Todos los personajes le pertenecen a Riot Games.
"Recuerda, eres la única que puede mirarlo"
En el largo trayecto para conquistar a tu príncipe azul pueden aparecer algunos pequeños obstáculos.
Algunos pueden ser menores como algún que otro tropiezo con él o darle accidentalmente una bofetada, y otros tan graves como un malentendido, una rival o que por un simple descuido tuyo pase a la otra vida, sé de lo que hablo.
Lo segundo amiga mía es lo más peligroso que te pueda pasar; para combatir esto...
Jamás termino de leer los párrafos.
Eran raras las ocasiones en que Shyvana no era presa de la furia, siempre la dominaba en el campo de batalla y era un fundamento clave de su comportamiento en combate. Lastimosamente ni para su habitación ni para el libro que la aconsejaba...ella no estaba en el campo de batalla.
Estaba muy molesta con el texto, tanto así que falto poco para que ardiera en llamas cuando lo tomaba para arrojarlo de muro en muro, y aunque fuera raro observar a alguien gritarle tan fuerte a un libro, ella sí que tenía motivos para hacerlo.
- ¡TÚ! ¡TÚ ERES EL CULPABLE! ¡SI NO FUERA POR TI EL ME QUERRIA! – gritaba mientras azotaba el texto contra el suelo, para luego tomarlo y arrojarlo por la ventana tan fuerte, que rompió el marco y los cristales en el impacto. Si, la ventana estaba cerrada.
Aun con la respiración agitada Shyvana contemplaba el texto volar lentamente en el horizonte. En este mismo instante recupero su juicio y cargada de culpa velozmente se acercó al ventanal destruido.
-¡ESPERA! ¡LO SIENTO! ¡NO QUISE DECIR ESO! ¡VUELVE!
Sus disculpas llegaron muy tarde. Al parecer el libro estaba bastante enojado con su dueña por todas las magulladuras y heridas que sufrió, y a una lentitud agónica lo veía caer muy cerca de los Barrios del Guardián, una zona donde habitaba gran parte de la realeza, seguramente alguna niña mimada y consentida lo tomaría.
Era muy tarde para lamentaciones pero, echar unas cuantas no lastimaría a nadie ¿Verdad?
La nobleza Demaciana era tan estricta con sus costumbres casi tanto como lo era la cultura Joniana y ellas se mantuvieron arraigadas en su ciudad desde su nacimiento. Para todo nacido en un ilustre linaje, era responsabilidad representar todo lo mejor de la ciudad; debía de ser honorable, benevolente, ordenado, de un fuerte código moral y además ser un amante de la justicia.
Un gran ejemplo de todas estas aptitudes se encuentran representadas por la familia Lightshield que por siglos ha mantenido su autoridad de manera honorable y sin perturbaciones. Cada uno de sus miembros debía no solo adoptar fervientemente tales mandatos. Sino que también debía sobresalir en otras ramas.
Cada rey y futuro rey debe:
Destacar por su elocuencia y diplomacia, debe transmitir los ideales de la ciudad a cualquier lugar que fuere de manera pacífica.
Proteger a quien necesite protección, ayudar a quien necesite ayuda, disciplinar al desobediente y asesinar al culpable.
Ser un maestro en el arte de la guerra, cualquier batalla debe ganarse de uno u otro modo, siempre manteniendo en alto el honor.
El príncipe Jarvan Ligthshield IV destacaba en cada una de las aptitudes mencionadas pero era en esta última rama que el actual sucesor del trono destacaba. ¿Por qué?
El campo de batalla es un mar en movimiento, alguien que sepa cómo manejar el barco jamás encallará, quien sepa cómo ordenar a cada tripulante jamás perderá su rumbo, un buen comandante nunca siente miedo de su elemento. En combate, toda posibilidad de ataque o contraataque se debía meditar, se debía considerar las posibilidades de éxito o derrota según las limitaciones del lugar ya que cualquier mínimo fallo en cualquiera de los cálculos se pagaba con sangre; y el futuro monarca de la ciudad nunca fallaba.
Un hombre único; audaz, inteligente y tan feroz combatiente era admirado por todos. Solo él podía ver un mínimo fallo de estrategia en una mesa de combate, solo él podía ganar una batalla supuestamente perdida.
Un hombre tan inteligente que había malinterpretado completamente los sentimientos de la persona que lo amaba….
Era de suponer que Shyvana estaba muy molesta, pero luego de varios días y las repetidas frases de "En las buenas y en las malas" sus pensamientos lograron calmarse. Sumado a esto también estaba la paz que sentía por la pérdida del libro, por no haber visto a su majestad todo este tiempo y también porque ahora solo tenía en mente una cosa: el color violeta.
La pitonisa había mencionado a una misteriosa mujer de color morado, alguien que se acercaría demasiado a su príncipe como para arrebatárselo. Por tanto los anteriores días sin tiempo que perder se embarcó en su búsqueda.
En toda esa semana los citadinos mencionaban una sombra recorrer las calles, desapariciones de pañuelos, frazadas quemadas, robos de canastas con uvas… y una que otra amenaza a algún estilista especializado en el teñido de cabello. ¿Qué relacionaba tantos incidentes supuestamente aleatorios entre sí? Pues… todo era de color morado.
De todos modos su "investigación" no la llevo a ninguna parte ya que no existían indicios de cercanía con su príncipe. Así que dejo sus miedos hacia "la chica violeta" porque se aseguró de que ella no existía.
Shyvana se encontraba en su habitación esa noche, ya lista para descansar y cambiada con esa enorme blusa celeste se arrojó a su cama dando un respiro de paz. La mañana siguiente sería mucho más animada, el libro se había perdido, la chica violeta tampoco existía… y el "Sistema de Citas de Blitzcrank" seguiría en la taberna al cual siempre asistía. Todo volvería a la normalidad.
No pudo estar más equivocada.
Cuando estaba a punto de conciliar el sueño golpearon fuertemente su puerta. Algo enojada se acercó para abrir y observo a Garen muy, muy serio.
-Prepara tus cosas, salimos en media hora – sin más decir se dio la vuelta recorriendo los pasillos desvaneciéndose en la oscuridad.
-¿S-Salimos? ¡¿A dónde?!
Algo dubitativa cambió su atuendo por su armadura y al salir de la Torre de vigía se topó con la sorpresa de que la esperaba un contingente de caballeros preparada para partir.
Un escudero le acercó su montura y la ayudó a subir. El comandante dio una veloz observación acompañado de un silbido y a esta orden todos los jinetes partieron en dirección de las puertas principales saliendo de la ciudad.
Con la oscuridad y el silencio como aliados la cuadrilla recorría los bosques que rodeaban la ciudad mientras se dirigían al este. Shyvana que no estaba acostumbrada a las incursiones nocturnas empezó a impacientarse por las evasivas respuestas que daba Garen acerca de su dirección y propósito. Sin embargo sus dudas fueron disipadas como todo lo sucedido esa noche. Otra sorpresa.
Empezó a escuchar pisadas que no pertenecían a sus caballos no muy lejos, acompañados de sombras acercándose lentamente por su flanco derecho; reconoció al instante a dos de los jinetes, la armadura Demaciana, la lanza y esa coleta alta eran únicas y solo podían pertenecer al senescal de Demacia. Mientras que la otra figura pertenecía a la única persona que la ponía nerviosa y que protagonizaba tantos sueños suyos.
- ¡M-majestad! ¡Qué sucede? ¿Por qué está aquí?
- Recibimos noticias del bosque de Mogron, hay una posibilidad de ganar terreno contra Noxus.
- ¿Es segura una incursión de noche majestad?
- Confía en mí ¿Dime alguna vez te eh fallado?
A esta peculiar respuesta Shyvana solo pudo recordar ese malentendido y con el cabizbajo retomó su atención a la marcha.
- "Claro que lo hiciste…"
La cabalgata se extendió horas y con el pasar del tiempo más y más caballeros se adicionaban a las filas. Esta era una escaramuza muy bien planificada, diseñada para no levantar sospechas de grandes movimientos de tropas y evitar filtración de información a manos de espías que habitaban la ciudad y que notarían la falta de personal militar.
A mediodía, la luz del sol traspasaba ligeramente entre las hojas y ramas de los árboles y el ambiente húmedo se podía sentir poco a poco a medida que avanzaban. Redujeron el paso y minutos luego, llegando a un rio cercano se ordenó un descanso tanto para monturas como para jinetes.
En todo el trayecto se podía sentir algo diferente en el príncipe, lucia más distante, más serio y por qué no decirlo, también un poco irritable. Pues, por toda orden que no se cumpliera de manera instantánea inmediatamente se molestaba, algo parecido a la nueva forma de comportarse del comandante de la Vanguardia Intrépida. Pero, por fortuna de los dioses las cuidadosas palabras de Xin Zhao siempre le recordaban que debía dar el ejemplo demostrando paciencia y sabiduría.
En la carreta que funcionaba de hospital de campaña el medico encargado recalcaba otra vez a su paciente que no tenía absolutamente nada pero Garen continuaba quejándose de que su brazo estaba roto.
- No puedo cabalgar así ¿Qué no ve que está roto? ¡Incluso sangra!
- Señor, por última vez, eso que tiene en su brazo es un tomate, puedo ver los restos claramente.
- Pero… ¡Me duele con solo tocarlo!
- Mire si le pongo un vendaje ¿Dejaría de molestar?
- ….
Lo que debía ser un corto descanso se prolongó de manera abrupta por él, que no quedó otra opción que plantar el campamento en ese mismo lugar. La tarde pasó rápidamente con el armado de las demás carpas y el apuntalado de madera alrededor del campamento. Desde la salida de la ciudad Shyvana pudo notar que Garen actuaba de una manera un tanto extraña. Era algo torpe, siempre daba alguna excusa por su supuesta herida y todo el tiempo lucía distraído.
Era una distracción peculiar, como la que había leído una vez en ese..
Prefirió no recordar más, y se concentró en su actual labor que era la de mantener la guardia fuera de la carpa real con el ojo avizor frente a cualquier amenaza. Desde ahí podía distinguir la fogata que habían hecho los soldados, cuyas flamas iluminaban buena parte del campamento.
- Deberías ir a comer algo, ayudaste mucho hoy.
- Pero majestad, es mi deber-
- Tranquila te alcanzaré en un momento.
Con un gracioso berrinche frente a tal orden, Shyvana se encamino a la carpa cocina, ahí le sirvieron un poco de caldo que degustaba lentamente; fuera y alrededor del fuego un caballero contaba una fantástica historia acerca de las temibles bestias que habitaban Shurima y que Shyvana no podía dejar de oír.
-… fue hace dos semanas, esa cosa emergió de debajo de la tierra arrojando arena y rocas cerca de nosotros. Su aguijón era enorme y cada tenaza media tres metros.
- La última vez dijiste que median dos metros.
- ¿Quién cuenta la historia, tú o yo?
- Bien… bien…
- ¡Con ambas extremidades golpeaba, rebanaba y cercenaba todo lo que llega a tocar! ¡Si no hubiera sido lo suficientemente rápido! Ahora estarían hablando con un manco…
Gritó mientras señalaba su brazo izquierdo.
- Aun no nos dices como saliste de ahí – dijo un joven muchacho.
- ¡Lo juro por los dioses! Cuando ya sentía que mi fin estaba llegando, la tierra empezó a temblar a la vez que un fuerte sonido de rocas se acercaba. ¡Fue en un parpadeo! Y estoy seguro de lo que vi. Por mi izquierda un muro de rocas avanzaba sin parar, no se detuvo con nada, casi me aplasta y también a ese asqueroso escorpión; con este susto esa bestia escapo y me dio tiempo a recuperarme y huir.
- …Ya pero, que fue lo que hizo ese muro de piedras – pregunto de nuevo el joven.
- ¿En serio quieres humillarte más Beck? Nadie te lo cree.
- ¡Una niña! ¡Una niña montaba esas piedras! – Señalo sus ojos- ¡Lo juro por los dioses! ¡Lo vi con estos ojos que vieron nacer al príncipe!
Como no podía ser de otra manera los presentes que oían la historia no se creerían algo tan fantástico y aunque a Shyvana le gustase la fantasía, muy pocas veces creía este tipo de relatos.
Se apoyó ligeramente en una carreta mientras miraba tranquilamente el cielo nocturno. Conocía bien la esfera celeste, y en los segundos de contemplar dicho paraje llego a la deducción de que algunas estrellas ya no estaban.
- Que raro…
Un peculiar sonido la saco de sus pensamientos.
Fue un destello casi imperceptible y apenas le dio tiempo a moverse; pero el proyectil no apuntaba a ella. Sino a la madera en la que se apoyaba que estaba muy cerca de su rostro.
No era un virote común. Un pequeño papel estaba enrollado a él, al final del palillo pudo distinguir las plumas azuladas y manchadas de morado. Rápidamente lo desenrollo y leyó.
VUELVE A LA CARPA
Su confusión era total y no entendió que estaba pasando. Como si el mensajero leyera su confundida mente le mando otro virote.
CUÍDALO
Era solo una palabra pero lo entendió a la perfección, sin pausa corrió hacia la carpa real donde el príncipe se encontraba pero, apenas había dado dos pasos y pudo escuchar el estruendoso ruido de metales chocando y fuertes gritos de combate.
Era una emboscada.
Como si el tiempo se detuviera, en su trayecto Shyvana observo como hombres armados salidos de la nada arremetían contra sus camaradas. Reconocería esas capas rojas donde fuera. Eran noxianos.
- ¡Fuerza Eterna!
Esquivo la enorme hacha de combate que se lanzó contra ella y con agilidad arrojo a su portador muy lejos de una patada, volvió a su carrera hacia la carpa, en su trayecto varias flechas la rodeaban y una que otra la impactaba o rebotaba al chocar contra su armadura y en otras el proyectil era derretido por su campo ígneo.
Cumplió su objetivo al llegar a la carpa y su preocupación se disipo rápidamente cuando vio al sucesor del trono noquear a un combatiente enemigo.
- ¡Fuera rápido! – Su gruesa voz retumbo en su cabeza y a esa orden ambos salieron del lugar. Fuera todo era un caos, la fogata central estaba desparramada y había extendido su fuego en algunas tiendas que ahora eran devoradas por las llamas.
Era un ataque sorpresa, la ventaja era clara para el enemigo pero las cosas empezaron a cambiar de tornas cuando se descubrió que la fuerza atacante era de una cantidad mínima.
Al sonoro grito de "Retirada", todos los atacantes empezaron a huir, cargando a varios de sus malheridos camaradas a rastras. Varios de los caballeros incluida la mujer-dragón recuperados del shock inicial tomaron sus armas y algunas armas de distancia y emprendieron su carrera hacia sus debilitados contrincantes.
- ¡Alto! – Grito el príncipe dando la orden de detenerse - ¡No somos salvajes, ni asesinos de heridos! ¡No hay ningún honor en matar a alguien desarmado!
Con el cabizbajo y mientras recuperaba su respiración normal, Shyvana luchaba contra el instinto de caza que había heredado de su padre.
- Recojan todo, no volverán a venir aquí. El territorio es nuestro… – dijo mientras arrojaba su lanza hacia un soldado y se retiraba hacia su carpa. Shyvana lo seguía de cerca, sabía que algo no iba bien con lo último que dijo; lo conocía muy bien, sabia cuando mentía.
Ambos entraron a la destrozada carpa y notaron unas inusuales manchas de barro en el suelo.
- Tan noble como siempre, majestad – susurro una voz femenina - Anuqué esa no es la verdadera razón para no perseguirlos. ¿Verdad?
La característica armadura que portaba ella y el enorme ave que estaban frente a ellos eran fácilmente reconocibles.
- Debió avisar antes del ataque Quinn.
- Lo siento majestad, pero la prioridad siempre es usted. Solo me dio tiempo de alertar a su guardaespaldas – se disculpó mientras ponía un puño en su pecho y hacia una pequeña reverencia.
- Descanse – ordeno mientras acomodaba su destrozada mesa táctica que estaba desacomodada - ¿Cuántos eran?
- Fueron doce atacantes señor. Cuatro arqueros, dos jinetes y seis soldados de infantería.
- Un numero insignificante para atacar una caravana tres veces mayor, incluso con el factor sorpresa no habrían ganado… - dijo arrastrando la frase - Lo que me lleva a pensar que sabían de nuestros movimientos y además les dieron información falsa.
- Eso significa…
- Tenemos un informante – dijo sin titubear mientras apoyaba sus manos sobre el mapa. Luego lanzo un cansado suspiro.
- Nos quedaremos aquí hasta nueva orden, vaya a tomar algo de agua Quinn.
- Gracias majestad, lo haré – dijo al aceptar la orden -Vámonos Valor.
La merecedora del título de Las Alas de Demacia caminaba fuera del lugar, su armadura estaba cargada de barro y de algunas magulladuras, incluido su casco el cual se quitó lentamente; mientras lo hacía, Shyvana que no había emitido sonido intento hablar al sucesor del trono pero al observarla no pudo decir nada ahora, pues se había quedado en un profundo shock.
El cabello caía delicadamente en su rostro, acomodándose de manera rebelde en su frente y sus costados, estaba cargado de sudor, sin duda por la ardua carrera que dio. Pero todos estos detalles eran insignificantes con lo que la mujer dragón veía.
Shyvana solo podía observar su color morado.
Las palabras "Nos quedaremos aquí hasta nueva orden" se entendieron muy bien, no se movieron del lugar en dos días pero por la falta de ataques enemigos y cosas que hacer además de hacer guardia o descansar todo empezaba a ponerse demasiado aburrido. Eso al menos por el lado de los soldados, ya que el Ejemplo de Demacia parecía divertirse todo el tiempo al estar acompañado por cierta mujer de cabello púrpura.
Conversaciones en las que recordaban alguna peligrosa incursión en terreno enemigo, anécdotas acerca de la inteligencia de su ave, o algún que otro momento vergonzoso que haya vivido él. Debido a esto eran el tema preferido de las conversaciones de los soldados, y con lo cual Shyvana se había informado demasiado.
La temible mujer dragón era relativamente nueva en la ciudad y desconocía casi completamente lo que eran las fuerzas de exploración, pues su objetivo como Guardia de Elite era la de permanecer vigilante cerca de la nobleza; en contraste, las fuerzas primeramente mencionadas pocas veces visitaban la ciudad al encontrarse siempre en territorio neutral o enemigo.
Según muchos de los soldados, el príncipe y la exploradora tenían una peculiar cercanía el cual había sido más fuerte hace ya algunos años. Esta proximidad había sido rota por un cambio abrupto en el comportamiento de la peli-morado, pues de un momento a otro empezó a evitarlo y para alejarse aún más tomaba peligrosas misiones en los campos enemigos, los hechos habían dado paso a distintos roces en su relación con el príncipe, quien, para el colmo tampoco entendió nada en ese entonces.
Aunque Shyvana afirmaba tener un fino instinto femenino, no pudo deducir este tipo de comportamiento por parte de la exploradora, sin embargo otro cotilleo había sacado la conclusión por ella.
Quinn si estaba enamorada del príncipe… Ella había sido muy cercana a él como lo era ahora y en estos momentos se lo estaba arrebatando poco a poco…
Toda esta cercanía estaba vigilada de cerca por Shyvana (que observaba escondida detrás de un arbusto), a quien le hervía la sangre cada vez que la usurpadora, tocaba "accidentalmente" el brazo o rostro de su príncipe.
- "Ushh Como se atreve a tocarlo usando esa técnica tan tonta"
- ¡Y luego él trato de tomarme el cuello así!
- ¡Esta bien! ¡Está bien ya entendí!
- ¡Lo siento majestad! A veces tiendo a ser muy gráfica.
- Si que ha tenido aventuras todo este tiempo Quinn.
- Que gran cumplido viniendo de un aventurero como usted majestad.
Las carcajadas de la pareja fueron claramente escuchadas por todos a la vez que ambos sentían una ligera calidez por el lado de la espalda. Claro que esto no era un signo de afecto mutuo si no mas bien por que el arbusto detrás de ellos empezó a arder; sin duda por la explosión de fuego debido a los celos que Shyvana ya no lograba controlar.
- ¡Ahhh!
- ¿Shyvana, te encuentras bien? - pregunto bastante preocupado el sucesor al trono.
Quinn, quien era una persona muy suspicaz entendió claramente los sentimientos manifestados por la mujer dragón desde su llegada y por toda la información que tenia de la capital estaba completamente al tanto de que la dragoncita estaba loca por él. De modo que para incrementar aún más su ira, su mente ya había trazado un malévolo plan. Nadie le quitaría a SU príncipe.
- Majestad, no cree es difícil tratar con alguien tan volátil… – dijo Quinn mientras de manera sutil se aferraba con ambas manos al brazo de Jarvan finiendo temor - … a mí me aterra.
- "¡Como te atreves! ¡Nadie lo toma del brazo así excepto yo!" – Gritaba mentalmente la dama dragón observando de manera asesina a la peli-morado.
Quinn que no se inmutaba ni ante las mortales dagas de Talon, no cedería ante esta mirada, lo que hizo fue degustar la ira de la dragona y con una sonrisa escondida del príncipe dio a entender que no tenía miedo. Y aunque la tensión e intenciones homicidas podían sentirse a leguas del campamento y por todos los soldados alrededor, Jarvan que estaba en medio NO ENTENDIA NADA.
- Por favor Quinn, Shyvana puede manejar todo, es demasiado capaz, siempre me lo ha demostrado.
- ¿Eso significa que nunca lo ha quemado accidentalmente?
- Bueno si, en algunas ocasiones – recordó, pero cayó en una trampa - pero no fueron nada graves comparadas con la vez que quemo el teatro…
- "¡Idiota, si no lo hubiera hecho esa muda te habría besado!" – inmediatamente entendió que su rival frente a ella estaba utilizando al príncipe para avergonzarla – "Así que tenemos esas ¿eh? Pues bien juguemos".
Las cosas terminaron pacíficamente esa mañana, por la intervención de la única persona verdaderamente madura que habitaba ese bosque. Bueno no solo madura, sino también cuerda.
Xin Zhao, quien había tratado malentendidos entre las tropas antes sabía que debía distraer a los enemistados con otro tipo de actividades, así que puso a trabajar cortando leña a ambas combatientes.
Pero al parecer esto no sirvió de nada, ya que lo que era una lenta labor, se había convertido en una competencia para ver quien cortaba y trasladaba troncos más rápidamente.
Luego de ver esta rivalidad por la "brillante" mente del príncipe surco la idea de enfocar toda esa energía en algo constructivo, a la vez que también elevaría los ánimos de las tropas combatiendo el aburrimiento del campamento.
- ¡Que comiencen los juegos!
Con el excedente de madera y con mucho trabajo por parte de todos se crearon una gran cantidad de objetos: varas, muros, dianas, y un sinfín de obstáculos para comenzar un campeonato que probaría las habilidades de cada combatiente. Todos podían participar.
Pero…
Luego de las tres primeras pruebas que consistían en una carrera colina abajo intentando atrapar un queso, trepar enormes árboles para obtener un pedazo de pollo y la de dar vueltas el campamento con una calabaza en la espalda, muchos de los soldados empezaron a salir y recomendaron a los otros interesados en demostrar su fuerza no entrar a competir. De todos modos las razones no eran que las pruebas estuvieran relacionadas con comida ni tampoco porque eran muy difíciles, sino porque las primeras en todo eran Quinn y Shyvana respectivamente.
Lo que debía convertirse en una actividad donde prosperara el compañerismo se convirtió en un centro de apuestas dejando de lado todo principio moral tan característico de los demacianos
- Apuesto 10 monedas a que esta la gana la dragona.
- Y yo te apuesto éstas botas a que la del ave gana por un pico, se ve mas veloz.
- Nada de apuestas… – dijo muy serio Xin Zhao a lado de esos soldados - … pero juraría por mi lanza a que gana Quinn.
El sonido de un cuerno marco el inicio, la competición de 200 metros a campo traviesa acababa de empezar, con dos únicas participantes.
- ¿Crees que lo impresionas querida? – decía jadeante Quinn – Sabes que solo me observa a mí.
- No me interesa una conversación con alguien que habla con un pajarraco gigante – contesto Shyvana corriendo junto a su contrincante.
- ¡No es un pajarraco! ¡Esa ave es más inteligente que tú!
- Solo oigo a una loca cacarear – respondió la dama dragón mientras se tapaba los oídos – ¡cua! ¡cua!
Desde la salida el campamento aún se podía ver las veloces siluetas adentrándose en el bosque y dirigiéndose hacia la laguna donde debían darse un rápido chapuzón para confirmar que efectivamente habían llegado a la primera parte de la meta.
Durante el regreso y totalmente empapadas las cosas se volvieron favorables para Shyvana quien poco a poco ganaba terreno, esto porque para Quinn la ropa mojada empezaba a retrasarla; la dragona ya iba en cabeza, pero no contaba con lo que su contrincante haría para contrarrestar esto.
Viendo su desfavorable situación y como medida desesperada Quinn se quitó la capa aun cargada de agua, para después también quitarse el peto quedando únicamente con la malla verde que usaba al fondo y que se apegaba completamente al cuerpo. Gracias a esto empezó a tomar la delantera.
- ¡Oye eso es trampa!
- ¡Si quieres intenta hacer lo mismo!
No dudo ni por un instante ni al arrojar sus hombreras ni cuando acerco sus manos a los broches que sujetaban su pechera, pero retomo conciencia de lo que hacía cuando desde su posición observo la meta.
Como era de esperar los varones que pudieron verlas desde el campamento se "entusiasmaron" mucho cuando ambas competidoras se acercaban, y lanzaron gritos y silbidos cuando pensaron que Shyvana también "aligeraría" el peso que llevaba.
- "¡Cerdos!" – se dijo mentalmente alejando sus brazos de los broches y recuperando la velocidad.
Quinn podía saborear la victoria y ésta habría sido suya si no se hubiera dado vuelta para sacarle la lengua a su rival, porque cuando lo hizo solo pudo observar un objeto rojo que la golpeó en el rostro y reboto con tanta fuerza que le hizo perder el equilibrio.
En el final de la meta Shyvana quien era la ganadora volvía a colocarse la pechera…
No tenía de qué preocuparse pues se aseguró de ser lo suficientemente rápida para quitárselo, arrojarlo y volvérselo a poner antes de que alguien si quiera se haya dado cuenta.
De todos modos la victoria no le ayudo de mucho pues la gran mayoría (por no decir todos) de los soldados presentes usaron como excusa su corazón solidario al acercarse a ayudar a la "terrible lesionada" que vestía una provocativa prenda mojada.
En un repentino segundo sintió como unas manos tocaban su espalda.
- Buena carrera – susurro Jarvan muy cerca de su cuello, sus manos abrochaban las correas restantes – la próxima vez intenta asegurar mejor esto.
El nerviosismo que la llenaba al estar junto a él no se hizo esperar.
- L-lo haré m-majestad.
- Prepárate para la próxima competición, empezara dentro de poco – dijo mientras ponía una toalla en su hombro y se dirigía hacia su carpa.
Desde la carreta hospital Quinn los veía de manera melancólica ¿Shyvana estaba ganándose el corazón del príncipe? Negó agitando la cabeza, este no era momento de rendirse.
La tarde avanzo con las demás competiciones, como con el tiro al blanco, en el cual Quinn hizo diana en todos los objetivos, Shyvana lo hizo también pero de una manera ardiente… derritiendo todo. Tampoco dejo a la exploradora participar en la pista de obstáculos que tanto trabajo le había costado a la compañía en fabricar.
- Awwwwww – suspiraron todos cuando la dama dragón destruyo todo a su paso al cruzar por los obstáculos que se quemaban a su contacto. Incluso un joven entusiasta que colaboro mucho en pintar el letrero de "La Pista Mortal" se puso a llorar al ver su tablón en llamas.
Momentos luego, y por los votos de la mayoría se optó como última prueba el echar pulsos frente al concurso de "quien bebe más" que solo recibió un par de votos.
- Lo hacen como niñitas, yo podría hacerlo mejor.
- Tu brazo está roto ¿Recuerdas?
- Pero no es para tanto. Vamos, solo será un momento – reclamo Garen mientras se levantaba de la silla.
- Tú te quedas aquí – ordenaron al unísono Jarvan y Xin Zhao al tomarlo de los hombros y devolverlo a su asiento. Este únicamente lanzo un tremendo suspiro de frustración al ver que no podía participar.
Debido a la fuerza sobre humana de la mujer dragón se acordó darle una ventaja a Quinn siendo ayudada por otros cinco hombres por un brazo… y otros cinco debían distraerla por el otro brazo.
Aun así esta ayuda no sirvió de nada porque Shyvana gano de todas formas. Aunque había obtenido la victoria en muchas de las pruebas, los soldados se sintieron molestos con ella y se decidió un empate. Esto supuso un conflicto cuando las personas que se habían jugado dinero, botas y lanzas por cualquiera de las ganadoras casi entran en una batalla campal.
Las cosas se calmaron cuando el príncipe hizo orden y les dio un buen sermón acerca de moralidad y muchas otras tradiciones de su ciudad pero luego de algunos minutos empezó a desviarse del tema.
-…y por eso cada soldado viste con el color azul y dorado – se detuvo al ver que todos empezaban no a pelearse entre sí, sino a dormir uno apoyado de otro. Por suerte para él, sabia como animar a los hombres de sus filas.
- ¡¿Quién quiere carne de venado?!
Aunque ya era de noche el príncipe junto a sus dos fieles compañeros se adentraron en el bosque a tratar de cazar al animal prometido para festejar ese arduo día de trabajo.
Frente a la fogata y gracias a la ausencia total de autoridad dos soldados pudieron sacar al fin un pequeño barril de cerveza, al parecer ellos querían que el concurso de "quien bebe más" si se realizara y aunque parezca increíble los demás si aceptaron unirse a la festividad; de este modo las rivalidades y disputas terminaron, hasta se atrevieron de unir a la exploradora y a la dama dragón.
Claro, las disputas terminaron por un corto periodo de tiempo para generar otros conflictos causados esta vez por el alcohol. Y aunque ambas combatientes bebieron solo un pequeño vaso, éste fue lo suficientemente fuerte para hacerlas actuar como si hubieran pasado una semana entera tomando aguamiel en el salón de los escudos de Freljord.
- Y déjame decirte que él es mío… si te atreves a acercarte de nuevo, los haré a los dos pollo frito.
- Ja no me hagas reír, yo lo conozco mucho más que tu dragoncita, ni siquiera tienes oportunidad con él. Lo quemarías por completo antes de darle un beso.
- T-tú no sabes de lo que hablas ¡puedo controlarlo! – grito lanzando un golpe a una de las tres copias de Quinn que tenía en frente - No te escondas ¡Sal cobarde!
- ¡No me alcanzarías ni aunque me tuvieras cerca señorita escamas! – respondió la peli-morado hacia donde distinguía una mancha roja creyendo que era su rival. Le estaba gritando a una frazada.
Luego de casi una hora el intercambio de "cumplidos" había terminado para todos, pues con excepción de los más resistentes a la bebida, la gran mayoría dormitaba en las sillas, pasto y algunos enemigos que habían hecho las paces apoyaban las espaldas para mantenerse erguidos, el caso más curioso era que Quinn y Shyvana estaban en esta posición.
Un fuerte sonido se escuchó a lo lejos y causo que los ojos de la mujer dragón empezarán a abrirse, todavía sentía un ligero mareo pero se recuperaría rápidamente. Aún era de noche y el príncipe ni ninguno de sus acompañantes regresaba ¿Cuánto tiempo había pasado?
Había llegado a la entrada del campamento gracias a su preocupación, y ésta se elevó aún más cuando vio una terrorífica imagen delante suyo. Del bosque no volvían tres jinetes, solo uno…
- ¡Xin que paso! ¡¿Y el príncipe?!
Desde su distancia se distinguían todas las heridas del senescal. El corazón de Shyvana volvió a latir por un instante cuando él bajo de su caballo mostrando que a quien él cargaba era el sucesor del trono, estaba inconsciente.
- Ayúdame a cargarlo.
Sin momento para dudas ella lo tomo de los pies y ambos lo llevaron dentro del campamento; de la nada y como si habrían sido invocados al mismo tiempo, todos los soldados (algunos aun con el efecto de las copas) empezaron a retomar sus labores y a atender al príncipe en todo.
Llegados dentro de la tienda-hospital se pudo apreciar en más detalle todo el daño que tenía el hombre de los sueños de Shyvana. Ella no pudo evitar lanzar un grito ahogado, ni tampoco aguanto las ganas de tomarlo y acercarlo a sí misma.
Una terrible herida que atravesaba el pecho sangraba sin parar…
- Señorita, necesitamos que se retire – le dijo el cirujano de campo con todo el equipo médico a su alrededor. No hizo caso al principio, luego Xin Zhao la tomó de los hombros y la dirigió fuera, Quinn estaba esperándolos, sus regaños hacia el senescal no se hicieron esperar.
Ni el pecho ni los ojos de Shyvana pudieron más con la pena y se desplomo en el suelo seguidas de las gotas que su corazón manifestaba, lentamente se retiraba las lágrimas del rostro.
- ¡¿Qué demonios intentaban hacer?! ¡¿Estamos en guerra y ustedes tres se atreven a combatir contra todo un contingente?!
- ¡No fue un contingente! ¡Esa bestia salió de la nada!
- ¡No me digas que fueron más allá de la arboleda…! – vocifero con rabia Quinn mientras se tomaba la frente – ¡Había marcado esa zona como peligrosa tonto!
- ¡P-pues si hubieras hecho bien tu trabajo hubieras puesto una advertencia más grande o algo!
- Hasta el idiota de Garen podría entender las señales que puse y… - se dio cuenta de algo - espera ¿dónde está él?
- El estúpido desapareció cuando dijo que vio a un noxiano y lo persiguió hasta quien sabe dónde.
- No me lo puedo creer… si él hubiera estado ahí.
- No serviría de mucho, esa bestia era demasiado grande para cualquiera de nosotros, tenia una boca enorme, se comió mi lanza... era mi favorita.
- Como es que... –señalo hacia la carpa Quinn.
- Él se descuido, tropezó y el monstruo casi lo devora por completo.
- Trio de descuidados...
- Donde esta...
Shyvana ya había oído lo suficiente, su llanto cesó y se levanto ante la mirada expectante de sus compañeros, repitió la pregunta.
- Donde esta...
- ¡¿Tienes idea de lo que estas diciendo?! ¡Tienes prohibido salir del campamento! - gritó Xin Zhao.
- Tshh , no necesito su ayuda - dijo la dama dragón mientras empezaba a tomar velocidad hacia la salida del campamento. Cuando estaba a punto de salir Quinn se interpuso en su camino.
- No te dejaré salir de aquí...
- ¡Lastimo al príncipe! ¡Esa cosa no debería vivir en este mundo!
- Así solo estas firmando tu sentencia de muerte boba.
- Nadie puede detenerme...
Ante estas palabras y en menos de un segundo Shyvana había completado su metamorfosis, para luego tomar vuelo y adentrarse en el profundo bosque dejando a su paso un fuerte viento que parecía un tifón.
Su búsqueda no duro mucho, desde esa alta posición distinguió la serpentina forma del monstruo descrito antes, bajo en picada hacia su dirección tomando velocidad y con todo el impulso acumulado golpeo fuertemente a la bestia contra el piso al cual tomo con sus garras traseras y comenzó a elevarse; pensaba hacerlo caer desde mucha altura.
Todo salió mal, la criatura no estaba inconsciente y el daño hecho por el impacto inicial fue mínimo; cuando tomaron algo de altura las peligrosas fauces llenas de enormes colmillos la mordieron en un ala perjudicando a su vuelo y precipitándolos hacia el vacío.
El impacto fue mucho más fuerte de lo que parecía por que la bestia cayó completamente encima de Shyvana. Se levantó empujándola pero al tratar de apoyarse en su ala derecha sintió como crujía y le lanzaba terribles choques eléctricos de dolor.
Su contrincante no la espero ni un segundo, se abalanzo sobre ella mordiendo su cuello y envolviendo su cuerpo y cual serpiente empezó a aplastarla.
La situación se había salido de control, para salir de este mortal abrazo Shyvana empezó a rodear su cuerpo en llamas, pero no funciono, las opciones se le estaban acabando así que en un segundo de iluminación opto por recuperar su forma humana.
La criatura se sintió confundida al ver desaparecer a su presa pero la volvió a encontrar golpeándolo desde abajo, éste intento aplastarla pero la agilidad de Shyvana fue más rápida. Las combinaciones de ataques cercanos y a distancia empezaban a funcionar pero no hacían el daño suficiente, las piernas de la dama dragón empezaban a flaquear. La pausa que hizo para tomar aire fue aprovechada por la criatura que intento aplastarla con la cola. Con un giro ella evadió el golpe pero se apoyó con su brazo lastimado y ya no pudo recuperarse del suelo. A una temible lentitud podía observar como la cola de la bestia lanzaba su golpe de gracia.
"Impulsiva" así era como la recordarían… así era como él la recordaría…
El golpe jamás llego, su cola fue desviada debido a que la bestia fue cegada, los virotes se oían sin parar en el aire.
- ¡Sácala de aquí Valor!
El ave la tomo con algo de dificultad mientras la alejaba del lugar a gran velocidad. Desde su distancia Shyvana podía ver como su eterna contrincante combatía contra esa temible bestia perdiéndose en la oscuridad del bosque.
Apoyadas en una gruesa rama de un árbol dos personas y un enorme ave a lado de una observaban tranquilamente el cielo salpicado de estrellas.
- Lo siento, no traje nada para esa herida.
- En realidad no duele muc-ahhh! ¡¿Por qué hiciste eso?!
- ¿Dijiste que no dolía verdad? Si me hubiera tardado más te habría traído un ataúd.
Shyvana no dijo nada esta vez, ella tenía razón, si no hubiera sido tan impulsiva nada de esto habría pasado. Intento darle gracias, aunque su rostro reflejaba un poco de molestia.
- Lo amas… ¿verdad? – dijo Quinn observando el horizonte.
Aunque la pregunta la tomó por sorpresa, no pensó mucho acerca de decirle o no, deseaba ser sincera con ella demostrando gratitud.
- Con todo mi corazón…
Al escuchar esto Quinn dio un ligero suspiro seguido de una ligera sonrisa en su rostro.
- Descuidados y sentimentales… creo que harían una hermosa pareja…
- Crei que tu-
- También lo amo con toda mi alma – respondió nostálgicamente –al principio no lo entendía, era extraño el acercarme, el hablarle… Hasta que un día puff, lo comprendí todo.
- Jeje y te alejaste como una tonta.
- Y vaya que lo fui. Sabes jamás en mi vida había huido de los problemas, pero cuando medité sobre él y yo… o sea ¡mira! Él es un príncipe, lleno de lujos y riquezas, rodeado por hermosas mujeres y sirvientes… y-y yo ¿que soy yo? Una… una…simple exploradora…
Shyvana estaba sorprendida por la sinceridad en cada una de sus palabras.
- …Viniste hasta aquí tratando de ascender todo lo que pudiste.
- Siempre quise ser lo mejor para él – Quinn empezó a hablar cada vez con más tristeza.
- Vaya que me das ánimos mujer emplumada – hablo en un tono burlón Shyvana, intentaba alegrar a su compañera.
- Al parecer mi charla motivacional funciona perfectamente – respondió de modo sarcástico la exploradora.
- Si esa cosa me hubiera aplastado tendrías pase libre para estar con él.
- Si esa cosa te hubiera aplastado el escenario con él seria otro.
- ¿Por qué lo dices?
- ¿No te diste cuenta cómo te habla dragoncita? Eres la única persona a quien tutea. Y eso sí que es un logro. Hasta pienso que tendrías una oportunidad.
- ¡¿Lo dices en serio?! – grito Shyvana sin contener su voz.
- Lo digo en serio.
- O- oye… - la dama dragón tenía un cabizbajo y hablo en un tímido tono – gracias por todo.
Quinn acepto sus agradecimientos con una gran sonrisa.
- ¿Amigas? – dijo mientras extendía el brazo.
- Amigas – respondió Shyvana sellando una nueva amistad.
- Creo que deberíamos volver.
- Pues vamos, llama a tu pajarraco.
- Ese pajarraco que te salvo la vida tiene nombre…
En su trayecto a pie de vuelta al campamento encontraron una bufanda azul bastante conocida.
- Oye creo que esto le pertenece a Garen.
- Mira allá es una de sus hombreras
- ¡Acá hay otro pedazo!
Ése pedazo termino siendo uno de sus guantes, pero tenía la peculiaridad de que en los dedos habían retazos de cabellera carmesí. Ante esto ambas compañeras dedujeron que había pasado.
- ¡Katarina! – Gritaron al unísono ambas para luego concentrarse en seguir todas las pistas y llegar donde el desafortunado comandante que seguramente estaría luchando por su vida.
Las cosas empezaron a tornarse extrañas cuando en su trayecto se toparon con demasiadas prendas en muy buen estado, incluyendo algunas que por nada del mundo pertenecerían al comandante de la vanguardia intrépida, como ser una pequeña chaqueta negra, brazales con púas decorados en plata y también unos muy ajustados pantalones acompañados de una gran cantidad de cinturones y dagas.
- … Y esto es?
- ¡Suéltalo! ¡Es su ropa interior!
- ¡Waaa!
Las pistas las acercaron hasta la laguna donde un fuerte sonido de chapoteo les advirtió que buscaran cobertura. Entre la espesura de un arbusto y enfocándose al origen del sonido pudieron distinguir dos figuras que bailaban en medio del lago.
- Esto tiene que ser una broma…
- ¿Estás viendo lo que yo veo o son alucinaciones mías?
La luz de la luna adornaba mágicamente el agua en que danzaba la pareja de enamorados, sumergidos en los brazos del otro y sintiéndose entre sí sin nada de por medio.
- Démosles privacidad… ya eh visto demasiado hoy… - dijo Quinn alejándose a hurtadillas del lugar.
Era una escena sumamente intima sin duda, pero no solo era impactante por eso, sino por el hecho de que los protagonistas de la danza luchaban en bandos distintos, peleaban por distintos principios y combatían por diferentes ciudades. El gran dilema de los amantes desafortunados.
Ambas se retiraron del lugar en silencio y se dispusieron a volver al campamento, arribaron al amanecer.
- ¿Se lo dirás al príncipe?
- ¿Sobre lo de Garen y Katarina? Nah, esperemos a ver cuánto tardará en darse cuenta.
- Siendo como es él, creo que se enterará al próximo año.
- Jaja muy cierto, amiga mía.
- Veo que ambas se llevan muy bien – las saludo Xin Zhao – espero que todo se haya resuelto de manera pacífica. Aunque lo dudo viendo ese brazo.
- S-si es una larga historia –dijo Shyvana mientras desviaba la mirada.
- Vayamos dentro, me muero de hambre.
- No pueden, todo está recogido, volvemos a la capital.
- Como puedes hacerle esto a una dama Xin, ¡moriré de inanición!
- Tu estomago tendrá que aguantar Quinn, al cruzar por el puente te desvías al norte.
- Xin… - a Shyvana no le basto decir nada más pues con la mirada suplicante manifestó todo lo que tenía que expresar.
- Él está en la tercera carreta, estable, pero aun no despierta.
No habían palabras para describir la enorme sonrisa que la dama dragón dio al enterarse y empujando a todo al que se topaba en su camino llego hacia la carreta descrita, él estaba recubierto con sábanas blancas, la mortal herida estaba cerrada aunque aún quedaban algunas manchas carmesíes alrededor. Y en efecto el príncipe aun no despertaba.
- Déjeme ver ese brazo señorita – dijo el médico encargado tratando la fractura con mucho cuidado – esto tomará algún tiempo en sanar. Usted viajara aquí, no quiero que se arriesgue a la cabalgata.
Pasaron algunos minutos y cuando todo estuvo cargado el cuerno de partida sonó y todos los soldados retomaron la marcha hacia la ciudad.
Shyvana estaba acomodada a lado de su amado, con un brazo entablillado; disfrutaría ese viaje de vuelta sin duda. Un sonido y un virote clavados en la carreta destruyo su paz. Leyó el mensaje.
Te voy a extrañar escamas, no hago amigos con tanta facilidad. Por cierto cuida de que no haga ninguna locura, y si lo pierdes te prometo que me haré unas botas con tu piel
La dama dragón no pudo evitar lanzar una risilla.
- Veo que te estas divirtiendo.
- ¡Majestad! ¿Cuándo despertó? ¿Cómo se encuentra?
- Una sonrisa angelical me pidió que despertara.
- P-príncipe… q-que está diciendo?
Ante tal gesto de confianza Shyvana no pudo evitar cargarse de rubor y solo alcanzo a taparse el rostro con sus manos.
- ¡Xin! ¿Garen volvió?
- No majestad, pero es un hombre muy habilidoso, estoy seguro que volverá a la ciudad tarde o temprano.
- Y vaya que lo es ¿En cuánto tiempo llegaremos a casa?
- A este paso majestad… al anochecer.
- Pues hagamos tiempo ¿Les eh contado alguna vez el por qué la familia Lightshield no usa escudos?...
Lejos muy lejos de la caravana que se dirigía a la ciudad, el comandante de la vanguardia intrépida buscaba como loco su armadura.
- ¡DONDE DEMONIOS ESTA MI ROPA!
La larga travesía de regreso a la ciudad fue bastante agotadora para todos. Shyvana solo pensaba en llegar a su habitación y arrojarse a su cama sin pensar en el mañana. Cuando ya estaba dispuesta a abrir, se dio cuenta que la chapa estaba trucada, alguien había entrado.
A esta sorpresa también se sumo una risilla muy irritable que conocía bien. Abrió la puerta fuertemente intentando asustarla.
- ¡Lux te asus-
Pero todo fue al contrario.
- Vaya... vaya... miren a quien tenemos aquí... - dijo Lux disimulando sorpresa mientras agitaba lentamente un libro algo chamuscado que tenía en sus manos - este pequeñin me dijo que su dueña lo trató muy mal...
El cuerpo de Shyvana se quedo totalmente congelado, ni las victimas de Cassiopeia se quedarían tan quietos.
- "Esto no puede estar pasando" - dijo mentalmente, reconociendo al instante esa portada con finas letras de plata.
Al parecer el destino era muy perseverante al insistir que ella se quede con ese dichoso libro.
Bien, bien con este capitulo demuestro que no tengo tetrafobia (miedo al numero cuatro, lo digo por un fic que aun no termino T_T el cual solo llegué a completar solo hasta el cap 3) y tambien desmuestro lo dificil que fue para mi el completarlo. El capitulo es larguisimo y espero que no sea muy pesado de leer :S
Buenas noticias ya estoy de vacaciones, asi que ya puedo ponerme a trabajar en algunas locas ideas que se me pasaron por la mente...
(Autopublicidad) - esperen un fic de Lux (lo estoy trazando en mi cabeza) y tambien uno de Janna y otro de Talon :D
Por cierto acá viene mi excusa por no publicar antes: me dieron un flechazo en la rodilla, bueno no un flechazo pero si sufri una lesion :S
Oh si, y si alguien se quedó a leer esto deseo mandar un millon de agradecimientos a los que me siempre me dejan reviews, favs y follows LOS AMO!
Nos leemos en el proximo capitulo Bye!
