LEER: Lamento demasiado la demora, pero comprenderán que entre estar sin internet (por cierto ahora ya lo tengo), tener periodo de exámenes y ser víctima de un hurto de memoria temporal e inspiración, no ayudaron mucho con el tiempo. Pero sí les digo que este chap tiene MUCHO, ojo, MUCHO contenido que es relevante para el desarrollo del resto de la historia, por lo que me tomé mucho mi tiempo en leerlo y releerlo para corregir detalles y demases. Por lo que espero que tengan un poco de comprensión.

Por ahora les diré que actualizaré más seguido, ya que estoy de vacaciones!! Yuju!!

Por ahora… disfruten!!

"Desorden Interno"

3.- Asumiendo información recibida.

Al entrar en su hogar, pudo reconocer un aroma familiar.

Dejó su mochila en la entrada y de dirigió al lugar de donde provenía el olor.

Pudo distinguir una cabellera rosa moviéndose por todos lados en la cocina.

Se acercó corriendo y la rodeó por la cintura.

-Ritsuka!- Se volteó y abrazó a su hijo, para lo que tuvo que agacharse.

-Mamá! Te extrañé!- Decía mirándola al rostro con una gran sonrisa.

-Yo también, amor.- Le devolvió el gesto.

Se pasaron la cena charlando sobre lo que habían hecho y cómo había resultado la misión.

-Mamá…- Le habló luego de un momento de silencio. Se encontraba algo serio.

-Dime?

-Pues… te acuerdas que te conté lo que había hablado con Tatsuki?- Preguntó acomodándose en la silla donde estaba sentado.

-Sí. Hubo algo nuevo?

-Me dijo que había visto algo, pero no estaba nítido o no podía distinguirlo.- Le respondió entre alegre y serio. Sabía que no era del todo agradable para su madre tocar el tema.

-No podía distinguirlo? Por qué?- Le había parecido extraño, por lo que dejó salir a flote su curiosidad.

-No sé, pero dijo que mañana le pediríamos ayuda a su madre.- Le respondió algo contento, tenía la esperanza de que la Hyuga mayor pudiese ver lo que hija no había podido.

-Espero que ella pueda ayudarte.- Le admitió sonriente. Realmente lo esperaba.

Se fueron a dormir juntos en la cama de Sakura.

El menor estaba aferrado a su madre mientras ella lo abrazaba y le acariciaba la cabellera azabache con la otra mano.

Se sentía extraña. Los pensamientos no querían hacerse a un lado y eso no le permitía al sueño cumplir su objetivo.

Sabía que tarde o temprano se sabría quién era el padre de Ritsuka, pero se sentía nerviosa ante todo eso.

Vamos! No es normal quedar embarazada y no saber de quien.

Tenía que admitirlo, no lo sabía y no tenía ni una leve idea. Lo único que había dejado atrás había sido una flor blanca sobre su velador. Nada más.

Después de esa noche, tenía imágenes borrosas sobre una cabellera negra y una prenda media grisácea, nada más que eso, no había más pista.

Suspiró sonoramente cortando por un momento el silencio pegajoso de la habitación.

Debía tranquilizarse, ya era una mujer y tenía que asumir. No se arrepentía de haber tenido a Ritsuka, él era lo mejor que le podría hacer pasado, pero haber tenido algo con alguien y no recordar ni a la persona ni nada, era frustrante y algo vergonzoso.

Cuando la aldea se enteró del embarazo de la Sannin, muchas personas creyeron que era de Lee y otros tantos hablaron sobre una violación, pero sus conocidos sabían que no era ninguna de las anteriores. Se especuló por meses sobre el supuesto padre, pero con la llegada del ojiverde, el tema se dejó de lado y comenzó a hablarse sobre los hijos de los prodigios de Konoha. Lo cual había sido un alivio para la Haruno.

Entre el recuerdo de aquellos años, quedó profundamente dormida. Con una sonrisa en el rostro.

Cuando el sol atravesó la tela de las cortinas y dio de lleno en los parpados de la pelirrosa, ésta se removió un poco acomodando al pequeño a su lado, se giró con pereza y alcanzó el reloj que estaba sobre el velador para alzarlo en el aire y poder ver la hora. 8:45.

-Qué?!?!?!

Se levantó de la cama y corrió al baño. Debía estar en el hospital a las nueve y de lo distraída que estaba la noche anterior, olvidó activar la alarma.

-Mamá?- Llamó a la puerta una voz somnolienta.- Está todo bien? Por qué gritas?

-Me quedé dormida!!!- Gritaba mientras cortaba el grifo de la ducha.- Ayer no puse la alarma!

-Te pasa por despistada.- Le contestó con algo de gracia desde afuera.

Sin preocuparse por alguna respuesta o regaño se fue. Normalmente le daba una pequeña palmada en la cabeza en forma de regaño, siempre y cuando lo tuviese al alcance.

Se dirigió a la cocina. Le prepararía algo para que no saliera con el estomago vacío. Sabía que no comía más que un paquete de galletas de avena y té en toda su jornada, según ella por el poco tiempo para engullir algo.

Naruto de vez en vez bromeaba preguntando quién era el mayor.

Preparó algo de arroz, un café para ella, leche para él, un par de tostadas y sirvió en un pocillo unas galletas. Lo llevó a la mesa y se sentó a comer. Su madre llegó a los pocos segundos.

-Gracias, hijo.- Le dijo luego de atragantarse con el café caliente, temperatura que no distinguió al tragarlo con rapidez. Cogió una de las tostadas y con la otra mano la carpeta del trabajo.

Besó su frente para luego desearle un buen día y atravesar la puerta de entrada.

-De seguro se irá brincando por los tejados.- Pensó en voz alta, dejando en el fregadero la loza utilizada.

Con todo el tiempo del mundo, terminó de lavar y se dirigió a su alcoba para vestirse y volvió al comedor.

Sería aburrido no hacer nada en todo ese tiempo, por lo que optó por ir a ver a Kakashi-san un momento.

Él, junto a Naruto, ayudaron a la pelirrosa a salir adelante con lo del embarazo, cosa en la que también colaboró Sai, pero en menor medida. Esos tres habían ocupado un lugar muy grande en su vida, pero no podían suplir el lugar de un padre.

Estando frente a la puerta del peligris, golpeó un par de veces y después de un par de minutos un ojo somnoliento apareció tras la puerta.

-Ritsuka-chan?- Se echó hacia atrás y le dio espacio al moreno para que entrase.- Y esta sorpresa?

-Solo quería venir a verte.- Le respondió sonriente al tiempo que se dirigía a un sofá.

-Hace mucho tiempo que no lo hacías.-. Le sonrió despreocupado mientras se sentaba frente a él.

El lugar estaba escasamente amoblado con una mesa con cuatro sillas, una pequeña cocina, un balcón frente a la mesa, un pasillo en el cual se observaban 3 puertas.

-Cómo ha estado Anko-san?- Preguntó luego de notar que la mujer no estaba en su casa. Sus sandalias no estaban en la entrada.

-Está en una misión.- Dijo rascándose la nuca.- Me tocó cuidar a Kotaro esta vez.

-Y está?- Inquirió ansioso.

-Sí, está en su habitación. Si quieres lo vas a ver.

Sin esperar más, se levantó y se dirigió a la habitación al final del pasillo a la cual golpeó la puerta dos veces.

-Pase!!!- Respondió una voz infantil desde dentro.

-Hola Kotaro.- Habló asomándose por el espacio dejado por la puerta.

-Ritsuka!!!- Se levantó enseguida y saltó sobre el moreno, que se tambaleó un poco.

Del cuello de Ritsuka había un niño que con ambos pies en el suelo le llegaba un poco más abajo del hombro, de pelo plateado como su padre y con los ojos grisáceos como la madre.

A su corta edad de 6 años, Kakashi ya le estaba enseñando a manipular el chakra (en lo que era ya un experto) y los pasos principales para utilizar el Chidori.

-Cómo has estado?- Le preguntó siendo arrastrado por el peliplateado hacia el lugar donde tenía una montonera de juguetes.

-Bien!-Respondió efusivo.- Aunque te he extrañado. Ya no vienes como antes.

-Lo lamento Kotaro, pero he estado entrenando y cumpliendo misiones.- Ahora se encontraba jugando con un par de bloques en el suelo.

-Todos están igual.- Agregó refiriéndose a su madre.- Pero ya da igual. Mejor salgamos. El día está bonito y mi papá dice que está cansado, y no quería salir solo.

-Y por qué no fuiste a buscarme?

-Pensé que estarías cansado.- Le sonrió ya de pié. Se dirigió luego a la puerta.

El moreno lo siguió hasta el living, donde se encontraba Kakashi leyendo uno de sus libros.

-Papá! Vamos a salir con Ritsuka.

-Bueno. Cuídense y no hagan idioteces.- Respondió sin despegar su ojo del libro frente a él.

-Adiós, Kakashi-san- Inclinó levemente la cabeza, aún sabiendo que no iba a ser observado.

Ya en la puerta fueron detenidos por la voz procedente del living.

-Y no intentes usar el Chidori, Kotaro. No me gustaría que Ritsuka tuviese que llevarte donde su madre luego de que caigas inconsciente.

Lo único que se escuchó en respuesta antes de un portazo fue un leve "Demonios".

Todo el mundo sabía que el pequeño Hatake había sacado el carácter de su madre. Era gritón y se enfurecía con facilidad. Aunque había que admitir que no había adquirido su puntualidad, sino que llegaba a todas partes con 15 minutos de retraso como mínimo.

Era más que usual que a padre e hijo les obsequiaran relojes para sus cumpleaños respectivos, los cuales no estaban muy separados el uno del otro, el menor cumplía años el 5 de septiembre, su padre diez días después.

-Ritsuka…

-Qué?- Habían estado caminando en silencio.

-Tú me harías un favor?- Preguntó de pronto el peligris.

-Qué cosa?- El moreno esbozó una sonrisa, sabía que había estado pensando en el transcurso de la caminata.

-Tú… podrías ayudarme para preparar el examen para gennin?- Se encontraba con las mejillas revoloteadas y jugueteaba con las cadenas que colgaban desde su pantalón negro a juego con su camiseta verde de cuello ajustado.

-Claro!-Respondió contento. Sentía que ese niño a su lado era como un hermano menor para él.- Me encantaría.

-Sí!!- Gritó saltando.

Se pasaron la mañana practicando jutsus.

A Kotaro se le hacía fácil realizar los sellos de manos, pero le costaba memorizar el orden, a pesar que cuando lograba realizarlos de la manera correcta, era capaz de realizar cinco copias sin el mayor esfuerzo.

Al ser la una de la tarde, el Haruno dejó al peligris en su casa y se encaminó a la mansión del Hokage.

-Buenas tardes, Ritsuka-san.- Le saludó una de las sirvientas al recibirlo en la puerta.

-Buenas tardes.- Le dijo al inclinar un poco la cabeza.- se encuentra Tatsuki?

-Claro. Espere un momento.- Dicho eso, se retiró dejando al moreno en el recibidor.

Estaba acostumbrado a esperar en esa sala, siempre que visitaba ese hogar era lo mismo.

-Hola, Ritsuka-kun.

Se volteó y se encontró de lleno con la ex heredera del clan Hyuga que lo miraba con sus ojos perlados.

-Buenos días, Hinata-san.- Saludó sonriente.

-Buscas a Tatsuki?

-Sí! Miyuki-san fue a buscarla.- Respondió mirando en la dirección que había tomado la sirvienta.

-Si quieres pasa a la sala.- Le dijo señalando el lugar con la mano extendida.- Se tardará un poco.

-Muchas gracias, Hinata-san.- Se inclinó un poco y se dirigió al lugar.

Entró en la habitación, la cual estaba ambientada en un estilo japonés antiguo, con tatami de un verde olivo pálido y paredes blancas. En el centro había una mesa baja con un par de almohadones a los lados de color marrón, y en el centro de ésta había un arreglo floral que era lo que le daba vida al lugar con sus colores.

Se sentó en uno de los mullidos almohadones y suspiró. Estaba nervioso y ansioso por saber qué era lo que no había podido ver su amiga.

Si la Sra. Uzumaki había dicho que la rubia se tardaría, sí que lo haría, así que decidió sacar de su porta shuriken, un pequeño libro de forro lila de un grosor aproximadamente de 250 páginas.

Había sido un obsequio de su madre para su último cumpleaños.

Le gustaba leer y era una de las cosas que había siempre en los momentos en blanco de su día.

El libro consistía sobre técnicas médicas básicas.

Ritsuka a sus nueve años ya era capaz de utilizar técnicas de curación y regeneración, aprendidas gracias a la lectura y llevadas a la práctica junto a su madre. El moreno había sido el que cumpliría las funciones de medico correspondiente en el grupo de tres, y la gente rumoreaba que llegaría a ser mucho más hábil que su madre.

Se encontraba leyendo sobre una técnica para extraer veneno cuando la puerta de la habitación fue corrida hacia un lado dándole paso a una chica rubia con su cabello suelto y húmedo. Se había estado dando una ducha, por lo que seguramente había dormido hasta tarde.

-Hola Ritsuka.

-Buenos días, Tatsuki.

Se sentó frente a él en uno de los cojines y bostezó sonoramente.

-Veo que dormiste bien. Bromeó mientras guardaba su libro.

-Sí, aunque Takeshi no paraba de preguntarme sobre la misión.-Se estiró cual gato.- Tuve que sacarlo con kunai al cuello. Aunque me valió trabajo casero. Pero bueno… no estamos aquí por eso… lo intentamos una vez más antes de ir donde mi madre?

-Claro.- Habló luego de un suspiro.

Luego de quince minutos en silencio, la rubia desactivó el Byakugan y suspiró fuertemente.

-No… no puedo distinguirlo.- Le dijo seria.- Tendremos que pedirle a mi mamá.

-Está bien.-Contestó con media sonrisa en el rostro.

Sentía mucho afecto por la madre de su amiga, pero debió prepararse psicológicamente para no echar pié atrás al respecto. Sinceramente, le ponía nervioso pedirle algo así a Hinata.

Cuando llegaron al jardín interior de la casa, pudieron ver a la ojiperla sentada al borde del pasillo, con una taza de té en las manos. La casa de estilo oriental tenía esas ventajas.

-Mamá.- Llamó Tatsuki desviando la mirada de la nombrada hacia ambos.- Necesitamos hablar contigo.

-Dime hija.- Le sonrió indicando con su mano libre para que se sentaran a su lado.- En qué les puedo ayudar?

-Pues verás.- Comenzó rascándose la nuca. Suspiró.- Iré al grano –Volvió a suspirar-. Ritsuka tiene algo que no logro distinguir con mi Byakugan… algo borroso, y pensamos que podría ser alguna técnica en especial, así que queríamos pedirte si nos podías ayudar con tu Byakugan… que sabes usarlo mejor que yo.

-Algo borroso?- Pensó en voz alta. Tendría que saber qué era, y si era alguna técnica hereditaria, debería de hablarlo primero con la pelirrosa.- Pero solo si yo decido quién tiene que enterarse primero.

Ambos niños, a pesar de su corta edad, entendieron el mensaje a la perfección. Sakura sabría antes que ellos y decidiría si era recomendable divulgarlo.

Asintieron con la cabeza.

Era mejor eso que nada, después de todo, su madre no le tenía secretos y terminaría por confesarle algo.

-Muy bien.- Dijo acomodándose mejor delante de los niños que se encontraban sentados sobre sus piernas frente a ella. Hizo unos sellos de manos y luego prosiguió.- Byakugan!

Luego de observar al pequeño Haruno por un tiempo corto, divisó lo borroso que había nombrado su sucesora, pero había una gran diferencia, ella podía ver perfectamente de qué se trataba, abriendo los ojos de par en par.

Después de observar por un tiempo más para asegurarse que no estaba imaginando nada, desactivó el Kekkei genkai, desviando la mirada hacia el cielo.

-Y?- Preguntó la impaciente Uzumaki luego de un momento de silencio.- Pudiste verlo?

-Sí.- La respuesta impactó más a los niños.-Pero lamento decirte, Ritsuka-kun, que primero debo hablar con tu madre.

Sabiendo eso de antemano, el ojiverde asintió dándole a entender a la mayor que entendía y respetaba su decisión.

-Bueno… por ahora los dejo…- Dijo mientras se levantaba.- Hablaré con tu madre apenas pueda, Ritsuka-kun.

-Muchas gracias, Hinata-san.- Inclinó la cabeza como despedida y agradecimiento.

Sabía que se trataba de algo serio debido al cambio de semblante que sufrió mientras lo observaba. Mejor se preparaba para una larga y seria charla con su progenitora.

Caminaba tranquila por las calles de Konoha. Se encontraba en su hora de descanso y le gustaba salir a caminar por los alrededores para estirar las piernas. El sol le llegaba directo a los ojos, por lo que los tenía entreabiertos.

Unos minutos de andanza y una silueta familiar es le acercó, la cual reconoció como la esposa de su mejor amigo y compañero.

-Hola Hinata.- Saludó cuando la tuvo frente a sí.

-Sakura-san… hay algo que tengo que hablar contigo.-Le dijo de inmediato, a lo que Sakura tomó un semblante serio.

-Vayamos a mi oficina.

Llegaron al cuarto en completo silencio. Sakura pudo notar el nerviosismo de la peliazul, ya que volvía a jugar con sus dedos para calmar sus nervios, costumbre que había perdido con el tiempo.

-Toma asiento.- Cortó el silencio mientras ella misma seguía su indicación sentándose tras un ocupado escritorio.- Y bueno… de qué trata?

-Pues…- Comenzó a hablar, ahora sin mover sus manos y mirando a la pelirrosa directo a los ojos.- Tu hijo hoy fue a mi casa y con Tatsuki me pidieron un favor.

-Sí. Sé sobre eso.- Le aclaró al notar que intentaba darle una introducción sobre el asunto.- También sé que te iban a pedir que vieras algo que Tatsuki no podía distinguir.

-Pues…yo vi claramente de qué se trataba.- Ahora el nerviosismo volvía a apoderarse de ella.

-Y qué viste Hinata?- Le alentó a seguir con una sonrisa en el rostro. Sabía que esas situaciones no eran el fuerte de la persona sentada frente a ella.

-Pues… yo… Sakura yo vi un… un Sharingan.

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Se encontraba sentada en el suelo de su habitación con una fotografía en las manos.

Se había retirado del trabajo, ya que no se encontraba en condiciones de seguir luego de la noticia dada por la Sra. Uzumaki, cosa que le agradecía mucho y sobre todo el hecho de haberle informado a ella primero.

Pasó una vez más la yema de los dedos por los rostros de la fotografía. Una lágrima rodó por su mejilla.

Tenía algo atorado en la mitad de la garganta que no le permitía respirar con normalidad, por lo que llevó un vaso con agua hasta sus labios.

No entendía nada, todo estaba borroso en su mente y una palabra daba botes por toda su cabeza.

Uchiha.

Lo borroso en su hijo había resultado ser un Kekkei genkai y específicamente el Sharingan del clan Uchiha.

Y en el mundo solo quedaban dos con esa sangre.

No podía imaginarse nada, su mente sufría con casa rostro que llegaba a su mente.

El silencio que retumbaba en sus oídos fue interrumpido por la puerta de entrara abrirse. Ritsuka había llegado.

Rápidamente se limpió el camino que habían tomado sus lágrimas y se levantó de su lugar, después escuchó unos golpes en la puerta.

-Sí?

-Mamá? Estás bien?- Había visto el rostro de su madre y se percató inmediatamente del rojo de sus ojos.

-Ven, hijo.- Le indicó que se sentara a un lado de ella al borde de su cama.- Tenemos que hablar. Tú recuerdas esta fotografía, verdad?

-Sí…- Respondió sin ganas. En parte la odiaba, ya que casa vez que su madre la observaba por mucho tiempo, lloraba como lo había estado haciendo.- Ya me la habías mostrado.

-Pero ahora te la muestro por un motivo diferente.- Le dijo sonriendo con nostalgia.- Recuerdas cuando te conté sobre las técnicas de casa uno?

-Sí, mamá.- Se encontraba a su lado, con el brazo de la pelirrosa sobre sus hombros y su cabeza apoyada en su pecho.

-Pues lo borroso que tenías era lo que esperabas, amor.- Habló, a lo que el menos clavó los ojos en la única persona de la fotografía que no conocía.- Tu Kekkei genkai se llama Sharingan, y es el del clan Uchiha.

-P-pero…- Se levantó de golpe y la miró de frente.- Tú me dijiste que tan solo quedaban dos, y que ninguno de los dos está aquí en Konoha…

-Lo sé, amor…- Respondió sin quitar la vista de la fotografía.- Pero eso no quita el hecho de que no hayan podido venir hace diez años.

-Mamá… entonces… puede que él sea mi papá?- Inquirió apuntando la fotografía que aún era sostenida por las pálidas manos de la pelirrosa.- Mamá…- Volvió a hablar al caer en cuenta de algo.- Y la otra persona, quién es?

Cómo responderle?

Sabía perfectamente quien era esa otra persona, pero aún no asumía mucho la información.

Cómo explicarle a su hijo que los prospectos de padre que tenía, eran unos desertores y traidores de la aldea?

Lo mejor era siempre responder con la verdad.

-La otra persona es el hermano mayor de Sasuke Uchiha.

-Ah.

No sabía que decir o hacer.

Por tanto tiempo había investigado sobre su progenitor, y ahora que sabía alguna pista, sus supuestos parientes ni siquiera estaban en la aldea, desde hace mucho tiempo no se sabía nada de ellos.

Tenía que ser una broma, verdad?

-Mamá.- Susurró entre el silencio.

-Dime.

-Puedo dormir contigo?

-Claro, hijo.

Sin decir nada, el moreno se dirigió a su habitación para colocarse el pijama, permitiendo a la pelirrosa ponerse el suyo.

Dejó la fotografía sobre su cómoda, boca abajo, y prosiguió a hacer lo que tenía en mente.

Se introdujeron en la cama apenas Ritsuka había regresado.

En completo silencio, el sueño venció al pequeño Haruno, descansando sobre el pecho de su madre con sus brazos rodeándolo.

Su mente divagaba entre imágenes de sus años de adolescente, el equipo 7 y los años después de enterarse de lo del embarazo. No podía creerlo, no cabía en su asombro.

Nunca, en ningún momento, había pensado en un Uchiha como el padre de su hijo. Sí tenía que admitir que había soñado con tener algún hijo con Sasuke, pero había sido mucho antes de enterarse de la noticia que cambió su vida.

Tenía que despejar un poco su mente. No llegaría a ningún lugar si se quedaba ahí mirando al techo como si fuese una proyección que le mostraba todos los recuerdos que se le venían a la mente.

Se levantó con cuidado para no despertar al pequeño que se encontraba en un sueño profundo, por lo cual ni cuenta se dio de que había quedado solo.

Salió de la habitación y se dirigió a la cocina, tomaría un vaso de leche tibia para poder conciliar un poco el sueño.

Cuando se encontraba por calentar la leche, sintió que el timbre había sonado. Cosa que le llamó rotundamente la atención, ya que eran las dos de la madrugada. Había estado rememorando su infancia por tanto tiempo, que habían transcurrido unas horas con la mirada pegada en el cielo de la habitación.

Se dirigió a la puerta de entrada para abrirla y comprobar que no estaba loca y comenzaba a escuchar las campanas de la puerta, ya que tan solo había sonado una vez.

Cuando abrió la puerta, pudo ver a un par de ojos azules que le miraban con una mirada seria y cansada.

Se hizo a un lado para que Naruto pudiese entrar, lo cual hizo y se dejó caer en el primer sofá que tuvo cerca.

-Qué ocurre, Naruto?- Se acercó a él y se sentó frente a él.

Tenía el rostro confundido. La expresión de su rostro estaba entre la confusión, el cansancio y la ¿alegría?

-Tú tenías que ser la primera en saber.- Comenzó a explicar luego de acomodarse en el sofá. Tenía sus antebrazos apoyados en sus piernas y la cabeza gacha.- Quiero que te lo tomes con calma, de acuerdo?

-No puedo saber cómo tomarlo si no sé de qué me estás hablando.- Le respondió algo cortante. No podía entender qué era lo que estaba ocurriendo en ese lugar.

-Voy a comenzar desde el principio.- Enderezó su espalda y quedó sereno mirando a la ojiverde.- Hoy a las afueras de la aldea encontramos a un vagabundo que fue llevado a una celda por estar invadiendo terrenos restringidos sin permiso, y como es mi deber, fui en persona a hacer el cuestionamiento que es debido. Pero me creerás que cuando entré, toda la determinación que llevaba conmigo se fue, dejándome la boca vacía?

-No entiendo de qué me estás hablando, Naruto.- Se enderezó también en el sofá donde estaba y cruzó la pierna derecha por sobre la izquierda, quedando en una pose demasiado sexy trayendo la pijama que tenía.- Te pediría que te explicases más.

-Tranquila, todo a su tiempo.- Volvió a hablar con el tono de voz más calmado que poseía. Había logrado calmar su hiperactividad, lo cual le permitía serenarse cuando le era necesario.- Pues el vagabundo me reconoció enseguida. Tenía una capucha larga sobre el rostro y el cabello demasiado largo, y la barba le cubría torpemente la barbilla. Cosa que me esperaba de un vagabundo cualquiera. Pero este es distinto, Sakura.

-Dime de una vez quién es por favor.- Le habló desesperada ante el silencio del rubio.

-Te pido que me dejes ir lento…- Suspiró.- El vagabundo llegó con parte de su memoria borrada, cosa que tuvimos que comprobar usando diversos métodos, por los cuales comprobamos que tiene recuerdos tan solo hasta sus 16 años de edad y desde esa fecha, la gran mayoría de las cosas están borrosas y son más lagunas mentales que otra cosa. Está siendo vigilado por Neji y Shikamaru, que son los que mejor pueden hacerlo.

-Y de quién estamos hablando?- Le volvió a interrumpir frustrada por no poder entender.

-Sasuke, Sakura.- Dijo de tirón.- Y quiere hablar contigo…

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Qué les pareció?!?!

Me quieren colgar?!?!

Juas juas!

Desde aquí las cosas se complican! Así que tengan paciencia por favor!

Espero me dejen sus cometarios! Que son una gran inspiración para mí!!

Gracias por leer!

Ea lo logre antes de terminar el año!!

FELIZ AÑO NUEVO!!

Bye!

conchito!