COSTUMBRE.
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Por: Maeda Ai
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.:: Capítulo 4 ::.
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Apenas llegó a casa, Neal se dejó caer sobre el cómodo sofá. ¡Dios!, estaba agotado.
Los negocios estaban mejorando, pero aun había muchas cosas por hacer. Ser un hombre responsable y exitoso era muy pesado, realmente. Pero por ella, por ser digno de su esposa, por Candy. . .
* Lo hago con gusto. *
Susurró para sí, buscando con la mirada a su rubia mujer.
""Habrá tenido guardia nocturna.""
El Leagan torció la boca ante tal pensamiento.
Odiaba esas guardias pues no podía estar con ella, dormir juntos. . . hacerle el amor.
Convencido de que no compartiría el lecho con su esposa esa noche, grande fue su sorpresa al entrar a su habitación y encontrar a Candy sobre la cama. . . desnuda. Sus blancos dedos hundidos en su cálido sexo, profiriendo sutiles gemidos mientras su mano izquierda oprimía con frenesí uno de sus senos.
Sus mejillas sonrojadas, sus pezones duros por la excitación y sus rubios cabellos ligeramente alborotados, pero sueltos, cayendo sobre sus frágiles hombros. Toda su linda figura estaba bañada en sudor.
* ¡¿Can, Candy?!. *
El moreno la miraba sorprendido. Nunca, jamás la había visto así.
La rubia notó la presencia de su esposo; una linda sonrisa le adornó el rostro mientras dejaba de darse placer y se arrodillaba sobre la cama, mostrando su exquisito cuerpo, carente de toda prenda. Neal se relamió los labios y comenzó a sudar.
* Te esperaba!. * _Le dijo ella, dedicándole una de esas hermosas sonrisas que lo reconfortaban, pero la imagen frente suyo le quitaba el aliento._ * ¡Ven!. *
La voz de la rubia, más sutil y tierna, emergió en un susurro mientras le extendía una de sus delicadas manos.
* Te necesito!. *
Aquella fue casi una orden para el moreno, pues, presuroso, deshizo el nudo de su corbata, despojándose de esta y de la camisa, mostrando su torso.
Bastaron un par de pasos para estar junto a la mujer, estrechándola con ansiedad, aprisionándola entre sus brazos y besándola casi con desesperación, necesidad.
Las manos de ambos recorrieron el cuerpo del otro, reconociéndose, rememorando la textura de la piel. Más las pequeñas manos de la rubia fueron más allá; se posaron sobre los pantalones del muchacho, palpando sin más el bulto que ya se marcaba bajo estos.
* Candy, ¿qué?!. . . *
Neal rompió uno de los tantos besos que compartían ante la fuerte sorpresa de que su esposa tomase la iniciativa y lo tocase de esa manera.
* Shuu, tranquilo. * _Le decía ella, mirándolo fijamente y acariciándole la mejilla izquierda._ * Esta vez deja que sea yo quien te brinde placer. *
Apenas dijo esto, Candy reinició su tarea de deshacerse de los pantalones de su marido. Lo hizo con tal tranquilidad que el hombre se mordía el labio inferior y se moría de ansiedad.
A ella parecía gustarle torturarlo, pues lentamente, deslizó el zipper e introdujo una de sus suaves manos, acariciando el duro y erecto pene de su compañero, haciéndolo gemir roncamente. Candy lo besó mientras seguía haciendo magia con su mano.
Sus lenguas pronto comenzaron un juego propio, aumentando lujuria a la situación. Pero ambos necesitaban más, especialmente el moreno. Candy lo sabía bien, lo entendió al sentir como la virilidad de su marido crecía y se endurecía más ante su toque.
""Debe estar sufriendo.""
Pensaba ella, ligeramente divertida por la tortura que, sin querer, le estaba infringiendo a su compañero. Así que, decidida, la mujer tomó el borde de los pantalones, bajándolos junto con la ropa interior, hasta las rodillas de su dueño.
Arrodillada, admirando frente a ella la erguida espina del muchacho. Candy nunca supo explicar la atracción que aquel miembro viril ejercía sobre ella, pero igual ahora ya no importaba. Candy solo hizo lo que más deseaba en ese momento; acarició suavemente aquel pedazo de carne y luego lo llevó a su boca, succionando con placer.
* Ahh, Candy. . . Candy!. . . *
Neal no podía reprimir los gemidos de gozo. No era muy común que su esposa le hiciera ese tipo de "trabajos", quizá por ello adoraba cada vez que lo hacía.
La rubia pronto consiguió un ritmo enloquecedor en el que lamía la punta del pene y luego lo introducía cuanto podía en su boca, succionando, mientras sus manos amasaban los testículos que sostenían el dulce que en ese momento ella disfrutaba.
El chico la miraba fijamente, apretando los dientes para soportar el placer cada vez que ella succionaba la punta de su miembro, mientras él le acariciaba y le desordenaba el cabello, disfrutando la imagen de su linda esposa, atendiéndolo de aquella manera tan. . . dedicada y deliciosa.
Pero el moreno no pudo más contra aquel tortuoso deleite, así que, sin más, alejó su hombría de los desesperados labios de su compañera.
""¡Un poco más!.""
Pensaba la rubia, mientras estiraba los brazos, tratando de alcanzar el dulce que le estaban negando. Sin embargo, el muchacho ya tenía en mente algo más intenso y placentero.
Con la desesperación que le otorgaba la excitación a tope, Neal sujetó a la mujer con cierta brusquedad, recostándola sobre el lecho.
* Neal?!. *
* No puedo más, Candy. ¡Te necesito ahora, te necesito ya!. *
La voz del joven emergió ronca, delatando todo el deseo que de ella tenía.
Sin poder esperar más, el muchacho tomó su hombría y comenzó a frotar la punta de esta contra la delicada línea vaginal, como delineando el camino de amor que estaba por tomar.
* ¡ Neal !. *
La voz de su esposa le sonó tan dulce y ansiosa, que el heredero Leagan no pudo resistir más y de un solo empujón, clavó en ella la mitad de su pene.
* Aahh, Ssiii!. . . *
Candy se arqueó al sentirlo dentro suyo. Sentirse amoldada a él, tan llena de ese pedazo de carne viva. . .
""Caliente y grueso. . . duro!.""
¡ Dios !, de solo pensarlo la rubia se mojaba más, facilitando que la verga de su esposo se deslizara dentro de ella.
El joven permaneció quieto por un rato, pero la lujuria fue insoportable al sentir la humedad de la mujer. Así que, pocos instantes después, el moreno comenzó a agitar las caderas, adelante y atrás, embistiendo a la chica casi con demencia; retirando su virilidad sin sacarla por completo del mojado sexo, para luego, clavarse totalmente en ella con fuerza.
* Delicioso!. . . *
Susurró el muchacho, apretando los dientes en un intento por retener los roncos gemidos. Y es que la imagen de su esposa bajo su cuerpo era todo un deleite.
Sus redondos senos rebotando cada vez que él golpeaba su pelvis contra la de ella, su rostro matizado en rojo y lo mejor. . . el tenerla atrapada bajo su cuerpo, con las piernas totalmente separadas, entregándose a él sin condiciones y restregando su sexo contra el suyo, ya sin ningún tipo de vergüenza, sino todo lo contrario.
Candy estaba deseosa, necesitada realmente y rogando por más de aquel contacto; más del pene masculino que se zambullía en su interior para llenarla y calmar un poco todo el fuego de la pasión que la quemaba. . . o tal vez, el ser embestida una y otra vez solo incrementaba la excitación de la mujer.
* Ohh, Neal. . . más!. . . más!. . . *
La rubia se aferró a su esposo, cruzando sus brazos detrás del cuello del muchacho, y sus piernas alrededor de su cadera, impidiéndole sacar más de un tercio de esa deliciosa barra de carne. Aquello fue demasiado intenso para ambos.
La rubia no pudo más, el cosquilleo en su sexo le advertía que esto no duraría más. . . y así fue. . .
* Ahh, Ne, Neal!. . . aahhh!. . . *
La mujer no podía dejar de jadear ante el deliciosamente insoportable orgasmo resultado de las continuas embestidas de su marido.
Las contracciones del sexo femenino fueron intensas y por ello el moreno no pudo hacer nada para resistirlas. El Leagan tan solo pudo penetrar un par de veces más a su mujer, antes de arquearse y terminar rendido al éxtasis, llenando con abundante esperma la vagina de la rubia.
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Jadeos y dos respiraciones agitadas llenaron la habitación.
Tendidos en la cama, dos amantes con los cuerpos entrelazados se negaban a deshacer su unión. Se miraban fijamente, sonriéndose mientras compartían cortos besos.
* Eso fue. . . ¡maravilloso!. . . ya lo extrañaba. *
Decía Neal, acariciando la mejilla de su esposa.
* L-lo siento, yo. . . debí ser más comprensiva. . . por favor, ¡no peleemos más!. *
El joven sonrió al escucharla. Le había robado las palabras.
Salió lentamente de ella, disfrutando del roce entre sus sexos. La estrechó con suavidad, pero la mantuvo tan pegada a él, lo más que podía.
* ¡Te amo!. *
Le susurró, mirándola fijamente. Ella le sonrió con dulzura.
* Y yo a ti!. *
Neal sonrió lleno de felicidad. Era la primera vez que ella correspondía a sus palabras y le decía que lo amaba.
La llenó de cortos y efusivos besos, incapaz de ocultar su alegría.
Candy rió ante las caricias y los besos de su compañero, divertida con su reacción, pero igual feliz.
Ella quería a Neal, y mucho. Sabía muy bien que ya no podría vivir sin él, no importaba que no sintiera amor por él. Con tal de verlo feliz, una mentirita blanca. . . estaba bien.
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Sin finalizar.
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Este capítulo estuvo muy. . . intenso.
Sé que algunos consideran que es cruel que Candy le mienta a Neal, pero, hey. . . al menos no está sola ¬¬'. Y ni se imaginan lo que se viene. . . ja, ja, ja –risa maléfica-.
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Gracias por leerme. . .
Sayadiva64. Tienes razón. Candy debe dejar el recuerdo de Terry, pues es algo que ya no puede ser. Muchas gracias por leer el fanfic.
Priss. Es difícil hacer un lemon de Candy, por eso hay mucha miel de repente. La razón de que no pueda amar a Neal como a sus anteriores amores, es la razón por la que se quedó sola en el anime T_T.
Lucy-arch. Mucho picante, ojalá te guste. Las reflexiones ayudan un poco a la trama, aunque yo prefiero el lemon ^^.
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Este fanfiction fue escrito por MAEDA AI. Y es material de Fallen Angel.
Si llegan a encontrar una historia similar a esta (con los mismos diálogos y situaciones), o con el nombre de otro autor(a), será sin mi consentimiento y por tanto un engaño.
POR FAVOR, NO ROBEN MIS IDEAS Y/O FANFICTIONS.
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Totalizado el 08 de Noviembre de 2010.
La dama del Hentai: Maeda Ai.
Por razones de tiempo. . .
NO escribo:
Continuaciones de fanfictions.
Fanfictions a petición.
Crossovers.
— No presto mis Fanfictions. —
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