Disclaimer: los personajes que menciono no me pertenecen sino al genial Nobuhiro Watsuki
Gracias a los que siguen las desventuras de Misao, en especial a Gabyhyatt (espero que algunas dudas se resuelvan en el cap)., Misao19 , Arashi Shinomori (Okina gay...mmmm XD), Icegirl06 .
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Cáp. IV
De buenas intenciones…
Misao gritó como loca y corrió al cuarto de sus padres pero no los encontró, su hermana seguía durmiendo y su habitación estaba cerrada. Al parecer Hiko todavía no había regresado de su viaje e ignoraba donde pudiera encontrar a su mamá, no el quedó mas remedio que ir al dojo con al esperanza de encontrar despierto a Okina. Corrió, abrió las puertas y se encontró al mismísimo Aoshi Shinomori entrenando sin camisa. ¡Demonios, se dijo Misao entre dientes y se volteó antes de que su imaginación se desatara. Demasiado tarde.
- los siento mucho Aoshi- sama - dijo desviando la mirada - buscaba a Okina
- salió muy temprano, dijo que llamaría
- Aoshi –sama
- si
- ¿podrías ponerte algo encima?
- jamás te había molestado – dijo un sorprendido
- digamos que me da un poco de pena
- entiendo – dijo secándose con una toalla y poniéndose encima una camiseta vieja que solía ocupar - ¿pasa algo malo?
- debo de hablar con Okina
- ya puedes voltear
Misao tomó aire, respiró hondo y volteó.
- ¿es por lo de las clases?
- ¿ las clases?
- Okina habló conmigo ayer, me sorprendió mucho que le dijeras que querías que Hannya te entrenara
- creo que es lo mejor
- no entiendo
- verá Aoshi-sama...se que pronto ingresará a la universidad, que su agenda se complicará y no podrá entrenarme
- siempre he tenido tiempo para ti
- lo sé y en verdad se lo agradezco, pero hay otra razón
- ¿Cuál?
- no quiero problemas con Megumi
- ¿problemas?
- la conozco bien y no quiero ser un problema
- no comprendo
Misao trató de ahogar un suspiro, bajó su rostro y habló con voz clara.
- son cosas de hermanas – dije con su mejor sonrisa… ¡acaso esta ciego!
- es una pena, mejoraste mucho en los últimos tiempos
- creo que debo agradecer su entrenamiento Aoshi-sama
- quizá mas adelante...
- quizá
- bueno... creo que debo buscar a los demás
- Misao
- ¿si?
- ¿cómo te fue en tu cita con Seta?
- ¿Cuál cita?
-. bueno, como te arreglaste mucho para salir, yo pensé...
- ¡ah!, esa... - ¿fue una cita?- fuimos a ver El loto blanco
- ah... ¿y que tal?
- es genial , una de las mejores películas que he visto en años
- yo me refería a Seta
- oh...es un chico adorable, esperó tres horas para conseguir los boletos
- fue mucho tiempo – dijo en su clásico tono glacial
- si, creo que debería de recompensarlo de alguna manera, pero no se me ocurre con que
- te veías bien
- eh... gracias, bueno, yo me retiro, perdón por la interrupción, siga entrenando Aoshi-sama
Dicho esto cerró la puerta y salió rumbo a su habitación como alma que llevaba el diablo. Cuando llegó a su habitación se desplomó en el piso y trató de recobrar el aliento.
- ¿tú eras la que gritabas?
- ¿Qué haces aquí Megumi?
- venía a ver por que tanto alboroto
- ¡Mi ropa desapareció!
- Ah... eso
- ¿fue mamá?
- no
- ¡entonces!
- así que apenas te enteraste
- ¿fuiste tú?
- ¡claro que no, no tenías nada bonito
- Siempre tan delicada para decir las cosas
- no me grites, yo no tomé tus cosas, tus amigos vinieron y se llevaron todo en la tarde
- ¿mis amigos?
- si, las gemelas chismosas y la bruja que se le quema el agua, no se como puedes tener tan mal gusto para las amistades
- son mis amigas
- deberías de aprender de mi – dijo enrollando un poco de su cabello en los dedos
- no veo mucho que aprender
- claro que si, solo observa, me junto con los mas inteligentes, los mas ricos y los mas talentosos , solo admito lo mejor y mírame tengo un excelente novio
- bien por ti
- noto ese tono que empleas cuando tienes envidia
- Megumi, en serio, no estoy con ganas de pelear
- si fueras un poco mas femenina , canalizaras esa hiperactividad y tuvieras otras amistades tu mundo sería otro
- y si tu tuvieras una pizca de conciencia abrirías los ojos y te darías cuenta de que tus amigos no son lo que aparentan
- ¡como te atreves!
- ¡vamos!... Yumi no es una santa, ni Shishio ni Takeda son precisamente modelos a seguir...
- ¡lo sabía, la envidia te corroe!
- no tengo nada que envidiarte
- si que lo tienes, sabes bien que Aoshi me prefirió a ti
- no se de que hablas
- vamos...vi tu cara en la fiesta, dabas lástima
- ¡cállate Megumi!
- de tener a su lado a una mujer a una niña malcriada, la elección fue simple – dijo riendo
- ¡eres odiosa!
- niñas...es muy temprano para pelar – era Omasu – por favor Megumi, demuestra que eres la chica madura e inteligente que aparentas
Megumi se retiró ofendida de la habitación. Misao estaba al borde de las lágrimas, su tía se acercó a consolarla.
- ¡es una maldita bruja!, no se que hice en otra vida para merecer algo así
- Misao, no la escuches
- ¡es que es tan hiriente!
- Missy, veo que ya descubriste lo de tu habitación
- ¿tú lo sabías?
Omasu suspiró, se sentó a mi lado.
- fue idea de tus amigas, sabía que te ibas a enojar y logré rescatar esto – dijo extendiéndole unas ropas que llevaba en una bolsa de papel que no había visto: la camiseta de su primer concierto, su ropa de onmitsu, unos pantalones que adoraba, unos pants y una sudadera – debes esconderlas, porque si las descubren desaparecerán
- pero... ¿por qué?
Omasu volteó para confirmar que Megumi había ido a desayunar y que no había nadie a la vista.
- están muy preocupadas por ti
- no entiendo
- dicen que cada cosa que tenias estaba vinculada a Aoshi de una manera u otra, que tenías que dejar de herirte
- es absurdo, se llevan toda mi ropa, pero no pueden arrancar los recuerdos y menos al idiota que veo todos los días
- mi pequeña...cuando menos te lo imagines esto pasará
- Omasu
- ¿si?
- ¿tú pasaste por algo asi?
- algún día te lo contaré Misao, algún día
Misao abrazó a su tía.
- por cierto, recibí carta de Okon
- ¡en serio!
- dice que viene a pasar unos días a la ciudad
- ¡Es genial!
- si, así que prepárate para pasar una semana de vacaciones con nosotras
- cuenta conmigo, hace tanto que no sabía de ella
ooo0O0ooo
En el Dojo Kamiya
- ¡¡¡¡Kenshiiiiiiiiiiiiiin!!!!
- si Kaoru dono
- ¡que hiciste con la ropa que traje ayer?
- pues...la empaqué como me dijo y la guardé en ...
- perfecto, no digas nada, pase lo que pase
- ¿eran las cosas de Misao-chan?
- si
- ¿sigue igual?
- si...al menos Kamatari y Soujiro la han visto un poco mejor, me preocupaba que cayera en una depresión profunda y yo con lo de la competencia no he tenido tiempo de ir a verla...me siento horriblemente mal
- pero no es su culpa Kaoru dono
- Kenshin... – dijo ofreciéndole una amable sonrisa que de pronto se tornó en una expresión seria - ¿no has sabido nada de Sano?, no lo he visto en días, supe que dejó su casa
- Saitou le había dicho que si volvía a pelear podía buscarse otro lugar donde vivir
- ¡qué!... ¡Pero es su hijo¡Cómo puede ser tan desalmado!
- Su hijastro, Aoshi es su hijo, Sano es el hijo de Tokio
- No lo sabía
- Por eso Sano se mete con Saito, cree que trata de remplazar a Sozo
- ¿A quien?
- A su padre, un periodista que murió durante un reportaje sobre un levantamiento en Ankara, Sano era muy pequeño , fue algo traumático
- Pobre Sano
- sé que se metió en problemas hace algunos días, no se bien por que lo hizo, el Dr. Genzai lo atendió, se veía bastante mal
- no lo sabía... ¿crees que podemos hacer algo por él?
- me temo que no
- es una pena...
- ¡¡¡Busu!!!
- que pasa Yahiko-CHAN
- ¡no soy pequeño
- ¡lo eres!
- ya terminé el ejercicio
- déjame ver
Yahiko muy ufano empezó a realizar las posiciones y en el momento más inesperado recibió un golpe en el brazo derecho y después otro en el costado que lo hicieron doblarse, soltó un grito que hasta Kenshin retrocedió.
- esta mal
- ¡qué!
- estas bajando la postura, esta mal
- no es cierto
- ¿quieres que te lo demuestre?
- ¡Bien!
- ¡Bien!
Kaoru y Yahiko se pusieron en posición de ataque y Kaoru se enfrascaron en una feroz pelea en al que el pequeño no salió muy bien librado.
- estas practicando mal ese movimiento, observa con atención como lo hago
- ¡pero hice lo mismo que tu!
- no es cierto, lo estas haciendo mal y por eso pude golpearte
- pero Kaoruuuu
- nada de pero Kaoru
- otras 500 veces mas la posición 7, siempre te equivocas y dejas desprotegida la guardia¡así jamás podrás pasar de nivel!
- ¡eres mala!
- tienes suerte de que sea tu maestra
- eres peor que...
Kenshin hizo un gesto para que se callaran. Había recibido una llamada del Aoyia y trataba de escuchar lo que decían. Kaoru lo observó expectante.
- ya viene
- ¡qué!, no estoy lista
- ¡corre! – dijo Kenshin mientras Yahiko se preguntaba en que estaban metidos esos dos
- ¡Tú sigue practicando Yahiko!
- ¡me pueden explicar que pasa!
- pronto lo sabrás
- ¡yo quiero saber¡no me dejen fuera!
- 500 veces más
- ¡bruja!
Kaoru le sacó la lengua y corrió a su habitación, tomó sus cosas y salió corriendo a tomar una ducha rápida. Era hora de enfrentar a Misao, necesitarían una larga charla y ella tenía que estar lista.
Misao llegó media hora después de lo que esperaban. y es que la pequeña de ojos aguamarina . La chica lucía cansada y pidió un poco de agua al llegar. Kenshin le ofreció té y la observó divertido. Misao no había tenido otro remedio que ponerse un vestido a la última moda con dibujos en blanco, azul y lila que lucía muy bien, unos flats azules y una bolsa pequeña.
- te ves bien Misao
- ah... me siento como payaso de circo
- ¡como dices eso!
- esto no es mi estilo, es demasiado...
- ¿elegante?
- ... me siento rara al vestirme con el estilo de Kamatari
- ¿dónde esta Kaoru?
- no tarda ¿te quedarás a comer?
- ¡Misao! – dijo Kaoru, vestía una blusa color blanca con flores bordadas y una falda negra que resaltaba el color de sus ojos, llevaba unos zapatos bajos y su cabello recogido con un listón del color de su falda.
- ¡a ti te quería ver mala amiga!
- ¿mala amiga?
- ¡Qué paso con mi ropa, amanece y no tengo nada que ponerme
- Kamatari tenía razón
- ¿eh?
- te hacía falta un cambio de estilo
- ¡qué!
- voy por mi bolsa y salimos
- ¿entonces no se quedan a comer? – dijo Kenshin
- hoy no Ken..., necesito hablar con Misao – dijo dándole un guiño – si papá pegunta por mi dile que no tardo, que era un asunto importante
- bien
- vamos Misao
- ¿a dónde?
- tu solo sígueme
Kenshin se despidió de ellas y Misao siguió a su amiga que avanzaba muy feliz por la calle. Caminaron platicando un poco sobre el clima, se quejaron de sus hermanos y coincidieron de Megumi no tenía idea de con quien se juntaba, Misao no le contó lo de Aoshi, platicó un poco de la película que había visto el día anterior hasta que legaron al distrito comercial, pasaron la parte de restaurantes y entraron a una zona mas tranquila.
- llegamos
- ¿qué es este lugar?
- es una sorpresa
- ¿otra?
- no pongas esa cara
- ¿por qué me has traído aquí?
- ven conmigo
Pasaron la puerta, era un sitio pulcro que tenía rasgos antiguos, unas campanas tintinearon, la entrada era espaciosa, lamentó ir tan ensimismada que no había puesta atención a los aparadores del exterior. De un lado se veía un gran armario, del otro un mostrador con un catálogo de telas, unos cómodos sillones para los clientes, algunas ilustraciones que observó de pasada, del lado izquierdo un gran espejo que cubría casi toda la pared, en el resto de las paredes había algunas fotografías de mujeres con bellos kimonos que variaban según la estación, la señora del mostrador se acercó tan pronto como reconoció a Kaoru.
- señora Kyrioka – dijo sonriendo
- ¡señorita Kamiya, siempre es un gusto verla
- ella es la señorita Makimachi
- ¡es la hija pequeña del célebre ceramista!
- así es
- ¡La famosa nieta de Okina!
- si
- ¡es tan distinta a su hermana!
- ¿eh? - ¿famosa.?
- perdone mi descortesía, pero es que es tan parecida a su abuelo... ¡es todo un honor tenerla en mi tienda señorita Makimachi!
- el gusto es mío – dijo Misao un poco sorprendida
- venga conmigo, casi tengo todo listo
- ¿todo listo? – observé intrigada a Kaoru que solo movió sus ojos divertida
- tú ve...
- ¿a que venimos aquí?
- a recoger unas cosas y a tomarte las medidas
- ¿para que?
- tu solo síguenos la corriente
Misao siguió a la señora Krioka desconcertada, Kaoru se sentó frente al espejo y suspiró. Ella estaba cumpliendo con su parte, solo esperaba que el resto hubiera cumplido con la suya.
Tit de la entrada: De buenas intenciones…
Clas: Egoteca
Mod: celosa
No se si agradecerle a la vida o no la clase de amigos que tengo.
Saben que estoy pasando por un momento difícil, que mis ganas de luchar se diluyeron como una gota de tinta en un enorme frasco de agua. Agradezco que se muestren tan comprensivos, que tengan las ganas de apoyarme y por hacer que estos momentos me sean leves...pero de eso a creer que desapareciendo mi ropa y algunas otras cosas de mi habitación paulatinamente van a acabar con esta pesadilla están muy equivocados.
Les contaré la descabellada idea que tuvieron.
Esta mañana descubrí que mi armario estaba vacío, que solo me había quedado con la ropa nueva. No rescaté más que un par de cosas y las cosas nuevas...no es que no me gusten...pero las otras significaban tanto...
Resulta que fui a buscar explicaciones y Kao me contó que por acuerdo unánime decidieron que toda la ropa que tenía debía de pasar a la caridad, que ya estaba muy desgastada, que me traía muchos recuerdos, así que Kam fue la que encabezó el comité de "tiren a la basura todo lo que sea inútil y dañino".
Jiya pareció seguirles la corriente al grado que dejó su preciada tarjeta oro en manos de Kam para que con su complejo de hada madrina pasara la tarde comprándome ropa en tanto que el resto iba y vaciaba mi closet, y yo muy confiada jugué el papel de la princesa dejándome consentir. En resumen, necesito más días en las tiendas para conseguir reponer la ropa que perdí. A mi padre pareció divertirse con la idea, hace tiempo había mandado a hacerme una yukata para el festival que tendrá lugar antes de que regrese a la escuela. Es una pieza bonita, tiene muy buen gusto, es lo menos que podía esperar de un padre artista que se la pasa en cualquier lugar menos en casa.
Por otra parte debo agradecer que por primera vez en muchos años no veré a Kitsune, porque ella ya está en la universidad, la verdad es que no podría soportarlo, todavía tengo un par de semanas libres antes de sumergirme en las clases, no tengo ni idea como me las arreglaré para sobrevivir con un hueco en mi interior.
Esta noche me escapé un rato con los Oni, le agradezco a mi tía que haya recuperado parte de mi ropa o no hubiera podido unirme a ellos, H me permitió practicar tiro al blanco con los kunai, estaba muy tensa y salir con los chicos me hizo bien. El cubito no estaba, había salido con ya saben quien.
Lo más terrible de todo es saber que debo soportar en casa al Iceberg y a mi hermana entrando y saliendo felices de la vida. Me siento confundida, enojada, celosa –si esos malditos celos que me corroen y me hacen comportarme horriblemente con esos dos- y triste. Debo quitarme a esos dos de la cabeza, ya veré la forma, ya sea con una clase de ikebana, origami, salir a dar lata por las calles con los onni, que se yo... debo mantenerme activa con tal de no recordar que existen.
Beso al aire
Midori
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