Disclaimer: Ni Basilisk, ni ninguno de sus personajes me pertenecen; no hago esto con fines de lucro. La trama de esta historia y los personajes creados en el proceso por mi si me pertenecen, si quieren utilizarlos, por favor avísenme.
BASILISK Iga Tsubagakure
Parte I: La Trampa de los Días Felices
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Capítulo III
Mala Espina. (Ogen)
Ogen frunció ligeramente el ceño al ver hablar a Tenzen y Rouzai; evidentemente el primero presumía de algo al segundo.
Tuvo una mala espina cuando Tenzen le pidió la tutela de ese chico, pero aun así aceptó, el tiempo pronto le confirmo que aquel sujeto nunca haría nada que no tuviera algún provecho para él.
Contra todo prejuicio aquel niño resulto ser un pupilo obediente y en extremo talentoso, al que Yakushiji Tenzen podía darse el lujo de dejar sólo por horas. La anciana sonrió.
Tenzen no se opuso cuando ella indicó que Koshiro se volvería el compañero de juegos de Oboro, quedándose en el recinto de Tsubagakure reservado para la líder y los Ninjas más fuertes entre los Igas, por supuesto que Tenzen podía entrar pero prefería vivir un poco más apartado para evitar roces constantes con Ogen. Desde su punto de vista debía ser perfecto que Koshiro se quedara, sin duda el carácter natural del muchacho era algo sin importancia para él.
Caminando a paso lento no tardó en encontrar a su nieta y al mencionado, siendo vigilados por Neeya, que se sentía algo enferma, y otra de las jóvenes Ninjas talentosas, Akeginu.
Oboro miraba como Koshiro tallaba una de sus figuritas en madera, una habilidad que trajo desde Edo y que todos ignoraban donde aprendió con tanta perfección.
Ogen suspiró.
En aquellos tiempos pacíficos estaría bien si nada cambiaba pero si volvían los conflictos…
La anciana continúo su camino con su paso lento.
En Tsubagakure todo se detuvo aquel día pero el tiempo seguía transcurriendo cruelmente.
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Gracias por leer.
