Saludos!

Flannya reportandose!

Waaaaaaaaaaa! GOMEN! Perdon, he dejado abandonado a mi pobre fic T.T soy una pesima escritora, mea culpa, mea culpa! Soy de lo peor, no merezco sus reviews!

O_o !

ok, no es paRa tanto,no se la tomen en seriO! Pero ya regrese y llegue para quedarme! (o hasta que vuelva a estar super ocupada y no tenga chance de escribir TxT)

Weeeee! Ya estamos en el cuarto capi de esta novela...digo, fic! Hehehe creo que a veces me paso un poco de largo de los capis... Pero no importa XD!

Gracias a los fieles seguidores de este su humilde fic que ademas dejan reviews! (saca un sobre) y esas personitas son: Shald120, Alfie Eldelstein, Wind un Serebro, Leidy Otaku, Itzel Durand (*-* en serio?! Tu crees? Waaa me acabO de relizar como pseudo escritora que soy XD), Validia, vera Rosewood(my most deeply and sincere thanks!) Lady Loba, Mokachina, Satine de Mikk, TheTenoriTaiga1 y AlondraVAB ! Esta va por ustedes chicos!

Nuevamente y como siempre, pido perdon por las faltas de ortografía, dedazos, letras de mas y letras de menos que puedan encontrar... u_u

Volviendo al fic, Maria y Gilbert siguen en las mismas, cada quien atacando y fastidiando al otro como mejor puede...y este capi no es la excepcion! xD oh si, adoro hacer sufrir a los personajes muajajajajaja!

En fin, empezemos ya! :D

WARNING: groserías, y varias frases meramente mexicanas! Traducciones y significados al final ;)

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Querido diario:

Toda esta semana estuve asombroso!

Se que normalmente escribo que soy asombroso, pero hoy sabado en la noche recapitulo y me autonombro el mas asombroso de todos! Kesesesese!

Cierto, el ejercito mexicano es un caos... Aunque pudo haber estado peor... Todavia recuerdo cuando entrene al inutil de America y salio un buen soldado... Claro, eran tiempos diferentes... Todavia recuerdo su pseudo campamento en media independencia... Animales muertos a mitad del camino, no habia letrinas (eso no era NADA asombroso!), los soldados unos desorganizados y buenos para nada... Usaban las Bayonetas de sus rifles para remover tierra...

Danke Gott que los tiempos han cambiado!

Pero aun asi, el ejercito mexicano es muy parecido...

La mayoria son iletrados, hijos de rancheros. Si hay varios de buena familia, pero esos son unos hijos de papi que quieren saltarse los entrenamientos por medio de sus contactos. HA! Eso no pasara mientras mi asombrosa persona este a cargo!

La nacion mexicana ya no replica...tanto... Sigue respondiendo y burlandose de mi asombrosa autoridad... Pero no hay nada que una buena rutina de ejercicio fisico no cambie! Gott, si el viejo Fritz estuviera aqui ya la hubiera molido a palos! Pero es una nacion al fin y al cabo y como tal tengo que seguir entrenandola.

El ejercito va...no tan birn como quisiera... Pero mi asombroso entrenamiento va surtiendo efectos. Al final de esta semana ya puedo lograr que empiezen a marchar sin que se tropiezen como piezas de domino los muy dummkopfs! Eso si, tienen bastante resistencia fisica, mas que el americano... Recuerdo cuando todavia lloraba por el frio kesesese

Me pregunto cuanto tiempo mas estare en este pais...Viejo Fritz, mientras espero estes cuidando de mi...

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Era domingo en la mañana, y como lo había hecho hasta ahora, Gilbert se levanto temprano y vistio su impecable uniforme militar. Satisfecho de comp se vestia su asombrosa persona, bajo las escaleras y cruzando el patio fue rumbo al comedor. Entro por las puertas francesas abiertas... solo ara verlo con un solo plato servido en la cabecera.

El albino levanto una ceja. Eso era raro... Esta vez se habia levantado temprano como el resto de la semana. Desde ese dia que Maria lo habia dejado, decidió levantarse mas temprano aun para que no le sucediera lo mismo. Aun asi, siempre que entraba al comedor , ya encontraba a la latina a medio desayuno. Ya se habia hecho algo de rutina, comian en silencio, una que potra palabra fria de por medio, ambas naciones buscando pleito, y despues se iban a caballo, el sobre su corcel de guerra negro y ella sobre su caballo castaño rojizo con crin y cola negras. Pero curiosamente hoy no habia mas que un solo lugar. Que acaso la mexicana ya habia desayunado y se habia ido de nuevo sin el?

Vio el reloj que estaba sobre una repisa, un gran reloj dorado que pesadamente marcaba con su pendulo los segundos... La hora no mentia, el estaba igual que siempre... Donde estaba la mexicana? No es que la extrañaba, al contrario le gustaba su soledad, pero si se sintio curioso de su paradero.

Cruzo el comedor hasta su lugar, la sirvienta junto a la puerta como siempre diligente y esperando. Rosa era su nombre, Gilbert ya habia escuchado a Maria decirle asi. Sentandose, empezó a servirse varias carnes frias en su plato... No habia nada mas asombroso que embutidos en el desayuno!

"Rosa, donde esta fraulein Maria?" pregunto el albino viendo que fruta iba a picar ahora... Vaya si todas eran coloridas, en su casa no estaba acostumbrado a tantas frutas, pero pronto descubrió que le gustaba el sabor dulzon en la mañana.

"La señorita Maria no va a desayunar con usted hoy, señor BEilshmidt." contesto con una pequeña voz la sirvienta.

El albino, al recibir tal respuesta, dejo de seleccionar su comida y se volteo sobre su silla, recargandose sobre el brazo de esta e inclinándose para ver cara a cara a la sirvienta que estaba detras suyo.

"Y se puede saber porque?" pregunto el prusiano muy lentamente arqueando una ceja y entrecerrando los ojos, haciendo énfasis en que mas le valía a la criada tener una respuesta satisfactoria.

La pobre muchacha, al ver como le acribillaba con esos ojos rojos demoniacos, se encogio en su lugar y empezo a jugar nerviosamente con la charola de plata que tenia en manos.

"E-e-es domingo, señor. Los domingos los cadetes del Colegio Militar tienen el dia para ver a sus familias. Pensé que la señorita María se lo había comentado con anterioridad" tartamudeo la pobre criada que ahora veía la puerta a su lado como método de escape.

Gilbert dio un pequeño resoplido, mostrando que si bien no era la respuesta que quería, mínimo le complacía. Se giro de nuevo sobre su silla y comenzó a desayunar. cuando hubo terminado salio por las puertas abiertas y hacia el patio algo molesto.

¿Exactamente, que parte de "hay que seguir mi asombroso entrenamiento dia y noche" no entendían en este país? No importaba si era culpa del jefe de la morena o de ella misma, el Lunes ya ajustaría cuentas con todos esos holgazanes buenos para nada.

Pero bueno, ya tenía el día libre, y se encontraba en la capital de México. Gilbert no pudo evitar sonreír ladinamente. Ya que tenía el día libre, bien podía pasear por la ciudad...quien sabe... conocer la región vital de la mexicana...

Soltando por lo bajo su característica risa (kesesese) para sí mismo, no se percató que el niño mozo de cuadrillas se le acercaba corriendo hasta detenerse frente a el. El pequeño, le miraba hacia arriba (era considerablemente mas alto que el), con sus grandes ojos negros atravez de sus mechones de pelo y una gran sonrisa blanca plastada en la infantil cara. Gilbert al verlo, se limitó a levantar una ceja, cuestionando que quería.

"Va a querer su caballo, señor Beilshmidt?" preguntó emocionado el niño.

El albino miraba hacia abajo al pequeño niño que le miraba expectante.

"Ja" contestó simplemente el albino.

Sin ningun otra palabra, el niño salió corriendo a las caballerizas localizadas en la parte trasera de la casona. Gilbert , sin darle mas importancia, se encamino al portón a esperar su montura, mientras que se ponía su gorra militar que llevaba bajo el brazo.

No hubo esperado ni un minuto cuando vio que venía el pequeño niño corriendo con las riendas de su corcel de guerra. Era algo comica la idea, el minusculo niño podia ser facilmente aplastado por el magnifico animal, aun asi, el niño le sostenia con gran porte... Claro, considerando que era un chiquillo.

El prusiano en un suave movimiento subió a su montura y veía la calle mientras se colocaba sus guantes de piel negra. Tan sumido estaba en sus pensamientos que apenas y sintió un pequeño pero insistente tirón del pantalón. Bajo la mirada y pudo ver que el chiquillo seguia ahi, mirandolo con ojos grandes y una sonrisa infantil (de que tanto sonreía?!).

"Yo se donde esta la señorita Maria!" dijo orgullosamente el niño.

El albino se sentó mas derecho en su silla de montar, atento ahora a todo lo que le decia el muchacho. Pero recordando lo asombroso que era solo enarco una ceja.

"Y porque el asombroso yo tendría que saber eso?" pregunto el albino. De hecho si le interesaba la ubicación de la mexicana... Le haría un infierno la vida por dos sencillas razones... La primera era que sin avisarle le dejo solo en un pais desconocido... La segunda era porque le gustaba molestarla con su asombrosa persona.

"Pense que le gustaría saber, señor. Nadie en la casa sabe mas que yo." contestó aun sonriente el niño, sabiendo que tenía un gran secreto y queriendo la aprobación del forastero.

Gilbert miro al niño.

"Kind, cual es tu nombre?" preguntó finalmente el albino.

El niño, sonrió mas abiertamente aun.

"Francisco, señor" contestó orgulloso y parandose lo mas derecho aun ( quen en realidad no era mucho teniendo en cuenta su baja estatura).

Gilbert dio un resoplido.

"Te llamare Franz. Suena mas asombroso en mi asombrosa lengua. Claro que no tanto como mi asombroso nombre... Dime Franz, quien ensillo mi caballo?" pregunto el albino, revisando las ataduras de su corcel.

"Yo lo hice, señor. Tambien me estoy encargando de que tenga paja nueva todos los dias para que no contraiga mala pezuña, señor." contestó el chiquillo emocionado, esperando alguna respuesta.

Gilbert , aun sentado sobre su caballo, se movia de lado a lado revisando su silla y sus riendas.

"Pues bien Franz, a la proxima no aprietes tanto los amarres de la silla, le puede dar colicos, y puede ser malo para el." le contesto secamente el prusiano.

El niño borro la sonrisa de sus labios y sus hombros cayeron...no era el comentario que esperaba...

"Sinembargo, hiciste un buen trabajo. Quiero que de ahora en adelante solo tu te encargues de cuidarlo, esta claro Franz?" continuó Gilbert, como si estuviera dando una orden.

El rostro del niño magicamente se iluminó y asintió con la cabeza energicamente.

El prusiano no pudo evitar sonreir levemente del lado.

"Gut. Ahora dime..." comenzó el albino, ensanchando mas su zorruna sonrisa "Por donde se fue fraulein Maria?"

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Gilbert llevaba a su caballo a un leve trote por un sendero de tierra,rodeado espesamente de arboles. Ya llevaba mas de una media hors a caballo metido en este bosque. No era como en su asombrosa casa... En su país los bosques eran mas oscuros, mas frios... Aqui pese a haber muchos arboles , el mismo verde era un poco mas vivo.

El albino siguió montando por el camino que le habia dicho el niño... Por lo que tenia entenido iba a llegar a una hacienda...y despues a la rancheria y a los corrales de esta... Que diablos era una rancheria? Seguro algo no asombroso, asi que no le dio mas importancia.

Asi pues, dejo que su montura siguiera el camino docilmente. A unos cuantos metros del camino vio que los arboles se abrian, y por lo visto iba a dar a un claro en el bosque. Por lo visto ya estaba llegando a la rancheria y bo pudo evitar sonrier ladinamente... Ya se iba a imaginar la cara de la mexicana al ver llegar su asombrosa persona...

Al terminarse el camino, Gilbert dio un tirón a su montura y busco con la vista a la morena. Efectivamente, era un gran claro en la mitad del bosque, y había dos enormes corrales circulares muy cerca uno del otro. Donde estaban los ruedos de madera se había quitado todo tipo de pasto, y la tierra era rojiza y seca. Seguro ahí era donde entrenaban a los caballos. Habia 20 hombres, todos morenos, algunos sentados en la cerca del corral, otros a caballo tanto dentro como fuera del corral, y unos mas dentro del corraL a pie. Gritaban, reian y hablaban en voz fuerte en buenos animos. En el otro corral, habia varias vaquillas y novillos, lo suficientemente grandes como para derribar a un hombre.

El albino a lo lejos busco entre todos esos hombres con sombreros anchos hasta que encontro lo que buscaba. Ahi estaba la mexicana, dentro del corral en el centro, hablando animadamente con dos jinetes, los tres sobre sus caballos. Sonrio burlonamente al verla. Habia dado con ella. Alzando su fuete negro y dandole a su caballo un fuerte golpe en los cuartos traseros, hecho a galope tendido para llegar con la morena.

Maria, por su parte, platicaba animadamente, totalmente ajena a cualquier cosa que no fuera la conversacion con los dos rancheros con quien estaba. No fue hasta que escucho a alguien sentado en la cerca gritar.

"Hey! Muchachos! Tenemos compañia!"

Automaticamente todos los hombres y Maria, detuvieron cualquier actividad que estuvieran haciendo para erguirse y ver de quien se trataba. Maria fruncio el ceño extrañada. No era probable que fuera algun capataz de las haciendas o alguien enviado por su jefe...finalmente ERA DOMINGO. Y todos sabian que el Domingo en Mexico es santo...si Dios descanso en domingo, pues los mexicanos tambien, no? Ademas era dia familiar y de amigos... Y claro , dia de ir a la Iglesia tambien.

Pero mientras el jinete se acercaba a gran velocidad la expresión de Maria cambio totalmente. Dejo caer un poco la boca mientras que sus ojos se abrian como platos y sentia como el estomago se le caia a los suelos. Traje azul...caballo increiblemente negro y magnifico... Porte altanero... Cabello plata...

Era el.

Gilbert Beilshmidt.

Pero que chingados hacia aqui?!

Uno de los jinetes con sombrero que estaba a lado suyo le miro.

"Maria le conoces?" pregunto algo bruscamente mientras que le señalaba con la cabeza.

Maria cerro la boca y apretó con fuerza sus riendas. Sus ojos se entrecerraron en enojo y no le quitaba la vista al albino que venia a toda velocidad.

"Ha! Que si lo conozco? Es el nuevo general del Colegio Militar! Del que les conte..." dijo molesta la muchacha.

El otro jinete que estaba con ella en el centro del ruedo intervino.

"Aaah...el extranjerillo ese? El que se cree muy salsa?(*)Pos que hace aqui?" pregunto con una sonrisa que no era nada tranquilizadora.

"Ese mero... No tengo ni la mas minima idea, sobretodo porque lo deje a su suerte sin decirle a nadie de mi paradero...pero ya veremos que es lo que quiere" dijo Maria decidida, haciendo avanzar a su montura hacia la barda del corral, donde la mayoria de los jinetes se estaban juntando para ver quien era el forastero.

Los jinetes que estaban con Maria, sonrieron en complicidad y le empezaron a seguir.

Gilbert llego hasta el corral, y con un fuerte tirón de las riendas, que hicieron levantar un poco a su caballo se detuvo. Observo a todos los hombres congregados ahi. La mayoria eran un poco mas bajos que el o de su estatura, pero eran delgados y musculosos, se veía que eran hombres de trabajo. Todos tenian piel morena, tostada por largas horas de faena bajo el sol, cabello negro y ojos negros, los cuales estaban clavados en su asombrosa persona, examinandolo. La mayoria vestia un atuendo similar... Pantalones pegados con bordados intrinsecos y grandes botones a todo lo largo del costado de la pierna?Llevaban botines y mientras que algunos llevaban cinturon, otros fajas amarradas en el vientre. Todos vestian camisas impecablemente limpias y tenian un gran moño en el cuello. Un momento un moño?! Efectivamente! Todos tenian unnmoño en el cuello... Vaya si aqui anudaban las corbatas de manera extraña... Alguno que otro hombre llevaba chaqueta corta, a juego con sus pantalones, los garigoleados y los botones tambien presentes en los costados. Y mientras algunos llevaban grandes bigotes espesos y negros, habia dos cosas que Gilbert noto que cada uno de ellos llevaba sin exepción: un gran sombrero mexicano en la cabeza... Y una o dos pistolas en el cinturon o faja.

Pero Gilbert solo sonrio altaneramente. Finalmente, que era un grupo de hombres armados ante su asombrosa persona?

Un hombre joven sin barba, que estaba sentado en la cerca del corral, bajo de un brinco y se acercó a Gilbert.

"Buenas amigo, esta perdido?" le pregunto el joven que no habria de pasar de los 20 años.

Gilbert solo le miro desde lo alto de su caballo y sonrió burlonamente.

"Nada que mi persona no pueda encontrar con tu no asombrosa ayuda" replico simplemente.

El joven frunció el ceño molesto por lo grosero del comentario. Los morenos alrededor, al esuchar esto, se acercaron un poco y empezaron a rodear al forastero con cara de pocos amigos.

Un hombre algo robusto, con un gran bigote negro y con una panza algo grande apretada con una faja roja se le acerco a Gilbert, poniendo una mano en el hombro del joven que primero hablo, pero sin quitarle la mirada al prusiano.

"Mire güerito, aqui todos somos amigos, y mi amigo le hizo una pregunta amable. Andese mejor con cuidado ya que por lo visto se ve que esta lejos de su casa... No le vaya a pasar algo." le advirtió el hombre. Varios hombres con sombrero asentian lentamente esuchando estas palabras y mirando al albino para que entendiera el mensaje.

No era que Gilbert no entendiera. Al contrario, sabia perfectamente lo que le estaban diciendo... Pero le gustaba molestar e iniciar peleas. Riendo zorrunamente vio de arriba a abajo al hombre con bigote.

"No se preocupe por mi. Aqui no hay ningun HOMBRE lo suficientemente peligroso para mi persona." contesto Gilbert haciendo enfasis en la palabra.

Lo unico que Gilbert no sabia era que habia tres cosas con las que NO se jugaba con un mexicano: con Dios, con su familia y con su hombría. Y el ya lo había hecho.

Como si fueran lobos acechando a su presa, los hombres y jinetes fueron encirculando al albino, ojos entrecerrados en puro odio, varios de ellos ya llevando sus manos a sus pistolas. El hombre con bigote se puso colorado, obviamente tratando de controlarse pero llevando su mano libre a la pistola con cacha de plata que tenia en su faja.

"Mire güerito, vayase por donde vino, que no me hago responsable de lo que suceda." le dijo quedamente el hombre.

Gilbert levanto una ceja y abrió la boca para contestar, pero una voz le detuvo en seco.

"Señor Beilshmidt, que sorpresa verlo por aqui."

Todos los hombres voltearon a ver a la portadora de la voz. Maria avanzaba en su caballo tranquilamente, hasta quedarse en el borde del cerco que la separaba del prusiano y la mayoria de los rancheros encabronados.

Maria ya habia escuchado a lo lejos parte de la conversación. Pese a lo molesto y arrogante que era debia darle credito... Era bastante hombrecito el prusiano por no dejarse intimidar. Eso, o era simplemente estupido. Prefirio quedarse con la primera impresion.

Gilbert miró a Maria sobre su caballo rojizo y sonrio al examinarla. Estaba vestida de igual manera que los hombres, pantalones cafes claros ajustados y bordados con botonrs de plata a los costados (claro que la mexicana los llenaba mejor que los hombres ahi), botines negros de cuero, camisa blanca inmcaulada ,una faja roja alrededor de su pequeña cintura cuyos extremos caian libremente y un moño rojo a modo de corbata en el cuello de su camisA. Estaba sentada totalmente recta, con gran porte, y cargaba sobre su cabeza un gran sombrero de gamuza café claro, amarrado abajo de su barbilla. Y su pelo largo y lacio caía como cascada por su pequeña espalda hasta apenas tocar la silla de montar. Vaya que si a esta mujer le gustaba usar ropas de hombres. No que se quejara el prusiano, se veía bien la mujer...tal vez demasiado bien para cualquier hombre que dejase volar la imaginación.

"Diría que es un gusto verlo, pero no es así" contestó la mexicana con una pequeña sonrisa en los labios pero enarcando las cejas.

Todos los rancheros la voltearon a ver. El hombre de grande panza la encaró mientras que señalaba con la cabeza a Gilbert.

"Maria conoces a este?" pregunto, moviendo su bigote al hablar.

Gilber fulminó al hombre con la mirada aunque este estuviera de espaldas. Que acaso no sabia respetar a su asombrosa persona?!

Pero Maria solo soltó un suspiro demasiado falso y cerró los ojos dramaticamente.

"Si Manuel, desgraciadamente si. Es invitado de Don Porfirio, aunque no te preocupes, el ya se iba." dijo Maria dulcemente, lo ultimo dirijiendose al albino. Sin decir mas dio la media vuelta a su caballo y empezó a caminar de nuevo al centro del ruedo y lejos de el prusiano.

Pero Gilbert no se iba a ir tan facilmente.

"Se equivoca fraulein Maria, recuerde que por ordenes de su jefe usted tiene que estar conmigo...dia y especialmente en la noche..." contestó venenosamente el albino, disfrutando cada palabra.

Maria frenó de golpe su caballo y agradeció estar de espaldas a todos los hombres para que no vieran lo roja que estaba. MALDITO PRUSIANO ASQUEROSO! Basicamente con el comentario de "dia y noche" habia dejado entre ver que compartia la cama con el! Cosa que no era cierto, pero ahora su virtud como mujer estaba en juego. Aun de espaldas podia senitr la mirada de incredulidad de los presentes. Si, aunque fuera la unica mujer, todos ellos eran unos caballeros con ella. Tal revelación por parte del prusiano Los sorprendio y ponia en jaque su reputación. Maria sintió un odio salir de su ser y las mas grandes ganas de humillarlo y que se tragase sus palabras! Queris voltearse sobre su caballo gritarle lo peor al mal nacido prusiano tomar su pistola y...

Como si fuera una inspiración divina, en un segundo le llego una idea. Sencilla, brillante... Perfecta...

Respirando hondo, lev antando la cabeza y con mucha parsimonia, volteo a su caballo para encarar al prusiano.

"Pero Señor Beilshmidt, de noche el unico que le acompaña es Don Porfirio, si hasta duerme en su cama en la casa amarilla no es asi?" contesto dulcemente Maria, lo cual provoco varias risas y carcajadas de los hombres. Gilbert sintió sonrojarse un pocO. Maldita Frau! Estaba poniendo en ridiculo su hombria!

"Recomiendo que se vaya señor Beilshmidt, las actividades que realizamos en este ruedo son sumanete dificiles... No cualquiera puede realizarlas, se necesita de mucha habilidad innata... Usted me entiende, siendo extranjero y todo, no creo que llegue a dominarlas" dijo la mexicana inocentemente. Pero había pensado cuidadosamente cada una de sus palabras.

El prusiano infló el pecho y se sentó lo mas erguido posible sobre su caballo.

"Ha! No hay nada que mi asombrosa persona no pueda hacer! Mas si es sobre un caballo!" fanfarroneo el prusiano pues estaba cien por ciento seguro de lo que decia. No por nada la caballeria prusiana era la mejor. "Cualquier cosa que ustedes hagan la puedo hacer y mejorar"

Maria se contuvo de sonreir ampliamente. El albino acababa de morder el anzuelo el muy tarugo...

"Bueno señor Beilshmidt, si usted insiste probar las diferentes suertes de charreria, sería un honor verle." dijo la mexicana mientras que señalaba del otro lado la entrada al corral.

Gilbert, sonrio zorrunamente totalmente confiado de que cualquier cosa que se le pusiera sobre un caballo ganaría. Y con eso molestaria de gran manera a la mexicana y pisotearia su orgullo. Golpeo en los flancos a su caballo y troto hasta la entrada que se encontraba del otro lado.

Los charros, rapidamente se acercaron a Maria, unos enojados, la mayoría sorprendidos.

"Maria, se puede saber que tramas mujer?" le pregunto un moreno muy delgado con un poco de barba en la barbilla y ojos castaños claros.

Pero ella con determinación en los ojos y una pequeña sonrisa empezó a jalar las riendas a su caballo.

"Solo bajarle los humos al prusiano este. Hizo mi vida miserable toda la semana. Además es un fanfarrón... "sonrio maliciosamente" Ya saben lo que dice el dicho... Si las escaramuzeras podemos con unanimal de 700 kilos y cuatro patas, que no podamos con uno de 70 y dos patas! " (*)dijo haciendo la comparación del prusiano con un toro mientras le veia corriendo en su caballo para entrar al corral. Ensancho mas su maniaca sonrisa, disfrutando de antemano lo que iba a pasar." Vamos a ver como le va con las suertes charras, a ver de que cuero salen mas correas."(*) contestó la mexicana hechando a trote para encontrarse con el prusiano que ya estaba llegando al centro del ruedo.

La mayoría de los presentes se miraron entre si... Y varios empezaron a sacar sus monedas para hacer apuestas...

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"Bien Fraulein Maria, de que trata esto? Tomar una vaca como un campesino?" pregunto el prusiano que estaba a mitad del extenso ruedo, mirando que en un extremo del ruedo habia mucho movimiento. Varios hombres estaban jalando a un novillo grande y fuerte y sumamente alterado a una cajon que estaba al lado del corral. El pobre animal miraba a todos lados y unos hombres sostenian una puerta para no dejarle salir al ruedo donde estaba la mexicana y el prusiano. Los demas hombres, estaban sentados alrededor del corral, para ver mejor el espectaculo.

Maria sonrió inocentemente y empezó a circular a su caballo alrededor del prusiano, como una fiera acechando a su presa.

"Vera señor Beilshmidt, aqui no hay ningun campesino... Como usted bien nos llama. Aqui solamente hay charros"

El prusiano enArco una ceja mientras que veia a la mexicana pasearse alrededor suyo moviendose suavemente de lado a lado sobre su montura.

"Charros?" pregunto. En la vida (y vaya si habia vivido muchos años) habia esuchado palabra como esa.

Maria sonrió mas ampliamente dejando ver sus blancos dientes y una bonita sonrisa.

"Así es. Charros. Se le conoce asi a los mejores jinetes, jinetes trabajadores que han pasado su conocimiento generación en generación trabajando de hacienda en hacienda, que se enorgullecen del trabajo del campo y que son extremadamente habilidosos...eso es un charro. Muy diferente de un simple campesino..."

Gilbert solo se sentaba recto en su silla de montar y veía como se paseaba alrededor suyo la mexicana con una sonrisa ladina... casi sensual... El albino le respondió con una sonrisa igual arqueando una ceja.

"Y supongo que usted es un charro, fraulein?"

La mexicana detuvo su caballo junto al de el y se limito a encogerse de hombros.

"Uno hace lo que puede. La pregunta es...usted podrá?" pregunto inocentemente Maria, ladeando su cabeza con su gran sombrero, al tiempo que detnia su caballo rojizo junto a el.

Antes de que pudiera contestar mucho ruido de donde estaba el novillo encerrado llamó su atención. EL prusiano vio como varios charros fuera del corral asustaban al pobre toro que sin poder escapar estaba en panico, sus grandes ojos negros cais blancos. Al lado de la puerta del cajón que daba dentro del ruedo había un muchacho de unos 17 años ya en una montura miel.

"Que es lo que va a hacer? Perseguir una vaquilla asustada?" preguntó Gilbert observando todo y tomando notas mentales. Finalmente, era ario, lo tenía en las venas.

Maria dejo de mirar a los charros que se estaban preparando y sonrió.

"Vaquilla? Esos novillos son de los mejores que tenemos... Antonio me los dio." dijo tranquilamente la morena.

Gilbert entrecerro un poco los ojos analizando al animal. Si era un toro de Antonio eso podía dificultar las cosas un poco...Bah! De que se Preocupaba?! Era asombroso, el mas fuerte, el mas grande! Seguro iba a poder contra un toro... Por mas español y bravo que fuera.

"Lo que va a ver es una de las tantas suertes charras, el Coleadero. El jinete tiene que tomar a un novillo de la cola y derribarlo en el menor tiempo posible." explico la latina.

Sin previo aviso, la puerta del cajon que daba al corral se abrio de golpe y el novillo salió disparado rumbo a Maria y Gilbert que seguian a mitad del ruedo. No paso ni un segundo y el joven jinete que estaba esperando junto a la puerta espoleo su caballo y echo una pequeña y rapida carrera tras la bestia desbocada. No paso ni un segundo cuando el joven tomo con su mano la cola del toro y de un fuerte tiron le jalo. Automaticamente, las patas traseras del novillo se derraparon y cayó de costado, no si antes ser soltado por el joven jinete que salia victorioso e ileso alejandose galopando del animal caido.

Gilbert mantuvo su mirada seria, mientras que varios charros aplaudian y vitoreaban al joven jinete. Unos cuantos hombres lazaron al novillo y lo jalaban de nuevo al cajón para encerrarlo y saliera una segunda vez. Mientras, el joven jinete salia del ruedo,recibiendo una que otra palmada en la espalda, dejando a Maria y a Gilbert solos dentro del ruedo.

"Y bien señor Beilshmidt, cree que pueda hacerlo?" pregunto la mexicana ladeando la cabeza y su sombrero inclinandose con ella.

"Ke se se se se! Si esto solo es de fuerza!" dijo el prusiano mientras que rapidamente se alejo de Maria y se puso junto a la puerta del cajon donde estaba el novillo listo para salir de nuevo.

La mexicana sonrio y dijo quedamente para si misma.

"Esto es mas maña que fuerza..."(*) y dio un suave tirón para que su montura se alejara del centro del corral...no queria estar en medio del camino de un novillo y un intento europeo de charro.

El prusiano estaba justo de donde habia salido el joven anteriormente, al lado de la puerta. Varios charros espantaban al novillo que desesperado buscaba a donde correr. Gilbert tomo con fuerza las riendas de su montura listo para salir disparado en cualquier momento.

"Ese güerito, no se me vaya a caer!"

"Güero no se me raje!" (*)

"Le apuesto un peso al toro!"

"Pues yo le apuesto dos!"

"Cuidado muchacho de la mujer que charrea! Que si al caballo barea...a ti te madrea!"(*)

Varias carcajadas y risotadas se esuchaban alredor del prusiano, pero el hacia caso omiso. Pronto sabrian porque le decian el asombroso Prusia...

Sin aviso la puerta del cajon se abrió de golpe y el novillo salió disparado al ruedo. Espoleando a su caballo con fuerza y con un grito marcial en alemán, Gilbert hecho a correr tras el toro. En dos segundos ya le habia alcanzado y pegandose al cuello de su montura negra estiro la mano. Tomó la cola del toro y no pudo evitar sonreir triunfalmente, ya casi terminaba y la victoria sería suya!

Pero antes de que pudiera jalar del animal, el toro de pronto dio una brusca vuelta en dirección opuesta. A Gilbert no le dio tiempo de reaccionar ni soltar la cola del toro, y lo ultimo que supo fue como era bestialmente arrancado de su montura y volaba un poco para luego azotar de costado en la tierra seca del ruedo.

Maria no pudo evitar reir sonoramente al igual que todos los charros alrededor del ruedo, al ver como el albino nunca solto al toro y este le jalo lejos de su caballo y al suelo. Rapidamente varios charros lazaron al novillo nervioso y lo empezaron a jalar para alejarlo del prusiano y que no le hiciera daño ni a el ni a su montura.

Gilbert rodo de su costado, recuperando un poco el aire. Pero que diablos hizo que el animal girara asi?! Que poco asombroso se vería en esos momentos...

Todavía en el suelo, escucho una risa que se acercaba y vio como la mexicana detenía su caballo junto a su cuerpo tirado. Ella le miraba desde arriba, divertido y el prusiano solo pudo entrecerrar los ojos en el mas profundo desagrado. Su asombrosa figura estaba quedando en ridiculo.

Por su parte Maria le miraba desde su caballo, el pobre hombre tirado en el sueLo boca arriba, su impecable uniforme sucio de tierra seca, y por lo que veia una adolorida expresión en la cara. Le dedico una dulce sonrisa.

"Regla numero uno en el coleadero: nunca te aferres al toro, el te va a jalar y te va a zarandear como muñeco de trapo. Regla numero dos: no lo tomes solo con la mano, al tomarlo debes tambien de enredar tu pierna en la cola y jalar, asi tienes mas fuerza que el toro y haces que tropieze." dijo dulcemente la latina.

Gilbert (por puro orgullo) se puso de pie y se sacudió su uniforme, mientras que escuchaba varias risas de los charros presentes. Grito una orden en alemán y diligentemente su montura que se encontraba algo lejos de el, fue diligentemente hacia su lado.

"Bien fraulein, ahora que? Solo tienen esta llamada "suerte"? No hacen nada mas?" pregunto Gilbert como si nada.

Maria levanto una ceja, una pequeña sonrisa en sus labios. Vaya si este hombre tenia dominio de su caballo... Y no solo eso también ganas de seguir... La mexicana le tenia que dar puntos a su favor, era un hombre tenaz y sin temor a intentar algo nuevo...

"Finalmente el asombroso yo siempre sale victorioso, ke se se se se!" alardeó el albino montando su caballo y sentandose erguido.

Cualquier sonrisa se borró del rostro de la mexicana. No, no era tenaz ni valiente, solo era un maldito, cerdo,egocentrico, hablador...

"Bien señor Beilshmidt, la siguiente suerte charra no necesita caballo. Necesita otra clase de montura" dijo la mexicana mientras hechaba a andar su caballo a un lado del ruedo.

Gilbert dio un resoplido.

"Otra montura? Bah, seguro que no sera tan asombrosa como mi asombroso caballo!" se quejo mientras caminaba tras la morena.

Dado a que Maria estaba frente a el dándole la espalda, no pudo evitar sonreír.

"No se preocupe... Va a ver que es lo suficientemente asombrosa..." murmuro maliciosamente.

Al llegar al extremo del ruedo, varios charros abrieron una puerta para que Maria y Gilbert salieran con sus caballos. Todos los presentes miraban al ruedo ahora vacio.

Gilbert se empezó a impacientar.

"Bien? Esta es la siguiente suerte? Ver quien ve mas tiempo el corral vacio?"

Varios charros cercanos le miraron y no pudieron evitar reir... No por lo que dijo... Sino por lo que le esperaba.

Maria solo señalo donde estaba el cajón del otro lado del ruedo. La mirada de Gilbert se agudizo hasta que pudo ver que varios charros habian puesto...

"Eso es un toro?" pregunto algo extrañado el prusiano.

Maria solo sonrió ladinamente.

"Y uno de los mas grandes." dijo con suficiencia.

Efectivamente, el pobre animal, que se veía era puro musculo, apenas cabía en el apretado cajón contiguo al ruedo. Y mas se sorprendió cuando vio que un charro, algo robusto, se subía a las tablas del corral y se sentaba en el lomo del animal, sujetándose con la mano derecha de una especie de cuerda que tenia amarrado el toro alrededor del vientre y la espalda.

"Que acaso lo va a montar? A pelo?" pregunto Gilbert tratando de aguantar su sorpresa.

Que diablos pasaba con esta gente?! Esta era su definición se divertirse?! Y porque la nación a su lado estaba tan sonriente? Y fue entonces que se acordó de un pequeño detalle, y no pudo evitar maldecir por lo bajo...Antonio cuido de ella mucho tiempo. Maldito dummpkopf de Antonio, pero en que mente suya cabia enseñarle a una joven montar toros desbocados?! Eso no era nada asombroso!

"Pasa algo señor Beilshmidt?" pregunto tranquilamente Maria al ver la mirada fija del prusiano.

Pero Gilbert se irguió, portándose tan asombroso como siempre.

"Bah! Solo es montar a toro! Cuando apenas se estaba independizando fraulein, Antonio ya me había enseñado! Ke se se se se!" fanfarroneo el albino.

"En serio? Pues en dado caso usted debe ser el primero!" contestó falsamente contenta la mexicana. Sin que alguien dijera algo, chifló sonoramente, y todos los charros le voltearon a ver. Tomando aire, gritó "El señor Beilshmidt va a ir primero!"

Varios vitores y risas nada bien intencionadas surgieron de todos los charros, y el hombre que ya se habia subido al toro encerrado se bajo de el con una sonrisa burlona en los labios.

El prusiano no sabia si maldecir a la frau latina que ahora tenia una mano en la cadera, o maldecirse a si mismo por no callar a tiempo. No, maldecir su asombrosa persona no quedaba bien. Ademas , que tan dificil podía ser? Habia visto hacerlo varias veces a Antonio, y nunca le habia pasado nada a su no asombrosa persona.

Con paso decidido, se bajo de su montura y se encamino al cajon donde estaba el toro. Subiendo habilmente las maderas del corral, se sentó en el toro, que por su tamaño ni se podia mover en el pequeño lugar donde estaba. Pero al sentarse sobre el pelo del animal Gilbert sintió como se agito en su reducido espacio, dispuesto a tirarlo antes de que empezara. Con una sonrisa decidida Gilbert vio la cuerda atada en el toro y la tomo con la mano derecha para sostenerse. Apreto las piernas para tener algo de agarre, mas sinemabrgo era diferente de su caballo, este toro era enorme y por mas fuerza que ejerciera con los muslos, sentia que no podia agarrase bien.

"Oiga güero, si el toro lo tira, solo ruede para que no le vaya a pisar y le mate." le dijo sonriente un charro.

Gilbert levanto la mirada para verlo y responderle.

"Was...?" empezó el albino.

Pero en ese preciso momento abrieron de golpe la puerta que daba al corral y el toro salio disparado. Gilbert institntivamente se agarro como pudo de la mano derecha mientras sentia como el toro brincaba, adelante y atras.

Todo era un frenesí de colores, el prusiano no distinguia sonidos ni figuras. El toro saltaba para todos lados y se latigueaba tratando de tirar al prusiano. El albino solo se movia sin sincronia sobre el toro, para unlado para el otro, tratando de hacer equilibrio con su brazo izquierdo, apretando con las piernas hasta que le dolieran los muslos para no caerse, sus nudillos blancos para no soltar la cuerda que le unia al toro.

Alrededor, varios charros empezaron a gritar de emoción. Maria miraba divertida. El pobre no sabia ni como se mantenia sobre el toro, pero hasta el momento lo estaba logrando, ya habia durando bastante tiempo sobre el toro y no habia caido. Uno que otro charro le vitoreaba a coros de "Agarrese güero!".

El tiempo era eterno para Gilbert, ya no sabia ni en donde estaba. Solo sabia que debia sostenerse del animal si queria vivir. El toro, encabritado, pateaba para adelante y para atras, tratando de quitarse al molesto intruso de su espalda. El albino solo se zangoloteaba de un lado a otro. Viejo Fritz si alguna vez viste por mi en muerte, ahora es el momento!

El toro se inclino veritiginosamente para adelante, levantando las patas traseras. El prusiano con la inercia se inclino igual para adelante, pero aun se sostenia de la montura. En ese momento el toro rapidamente dio un cabezazo hacia atras, levantando ahora las patas delanteras cual caballo.

Gilbert no lo vio venir, y dado a que todavia estaba inclinado hacia el frente, solo sintió el impacto del musculoso cuello del animal con su nariz. Automaticamente el dolor en la cara hizo que soltara la mano derecha de la atadura, y sin mayor agarre cayó se espaldas con los brazos extenidos.

Rapidamente y como si fuera algo ya ensayado, varios charros entraron al ruedo a caballo y lazaron al toro hasta calmarlo y sacarlo del corral.

Maria, al ver como el prusiano caia de espaldas al suelo, se bajo del caballo y apresuradamente se acerco al hombre tirado, seguida de tres charros.

"Hijole señorita, pa mi que el invitado de su jefe ya se peteteó"(*) dijo uno de los charros mientras que se rascaba la nuca y veia al prusiano tendido en el suelo mientras se acercaba.

"No digas sandeces Ramiro! (*)Obviamente no voy a a tener tanta suerte!" le replicó Maria al tiempo que llegaban donde el albino que apenas se incorporaba.

Gilbert sentía un fuerte dolor en la cara. Lentamente y abriendo los ojos se recargo sobre sus codos. Al instante pudo senitr un liquido caliente cayendo por sus labios y mentón, y un familiar sabor cobrizo en la boca. Sheisse, se habia roto la nariz.

Con el cuerpo batsante adolorido, se incorpro al tiempo que vio que llegaba la mexicana y tres charros a examinarlo. Al ver la cara de cada uno de ellos pudo saber inmediatamente que no se veia nada asombroso. Se llevo una mano a la nariz y un agudo dolor hizo que automaticamente quitara la mano. No, no se la habia roto menos mal. Solo se desvió el tabique.

Maria veia como el prusiano se quitaba el polvo de mas de la ropa. Claro que era algo medio inutil, de enfrente todo estaba chorreado de sangre y su nariz estaba anormalmente ladeada.

"Señor Beilshmidt, no se toque vamos al doctor..." empezó Maria, algo preocupada mas que nada por lo que le iba a decir Don Porfirio si sabía que había dejado asi al prusiano.

Pero el solo le sonrió torcidamente y de manera algo maniaca. Y sin decir mas se llevo una mano a la nariz.

CRACK!

Con un fuerte tiron, Gilbert se reacomodo la nariz a su aspecto normal, y todo el sangrado paro. El fuerte sonido de su nariz volviendo a su lugar hizo estremecer a la mexicana, y los tres charros hicieron una mueca de dolor. Ha! Se necesitaba algo mas que eso para que dejar de verse asombroso!

Uno de los tres charros le exendio al europeo una bota de piel llena de agua. Riendose, Gilbert se enjuago la cara para minimo verse limpio, y se quito la chaqueta militar azul. Finalmente estaba llena de sangre, asi que prefirio quedarse en su camisa negra.

"Y bien Fraulein Maria? Eso es todo lo que tiene para mi?" pregunto burlonamente con un amplia sonrisa, mientras que le aventaba la bota de agua al charro y se arremangaba las mangas de la camisa con mucha tranquilidad.

Maria Guadalupe, que por un momento se preocupo por el, quiso que el toro le hubiese pasado encima siete veces para que le borrara esa expresión de la cara. Era cierto, no habia montado mal al toro, de hecho lo habia hecho bien,pero no se lo iba a decir. Si lo hacia su ego iba a inflarse tanto que explotaria.

"Alfonso, prestame tu lazo." le ordeno Maria "Y preparen a un potrillo salvaje, rapido!"

Uno de los charros le presto el lazo, que llevaba atado en el cinturon. Maria lo tomo y se acerco al prusiano hasta quedar muy cerca.

"Vea y aprenda" le murmuro mientras que se dirigia a un lado del corral.

El charro de nombre Alfonso, rapidamente se fue y empezó a gritar a sus compañeros. Los otros dos se quedaron de pie con el prusiano dentro del ruedo.

"Y ahora que va a hacer la frau?" le pregunto Gilbert a los hombres.

"Manganas. Es una suerte en la que consiste florear el lazo y atrapar a un potrillo salvaje. Pero solo hay que amarrarle las patas traseras y lograr que se detenga."

Gilbert levanto una ceja.

"En movimiento? El potrillo esta en movimiento y hay que lazarle las patas traseras?" pregunto el prusiano. Era basicamente improbable. Una cosa era lazar el cuello... Pero las patas traseras?!

Los dos charros rieron y se dieron la vuelta para salir del corral dejando al prusiano en el centro y cerca de el a la mexicana con lazo en mano.

Sin previo aviso, la mexicana empezó a agitar el lazo en el aire como una expertA. Gilbert no podia dejar de mirarla...al lazo claro esta, pensó reprendiendose a si mismo. La morena tenia un excelente dominio de la cuerda y empezó a hacer varios circulos sobre su cabeza... Luego los subia y bajaba, entraba en el circulo de lazo y salia, hacia circulos en los cuales brincaba de un lado a otro...

Varios charros alrededor disfurtaban de como la joven floreaba el lazo y entraba y salia de este sin dificultad. Muchos gritaban vitores y Gilbert esuchó que uno gritaba "Asi floreaba mi abuela y nunca rompió un lazo!" (*), a lo que muchos asentian entre risas y carcajadas.

El albino miraba a la mexicana, y extrañamente, saltando entre los circulos del lazo que ella creaba de lado a lado la vio sonreir. Vaya si era la primera vez que sonreia. Y no era una sonrisa burlona como la que le dio en la cena o las sonrisas falsas que le habia dado todo el dia...esta sonrisa era una de alegria. Realmente la mexicana gozaba de esto.

Maria dejo de florear su lazo y empezo a agitarlo en un constante circulo sobre su cabeza. Del cajon de donde habian salido tanto el novillo como el toro, salio un potrillo salvaje y desbocado, que automaticamente empezó a correr espantado en circulos, siguiendo el borde de todo el ruedo.

Todos los presentes seguian Al animal con la mirada. Despues de correr 3 circulos y cuando el caballo se encontró del otro lado del ruedo, la mexicana rapidamente empezó a hacer circulos en vertical justo junto al borde del ruedo por donde ya había pasado el potrillo y por donde iba a volver a pasar. Los circulos eran lo suficientemente grandes para que el asustando potrillo corriera por en medio.

Justo cuando el animal pasaba por medio del lazo, Maria tiro con fuerza, el lazo cerrandose en las patas traseras del animal. Rapidamente la morena se paso el resto del lazo por atras del cuerpo, a la altura de las posaderas. El caballo, que todavia no estaba totalmente amarrado, seguia corriendo alrededor del ruedo, jalando mas la riata que Maria dejaba ir. Apretando los dientes por el esfuerzo, con el lazo tras de ella y sosteniendolo en cada mano, flexiono las piernas e inclino su peso hacia atras, para hacer mas contrapeso sobre la cuerda.

"Aguanta reata, que namas un tirón nos falta!"(*) grito entre dientes la mexicana jalando e inclinandose hacia atras.

El potrillo, al sentir mas fuerza jalandole, disminuyo abruptamente su carrera hasta detenerse totalmente, respirando agitadamente con una capa de sudor en su pelaje.

Todos los charros alrededor vitorearon y apaludian. Mientras que unos sacaban al potrillo, otro mas ponian otro en el cajon, listo para que el prusiano probara su suerte.

Gilbert se acerco a Maria, que enrollaba el lazo con una sonrisa de autosuficiencia en la cara.

"Obviamente no pensaras que mi asombrosa persona va a "florear" asi la cuerda, verdad fraulein?"

Maria rio.

"Obviamente no, yo floreare, pero usted tendra que jalar al potrillo. Y no es una cuerda, se llama riata, o lazo."

Gilbert dio un resoplido aburrido y rodo los ojos. Maria volteo a ver al cajon donde los charros le hacian con señas que el siguiente potrillo estaba listo. Sonriendo, Maria le entrego al prusiano la mayoria se la riata, y se quedo con un extremo que empezó a florear en circulos.

Varios gritos animados fueron la señal y casi automaticamente, el nuevo potrillo empezó a correr alredor de ellos, pegado al borde del ruedo. Despues de que el caballo corriera 4 vueltas, la morena empezó a hacer el circulo cerca del borde, para atrapar al potrillo.

Gilbert al darse cuenta tomo con fuerza el extremo de su lazo listo para dar el tiron. Con un tiron fuerte bastaria, finalmente era un potrillo.

El caballo paso corriendo y justo cuando pasaba, Maria soltó el lazo para Gilbert jalara. Al ver al caballo por el rabillo del ojo, el prusiano tiro con todas sus fuerzas.

Pero tiro demasiado pronto. El lazo no paso a las patas del animal, sino que el circulo se cerró en su cuello. El potrillo jaló a Gilbert y lo aventó al suelo, arrastrandolo un par de metros antes de que el soltara la cuerda. Ni tiempo le dio para poner las manos.

Todos los charros al ver como limpiaba el ruedo con la cara estallaron en risas y burlas. Inclusive Maria no pudo evitar reirse sonoramente al ver como fue arrastrado por el potrillo.

El albino, con la cara y el pecho cubiertos en tierra se hincó y despues se levanto, tambaleandose un poco. Era la tercera vez que besaba el piso...TERCER VEZ! Eso no era NADA ASOMBROSO!

El prusiano se empezó a enojar consigo mismo. Como era posible que un monton de trabajadores le ganaran en tareas tan faciles? Sacudió la cabeza para quitarse lo mas posible de tierra.

La mexicana se acercó a el todavia riendo.

"Regla numero uno de manganas... Pasa por atras de tu cuerpo la cuerda, es menos probable que le jale de tirón el potrillo y te arrastre de boca como le paso. Regla numero dos... Separa y flexiona las piernas, tienes mas agarre. Y regla numero tres, nunca vas a detener de un tiron a un potrillo. Nunca. "

El albino solo fulmino a la sonriente mexicana con sus ojos rojos. Ella por su parte estaba tan divertida que no le importo mucho.

"Que otra suerte tienen?" pregunto determinado con voz grave.

Maria dejo de sonreir al escuchar al prusiano. Por un segundo un pequeño segundo parecio esuchar el parecido con su hermano Ludwig. Ludwig... El solo pensamiento que el albino estuviera aqui en lugar de el hombre rubio ojiazul hizo enojar a la mexicana.

"Coronel!" grito la mexicana.

Un par de hombres abrieron la puerta del corral para que el caballo rojizo de la joven entrara al responder el llamado de su dueña. El caballo se dirijió hasta la menuda mujer y con un suave movimiento ella subio al caballo.

Gilbert solo sonrió.

"Freiheit!" gritó marcialmente el prusiano.

Su monstruosa montura negra que estaba siendo sostenida por las riendas por un hombre, se empezó a jalonear para zafarse. El hombre,espantado por la reacción repentina del caballo, solto las riendas, y el negro corcel entró por la puerta abierta del ruedo, dirigiendose a su amo.

Al llegar la montura, Gilbert tomo las riendas y subió a su caballo, sentandose altivamente . Si la mexicana queria mostrar quien tenia mayor control de su caballo se lo mostraría.

"La siguiente suerte se llama Cala de caballo. Esta es la mayor y definitiva muestra de control de un jinete con su montura. Aqui tenemos un dicho los charros... "En l a charreria, la cala es la suerte de mas gala."."

"Fraulein, no hay nadie que me gane en control de caballos y nunca me dejo de ver asombroso sobre ellos" dijo el prusiano altaneramente.

Maria solo le miro y le sonrio burlonamente.

"Todo el día ha dicho eso y ha fallado de manera garrafal...mi general." comentó la mexicana con una voz en exceso inocente.

El prusiano entrecerró los ojos para fulminar la mexicana. No sabía por que estaba mas molesto, si por el hecho de que efectivamente estaba fallando todas la pruebas o por como ridiculizó su jerarquía militar. Pero ya vería la nación femenina de que estaban hechos los hombres como el...

La morena se dirigió al extremo del ruedo seguida por el prusiano. Cuando ambas monturas estuvieron alineadas, viendo al otro lado del ruedo, Maria Guadalupe señalo con su dedo.

"En esta suerte el jinete tiene que montar a toda velocidad su montura. Luego, a la mitad del ruedo, tiene que detenerse con un solo tirón de las riendas."

El prusiano arqueó una ceja. Sonaba demasiado fácil...pero había aprendido que NADA era lo que parecía con esta mujer.

"Solo eso? Galopar y detener mi caballo? Fraulein, debe estar bromeando."

"No es ninguna broma , señor Beilshmidt. El truco de la cala es detener a su caballo en medio galope... sin que el caballo de un-solo-paso." dijo la latina haciendo énfasis en cada una de las palabras del final.

Antes de que el albino replicara, María dio una tremenda patada a los costados a su animal, y este salió disparado como flecha al otro extremo del ruedo. Alcanzó gran velocidad en poco tiempo y a la mitad del corral jaló bruscamente las riendas, e inclusive hundió sus botas en los estribos para hacer contrapeso. Su caballo, al sentir tal presión en su boca y en las riendas, hundió las patas traseras, casi como si se fuera a sentar en el suelo. María estaba casi parada en los estribos jalando a su animal que de golpe se había detenido con toda la inercia que llevaba. Pero efectivamente, el caballo, aun hundiendo sus cuartos traseros para aminorar la velocidad , jamás había dado ni un paso desde que la mexicana le jaló. El caballo ya sin velocidad alguna, estiro sus patas, y se quedo estoico en su lugar.

Varios chiflidos y vitores estallaron de los charros alrededor del ruedo. Jalando la rienda izquierda, Maria dio la vuelta a su caballo, que mansamente giró, para poder ver de frente al prusiano que se encontraba del otro lado.

Gilbert, furioso al ver la sonrisa victoriosa de la mexicana, espoleó a su caballo y emprendió una rápida carrera a la mexicana. No le iba a dar tiempo de que sonriera por mucho. Aunque no conocía la tecnica para eso no debía de ser difícil. Solo era detener a su montura.

Cabalgando a toda velocidad y a pocos metros de la mexicana, el prusiano tiró con fuerza descomunal las riendas de su corcel. Pero este, no habituado a tan brusco cambio, en lugar de detenerse de golpe, como el otro caballo, relinchó espantado y se levantó sobre sus patas traseras.

El prusiano, tomado por sorpresa por que su caballo se levantara, trató de agarrarse de la crin y las riendas del animal para no caerse, pero su corcel con el impetú cayó hacia atras y de costado, sobre la pierna del albino.

María, al ver como el caballo casi aplastaba al europeo que ahora estaba en el suelo, dio un pequeño grito de miedo justo al mismo momento que varias risas y carcajadas se hicieron sonar, seguidas de burlas al albino por no poder controlar a su caballo. Inmediatamente la mexicana, empezó a reir nerviosa, esperando que nadie hubiese notado que por un momento se preocupo por el prusiano.

"Cuando el charro es malo, siempre culpa al caballo!(*)"grito algun moreno seguido de varias carcajadas.

Gilbert estaba tirado en el suelo, y se incorporo lo mas rápido posible al igual que su caballo. Sentía como la sangre de su cuerpo subía a su cara. NUNCA le habían humillado tanto como lo habían estado haciendo hasta ahorita. Por fortuna su caballo estaba bien, y aunque le hubiera caído en la pierna, no había pasado a mayores, dado que saco el pie del estribo a tiempo. Ha, se necesita más que eso para detener al aun asombroso Prusia!

La mexicana, mas tranquila al ver que el hombre estaba bien, se acerco lentamente en su caballo, meciéndose suavemente de lado a lado en su montura.

"Creo que ya es suficiente por hoy, no creo que sea capaz de soportar otra suerte y mas humillación." le dijo sonriente la mexicana al detenerse junto al prusiano-

Pero el albino, de pie junto a ella, se acercó y puso una mano en el cuello de la montura roja de la mexicana, acariciando suavemente el pelaje del animal, con una mirada burlona y una sonrisa zorruna que no daba buen augurio.

"Mi querida fräulein... que acaso no se ha dado cuenta de que un hombre como yo nunca desiste? Ó..."empezo Gilbert con una voz suave y baja" ...que acaso quiere ver que tan persistentes somos los prusianos? Tal parece que le agrada..." finalizó el hombre mientras que su mano bajaba inicentemente por el cuello del animal, pasando por la silla de montar de cuero y descansando en el muslo torneado de la mexicana.

María pudo sentir como se sonrojaba de manera poco natural al sentir y ver la palida y grande mano del prusiano descansando en su muslo. Automáticamente, llena de vergüenza y con el rostro encendido, por el atrevimiento del albino, le aparto la mano de un manotazo y espoleó su montura para alejarse de el. MALDITO HOMBRE!

"RÁPIDO! SUELTEN AL PORTILLO MAS SALVAJE!" bramó la mexicana a los charros, cerca del otro corral.

"Pero señorita, si el guerito ya trato de hacer manganas y no pudo..." empezó un charro con cara de no entender para que quería la mexicana un potrillo más. Para que iba a repetir la suerte de las manganas si el güero ya había fallado?

"QUE ACASO NO HABLE EN CASTELLANO?!DIJE QUE QUERIA UN POTRILLO!" gritó furica, mientras que se bajaba de un salto de su montura "Y ALGUIEN QUE VENGA A QUITAR MI SILLA!"

Gilbert observo como de pronto los rostros hasta hace poco sonrientes y bromistas cambiaron a una mezcla de sorpresa y podria decirse temor. Los mas grandes, tomaron una seriedad mientras que un silencio apenas roto por varios murmullos se cernía sobre el lugar.

Rapidamente dos charros corrieron hacia donde María y rapidamente quitaron su silla de montar. Uno de los charros que estaba cargando la silla y paso junto a Gilbert le hablo en voz baja.

"Güero, salgase del ruedo."

Gilbert iba a objetar, pero al sentir la tensión tomo las riendas de su caballo y caminó junto al hombre con la silla de montAr.

"Que exactamente va a hacer la fräulein Maria?" viendo sobre su hombro como se subia a su montura ya desprovista de silla. Por lo visto, iba a montar a pelo su corcel.

Pero el charro no le dijo nada. Solo siguió caminando, la mirada al frente y seria, hasta llegar a las maderas del cerco.

Gilbert, salio jalando a su caballo y subió como varios charros hasta estar sentado sobre una de las maderas para ver a la mexicana. El silencio era incomodo, y creaba una ansiedad y expectación casi palpable. Todos los ojos estaban en la mexicana en el ruedo.

Sin previo aviso, entro en el ruedo un potrillo ya grande, casi era un caballo, pero por lo que vio inmediatamente el albino, totalmente salvaje. Los ojos acuosos estaban abiertos y casi en blanco, mientras emprendía una carrera frenética y apanicada alrededor del ruedo. El pobre animal por lo visto nunca habia sido domado y estaba totalmente aterrorizado. El europeo tensó los labios en una delgada linea... No se tenía que ser un experto para saber que por el tamaño y el comportamiento del animal era todo un peligro. Pero que diablos estaba pensando la mexicana al estar en ese ruedo con ese animal ahi?

Maria vió sentada sobre su caballo como el potrillo galopaba desbocado en circulos alrededor de ella. Vio de reojo como el prusiano a lo lejos tenía la mirada clavada en ella. Con un gran odio en sus entrañas que hacía tiempo ya no sentía contra ningun país masculló para si misma.

"A mi ningun buey me brama...y mucho menos en mi ranchito..."(*)

Y con un grito, hundió sus espuelas de plata en los flancos de su montura que salio corriendo tras el potrillo.

Gilbert solo veía a la mexicana que literalmente estaba pegada al cuello de su montura y que en una carrera salvaje alrededor de todo el ruedo, trataba de dar alcanze al potrillo. Que estaba pensando hacer? Era peligroso montar a esa velocidad a pelo... Y mas con un potrillo asi... Nunca se sabe como reaccionan esas bestias.

El prusiano vio como la mexicana dio alcanze al potrillo y corria cuello a cuello contra el, la mujer literalmente pegada al cuello rojo de su montura. Podía jurar que las crines le latigueaban en la cara, pero aun así nunca perdió el sombrero. Estuvo corriendo a la par con el potrillo hasta que la mexicana hizo algo que hizo que el prusiano abriera los ojos como platos.

En menos de un segundo, la menuda mujer alargó su brazos y dejo de sostenerse de la crin de su montura para asirse de la del animal salvaje, y en menos de un parpadeo (y Dios sabrá como) pasó de estar sentada sobre su caballo rojo a montar a pelo al potrillo salvaje. El animal asustado, al senitr el peso extraño en el lomo, relinchó y empezó a galopar frenético, mas rápido aun si era posible, los ojos en blanco, y espuma saliendo de la boca, pero para sorpresa de Gilbert, la mexicana se aferró a la crin del animal y se sujeto firme con las piernas montando al potrillo a todo galope. Coronel, el caballo, no aminoró su carrera junto al potrillo, sino que al ver que se adelantaba, apretó la carrera para nunca dejar de estar cuello a cuello, siempre al lado del animal y al lado de su dueña.

En que momento paso la mexicana a montar la bestia sin domar?! Y en que momento ella resultó tan buena montando?! El prusiano no le podía quitar la mirada a la morena. Despues de correr una vuelta completo alrededor del ruedo sobre el potrillo, y en un abrir y cerrar de ojos, la mexicana de nuevo tomo las crines de su caballo y rapidamente se volvió a montar sobre este.

Al ver que ya estaba sana y salva sobre su propia montura y que ya aminoraba la marcha varios vitores se escucharon alrededor de todo el ruedo y uno que otro sombrero salieron volando en dirección a la morena que se acercaba trotando levemente con una sonrisa comoda en los labios. Mientras, varios charros lazaban al pobre potrillo para que no siguiera corriendo. La mexicana se dirijió al extremo del ruedo donde estaba el albino que la miraba friamente. Ella podía jurar que estaba sorpendido, pero era demasiado orgulloso para aceptarlo. Maria detuvo su caballo enfrente de el.

"Paso de la muerte. La mas peligrosa de las suertes charras. En varios lugares esta prohibida puesto que varios han perdido la vida..."dijo la mexicana como si fuera algo de lo mas normal.

Gilbert no tenía que pensarlo ni un par de veces. Primero empezó levemente, luego con mas fuerza, hasta que empezó a reir a todo pulmón su tan característica y odiosa risa. Todos los presentes en el ruedo dejaron de vitorear y corear a Maria para ver al albino que se reía como un maniaco...que acaso se había vuelto loco?

Controlandose, pero aun riendo levemente vio con sus ojos rojos a María, que le miraba con una mirada que podía haber helado hasta al mismo Rusia...pero no a el. Era demasiado asombroso para incomodarse con esas miradas.

"Mein Schöne kleine fräulein... Ahora aprendera por que soy el asombroso Prusia." dijo con una sonrisa ladeada mientras que le daba un pequeño guiño con el ojo.

Maria solo miraba con repudio como le quitaba la silla de montar a su caballo. Tenía tan fuertemente apretados los dientes que hasta le dolía la mandibula, y se dio cuenta que sus nudillos estaban blancos de apretar tan fuerte las riendas de su caballo... En silencio pidó saber aleman ara entender lo que el maleducado le había dicho, pero ya habría tiempo para eso. Ahora importaba que el prusiano iba a intentar el Paso de la Muerte.

Una vez terminado, el prusiano subió a su caballo, y entro al ruedo, seguido de la mexicana.

"Fräulein, no tiene porque estar a mi asombroso lado. Se que es dificil no querer estar junto a mi asimbrosa presenci, pero por lo que me mostro, tendre que realizar solo esta suerte." le dijo el prusiano mientras que veia como se preparaban algunos charros para soltar al mismo potrillo que había montado María. El hecho de que estuviera mas cansado no implicaba que fuera mas facil. Al contrario, era mas lento, pero mas mañoso y mas peligroso.

Maria le contesto, veneno en cada una de sus palabras.

"No se preocupe por mi, señor Beilshmidt. Si estoy aqui es solo para poder mandarle el resto de su cuerpo a su hermano." le espetó la latina.

"Vaya mein fräulein, uno pensará que no le gusta mi asombrosa presencia." le respondió Gilbert enarcando en sorpesa las cejas.

Antes de que la mexicana le pudiera responder, soltaron al potrillo que nuevamente empezó a correr alrededor del ruedo. Con un gritó marcial, Gilbert dejó a la morena en el centro del ruedo para perseguir a la bestia.

El albino se pegó al cuello de su animal, y trás susurrarle algunas ordenes en su asombrosa lengua no tardó en darle alcanze al potrillo. El pobre animal, corria por su vida, sabiendose perseguido. Aun asi, rapidamente se encontro cuello a cuello con la monstruosa montura negra del prusiano. Gilbert sonrió ladinamente. Gut, ahora solo bastaba subirse al animal.

Maria miraba desde el centro del ruedo como el albino daba alcanze al potrillo e imitaba a la perfección todos sus movimientos. Mas aun, tenia que admitir algo que no quería: el prusiano realmente era bueno montando. La morena tenía tanto coraje que la bilis empezó a surtir efecto en su estomagó. Pero ella ignoró el ardor en su vientre al ver como el prusiano estaba a punto de subirse con exito al potrillo.

Gilbert, con el aire pegandole en la cara y sintiendo como su cabello revuelto volaba por la velocidad, Lentamente y ejerciendo mas presión con sus muslos para no caerse, empezó a abrir sus dedos para dejar de agrarrase de la crin de su corcel y para tomar la crin del potrillo. Rapidamente alargó las manos para asir al otro animal del pelo, ya casi lo lograba...

De la nada sintió como alguien le abrazaba por atras y de un jalón sorpendentemente inhumano era arrebatado de su montura, era jalado con violencia hacia atras. Voló de espaldas en reversa , y trató de extender las manos por reflejo al sentirse caer, mas encontro que estas estaban inexplicablemente pegadas a su cuerpo. Como si fuera camara lenta, vio como su corcel y el potrillo que seguian cuello a cuello alejandose inexplicablemente de el mientras que el caía de espaldas...

Con un fuerte golpe, el prusiano azoto el ruedo de fuerte dolor en la espalda le sacó el aire y por un segundo todo se volvió negro. Inmediatamente abrió los ojos y trató de tomar aire, dado a que el impacto se lo saco de los pulmones. Con miles de carcajadas escuchandose a su alrededor, rodo en el piso para quedar de costado e involuntariamente se encogio, tratando de amainar el dolor. SCHEISSE, QUE DEMONIOS PASO?!

Rapidamente, en medio de su dolor y aun tratando de recuperar el aire recordo todo lo acontecido... Iba montando bien, estaba a punto de tomar al potrillo de la crin para saltar a su lomo...

El prusiano trato de apoyar las manos en el piso para incorporarse, mas para su gran sopresa vio que era imposible. Inexplicablemente sus brazos seguian pegados a su cuerpo. Espantado, vio su torso para ver ue ocurria, y en un segundo su miedo se transformo en ira: ahi, en alrededor de su torso y brazos, habia un lazo atado, privandolo de cualquier moimiento. Alguien lo había lazado,jalado a medio galope y tirado antes de que concluyera la suerte charra.

Aun en el suelo y como pudo, levantó la mirada furico para empezar a buscar al responsable. Y no le sorprendio en lo mas minimo ver como la mexicana, montada en su caballo se acercaba lentamente, una sonrisa burlona en los labios...y el extremo del lazo en las manos. Ella lo había tirado del caballo.

El albino, cubierto de tierra, sangre seca y retorciendose de dolor la fulminó con la mirada. Pero la mexicana solo sonrio más.

"Usted no es bien recibido en este país señor Beilshmidt. Sepaselo muy bien." le dijo la morena desde su caballo guiñandole el ojo como el había hecho , para mas enojo del prusiano.

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Fiuuuuuuuuuuu! Fin del capi 4!

Lo se... Laaaaaaargo... Pero se las debia! Que tal, cumpli con sus espectativas o fue mucho choro?

NOTAS HISTORICAS:

- la charreria es conocida como el deporte mexicano. Empezó en las haciendas cuando los trabajadores se ponian a competir entre ellos y despues entre haciendas para ver que jinete podia hacer mas suertes charras.

- las suertes charras que pongo son coleo, manganas, monta de novillo, cala y (tun tun tuuuuuun) el paso de la muerte. Este ultimo se ha descontinuado en muchos lugares por su peligrosidad. Googleen las suertes si quieren algo mas visual de lo que hace Maria y (trata de hacer) Gilbert.

- el tipico "Rodeo Americano" con los vaqueros y todo ese show viene de los charros mexicanos... Si, Alfred copió en esa -.-

FRASES ALEMANAS:

-kind -niño

- scheisse (mierda)

-dummkopf (idiota)

-fräu (mujer)

-fräulein (señorita)

-mein schöne klein fräulein (mi bella y pequeña señorita)

-gott (Dios)

-gut (bien)

-was...? (que...?)

Creo que ya...

FRASES MEXICANAS! (por que hay hartas muchas!)

- El que se cree muy salsa (alguien que es creido)

- si una escaramuza puede con un animal de 700 kilos y 4 patas, si no va a poder con uno de 70 kilos y dos patas! (frase charra. Que una mujer si puede con un toro, puede con un hombre XD sin ofender a los presentes)

- Haber de que cuero salen mas correas (haber quien de los dos es el mejor, o puede mas)

- es mas maña que fuerza (no haybque usar tanta fuerza bruta, es de truco)

- no se me raje (no se acobarde)

- cuidado muchacho de la mujer que charrea! Que si al caballo barea... A ti the madrea! ( frase charra. Diciendo que las mujeres charras son capaces de dominar caballos y toros... Asi que vayanse con cuidado o les puede ir mal :)

- ya se petateo ( ya se murió)

- no digas sandeces ( no digas estupideces)

- asi floreaba mi abuela y nunca Rompio una reata! (frase charra. Se dice cuando alguien florea muy bien el laso)

-aguanta reata que namas un tiron nos falta! (frase charra. La use literalmente pero en si es que algo aguante un poquito mas)

- cuando el charro es malo siempre culpanal cabllo (frase charra. La use literalmente. Significa que al que hace algo mal siempre culpa a alguien menos a si mismo)

- a mi ningun buey me brama y menos en mi ranchito (frase charra. Ninguna persona me viene a ofender y menos en mi casa)

_ creo que ya... Hahaha creo que sin mas notas mias que fic XD

En fic, de nuevo disculpas por la (enorme) demora, tenganme paciencia y no se olviden su este su fic! Se hacen capis por encargo! Y se toman ideas en consideracion!

Diganme como les esta pareciendo? OBVIO el generalobert va a contraatacar,mpues creen que se va a quedar asi.?! :D pero mas alla de eso quiero tmb saber su apreciacion general. No se preocupes, no toooooodo el fic va a ser de estos dos molestandose, pero por el momento si XD

Plz plz plz plz dejen reviews! Favoriteen! Followern! Y todo lo que termine en een! O_o ok eso no... Pero aqui esta su servidora Flannya, creanme que no dejare este fic! Porque una follower me dijo "Es una orden!"... XD Bueno no, la verdad es que ya tengo varias ideas en mente muajajajaja! Y pues bueno, siempre q haya lectores, siempre habra fic (coff coff y reviews coff coff).

Por cada review, estan redondeando sus centavos para q Prussia se compre un traje charro y tome clases de charreria! :D quien dijo yo?

Sugerencias, peticiones, reclamos, demandas (o_o!), cartas bomba, pasteles, observaciones...?

Nos estamos leyendo!

Saludos! :D