Los ronquidos comenzaron a molestarlo. Frunció el ceño y se giró en la suavidad del lecho en el que se encontraba. Y luego algo le dio un golpecito en la cara. Frunció más el ceño y un horrible ronquido terminó por despertarlo. Abrió lo ojos lentamente y se encontró con otro par de ojos azules que lo miraban expectantes.
Steve parpadeó y se levantó rápidamente, mirando a su alrededor. Hizo un esfuerzo por recordar por qué había una fila de infantes frente a él…
—Tenemos hambre— habló con arrogancia el chiquillo más cercano— Y los bebés están mojados.
Y entonces recordó y gimió. La noche pasada tanto Tony como él habían estado muy cansados y habían acomodado a los niños en los sillones de la sala, era muy tarde para asignar habitaciones. Lo único que habían hecho fue llamar a Happy para indicarle que comprara todo lo que debía ser necesario para mantener a los niños vestidos y alimentados correctamente. Y es que todos seguían con las batas verdes que les habían puesto en la base. Y luego los dos adultos se habían sentado en algún espacio libre y se durmieron quizás arrullados por las suaves respiraciones de los niños… o tal vez como modo de reprimir que esto estaba sucediendo de verdad.
Thor frunció el ceño y cruzó los bracitos, esperando por la respuesta de Steve. El rubio adulto miró a los otros niños a lado de Thor: Vision, Rhodey y Sam que cargaban a los gemelos, Clint, Natasha y de la manita de la niña, Bruce, que se chupaba un dedo.
—Sí, sí… comida… bebés… suciedad…
Y otro escandaloso ronquido hizo saltar no sólo a los niños, sino a Steve que al fin miró al otro lado del sillón para encontrar a Tony con la boca abierta y roncando como un bendito. Aunque no tan bendito, Tony tenía un ojo negro y una barba más gruesa de lo que Steve recordaba… ¿Y ahora qué? Se levantó bajo la atenta mirada de los niños y se acercó a Tony para despertarlo.
Y entonces Steve le dio la espalda a los chiquillos y se cubrió la boca para no soltar la carcajada que tenía atorada. Alguno de esos diablillos le había pintado a Tony un parche y una barba más grande que la suya con un marcador negro. Y aunque era muy gracioso aquella acción era una travesura. Bueno, era algo positivo que los niños se sintieran lo suficientemente a gusto para hacer travesuras, pero era incorrecto (por muy gracioso que se viera Tony). Así que se calmó y respiró profundamente antes de encarar de nuevo a los niños.
—¿Quién hizo esto?— preguntó pretendiendo sonar duro, señalando la cara de Tony.
Los niños lo miraron y luego entre ellos, como no sabiendo qué responder. Era bueno para Steve saber si se apoyarían unos a otros o delatarían al culpable. Aunque era obvio quién había sido. Clint escondía sus manitas en su espalda, seguramente manchadas de marcador negro.
Bruce apretó la manita de Natasha y bajó la cabecita, dado un pasito hacia atrás y mirando de reojo a Clint. Bien, Bruce había delatado al culpable, pero a Steve no le gustó el repentino miedo.
Y entonces se escuchó mucho alboroto y un par de voces llenaron el pasillo de la entrada al penthouse. Steve reconoció enseguida la voz de Pepper y de Happy. Steve no sabía cómo lidiar con los niños, así que agradeció internamente que aquellos dos llegaran. Sin embargo los niños más pequeños se habían pegado a los mayorcitos y ahora miraban a Steve interrogantes.
—Son amigos, no se asusten— les explicó tomando a los gemelos que efectivamente tenían los pañales que les habian puesto en la base muy pesados. Pobrecillos, ¿por qué no lloraban exigiendo un cambio de pañal?
—Tenemos hambre— repitió Thor aunque ahora lo hizo con un tono menos exigente.
—Vayan a lavarse y regresen aquí. ¿Friday, puedes guiarlos por favor?
—Sigan mis instrucciones— se escuchó la voz femenina.
Todos los niños giraron las cabecitas a su alrededor al escuchar a la IA. Bruce dio otro pasito atrás y Thor empuñó las manitas.
—¿Han emparedado a una dama? ¡Eso es indigno!
—No, Thor… Friday no es…
—¿Es un robot? ¿Suena como un robot?— inquirió Sam comenzando a sonreír. Clint, a su lado, parecía fascinado cuando escuchó eso.
—¿Es como yo?— preguntó entonces Vision.
—¿Qué es un robot?— preguntó Thor.
—Un robot es una computadora inteligente que imita comportamientos humanos o animales…— dijo Bruce, pero jadeó y se interrumpió mirando con miedo a Steve y sí, fue posible que pareciera más pequeño de lo que era al encogerse.
—Eso es correcto, Bruce— sonrió Steve, de pronto alarmado cuando vio esa actitud—. Ahora, Friday es un robot que no se ve, así que sigan sus instrucciones y los veré en la cocina para que desayunen.
—Por aquí, niños— habló Friday otra vez. Steve sonrió un poco más al escuchar a la IA con un tono más… protector.
—¡Un robot fantasma! ¡Cool!— exclamó Clint.
Friday los guió dirigiéndose, acertadamente, a Rhodey.
Rhodey lideró a los pequeños y Steve salió al paso de Pepper y Happy. Ambos llevaban bolsas de compras y tras Happy había un carrito con un par de cajas grandes. Pepper abrió mucho los ojos cuando vio a las dos bolitas de carne apretándose al cuerpo del Capitán América. Tony le había explicado a grandes rasgos lo que había sucedido, pero era muy distinto escucharlo que verlo con sus propios ojos. Lo más sorprendente había sido sin embargo que Tony decidiera que se haría cargo de los pequeños. Así que se había dado una escapada de su trabajo como CEO de Industrias Stark para ayudar a Happy. Y no perderse el chisme, dicha sea la verdad.
—Buenos días— saludó Steve con una sonrisa contrahecha—. Creo que estos pequeños necesitan un cambio de pañal urgentemente.
Los bebés gimotearon y a Pepper le salió el instinto maternal.
—¡Aw! Son preciosos… Ayudé a cambiar los pañales de mis sobrinos un par de ocasiones, creo que puedo manejarlo— dijo entusiasmada—. ¿Dónde está Tony?
—Sigue durmiendo. Te agradezco que te hagas cargo de esto, Pepper. No tengo idea de cómo cambiar pañales— respondió Steve realmente agradecido.
Cuando Pepper se acercó para tomar a Pietro, Wanda chilló y agarró una manita de su hermano.
—Ella es Pepper, no les va hacer daño— dijo Steve rápidamente, pero Wanda negaba con su cabecita y balbuceaba en su extraño idioma. ¡Cierto! No le entendían ni jota. Y entonces Pietro comenzó a removerse rápidamente y Pepper se alejó un poco.
—Creo que mejor no— dijo con un poco de decepción. Los gemelos se pegaron aún más al cuerpo de Steve—. Pero puedo enseñarte a hacerlo. Happy, las bolsa de pañales y los suplementos, por favor.
Steve se resignó a hacerlo. Fue difícil que los niños confiaran en él, iba a ser casi imposible que confiaran en alguien más. Con un suspiro cansado, llevaron a los bebés a la habitación de invitados más cercana.
Tony se removió, bostezó como león y finalmente se estiró en el sillón. Entrecerró los ojos mirando a su alrededor, a las mantas abandonadas por todo los sillones. Y entonces se llevó una mano al pelo para despeinarse aún más. Cierto, tenía a los mini Vengadores en casa.
—Friday, ¿dónde están los niños y el anciano?— preguntó levantándose dispuesto a afrontar su reciente paternidad.
—Buenos días, señor Stark. Los niños están en el cuarto de baño aseándose. El Capitán Rogers está con la señorita Potts en la habitación de invitados con los más pequeños.
Tony sólo gimió un asentimiento. Bueno, era algo positivo tener a Pepper en casa para ayudar. Ahora mismo necesitaba café, mucho café y toneladas de paciencia. Así que su primera escala fue la cocina. Frunció el ceño cuando vio a un hombre de espaldas, pero rápidamente reconoció a Happy, que acomodaba cajas de cereales y latería, así como potes de papillas y barras de más cereales… comida de bebés. ¡Puaj!
—Buenos días— dijo aún soñoliento.
Happy se giró y la sonrisa en sus labios murió en un segundo, y luego se rió alegremente. Tony frunció el ceño.
—¿Cuál es el motivo de tu hilarante saludo matutino, Hap?— preguntó yendo directamente a la cafetera eléctrica.
—Lo siento, jefe. Deberías verte en un espejo— respondió su amigo.
Con el ceño más fruncido, Tony se miró en la tostadora de metal. Si fuera una caricatura seguramente le estuviera saliendo humo por las orejas literalmente. ¡Esos chiquillos del demonio! Con un gruñido se dirigió al fregadero y lavó sus manos y su rostro hasta quitar el marcador que lo hacía lucir como una versión región cuatro de Jack Sparrow —con parche incluido.
Y entonces se escucharon los pasitos apresurados de los niños, la vocecita de Thor gritando que era hora de comer.
—Oh… ¿qué se supone que comen los niños pequeños?— preguntó Tony de pronto.
—A los más grandecitos puedes darles pizza congelada. A los otros… bueno, aquí hay de todo. No me preguntes, yo sólo hago mi trabajo.
Tony terminó de secarse el rostro con una toalla de papel y vio primero la enorme sonrisa de Thor. Aunque enseguida dejó de sonreír y se detuvo, tras él todos los demás niños lo imitaron y asomaron las cabecitas para ver también a Happy.
—Hola— saludó el hombre con una sonrisita y haciendo un gesto con la mano—. Mi nombre es Harold, pero pueden llamarme Happy.
Rhodey miró a Tony como pidiendo una explicación.
—¿También es un robot?— preguntó Clint.
—¿Un robot? ¡No! Happy es jefe de seguridad de la torre y mi chofer personal— explicó Tony—. Siéntense a la mesa para que coman.
Con un poco de recelo los niños se acomodaron como pudieron. Rhodey ayudó a Natasha y a Bruce a sentarse, eran demasiado pequeños para hacerlo por su cuenta. Tony miró de reojo mientras calentaba la pizza en el microondas y sonrió imperceptiblemente, sin duda Rhodey sería de mucha ayuda. Tal vez también Wilson cuando dejara de ver todo con sus enormes ojos de pelota asombrados.
—Creo que necesitaremos una silla especial para… ¿es el doctor Banner?— preguntó en un susurro Happy a Tony.
Éste asintió a las dos cosas. Las manitas de Bruce se aferraban a la mesa e intentaba ponerse de rodillas en la silla para estar a la altura de los demás. Natasha no le quitaba el ojo de encima.
—También necesitaremos sillas para los bebés.
—Será mejor que me encargue de eso ya. Además debo volver a mi puesto.
Happy se despidió de los niños y sólo algunos respondieron tímidamente. Tony se pellizcó el puente de la nariz, ¿no se suponía que Steve debía estar con él para hacerse cargo de los pequeños?
—¡HAMBRE!— bramó Thor y Tony no le gritó sólo porque la pizza estaba lista.
Mientras tanto en la habitación Pepper intentaba darle instrucciones a Steve. Los bebés seguían mirando entre el rubio y la pecosa, pero era obvio que estaban más cómodos con el primero.
—Pobrecillos, están rozados. Toma, Steve, es una pomada para aliviar el ardor.
—¿Tengo que… poner esto en… sus…?
Pepper rodó los ojos.
—Deja de verlos como la Wanda y el Pietro que conoces. Ellos no son más que bebés. Además es muy triste que no lloren para recibir un cambio de pañal. ¿Sabes lo que eso significa?
—¿Que son bebés muy educados?
Sí, hasta al propio Steve le pareció muy estúpida su respuesta. Pepper no lo encontró gracioso y mientras sacaba un par de pañales para niños de entre ocho meses y el año habló.
—He tenido que asistir a los orfanatos que Industrias Stark apoya, he visto esto antes. Los bebés no lloran por comida o cuando están sucios, tampoco cuando están heridos porque saben que si lloran por eso tendrán un castigo.
—¿Un castigo? Son bebés, lloran por instinto, ¿no? ¿Por qué recibirían un castigo?
—Porque están traumatizados. En algunos lugares… bueno, sin escrúpulos, los dejan llorar hasta cansarse y aprenden que no vale la pena o serán menos atendidos. Son bebés, no estúpidos. Creo que sería bueno averiguar las infancias de todos los niños. Dices que Bruce tiene problemas, Natasha no se diga, y aunque los demás parezcan tranquilos deben estar muy asustados por toda esa tontería del futuro.
Steve asintió, le había contado a Pepper las actitudes de los pequeños para que supiera por qué no le tenían confianza a nadie, excepto a él y a Tony. Sonrió cuando Pietro balbuceó algo con una pequeña sonrisa aliviada, seguramente se sentía muy bien la pomada en su pequeño y rojo trasero.
Con Wanda las mejillas de Steve se tiñeron y de reojo vio la sonrisa divertida de Pepper. Estaba acostumbrado a ver a los varones desnudos (el ejército), pero las niñas… Era una bebé, cierto, pero aún así se sentía incómodo.
Sin embargo Wanda le regaló una hermosa risa infantil que contagió a su hermanito. Las manitas de la niña se alzaron como queriendo atrapar a Steve, y luego el bote de talco y el tubo de la pomada comenzaron a levitar con los débiles rayos rojizos.
—¿Te diviertes, pequeña?— preguntó Steve colocando el pañal limpio y contento de acabar con la labor sin el mayor desastre.
Cogió a ambos bebés y escuchó las protestas de sus estómagos. Steve se golpeó mentalmente, el día anterior los otros niños habían comido barras energéticas y líquidos, pero los gemelos sólo había tomado sorbitos de agua. Y sin embargo no lloraban por alimento…
—Creo que será una muy buena idea averiguar las infancias que tuvieron. No me gusta que no lloren por sus necesidades básicas, ¿cómo sabremos cuando necesiten otro cambio de pañal o tengan hambre?
—O les duela la barriga, se lastimen, etcétera. Steve, también tienen que enseñarles a comunicarse en español.
El rubio asintió con pesar a la declaración de Pepper. No cabía duda, esto se complicaba cada vez más.
El aroma a pizza caliente inundó el camino hasta la cocina. A Steve se le hizo agua la boca (que tampoco había comido) y Pepper alzó una ceja. De pronto el celular de la pelirroja sonó y antes de llegar a la cocina, suspiró con cansancio.
—Tengo que irme. Hay una junta urgente y obviamente Tony no podrá hacerse cargo. Hay biberones en las cajas para los gemelos. Y espero que Tony no se haya atrevido a darles a todos pizza… no es un alimento sano.
—¿No podrías quedarte?— inquirió Steve de pronto asustado. Pepper parecía ser un bello salvavidas en medio de un furioso mar y una horrible tormenta.
—Lo siento, Steve. Procuraré salir más temprano y pasar antes de irme a casa. Sólo… sólo procuren mantenerlos a todos con vida.
Y con eso el bello salvavidas se alejaba dejando a Steve a punto de ahogarse. Pero bueno, él era el Capitán América, un soldado, un Vengador… y niñera de tiempo completo. Así las cosas se encaminó con los bebés y se apresuró cuando vio que Pietro se metía un puñito a la boca, debían estar hambrientos.
—¡No! Clint, el peperoni no son platillos voladores… ¡Thor, no te robes la pizza de Nat! Bruce, Brucie… la comida va en la boca no en las manos… ¡Qué alguien me mate!
Steve se quedó de piedra en el umbral viendo a Tony, literalmente, jalándose el cabello desesperado. Clint reía muy divertido lanzando los peperonis con una puntería increíble hacia el techo, Thor forcejeaba con Sam por sus respectivas pizzas, Vision miraba con la cabecita ladeada a Tony, como analizándolo; Nat refunfuñaba y Bruce arrancaba pedazos de queso de su pizza para intentar meterlos a su boca. El único que parecía estar aburrido y masticaba sin mucha emoción su porción era Rhodey.
—James, ¿puedes ayudarme?— habló Steve con firmeza.
Los niños se detuvieron para verlo, pero pronto Clint volvió a lanzar peperonis al techo y el jaleo comenzó otra vez. Rhodey se encogió de hombros y bajó de su asiento para tomar a Pietro y aligerar la doble carga de Steve.
—Rogers, me están volviendo loco. ¡Me retracto, regresemoslos a la base y que hagan con ellos lo que quieran!
Aquella declaración puso en pausa el desastre. Todos miraron con ojos como platos a Tony. Natasha hizo un puchero y como pudo bajó de la silla para echarse a correr.
—Demonios. Tony, toma a Wanda, voy a buscarla— dijo Steve y salió tras la niña.
—¿En serio nos van a regresar con los malos?— preguntó Sam dejando al fin que Thor se robara su pizza, pero Thor tampoco la comió y esperó la respuesta de Tony.
—Dijiste que eras el mejor superhéroe del mundo…— balbuceó Clint asustado.
—Si se comportaran no nos enviarían otra vez con los doctores malos— habló Rhodey como un buen hermano mayor.
—Mama— volvió a balbucear Wanda jalando los bigotes de Tony.
Tony suspiró agotado. ¡Y eran las diez de la mañana!
—Ya escucharon a Jimmy, si se comportan no tendrán que regresar a ese lugar. Ahora, Thor si quieres más pizza sólo pidela. Sam y Clint, con la comida no se juega. Vision, come. Bruce… Creo que mejor te daré otra cosa. ¿Y qué voy a hacer con ustedes?— agregó Tony mirando a los gemelos.
—Necesitan biberones— dijo James—. Ellos no pueden comer pizza.
—Cierto, biberones. Jimmy, debe haber cajas de compras en la sala, ¿puedes buscar biberones para los bebés?
James asintió y le entregó a Tony al otro bebé.
Tony tomó asiento en otra silla y acomodó a los gemelos en su regazo. Luego miró al niño rojo que comía lentamente mientras no perdía detalle de los bebés.
—Eh… Vision, con ese poder tuyo, ¿podrías traer un par de frascos de esos que hay ahí, por favor? Y también la caja de pan.
Vision parpadeó y asintió resueltamente. Tony se asustó un poco porque el gesto, por increíble que pareciera, le recordó a Jarvis. A Jarvis de carne y hueso.
—¿Hay leche?— preguntó Sam mirando a Bruce, que se había alejado de su pizza pellizcada.
—Creo que hay jugo en el refrigerador.
Sam corrió al refrigerador que automáticamente se abrió antes de que el niño pudiera preguntarse cómo demonios se abría. Trajo un par de cartones de jugo que Tony ni siquiera recordaba tener. Cosa de Pepper, supuso. También trajo un par de cucharitas de té. Tony les había dado previamente vasos a todos con la idea de darles coca cola, pero aceptó que Sam había tenido razón. También en lo de la leche. Los productos frescos no era algo que Happy hubiera traído, así que tendrían que hacer una visita al centro comercial. ¡Qué horror!
Vision colocó los frascos de papilla frente a Tony. Clint, que ya comía con más tranquilidad, abrió los frascos al ver que Tony no podía hacerlo por sostener a los bebés. Sam llenó los vasos y le entregó a Bruce una rebanada de pan dulce, que el pequeño científico devoró con una sonrisa.
Bien, esto estaba mucho mejor. Todos cooperando, hasta Thor que comenzó a comer su pizza con mesura y tranquilidad. Vaya, sí que los habían asustado con eso de regresarlos a la base. Tony no supo si era bueno o malo.
Rhodey regresó con el par de biberones, además de un vasito entrenador que dejó frente a Bruce (y que Sam llenó de jugo). Y sin palabras, sostuvo a Wanda para ayudar a Tony a alimentarla a ella y a su hermanito con la papilla. El millonario tuvo que imitar la manera en que James alimentaba a Wanda para hacerlo con Pietro. Era un alivio que fuera un genio.
Steve encontró a Natasha con ayuda de Friday. Se había refugiado en un rincón de la sala y se había hecho bolita.
—¿Nat?— dijo el rubio agachándose frente a la pequeña.
—Pensé que iban a ayudarnos. Aquí no es como ese lugar… ustedes nos defendieron…
—No los vamos a regresar, Nat. Te lo prometo. Es sólo que Tony estaba un poco desesperado, no estamos acostumbrados a tener a niños pequeños con nosotros.
—Prometo portarme bien, pero no quiero volver a ese lugar. Nos obligan a hacer cosas malas.
Steve parpadeó. Pensaba que Nat hablaba de la base, pero no. Hablaba de la habitación roja.
—Nunca vas a volver a ese lugar— le prometió con convicción el rubio. Natasha alzó la carita y le miró con los ojos verdes esperanzados. Era realmente una niña preciosa con sus cabellos rojos alborotados. No tenía los rizos que usaba de adulta, su cabello era lacio y le llegaba más abajo de los hombros. Tendrían que hablar con ella, con todos, pero ahora Steve se hizo la promesa de hacerles olvidar un poquito esas horribles infancias—. Ahora debo confesar que me muero de hambre, y tú también debes tenerla. Y creo que Bruce necesita que estés con él.
Natasha le regaló a Steve una pequeña sonrisa y tomó la mano ofrecida. Caminaron de la mano por la sala para volver a la cocina.
—Cinco— dijo de pronto Nat. Steve bajó el rostro para mirarla interrogante—. Tengo cinco años.
Steve había dicho que Bruce necesitaba la presencia de Nat sólo para convencerla de regresar a la cocina, pero cuando entraron y Bruce gritó "¡Nat!" con alegría, supo que no estaba tan equivocado.
El rubio tomó otro asiento y pidió a James que le entregara a Wanda para que él pudiera comer también. El niño sólo asintió y ambos adultos se miraron interrogantes. No entendían la nueva actitud de Rhodey, parecía mucho más serio que el día anterior.
Había muchas cosas por hacer, pero mientras tanto, la atmósfera en la cocina futurista del penthouse era muy tranquila.
—¡Lluvia de pepperoni!— exclamó Clint cuando la gravedad hizo su trabajo y los peperonis que había lanzado al techo comenzaron a caer.
James sonrió, Sam alzó los brazos para atrapar algunos y llevarlos a su boca, Vision jugó con algunos manteniendolos en el aire, Thor abrió la boca para cachar uno, los gemelos aplaudieron con sus manitas diminutas y regordetas, balbuceando con la papilla alrededor de sus boquitas, Nat rió junto con Bruce. Y eso llenó el corazón de Steve en esos momentos. Cuando miró a Tony, éste también sonreía, y se movió para ganarle a Thor un círculo de carne fría.
¡Muchas gracias por seguir leyendo, por sus cometarios y sus alertas!
DifferentBucky: xD Las caras de Tony siempre son divertidas!
Lightscales15: Creo que sí habrá Stony, pero ya había dicho que sería muy leve. De hecho mi intención con el fic es darle protagonismo a los pequeños y el cómo Tony y Steve intentan darles una mejor infancia, con catarsis para ellos incluídas. n.n
Luntica88: ¡Claro que habrá papá Steve y mami (?) Tony! Los peques necesitan figuras paternas. Yo también creo que hacen una bonita pareja, pero no me centraré mucho en una relación sentimental. Oh, los pasados de todos -o casi todos- son muy tristes, por eso hay que hacerlos felices.
Strugberry: Aw, gracias! Sip, Natalia, si no nos pega la peque jajaja. Bueno, yo baso mi fic en el UCM, y pues el Brutasha es medio canon (?) ¡Y me gustan mucho juntos! Aunque aquí no habrá romances.
AnitaBlackWorld: xD ¡No te los comas! ¿Si no qué me dejas para el fic? Jajaja
AliceB1402: ¡Muchas gracias! Besos de vuelta!
RogerssEvanss: Abrazo de vuelta y mil gracias! Me mataste con lo de Aventuras en Pañales jajaja
himeko sohma: ¡Sí! No se porque, pero yo también veo a Tony como una buena mamá (?) jajajaja
JeffHardyWWELover: Gracias por darle la oportunidad a mi fic y como aquí no hay romances ¡Venga el Romanogers! En una interacción más papi-hija, pero linda de igual modo.
IzzyRomanoffLovegood: ¡Gracias! Me alegra que te divierta xD
mony: El fic de hecho no de es humor, pero no quiero escribir puro drama, así que me alegra mucho que los toques de humor te gusten.
catalinaorrego: La vida de Tony y Steve como papis... ¡Un desastre! jajaja, pero igual aprenden en el proceso.
elapink100: ¡Oh si! Loks TIENE que aparecer xD
Renesmee Black Cullen1096: Jejeje, ese Tony y sus instintos asesinos... digo, maternales jajaja.
ponysalvajedejamon: Auch, para mí es difícil escribir sobre Nat, sufrió mucho, y no sólo ella. Pero aquí seguro tendrán una infancia muy bonita mientras les dure.
Besos y hasta el próximo capítulo!
