Hola a todos! Muchisimas gracias por sus comentarios y su apoyo! :D...Esta vez me tarde un poco mas en actualizar ya que decidí seguir un valioso consejo, gracias Agatha estabas en lo correcto :).

Les aseguro que la espera valió la pena y sin mas que decir... aquí va el 4to capi!

Los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi.

En el capítulo anterior:

- Tranquila Akane, no permitiré que ese maldito se te vuelva a acercar.

Ranma cerro sus puños con impotencia hasta que sus nudillos se tornaron blancos, con una mano temblorosa acaricie el dorso de la suya, logrando que el suspirara derrotado y se relajara mientras acariciaba mi cabello.

La familia decidió darnos un poco de privacidad por iniciativa de Tia Nodoka y se retiraron cada uno a sus respectivas habitaciones, a sabiendas de que ahora me encontraba a salvo.


De nuevo estaba ahí, en aquella habitación junto a la persona más terca, orgullosa, testaruda, de mal carácter, fuerte, valiente, hermosa, inteligente, bondadosa y…completamente desecha, llorando en mis brazos.

"Esta noche me quedare a tu lado Akane, no te dejare sola después de lo ocurrido, así te parezca, o no." Estaba decidido y no habría nada que me hiciera cambiar de opinión. Todos mis sentidos estaban alerta a cualquier amenaza o nueva señal de aquel individuo. Lo haría pagar con creces por lo que le hizo a Akane, ese maldito no tenía ni idea de con quien se había metido.

Espere a que Akane se tranquilizara. Me hacía sentir miserable e impotente verla llorar, escuchar sus sollozos y sentir su tristeza, pero tenía que calmarme si es que quería llegar al fondo de esto. La única persona que podía contarme con lujo de detalles que es lo que sucedía era precisamente ella, mi Akane, mi única prometida y mi futura esposa…

"No permitiré que ese imbécil regrese y no este para protegerla." Pensé mientras seguía acariciando su sedoso cabello.

Cuando por fin cesaron sus sollozos decidí que era el momento para hablar con ella y hacerle saber que cuenta conmigo, que nunca la dejare sola.

-Akane.- la llame suavemente.

Al no obtener respuesta dirigí mi vista al pequeño cuerpo que acunaba en mis brazos. Estaba dormida, su respiración pausada y tranquila, su hermoso rostro sereno y pacífico y sus grandes ojos un poco hinchados, estaban cerrados…Si, en definitiva estaba dormida y era una de las visiones más hermosas y al mismo tiempo tentadoras de mi vida.

Se sentía tan bien estar así con ella que no deseaba moverme de mi lugar, pero sabía que no era la mejor posición para descansar o la más cómoda, por lo que decidí recostarla en su cama y arroparla con unas mantas. Una vez realizada mi tarea me recosté a su lado "Solo un minuto, después tomare una silla y vigilare su sueño hasta el amanecer" pensé. La observe dormir durante largo tiempo, el cual ni siquiera percibí.

- Creí que confiabas en mí…porque no me dijiste antes lo que estaba pasando?.- susurré mientras acariciaba su mejilla.

Una corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo con tan simple caricia.

- Lo lamento Akane…lamento haber sido tan estúpido.

Y era verdad, soy el peor de los estúpidos…¿como quería que Akane confiara en mi si todo el tiempo no hacía nada más que insultarla y humillarla? Con eso solo la aleje de mi lado, me confié!. Pensaba que ella era solo para mí, por algo estábamos comprometidos no? Algún día formaríamos una familia juntos y sería muy feliz a su lado…PERO QUE IDIOTA! Fui demasiado egoísta al solo pensar en mí pero, que hay de ella?!. La fecha de nuestra…de nuestra boda ya se fijó y yo solo vivo esperando que ese día llegue, el día en que puedan llamarla Señora Saotome y declararla mía de todas las formas…Mi gran error es que nunca me moleste en preguntarle qué es lo que de verdad sentía…ella deseara la boda de la misma forma en que lo hago yo?. Cuando mi madre, mi viejo y el Tío Sound declararon que teníamos que casarnos, el principal motivo por el cual acepte fue por ella, no para salvar el Dojo como Akane creía, pero ese día no me dio tiempo de darle explicaciones, como siempre tomo sus propias conclusiones, ni siquiera se dignó a verme y yo no volví a buscarla…si lo hubiera hecho tal vez las cosas serían diferentes pero, qué le diría? Hubiera sido capaz de confesarle la verdad?... Lo único que no podría soportar es su rechazo. NUNCA! Ranma Saotome nunca será humillado!. "Cobarde" contesto una voz en mi interior y sabía que tenía razón…

Akane se removió de su lugar hasta acomodarse junto a mí. Sonreí y pase mi brazo por su pequeña cintura estrechándola a mi cuerpo.

- Si tan solo supieras que yo… - "te amo" complete la frase en mi mente.

El delicioso aroma de su piel inundaba mis sentidos.

Sentí odio por ese imbécil al notar diminutas marcas rojas en su piel, visibles aun en la tenue luz que dejaba pasar la pequeña ventana de la habitación. ¿Cómo era posible que se haya atrevido a tocar lo que por derecho me pertenece?! . Cerré mis puños con fuerza mientras exhalaba aire por mi nariz en un vano intento por calmarme. Estaba más que molesto, sentía furia recorrer mis venas cada vez que veía esas ya casi imperceptibles marcas en su cuello. Recorrí con mi vista el resto de su cuerpo en busca de más señales de agresión. Tuve que contener la respiración al notar otras tantas en sus muñecas y brazos, unas más recientes que las otras, lo cual atribuía al encuentro anterior.

LO SABIA! Sabía que algo andaba mal con el maldito de Tamasu!, lo advertí en la forma en que la miraba. Fui muy ingenuo al creer que Akane me diría la verdad con respecto a lo que sucedía, pero aun así tome mis precauciones. Después de que ocurriera el incidente en la azotea decidí vigilarlo y no perderlo de vista en ningún momento, hasta aquel día…

- Flashback-

Era martes, todo el grupo tenía que asistir a clases de educación física, impartidas en el patio del Furincan. Después de cambiar nuestras ropas por el uniforme deportivo, el profesor anuncio que habría una contienda entre los alumnos y continúo a formar dos equipos que se enfrentarían en un juego de futbol soccer.

Tamasu se mostraba indiferente ante la noticia a comparación de mis compañeros que pegaban gritos de júbilo y emoción logrando armar un gran alboroto mientras el permanecía inmutable, observando expectante algún punto indefinido del campus. Tamasu decidió excluirse del juego a pesar de la reprimenda del profesor y se mantuvo bajo la sombra de un gran árbol con la misma actitud que en un principio.

El juego comenzó y el balón era pateado de un lugar a otro esperando ser proyectado a la portería del equipo contrario.

Solo lo perdí de vista un segundo en el cual centre mi atención en la meta para calcular la dirección y fuerza del impacto de mi taquete con la pelota. Acerté y anote el primer gol del partido a favor de mi equipo, los cuales no tardaron en celebrar armando un nuevo alboroto.

Pronto las mujeres comenzaron a llegar. Por alguna razón siempre tardaban más de lo normal en salir de los vestidores. Busque a mi alrededor y solo hacía falta la boba de Akane "Que torpe es" pensé, creyendo que se había demorado al no lograr atar las cintas de sus tenis.

Las chicas se dirigieron a la cancha contigua para iniciar un juego de voleibol. Gire mi rostro, el lugar donde se suponía debía estar Tamasu se encontraba vacío. "A donde fue ese estúpido?".

Mis cavilaciones fueron interrumpidas por un "GOOOOL" que gritaron a todo pulmón los del equipo contrario. "Rayos! No permitiré que nos ganen" y así con el único pensamiento dominando mi mente termine por olvidar lo que en verdad importaba. Creyendo que Akane llegaría de un momento a otro, me concentre en el juego y por su puesto…en ganar.

-Fin de Flashback-

Ahora lo entendía todo… Maldita sea, que ciego he sido! Akane me ha dado señales y yo no fui capaz de identificarlas. Se ha comportado distante durante este tiempo a tal grado que las peleas con ella se han reducido considerablemente, la última que podía recordar fue ese mismo día después de clases. Además me percate que la sola presencia de ese tipo le incomodaba y percibí como él no dejaba de acosarla con la mirada todo el tiempo…demasiadas señales. Sin duda, soy el mayor de los imbéciles!

Repase con la yema de mis dedos las pequeñas marcas en su cuello, imaginando que con aquel sutil roce desaparecerían por completo…

Un pequeño suspiro salió de sus labios y sonreí con tristeza "Perdóname Akane"

Me levante de golpe y comencé a caminar iracundo de un lado a otro de la habitación. "Ahora comprendía todo, absolutamente todo! Desde cuando lleva ese tipo molestándote?...Por el bien de ese maldito espero y no haya intentado propasarse contigo…que hubiera pasado si no habría llegado a tiempo esta noche?.."

Cerré mi puño con fuerza y lo proyecte directo a la pared con claras intenciones de liberar la ira que me consumía, pero me detuve a escasos 2 centímetros, si lo hacía podría despertarla…Me senté en la silla del escritorio junto a la cama, para velar su sueño.

Los primeros rayos del sol entraron por la ventana "solo descansare un segundo" pensé, apoyando ambos brazos sobre la cama "No permitiré que salgas de aquí, no sin antes hablar contigo Akane". Recline mi cabeza sobre mis brazos buscando una posición más cómoda, para después abandonándome en los brazos de Morfeo…


Abrí mis ojos con pesar, aun podía percibir las lágrimas en mi rostro y el olor a agua salada.

Voltee a mi costado y ahí estaba el, "se quedó conmigo…". Una cálida sensación inundo mi pecho. Esa era una de las razones por la que amaba a ese tierno tonto. Esboce una pequeña sonrisa y con cuidado acaricie su frente para después depositar un suave beso en su mejilla.

Sin perder más el tiempo me puse de pie, con sigilo tome mi ropa y otras cosas que necesitaba. Me dirigí al cuarto de baño para tomar una ducha rápida.

Vestía un short de mezclilla junto con una blusa blanca de mangas cortas que enmarcaba mi figura, zapatos de piso del mismo color y una diadema blanca adornando mi cabello. Maquille un poco mi cara para disimular la hinchazón en mis ojos y salí de ahí en dirección a mi habitación. Entre con cuidado ya que no quería despertar a Ranma, coloque una nota en mi escritorio y salí por la ventana antes de que alguien se diera cuenta.

"Si Tamasu no mintió y lo que me mostro en verdad fue un recuerdo, entonces buscare a la anciana Kiyoshi. Ella podrá darme las respuestas que necesito" pensé mientras corría por las calles del distrito.


Un molesto rayo de sol se situó en mi cara, obligándome a despertar. Abrí los ojos con fastidio, sentí un dolor insoportable que provenía de mi cuello a causa de la mala posición en que dormí. Masajeé el área adolorida y observe a mi alrededor…

- Maldición Akane no está!

De un brinco me puse en pie dispuesto a ir en su busca. Mi cerebro procesaba las posibles causas por las que mi prometida estaba desaparecida y ninguna de ellas pronosticaba nada bueno. "le habrá pasado algo? tal vez la secuestraron! O a lo mejor…" seguí divagando con posibles motivos, hasta que pose mi miraba en un pedazo de papel que se encontraba cuidadosamente doblado sobre el escritorio. Con un rápido movimiento tome el trozo de papel en mis manos y comencé a leer…

Lamento haber salido sin avisar, pero fue necesario hacerlo.

No se preocupen por mí, estaré bien y no me busquen

Llegare a casa para la comida y les explicare todo

P.D. Por favor Ranma no hagas nada estúpido y…gracias.

Akane Tendo.

Arrugue en mis manos el trozo de papel, si esa boba creía que me quedaría de brazos cruzados mientras ella se largaba sola, pues estaba muy equivocada!... Después de todo lo que ha ocurrido pienso convertirme en su sombra.

Baje las escaleras sin detenerme y corrí rumbo a la salida, no sin antes avisarle a la familia que Akane había salido y que iba por ella para traerla de regreso. No di más explicaciones, ni me detuve cuando mi madre me llamo desde la puerta...Solo tenía una cosa en mente: "Encontrar a la marimacho".

Uff, en definitiva será muy difícil dejar de insultarla.

No sabía por dónde empezar a buscar, así que opte por recorrer los lugares que frecuentaba incluyendo el Uchan´s y en el Neko-Hanten, aunque en estos últimos solo encontré problemas y perdí valioso tiempo "Demonios! Por qué nunca me dejan en paz!". Pronto se hizo tarde y al no obtener éxito comencé por pedir indicaciones a las personas que pasaban.


Por fin la encontré! La pequeña casa que estaba frente a mí era idéntica a la de mi sueño, no había cambiado en nada.

Llevaba horas buscando aquel lugar, me sentí aliviada cuando por fin lo localice, ya que varias veces estuve por darme por vencida. Pero ya estaba aquí, la pequeña casa alejada del bullicio de la cuidad en donde no había más ruido que el canto de las aves, estaba rodeada por grandes árboles. La pintura blanca que cubría las paredes de la humilde casa, se hallaba carcomida por el sol y el paso del tiempo, la única ventana que daba al exterior estaba rota y dentro de ella no se lograba divisar nada, todo estaba demasiado obscuro.

Dude un momento al creer que la casa se encontrara por completo abandonada, pero decidí averiguarlo al tocar un par de veces la madera podrida que representaba la puerta…no hubo respuesta y todo permanecía en silencio. Llame por segunda vez golpeando la madera con más fuerza y… no sucedió nada.

Suspire, se estaba haciendo tarde y mi familia comenzaría a preocuparse si no llegaba pronto a casa. Di media vuelta dispuesta a marcharme pero antes de que avanzara, un rechinido a mis espaldas llamo mi atención.

- Que es lo que…

Me gire al reconocer aquella voz, que si no me equivocaba pertenecía a la anciana Kiyoshi. Observe con detenimiento a la pequeña figura en la entrada de la casa, su vestimenta consistía en un traje tradicional chino de mangas largas con una combinación de colores rojo y amarillo que llegaba a sus talones. La señora Kiyoshi no debía medir más de un metro, su estatura era muy parecida a la del maestro Happosai o la abuela Cologne. Su cabello largo y canoso lo llevaba atado en una cola baja y su piel blanca estaba ligeramente bronceada. Sus grandes ojos entrecerrados me escrutaban sin disimulo.

- Es usted la…

- Akane…Tu nombre es Akane, no es así?.- me interrumpió

-Usted…acaso me recuerda?.- pregunte sorprendida.

- Como olvidarte pequeña.- sonrió, acentuando las arrugas en su rostro.

- Yo…

- Lo se pequeña…pasa por favor, hay muchas cosas de que hablar.- dijo haciendo un ademan con la mano, invitándome a pasar.

Sonreí con timidez, limitándome a entrar a la pequeña casa…

Al traspasar la puerta me lleve una buena impresión. A comparación con la fachada de la vivienda, el interior de esta parecía muy cálido y acogedor. No era como la recordaba, la decoración del lugar había cambiado. Estaba conformada por una pequeña mesita de té con cuatro cojines rojos acolchonados, un televisor en la esquina y distintos ornamentos colgaban de la blanca pared. Había dos habitaciones más que se conectaban con este cuarto, una de ellas daba a un pasillo y la otra supuse, seria la cocina.

El piso de madera crujió cuando la anciana Kiyoshi pasó a mi lado.

- Siéntete como en tu casa, cariño. Ponte cómoda por favor.- dijo sin quitar la sonrisa de su rostro.- Iré por un poco de té, vuelvo en seguida.

Y sin más se adentró a una de las habitaciones contiguas donde imaginé, sería la cocina.

Quede maravillada con el lugar, todo estaba absolutamente limpio y en orden.

Gire rápido y logre tomar la taza que volaba en mi dirección.

- Lo siento pequeña, se me resbalo! .- me grito la anciana Kiyoshi desde la cocina.

Una gotita de sudor resbalo por mi sien mientras reía nerviosa, como era posible que se le "resbalara" la taza hasta acá?. La coloque con cuidado sobre la mesita de té, justo a tiempo para atrapar la siguiente "taza voladora" acompañada por la tetera, la cuchara, la sartén, la tostadora, el microondas y un gato de la fortuna gigante que no tenía ni idea de donde lo saco. A una velocidad increíble dejaba los objetos que eran lanzados sobre la mesita y los dos últimos en el piso.

- Buenos reflejos niña! Pero… que hay de tu fuerza?

Acto seguido se lanzó en mi dirección proyectando una fuerte patada que me tomo por sorpresa, lo único que pude hacer fue cubrir mi rostro con ambos brazos para bloquear el golpe.

Emití un quejido al contacto de su pie con mi brazo, la fuerza del impacto era grande pero sabía que podría soportar, no me dejaría derribar!. Mi pies resbalaron por el piso hasta que mi espalda golpeo con la pared, "logre detener el golpe!." Sonreí satisfecha mientras bajada mis brazos.

- Muy bien! al parecer ya recuperaste tu fuerza. Aunque te falta entrenamiento…- concluyó la anciana que en ese momento aterrizaba con gracia en el piso. "Es ágil!" pensé.

- Que fue eso?!.- grite al salir de mi estupor.

La anciana rio divertida.

- Solo comprobaba algunas cosas, pequeña. Pero toma asiento por favor.- dijo señalando uno de los cojines junto a la mesita de té.

- Anciana Kiyoshi yo…Auch!.- me queje al recibir un golpe en la cabeza.- Por que hizo eso?.- le reproché.

- No me gusta que me llamen anciana, aun soy joven y bella. Todavía no cumplo los 110 años!.- Caí de espaldas ante tal comentario.- puedes llamarme solamente Kiyoshi.

- Disculpe Kiyoshi, no era mi intención, yo solo estoy…estoy buscando respuestas.

- ¿Respuestas?...¿A qué te refieres querida?

- Vera…tengo entendido que usted conoció a mi madre. Ella recurrió a su ayuda para salvarme de…

- Amatsu-Mikaboshi, el Dios de la Maldad.- completo Kiyoshi.

- ¿Cómo es que usted?...

- Lo supe tiempo después de que te marcharas con tu madre. Aquel día el mismo Dios se me presento en un sueño y me advirtió que si volvía a entrometerme lo pagaría muy caro.- confesó.- Akane…no sé qué es lo que este tramando ese ser, pero te puedo asegurar que no es nada bueno…Tenemos que detenerlo!

- Pero como lograremos eso?...Además, el la amenazo!. Podría hacerle daño si se entera que hable con usted!.

- Eso no pasara. Pero hazme un favor niña…ten cuidado.

Solo tomo unos minutos en los que Kiyoshi parecía reflexionar y después con voz decidida me dijo:

- Akane, necesito que confíes en mí. No permitas que nadie más se entere de lo que está pasando…Ese sujeto es peligroso y no dudara en apartar de su camino a quien le estorbe.

"Mi familia!" pensé preocupada.

-Pero…ellos ya lo saben, ya lo vieron!.- Grite comenzando a alterarme. ¿Cómo podría esconderle a mi familia lo que sucedía si lo más seguro es que ellos ya sospechaban algo? Y lo peor del caso, como ocultarle la verdad a Ranma?!... tenía que protegerlos, ¿pero cómo?

- ¿A qué te refieres?, explícate niña.- me exigió

Así que decidí contarle todo, desde que comenzaron aquellos extraños sueños hasta el reciente encuentro con Tamasu.

- Ya veo…-Contesto Kiyoshi perdida en sus pensamientos.- No sé qué pretende al presentarse de esa forma, pero al menos sabemos que es lo que busca…

- Yo no entiendo, ¿por qué a mí? No tengo nada en especial. – pregunté confundida.

- ¿Y por qué no?.- Me contestó Kiyoshi.- Vamos pequeña, ambas sabemos que eres especial.

- ¿Especial?...

- Tenemos que entrenarte Akane, a pesar de que recuperaste tu fuerza y ya no eres torpe.- rio Kiyoshi, ignorando por completo mi pregunta anterior.- Que por cierto cariño, lamento haberme equivocado con eso, pero eras una niña muy inquieta y te moviste cuando yo aplique la presión. Intente decírselo a tu madre pero ella parecía tener mucha prisa en marcharse y no me escucho, murmuraba cosas como ir a la escuela a recoger a sus hijas y otras tantas que no entendí…como sea, el punto es que de ahora en adelante te esperare aquí todas las tardes. No sabemos qué es lo que estamos enfrentando ni que tan fuerte es el enemigo por lo que debemos estar preparadas para todo. No será buena idea que te alejes de tu hogar, ya que si el tal Tamasu decide atentar contra ellos para llegar a ti, no estaremos cerca para impedirlo. ¿Lo entiendes?

Como respuesta solo asentí un par de veces con la cabeza.

"Ahora entiendo por qué nada me salía bien" Por más que entrenara nunca tenía la agilidad y destreza que deseaba y ni qué decir de la coordinación!., en la cocina era un desastre por que no podía hacer más de dos cosas a la vez, sin contar lo despistada que soy. Esperar a que el arroz este bien cocido mientras cortaba las verduras con cuidado para que queden uniformes, condimentarlas y…ya se me había quemado el arroz, la tabla de picar estaba totalmente desecha y todo era un completo desastre. Uff…

- Entonces…que hare si el regresa? Yo…aun no estoy lista para enfrentarlo

- Dudo que el regrese, al menos se ausentara por un tiempo, el cual aprovecharemos al máximo.

- ¿Por qué esta tan segura de eso?

- El dominio de ese Dios es el infierno, ya que ahí habitan los espíritus malignos y suceden todo tipo de atrocidades, las cuales lo alimentan y le dan su poder. Él ha logrado permanecer en este mundo por la maldad que existe. Asesinatos, secuestros, violaciones incluso el odio y el rencor son lo que le permitieron su estadía aquí. Pero todo tiene un límite Akane y lo más seguro es que él ya lo atravesó…Si lo que me dices es verdad, entonces ese ser ya tiene demasiado tiempo fuera de su reino y por lo tanto, debe de estar debilitado. La maldad que habita en este planeta no se compara con la que el necesita, todo gracias a personas como tú.- dijo señalándome y sonriendo de forma cálida.- Personas que están dispuestas a arriesgar su vida por los demás, que perdonan a los que alguna vez les hicieron daño, que dan cariño sin recibir nada a cambio y que se preocupan por los demás…si tan solo el mundo estuviera lleno de personas con buenos sentimientos, estas cosas nunca sucederían…

Me quede reflexionando en las últimas palabras de Kiyoshi, las cuales se repetían en mi mente "si tan solo el mundo estuviera lleno de personas con buenos sentimientos, estas cosas nunca sucederían" una luz de esperanza surgió en mi interior..

- Entonces eso quiere decir que el ya no regresara?!, ya no volverá a molestarme más?!.- pregunte ilusionada.

- No lo sé mi niña, no lo sé…pero no debemos confiarnos, tenemos que estar preparadas para todo y averiguar qué es lo que trama.

- Tienes razón Kiyoshi…

- No te preocupes pequeña, todo estará bien.- sonrió de forma confortante Kiyoshi y coloco una de sus manos sobre las mías que jugaban nerviosas encima de la mesita de té.-Pero mira la hora! Que tarde se nos ha hecho, lo más seguro es que tu familia estará preocupada por ti…

Por Dios ya casi oscurecía! Si no me daba prisa mi familia no tardaría en salir a buscarme. Uff ya podía imaginar la que me esperaba cuando llegara al Dojo.

Me despedí de Kiyoshi desde la puerta y le di las gracias por su ayuda, asegurándole que volvería mañana para mi primera clase de entrenamiento, por la cual me encontraba muy emocionada.

- Akane!.- me llamo desde la entrada Kiyoshi antes de que me marchara.

- Si?.- volteé enseguida.

- Lamento lo de tu madre…Me entere poco después de lo que paso y el motivo por el que nunca regreso…

- Ella se encuentra en un mejor lugar ahora.- le sonreí y me despedí de ella con un ademan en la mano, retomando el camino a mi hogar.

- Ten cuidado pequeña.- murmuro la anciana desde la entrada, pero no pude escucharla.


El lugar se encontraba tenuemente iluminado por algunas velas, aunque estas no servían de mucho ya que el color que predominaba allí era el negro, dando un aspecto tétrico a aquel extraño lugar.

Se escuchó el rechinido de una gran puerta al abrirse, seguido de un estruendoso golpe al cerrarla con fuerza.

Un par de grandes zancadas hicieron eco en aquel siniestro lugar.

- Yami!...YAMI MALDITA SEA, DONDE TE METISTE?!.- grito furioso el recién llegado.

La poca luz de ese lugar reflejaba el par de ojos negros de aquel extraño, mismos que revelaban la ira contenida…

- Aquí estoy Amo.- Dijo la mujer que surgió de las sombras, dueña de aquellos feroces ojos violetas.

- Ya sabes que tienes que hacer…- ordeno aquella voz.

- Pero Amo…

- Cállate estúpida!.- Grito fuera de sí, propinándole una bofetada a aquella extraña mujer.- Esta es tu ultima oportunidad, tu ultima, ¿lo entiendes?!. Si vuelves a desobedecer o hacer algo sin mi consentimiento…no tendré piedad de ti.- dijo amenazante, observando con odio a la mujer que se encontraba tirada en el suelo.-¡¿Creíste que no me daría cuenta?!.- declaro al momento que la abofeteaba por segunda vez.- Intestaste asesinarla! Maldición, sabes que si ella muere yo no podré tenerla! Su espíritu no vendría conmigo…es por eso que no permití que abandonara ese mundo aquel día en que ella murió, en el lugar que hacían llamar Jusenkyo. Tuve que traerla de regreso antes de que su alma alcanzara la gloria…

- Lo..lo lamento A..Amo.- contesto la aludida.

- Te ofrecí esta oportunidad, creí que me seria de ayuda la comandante del ejército más temido de todos los tiempos, responsable de miles de muertes y la mejor asesina de la época feudal…¿Cuánto tiempo tenia tu alma penando?,¿Cuánto tiempo llevas pagando por la crueldad de tus actos? Te saque de ese lugar, detuve tu dolor…pero no me has servido de nada, tal vez lo mejor es que vuelvas y cumplas tu condena eterna!.

- NOOO! Nooo Amo, por favor! No quiero volver, por favor! Hare lo que me pida, no volveré a fallarle. Por favor!.- suplico la mujer.

- Estarás a prueba...Sabes que por ahora no puedo regresar a ese mundo, y ya estoy cansado de los juegos tontos. No volveré a aparecer como "Tamasu", así que te encargaras del trabajo sucio. Necesito que la traigas aquí, conmigo. Debilítala, tráela a la fuerza, has lo que se te venga en gana, pero asegúrate que este viva. La necesito viva…

- Pero Amo, ¿porque no solo seguimos el plan original?, ¿causar un gran caos en la Tierra para así ampliar su reino?...olvídese de la chica, ella solo interferirá con nuestros planes, será un estorbo…

La mirada iracunda que obtuvo por respuesta la hizo callar.

- Siempre obtengo lo que deseo, y si lo que busco es prohibido, eso aumenta su valor…lo que deseo es a esa chica y lo obtendré, esta no será la excepción.

- Lo que usted diga mi Amo...solo una cosa más, como le traeré a esa joven si usted, mi Amo, me quito gran parte de mi fuerza?

- Arréglatelas como puedas, para eso tienes tu ejército de malditos no?. Escoge a tus mejores guerreros y encomiéndales la misión.

La mujer asintió en silencio y se retiró de aquel lugar. Había mucho trabajo por hacer.

- La cacería comenzó.- murmuro el dueño de los ojos negros.


Maldición! Maldición! Maldición!. Ya casi oscurecía y ni rastro de Akane. "Lo más seguro es que ya volvió a casa y yo sigo como tonto buscándola".

Moría de hambre! ya que en todo el día no había probado bocado, así que decidí regresar al Dojo con la esperanza de que Akane ya estuviera allí. Al entrar me encontré con toda la familia reunida en la mesa, la comida ya estaba servida pero nadie había probado un bocado, incluyendo a mi viejo y eso era mucho que decir… todos parecían preocupados.

- Hijo que bueno que llegaste! ¿Dónde está Akane?.- pregunto mi madre.

Pronto toda la familia se encontraba reunida alrededor de mí.

- Raanmaaaa! ¿Cómo te atreves a llegar sin mi pequeña?!.- Grito la inmensa cabeza de Tio Sound en forma de ogro.

- Que hijo tan más ingrato es el que tengo, mira que dejar a su suerte a su pobre prometida…- Lloriqueo mi padre.

-Akanita mi amor! ¿Que te ha hecho el idiota de mi discípulo que no quieres regresar a ver a este pobre ancianito?.- Gimoteo el maestro Hapossai.

- PUEDEN CALLARSE TODOS DE UNA BUENA VEZ!

El que Akane no estuviera aquí era lo suficientemente malo como para encima aguantar a esos locos. "Demonios donde se metió esa boba, espero que este bien".

- IRÉ A BUSCARLA!.- declare decidido.

- Ya llegue!.- anuncio una voz conocida desde la entrada.

-Akane!.- Grite

- Hija mia!

-Akanita!

Y todos corrimos a su encuentro. Suspire relajado cuando la vi sana y salva bajo el umbral de la puerta. "Menos mal que está bien".

- Akane no vuelvas a hacer esto por favor, nos tenías a todos preocupados.- la reprendió Kasumi.

- Mi pequeña!...¿Estas bien? ¿No te paso nada?.- Lloriqueo Tio Sound inspeccionando a Akane de arriba a bajo.

- Akane, no está bien que salgas sin avisar y menos sin tomar en cuenta a tu futuro esposo, recuerda que solo faltan 3 semanas para su boda y no pueden seguir comportándose así…

- Akanita mi amor! Te extrañe mucho.- grito el maestro Hapossai saltando a los pechos de Akane.

Una vena comenzó a palpitar en mi sien. ¿Cómo era posible que me la pasara todo el día buscando a esa boba y ella llegaba como si nada? Y yo de estúpido preocupándome por ella todo el tiempo!... Hace tan solo unos minutos tenia a toda la familia sobre mí, echándome la culpa por su tonta decisión de salir de casa sin avisar y ahora, verlos todos ahí reunidos armando su circo como si nunca hubiese pasado nada, me ponía más que furioso.

Camine decidido hacia ella. De un rápido movimiento la alce en el aire y la coloque en mi espalda, cargándola como si fuera un simple saco de papas. La escuche protestar y comenzó a golpearme, exigiendo que la bajara. Subí las escaleras en dirección a su habitación. Una vez dentro cerré la puerta con llave y arroje a Akane a la cama.

"No saldrá de aquí hasta que hable con ella.. Akane me va a escuchar!"


Hasta aquí termina el capi :P Lamento decirles que el lemón tendrá que esperar un poquito, pero como se los dije antes, les prometo que valdrá la pena xD (que pervertida soy :P)