4. Guardia

Kanon ni siquiera esperó el ascensor, que por su infortunio, había acudido a satisfacer la llamada de alguien más. Simplemente se dejó guiar por la necesidad que habían tomado sus piernas de salir de allí, aunque tuviera que descender la friolera de ocho pisos a pie. Ni la voz de Saga, llamándole desde el rellano, ni sus disculpas lanzadas al aire consiguieron que volviera. Ese día no.

Saga se había sobrepasado, era plenamente consciente de ello. Se había dado cuenta en el mismo momento de hacer referencia a un tema que escocía en el alma de Kanon cada día que se arrastraba con su habitual indolencia, pero sus disculpas no iban a servir de nada. Saga había puesto el dedo en una llaga permanentemente abierta, y que él mismo se había preocupado de ocultar bajo capas y capas de denso vendaje diez años atrás. Pero la llaga no se cerraba, siempre seguía supurando. Y ambos lo sabían.

Ese día Saga tendría que comer solo, maldiciéndose por haber arruinado el único momento de la semana que le acercaba a su hermano. El único día que Saga tenía la certeza que Kanon comía algo decente, y no porquerías pre-cocinadas o pedidos a restaurantes de comida rápida. El único momento en que se permitía el secreto capricho de actuar como hermano "mayor", y cuidar de él.

Cuando Kanon llegó a la acera, no dudó en sacar otro de sus interminables cigarrillos y lo prendió con rabia, avalanzándose a la calle para alcanzar su coche, sin prestar ningún tipo de atención al tráfico que se vio obligado a cambiar su natural fluir como consecuencia de los antojos de quién osó cruzar sin mirar. Los bocinazos que su acción arrancó a los diversos conductores que tuvieron que frenar sus vehículos bruscamente ni tan sólo llegaron a sus oídos, que los dejaron pasar como unas notas más del concierto de música urbana que siempre ofrecía la ciudad.

- ¡Joder Saga! ¿Por qué tuviste que decir éso? ¿Qué sabrás tú si puedo volver a pisar un tribunal o no?- Masculló Kanon para sí mismo, al tiempo que ponía el motor en marcha, aguantando el cigarrillo entre sus dientes.

El coche volvía a rugir, y las manos de Kanon se aferraban al volante, pero no habían quitado el freno de mano, que aún lo mantenía anclado en su estacionamiento. Las palabras de Saga le habían irritado sobremanera, y aunque él mismo tuviera la intención de abandonar el caso y dejar al muchacho a la suerte de otro decadente abogado igual que él, no toleraba que fuera Saga el que le invitara a hacerlo, menospreciando así sus capacidades como profesional que se suponía que era. Acuchillándole un orgullo permanentemente herido.

La respiración de Kanon se presentaba agitada por la irritación del momento, y el cigarrillo era consumido con más ansias de lo usual.

¿Por qué no podían llegar a un acuerdo lógico y olvidarlo todo? ¿Por qué Saga se empeñaba en apuntar tan alto? Sabía que era frío y calculador, que se había creado una armadura de indiferencia y desapego que había ido curtiendo con los años y que le había catapultado a la cima del cinismo judicial. Un cinismo que empezó con él, diez años atrás, y del cuál Saga ya nunca más se quiso curar.

Olvidándose de arrancar, agarró el dosier que reposaba en el asiento contiguo y lo abrió en busca del informe que el médico forense hizo del caso. El informe que el mismo Shaka redactó después de su estudio y de la pertinente autopsia que realizó al cuerpo de la muchacha. Todo estaba pulcramente relatado, plasmado con unas detalladas explicaciones en extremo científicas, demasiado para la perezosa mente de Kanon, nada acostumbrado a tener que lidiar con ese tipo de lenguaje. Que el cuerpo había sido agredido quedaba claro. Que una horrible violación se había llevado a cabo también, como así lo apoyaban las fotografías de unas partes íntimas bastante heridas. Y luego el definitivo tajo en la gargante, desencadenante definitivo de su muerte. Pero...¿quién querría cebarse con una simple muchacha de esa manera? ¿Su, por el momento, cliente? Podría ser...pero algo también empezaba a decirle que ese chico quizás tenía sus diferencias con la víctima, pero no lo suficientemente profundas para acabar con su vida, y menos de ésa forma tan brutal. ¿Quién tiene la sinceridad de admitir que no hay coartada que lo salve hallándose al borde de la condena por asesinato? ¿O acaso sería un asesino adiestrado por el tiempo? ¿Realmente todo inculpaba al chico de forma tan directa? ¿Sólo porqué se veían de vez en cuando y tuvieron sus más y menos en plena calle? Pero luego estaba la sangre hallada en la ropa de Ikki, y su incapacidad para recordar nada de esa noche...Había admitido haber consumido coca, pero no otras sustancias que sí aparecían en el informe de Shaka...Todo éso empezaba a olerle muy mal, y comenzaba a temer que quizás no había tratado con suficiente respeto al chaval, sólo porqué a él le hastió el hecho de ser molestado en un domingo como tantos otros que se había creído repleto de vicios y holgazanería, y que se había quebrado por la mitad.

De un arrebato cerró el dosier y lo lanzó de nuevo sobre el desocupado asiento, aplastando el cigarrillo en el maloliente cenicero y desaccionando el freno de mano para poner rumbo a su siguiente destino: el Instituto de Medicina Legal. Quién había redactado ese informe debía encontrarse allí, e iba a responder a sus preguntas. A fin de cuentas le había dicho que no tenía ningún problema en esclarecerle alguna duda ¿no?.

Cuando llegó el párquing del lugar se presentaba medio vacío, pues siendo domingo sólo acudían allí los médicos foreneses de guardia y unos pocos administrativos. Al entrar allí reinaba el silencio, roto solamente por un casi imperceptible hilo musical y por el rugir de su desatendido estómago, que le clamaba algo más consistente que el alcohol que había ingerido por la noche y la cafeína que le ayudaba a borrar su rastro. Recostada contra la pared se hallaba una máquina expendedora de comida poco nutritiva, pero éso a él le era absolutamente idiferente. Con decisión se plantó ante ella, y rebuscó monedas en sus bolsillos, refunfuñando sonoramente al tiempo que se acordaba que no llevaba nada suelto. Por suerte la máquina admitía billetes, y no dudó en sacar uno de su cartera e introducirlo antes de teclear el código de un sándwich y de un par de pastelitos de chocolate. Una vez hubo agarrado el cambio y su espléndido manjar, sacó el sándwich del envoltorio que lo protegía y le pegó un gran mordisco que casi se llevó la mitad de golpe. Guardándose los pastelitos a los bolsillos de su gastada chaqueta de cuero se acercó a la recepción, y hablando con la boca aún masticando llamó la atención de la recepcionista.

- Perdón...estoy buscando a Shaka...¿está por aquí, no?- Dijo, apoyándose con dejadez sobre la tarima de la recepción, observando detenidamente a la chica y su cara de evidente aburrimiento mientras casi se terminaba el sándwich con un segundo bocado.

- Sí...¿quién es usted?

- Él me conoce...sólo dime dónde encontrarle y ya está.- Un tercer y definitivo bocado dio por terminada la primera parte de su comida.

- ¿Pero por qué desea verle? Lo siento, pero necesito más información para darle permiso a entrevistarse con él...- Se justifiaba la chica, que se sentía algo abrumada por la presencia de Kanon frente a ella sin prestarle mucha atención, dedicándose a mirar a su alrededor mientras su lengua se paseaba visiblemente por dentro de su boca para acabar con los últimos restos de su primer plato.

- Señor...¿me podría decir su nombre y para qué necesita verle?- Insistió la chica, frustándose ante la indiferencia de Kanon hacia ella, que estiró el cuello para alcanzar a descifrar el movimiento que empezaba a percibirse en un pasillo cercano a la recepción, dónde finalmente divisó a Shaka salir de una sala acompañado de otro hombre con el que hablaba animadamente.

- Gracias por tu ayuda, señorita, pero no hace falta que le avises...- Dijo Kanon, que rápidamente se fue hacia dicho pasillo, dejando a la recepcionista con la palabra en la boca sin poderle prohibir acceder a esa parte vetada a los visitantes.- ¡Shaka!- Gritó, sobresaltando al aludido, que se paró en seco en medio del pasillo, con cara de sorpresa e incomprensión.- ¡Shaka! Tenemos que hablar.

Unos cuántos pasos más y Kanon le alcanzó. Las mejillas de Shaka se había vuelto a teñir levemente, y con su habitual amabilidad dijo a su colega de profesión que siguiera con su camino, que pronto se reuniría con él. Shaka no se había cambiado de ropa, únicamente de calzado, luciendo en esos momentos unas zapatillas blancas, a tono con la bata también blanca que cubría sus atuendos y que permanecía sin abrochar.

- ¿Qué haces aquí, Kanon? ¿No deberías estar comiendo con Saga?- Prenguntó Shaka, tratando de disimular la inquietud que le causaba la inesperada presencia de Kanon en ese lugar.

- Debería...pero hoy no. Me ha hecho cabrear tan sólo llegar.

Shaka suspiró con resignación, no extrañándose del todo ante la explicación de Kanon.

- ¿Es por el caso que os traéis entre manos, no?

- Exacto.

- ¿Y por qué estás aquí...?

- Pues es obvio, ¿no?- Respondió Kanon con una naturalidad que inquietó aún más a Shaka, que no pudo evitar mirar furtivamente a su alrededor como si buscara clandestinidad antes de invitar a Kanon a acceder a la misma sala que acababa de abandonar.

- ¿Obvio? ¿A que te refieres con "obvio"? ¿Qué ha pasado entre vosotros?- Preguntó Shaka en un susurro, visiblemente preocupado.

- ¡Pues "obvio" quiere decir "obvio", joder!- Se desesperó Kanon ante la extraña actitud de Shaka.- Necesito hacerte unas preguntas sobre el caso.

Shaka respiró tranquilo por un momento, aprovechando para apartarse de la frente los suaves mechones de cabello rubio que tan juguetonamente la cubrían.

- ¿Vas a seguir adelante con él?

- No lo sé aún...pero quiero aclarar unas cuántas cosas.

- Todo está en el informe que redacté...

- ¡Éso ya lo sé! Pero te expresas de una manera que cualquiera lo entiende...

- Kanon, eres abogado, deberías entender este tipo de lenguaje...

- ¡¿Qué te cuesta, Shaka?!

Otro suspiró apresó al joven antes de señalarle los asientos de lo que parecía una sala de descanso habilitada para el personal del Instituto. Kanon tomó asiento sin pensárselo dos veces, y extrajo del bolsillo de la chaqueta uno de los pastelitos de chocolate, que sacó del envoltorio y lo engulló de golpe.

- ¿Qué quieres aclarar?- Le prenguntó Shaka, después de haber tomado asiento frente a él.

- A ver...- Dijo Kanon, con la voz deformada debido al bizcocho de chocolate que aún invadía su boca mientras abría el dosier y buscaba el informe forense.- Aquí dices que la chica fue violada, y que los restos de semen son del muchacho detenido...porqué...según aquí...- El dedo recorría las líneas escritas en busca de la frase que tenía en mente.- El análisis del adn correspondía con el de él.

- Así es...

- Ahora...mi prengunta es...- Continuó Kanon, interrumpiéndose para chuparse un resto de chocolate que había quedado en uno de sus dedos.- ¿Es posible que la muchacha fuera violada posteriormente?

- Bueno...las muestras...

- ¡Olvídate de las muestras! ¿Podría ser que alguien más la hubiera violado? Alguien que se hubiera cuidado de usar un preservativo para no dejar rastros de ningún tipo...y vestimentas que impidieran que cayera nada de vello, que no se dejaran huellas de ninguna clase...

- Siempre quedan rastros...

- ¡¿Podría ser posible o no?!- Le cortó Kanon.

- Sí...sí...podría ser...

- Muy bien...ahora...el tajo del cuello.- Los ojos de Kanon volvieron al informe, así como su dedo, para ir siguiendo las líneas de interés.- Dices que fue "practicado seccionando el es-ter-no-cleido-mas-toideo"...no se qué quiere decir ésto..."ejecutado de izquierda a derecha"... "seccionando a su vez la vena yugular"...éso sí que sé qué es..."impreso con un ángulo que indica que la víctima fue inmovilizada por detrás...provocando la muerte por hemorragia..."

- Sí, así fue.

- A ver si lo entiendo bien...- Dijo Kanon alzándose del asiento para dirigirse a espaldas de Shaka.- El agresor la inmovilizó por detrás...¿cómo?...Levántate un momento, Shaka.- Shaka obedeció con resignación, y una vez posicionado de espaldas a Kanon notó como éste le agarraba su brazo izquierdo.- ¿La inmovilizó así?...No...así no...ella áun podría haberse defendido...- Razonó Kanon para sí mismo.- Entonces, lo más lógico...es que le tomara el mentón de improviso y la rajara rápidamente...- Continuó, escenificando sus palabras tomando a Shaka como modelo, agarrándole del mentón con su zurda al tiempo que le obligaba a alzar el cuello e imitaba el gesto de cortarlo, usando como cuchillo el pulgar de su diestra.- Si el tajo es de izquierda a derecha...significa que el sujeto es diestro...

- Como lo es el 90% de la población...- Puntualizó Shaka, tenso ante la nociva proximidad de Kanon a sus espaldas.- Y tu cliente es diestro...

- Pero...¿podría algún zurdo con habilidad haberlo llevado a cabo?- Inquirió Kanon, sin soltar el mentón de Shaka, obligándole a apoyar la cabeza sobre su hombro al tiempo que le preguntaba al oído.- ¿Podría ser?

Unos intensos escalofríos descendieron por la médula espinal de Shaka al sentir el aliento de Kanon acariciarle el oído.

- Es improbable..

- Pero podría ser...- Insistió Kanon.

- Sí...no es descartable al 100%...

- Perfecto...es todo lo que necesitaba saber por ahora...- Dijo Kanon, soltando a Shaka, el cuál ya no podía disimular más la incomodidad que le generaba Kanon.

- Pues si éso es todo te pido que te vayas, por favor. Tengo trabajo.- Concluyó Shaka secamente.

Kanon le miró fingiendo una desmesurada sorpresa, fijándose en la leve contracción del ceño de Shaka, y en su afilada mirada observándole rebosante de reproches.

- Qué mal que mientes, Shaka...- Dijo Kanon con razón.

- Vete...no sé qué pretendes en realidad, ni por qué has venido aquí. Pero que te quede clara una cosa...Éso que pasó entre nosotros no se volverá a repetir...así que si tus intenciones son conseguirlo de nuevo ya puedes ir olvidándote de ello.- Sentenció Shaka, cambiando de tema abruptamente.

Kanon le miró estupefacto por unos segundos antes de echarse a reír con ganas.

- ¿Te crees que fue tan memorable para querer repetir?- Preguntó, esbozando su media sonrisa, emitiendo una voz impregnada de sorna.- Aunque quizás para tí sí que lo fue...

- Kanon, te lo repito de nuevo, vete por favor...

Shaka ya no sabía dónde mirar, y menos sintiendo sobre él la intensa mirada de Kanon, repleta de malícia y picardía.

- ¡¿Pero se puede saber qué pasa contigo?!- Preguntó Kanon sin dejar de observarle profundamente.- Shaka...me sorprende que un hombre tan sobrio y disciplinado como tú crea que he venido aquí solo como una excusa para repetir ¿qué? ¿Un simple polvo? ¿Tanto te gustó? ¿De verdad te crees tan irresistible?- El tono de las palabras destilaba un desprecio gratuito que consiguió que Shaka agachara el rostro, carcomido por la sensación que le brindaba su propia indecencia.- Porqué si quieres que te diga la verdad, he tenido de mejores...- Añadió Kanon con la clara intención de menospreciar a Shaka.- He venido únicamente para aclarar unas dudas sobre tu informe, dado que tú mismo me has dicho hace tan sólo un rato que estabas dispuesto a ayudarme en ello...- Continuó, propinando molestos golpecitos con su dedo índice sobre el pecho de Shaka, que le miraba a través de sus fruncidas cejas.- ¡Así que deja de evitarme tan infantilmente!

- Eres despreciable, Kanon...

Otra sarcástica risa tomó el control de Kanon, que no entendía como una simple consulta de trabajo había desembocado a un hecho que él había olvidado hacía ya semanas.

- ¿Yo soy el despreciable? Yo no engañé a nadie, Shaka...

- Tú lo provocaste. Me buscaste...

- Y tú te dejaste encontrar muy fácilmente.- Replicó Kanon siguiendo con sus injustos ánimos de herir.- ¡No me jodas, Shaka! ¡Fue sólo un polvo! No comprendo a qué viene ahora tanto drama por nada.

- Saga no se merece ésto. Y no sabes cómo me arrepiento de haberme dejado manipular por tí.- La mirada que le regalaba Shaka se había vuelto sombría.

Otra sonora risa. Otra peligrosa extinción de la poca distancia que aún le separaba de Shaka. Una mano tomándole del mentón para obligarle a alzar el rostro.

- ¿No me digas que te carcomen los remordimientos? ¡Pues habértelo pensado antes, que yo no te obligué a nada!- La mano de Kanon seguía sujetando el mentón de Shaka, que con un brusco gesto inusual en él se zafó del contacto, aunque sus miradas seguían ancladas una a la otra.- ¿O quizás es que te dio morbo hacerlo conmigo? ¿Qué pensaste? "¡Venga, Shaka, encuentra las siete diferencias!"- Shaka había sellado sus labios completamente, pero la respiración que escapaba por su nariz se iba agitando más a cada segundo que pasaba.- Mi última pregunta es...¿las encontraste?

La sonrisa de malsana satisfacción que lucía Kanon no pudo ser borrada ni con el enérgico empujón que Shaka le asestó con ambas manos en su pecho para agrandar así la escasa distancia que les separaba.

- Vete Kanon. No esperes a que llame a seguridad para que te saquen de aquí.- La orden de Shaka sonó fría y determinante, disfrazando con maestría el temblor que se había apoderado de su cuerpo con esa escena tan desagradable que Kanon le estaba obligando a vivir.

- Está bien...ya me voy...¡qué desabrido que llegas a ser!- Volvió a atacar Kanon mientras se dirigía hacia la puerta.- De verdad...no comprendo que fue lo que Saga descubrió en tí...- Añadió, paseándole una indolente mirada de arriba abajo con desdén.

- ¡Vete de una puñetera vez!

#Continuará#


Mis más sinceras disculpas por haber añadido un cachito a este capi. Pero me di cuenta que no quedaba claro el cierre, y rematarlo en el siguiente rompería mi esquema mental. ¡Espero que me perdonéis! Prometo que no volverá a ocurrir. ¡Saludos y gracias por vuestra paciencia!