Los personajes de Soul Eater no me pertenecen.
Parejas principales: LizxRagnarok, CronaxKid
Piensan– Narración - -. Dialogo.-
-Refunfuñando sobre el amor: Capitulo 4
Renat caminó a través de las calles con el pequeño bulto de su hermana en su espalda. Una pequeña de 6 años no estaba acostumbrada a estar despierta a esas horas de la noche. Bueno, realmente no sabía qué clase de niña era, pero como todos en general, el sueño dominó su cuerpo en el camino de vuelta en el bus, viendose en la necesidad de llevarla con él al bajar.
Cruzó el jardín de su casa y abrió la puerta con cuidado que a él mismo le sorprendió, pues ¿Qué más daba si la mocosa despertaba?
Al entrar a la casa pudo ver que su madre se había quedado de nuevo dormida en el sofá viendo la televisión. Bufó por un momento, ya luego la vendría a despertar.
Subió las escaleras con algo de lentitud y se adentró a la habitación que su madre le dio a la pequeña. En realidad era su antigua habitación de niño, la cual se vio transformada en la habitación de los archivos médicos de su madre y un montón de chucherías más. Les tomó tres días adecuarla y hacerla apta para que Crona tuviera su espacio.
Prendió la luz y la llevó a la cama, depositándola y tapándola con las sabanas. Se quedó un momento observando su antigua habitación. Nunca se había molestado en ver que tal había quedado. La pintaron de color lila y tenía un alfombrado simple de color café. Estaba la cama, una mesita con su silla y un closet medio abierto con algunas ropas fuera. En el suelo observó los dibujos de la niña que sin querer pisó. Los levanto y mientras los llevaba a la mesa vio de qué se trataban. Eran la mayoría de ella y su conejito sin una oreja, un par de una mujer con una trenza enojada y colmillos, y de su madre y él. Su madre salía con los brazos abiertos y una cara feliz. Él por otro lado con una cadena gigante.
Miró al cuerpo que se movía entre las sabanas, dio media vuelta y se fue.
Ya en el primer piso, su madre se estaba levantando del sofá, quejándose del dolor de espalda. Volteó para mirarlo y con sorpresa exclamó:
-¿Por qué tienes una mano marcada en la cara?
Así Ragnarok recordó la sutil discusión en la cual se vio envuelto con Liz Thompson. Tocó su mejilla rápidamente mientras pudo volver a escuchar el grito de la muchacha diciendo: "¡Eres un idiota!" tras su comentario (innecesario y fuera de contexto) sobre la ligereza sexual de la joven, cabreado por el día que tuvo.
Para su desgracia, realmente esa joven no estaba muy equivocada. Estaba acostumbrado a que sus discusiones terminaran en insultos varios.
¿Qué más podía hacer el maken? Sabía que era una chica vacía y que se sentía atraído por su físico, como muchos. Su comentario fue en su cabeza lo más obvio que pudo decir.
Sin embargo…Aún así estaba molesto.
-Me cacheteó por no ir a tiempo.
-Bien merecido entonces.
-Igual que tu dolor de espalda.
Dio una media sonrisa a su madre.
-Me iré a dormir hijo.- Dijo mientras se levantaba y daba un bostezo.- Nos vemos mañana.
-Claro.- Marie subió las escaleras y el se quedó ahí. Miro por la ventana el cielo oscurecido.
Ya tenía 16 años y le importaba un bledo el mundo. Pero envidiaba a su madre por tener esperanza de nuevo en el, más aún a través de la niña de pelo rosa.
Mientras el… ¿De qué se aferraba? Apenas servía para fumar, las drogas realmente no le interesaban y el alcohol solo era divertido en las parrandas. No tenía oficio ni beneficio, sin hablar de la secundaria.
Por lo que, al llegar la medianoche no tenía nada sobre qué reflexionar.
¿Realmente era un idiota? Parecía que sí.
Se encaminó a su habitación y se vio inundado por los recuerdos.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- Cuatro meses después.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
En la ciudad ya había otras brisas. De aquellas que te avisan de cómo van las cosas. Que tan constantes son y como lidiamos con ellas.
El camino estaba por llenarse de hojas y los autos al pasar dejaban una leve estela de ellas en el aire.
El otoño estaba comenzando, por lo que Marie compró algo de ropa nueva a la niña de la que tanto se había encariñado esos meses. Mientras caminaba sonreía para sus adentros ante los pensamientos que le daba el paisaje.
Se había dado cuenta, mientras limpiaba con Crona su habitación que si bien tenía ropa para las estaciones del año, no era muy adecuado para una niña de su edad. Mucha de ella era roñosa, de color negro, café oscuro o verde y no variaban mucho entre sí en los diseños. Así, comenzó de a poco a comprarle nueva ropa, para que la pequeña se fuera acostumbrando también.
Entonces, ahora era el turno de la ropa de otoño por ser comprada. Cuando llegó a la casa a eso de las 1 el sábado, sorprendió a Crona en su habitación mientras hacía sus tareas de caligrafía
-No te preocupes Crona.- Exclamó al ver un poco de preocupación en su carita.- Estaba en oferta así que no gasté tanto como Renat siempre se queja.
La niña sonrió un poco, sonrojada por el gesto. Se escondió es su cuaderno mientras aprendía bien a escribir la letra "H".
-Haré el almuerzo en un momento. Luego podrás probarte tu nueva ropa.- Marie se acercó para darle un pequeño beso en la cabeza. Ella respondió con su sonrisa. Dejó la ropa en la cama mientras se sentaba para observar a la niña.- ¿Es la tarea?
-…Si. Es la letra ache.- Dijo levantando un poco la mirada. Echo un vistazo al cuaderno y luego a la rubia.- ¿E-está bien?
Marie sonrió mientras asentía. Le alegraba ver el progreso lento pero seguro de su pequeña. Había costado mucho adentrarla al salón de clases, además del cierto atraso que tenía, fue por el miedo casi inherente de la niña por entrar en contacto con la gente.
-¿Qué quieres para almorzar? En la alacena hay frijoles, pero también algo de crema. Podría hacer unos fideos con crema en un rato para que llenes tu barriga hambrienta chiquilina.-
-Me gustan los fideos.- Exclamó la pelirosa con felicidad. Pero su timidez volvió al rato después.- Solo…si está bien.
-Bien. En un rato más llamare para comer.- Se disponía a salir de la pieza cuando recordó un pequeño detalle.- Crona, dime… ¿Dónde está Renat? Se suponía cuidaría de ti mientras salía al turno de mañana.
-ah..eh..bueno…-Susurró la niña.
La mujer levantó su ceja y miro hacía la ventana con reproche. Bufó con fuerza y salió de ahí.
Bajando las escaleras rápidamente se acercó a la cocina y tomó el teléfono, discando a un bazar del que conocía bien el nombre.
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- Realmente no es tan difícil.
Ragnarok, el maken, observo con algo de curiosidad como el chiquillo le mostraba el movimiento adecuado para las teclas adecuadas del instrumento.
Si bien es cierto, tanto él como Soul no se llevaban para nada bien, se sentía algo identificado con el púber de 13 años que tocaba por las escaleras de la estación de metro. Hace un buen tiempo que lo venía escuchando y de a poco decidió acercarse a él.
Era una interesante relación comenzada con un empujón para quitarle algo de dinero.
-Pero te debió llevar años.
-No muchos la verdad. Me enseñaron desde pequeño.- Soul miró hacia otro lado con indiferencia, mientras se sentaba en las escaleras a contar el dinero.
-Maldito mocoso.- Dijo el maken mientras se acercaba a él.- Teniendo los recursos para unas clases de piano y vienes a mendigar.
Soul frunció el ceño.
-Cállate será mejor. No tienes idea de lo que hablas.
-Ouuuh…discúlpame Mozart.- El moreno rió con sorna, enfadando más al peliblanco.- No quería ofender tu gran "esfuerzo" por estar aquí. Niño mimado
El púber se paró para enfrentar al joven. Se le acercó con rapidez para darle un puñetazo, pero bastó con esquivar y tomar su brazo por detrás para detenerlo. Ragnarok empujó al menor con facilidad y se sentó en el suelo, observando cómo se sobaba el brazo.
-No pelees con mayores, niñito. Saldrás mal.
El otro solo miró hacia otro lado. Se levanto, tomo sus cosas y se fue de ahí. Ragnarok lo imitó tomando las escaleras, pero dobló para dirigirse donde Mosquito, caminando hacia el lado contrario de la vía por la que se fue Soul.
-¡Espera!- Escuchó el grito y se dio la vuelta. Vio la chaqueta del niño caer al suelo mientras por un callejón gritó- Ayud-!
Corrió rápidamente hacia el callejón y sorprendió a unos tipos sacándole el dinero al niño y uno de ellos intentaba meter el teclado en su mochila, sin éxito.
-¡Cabrones! – Pateó la cabeza del más cercano, quién amenazaba con una navaja la cara del peliblanco. Con una vara de metal cercana golpeó al que lo sostenía, al igual del que le sacaba el dinero, noqueándolo al instante. Sin embargo, al del teclado no lo alcanzó, corriendo a lo lejos.
-¡Mierda no! – Gritó Soul entre tosidas por el apretón en su cuello.- M-mi teclado!
-Que te compren otro tus papitos, niño.
-No, no!- Siguió gritando mientras se intentaba levantar. El joven pudo divisar que, además, tenía un golpe en la cabeza y seguramente uno en el estomago. Bufó enojado y lo empujó fuera del callejón con el resto de sus cosas.
Empezó a correr tras el otro tipo. Era un inútil gordo y seguramente lo alcanzaba pronto.
Corrió y pasó a través de una valla de metal rota que separaba al callejón de la calle e intentó encontrar al ladrón. No fue difícil pues por esas calles no transitaba mucha gente y a lo lejos lo vio.
El tipo iba muy tranquilo caminando, pensando seguramente lo seguro que estaba caminando con un teclado a rastras. No le cupo en la mochila, así que lo arrastró con el cable.
Escuchó un ruido extraño y antes de darse cuenta PAFF. Un golpe certero en el hombro. Cayó al suelo, adolorido y recibió otro más en el brazo. Ragnarok estaba realmente divertido.
Pero alguien detuvo su diversión. El brazo de una chica paralizo el suyo con una posición parecida las películas de artes marciales.
-Detente.- Dijo ella, algo molesta. Era morena y usaba un buzo de color crema, con una mochila en su hombro.- Ya lo atacaste. ¿Para qué más?
-Yo no sé quién te crees que eres, pero me estaba divirtiendo. Así que si no quieres salir lastimada…- Antes de darle otro golpe al tipo, la joven neutralizó su brazo y con un golpe certero de su pierna le quitó la vara. Lo miró con seriedad.
-Vi como le quitaba el teclado a un niño. Iba a detenerlo pero tú apareciste.
-Me vale mierda. Me voy.- Ragnarok tomó el teclado y se dispuso a ir donde Soul.
-Oye!- Gritó la morena. El la miró de reojo, esperando que la extraña chica hablara.-¿Eres de la escuela Shibusen, cierto? Te he visto por ahí.
-…Y..? Me colmas la paciencia.
-Vi como interceptaste al tipo. Buen movimiento.- Le alzo la mano, mientras suavizaba un poco la mirada.- Soy Nakatsukasa Tsubaki, co-capitana del club de kendo de la escuela. Además de eso entrenamos otro tipo de—Espera!
Ragnarok caminó rápidamente para alejarse de la chica esa. No le interesaba escuchar esas tonterías. Ella lo siguió, manteniendo su ritmo, mientras continuaba.
-Mira, tienes potencial. Somos muy pocos en el club así que podrías ser un buen miembro. ¿Qué te parece?
-Hablas mierda de toro gran parte del día ¿Cierto?
Tsubaki frunció el ceño molesta ante la grosería constante en su vocabulario. Pero decidió ignorarlo esta vez.
-Eres muy violento. Pero nos ayudarías mucho.- El joven camino aún más rápido.- Solo piénsalo eh?- El ya estaba corriendo.- ¡PIENSALO!
Los orbes azules de la joven vieron como se alejaba por el callejón el moreno. No pudo evitar mirar con extrañeza su propio acto instintivo de invitar al delincuente al club. Pero algo bueno debía tener si estaba pseudo-ayudando al niño del teclado ¿No?
De repente, su celular sonó dentro de su mochila. Lo sacó y al caminar hacia el paradero del bus contestó.
-¿Si, diga? Liz! No reconocí tu número ¿Por qué lo cambiaste? ¿De nuevo problemas con Justin? Buff.- Se sentó, esperando el bus frente al mapa de las vías de la ciudad.- Si, nos veremos a las 4. Te tengo algo interesante que contar.
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Chiquillas, no merezco sus reviews. Subiré capis de este y la otra historia esporádicamente este año más que nada por un sentido del deber con este compromiso.
Lamento demasiado la demora, pero desgraciadamente no tengo como darme a explicar.
Miyazawa
