar que no hubieran desperfectos, el rey Vegeta se dirigió a su habitación, pero en el camino fue interrumpido por una personita de muy mal genio.
-Dijiste que tenías algo preparado para mí. Quiero saber que es ¡Dímelo!- Impuso el muchachito. Realmente había heredado el humor de su padre; cosa que a él lo enorgullecía, pero a veces deseaba estrangularlo por el ímpetu con el que solía hablarle. Parecía que no le importara que era su padre.
-Aja, es cierto. Para ti tengo algo preparado… Pero no te lo diré hoy, estoy muy cansado.-Dijo el rey.
-¡Me lo dirás ahora! ¡No estoy dispuesto a esperar un día más sin saber que va a pasar conmigo!- contradijo el príncipe de los saiyajins.
-Está bien señor impaciencia, te lo diré.- Dijo su padre levemente sereno (aunque más que serenidad, era cansancio). Tomó aire y continuó.- Sé que te encanta entrenar y que también tienes un muy mal genio como para hacerlo con los demás saiyajins. Así que decidí que te enviaría a otro planeta por un tiempo. Tiene muy buenas condiciones que te servirán mucho en tu entrenamiento. Será por tiempo limitado, puesto que puedo necesitarte. Supongo que serás un gran guerrero; No por nada eres el príncipe de todos los saiyajins. Por cierto, tu nave sale en dos días.
-¿Qué? –Solo pudo decir. El rey terminó de hablar y se fue a su habitación
En el 'Campus O'
-Raditz ¿Qué ha pasado? ¿Y la nave de tu hermano?- Preguntó Bardock saliendo de la suya.
-El muy inútil no pudo mantenerla estable, se salió de orbita y quien sabrá dónde está ahora.
-¡¿Cómo?! ¡Maldición! ¡Los traigo aquí para tenerlos al margen y para que aprendan un poco más y sucede esto!- Gritó furioso el guerrero.
-Ya papá, Cálmate. Si el estúpido de Kakaroto se perdió, pues bueno, allá él. Nosotros tenemos cosas mucho más importantes de que ocuparnos. Si no encontramos amenazas posibles, tenemos que entrenarnos. No podemos dejar pasar el tiempo buscando a un inepto. Él tendrá que esperar, y mientras tenga que comer estará bien.
-Hmp. Creo que tienes razón. Andando, investiguemos.
Otro capítulo ha concluido. Esperamos que les haya gustado. Los Reviews están a su disposición por si quieren preguntar algo, quieren hacer una crítica constructiva (o no) y si quieren comentar si le va gustando o no… Se aceptan sugerencias ;)
El próximo capítulo será subido muy seguidito a este (como recompensa)
Bueno, Besotes grandes como castillos (¿Ah?)
¡Nos leemos!
