PENSANDO EN ELLA

El concurso pokemon daría inicio en poco tiempo.

Y como acostumbraba hacerlo antes de una contienda, en compañía de su leal y recién evolucionado Roserade, se dedico a observar a algunos de los competidores que aun hacían un entrenamiento última hora entre los cuales, debía reconocer, había más de un oponente de cuidado, pero así estaba bien, de lo contrario el concurso sería enormemente aburrido.

-¡Eso es! ¡Bien hecho Beautifly!-escucho exclamar una voz femenina

No demoro mucho en encontrar a la responsable de llamar su atención, una chica quizá dos años menor que él que practicaba con su pokemon en la explanada cercana al estadio.

Una leve sonrisa se dibujo en su rostro, la primera vez que había visto un Beautifly había sido cuando la conoció a ella.

Ese día había decidido dar un leve paseo para despejar su mente antes del concurso hasta que la vio, se encontraba en la playa, en compañía del resto de sus amigos practicando con su pokemon.

No supo porque, pero por alguna extraña razón decidió contemplarla a la distancia y claro, no paso mucho tiempo para que se diera cuenta que se trataba de una novata en toda la extensión de la palabra; sin embargo, tampoco podía negar que el entusiasmo y el empeño del cual hacía gala le recordaban mucho a sus propios inicios dentro del mundo de la coordinación.

Aunque, después de haber escuchado algunos cuantos comentarios intercambiados con sus amigos, también pudo percatarse que era algo ingenua y eso podía causarle severas dificultades en un futuro.

Dificultades que probablemente la harían sentirse decepcionada y que la tentarían con la idea de desistir ser coordinadora y eso, pese a que aun ignoraba el porque, era algo que él no iba a permitir

Ahora la pregunta era, ¿cómo acercarse a ella y ayudarla a mejorar?

La suerte estuvo de su lado cuando, una repentina e inesperada ráfaga de viento, hizo que uno de los discos voladores que la castaña estaba utilizando en su práctica saliera disparado contra él.

Por supuesto atraparlo no represento ningún problema, la verdadera complicación vino cuando ella se aproximo hasta a él, pidiéndole una disculpa por lo sucedido.

¿Qué era lo que iba hacer?

Podía ser amble y decirle que un error lo comete cualquiera y comentarle con total cortesía como podía mejorar su presentación o; criticar severamente su acto, calificándolo como una demostración sumamente insignificante que no le ayudaría a pasar de la ronda preliminar.

Evidentemente, se desencanto por la segunda opción y al ser testigo de la enérgica y desafiante reacción de la castaña, supo que no se había equivocado, que había encontrado en esa chica, no solo a una coordinadora con un gran talento por desarrollar, sino también a una digna oponente que, conforme pasaba el tiempo y batalla tras batalla lo obligaba a él a dar lo mejor de si.

Y habría continuado considerándola como tal de no ser por lo ocurrido en la Isla Mirage.

Ya que mientras la observaba, tras recuperar la consciencia después de su por demás accidentada y estrepitosa caída en el río, divertirse en compañía de los Wynutt y sus propios pokemon, por primera vez vio en May algo más que a una simple rival.

Vio a una chica noble, dulce y leal que no dudaría ni un segundo en, sin importar, como lo era en su caso, que la persona en cuestión nunca hubiese sido precisamente amable con ella; ofrecerle su ayuda si en verdad la necesitaba.

Razón por la cual, una vez lograron abandonar la isla, se planteo seriamente la posibilidad de cambiar su actitud con ella.

Por supuesto, desistió de dicha idea cuando, durante el Festival de Hoenn, presenció como la castaña caía ingenuamente en los engaños de Harley y, muy a su pesar, tuvo que volver a ser duro con ella y reprocharle severamente el que fuera tan incrédula a sabiendas de que, probablemente, lo único que lograría sería incrementar la antipatía que ya sentía la castaña en su contra.

No obstante, el paso del tiempo no demoro mucho en mostrarle que su decisión había sido la correcta; May continuo mejorando sus habilidades como coordinadora a pasos agigantados hasta que, finalmente, logro vencerlo en la competencia de Kanto.

Había cumplido con su labor.

Así que una vez que la contienda llego a su fin, opto por marcharse sin siquiera despedirse, ahora era su turno para mejorar y volverse un rival digno de ella.

Aunque claro, no esperaba que la chica le diera alcance en la salida del estadio solo para preguntarle, con un brillo esperanzador en los ojos que no paso desapercibido para él, si volverían a verse.

Y sin siquiera dudarlo, le respondió que si.

Por eso cuanto se entero, después de su breve encuentro en el Valle Tennef, que ella había optado por viajar a Sinnoh en lugar de Jotho no pudo evitar sentirse realmente afligido.

Porque, por mucho que le costara admitirlo y por mucho que lo negara ante otros coordinadores que lo conocían bastante bien, como Solidad o incluso el odioso de Harley, debía reconocer que los concursos en Jotho no eran lo mismo sin ella.

-Roserade, ros-hablo su inseparable compañera de concursos

-¿Sabes Roserade?-le pregunto con voz melancólica-. Creo que en verdad la echo de menos

Creo que hasta el momento este es uno de los one-shots más largos, ¿estaría insipirada? Tal vez. Por cierto, tengo como otras 3 o 4 ideas para este fic, solo es cuestión de que las musas lleguen a mi y listo , je...Hasta entonces