Capítulo 4: Entonces la locura te alcanza.

¿Es él?

¿Oh era solo su imaginación?

No… no es su imaginación. Es realmente él.

Con ese efecto de la realidad se produjo un asombro en el rostro de Emma.

Bastaba que con un impulso inaudito la chica comenzara a retroceder; un impulso que sinceramente no lo pudo controlar, que era causado por la misma impresión del momento, pero con la misma voluntad sacada de alguna parte de su entorno, se detuvo.

¿Pero que le pasaba?

Tenía que tranquilizarse.

Emma observó detenidamente como Tom saludaba a todos los chicos, y de manera asombrosa sintió un completo nerviosismo frío y entrometido que se envolvía en su cuerpo, y con todo el ambiente electrizante solo proporcionó un resultado que no era para nada tranquilo.

Y la causa era de saber cómo realmente tenía que comportarse frente a él, y frente a todas las personas que no ignoraban el hecho de saber de qué los actores de Harry Potter se hallaban en ese lugar tan absorbente.

Emma sospesó que toda una gran especulación podía ser sacada si tan solo se miraran, si tan solo dijeran un simple hola, si tan solo interactuaban y no quería saber más allá de ese porvenir turbado. Ella también pensó en su novia quien al parecer no se hallaba con él, la cual era sumamente insólito, porque donde Emma podía recordar siempre la llevaba consigo.

Tal vez no pudo estar con él, oh quizás…

No…

Emma no quiso indagar más, porque según ella sería mucho peor si ella estuviese presente. El ambiente se tornaría incómodo y sin duda arruinarían su noche.

Pero quizás es peor si ella no estuviese presente.

Emma interrumpió su pensamiento y sorpresivamente quiso salir corriendo, y decirle alguna excusa a los chicos por todas aquellas inclinaciones que parecían veneno emotivo en su cerebro. Pero una parte razonable de su cabeza le exclamo que se quedara ahí, y se comportara, solo tendría que saludarlo y la noche seguiría su curso hilarante.

Pero Emma al pensar en ello, en hablarle después de tanto tiempo de completa distancia, comenzó a crecer un sentimiento peregrino, que desde hace mucho tiempo se hallaba retenido en su corazón.

Creció una pequeña semilla que se hallaba encogido en un lugar muy oculto, que invariablemente ella pudo comprender cuál era ese sentimiento que crecía irremisiblemente, un sentimiento llamado remordimiento, un remordimiento que ella definió como súbito.

¿Realmente merecía siquiera hablarle después de tanto tiempo de que él la ignoró?

Emma se cuestionó internamente, razonando si en realidad se merecía su habla.

No, no lo merecía.

Pero Emma también caviló en que tampoco podía comportarse como una adolescente resentida, ella era una mujer madura y con muchas expectativas, que no por eso, dejaría que un remordimiento ajeno y pasado se filtrara en estos momentos y a estas alturas de la vida. Respiró profundo, lo único que tenía que hacer era fingir cordialidad ante él, y ante todos, y el caso estaría resuelto para ella.

Emma se propuso a ignorarlo por casi toda la noche que transcurriera, construiría una armadura incorpórea sobre ella y disfrutaría con sus amigos, y cuando terminara la noche se iría a su casa feliz, eso, si la palabra feliz sería la palabra propiamente dicha.

La noche para ella solo sería un tiempo que se quedaría como un recuerdo ajeno en su mente.

Su vida trascurriría como siempre.

– Hola.

Emma se sobresaltó al escuchar esa voz, y se enfocó en la persona que estaba parada frente a ella, era Tom sin duda. Pero inesperadamente y como si la vida estuviese en contra de ella en ese instante; de su boca salió un ¿Qué?, que solo hizo confundir a al chico y hasta la misma Emma.

Ella espabiló huyendo de sus pensamientos, pero maldijo internamente porque debido al nerviosismo y la incertidumbre que la envolvía, surgió de su boca una interrogación estúpida que no atañía a un saludo, y para variar, no se dio cuenta en que momento Tom llegó hasta ella.

– Ah… Hola – saludó la chica con absoluta incomodidad y vergüenza – disculpa estaba en otro lado.

Tom asintió. – No te preocupes, suele pasar.

– Si… y… ¿Cómo estás? – preguntó Emma con una incomodidad que supo ocultar con una sonrisa.

El chico soltó un imperceptible suspiro, y Emma notó en su rostro como Tom buscaba la respuesta para responder a esa típica pregunta tan sencilla – Bien… ¿Tú como estas?

– Muy bien… – contestó la chica con extrañeza, Emma se había dado cuenta que cuando Tom respondió a su pregunta, fue un tanto melancólico e irónico.

– Me alegro que estés bien – declaró Tom con parsimonia.

– Sí, lo mismo digo por ti Tom – expresó la chica con inquietud.

Emma decidió que ya debía dar por terminada la conversación, conociendo a Tom buscaría más plática. Pero se sentía un tanto extraña y decepcionada, y el fruto de eso, era porque pareciera que los dos apenas se estuviesen conociendo.

Los dos simulaban como completos extraños, dos personas que a simple vista pareciera que hubiesen interactuado más que dos conversaciones en sus vidas anteriores.

Una pequeña parte de las reflexiones recónditas de Emma, que al principio no quería admitir, pensó que Tom le hablaría con entusiasmo, como lo hacía anteriormente, como en los viejos tiempos, como lo hiso con los demás; pero la realidad era otra, ellos estuvieron distanciados por mucho tiempo y era de esperarse esta situación, así que no le fue difícil para ella fingir cordialidad, porque salió muy natural dejando oculto la terrible incomodidad que sentía.

- ¿Por qué tan alejados chicos?

Emma y Tom se sobresaltaron, era Mathew quien se había acercado hasta ellos, y nuevamente Emma sin darse cuenta se había naufragado en sus corrientes, así como tampoco se dio cuenta de que Tom estaba haciendo lo mismo.

Repentinamente Emma se sintió completamente apenada por la pregunta de Mathew, realmente no recordaba que ella había retrocedido por la impresión del momento alejándose de los demás como una completa tonta; y por otro lado, desde que llegó Tom, solo se ha dispuesto a pensar y pensar. Ella observó al chico y advirtió que también reflejaba en su rostro cierta incomodidad por la pregunta irónica de Mathew.

– Es una broma chicos – indicó Mathew con burla mientras colocaba su brazo en los hombros de Tom – ya que estamos todos completos, ahora si comienza lo bueno ¿No es así chicos? – Gritó con efusividad.

Emma escuchó como todos los demás gritaban fuertemente en respuesta. A lo que ella y Tom asintieron.

Todos se acomodaron en círculo alrededor de la mesa donde se expondría un maravilloso y exquisito coctel de Coñac Luis XIII, con 8 onzas de champagne Heidsieck. Sin vacilación Emma se propuso a disfrutar la noche, y dejaría de naufragar en pensamientos idos.

El otro día solo sería otro día, y solo esperaría que encarecimiento obtuviera las redes sociales en cuanto a su encuentro "destinado" con Tom.

Emma se sentó junto a Mathew en un mueble magnánimo de suave terciopelo blanco que se hallaba alrededor de la mesa en forma de U. Rupert se sentó junto a ella seguido de Katie, al otro extremo del mueble se hallaba Tom junto con Oliver, Evanna y Bonnie.

– Brindemos por esta noche – exclamó Mathew mientras alzaba su copa. – Porque sea inolvidable, y se vuelva a repetir ¿salud?

Todos chocaron las copas en forma de brindis y se dispusieron a tomar la deliciosa bebida que se hallaba dentro de la copa. Emma sintió como aquel líquido caliente y fuerte le bajaba por la garganta y súbitamente se sintió briosa después de tanto tiempo en labor.

– Es increíble – expuso Bonnie con exquisitez - tiene una mezcla de…

– De Ono champagne cocktail – interrumpió Oliver – es una finura en la vegas.

– Así que te la has pasado mucho en las Vegas ¿no Oliver? - Preguntó Rupert burlón.

– ¿Qué puedo hacer? – respondió Oliver optimista. – Es una terrible tentación.

– Solo espero que no te hayas casado – intervino Katie con sarcasmo.

– Espero que James no lo haya hecho – confesó Oliver, a lo que todos soltaron una carcajada. – Pero como dice el dicho, lo que pase en las Vegas se queda en las Vegas.

– Pero aquí hay otra frase lo que pase en Ángeles se queda en los Ángeles – repuso Mathew.

Emma volteó los ojos.

- Tú, y tus desvariadas frases.

– Es una frase perfectamente razonable - mencionó Mathew, – así que chicos no cometan una locura esta noche, por favor – señaló apuntándolos a todos con el dedo.

– Claro que no – preguntó Evanna sonriendo – ¿Pero a que te refieres con locura?

– A que no quiero verlos besuqueándose entre ustedes, y me refiero a que tú te estés besuqueando con Rupert o hasta con la misma Emma, – todos rieron negando con la cabeza.

Emma volvió a voltear los ojos.

– Eso no pasará Mathew – afirmó Emma con una sonrisa mientras negaba con la cabeza.

– ¡Ja! ¿Sabes los efectos altamente secundarios que tiene este alcohol Emma? ¿No es así Oliver? – Prorrumpió Mathew señalando a Oliver a lo que este asintió mientras afirmaba con un dedo – Esta bebida no es como las demás, inclusive ha hecho que mucha gente salga de su closet, así que chicos… a mí no me va a sorprender que algunos de ustedes se anden besando con una persona de su mismo género sexual.

– ¿Y si eres tú? – preguntó Tom con burla.

– Yo no tengo duda de mi sexualidad – afirmó Mathew con seguridad mientras se disponía a tomar otro trago. – así que lo más seguro que haga es desnudarme por completo, así que por favor chicos no lo permitan.

– Eso si estamos un poco sobrio, porque tal vez te sigamos el paso – comentó Katie en carcajada.

– Eso no pasará Mathew – volvió a reafirmar Emma.

Mathew negó con la cabeza. – Les aseguro que uno de ustedes cometerá una locura, y el día de mañana no recordaran lo sucedido – dijo con sarcasmo – Bueno puede que los reporteros se los haga recordar.

Todos volvieron a reír y Emma solo negaba con la cabeza pero sin poder evitar sonreír.

– Como digas Mathew, vamos a ver quién es la persona que cometa la locura y seguida de esa persona hasta el último – concretó Emma con sarcasmo, después de tomar su trago.

– Mi hermosa Emma, no te vayas a sorprender cuando tú y yo nos estemos besando – declaró Mathew con inocencia fingida.

Emma le dio un pequeño golpe sin evitar reír por la declaración de Mathew, y por la risa escandalosa y contagiosa que emergía de su boca.

– Parece que ya te está haciendo efecto el alcohol – comentó Tom – ya sabemos quién será el primero. – Terminó de decir el chico a lo que todos asintieron vociferando a Mathew.

– ¡Bueno, bueno! – exclamó Mathew terminando de reír – Cambiando este curioso tema quiero decirles que me da gusto verlos todos aquí, aunque aún faltó gente, – dijo mientras alzaba su copa y apuntaba hacia Oliver, refiriéndose a que sorprendentemente falto su hermano, – pero será en otra ocasión que de nuevo se dé esta reunión y los demás puedan venir, y con esto me refiero a Daniel y James, así que brindemos por ello y que podamos disfrutar al máximo esta noche.

– ¿Qué no falte brindar por la locura que se cometerá esta noche? – interrumpió Oliver con sarcasmo.

Mathew asintió y alzó su copa – Por la locura que se cometerá esta noche. ¿Salud?

– ¡Salud! – exclamaron todos al unísono soltando varias carcajadas.

Oliver tomó de un solo trago toda la bebida que contenía la copa, a lo que hizo sorprender a los demás.

– Se nota que no tomas todo el tiempo – comentó Bonnie con sarcasmo.

Oliver no le dio importancia y se sirvió más.

– Está en duda quien será el primero en cometer la locura – dijo Tom.

– Enserio Oliver no quiero que mañana me digas que me casé contigo – dijo Rupert con preocupación fingida.

– No te prometo nada – respondió Oliver.

Emma rió y sintió nostalgia, extrañaba sentirse como se sentía en estos instantes, relajada y con completa alegría. Súbitamente recordó cuando todos se reunían para festejar, cada vez que se daba por finalizada el rodaje o algún cumpleaño. Exactamente era las mismas bromas que se manifestaban en cada celebración.

– …cierto Emma?

– ¿Qué? – cuestionó Emma desorientada observando a Rupert. Era él quien le había preguntado algo que no supo que era.

– ¿Qué pasa nena? Has estado un poco desorientada – cuestionó Mathew mientras con curiosidad observaba a Tom, quien se hallaba hablando con Oliver, Mathew volvió su mirada hacia Emma.

Emma se sintió avergonzada, porque era cierto, jamás había pensado tanto como hoy, ella se disculpó explicándole que había recordado las veces que habían festejado y bromeado como esto instante a lo que todos asintieron contando hechos ocurrentes del pasado.

– Saquémonos selfies antes de entrar en la embriaguez – propuso Evanna mientras sacaba su móvil.

Riendo por la propuesta de Evanna, todos asintieron y comenzaron a sacar su móvil.

Comenzó un sinfín de flashes producidas por sus celulares altamente encarecidos, donde todos hacían sus mejores poses y una que otras luciendo poses estrafalarias–sobre todos de los chicos–Emma se toma fotos interminables con las Evanna, Katie y Bonnie, después se dispuso a tomar fotos con los chicos, donde salían absolutamente todos. Ella hizo lo mejor posible de no sacarse una foto individual con cada uno, porque irremediablemente sabía que si lo hacía con alguno de ellos, también lo tendría que hacer con Tom, así que guardó su celular rápidamente.

Las fotos finalizaron y la conversaciones entre ese grupo se tornaron más vivaces. En ocasiones los chicos le preguntaron a Emma como iba su trabajo como embajadora de la ONU, a lo que ella le respondía con un excelente, Mathew se interponía y decía que no era el momento de hablar de asuntos de trabajos.

Emma platicaba animadamente con Evanna, Katie y Bonnie algunas anécdotas pasadas que sucedieron mientras habían filmado Harry Potter y de cómo estaban esperando emocionada su filmación en La Bella y la Bestia y entre otras cosas femeninas; mientras que los chicos se apartaban y cada cuanto lanzaban risas de burla, a lo que Emma dedujo que hablaban cosas de "hombres".

Hubo incluso una pregunta que resultó extraña e incómoda para Tom, una pregunta que surgió de la boca de Rupert, que Emma y las demás chicas no pudieron evitar escuchar. Ya que Rupert le había preguntado o más bien gritado a Tom, del por qué no había traído a Jade a lo que el chico se tornó totalmente tenso, todos esperaban expectante una respuesta, y Tom quien carraspeaba y titubeaba por una contestación que con desilusión para todos nunca llegó, porque sorpresivamente Mathew interrumpió indicando que era el momento de bailar.

A Emma no le pasó desapercibido el semblante que puso Tom por la pregunta curiosa y ebria que le hizo Rupert. Pero no quiso indagar más por el tema.

Ella notó como Rupert y Oliver sacaban a bailar a Evanna y a Katie, y se disponían a ir a la pista de baile y también advirtió como Tom y Bonnie los seguían

- ¿Te gustaría bailar señorita?

Emma escuchó la voz de Mathew, y vio que este tenía extendida su mano a lo que ella sonrió. – Por supuesto. – Dijo la chica mientras le tendía su mano; se encaminaron a la pista de baila, donde todos comenzaban a bailar una música altamente tecno, mezclándose con la muchedumbre que se hallaba acalorada en ese sitio.

Los minutos se transformaban en horas extasiadas, y el efecto del alcohol comenzaba a brotar como gas toxico alrededor, Emma sentía la adrenalina recorrer su cuerpo, se dispuso a abandonar su estrés y dejarse llevar por el ambiente aglomerado.

Bebida tras bebida, sudor, roses, todo un completo éxtasi se hallaba en aquella disco. Los gritos de las personas, sus gritos, la música estridente retumbaba en sus oídos y como visualizaba extasiada las esferas de luces febriles que perseguían la danza de la musica, toda una completa excentricidad se manifestaba, pero de una manera agradable.

Pero no podía faltar una imperceptible molestia para Emma, en aquella agradable y excitante ambiente.

Ignorar a Tom.

Pensó que con ignorarlo se sentiría prácticamente bien, pero sentía esa pequeña molestia rondando en su interior, así que hubo un instante en que intentó hablarle pero eso se desvaneció, cuando surgió de nuevo ese pequeño remordimiento pasado, y además si hablamos de ignorancia a Tom también le estaba yendo muy bien, ya que él ni quiera ha tenido siquiera la desfachatez o el intento de tan siquiera acercarse a ella, así que razonando en sus propios pensamientos se reafirmó a continuar con ignorarlo por completo.

Cuando terminaban de bailar unos que otros regresaban a la zona VIP a descansar y beber, para nuevamente regresar a la pista de baile y mezclarse en la adrenalina.

La ignorancia se interpuso como un escudo incorpóreo entre Emma y Tom, construida por ellos mismos. Solo en ocasiones se manifestaba pequeños asentimientos o pequeñas sonrisas cuando los dos estaban involucrados en un tema en particular; pero cuando se terminaba la conversación en que los implicaba, nuevamente volvían a refugiarse en el baile y en alcohol.

Incluso el intercambio de pareja se daba cada cuantas horas pero ni siquiera ese dio resultado para siquiera interactuar, ya que cuando Emma veía la intención de Mathew-y era de pedirle que bailara con Tom-ella lo interrumpía que quería bailar con él y este asentía con curiosidad. Emma solo le producía aquello una vergüenza absoluta porque al parecer Mathew ya se había dado cuenta de que ella quería evitar a Tom lo mejor posible, pero Mathew ni siquiera le comentaba nada de eso, a lo que Emma agradecía internamente.

Pero para colmo y si el mundo estuviese en contra de ella, Oliver con su ebriedad había gritado a Tom-quien se hallaba conversando animadamente con Rupert-que sacara bailar a Emma.

Emma vio los rostros sorprendidos de todos y en ese instante quería que la tierra se la tragara, y percibió la tensión que creció alrededor. Escuchó a Mathew invitar a Evanna y Katie a que hicieran un "trío" en el baile y está sin dudar aceptaron para escapar de la tensión que se hallaba en la zona.

Ella vio a Tom con completa vergüenza y esté estaba completamente rígido. Tom tomó un trago de su copa y Emma percibió como se relajaba para después mostrar una sonrisa fingida aliviando su tensión, tomó a Oliver por el brazo y le dijo algo al oído, Oliver asintió vigorosamente y contra la lógica del universo tomó a una Bonnie sorprendida y la condujo nuevamente a la pista de baile.

Emma se preguntó en ese instante que era lo que Tom le había dicho para que Oliver actuara contra toda razón. Ella previó que Tom la sacaría bailar pero solo siguió charlando con Rupert, a lo que eso hizo más que ofenderla y originó el impulso de beber progresivamente de ese delicioso coctel, para ocultar en lo más profundo esa tozuda vergüenza y la contrariedad que le provocó Tom. No podía creer que Tom le apenara bailar con ella; eso fue lo que dedujo Emma, solo era un tonto baile, no harían nada fuera de lo normal.

Impulsada por alcohol y la rabia se levantó y se encaminó en el extremo del mueble donde se hallaba Tom y Rupert. Lo que diría a continuación, no lo diría si estuviera sobria, era solo por el estímulo que engendraba el alcohol y la rabia, fue una fusión sintética y emotiva que Emma no lo supo controlar.

Al posarse frente a Rupert de su boca salió lo que una Emma cuerda no quería pronunciar pero solo brotó… expandiéndose por el espacio donde todos se hallaban.

El arrepentimiento no estaba en esos momentos.

No aún…

– Rupert sácame a bailar, ya que como ves hay una persona aquí que le apena bailar conmigo – Listo lo dijo, Emma no miraba a Tom y no se dio cuenta que él había fruncido el ceño por su declaración – y como verás no hay nadie más disponible, solo tú. – Emma señaló a Mathew, Katie y Evanna quien bailaba frente a la mesa a cierta distancia. Emma percibió como Rupert se tensaba; sin duda se dio cuenta de la indirecta dirigida para Tom.

Rupert con vacilación miró a Tom quien aún observaba a Emma con el ceño fruncido, y volvió su mirada a la chica, quien esperaba expectante.

Rupert asintió levantándose, Emma lo tomó por el brazo y condujo a un Rupert contrariado hacia la pista, no sin antes llevar su copa también. Necesitaba mucho alcohol en eso instantes.

Se mezcló con las personas y distinguió a Oliver bailando con Bonnie, ellos los percibieron y Emma advirtió el rostro de confusión de Oliver pero no le dio importancia y comenzó a bailar. Distinguió después a Mathew y los demás integrarse a ellos.

Ignoró a Tom, no quería verlo después de lo que hizo, pero no se arrepentía.

Tal vez en otro momento.

Después de unas horas de completa adrenalina Emma se dispuso a descansar y regresó a la zona VIP, dejando a todos en la pista de baile donde tomó otro trago de esa deliciosa y exquisita bebida. Buscó su bolso que se hallaba justo a su lado y buscó torpemente su celular.

1:00 am

Soltó una carcajada, aún quedaba horas para seguir disfrutando, si es que no se desmayaba por ahí. Emma podía sentir el líquido tóxico recorrer por cada poro de su piel, y ya ni siquiera podía recordar la incertidumbre que llevaba consigo.

Derivó lejanamente que estaba un sesenta por cierto ebria. Nuevamente soltó otra carcajada, no recordaba haberse sentido así en mucho tiempo.

Siguió tomando, hasta que su beodez subió a un 70 por ciento.

Con torpedad se levantó del asiento y se dispuso a ir al tocador que quedaba muy cerca de la zona VIP.

Pero se detuvo cuando escuchó cerca de ella que la llamaban. Ella volteó.

Era Tom.

– Emma, quería preguntarte algo – dijo Tom mientras colocaba sus manos en los bolsillos y se acercaba a ella.

Emma se sintió turbada por dos cosas, porque él le hablara y por la pregunta que supuestamente ya sabía que le preguntaría.

Por la tontería que dijo hace rato atrás sin duda.

– ¿Así...? ¿Qué? – inquirió Emma con nerviosismo.

– ¿Te gustaría bailar?

La sorpresa se posó en el rostro de Emma. ¿Había escuchado bien? O solo era por la misma emanación del alcohol.

– ¿Qué? – preguntó Emma desorientada.

Tom sonrió. - ¿Qué si te gustaría bailar?

Emma observó como Tom extendía su mano.

La confusión se reflejaba aún en el rostro de Emma, Tom lo percibió.

– Lo que pasó hace un rato fue una total confusión – explicó el chico, Emma se tornó confundida y Tom continuó – en realidad si te iba a sacar a bailar pero te precipitaste, estaba comentándole algo importante… a Rupert en ese momento.

Emma comprendió todo, la confusión de Oliver al verla llegar con Rupert y se sintió desvergonzada – Lo siento no sabía que…

– Descuida, – le tranquilizó – entonces… ¿quieres bailar?

Ella no sabía que responderle en eso instante, el 30 por ciento de su razonamiento le manifestó que le dijera alguna escusa y se fuera cuanto antes que sería una muy mala idea; y el 60 por ciento de su estado de ebriedad le exclamaba a gritos que aceptara que sería descortés de su parte dejarlo con la mano extendida y que disfrutara del momento. Y como si la cantidad mayor ganara, Emma decidió aceptar su propuesta, donde finalmente tomó la mano extendida de Tom. El razonamiento no tuve el poder necesario de convencimiento, no supo manifestarle las consecuencias que acarrearían el haber aceptado, más la ebriedad si tuvo el poder necesario de convencimiento, supo manifestarle que no importaba las consecuencias, que solo disfrutara el momento…

Emma deslizó su mano en la de él, y se encaminaron juntos. Los dos cada cuanto tropezaban y soltaban carcajadas burlándose de ellos mismos, así que inevitablemente a Emma le causó nostalgia, como también le hizo dar cuenta que Tom estaba en su mismo estado, lo detalló y percibió que sus ojos estaban enrojecidos.

– Tom, no creo que sea buena idea bailar – apuntó Emma con duda, mientras detenía su paso.

Tom se detuvo y negó con la cabeza. – es lo mejor que podemos hacer. – Finalizó y volvió a tomar la mano de Emma.

Cuando llegaron a la pista de baile, Emma percibió que todos aún seguían bailando y sacándose fotos con algunas personas del lugar. Ellos los distinguieron y sus rostros mostraron sorpresa, menos Mathew y Oliver quien alzaron su copa hacia ellos y mostraba una sonrisa que se asemejaba a embriaguez. La sorpresa desapareció de los rostros de los chicos pasando a satisfacción quien les abuchearon.

Tom y Emma se mezclaron con la muchedumbre y comenzó a sonar una música que Emma reconoció al instante, era de Calvin Harris muy sonada en esta época y muy sensual. Emma con nerviosismo pero impulsada por el alcohol y la adrenalina que trasmitía las personas a su alrededor comenzó a moverse al ritmo de la música moviendo sensualmente sus caderas quedando de despalda de Tom a pesar de todo aun sentía una pequeña timidez al verlo a la cara después de tanto tiempo, y además de la estupidez que había dicho. Repentinamente sintió las manos de él rodear sus caderas, dio un respingo pero como pudo se recompuso y siguió bailando.

Ella se sentía como una hoja llevada por el viento, sentían deslizarse por los senderos más placenteros y agradables que le daba el entorno.

Emma volteó quedando frente a Tom y deslizando sus manos en su pecho hasta enredarlos en su cuello, Tom aún mantenía sus manos alrededor de su cintura, y cada cuento deslizaba su mano a la espalda descubierta de ella, estaban demasiados juntos para lo que antes estaban separados, Emma no pensaba, y percibió como sus alientos embriagadores se mezclaban inevitablemente causando un efecto irracional y peligroso que ella irremediablemente no supo controlar, instada por el momento y efecto del alcohol comenzó acercarse más y más a Tom, él se detuvo y ella también, lo miraba fijamente mientras comenzaba acercarse y finalmente pudo rozar levemente sus labios, no había razonamiento para Emma en ese momento, y para total contrasentido Tom no se apartaba. Emma seguía rozando sus labios, una voz le gritaba "que rayos estaba haciendo" pero la destilación del alcohol interrumpió exclamándole que avanzara.

Ella lo miró a los ojos y lo primero que vio fue confusión para luego pasar a una intensidad que solo hizo a que ella continuara. La barrera que construyó Emma comenzaba a grietarse lentamente, pero ante de intentar romperse completamente la razón pudo más y Emma se apartó de Tom como pudo.

Ella miró hacia todos lados con total desconcierto, fijándose si alguien había notado lo que estaban haciendo, pero al parecer todos las personas se hallaban enfocadas en ellos mismo.

Ella no lo miró, se sentía desvergonzada, tal ves estaba pensando lo peor de ella, quizás, no tuvo el tiempo de pensar en ello.

Emma como pudo salió de sus brazos, y se introdujo entre la multitud para poder perderse e irse de ese lugar cuanto antes. Ya sabía lo que estaba a punto de hacer, no era tonta, con solo ver pensar en sus intenciones ya sabía la locura que estaba a punto de cometer. Sabía que no era buena idea aceptar bailar con él. La locura estaba a punto de alcanzarla.

Lejanamente recordó las palabras de Mathew.

Chicos no cometan una locura esta noche, por favor…

Eso no pasará Mathew…

no quiero verlos besuqueándose entre ustedes, y me refiero a que tú te estés besuqueando con Rupert o hasta con la misma Emma…

Eso no pasará Mathew…

¿Sabes los efectos altamente secundarios que tiene este alcohol Emma? ¿No es así Oliver?...

Eso no pasará Mathew…

¿Qué no falte brindar por la locura que se cometerá esta noche?...

Eso no pasará Mathew…

Por la locura que se cometerá esta noche. ¿Salud?...

Eso no pasará Mathew…

¡Salud!..

Una de sus manos la condujo a su cabeza por fuerte dolor que les produjo sus pensamientos. No podía creer que las palabras de Mathew siempre fueron literales.

Siguió mirando hacia los lados y percibió un pasillo que podía conducirla tal vez a un baño. Fue hasta allá y se sintió aliviada, la música quedaba opaca para sus oídos, ya nadie la empujaba y también porque distinguió el baño de mujeres.

Se sostuvo de la pared porque casi cae, repentinamente y contra toda lógica sintió una fuerte ganas de reír.

Comenzó a reírse a carcajada, reírse de ella misma por casi caerse, reírse por todas las emociones que revoleteaban alrededor de ella, por la locura que casi comete. El alcohol sin duda la estaba afectando de sobremanera pero no le importó porque siguió riéndose.

Cuando paró, se encaminó en el pasillo aun soltando pequeños carcajeos. Llegó E ingresó al baño, vio que dos chicas estaban retocando su maquillaje pero de manera torpe ya que a simple vista Emma percibió que aquellas muchachas estaban en su mismo estado de embriaguez, al notar esto Emma soltó otra carcajada ,a lo que las chicas voltearon, y al verla mostraron asombro en su rostro, no todo los días se encontraban a un famoso y más si ese famoso era una Emma Watson risueña.

Como si fuera lo más común, las dos chicas con torpedad se abalanzaron hacia Emma. Ella Les correspondió el abrazo y siguió riendo y lo que hizo fue contagiar a las dos chicas.

Cuando finalizó el abrazo las chicas le exclamaron un te amamos, Emma les dijo que también las amaba donde provocó otra carcajada, las dos chicas se despidieron de Emma aun en risa dejando a la chica en completa holgorio.

Emma tal vez no recordaría esa extraña interacción que tuvo que aquellas chicas, oh quizás tampoco recordaría lo que hace rato estaba haciendo.

Tal vez.

La chica se visualizó, y lo que vio reflejado fue a una mujer completamente distinta a lo que ella solía ser lejos de este lugar, una mujer relucida y risueña. Notó que el maquillaje estaba totalmente corrido, y el cabello un poco alborotado pero que le daba un aspecto sensorial, miró hacia abajo y el vestido estaba un poco subido.

Todo lo divertido se separó de ella dándole oportunidad a la incertidumbre. Recordó lo que hace unos minutos estuvo a punto de hacer, ella sospesó que Tom ya se iría y todo por culpa de ella, por su tontería.

No era ella...

era el alcohol...

Se excusaba Emma para encontrar de alguna forma alivio.

Siguió parada frente al espejo no sabía por cuento tiempo estuvo ahí, estaba ida... sumergidas en sus turbulentos pensamientos.

Repentinamente sintió un fuerte dolor de cabeza por las emociones que retumbaban en su cabeza a lo que eso hizo espabilarla.

¡Tenía que irse cuento antes!

Con el 30 por ciento de sobriedad que aun tenía, se dispuso a quitarse rápidamente el maquillaje corrido, y arreglar su vestido.

Salió del baño y afectada por las emociones y el alcohol se sintió mareada nuevamente. Volvió a sostenerse en la pared pero esta vez no rió sino que siguió caminando pero sin mirar hacia adelante, su mano la llevaba hasta su cabeza para poder calmar de alguna forma su mareo y la incertidumbre.

La chica estaba tan distraída que tropezó con alguien.

– Lo siento – dijo desorientada, al levantar completamente la mirada se isoprendió por la persona que tenía al frente – Tom... – ¿Qué hacía Tom aquí? Ella por extraño que sea le sonrió y se dispuso a irse cuanto antes pero el chico la frenó interponiéndose por completo en su camino.

– ¿Por qué huyes? ¿Te arrepientes de lo que estabas a punto de hacer? – deliberó Tom con el ceño fruncido.

Fue como si todo el líquido tóxico hubiese desaparecido de su sistema, ¿en verdad estaba escuchando lo creía haber escuchado?

– ¿Disculpa? – titubeó Emma.

Tom negó con la cabeza. – No, responde.

– ¿De que estas hablando? – preguntó Emma cruzando sus brazos, ocultando su nerviosismo y llevando sus manos nuevamente a la cabeza, el líquido tóxico había regresado.

– Sabes muy bien – dijo Tom con absoluta molestia en su voz – ahora responde – demandó.

Emma se sorprendió porque era la primera vez que percibía a Tom de esa forma, sin duda el alcohol lo estaba afectado también, y por otro lado se sentía delatada e insolente, nunca pensó que Tom le preguntaría la locura que estaban a punto de cometer, pensó en que él se iría con los chicos a despedirse de ellos y alejarse del lugar, en vez de buscarla, el tenia novia…

Emma al pensar en ello se sintió terriblemente culpable, se había olvidado de Jade por completo.

Tenía que evitar este tema e irse.

– No… yo no sé de qué hablas… así que con permiso. – finalizó Emma, dando por zanjado el tema. Ella pasó de él, quería llegar rápidamente donde los demás pero inesperadamente Tom la tomo por el brazo haciéndola girar, a lo que Emma se sorprendió de sobremanera y no solo ella, Emma pudo percibir que Tom estaba igual de sorprendido.

Recordó nuevamente las palabras lejanas de Mathew, y sonó una alarma. Tenía que alejarse cuanto antes de Tom.

– Suéltame – soltó Emma.

– No – negó Tom, retomando su postura anterior, aun tomando el brazo de Emma.

La respiración de Emma se hizo errática invariablemente, no le gustaba el rumbo de esta situación.

. – Tom, de verdad suéltame, tu… mira nuestro estado, no es el momento.

Tom volvió a negar.

– No si antes respondas a mi pregunta.

– No Tom, no sé de qué me estás hablando.

– Si sabes.

Emma se desesperó por completo.

– ¡Joder, suéltame! – gritó Emma jalando su brazo, escapando finalmente de él pero eso duro poco porque Tom volvió a tomarla y sin querer la jaló fuertemente haciendo que Emma chocara su rostro en el pecho de Tom.

Emma alzó su cabeza, y su mirada volvió a conectarse con él, y por un impulso ajeno, por la rabia, por la incertidumbre, y por todos los sentimientos que se mezclaron con la destilación alcohólica, lo besó con desesperación y fue como si se sintiera caer a un abismo porque ella sabía que eso no estaba bien pero fue inútil tratar de evitarlo, pero cualquier pensamiento preocupado fue sustituido ya que invariablemente Tom también le correspondió el beso de la misma manera, y se sintió flotar más allá, el fuego y lo tóxico los envolvió como una manta invisible, olvidándose de todo,en ese instante derrumbaron la barrera incorpórea que construyeron sin saber las consecuencias y confusiones que traerían a sus vidas.

Continuará.