¡No me maten! Sé que me he tardado, pero entiendan, mi vida es muy difícil en este momento u.u

Como sea, no voy a atormentarlos con una excusa enorme sobre el porqué de mi irresponsabilidad.

Disfruten de este capítulo, nos leemos al final e.e


Capítulo 3

El día de la reunión del Concejo de Guerra estaba muy próximo y ya todo Berk estaba listo para recibir a los jefes que participarían en dicha reunión. Pero todo eso no calmaba la inquietud de Hiccup, al contrario, la incrementaba.

No le preocupaba la reunión, le preocupaba la decisión que fueran a tomar al final de la misma… una decisión que ya había comenzado a causar temor en su mente pues sabía perfectamente cuál sería.

Guerra.

Eso era lo que les esperaba detuvieran a tiempo o no a Drago Bludvist. La reunión solo era para asegurarse de que todos estuvieran de acuerdo con tal acción y para organizarse cuando esta llegara.

Era a eso a lo que le temía, a la guerra. Porque en el pasado lo único que consiguió fue pérdida y dolor; no quería eso de nuevo, no cuando comenzaba a recuperarse, cuando todo Berk comenzaba a recuperarse. Drago Bludvist les había arrebatado a su jefe, a los dragones y destruido Berk; ¡Odín sabe que fue muy difícil vencerlo en esa ocasión! Hiccup ni siquiera recuerda cómo logró tomar la fuerza necesaria para salvar a su gente y a su mejor amigo a pesar del dolor que la muerte de su padre le provocaba. Pero ahora, todo eso que había creído haber superado, volvía y le recordaba que la historia estaba próxima a repetirse si él no hacía algo primero.

¿Qué podía hacer?

—Me vendría bien un poco de ayuda, papá—Murmuró viendo el cielo nocturno que lo rodeaba.

Se encontraba en el pequeño claro donde él y Toothless se habían conocido varios años atrás. No tenía idea de qué hora era, pero no tenía sueño, ni frío a pesar del gélido viento. Solo estaba ahí, sentado con la espalda recargada contra el cuerpo de su dragón que dormitaba tranquilamente hasta que lo escuchó hablar.

El castaño, sintiendo a su amigo moverse, lo acarició inconsciente en la frente en señal de que volviera a dormir y el dragón, no oponiendo resistencia, obedeció; él si estaba cansado y con sueño a causa de su labor como dragón Alfa y como niñero de la Valkiria, aunque eso ultimo el vikingo lo desconocía.

—No puedo permitir que Drago gane—Dijo sin dejar de acariciar al dragón—, pero ir a una guerra tampoco es buena idea.

Detuvo sus caricias para llevarse ambas manos al cabello, enredando sus dedos entre este con desesperación.

— ¿Qué debo hacer?—Exclamó por lo bajo volviendo su mirada al cielo.

Sin duda no lamentarte—Gruñó el Night Fury abriendo ambos ojos y rodeando al chico con su cola en una muestra de afecto—. Saldremos adelante, juntos.

El dragón sabía que Hiccup no entendería sus "palabras", pero si sus acciones.

—Tienes razón—Suspiró agotado volviendo a acariciarlo, realmente había entendido a pesar de no comprender su idioma—, somos más fuertes unidos—Sonrío.

Y el Night Fury también lo hizo, satisfecho por calmar un poco a su jinete.

—Aun así…—Volvió a hablar el vikingo atrayendo la atención del dragón ahora molesto por verlo volver a dudar—, temo que nada bueno saldrá de eso.

Giró su mirada para encarar a Toothless, que lo observaba con detenimiento y disgusto.

— ¡No me veas así!—Reclamó apartándose para cambiar de posición y así poder estar frente a frente; él sentado sobre el suelo y Toothless acostado, pero ambos con porte firme—. Es una guerra, Toothless, nada bueno sale de las guerras…—Indicó—. Los dos lo sabemos mejor que nadie—Dijo lúgubre mientras bajaba la mirada con pesar.

Lo sé…—Murmuró con pesar el Night Fury volviendo a rodear al chico con su cola.

—Pero tú lo has dicho—Continuó Hiccup alzando la mirada al mismo tiempo que colocaba sus manos alrededor de la cabeza de su amigo—, lograremos salir a delante—Dijo con firmeza atrayendo a su dragón y dejando descansar su frente sobre la de él, ambos cerrando los ojos y disfrutando de su cercanía—… Tú y yo, unidos…

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Se llevó ambas manos a las sienes realizando un masaje suave en círculos para calmar las palpitaciones de su cabeza, había pasado las últimas horas escuchando a los jefes discutir; horas en las que, hasta el momento, no parecían ponerse de acuerdo sobre qué hacer con respecto al problema que presentaban. De hecho, entre tanta discusión el problema había pasado a segundo plano y ahora era un todos contra todos para decidir quién era mejor.

—Está claro que aquí quien menos debe opinar eres tú—Gruñó Magnus, jefe de la tribu de Escalofrío; un hombre corpulento y pelirrojo con mal carácter que se reusaba a dejar atrás las viejas costumbres.

Su víctima, un joven jefe, quizá de la misma edad que Hiccup.

— ¡Tengo tanto derecho de opinar como usted!—Se defendió el joven azabache—. Isla Magmal también corre peligro.

—Ustedes los Magmalos nunca nos han ayudado cuando lo necesitábamos, por el contrario, siempre intentaban atacarnos cada vez que pasábamos cerca de "su territorio"—Contraatacó Magnus cruzado de brazos y sentado con la espalda recta.

—Esas eran reglas del antiguo jefe, ahora todo es diferente—Exclamó el jefe de Magmal levantándose con rapidez de su lugar.

—Yo apoyo a Niels—Habló ahora un hombre un par de años mayor que Hiccup, de cabello rojizo y el rostro cubierto de cicatrices al igual que los brazos—. No tiene nada de malo que en el pasado Magmal fuera hostil, lo importante es que ya no lo es.

—Y tú sabes mucho de eso, ¿o no, Dagur?—Pronunció con repudio un hombre viejo, Holger, el jefe de la isla Fraternal—. Los Berserkers han provocado muchos problemas en todo el archipiélago, saqueando e invadiendo nuestras tierras.

— ¡Tu ni hables, Holger!—Rugió Mogadón, un gigantón rubio de un solo ojo; el líder de la isla Meadhead—. Ustedes nunca han querido mover un solo dedo en beneficio del archipiélago.

— ¡¿Y tú qué, Mogadón?!—Gritoneó el anciano con toda la fuerza que sus pulmones cansados le permitieron—. Ustedes tampoco son unos santos.

Habían llegado al punto en el que todos estaban de pie alrededor de la mesa, golpeando la misma, empujando sillas y gritándose entre sí. Pero… ¿Hiccup? Él permaneció en silencio sentado en su lugar, con las manos cubriendo sus oídos aunque eso no servía de nada, en realidad.

—Está bien…—Murmuró agotado el castaño—. ¡Ya basta! ¡Toothless!—Gritó levantándose también y llamando a su amigo que, con rapidez, disparó una bola de plasma al techo haciendo callar a todos—. Gracias—Susurró y el dragón asintió sin importancia volviendo a recostarse, teniendo la esperanza de, ahora sí, poder dormir.

Todos los jefes, ahora tranquilos, lo observaban atónitos y a espera de una explicación.

—Esta reunión es para acordar un plan de acción, ¡no para que discutan entre ustedes!—Los reprendió señalándolos con el dedo acusador—. Se supone que vamos a evitar una guerra, ¡no provocarla!

—Mi hermano tiene razón—Concedió Dagur colocándose a su lado para abrazarlo por los hombros—. Además, todos sabemos que Berk es una de las islas más fuertes gracias a sus dragones; claro que Berserk es mejor, pero…

—Gracias Dagur, pero no ayudas—Gruñó cansado el jefe de Berk.

—Lo siento—Sonrió nervioso el pelirrojo, liberándolo de su agarre para volver a sentarse frente a la mesa—. Entonces, jefe de Berk—Continuó con porte más serio, estirándose sobre la silla—, ¿cuál es el grandioso plan para salir con vida de la amenaza de Drago?

Eso bastó para que todos tomaran asiento nuevamente, observando a Hiccup con detenimiento, esperando a que les explicara su plan y les diera esa chispa de esperanza que tanto necesitaba el archipiélago.

Pero Hiccup no supo qué responder y tener tantas miradas posadas en él no ayudaba en lo absoluto. Suspiró con cansancio y se llevó una mano a la frente para apartar su cabello y secar el sudor que comenzaba a humedecer su piel.

—Drago quiere infundirnos miedo—Dijo por impulso, recordando las cartas que el hombre había enviado junto a varios cadáveres de dragones y personas—. Quiere que pensemos que él tiene todas las cartas.

— ¿Y no es así?—Cuestionó Magnus con los puños sobre la mesa.

—No sabemos hasta dónde ha logrado llegar Drago con su venganza, si tiene un ejército más grande o si consiguió más dragones—Habló ahora Niels con cierta preocupación en su voz.

—Tal vez tú tengas dragones, Hiccup—Dijo con voz gruñona el viejo Holger—, pero nosotros no.

—Ya estuve pensando en eso—Se defendió el castaño—. Berk tiene suficientes dragones como para proteger tanto nuestra isla como las suyas; he hablado con varios jinetes y estamos preparando a unos escuadrones que los apoyaran en la protección de sus tribus.

A Holger y Magnus esto no pareció gustarles, y es que ambos estaban tan decididos a no dejar atrás las viejas costumbres; que para ellos era inaceptable que los vikingos montaran dragones.

—No pongan esas caras—Reprendió Gobber que hasta el momento había permanecido en silencio junto a Hiccup.

El castaño suspiró y rodó los ojos, ¿por qué no lo ayudó cuando todos habían perdido el control?

—Si no quieren jinetes de dragones, entonces no se quejen y dejen de atosigar al pobre chico—Dijo con severidad y golpeó a su joven amigo en la espalda.

—Gracias, Gobber—Logró decir Hiccup a pesar de la falta de aire que el golpe le había ocasionado—. Magnus, Holger, les estoy ofreciendo protección; si no la desean basta con que lo digan; y lo mismo va para el resto. Si desean la ayuda, mañana mismo los escuadrones irán a sus islas.

Dagur, Niels y Mogadón se dirigieron miradas pensativas, debatiéndose en silencio o retándose para saber quién aceptaría y quién no.

—En Berserk no será necesario, hermano—Habló el pelirrojo—, nuestros jinetes han mejorado considerablemente gracias a ti y tu gente; pero, si llegamos a requerirlo, no dudes en que vendremos a pedirte ayuda—Sonrió satisfecho de sí mismo.

Hiccup no supo si era algo para agradecer.

— ¿Y ustedes?—Cuestionó Gobber a los dos jefes faltantes.

—Magmal lo agradecería enormemente—Dijo al fin Niels con el porte de todo jefe.

—Supongo que no tengo otra opción—Se encogió de hombros Mogadón, fingiendo no importarle.

—De acuerdo—Exclamó Hiccup levantándose y golpeando la mesa con la palma de la mano—. Ahora pasemos al resto del problema—Dijo, ignorando las miradas molestas de Holger y Magnus—. Si bien la protección ayudará, es algo temporal, debemos decidir qué hacer con Drago.

— ¿Y qué sugieres, Hiccup?—Preguntó Dagur con tranquilidad.

Hiccup no respondió, entre él y Gobber se dirigieron miradas intranquilas y, como el castaño no parecía poder decirlo, el herrero decidió tomar la iniciativa.

—Las advertencias son muy claras—Comentó con aire pesaroso a todos los presentes—, debemos prepararnos para una futura guerra.

—Aunque odie admitirlo—Suspiró el castaño alzando la mirada hacia el techo y suspirando rendido—, tienes razón...

Era increíble pensar que, después de todo lo que habían vivido, la historia se repetía y una nueva guerra comenzaba... o quizá, ¿se trataba de la misma? Quizá la guerra nunca había terminado y los últimos tres años solo fueron un breve descanso antes de que lo peor llegara.

—Un jefe protege a los suyos—Murmuró para sí mismo en un intento por obtener la fuerza suficiente y recordar a su padre.

Y tras ese corto momento de debilidad recuperó la fuerza para encarar a los demás jefes.

—Aunque Berk es el objetivo principal de Drago, no podemos dudar en que atacará el resto del archipiélago. Solo juntos podremos detenerlo, por eso les pido hacer una alianza de guerra—Habló con voz firme y solemne, de seguro su padre estaría orgulloso de él—. Luchemos esta guerra juntos y salvemos nuestro hogar.

Nadie dijo nada a pesar del silencio del jefe, su breve discurso había impactado, pero ninguno estaba dispuesto a hablar, tan solo se observaban, cuestionándose entre ellos para decidir qué hacer. Y no fue hasta que uno de ellos tomó la iniciativa cuando Hiccup respiró nuevamente, dejando escapar todo el aire que había estado conteniendo sin darse cuenta.

—Creo que hablo por todos cuando digo que…—Comenzó Dagur, levantándose de su asiento y apoyando sus manos sobre la mesa—… estamos contigo, hermano.

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Había aprovechado que Hiccup y los líderes de las distintas familias estaban en la reunión con los demás jefes, para poder escabullirse hasta esa playa; también había sido bueno que Toothless acompañara al castaño, ¡ese dragón la seguía a todas partes siempre que podía! Por eso agradecía que esta vez siguiera a su jinete, ella necesitaba un momento de soledad como nunca lo había deseado antes.

En el pasado siempre buscaba estar sola para entrenar, prefería eso a entrenar en grupo con otras Valkirias; pero ahora, ahora solo deseaba soledad para pensar, porque vaya que tenía mucho en lo qué pensar últimamente.

Y entre todos sus pensamientos, había uno que se alzaba por encima del resto: Hiccup.

No entendía por qué, no sabía qué había provocado que no dejara de pensar en el castaño; era un sentimiento extraño, un sentimiento que desembocaba en la necesidad de querer ayudarlo tanto a él como a su isla. Pero…

¿Y su misión?

Hasta ahora no había logrado deducir cuál era la dichosa misión que le habían encomendado las Nornas; tenía casi un mes en Midgard y aun no lograba descubrir nada, eso la frustraba enormemente.

Se sentía atrapada entre la espada y la pared, por un lado deseaba ayudar a Hiccup, pero por el otro estaba su deber como Valkiria y descubrir para qué había sido enviada al mundo mortal.

¿Qué debía hacer? ¿Qué camino tomar?

"Odín y yo te estaremos cuidando desde aquí."

¿Sería cierto?

Freyja le dijo que la estarían observando, pero no para asegurarse de que cumpliera con su deber, sino para asegurarse de que estuviera a salvo, ¿verdad? ¿Qué pensarían ellos si supieran que comenzaba a dudar de sus capacidades, de su encomienda? ¿Freyja se decepcionaría? ¿Odín la dejaría de reconocer como Valkiria?

— ¿Qué debo hacer?—Alzó la voz en un susurro.

*O*O*O*

La reunión había terminado bien –si con bien se pueden referir a tener que planear las defensas para la guerra–, y tal vez por eso es que no dejaba de pensar en el pasado… Ese tortuoso pasado que no ha dejado de atormentarlo, pues a pesar de que dicho hecho ocurrió hace tres años, los recuerdos estaban tan frescos en su mente como si recién hubieran ocurrido.

No estaba de más decir que no quería ir a la guerra; no por cobardía, sino más bien por conocimiento; él sabía lo que les esperaba si ocurría una guerra y no estaba dispuesto a pasar por lo mismo de nuevo. La última vez casi lo pierden todo; para él su mundo se vino abajo cuando su padre murió, casi pierde para siempre a su mejor amigo, su hogar fue prácticamente hecho pedazos… de no haber sido por su madre y Gobber, no habría logrado recuperarse para luchar.

Si Drago los atacaba de nuevo, no podrían resistirlo, él no podría resistirlo; pues, si los rumores eran ciertos, Bludvist había vuelto más despiadado y con un ejército más grande. Ni siquiera el Alfa y todos sus dragones podrían vencerlo, y eso era lo que lo aterraba…

No le preocupaba su vida, le preocupaba la de su gente, la vida de su familia… No se lo perdonaría si algo les ocurría y mucho menos si los llegaba a perder como a su padre.

— ¿Qué debo hacer?—Susurró con angustia dejándose caer sobre la espalda de Toothless mientras ambos volaban entre las nubes.

El dragón se limitó a gruñir con el mismo nivel de angustia, le dolía ver a su jinete en esa situación. Se había detenido, suspendido en el aire por un momento, permitiéndole a Hiccup un momento de serenidad, esperando que se levantara y tomara las riendas para seguir con su vuelo para liberar toda su tensión como solo ellos sabían hacer.

*O*O*O*

Su mirada estaba fija en el horizonte, justo donde el cielo y el mar se unían imposibilitando saber dónde comenzaba uno y donde terminaba el otro. La brisa fresca de la tarde golpeaba su rostro ocasionando que varios mechones de su cabello se escaparan de su trenza y rosaran sus mejillas cada cierto tiempo. Se abrazaba a sus rodillas estando sentada sobre la arena, no en busca de calor a causa del viento que se colaba entre sus ropas, sino por querer reconfortarse a sí misma, buscando consuelo en sus propios brazos.

—De seguro Brunilda, o Hilda sabrían qué hacer—Se lamentó dejando caer su barbilla sobre sus rodillas.

Ambas Valkirias, junto con Freyja, eran su ejemplo a seguir. Quizá estuviera mal decirlo, pero las admiraba, de pequeña, cuando entrenaba para ser Valkiria, siempre había soñado con ser tan fuerte y valiente como ellas. Aunque a Hilda nunca llegó a conocerla, pues, según las historias que le contaban, la habían perdido varios años antes de que ella naciera entre las Valkirias.

Pero en todas las historias que contaban sobre ella se le mencionaba como la gran guerrera que fue, lo triste que resultó perderla a causa de un mortal y el gran poder divino que tenía.

¿Poder divino? Se preguntaran, sí, verán, la mayoría de las Valkirias poseen un poder divino. Se dice que es la bendición que Odín les otorga y que, solo las más fuertes y valientes logran poseer. Y Hilda fue una de ellas, su poder era tan curioso, raro y poderoso. Es decir, no cualquiera tenía la habilidad de poder revivir a quienes morían en el campo de batalla.

Su poder había sido codiciado por muchos, y, aunque ella no estaba segura, creía que eso había influido en su desaparición.

¡Pero eso no importaba ahora!

Importaba que ella, Astrid, no era como esas Valkirias. Ella no era especial, ni valiente, ni fuerte; no tenía ningún poder, ¡ni siquiera podía descubrir qué hacía en Midgard! Comenzaba a creer que las Nornas se habían equivocado con ella.

"Las Nornas no se equivocan"

—Siempre hay una primera vez—Murmuró con cierta frustración, alzando nuevamente la mirada para observar el despejado cielo, añorando lo que hay más allá de él…

*O*O*O*

—No puedo permitir que Drago venga y ataque nuestro hogar—Murmuró y sus palabras a duras penas fueron entendidas pues sus manos cubrían su rostro.

Toothless gruñó un poco más alto en un intento por llamar su atención, y, aunque no entendía con precisión lo que ese gruñido significaba, sabía que él intentaba levantarle el ánimo.

Se apartó con lentitud las manos del rostro y observó por un costado la mirada verde de su amigo que lo inspeccionaba con cautela por encima de su hombro. Y en esa mirada verde tan parecida a la suya pudo leer sus claras intenciones, era como si le dijera que no estaba solo, que lograrán vencer a Drago juntos como lo hicieron años atrás. Y él quería creerle, vaya que sí, pero había algo en su interior gritándole que algo realmente malo pasaría y no entendía por qué.

Si sigues así envejecerás más rápido—Gruñó burlón y no fue necesario más para hacerlo sonreír.

Como siempre decía, no hacían falta palabras para entenderse entre ellos.

Vamos, es un día muy agradable —Señaló agitando su cola y con ello todo su cuerpo obligando al castaño a sentarse nuevamente por miedo a caer a causa de sus movimientos.

—Está bien, está bien—Calmó divertido sujetando las riendas nuevamente, realmente su amigo sabía cómo animarlo—, ya entendí.

Ya era hora—Gruñó igualmente divertido preparándose para un vuelo a toda velocidad cuando sintió que su amigo ajustaba su prótesis—. Así está mucho mejor—Susurró para sí mismo, orgulloso por su gran logro.

Y justo cuando estaban por marcharse para perderse entre las nubes durante unas largas y agradables horas, Hiccup detuvo sus acciones obligándolo a permanecer en su sitio procurando mantener el control y equilibrio en el aire.

Gruñó nuevamente, pero no por diversión, sino por fastidio.

¿Acaso había vuelto a deprimirse?

—¿Esa es…—Comenzó Hiccup curioso, agudizando su mirada en un punto en específico y Toothless no tuvo otra opción más que hacer lo mismo, aumentando sus gruñidos cuando entendió el porqué del repentino cambio en su amigo y el nuevo tono de su voz—…Astrid?

Y sin siquiera anunciarlo lo obligó a girar con rapidez, volando hacia la playa donde había logrado distinguir a la chica.

Estúpidos dioses—Gruñó por última vez el Night Fury rendido ante los impulsos de su jinete.

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—No creí que te encontraría aquí—Comentó al mismo tiempo en el que desmontaba a Toothless y cambiaba su prótesis para poder caminar hacia ella.

—Hiccup , hola—Saludó, o al menos lo intentó, sin duda ella tampoco esperaba encontrarlo ahí—, yo…

Hizo una muestra de querer levantarse pero el chico la detuvo caminando con rapidez hacia ella, inclinándose para tocar su hombro y obligarla a quedarse donde estaba.

—No te levantes—Le dijo sonriente y después se sentó a su lado—. Es mejor así, ¿no crees?—Sonrió con más intensidad.

Y esa sonrisa no pasó desapercibida para Astrid, quien poco a poco fue ganando un sonrojo en sus mejillas a causa de las acciones y cercanía del castaño.

—C-claro—Asintió nerviosa llevándose las manos hacia su trenza, jugando con ella por el simple hecho de mantener sus manos ocupadas.

¿Por qué tan nerviosa, Valkiria?—Gruñó el Night Fury a sus espaldas.

La rubia giró la mirada con rapidez, el ceño fruncido mientras observaba al dragón recostado en la arena bajo la sombra de una enorme roca.

Se encontraba a una distancia considerable, pero aun así era fácil escuchar sus reclamos e insinuaciones; siendo para Hiccup simples gruñidos draconianos, aunque aun así lograba "entender" lo que decía.

—Toothless—Hiccup dijo su nombre en tono de advertencia, observándolo de la misma forma en la que Astrid lo hacía, pero él tenía esa mirada que el dragón tanto odiaba cuando el chico lo reprendía por hacer algo que no debía.

¡Ya no era un bebé dragón! No podía regañarlo cada vez que quería. Él era el dragón Alfa, ¡debía respetarlo! Y esa Valkiria también.

Gruñó de nuevo con fastidio, demostrando que no se retractaba por lo que había dicho.

—Deja de comportarte como un bebé dragón—Ahí estaba el regaño.

Y tu deja de comportarte como un dragón en un campo de raíz de dragón—Se defendió el dragón mirándolo desafiante.

— ¡Toothless!—Reprendió el castaño cruzado de brazos, devolviéndole la misma mirada desafiante.

Realmente era como si ambos hablaran el mismo idioma.

No me retracto—Fue lo último que dijo Toothless y su jinete también entendió eso.

Una risa divertida fue lo que calmó a ambos y los obligó a desviar sus miradas hacia la persona que parecía reírse de ellos.

— ¿Qué es tan gracioso? —Quiso saber el castaño, enarcando una ceja en su dirección.

Sí, ¿qué?—Le siguió el Night Fury observándola con reclamo.

—Es divertido la forma en la que discuten y se entienden a pesar de, bueno, la diferencia de idiomas—Se explicó la rubia calmando su risa gracias a un suspiro, más la sonrisa no abandonó su rostro—. Lo siento si pensaron que me burlaba—Dijo, y tanto el vikingo como el dragón notaron la sinceridad en sus palabras.

—Jamás pensaría eso—Aclaró con rapidez el castaño, sus ojos brillaban mientras la observaban; un profundo brillo verde que le robaba el aliento.

Yo mejor me voy—Gruñó nuevamente el Night Fury con fastidio antes de levantarse y sacudirse la arena que había quedado adherida a su piel escamosa.

Y ante la mirada divertida de ambos chicos, se marchó por un sendero del bosque, perdiéndose entre la espesura del mismo, dejándolos solos para que hicieran lo que los humanos se suponía que hacían.

Hiccup suspiró rendido, a veces era difícil comprender a su dragón cuando se comportaba así; de hecho, su comportamiento le recordaba mucho a la ocasión en la que parecía estar celoso del pequeño Antorcha. Acaso… ¿acaso estaba celoso de Astrid?

El solo pensar en eso lo hizo reír con fuerza sorprendiendo a la chica a su lado que ahora lo veía curiosa con una gran interrogante marcando su rostro.

—Ahora soy yo la que pregunta qué es tan gracioso—Dijo ella y solo consiguió que el chico riera con más fuerza.

—N-no es nada, Astrid—Tranquilizó Hiccup, respirando con profundidad para recuperar el control de su cuerpo y dejar de reír—. Solo recordé algo que ocurrió con Toothless hace unos años atrás—Explicó a medias.

Astrid entendió con ello que no hablaría más sobre el tema y no quería saber el porqué.

—El lado bueno —Continuó—, es que ahora estamos solos.

Su comentario tomó desprevenida a la rubia que abrió sus ojos en toda su amplitud, no sabía si por la sorpresa o por la confusión.

— ¡No! Digo, no quería… es decir, yo… ¡Aggh!—Gruñó con fastidio por no poder hablar con claridad—. Honestamente no sé por qué dije eso—Confesó con el poco control que aún conservaba.

—Descuida—Tranquilizó Astrid colocando involuntariamente su mano sobre el hombro del chico—. Cargas con demasiado estrés, y, perdón pero, ese dragón tuyo suele ser muy estresante—Dijo esto último con diversión.

—No te disculpes por eso, yo opino lo mismo—Rio el castaño.

Estaban tan cerca el uno del otro, que solo haría falta un movimiento para que sus rostros se tocaran. ¿Cómo habían terminado en esa posición? Ninguno de los dos lo sabía, por el contrario permanecieron observándose en silencio, nerviosos y sonrojados; sus miradas conectadas y sus respiraciones agitadas chocando contra la contraria.

Se mantuvieron así por un tiempo que les pareció eterno hasta que ambos se apartaron con rapidez, girando sus cuerpos para estar lejos de la mirada del otro, ambos concentrándose en observar el horizonte ahora frente a ellos.

¿Qué era lo que les ocurría?

Era lo que ambos se preguntaban mientras hacían el intento por calmar los rápidos latidos de sus corazones.

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— ¿Todo bien?—Le cuestiona al verlo tan pensativo, girando levemente su rostro para observarlo por un momento como si con ese simple gesto pudiera descubrir el pensar del chico.

Desde hace un buen rato que ninguno decía nada y, aunque no era incomodo, Astrid sentía que a Hiccup le ocurría algo; quizá por eso el chico no paraba de suspirar y fruncir el ceño cada cierto tiempo.

—No creo poder responder de forma positiva a eso—Suspiró rendido estirando las piernas y recargándose con sus manos sobre la fina arena de la playa.

— ¿Así de mal?—Curioseo imitando su gesto al adoptar su misma posición.

—El consejo de guerra tomó una decisión y—Comenzó, con una angustia latente en su pecho—, es buena, pero...

—Termina en guerra...

Ni siquiera fue capaz de decirlo, ¿cómo se suponía que lucharía en ella? ¿Cómo se suponía que protegería a su gente?

—Odio eso—Gruñó exasperado dejándose caer en la arena, no importándole que su traje y cabello se llenara de esta.

Astrid, tranquila y sonriente, se giró sentada sobre sus piernas flexionadas, recargándose con una mano sobre la arena para mantener el equilibrio. Su mirada estaba fija en él y la sonrisa no desaparecía de su rostro mientras suspiraba, como si estuviera buscando las palabras adecuadas para decirle.

—Te entiendo—Dijo al fin y fue entonces cuando él le correspondió a la mirada—, creo que es algo que todos odiamos—Confesó, bajando el rostro con rapidez al sentirlo observándola.

—Todos menos personas como Drago Bludvist—Murmuró Hiccup, había cierto pesar en su voz al decirlo, giró su rostro para dejar de verla, fijando su vista en el cielo donde las pocas nubes lo adornaban.

Por un momento Astrid titubeó, no sabía qué decirle exactamente para animarlo. Ella no estaba acostumbrada a este tipo de cercanía o conversaciones tan… ¿personales? ¿Esa era la palabra que describiría esto? Lo más probable es que no.

—Hiccup…—Susurró sin darse cuenta, su mano acercándose lentamente hacia el chico acostado frente a ella.

¿Qué pretendía hacer?

Cualquiera que fuera su intención, esta se vio detenida por la curiosa y penetrante mirada verde que el chico le dirigía ahora. Su mano quedó flotando a la deriva en el aire, temblorosa a causa del nerviosismo que se había apoderado de ella y, justo cuando había logrado recuperar el control de su cuerpo, comenzó a bajar la mano con gran lentitud en busca de regresarla a su regazo y acabar con el bochornoso momento.

Pero, como por obra de los dioses, esa acción también fue detenida.

Sus ojos se abrieron en toda su amplitud al sentir el calor de una mano ajena cubriendo la propia.

—Astrid…—Susurró ahora él sentado frente a ella, con su mano sujetando la suya en un intento por mantenerla cerca.

¿En qué momento se había sentado? ¿Cómo fue que terminaron tan cerca el uno del otro?

—Yo…—Sus mejillas comenzaron a teñirse de rojo y apartó la mirada, girando su rostro, para evitar que él se diera cuenta.

Si tan solo supiera que él se encontraba en la misma situación, ni siquiera él se dio cuenta de cuándo y cómo terminó sentado frente a ella, sujetando su mano con fuerza para evitar que se alejara de él.

Quizá si alguno de los dos dijera algo el ambiente entre ellos fuera menos tenso, pero ninguno sabía qué decir y tampoco parecían estar dispuestos a alejarse.

"Los mortales son peligrosos"

Escuchó la voz de Freyja, la advertencia latente en sus palabras; esa simple frase que le repetía siempre que perdían a una Valkiria en el mundo mortal. Y fue ese recuerdo fugaz lo que la trajo de vuelta a la realidad, su cuerpo nuevamente bajo su control y la mirada alzada para poder ver al chico frente a ella.

"Hemos perdido a muchas hermanas por su culpa"

A ella no le ocurriría eso, Hiccup no era así; él jamás la obligaría a permanecer a su lado. Además, él no sabía quién era, no había robado sus plumas; no existía razón para temer… no de él, no del chico que la salvó y le dio un lugar donde vivir durante el tiempo que durara su misión.

Su misión.

Era increíble lo rápido que se olvidaba de eso cuando Hiccup estaba junto a ella. No entendía como, pero el chico siempre lograba hacerla olvidar sus problemas y no dudaba que lo mismo le ocurriera a él; lo podía ver en sus ojos, esos ojos verdes que la observaban justo en ese momento, curiosos al notar su ausencia a causa de su viaje mental.

—Astrid—Llamó él nuevamente, ahora con voz ronca y temblorosa.

¿Por qué? ¿Por qué le hablaba ahora? ¿Por qué veía preocupación en sus ojos cuando hace un momento no la había?

Fue entonces que bajó su mirada hacia sus manos, las manos de ambos que antes estuvieron sosteniéndose con fuerza y que ahora se encontraban separadas a causa de una acción involuntaria por su parte. Lo cierto era que, durante su debate mental, había deslizado su mano lejos de la de Hiccup, dejándola caer sobre su regazo, todo eso sin dejar de ver al chico a los ojos hasta perderse en el verde de su mirada.

— ¿Qué está mal?—Quiso saber, aun con la preocupación latente.

—Yo…—Murmuró, regañándose mentalmente por no poder decir algo coherente—, yo debería preguntarte eso, no tu a mí—Logró decir al fin recuperando su autocontrol—. Se supone que estaba ayudándote a sentirte mejor—Susurró al notar la interrogante en la expresión del chico.

—Y lo has hecho—Animó él y, por alguna razón desconocida, acercó su mano para volver a sujetar la que ella protegía en su regazo—. Tu sola presencia hace que me sienta mejor, Astrid—Susurró tan cerca de su rostro que sintió el roce de su aliento contra su piel, una sensación cálida la embriagó.

—Yo…—Se golpeó mentalmente, ¿por qué no podía decir algo más que "yo"?—, yo, pienso lo mismo. Lo cierto es que me has ayudado mucho y…

«Me importas»

—Y quiero devolverte el favor—Dijo en su lugar, ignorando sus propios pensamientos, sus propios deseos.

El silencio hizo acto de presencia nuevamente, y hubiera permanecido por mucho tiempo, de no ser por la rapidez de Hiccup al volver a hablar.

—Bueno—Murmuró nervioso liberando el agarre de sus manos para llevarse la propia al cabello y juguetear con él—, si tienes alguna idea para ganar esta guerra inminente, sería suficiente para pagar ese favor—Bromeó.

Pero ella no lo tomó como una broma, porque en la mirada del chico había tal sinceridad que sus palabras se vieron opacadas, pasando a un segundo plano.

En su mente algo hizo clic y solo un pensamiento existió entonces: Ella podría ayudarlos.

Era una guerrera, y no cualquier guerrera, una Valkiria, una de las "hijas de Odín"; la guerra, la lucha, eran parte de su espíritu. Sin duda podía hacer algo por ellos.

Aunque no tuviera relación con su misión, esto era importante y no podría simplemente ignorarlo. Descubrir su misión y cumplirla había sido su prioridad, pero ahora todo era diferente.

Veía en los ojos de Hiccup la desesperación y miedo por su gente. El chico no se lo había dicho directamente, pero ella sabía que él esperaba una muestra de ayuda de su parte.

"Las Buglars eran guerreras de nacimiento, no sé y no entiendo cómo fueron vencidas, pero tú eres la prueba de que aún hay esperanza."

Le había dicho Hiccup días después de haberse conocido, cuando la confianza había comenzado a nacer entre ellos. Y se lamentó por ese recuerdo, porque solo la hacía pensar en las mentiras que le había dicho; porque él y todos seguían pensando que ella era de esa tribu. Ellos no se merecían eso, mucho menos él que había sido tan bueno con ella y se había convertido en su primer amigo, la primer persona en la que estaba segura podía confiar.

"Recuerda, Astrid—Le decía Freyja sin dejar de caminar a su alrededor—, debes tener mucho cuidado en el mundo mortal. Si alguien descubre quien eres realmente…"

«No podrás volver»

Freyja no lo había dicho, pero ella sabía que eso era lo que ocurriría.

Deseaba tanto decirle la verdad a Hiccup, a todos; así podría ayudarlos mejor; pero recordaba las palabras de Freyja y entonces comenzaba a dudar. ¿Sería tan malo no volver y convertirse en mortal? Podría quedarse en Berk… con Hiccup… no le desagradaría, a menos que no la aceptara, pero…

Un miedo profundo invadió su interior, haciendo que su corazón latiera con rapidez. Hiccup no la rechazaría, ¿o sí?

¡No! Él no era así… pero… quizá lo mejor fuera no decir nada, es decir, no necesita revelarse para hacer algo.

Porque sí, ya había tomado la decisión. Su misión podía irse a Helheim… no sabía ni qué era, así que no tenía importancia para ella en ese momento. Berk era más importante… Hiccup era importante.

—Hiccup… si me lo permites, lucharé a tu lado, por Berk…


Niels: Nombre vikingo que significa triunfador del pueblo.

Holger: Nombre escandinavo derivado de Hólmgeirr y significa: jefe de la isla.

Hilda: En la mitología nórdica, Hilda es una de las valquirias. Ella tenía el poder de revivir a los muertos del campo de batalla.


¡Listo! No creí que lo lograría, estuve a punto de no actualizar hoy u.u pero en fin…

Creo que tenía un aviso o una explicación sobre la historia que darles, pero no recuerdo en este momento de qué era… algún día me acordare u.u por ahora, me despido, tengo muchos pendientes…

En fin… respondo:

HappyDylann: Me alegra que te guste la temática de la historia, espero seguir leyendo comentarios tuyos.

Lady Berserk: Espero que este capítulo te alegrara tanto como el anterior y te gustara igual o más, ¡hasta te di un poco de Dagur! e.e y mira que eso no lo tenía planeado XD solo surgió y ya… en fin, ¡hasta el próximo año!

Melanie Villamar: Tendremos muchas conversaciones con Chimuelo jeje… espero que te gustara este capítulo y, pronto traeré más de información a la Vikingopedia e.e

EvIR: La misión, la misión, eso me lo guardaré por ahora XD y… no es que Hipo no quiera a su madre y ella lo moleste, lo que pasa es que Valka es como todas las mamás que avergüenzan a sus hijos contando anécdotas penosas a la chica que le gusta XD

KatnissSakura: Espero que la historia te siga gustando e.e

: Gracias por la corrección, a veces falla XD

RoxFiedler: Muchísimas gracias por tu mega comentario jeje, me alegra mucho ser la razón por la que volviste al mundo de FF e.e espero que la historia te siga gustando igual o más de lo que ya te gusta jeje

Travesuras 1918: Chimuelo es un amor jeje

A todos los que leyeron hoy… GRACIAS.