N/A: En este capítulo he puesto unos fragmentos de un par de canciones, que representan lo que la banda de Allen está tocando. El grupo que las toca se llama Galileo Galilei, la primera canción se llama: "Oh, Oh!" y la segunda "koi no jumyou" Ojala puedan escucharlas mientras Leen el capítulo! :D

DEPARTAMENTO CUATROCIENTOS SEIS

"CAPITULO IV"

Las luces se encendieron, el escenario estaba listo. El público recibió a Kanda, Allen y Lavi con ovaciones y un caluroso aplauso, Allen enchufó la guitarra al amplificador e hizo un par de pruebas antes de comenzar, tomó el pedestal del micrófono nivelándolo a la altura de su boca.

Sus pupilas plateadas recorrieron de hito en hito todo el lugar buscando a la dueña de la brillante cabellera color esmeralda. Con la decepción reflejada en su rostro rasgueó las cuerdas de su guitarra llamando la atención del público.

– ¡Buenas noches Black Cat! ¡Nosotros somos "The Exorcists"! – Allen presentó a la banda y miró a Lavi para que este diera la señal.

– ¡1, 2, 3! – Y así el concierto comenzó…

Lenalee miró la hora: las diez y media, el concierto ya debía de haber empezado… La chica apresuró el paso, recorrió la solitaria avenida cuesta abajo y a lo lejos pudo ver que un Taxi se de suerte y quizás… lo lograría. Le hizo señas al Taxi y en cuanto se orilló se subió a él.

– ¿Puede llevarme al Black Cat, por favor?– Le indicó, el chofer asintió y se puso en marcha.

Lenalee respiró hondo, sintió que finalmente podía tomar un descanso, estaba agotada, volteó hacia atrás y miró con melancolía como se alejaba cada vez más de su casa. Recodó la discusión que tuvo con su padre orillándola a salirse a escondidas.

Ahora ya nada podría detenerla. Por supuesto que tenía miedo, pero su corazón deseaba con fuerzaprobar por primera vez, aunque sea un poco de libertad, conocer el estilo de vida que se supone que los jóvenes de su edad tenían. Quería vivir su propia vida, tomar sus propias decisiones, conocer gente, hacer amigos,sentirse joven, reír, llorar, divertirse y tal vez enamorarse…

Sabía que salirse de casa sin permiso y desobedecer las órdenes de padre, no habían sido las decisionesmás inteligentes que pudo tomar, pero en aquel momento de desesperaciónla idea se convirtió en su única opción y por esopase lo que pase, sea bueno o malo, nadie le arrebataría esa oportunidad…

Nadie le arrebataría esa noche…

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Pasaban de las once y media y Lenalee seguía atorada en el embotellamiento de la gran ciudad… Varias de las avenidas principales estaban a reventar de autos, había gente por todas partes, paseando, entrando o saliendo de algún antro o restaurante. Aquello conocido como "La vida nocturna" lesorprendió de sobremanera...

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"…Eki no hōmu ni mo ano benchi ni mo
kono tōri ni mo kimi wa i naku te
ikitsuke no mise furui eiga kan"

"Subete no basho ni boku wa modotta
soshite satotta
mō owari da to
kimi wa futari no subete o sugisatte ittan da to…"

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– ¡Gracias! – Gritó Allen al terminar la canción.

Del suelo tomó la botella de agua y bebió de ella sin tomarle directamente de la boquilla. Se limpiólas gotitas de sudor de la frente con el dorso de la mano y se acomodó el cabello hacia atrás, queinmediatamente regresó a su posición original, dejando un par de mechones desordenados hacia los costados.

La banda tomó un breve descanso, Allen se acercó a Lavi y le ofreció su botella de agua, él la aceptó con gusto, tenía la frente y la espalda completamente empapada por el esfuerzo que aplicaba al tocar la batería. Kanda también se encontraba un poco apartado de su par de amigos, tomaba agua y esperaba a que el resto estuviera listo para seguir.

– ¿Y bien? ¿Con cuál cerraremos? – Preguntó Lavi a sus compañeros.

A Allen se le vino a la mente una canción que le hubiera gustado tocar para Lenalee si ella hubiese estado ahí. No quería admitirlo, pero aquella muchacha lo traía como loco, había robado por completo su atención y tan sólo pensar que desde que la conoció no ha podido dejar de pensar en ella, recordaba con emociónsus tiernos y chispeantes ojos violetas que lograban cautivarlo por completo, haciéndolosonreír cual tonto.

Fue entonces cuando tomó la decisión de que aquella canción sería con la que cerrarían. Porque a pesar de que la chica no estuviera ahí, él pensaría en ella, fantaseando con que de alguna manera su voz pudiera alcanzarla hasta donde sea que ella se encontrara y entonces mantendría la esperanza de volverla a ver…

– Koi no Jumyo… – Dijo Allen.

– Pues Koi no Jumyo será… – Contestó Lavi con una sonrisa.

Allen retomo a su posición después de la pausa que hicieron. Le hizo algunos ajustes al amplificador y afinó las cuerdas deguitarra, mientras que Kanda y Lavi hacían lo mismo con sus respectivos instrumentos.

– ¿¡Cómo se la están pasando Black Cat!? –Allen se dirigió al público, quien respondió animado entre gritos y risas. – Esta será la última canción de la noche, esperamos que sea de su agradado...

– ¡1, 2, 3!

El sonido de la batería se hizo presente, seguido del bajo y la guitarra, Allen se acercó al micrófonocerró los ojos y comenzó a cantar…

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"Moshimo kanashimi ga tsume o toide
Anata no koto o hikisakou to
Chikadzuitemo
Boku ga soko de owaraseru
Kitto sono akumu o"

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– ¿Señor, que tan lejos estamos del Black Cat? – Preguntó Lenalee al chofer, angustiada por que el tráficono les permitía avanzar.

– Ya estamos cerca señorita, como a unas tres cuadras más al frente…

– ¡Perfecto! – Lenalee sacó el dinero de su bolso y le pagó al chofer – ¡Muchas gracias! – Bajo del automóvil y emprendió carrera. Los tacones le lastimaban al pisar, pero ni siquiera el dolor sería capaz de detenerla. Se fue abriendo paso entre la gente, tropezando y chocando con algunas de ellas al no verlas por la prisa que llevaba.

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"…Rakutenka kidori de itainda
Nanigenai tsuyosa ga hoshiinda
Kimi no tame ni Boku no tame ni
Tamashii datte tatakiutte…"

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– ¡Con permiso! ¡Disculpe…! ¡Lo siento mucho! ¡Disculpe…! – Se disculpaba Lenalee mientras corría a toda velocidad, ya estaba cerca,podía ver el letrero de "The Black Cat" a media cuadra.

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"…Iinda
Sono kakugo ga boku niwa ne Arunda
Soredemo
Kimi to no hibi ga kou iunda…"

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– ¿Disculpe señorita, me puede permitir ver su identificación? – La detuvo el cadenero. Lenalee buscó desesperadamente su credencial y se la mostró.

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"..Itsuka ne" tte "Itsukano?" tte
Zutto sonna choushi datta
Koboreochita namida o hirou yo…"

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El hombre le permitió la entrada a Lenalee, y ella entro siendo guiada por el sonido de la música y los gritos de las personas. Fue entonces cuando logro ver a Allen parado sobre el escenario, La chica buscó la manera de acercarse a él para verlo mejor, se abrió paso entre la multitud hasta que logró estar los suficientemente cerca del escenario.

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"…Doushiyou" tte "Nani shiyou" tte
Kangaetetara asa ni natte
Konna fuu ni Bokura wa dareteitai dake
Sore ja dame…"

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Allen vio a Lenalee desde su lugar, se veía agotada, con la respiración entre cortada y con sus mejillas acaloradas. Él abrió los ojos emocionados y le dedicó una sonrisa, la más bella, tierna y sincera que Lenalee había visto. La chica también le sonrió y lo saludó con la mano. Quizas había llegado bastante tarde al lugar, pero el hecho de estar ahí y verlo por esos pocos minutos, le hacían sentir que todo había valido la pena…

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"…Aa mou ii ya Nandattakke
Hanashitetara asa ni natte
Sonna fuu ni
Bokura wa jareteitai daro
Sore nara
Itsuka mukaeru koi no jumyo o
Saki e Saki e Hikinobashite
Vanpaia no koibito mitai ni sa
Kimi to itai Sore ja dame?"

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–¡Muchas gracias! – "The exorcists" se despidió de su público.

Mientras Kanda y Lavi desmontaban la batería, Allen se acercó a la orilla del escenario y se sentó de cuclillas frente a Lenalee.

– Dime Cinderella-chan, esta vez no te piensas escapar ¿Verdad? – Le sonrió travieso.

– ¿Cinderella-chan…? – Lenalee soltó una risita, por la manera en que la llamó – No, estaba vez no pienso escapar…

– Bueno – Allen sonrió con satisfacción – Espérame aquí, iré a ayudarles a guardar los instrumentos a los chicos, no tardo – Lenalee asintió con la cabeza.

Después de recoger las cosas de la banda y subirlas a la camioneta de Lavi, Allen regresó con Lenalee y la invitó a tomar asiento en unas de las mesas desocupadas del bary poder charlar un poco con ella.

– ¡Tremenda carrera la que te has aventado Cinderella-chan! – Se sorprendió Allen después de que Lenalee le contara las dificultades por las que tuvo que pasar para poder llegar a la cita. – Hasta me siento mal de que hayas tenido que pasar por todo eso… y sólo por ¿Mi? – Esto último lo dijo con un tono juguetón haciendo sonrojar a Lenalee, que no se atrevió a contradecirlo, ya que en gran parte era cierto…

– ¡Que no se te suba a la cabeza! – Lenalee enarcó una ceja y sonrió altiva.

Allen se echó a reír por el comentario de Lenalee. La mesera llegó con las bebidas, las colocó sobre la mesa con cuidado y antes de retirarse se acercó a Allen para decirle algo en voz baja al oído mientras retorcíajuguetonamente con su dedo uno de los mechones del cabello de Allen.

Allen rio y asintió con la cabeza, la mesera miró a Lenalee con una sonrisa y luego se marchó. La chica peliverde estaba totalmente desconcertada por lo que acababa de pasar, frunció el ceño y puso una expresión seria en el rostro, apretando los labios celosa.

– ¿Qué fue eso? – Preguntó molesta. Aunque después se arrepintió de haberlo dicho, ¿Por qué se ponía celosa con una persona a la que acababa de conocer?

Allen la miró sorprendido y no pudo evitar echarse a reír de la expresión molesta de Lenalee con sus pucheros de niña mimada.

– Jajajajajaja – Se rio a carcajadas, a tal punto de que tuvo que llevarse la manos al estómago por tanta risa. – ¿No me digas que estas celosa? – Preguntó limpiándose las lágrimas de los ojos.

– ¡Po-Por supuesto que no estoy celosa! – Desvió la mirada enojada, con las mejillas ligeramente sonrojadas.

– Jajajaja ¡Oh vamos! No te pongas celosa, no me dijo nada malo –Allen la miró divertido, pero ella continuó ignorándolo, cual niña pequeña. – Sólo me dijo: "Es una chica muy hermosa la que tienes ahí" Puedes tomarlo como un cumplido…

Lenalee le miró de reojo, él tenía los ojos puestos sobre ella, sonreía mientras le daba un trago a su bebida. La peliverde ya no fue capaz de seguir con su postura "enfadada". Rodo los ojos fingiendo fastidio antes de voltear a ver a Allen, gesto que lo hizo sonreír aún más.

– Así que eres todo un "Don juan" ¿Ehhh?

– Veras, no me gusta alardear sobre eso jajaja…

– Si como no… – Lenlaee entrecerró los ojos y le di un trago a su bebida – ¿Y puedo preguntar, con cuantas mujeres has estado entonces?

– ¿Cuántas? Hmm deja veo… – Allen simuló que las contaba con los dedos de la mano. – Como veinticinco – Y le sonrió.

Lenalee lo miró sorprendida y un poco ruborizada.

– ¿¡Veinticinco!? – Expresó sin darse cuenta de cuanta fuerza había puesto al colocar su copa sobre la mesa, haciendo un ruido escandaloso – ¡No te creo! ¡De seguro eres un sinvergüenza! – Lo miró incrédula.

– Jajajajaja ¿No me crees? Bueno, en ese caso… fueron cuarenta… – Su rostro formó una sonrisa traviesa.

– No eres gracioso ¿Sabes? – Lenalee se cruzó de brazos y alzó una ceja molesta.

– Jajajaja ¿No era así? ¿Entonces que te gustaría que te dijera? ¡Ah, ya se! – Allen se encogió de hombros poniendo una expresión tímida. – Bueno… es que y-yo… yo aún soy virgen… por favor se gentil conmigo…

–… – Lenalee entre cerró los ojos –… Ja… ¡Jajajajajaja! – Ya no pudo aguantarse la risa.

Allen también se echó a reír proponiéndole un brindis a Lenalee.

– ¡Por la virginidad! – Brindó Allen, chocando su copa con la de Lenalee.

Ambos le dieron un trago a sus copas y sonrieron.

– Pues déjame decirte… – Le dijo Lenalee usando un tono más serio. – Que yo no soy como el resto de las chicas y no te será fácil jugar conmigo de esa manera…

– Lo sé – Respondió Allen – Desde que te vi me di cuenta de que eras diferente… por eso estoy interesado en conocerte, Lenalee.

– No te creo… – Le contestó con desconfianza.

– Si fuera mentira, ya estaríamos en la parte de atrás… – Allen señaló hacia la salida de emergencia, que daba a un callejoncito detrás del bar. – Haciendo cosas de "adultos" – Lenalee se sonrojo sin decir nada. – Pero en lugar de eso estamos aquí platicando – Allen sonrió de lado.

– ¿Ahh? ¿Y qué te hace pensar que yo me involucraría contigo así de fácil? Así que no estés tan seguro de eso… – Lenalee se cruzó de brazos y mostró una sonrisa altiva.

– Soy buen besador… – Allen le sonrió seductor.

– Eso es lo que tú crees…

– Bueno, veinticinco mujeres me respaldan – Lenalee infló las mejillas haciendo una mueca enfadada que Allen no pudo evitar echarse a reír.

El peliblanco apoyó los codos sobre la mesa y cruzó los brazos acercando su rostro al de Lenalee.

– Puedo demostrártelo si quieres… – Le dijo mirándola a los ojos haciéndola sonrojar.

– ¡No-No no creo que sea necesario! – Contestó avergonzada.

– Jajajajaja

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Allen acompañó a Lenalee hasta su casa, se quedaron un momento parados cerca de un árbol, dando la impresión de que aún no querían despedirse.

– ¿Segura que estarás bien? – Preguntó el peliblanco preocupado por la chica – No quisiera que te metieras en problemas por mi culpa…

– Estaré bien, además fue mi decisión salirme sin permiso – Le sonrió – Así que no es tu culpa.

– Aun así, yo… – Se llevó la mano a la nunca pensativo y la miró con pena. – Gracias, por venir…

La chica se encogió de hombros sonrojada. Allen la miró con ternura y se acercó despacio a ella tomando con suavidad sus mejillas, haciendo que lo mirara directamente a los ojos. Lenalee se ruborizo nerviosa, sus pupilas violetas se dilataron al ver la hermosa sonrisa que tenía el joven enfrente de ella, su nerviosismo aumentaba con forme Allen acercaba rostro cada vez más al de ella, hipnotizándola con sus plateados ojos que centelleaban bajo la luz de la luna.

Lenalee se dejó llevar, cerró sus ojos y su cuerpo se estremeció en el momento en que su frente y nariz se rozaron con las del joven. Sintió su respiración acariciar su piel, con un dulce, pero varonil aroma que le embriagaba los sentidos, haciéndola desear querer más y degustar sus labios como si fueran su nueva adicción.

La respiración de ambos se aceleró y sumergidos en una lucha entre alargar el momento, o juntar finalmente sus labios y ser testigos de los sabores que cada uno le brindaba al otro.

– Es absurdo… me gustas tanto que… – Le susurró Allen a Lenalee, casi rozando sus labios con los del ella al hablar – Que prefiero abstenerme de este enorme deseo que tengo de besarte, para demostrarte que, mis intereses sobre ti son sinceras… – Allen apartó con dolor su rostro del de ella, como si aquella acción fuera en contra de su propia voluntad. – Por eso te esperare todo el tiempo que necesites, hasta que confíes en mí y sea tu corazón el que desee besarme…

Allen quitó su mano del rostro de Lenalee para tomar su delicada mano y darle un beso en el dorso. La joven había quedado completamente cautivada y sonreía tímidamente con un hermoso rubor rosado en sus mejillas.

El peliblanco se despidió de ella y Lenalee se quedó viéndolo marcharse hasta perderse dentro de la espesa oscuridad de la noche, con la sensación de que su corazón en cualquier momento podría escapársele del pecho y salir corriendo tras de él en un abrir y cerrar de ojos…

CONTINUARA…

Aquí está el siguiente capítulo :D espero que les haya gustado! Al igual que las canciones que elegí. ¡No olviden dejarme un lindo review! ¡Nos estaremos leyendo en el siguiente capítulo! Bye byeeee