Sophie Marie Smirnov era la hija menor de Agatha y Aleksei Smirnov, su madre era inglesa de nacimiento, su padre era ruso, descendiente directo de Dimitri Durmstrang el fundador de la Academia de Magia del norte de Europa.

Sophie y su hermana mayor Galina vivieron durante toda su infancia en Londres, su madre nunca quiso separarse de su natal Inglaterra. Agatha pertenecía a una de las familias de sangre pura más antiguas, los Prince, si bien no tenían tanto dinero como los Black o los Malfoy, eran de sangre pura y de alto respeto en el mundo de la magia.

Sophie podía recordar el primer momento en que vio Severus Snape, su madre siempre había sido una persona compasiva, sin prejuicios y bondadosa.

Un día su madre la llevó de paseo, a un vecindario cerca de Little Whinging, llamado Spinners End.

-Este es tu primo Severus, Sophie, es un mago, ve a saludarlo- su madre la alentó a acercarse al niño.

-Hola, mi nombre es Sophie-dijo Sophie

-Yo soy Severus, Severus Snape-contesto él.

-Quieres que salgamos al parque?-

-No puedo, mi padre me pega si lo hago.-

-Ah que mal, entonces ¿podemos ir a jugar a otro lado?

-Si, a mi cuarto si quieres-

-Bien, quiero mostrarte algo-

-La niña sacó una varita la agitó y los objetos de la habitación empezaron a levitar.

-¡Waooo! Tienes una varita, pensé que no podíamos tenerlas hasta que cumpliéramos once años.-

-Esta no es mía-dijo Sophie-es de mi hermana, pero me la presta a veces, si ando con mama nadie se da cuenta.-

Al otro lado de la habitación Eileen Snape lloraba sobre el hombro de su prima: -¡Me golpea aggie! Y también a Severus, no sé qué hacer, no sé, Mamá y Papá tenían razón, no debí casarme con él.-

-Tienes que salir de aquí Leen, tienes que irte lejos, déjame ayudarte, puedes vivir en el cottage que tenemos detrás de la mansión, tendrás privacidad y no le faltara nada a tu hijo, te doy mi palabra, tu eres mi sangre Eileen, no puedo ver que te hagan esto.-

-No puedo Aggie, él es mi esposo, hice un voto, debo cumplirlo, además ¿Qué sería de Severus sin un padre?-

-Lo que necesitas es seguridad Eileen acércate déjame curarte- apuntó su varita hacia la cara amoratada de su prima mientras recitaba encantamientos que mejorarían los golpes, con todo su alma, Agatha Smirnov deseo poder ayudarla a sanar también las heridas de su corazón.

En la otra habitación ambos niños escuchaban los sollozos de sus madres, Sophie tomó la mano de Severus entre las suyas y le juró que siempre seria su amiga.

Cuando llego el momento de entrar a Hogwarts, Sophie no cabía en sí de la alegría, sabía que estaría en el mismo año que su amigo, y con suerte hasta podían está en la misma casa. Él le había dicho que quería estar en Slytherin, así que ella también quería estar con él. Su madre había sido una Ravenclaw, y su padre había asistido a Durmstrang, asi que no sabía donde caería, pero al fin su hermana, que había sido una Hufflepuff, la tranquilizo diciéndole que le podía pedir al sombrero que la pusiera en Slytherin.

El primero de septiembre de ese año Agatha y Aleksei llevaron a su hija al Expresso. Estaban ocupados, ya que Galina estaba embarazada a punto de tener su primer hijo y ellos querían regresar a Rusia para verlo nacer. La dejaron a tomar el tren y regresaron.

Sophie recorrió el lugar tratando de encontrar un compartimiento donde estuviera Severus. Al final del tren sólo quedaban dos. Cuando entró al primero se dio cuenta de que estaba lleno, Tres niños varones, una niña pelirroja y Severus estaban allí. Todos la miraron a la cara, dejándole claro que ya no había más espacio. Severus no dijo nada, ocupado con los comentarios de un chico con lentes que se pavoneaba por el compartimiento. Sophie continuó y se sentó sola en el otro compartimiento, sintiéndose rechazada lloró todas sus lagrimas camino a Hogwarts.

-El sombrero Seleccionador la colocó en Ravenclaw, y así inició su vida en Hogwarts, con las usuales visitas al lago en compañía de Lily Evans y Severus. Con el tiempo llego a ser amiga de Lily, y a olvidar los celos que sentía de ella, llegó incluso a aceptar que su amigo la quería. Se resignó a la idea, consolándose pensando que Lily lo podría hacer feliz, darle un hogar y una familia que el desesperadamente necesitaba.

Comprendió que necesitaba otros amigos, Sophie no era prejuiciosa y decidió que serian de todas las casas, así fue como llego a su vida Regulus Black.

Desde el primer día, y aunque él era un año menor que ella, Regulus supo que podía confiar en Sophie, confiarle sus problemas y el enojo que sentía porque su hermano había deshonrado su familia. Regulus tenía muchos amigos porque era muy bueno jugando al Quidditch, pero sabía que como confidente tenia a Sophie que lo entendía, y que era quizá la única chica en todo Hogwarts que no babeaba por su hermano Sirius Black.

A Sophie nunca le gusto Sirius, entendía que las otras muchachas se morían por él, ya que no era ciega, pero para ella una persona que era capa z de humillar a otra no tenía nada de atractivo.

Sirius Black no fue ajeno a esto, y la perseguía por todas partes, en especial porque sabía que ella era amiga de Severus, y se sentía celoso de la atención que ella le proporcionaba al Slytherin.

Su mundo se desplomó durante el inicio de su quinto año, Voldemort sembraba terror en el mundo mágico, buscando aliados entre las familia de sangre pura. Uno de sus Mortífagos visitó una noche al padre de Sophie, proponiéndole la alianza de la familia Sminorv-Prince con la causa de pureza de sangre en el mundo mágico.

Aleksei le contestó que no creía en eso, y tuvo que huir al norte con su familia para protegerlos de la venganza por traidores a la sangre.

Y ella se sintió morir, lo último que deseaba era dejar Hogwarts, pero no tenia alternativa. Una noche, poco antes de los Timos, Sophie dejo Hogwarts para no volver.

-Tuve que hacerlo Sev, tuve que esconderme después de que los Mortífagos asesinaran a mi familia, tenía que esconder a Viktor. Durmstrang ha sido mi hogar desde entonces, después de muerte de Voldemort, viajé para seguir mis estudios. Viktor es lo único que me queda, y por eso regrese, para poder ayudarlo en esta aventura ridícula y sin sentido-

Severus tomó las pequeñas manos de su amiga entre las suyas.

-Me alegro mucho que estés bien Sophie, créeme cuando te digo que es maravilloso volver a verte de nuevo.- Salió de la suite de ella, dirigiéndose a las mazmorras, pensando que hacía siglos que no usaba esas dos palabras en una misma oración, me "alegro" y "maravilloso".

Mil gracias por leer. Después se pone más interesante, lo prometo.