Beyond of Times
by
Aline S.V
Disclaimer: Todos los personajes de la serie Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi, yo sólo los he tomado prestado para hacer esta locura de fic.
Capítulo IV: Welcome home.
Casi me fui de espaldas al ver la casa de un bonito color bermellón, que resaltaba de las otras casas que había alrededor, más dadas al color amarillo y celeste suave.
Ahora que la veía con detención, no se parecía tanto a la de las Hechiceras, tenía una estructura menos cuadrada, las esquinas eran ortogonales sí, pero la forma en concreto tenía una visión más suave. El pórtico tenía una escalera de barandales blancos, una silla que reposaba solitaria en un rincón de la acogedora entrada, como si esperara que cualquiera de los moradores del lugar se sentara para observar el día pasar y la puerta principal era de un color blanco con cristales para poder ver hacia dentro.
Tío Hajime sacó sus llaves y abrió la puerta con agilidad, con una sonrisa me invitó a pasar y yo entré, sosteniendo mi mochila y una de mis maletas mientras él llevaba la otra.
El recibidor me recordaba a mi propia casa, a excepción por grandes diferencias, era un pasillo de un color cremoso que conducía a otras habitaciones, que no tenían por puertas las típicas de papel.
―Deja tu chaqueta aquí, Kagome―miré el habitáculo que había abierto, un armario donde reposaban otras chaquetas para la temporada. Yo asentí e hizo justo lo que pedía. Tras eso, él cerró la puerta y me tomó por los hombros suavemente, encaminándome directo a una sala junto a la escalera que llevaba al segundo piso.
Allí, el letrero colgado con las letras en japonés me recordó al día en que mi madre hizo una fiesta para celebrar que había logrado ingresar a la secundaria que yo misma había escogido. Otras tres personas se encontraban allí también, la familia de Tío Hajime.
Tía Arima, con su melena oscura con el carbón y sus ojos demasiado redondos para una japonesa, se me acercó a zancadas y me envolvió en un poderoso abrazo, llenándome de besos la cara mientras me decía lo muy feliz que estaba de verme después de tanto tiempo.
Heiji, mi primo más pequeño, saltó a mi encuentro, sacándose su gorra de beisbol, mostrando su desordenado cabello negro y luego saludándome con una graciosa reverencia.
―Gracias―sonreí cuando me dio una bonita rosa.
―Bienvenida―comentó en un suspiro de inconformismo mí muy adorada prima. Keiko se veía tal cual la recordaba de cuando tenía once años, con su cabello castaño oscuro y lacio, junto a sus pequeños y rasgados ojos caoba tras los lentes de marco cuadrado… y su inconfundible mueca de ¿tengo que estar aquí y hablarte?
―Gracias, Prima.
―Hemos preparado una cena especial, después de todas esas horas de viaje, tu pobre estómago debe estar ansioso por algo decente.
―No se equivoca, tía, mi estómago está hecho un lío.
Tía Arima me sonrió en respuesta y luego dijo con voz emocionada:
―Por dios que los años han acentuado tu belleza, Kagome, y el corte de cabello acentúa muy bien tus facciones―me sonrojé por el cumplido mientras avanzaba hacia la mesa―te pareces muchísimo a la abuela Suzuna a tu edad. Ella era una belleza despampanante a los veinticinco años… no te imagino en esos años, serás la envidia de muchas mujeres.
―Arima, yo diría que nuestra sobrina a cambiado mucho más que su físico―comentó― ¿No es así, Kagome?
―Prefiero pensar que sí. Muchas cosas me han pasado durante estos años para seguir siendo la niña escandalosa que era.
Jueves 17 de Marzo, 16:41 hrs.
