La familia Barton abría los obsequios con alegría, los ojos de los dos niños resplandecían de curiosidad y asombro, mientras que sus padres sonreían con ternura, era una escena familiar y tranquila, Clint agradecía esto.
—Lastima que no puedas invitar a tus amigos—murmuró Laura suavemente.
—Todo a su tiempo, mi amor—susurró antes de besar sus labios con ternura.
Finalmente el árbol quedó desprovisto de regalos.
—Bueno, eso es todo—dijo al ver todos los paquetes ya abiertos, pero cuando se disponía a volver a la mesa una mano lo detuvo.
—Todavía queda uno—habló sonriente Laura mientras le extendía un paquetito a su marido.
Él lo abrió con intriga de ver qué era tan importante, cuando sus ojos se toparon con el presente su rostro se iluminó y miró a su esposa que sólo asintió.
Feliz abrazó a la castaña y la levantó mientras reía jubiloso.
El regalo eran unos zapatitos de bebé.
