Ok aquí les traigo la continuación, espero que les guste.

La ultima vez que subí el capitulo me olvide de poner el nombre de la canción que Quinn izo referencia al final (échenle la culpas a las vacaciones y a la obligación de recurrir a un ciber)… La canción es Bright Lights de Placebo.

Bue sin muchas más vueltas, el cap.


Adiós

Supo que no iba a ser un día normal ni bien entró al ensayo. Al fin había logrado conseguir el papel principal de una obra, la cual todos los críticos estaban esperando. Se podría decir que su carrera dependía de esta actuación. Sin embargo, no estaba nerviosa como debería, todo estaba casi perfectos, solo faltaban algunos detalles, pero mas allá de eso estaba todo bien.

Por eso cuando durante el ensayo hubo una gran descoordinación en uno de las coreografías, que tuvo como consecuencia una fractura, la sorprendió, se puede decir que casi la hizo que entrara en un ataque de pánico. Toda esta catástrofe, como lo había denominado, la obligo a volver bastante temprano a su departamento. Por un momento consideró la posibilidad de quedarse a ensayar ella sola, pero con lo raro que había empezado el día, tal vez se le caía un reflector encima o algo así.

Se tornó totalmente bizarro cuando prácticamente le tiraron la puerta principal en medio de su tan extrañada tarde de películas. Pensó en no atender, pero pocas personar, sabían donde era su nuevo hogar. Al abrir lo único que fue capaz de reconocer fue un perfume de hombre que le fascinaba. Como pudieron se dirigieron al sillón donde había pensado pasar su tarde, parecía que el muchacho no pensaba soltarla por un buen tiempo.

-Kurt- dijo tratando de alejarlo para poder hablar- ¿Qué pasó?

Como respuesta tuvo aún más llanto. Tenía cierta idea de lo que estaba pasando, pero con su amigo así, lo mejor era esperar que los ánimos se tranquilizaran. Cuando el morocho se relajó, y su llanto disminuyó a hipidos, decidió que lo mejor era preparar un té. Con las tazas servidas y la televisión en mute se sentó junto a el, esperando que contestara.

-Mark me cortó- susurró casi inaudiblemente

Esta vez no lloró, simplemente se quedó mirando la película que corría delante de ellos. Rachel sabía que la crisis había pasado, que esa desesperación simplemente había sido una catarsis. Después de todo el muchacho estaba bajo una presión bastante similar a la de ella y Kurt era mucho más nervioso. Aunque si era sincera, la causa de ese llanto no era esa ruptura, la verdadera causa era Blaine.

Cuando Kurt partió a New York él decidió buscar sus sueños en Los Angeles. Su amigo no estuvo en contra, ni ella lo estaba, lo entendían perfectamente, por ende no tuvieron resistencia. Por un tiempo trataron de mantener la relación a larga distancia, pero desgraciadamente no funcionó. Al final ambos estuvieron de acuerdo en terminar y Kurt fue el que más insistió en ello. Lo que no quería decir que no siguiera queriendo al morocho. A ella le costaba entender porque no lo podía superar. En el fondo sabia el nunca lo iba a hacer

-Ya se que podemos hacer para que tus ánimos se alcen- el chico la miró curioso- vamos a Arthemisa.

Ambos sonrieron.

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No pudo contener la picara sonrisa al entrar al bar, ese lugar le guardaba varias historias, tanto a ella como a su acompañante. La primera vez que había entrado se había sentido rara, no por ser un bar gay, seria hipócrita de su parte sentirse incomoda con eso, simplemente porque no estaba acostumbrada a tanta naturalidad. Era el primer semestre de su primer año y unos amigos de la universidad habían insistido en ir. Nunca supuso que terminarían en un lugar así.

Pidieron lo que querían tomar en la barra y se dirigieron a el otro lado del lugar, donde se encontraba unos sillones y unas mesas ratonas. Llevaban un buen tiempo hablando y aparentemente el ánimo de Kurt estaba casi totalmente recuperado. O eso creía, por lo menos ya estaba echando una mirada a los hombres del lugar, eso era buena señal. Ella también estaba dejando que sus ojos recorrieran la gran multitud de gente. Consideró invitar a su amigo a la pista pero un leve toque en el hombro la detuvo.

-¿Te podría invitar un trago?

La rasposa voz que lanzó esa pregunta causó que le corriera un escalofrío por la espalda. Sus neuronas le estaban gritando que ese registro era conocido, pero no podía conectar la voz y con alguna identidad. Miró a Kurt, el tenía la mirada fija en la persona que le había echo la proposición. Ahora le aterraba enfrentar a dicha persona, pero sabía que era descortés ignorarla. Al girarse se encontró con un par de intensos ojos verdes, contuvo con toda su fuerza la mandíbula que peleaba por caerse y sus ojos viajaron a su amigo nuevamente. La expresión del chico iba suavizando y una sonrisa comenzaba a dibujarse en su rostro.

-Berry sabes que es de mala educación no darle una respuesta- le dijo una mujer a su otro lado- y más si esta así de buena.

-Rach!- exclamó una tercera antes de envolverla en un gran abrazo.

-Britt, Santana- saludó Kurt sonriendo- creí que no se iban a presentar hoy

-Como si eso fuera posible nena- contestó con el mismo tono la latina- pasa que se nos hizo la difícil- dijo cabeceando hacia la mujer de la invitación. Luego de darles un beso como saludo tomó asientos en uno de los lados de Rachel, seguida por Brittany.

-Ha pasado mucho tiempo de la ultima vez que nos vimos- comentó el chico enfrentando a los ojos verdes- ¿No es así Quinn?

-Así es- contestó tranquilamente sentándose junto a Kurt.

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Brittany y Santana se habían retirado hacia un buen rato, probablemente estarían bailando o intentando sacarse la ropa en algún rincón oscuro. Solamente quedaban ella, Kurt y Quinn en la esquina. Los otros dos charlaban, bueno, trataban, este no es el mejor lugar para ponerse al día, con la música tan fuerte prácticamente tenes que gritar al oído del destinatario. Pero ellos parecían estar bien, en cambio Rachel permanecía perdida en sus pensamientos

Su cabeza maquinaba millones de razones por las cales le estaba pasando esto a ella. Los dioses la odiaban, en su otra vida había echo algo malo, o simplemente la rubia había planeado todo esto, después de todo no era la mujer mas inocente existente en el mundo. Si bien era consiente de eso, riendo con algo que le había dicho su supuesto mejor amigo, se veía insoportablemente angelical.

Si le pedían que explicara como se sentía, no sabría que decir, todo era un caos. Volver a ver los ojos verdes le habían recordado la razón por la cual nunca habían vuelto a hablar. Ella sabía que Kurt todavía le mandaba algún que otro correo, sin embargo nunca insistió en comentarle nada de la rubia y tampoco era que ella insistiera mucho para saber.

Y así fue que con el tiempo logró superar la última vez que se vieron. Si era sincera, tenía que admitir que le dolió por mucho tiempo, realmente hubieran tenido la oportunidad de algo grande, por lo menos de su lado. Pero la rubia no había querido, pensándolo bien, y aunque suene insensible, había sido lo mejor. Gracias a eso tenía una gran oportunidad de su estrellato habiéndose graduado solo hacia un año. Pero ahora mirando a la rubia frente a ella tan despreocupada, sentía ese dolor volver. Y de cierta forma, eso la enfurecía.

Quinn había cambiado, y mucho. No solo físicamente sino desde la forma de vestirse, hasta los gestos en el habla. Se la veía relajada, contenta, real. Eso generaba que la melancolía la hundiera, realmente se veía hermosa. Y por mas que una gran parte de ella se sintiera traicionada y dolida, había otra que se veía encandilada por la rubia.

De golpe Kurt se levantó e inmediatamente le clavó la mirada. El muchacho se la sostuvo por unos segundos, pero como si el ruego que expresaban sus ojos hubieran resbalado de el, se fue. Lo siguió con los ojos clavados en su nuca, talvez si se la atravesaba volvería y la ayudaría a sobrellevar esa situación ¿Qué clase de mejor amigo la deja sola en algo así?

¡Genial! Ahora estaban ellas dos en la mesa. Quinn la miró sonriéndole encantadoramente y se levanto, para luego sentarse junto a ella. El sillón era lo suficientemente grande para que entraran tres personas y la rubia estaba a una distancia normal, pero para ella era como tenerla sentada en la falda. Podía sentir la presencia de su cuerpo de forma bastante molesta.

-Contame de tu vida- preguntó la rubia.

Por un momento consideró ignorarla, después de todo tenía el derecho, pero le pareció una actitud demasiado inmadura y descortés. Tampoco es que fuese a admitir que había extrañado la estupidamente sexy voz de la rubia dirigirse a ella.

-En realidad no hay mucho para contar- le contestó acercándose un poco mas- hoy se nos quebró una de las bailarinas mas importantes de la obra

-Eso es una pena- le sonrío- Asumo que conseguiste algo importante

-Así es el protagónico femenino, en una obra por la que se tiene muchas expectativas.

La sonrisa de Quinn pasó de ser una mueca para disipar la tensión del ambiente, a una inmensa y sincera. Los verdes ojos brillaron, en una forma que Rachel había creído olvidada y por alguna razón recordó al día que la rubia le rompió el corazón. Sintió como su propia sonrisa caía por una milésima de segundo ante el recurrente recuerdo.

-¿Y a vos que te ha traído la gran manzana?

-Conseguí un papel secundario- rodó los ojos- en realidad estoy haciendo una suplencia, pero es algo.

El silencio las rodeo y de cierta forma se sintió como cuando eran adolescentes. Eso la aterró, ella estaba dolida, la mujer junto a ella la había echo sufrir terriblemente. No había forma que recobraran la conexión que tenían al principio así de fácil ¡No era posible!

-¿Queres bailar?- le ofreció la rubia extendiéndole una mano.

¿Quería bailar? Que buena pregunta, su lado racional le decía que no, que era una locura, su educación le decía que no podía declinar la invitación de una vieja conocida y lado instintivo la empujaba a aceptar. Eso era dos contra uno, así que para su desgracia tuvo que aceptar la propuesta.

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Nuevamente tenía ese maldito debate que la había torturado toda noche y ya estaba cansada de ello. Su lado racional le decía que tenia que cortar todo ahora antes que cometiera otro error y sus instintos le decían que mandara todo a la mierda. Y como parecía que la carne era la ganadora de la velada opto por ignorar a su cerebro.

Dejó escapar un gemido cuando una de las manos de la rubia recorrió la parte interna de una de sus piernas. Quinn la tenía totalmente acorralada contra uno de las paredes del ascensor mientras la besaba apasionadamente. Dio un largo suspiro cuando los besos comenzaron a bajar por su mandíbula, pasado por su cuello y deteniéndose en la piel de la clavícula que estaba a la vista.

El timbre del ascensor les anunció que estaban en el piso de su departamento. La rubia se retiro de encima suyo con un gruñido, lo que le hizo sonreír. Durante el camino a su puerta buscó las llaves, las cuales encontró sin mucho esfuerzo. Estaba totalmente sobria, no tenía porque tener problemas para encontrarla.

Entonces la cordura volvió, tendrías que estar enojada con ella, no tendrías que haberle hablado, no tendrías que haber aceptado el baile, no tendrías que haber permitido que te besara, ni que te terminaran en un taxi dirigiéndose al departamento mas cercano, no tendrías que haberte dejado seducir por Quinn. Porque fue todo artimaña de la rubia, no iba a admitir que ni bien tocaron la pista de baile había comenzado la competencia para ver cual de las dos resistía más a las provocaciones de la otra. Y mucho menos que vos empezaste todo.

Coloco la llave en la cerradura y su cerebro le gritó que esta era su ultima oportunidad para terminar con el orgullo en alto. Tenía que demostrarle a la ex porrista que iba a seer tan fácil llevársela a la cama. Un par de pálidas manos se apoyaron a los lados de ella, mas o menos a la altura del cuello, e inmediatamente sintió los subes labios de su acompañante sobre su nuca. Como pudo abrió la puerta, arrastrando con ella un par de lujuriosos ojos verdes.

Es verdad, tendría que estar enojada con la ex porrista, pero ahora tenia cosas más importantes que hacer, se enojaría después. Nuevamente sus instintos le habían ganado, como siempre lo hacían cuando se trataba de ella.


Espero que les halla gustado y que no ls halla decepcionados. Ya saben cualquier cosa comenten ;)