Harry llevaba prácticamente en brazos a Ripper que apenas podía mantenerse en pie. Los músculos estaban atrofiados y eran incapaces de sostenerlo. El ascensor parecía subir más despacio que cuando había bajado pero al menos ya no hacia tanto frio.
Harry sintió como si Ripper estuviera emitiendo el calo pero deshizo la idea en seguida. Las puertas se abrieron en el vestíbulo de Azkaban. El auror al que había llamado usando su patronus antes de subir ya estaba allí, a su lado animado mágicamente estaba la armadura azabache de Ripper. En ese momento Harry la vio increíblemente pesada para un hombre en el estado en el que estaba el cautivo.
- ¿Podrás con ella?- le pregunto dudoso
- No confíes en las apariencias, te pueden engañar.- Ripper se alejo un poco de Harry sosteniéndose precariamente. Avanzo con paso vacilante hacia la armadura como si fuera una vieja amiga. Está sintiendo la presencia de su dueños se abrió por la mitad permitiéndole entrar. Se volvió a cerrar entorno a su cuerpo emitiendo un leve silbido como el de una serpiente furiosa. Era imponente.- Esto no es solo una armadura.- dijo con su voz alterada por el mecanismo de sonido.
- Espero que puedas aparecerte con eso puesto.
- La duda ofende, como crees que desaparecía tan rápido. Aunque a decir verdad en Scotland Yard me quede observando. El señor Weasley tiene mucha suerte, su esposa es inteligente a la vez que guapa. Una combinación poco frecuente.- avanzaba con paso firme emitiendo silbidos a cada paso no provenían de su respiración ni era un problema con el sistema de audio, procedía del traje como si estuviera vivo.
- Voy a tener a otra Hermione, es genial.- dijo por lo bajo Harry pero Ripper estaba demasiado cerca de él como para no oírle.
- Siento decepcionarle pero lo mío es intuición y deducción, aparte de gran tiempo libre para estudiarlos a todos ustedes. Hermione usa los libros, yo en cambio me guio por instinto.
- No he entendido nada pero da igual, deme la mano.- dijo Harry al salir de la prisión. La garra de metal, ya que poco tenia de mano, se acerco a su brazo y lo sostuvo con fuerza. Un instante después Harry sentía como un gancho le tiraba del fondo del estomago haciéndole dar vuelta. Al cesar su vista se encontró con un gran salón. Vio a Kreacher limpiando la chimenea- Kreacher ya has preparado la habitación del ático.
- Si mi señor, esta lista con las instrucciones que dio el amo.- dijo el pequeño elfo haciendo una reverencia y mirando con interés al visitante.
- Cuantas veces te he dicho que no me llames amo, llámame Harry o Potter si lo prefieres pero no me gusta lo de amo.
- Kreacher lo recordara, señor Potter. Llevo al invitado a su habitación.
- Si y ya sabes que tienes que hacer.- le contesto Harry despidiéndose de ambos.
El viejo elfo acompaño a Ripper hasta el último piso, la única habitación de la planta había sido alterada para ser un calco de su celda. Apretó una rendija que sobresalía de su armadura y esta se desarmo permitiéndole salir.
Al pisar el suelo Kreacher pudo ver la persona que había en su interior nada que ver con la que había abandonado Azkaban hacia tan solo unos minutos. Todo su cuerpo había recuperado su antigua fortaleza, el color malsano de su piel había cambiado a un saludable tono rosado. Sus ojos seguían siendo rojos pero ya no estaban hundidos en el cráneo.
En definitiva, Ripper había recobrado su década perdida en cuestión de segundos. Por supuesto el elfo no se extraño lo más mínimo ya que él no había visto al preso de su amo antes de que saliese de la armadura.
Ripper dejo a un lado la armadura y se acerco al centro de la habitación como acostumbraba siempre. El elfo chasqueo los dedos y las cadenas rodearon y levantaron al reo dejándole suspendido. Tras comprobar que todo estaba bien Kreacher volvió a chasquear los dedos y desaparecer con un fuerte ¡Crac!
- ¡Como se te ocurre!- grito Hermione- ¡Ginny te va a matar!
- No lo creo, la idea de traerlo aquí ha sido suya. Así pasare más tiempo en casa.- dijo Harry dando paso a su amiga castaña para que saliese de la chimenea.
- Estáis fatal, tener a un pirómano en casa. Increíble.
- Vamos a qué has venido, se te nota que no vienes a criticar.- dijo Harry mirando a Hermione que miraba al suelo como si la hubieran pillado en falta.
- Tengo curiosidad. Desde que Ron me conto como se entrego pues no puedo dejar de darle vueltas de porque lo haría.
- Esta arriba donde Sirius guardaba a Buckbeak. No te acerques demasiado sigue siendo un criminal.
- Tendré cuidado.- Hermione subió por las escaleras.
- Si necesitas algo estaré en mi despacho- dijo Harry desde el primer piso, Hermione no le contesto había llegado a una puerta que no había visto nunca.
Era de hierro forjado y enorme. Harry la había mandado instalar después de la primera noche en la que Ripper prendió fuego accidentalmente la anterior. Aun no era capaz de controlar bien sus poderes cuando se mantenían inactivos durante un tiempo.
La puerta se movió en cuanto Hermione poso su mano sobre ella. El interior no era lúgubre ni oscuro como había esperado la castaña sino muy luminoso e incluso acogedor a excepción de las cadenas que sujetaban a Ripper. Una ventana en la pared frente a ella iluminaba de luz la habitación.
Ripper le daba la espalda, Hermione desvió la mirada del amasijo de hierro que era su espalda a un resplandor de la esquina. La armadura de Ripper se encontraba allí como una segunda persona a pesar de estar completamente vacía.
- ¡Eh! Hola- comenzó Hermione.
- Si le he de ser honesto señora Granger o es Weasley.- contesto Dándose la vuelta haciendo crujir y chirriar el amasijo que le mantenía sujeto.
- Es Weasley.- ratifico.
- Prefecto, como le iba diciendo esperaba su visita mucho antes.
-¿y por qué si puedo saberlo?
- Creía que se sentiría tentada ante semejante misterio. No me malentienda no me doy aires solo soy consciente de mi extraña y atípica situación.- Hermione se quedo perpleja aunque no lo admitió había dado en el clavo.
- Mucha arrogancia para alguien en su estado pero no puedo negar que me da cierta curiosidad.
- Entonces pregunte si lo considero conveniente contestare o no contestare.
- Eso me sirve de poco si decide no contestar.
- Pero sabrá en todo momento que no miento. Le doy mi palabra.
- Se le puede dar cierta credibilidad a su palabra después de lo que hizo.
- Esperemos que su curiosidad no sea diezmada hoy ya que no hay mayor tesoro que el conocimiento pero comencemos antes de que desvarié más.
-¿Cómo puedes estar tan bien después de pasar casi una década encarcelado?
- Subestimáis a los Muggles continuamente y es aun peor sabiendo que tanto tú como Potter venís de ese mundo. Crees que mi armadura solo es un montón de planchas de metal. Antes de descubrir mis poderes yo era ingeniero llevaba trabajando en ella seis años. La magia me ayudo a terminarla al proporcionarme material ilimitado para el traje. Ahora es prácticamente impenetrable incluso sería capaz de desviar parcialmente una maldición mortal.
- Eso me lleva a mi segunda pregunta, ¿Cómo has aprendido tanto sin haber ido a ninguna escuela de magia?
- Prueba y error, aparte de instinto. Los animales aprenden solos, porque no iba a poder hacerlo un humano. Mi primera experiencia se debió al puro deseo de venganza pero el resto tenía que concentrarme en visualizar lo que quería unas veces funcionaba y otras no por supuesto la varita ayudo bastante aunque tuvo un inconveniente y es que ya no soy capaz de hacer nada sin ella salvo esas pequeñas explosiones que tengo de vez en cuando.
- Entonces no ha estudiado nada.
- ¿Molesta?
-Intrigada, habrías sido un gran mago si hubieras destacado antes.
- Dígaselo a mis padres.
- Sus padres son Muggles.
- No ahondaron lo suficiente. Soy adoptado, no sé quiénes son mis padres biológicos pero me inclino a pensar que eran de la creencia de los mortifagos. En cuanto vieron que podría ser un squib me abandonaron en una casa de acogida.
- Cuando te abandonaron.
- A los cinco años, los recuerdo poco pero preferiría no recordarlos.
- ¡Qué horrible! Normal que acabase así.- murmuro Hermione.
- Acabar ¿Cómo? ¿Cómo un incendiario?- pregunto Ripper que había oído a la castaña.
- No quería soltarlo así pero si. ¿Por qué lo hicistes solo por tus padres?
- Porque no hacerlo.
- Porque es malvado y antinatural.
- Lo antinatural es no hacerlo. Los humanos somos así por naturaleza. Somos malvados, egoístas, asesinos natos. Estamos diseñado para eso, somos una plaga, tenemos que aceptarlo si queremos sobrevivir como especie.
- Entonces piensas que todos somos como tú. Y todas las personas buenas que hay en este mundo.
- Solo son buenos por una absurda sensación de control, de ser mejores de los que realmente son. Pero altera las condiciones predecibles de sus absurdas vidas y acabaran matándose entre ellos. La vida no es complicada, las personas se empeñan en hacerla complicada. Guerras, enfermedades, hambre todo eso tiene solución pero no la buscamos y por qué, sencillamente porque no queremos, no podemos hacerlo. Va contra nuestra naturaleza hacer el bien por eso nos es tan difícil llevarlo a cabo sin embargo el mal está siempre en nuestras vidas porque nos es innato. El orden es lo único que mantiene a esos seres supuestamente civilizados lejos de su esencia, altera el orden instaura el caos y los veras tal y como son en realidad.
- No puedo creer que pienses así.
- Cree lo que quieras creer pero esperaba que alguien tan inteligente como tú lo comprendería.
- No puedo comprender algo incomprensible, espero sinceramente que no seas así realmente.- dijo Hermione saliendo de la habitación rápidamente. Harry entro un segundo después.
- ¿Qué le has dicho a Hermione?
- Le he abierto los ojos. Supongo que vendrás para trabajar.
- Si, espero que esto funcione o volverás a Azkaban.
- No te pegan las amenazas Potter.
- No me digas, bueno por donde empezamos.
- Tráeme un periódico, a ser posible Muggle.- Harry conjuro el periódico y desato las manos de Ripper.
- ¿Qué buscas exactamente?- pregunto mientras Ripper ojeaba el periódico.
- Esto- contesto señalándole una de las noticias de la portada.
- ¿Un supermercado?- pregunto extrañado
- La inauguración de un supermercado. Gran afluencia de gente y cobertura nacional gracias a los medios. Es un lugar perfecto.
- ¿Estás seguro?
- Me has traído para ayudar si la pones en duda siempre no avanzaremos nada.
- Está bien. Prepárate vienes con nosotros.
- ¿Vas a confiar en mí?
- No te llevo para que entres en acción, quiero que vigiles para avisarnos si ves a alguno de los mortifagos que te seguían.
Ripper permaneció en silencio sonriendo levemente a Harry. Cinco minutos después estaban en el hall de la casa listos para irse. Ron había llegado unos segundos antes para desaparecerse con ellos. No era una misión oficial por lo que no contaban con el apoyo necesario y solo irían ellos tres.
Harry no tenía tiempo para avisar al ministro en persona por lo que le mando un patronus y se aparecieron en la azotea del supermercado. Se acercaron a la puerta pero Ripper los detuvo antes de que sacasen sus varitas para abrirla. Les indico con la cabeza la pequeña cámara que había colgada de la pared. Los alejo un poco y derribo la puerta de una patada arrancando en el proceso trozos de yeso y hormigón de la edificación.
Bajaron las escaleras y en el primer tramo vieron la puerta encajada en el muro como si fuera un cuchillo hundido en mantequilla. Ripper volvió a usar la armadura doblando por la mitad la plancha de metal y dejando pasar a los otros dos.
Tres tramos de escalera más y se encontraban frente a otra puerta que por suerte no tenia cámara ni estaba cerrada. Al otro lado se oía un murmullo continuado. El de millones de voces hablando a la vez.
La abrieron con cuidado mirando a ambos lados para que nadie les viera. El vestíbulo de la superficie comercial estaba tres plantas por debajo de ellos. Infinidad de tiendas cubrían cada hueco útil de la extensa superficie.
Se apoyaron en la barandilla para mirar más detenidamente el vestíbulo poblado de gente. Era una gran multitud pero en el centro había más espacio y parecían moverse sincrónicamente como si fueran robots programados.
- Lo que me faltaba, un flashmod.- maldijo Ripper, al tiempo su pierna derecha se abrió con un silbido y un chasquido mostrando un artefacto negro, reluciente y de metal.
- ¿Qué es eso?- dijeron simultáneamente Harry y Ron levantando sus varitas.
- Fusil de asalto G36, automático de munición 5.56 con punta de fosforo.- dijo amartillando el arma con una precisión militar.
- ¿Y eso que es?- dijo Ron.
- Un arma Muggle, Ron.- explico Harry- No te dije que no podías llevar nada de eso.
- Me dijiste que no podía usar la varita y esto es un elemento de disuasión
- De disuasión, eso es un arma, mata.
- Y eso disuade un montón, estoy seguro de que si le disparo a alguien, el resto saldrá corriendo y si tengo suerte le disparare a un mortifago.
-No vas a disparar a nadie.
- ¿Ni siquiera en un pie?
- No
-¡Aguafiestas!- mascullo apuntando al centro de la plazoleta.- Esta bien, preparados, esto se va a poner difícil.
Sin decir una palabra más apretó el gatillo, el mecanismo de percusión se puso en marcha golpeando el casquillo de la primera bala, después el segundo, el tercero y así hasta que el cargador quedo completamente vacío y la estatua a la que iban dirigidas las balas completamente volatilizado.
Durante unos segundos el aire se había convertido en una lluvia de estrellas. Las puntas de fosforo reaccionan con la fricción del aire provocando su incandescencia y desprendiendo una gran cantidad de calor. Fueron creadas para los combates nocturnos pero en este caso servían a otro propósito que era el de asustar.
La estrategia de Ripper había resultado la mayoría de la gente había dejado de bailar o mirar y había huido dejando solo a los mortifagos que ante el ataque indiscriminado de Ripper que tras recargar el arma ahora disparaba a todo el que intentaba lanzarle un hechizo.
En ese momento se puso en marcha todos los mecanismos defensivos del traje, si Harry y Ron no hubieran estado entretenidos con el duelo a nivel que se estaba produciendo, habrían visto como lo que parecía una sola pieza se dividía en cientos para dejar espacio a infinidad de diminutas tuberías a lo largo de todo el cuerpo. Las tuberías se hincharon triplicando su tamaño. Todo acabo con un chasquido, seguido por un brillo rojo.
Harry esquivaba los rayos verdes que lanzaban los mortifagos que habían cambiado su atuendo Muggle por las túnicas y las mascaras imposibilitando su reconocimiento. Ron avanzaba con un fuego continuo sobre él. La escalera estaba más cerca de lo que esperaba y cayo por ella esquivando milagrosamente todos los rayos que le lanzaban, al llegar al suelo corrió a refugiarse tras una estatua para recuperar el aliento.
El pelinegro le siguió con mayor suerte, avanzo por la segunda planta pasando al lado de Ron y bajando a la primera planta donde se encontraban los mortifagos. Estos seguían recibiendo las ráfagas de Ripper que disparaba a cualquier cosa que se moviera pero las balas no lograban atravesar los protegos y rebotaban incrustándose en las paredes de alrededor.
Harry vio a una familia escondidos debajo de un banco, totalmente aterrorizados, la mujer lloraba cogiéndola su hija con todas sus fuerzas y su marido la abrazaba a ella evitando que saliese corriendo. Entonces vio a uno de los mortifagos acercarse de espaldas al banco atento a los movimientos de Ripper en la tercera planta. Cuando sus pies chocaron contra el banco se agacho y tanteo el aire buscando a su víctima. Su mano se topo con el cuello de la madre que fue sacada a rastras de su escondite y puesta como escudo humano frente a su atacante.
La continua vorágine de balas ceso de golpe. Harry que estaba intentando llegar hacia la mujer aunque los mortifagos que se habían percatado de su presencia no se lo ponían fácil, elevo la vista en el instante en el que Ripper se dejaba caer desde el tercer piso. Al chocar contra el suelo, este se hundió levantando las baldosas de mármol. La onda expansiva había hecho retroceder a los mortifagos. El que tenía a la mujer de rehén se puso nervioso pero no la soltó.
Ripper se levanto silenciosa y mecánicamente. No se le veía la cara pero el visor de la máscara parecía a punto de arder. El mortifago lanzo un rayo verde. Ripper se movió a una velocidad vertiginosa esquivándolo pero reboto volviendo hacia él y dándole en el brazo izquierdo que quedo laxo, colgado como una marioneta del resto del cuerpo pero no lo detuvo, siguió avanzando, paso tras paso.
A Harry le pareció una eternidad y estaba tan distraído con la escena que no se había dado cuenta de que el resto de mortifagos habían huido tras descubrir quien les estaba disparando. Ron si se había percatado de su huida y había logrado petrificar a uno antes de desaparecerse pero con la mala suerte de hacerlo en el proceso dejándole solo con las piernas del mortifago que había sufrido una despartición. El único que quedaba allí era el que mantenía retenida a la mujer.
Ripper se movía encorvado como si fuera un cazador a punto de saltar sobre la presa. Estaba asustando al mortifago que relajaba el agarre que tenia sobre el cuello de la mujer y apuntaba erráticamente a Ripper. Y en uno de sus intentos por maldecirle un garfio le atravesó la mano obligándole a soltar la varita, el arpón estaba atado a un filamento plateado que terminaba en el brazo derecho de la armadura de Ripper pasando justo por encima del fusil.
El cable se tenso y el mortifago salió disparado dándole la oportunidad a Harry para apartar a la mujer. Cuando volvió a mirar vio al mortifago tirado en el suelo, la pierna estaba doblada en un ángulo extraño, no era difícil imaginar que se la habían roto. Ripper no estaba a su lado sino que se acercaba rápidamente al marido de la víctima.
Le dio un cabezazo nada más ponerse a su lado dejándolo inconsciente. Se arranco el casco arrojándolo lejos de él. La mirada que le destilaba a aquel hombre preocupo a Harry, era de puro e intenso odio parecía una de las miradas que le lanzaba Snape multiplicadas por mil. Vio como su brazo derecho se iba moviendo y con él el arma que portaba.
El cañón quedo a escasos centímetros del rostro de aquel hombre. Su hija de no más de tres años se había puesto a su lado intentando despertarle. Unas lágrimas surcaban su rostro infantil.
El dedo de Ripper se tenso levemente apretando ligeramente el gatillo pero sin llegar a disparar, algo le llamo la atención un destello dorado. Miro hacia aquel destello y se encontró con unos ojos claros y saltones con cierto aire de sorpresa.
- No lo hagas- le grito Harry.
- ¿Qué no haga qué?- pregunto Ripper dejando caer el arma. Se agacho y tranquilizo a la niña antes de alegarse de ella y su padre.- Me devuelves mi casco- pidió a Luna que lo sostenía con curiosidad, ella se lo dio mostrándole una sonrisa radiante- Gracias.
- ¿No te conozco?- le pregunto Luna.
- Hablamos en cierta ocasión durante una fiesta.- contesto Ripper colocándose de nuevo el casco.- Te dije que me llamaba Azrael.- la voz metálica sonó distorsionada, debido al golpe se había estropeado el sistema de altavoces.
- Luna. ¿Qué haces aquí?- pregunto Harry interrumpiéndoles. Ron estaba detrás amordazando al mortifago e intentando arreglarle la pierna sin mucho éxito.
- Había venido a la inauguración y cuando empezó todo y vi a los mortifagos me escondí cerca y atrape a uno cuando intento huir. Aun recuerdo tus lecciones en el ED.
- Gracias, Luna- dijo Harry yendo a donde le señalaba la chica a por el mortifago.
Una hora después todos los testigos habían sido desmemorizados y los daños totalmente arreglados. Los mortifagos habían sido llevados como medida cautelar a Azkaban hasta su juicio. Ninguno de ellos hablo tras el interrogatorio y tampoco fueron reconocidos, las mascaras habían sido hechizadas para no separarse bajo ninguna circunstancia. Pero habían logrado conseguir el recuerdo de uno de ellos. Resulto ser Rodolphus Lestrange. El recuerdo no fue de utilidad para identificar a los demás mortifagos. Habían aprendido a esconderse y en la reunión a la que fueron en el recuerdo, todos iban enmascarados pero si ayudo para descubrir la ubicación exacta de su guarida a la que irían de inmediato los aurores.
Harry y Ron no irían en esa misión, Ripper había acabado en San Mungo debido a la maldición asesina que le habían alcanzado en el brazo. La insensibilidad se había extendido a todo el cuerpo pero sin llegar a matarle.
Harry estaba sentado en la sala de espera. Ron había ido a llevar a Rose, Lilly y Sirius con sus abuelos. Hermione estaba en el ministerio ayudando a Kingsley con la misión a la guarida de los mortifagos y Ginny estaba en un partido en Irlanda.
Entonces llego una enfermera. Harry se levanto de inmediato cuando la vio acercarse.
- ¿Cómo esta?- pregunto Harry
- Bastante bien para lo que cabía imaginar. Los medimagos no se explican cómo ha sobrevivido. Hemos logrado que recupere la movilidad de todo el cuerpo pero ha perdido la sensibilidad del brazo izquierdo. Si quiere puede verle.
- Muchas gracias. ¿Dónde está su habitación?
- En la cuarta planta, la habitación catorce. Una señorita está con él, entro nada más salir yo.- contesto la enfermera.
Harry se fue extrañado, pensando en quien seria es chica que había dicho la enfermera. Llego frente a la puerta justo cuando vio a Ron por el pasillo. Le saludo y cuando estuvo a su lado abrió la puerta. Lo que vieron les dejo estupefactos y con la boca abierta.
- ¡Pero qué…!- exclamo Ron.
Frente a ellos Luna estaba besándose tiernamente a Ripper que la abrazaba y le acariciaba el pelo como si no hubiera nada más placentero. Ambos parecían totalmente abstraídos de la realidad como si no existiera nadie ni nada más en este mundo.
