Pecado: Lujuria
Palabras: 302
Palabras de Consuelo
Veía su cuerpo tendido en el suelo, el sol se había puesto ya y el Noé se había ido con sus vasallos. Lenalee llegó con la ayuda de la orden solo para encontrarse con un horrible panorama. La sangre cubría la tierra formando un charco alrededor del ya frío cuerpo del pelirrojo. Vio con pesar como la chica caía arrodillado frente a su cuerpo y apoyaba la cabeza en su pecho solo para comprobar lo que ya sabía. Que había muerto. Todo era culpa de la lujuria, todo era culpa de su deseo desenfrenado de conocimiento, si no hubiera sido un bookman, si su lujuria no hubiera sido tan grande, quizás las cosas hubieran sido diferentes. Pronto, Yu y Allen que también se encontraban allí, arrancaron a Lena del cuerpo inerte de su amigo. Ella se retorcía para volver a abrazar su cuerpo y los dos chicos hacían lo necesario para mantenerse aferrados a ella, ellos también tenían miedo de desplomarse si la soltaban.
Luego de que Lenalee dejó de intentar volver a entrar en contacto con la fría y tiesa piel de Lavi, los buscadores pasaron a hacer lo que siempre hacían en estos casos. Llevarse el cuerpo. Cuando el páramo quedó vacío a excepción de sus tres amigos que comenzaron a irse, se acercó a ellos y su espíritu tocó a Lenale en el hombro.
—Estoy bien...— le susurró—No te preocupes Lena, siempre te estaré observando.
Una lágrima bajó por su mejilla cuando fugazmente dio vuelta su rostro jurando haber oído a Lavi, pero una vez más se encontró con el vacío, siguió caminando, con una extraña calidez en el corazón.
Lavi sabía que Yu y Allen lo superarían, pero temía por Lena, por su Lena. Su espíritu sonrió, quizás su lujuria no era solo de conocimiento después de todo...
