Espero que les guste la historia de hoy.
Día 4
Tema: Cuddling somewhere / Cariños en algún sitio
Advertencias: Romance, ligero OOC
900 palabras
Summary: Luego de varios años en una relación, el comandante y el capitán comparten un oscuro secreto del que nadie debería enterarse.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.
Nuestro secreto
Erwin era una persona difícil. Bastante difícil en realidad. Levi podía haber llegado a entender sus pensamientos o incluso su extraña forma de comportarse en algunas ocasiones, pero había algo que aún no acaba de comprender: su necesidad de cariño.
No era que Erwin fuera un niño pequeño y necesitado de afecto, pero algunas veces era justo así como Levi lo veía. Algunas veces era un discreto roce de manos bajo la mesa durante la cena, otras, un beso robado durante el entrenamiento, o una caricia casual al intercambiar informes durante alguna reunión. Eran pequeñas muestras de afecto, pero para Erwin eran como una prueba del amor que sentía por él y para Levi, un secreto que tenía que mantener oculto de la vista de los curiosos.
Poco le importaba si todo el mundo se enteraba de su relación con Erwin, algunos incluso ya lo sabía, pero dado su estatus de comandante, no podía permitir que su imagen se "ablandara" delante de sus hombres. ¿Qué pensarían los cadetes si supieran que el comandante era en realidad mucho menos intimidante de lo que parecía? Era algo que no quería averiguar.
—No hagas eso. —Levi suspiró, cansado de que no le diera importancia a lo que estaba pasando.
—¿Por qué no? ¿Te preocupa que alguien nos vea? —Erwin, por el contrario, sonrió ampliamente y volvió a besar el cuello de su capitán un par de veces antes de separarse de él, justo a tiempo para encontrarse con sus fríos ojos de acero. Si no le hubiera sentido estremecerse por sus besos, creería que en verdad estaba molesto, pero ya conocía a la perfección todas esas falsas expresiones de su pareja.
Levi iba a seguir protestando, pero el comedor comenzó a llenarse y lo único que pudo hacer fue separarse de él apenas lo suficiente para que no pudiera seguir con aquello. ¿Cuántas veces tenía que explicarle que los "cariñitos" debían mantenerse dentro de la habitación?
Erwin le miró de reojo y apenas pudo contener la sonrisa que se formaba en sus labios. No le gustaba hacer enojar a Levi, pero sabía que él también disfrutaba de sus afectos aunque insistiera en negarlo. Como hombres del ejército, no podían permitirse ser tan expresivos, él lo sabía perfectamente, así como tampoco podía darse el lujo de mostrarse cariñoso con él delante de todos como quisiera. Pero, llegado el momento de su muerte, no quería arrepentirse por no haberle demostrado lo mucho que lo amaba.
—Nadie está prestando atención. —Susurró Erwin en su oído, sonriendo satisfecho al ver que se tensaba en su lugar.
Levi le miró con molestia antes de dirigir su mirada al comedor, confirmando que, en efecto, nadie les prestaba atención. Algunos charlaban amenamente en sus mesas, otros reían un poco más lejos, un pequeño grupo comía en silencio, otros incluso habían comido demasiado rápido y comenzaban a abandonar el comedor. Nadie prestaba atención a la mesa del comandante ni a los dos hombres que mantenían una silenciosa discusión.
—Podrían vernos. —Aun podía mantener las cosas bajo control. O al menos intentaba convencerse de que podía.
—Si tanto quieres que me detenga, ya sabes que hacer… —Susurró, su voz tomando un tono travieso que anunciaba que todo estaba perdido.
Erwin entrelazó sus manos con total descaro y, para horror de su capitán, comenzó a besar su mejilla repetidamente. Repartiendo besos por su rostro, llegó a rozar sus labios mientras Levi no podía sino rogar que nadie se atreviera a mirar hacia ellos en ese momento.
—Creí que querías que parara… —Comentó Erwin poco después al no obtener respuesta. Ni siquiera intentaba negar lo mucho que disfrutaba aquella situación.
Estando tan cerca de su rostro, Erwin pudo notar un tenue rubor en sus mejillas que acompañaba los acelerados latidos de su corazón. Hubiera dado cualquier cosa por saber si era debido a sus besos o a la adrenalina de estar delante de los demás. Si reaccionaba así por unos inocentes besos, no quería ni imaginar que pasaría si se atreviera a ir más allá. Su sonrisa se ensanchó ante ese simple pensamiento, pero se borró de inmediato al pensar que alguien más pudiera ver las adorables expresiones que hacía Levi cuando estaba avergonzado.
Su lado posesivo era más fuerte y, de forma inconsciente, mordió un poco su mejilla, ganándose un pisotón bajo la mesa.
—¿Qué demonios te pasa? —Se quejó tan bajo como pudo, asegurándose de nuevo de que nadie les mirara tras el quejido de Erwin.
—Lo siento, me dejé llevar. —Respondió volviendo a su sonrisa habitual, esa que siempre estaba ahí para él.
Levi rodó los ojos con fastidio, incapaz de creer en sus palabras y mucho menos en su disculpa que no tenía nada de sincera. Sin embargo, no pudo seguir fingiendo por más tiempo que la situación le molestaba.
En sus ojos se reflejó una sonrisa y, sin importarle realmente si alguien les veía, besó los labios del comandante tan rápido que ni siquiera le dio tiempo de corresponder su beso. Solo así Erwin dejaba de jugar. Era un secreto que sólo ellos conocían, un juego privado.
—Ahora compórtate como un adulto. —Susurró contra sus labios y siguió comiendo tranquilamente, seguro de que no volvería a insistir. Erwin siempre cumplía su parte del trato.
Sí, Erwin a veces podía ser como un niño pequeño necesitado de afecto, pero él no iba a negarle ese afecto que buscaba.
