Aquí teneis nuevo capítulo. Ya me comentareis lo que os ha parecido.
Cap4
Sobre las ocho de la noche, Chibs llegó al complejo de apartamentos donde vivía Anne. Se trataba de un viejo edificio prefabricado de cuatro plantas y con la escalera de acceso exterior. Paró la motocicleta frente a la puerta de entrada y la llamó al móvil para avisarla de que ya había llegado. Unos minutos después, la vio salir de uno de los apartamentos de la segunda planta. Bajó rápidamente las escaleras y cruzó la pequeña zona común que lucía abandonada. Un par de bancos roñosos ocupados por cuatro adolescentes fumando y unos columpios que habían visto tiempos mejores, eran la parte más destacable del abandonado patio.
-"Ei"- le saludó, sonriente mientras abría la verja que separaba el complejo de apartamentos de la calle. Vestía unos tejanos desgastados y cazadora oscura, debajo de la cual se intuía una camisa ajustada azul claro. Nada llamativo, el cabello suelto, sin colgantes, ni pulseras, ni pendientes, incluso el maquillaje era bastante sutil. Su aspecto no era muy diferente de como estaba acostumbrado a verla, quizás un poco menos sport, ya que habitualmente llevaba unas deportivas all stars negras bastante gastadas y camisetas de algodón cuyos motivos iban de bandas de música hasta logos comerciales. En cierto modo eso le agradó, le parecía mas natural que las mujeres que se escondían bajo quilos de maquillaje y ropa de diseño.
-"Ei"- respondió él, tendiéndole el casco de repuesto. Ella se lo colocó mientras le daba la dirección de la pizzería.
-"Sé donde es."- Le indicó, había pasado por delante varias veces. Se montó en la Harley y con un gesto de su enguantada mano le indicó que hiciera lo mismo. Su aspecto tampoco era muy diferente al habitual, camisa oscura y tejanos limpios, sin olvidar su chaleco, e interiormente se alegro de que la pizzería fuera sólo un pequeño local y no un restaurante formal.
-"Preparada"- le dijo, antes de ponerse en movimiento, notando como la presión de las manos de Anne en su cintura incrementaba. Ella asintió, aunque él ya no la miraba, su atención dividida entre la calle ante ellos y el calor de sus manos.
El restaurante estaba a menos de cuatro manzanas del complejo de apartamentos, así que el viaje fue bastante breve. Se trataba de un pequeño local con apenas cinco mesas, cubiertas con desgastados manteles a cuadros blancos y rojos, que a Anne le recordaban a uno muy parecido que tenía su abuela. Quizás por eso ese lugar le gustase tanto. O quizás era por el acogedor trato de su dueño, un italiano alegre y algo gordito cuya vida estaba dedicada a su negocio.
Se sentaron en una de las mesas del fondo, cerca de la ventana. –"Servilletas de tela."- Observó Chibs, cogiendo una y mirándola extrañado.-"Creía que ya nadie las usaba."-Sólo recordaba haberlas usado en las celebraciones en casa de Clay y Gemma, estaba casi convencido que en el resto del mundo se usaban de papel.
-"Sí"- dijo ella, pasando la punta de los dedos sobre la suya. –"A mi me gustan. Tienen un aire familiar."- Dijo, en un tono que a Chibs le sonó algo nostálgico.
Uno de los camareros, se acercó a ellos y les tendió los menús, que básicamente consistían en un par de hojas plastificadas. Anne las descartó enseguida, había estado las veces suficientes como para conocerse la lista de platos al dedillo.
-"Ese es Tony"- le dijo a Chibs, señalando con el pulgar al camarero. –"Es el hijo del dueño. Enzo, allí junto al horno de piedra"- le señaló a un hombre bajito pero robusto –"es el pizzero y tío de Tony. Sofía, la madre de Tony, es la cocinera y Don es el dueño."- Terminó, señalando al sonriente italiano que bromeaba en la única mesa ocupada a parte de la suya.
-"Vaya, es como una pequeña mafia."- Comentó Chibs.
-"Uuu, no lo sabes bien."- Añadió ella bajando la voz –"Son como un centro de información. Lo saben todo sobre la gente del barrio."- Y sonrió, con lo que Chibs tuvo claro que en ocasiones anteriores las cenas de la chica habían sido amenizadas con suculentos chismorreos.
-"Vienes muy a menudo?"- Se interesó.
-"Todos los jueves. Ya te lo dije, es mi noche de pizza&mohitos."- Le respondió.
El sólo asintió. Cuando ella había usado esa expresión 'pizza&mohitos' en el taller, cuando le 'invitó', creía que se trataba de alguna rutina que compartía con alguien mas, pero allí, a parte de la familia que llevaba el local, no había nadie que la conociera.
-"Buona sera, signorina."- Interrumpió sus cavilaciones la grave voz del dueño de la pizzería. –"Cavaliere"- le saludó con un gesto de su cabeza, volviendo a centrar su atención en Anne.
-"Qué vas a querer hoy?"- Le dijo, con un marcado acento italiano. –"Oh! No me lo digas, déjame adivinar."- Le dijo, antes de que ella pudiera responderle. –"Pizza di formaggi e birra, certo?"-
Anne sólo sonrió y afirmó. –"Vienes cada jueves y siempre pides lo mismo."- La regañó amablemente antes de volverse hacia Chibs. –"Qué va a ser, señor?"-Este pidió una pizza barbacoa. –"Al menos hoy vienes acompañada."- Le dijo, antes de alejarse de ellos para pasar la comanda a la cocina.
-"Ese es Don"- le dijo Anne a Chibs, obviando el último comentario del italiano. –"Y sabes de que nombre es diminutivo?"- Él sólo alzó una ceja.
–"Donnatello."- Dijo, intentando no reír. –"Como la tortuga ninja!"-
-"A mi no me parece muy ninja."- Comentó el escocés, ganándose una carcajada de Anne. -"Volviendo al tema interesante. Vienes aquí sola?"-
Ella simplemente asintió. –"Tú vas al pub solo."- Se defendió.
-"Igual que tu."- Ella volvió a asentir. Chibs la miró interesado. No conocía mucha gente que saliera a cenar en solitario.
-"Me gusta venir y oírles hablar en italiano."- Le comentó. –"Es agradable. Más dulce que el inglés."- Añadió señalando a Sofía y su hijo que charlaban detrás de la barra.
A Chibs le pareció que ella volvía a sonar algo nostálgica, pero al mirarla de nuevo vio que sonreía como siempre.
-"Además, Tony a veces cena conmigo y me cuentas sus 'aventuras' en el instituto. Sabias que los institutos americanos realmente son como en las películas? Con los grupitos y los casilleros..."- comentó, cambiando de tema –"Siempre había creído que esas películas exageraban."-
Chibs sonrió –"A qué grupo pertenecerías tu?"-
-"Pff, no sé. A los patosos en gimnasia, quizás."- Rió ella.
Él la miró atentamente unos segundos. A qué grupo pertenecería una veinteañera española que había llegado a Charming casi por casualidad y le gustaba ir a pubs y pizzerías sola... quizás al grupo de los inadaptados? No, desechó esa idea, no parecía tener problemas para relacionarse con la gente. Una idea cruzó su mente. Habría sido del grupo de los populares? Una animadora caída en desgracia? Tenía las maneras de una persona acostumbrada a tratar con la gente, sin embargo estaba en una ciudad a kilómetros de su hogar, sola. Era un exilio voluntario o forzado? Fue la siguiente pregunta que le vino a la mente. Las pizzas llegaron justo entonces, desconcentrándole por el momento.
-"Y a qué grupo pertenecerías tú?"- Le preguntó ella, mientras cortaba una porción de su pizza.
-"Mmm"- comenzó él –"Creo que está bastante claro."- Dijo, señalando su chaleco.
-"Vamos? Esto viene de tan lejos?"- Se interesó ella por su afición a las motos.
Él solo se encogió de hombros. –"Siempre me han gustado."-
-"Bueno, y ahora qué?"- Preguntó Chibs, una vez fuera del pequeño restaurante italiano, mientras se daba un par de golpecitos en la panza. Esa pizza había estado de muerte. Tomó nota mental de volver por allí.
-"Hay un bar cubano un par de calles más abajo."- Le dijo Anne.
Chibs hizo una mueca. –"Qué?"- preguntó ella.
-"No será uno de esos sitios de bailar."- Comentó él, mostrando desagrado ante esa idea.
Anne sonrió. –"No, es solo un bar."-
-"Pero la gente no baila, verdad?"- insistió. Tenía una reputación que mantener. No podía dejarse ver en un sitio así. Si se enteraban en el club las bromas no terminarían nunca.
-"Tranquilo, grandullón."- le dijo dándole un golpecito en el brazo –"nadie te va a obligar a hacer nada que no quieras."- añadió en tono juguetón.
Chibs la miró entre divertido y enojado por haber dejado que ella viera su incomodidad tan fácilmente.
–"Es sólo un bar, vale? La gente se sienta, charla, bebe..."-
-"Creo que sé lo que es un bar. Gracias."- La cortó, a la vez que le ponía el casco que había traído para ella, acercándose más de lo necesario, sus manos rozando su barbilla al abrocharlo. Anne se quedó inmóvil, algo sorprendida, y cuando él se apartó, se dio cuenta de que había contenido la respiración. Pasó los dedos por su barbilla, justo donde él le había tocado y se le erizó el vello de la nuca. Eso no era buena señal!
Chibs se subió a la moto mientras se ponía los guantes, intentando no pensar en el motivo que le había llevado a acercarse tanto. Cuando Anne se montó tras él, por primera vez sin necesidad de que él se lo indicara, y se cogió a su cintura, por fin tomó una decisión.
Las mujeres ajenas al club sólo le habían traído problemas. Pensó, poniendo la motocicleta en marcha. Quizás no tenia buen ojo al elegirlas o quizás eran ellas las que lo elegían a él. El caso es que todas, sin excepción y habían sido unas cuantas, le habían metido en líos. Desde peleas con ex chulos furiosos a problemas con la ley por esconder a una fugitiva (que iba a saber él que la chica había matado a hachazos a su padre enfermo... con lo cariñosa que le parecía a él). Lo que había provocado dos cosas: 1. Que dejara de interesarse por las mujeres ajenas al club. 2. Que se ganara una reputación entre sus compañeros, según la cual, mujer con la que se involucraba, mujer que lo iba a meter en un lió serio.
Pero quizás Anne valiera la pena. De todas maneras, por que motivos se exilia una animadora? Sus motivos para ello no debían ser peores que los de la fraticida, y Anne le gustaba bastante más.
Tal y como ella le había indicado, a un par de calles de la pizzería, había un pequeño local con un letrero con grandes letras de colores. Mundo Latino. Se llamaba. Los grandes ventanales estaban pintados con coloridos motivos cubanos no dejando ver el interior. Cuando la puerta se abrió y salió un grupo de personas, del local les llegó el sonido de muchas conversaciones mezcladas con música latina.
Chibs aparcó la motocicleta cerca de la entrada, reparando en dos Harleys al otro lado de la calle. Eso le sorprendió. Se acercó un poco para verificar sus sospechas. Pertenecían a los Mayas. Se preguntó que harían en Charming. Si estaban traficando o haciendo algún tipo de trato en el local, no tendría más remedio que intervenir o llamar a sus compañeros, según la situación.
-"Ocurre algo?"- Le preguntó Anne, acercándose a el.
-"No nada."- Le sonrió, poniendo una mano en su espalda y guiándola hacia la entrada del bar. Anne se volvió para mirar las motos. No entendía que le había parecido tan interesante a Chibs de ellas, pero no se le había escapado su expresión de preocupación, que ahora ya había borrado de su cara.
-"Prefieres ir a otro sitio?"- Le preguntó, antes de entrar.
-"No."- Sonrió, como si no pasara nada. Quería saber, qué hacían los Mayas en territorio SOA.
Entraron en el bar, una amplia sala llena de mesas y sofás, muchos de ellos ocupados ya. Los clientes eran la mayoría cubanos, aunque había latinos de otras procedencias y algún que otro foráneo. Chibs buscó con la vista a los Mayas, mientras seguía a Anne hacia la barra. Los vio en uno de los sofás del fondo del local, sentados con dos expanpanantes morenas.
Anne se sentó en la barra y él se colocó de manera que nada obstaculizase la visión. Ante el cambio en el comportamiento de Chibs, ella se volvió para ver que era lo que llamaba tanto su atención. Se trataba de dos chicos jóvenes que hacían algo más que charlar con dos muchachas. Fue cuando uno de ellos se inclinó para coger su bebida, que vio el chaleco. Mayas. Se leía en su espalda. Miro a Chibs de nuevo, éste seguía con la vista fija en los moteros. Quizás las historias que había oído sobre las peleas entre bandas y el control por el territorio de Charming eran ciertas después de todo.
-"Mejor vamos a otro sitio."- Le dijo a Chibs, poniéndose en pie.
Ésto llamó su atención e hizo que volviera su vista hacia ella. Anne parecía preocupada, su reacción ante los Mayas no había sido muy sutil que digamos y seguramente la había asustado. Soltó el aire lentamente antes de mirarla serio.
-"No deberían estar aquí."- Le dijo. –"Su territorio es Oakland."- Añadió a modo de explicación.
-"Quizás las chicas son de Charming."- Intentó calmar el ambiente Anne.
-"Entonces, que se consigan sus propias chicas."- Respondió él, algo brusco.
-"Vaya, que posesivo."- Rió Anne, ignorando el tono de Chibs.
Este sonrió levemente al darse cuenta del esfuerzo de la chica por intentar recuperar el buen ambiente que había entre ellos antes de llegar al bar. Eran situaciones como esa las que hacía que las mujeres que no formaban parte del mundillo del club prefirieran alejarse de él. En cambio ahí estaba su animadora exiliada, sonriéndole, fingiendo que nada pasaba. Intentó seguirle el juego.
-"Qué vas a querer?"- Le preguntó.
-"Un mojito, por supuesto."- Respondió ella.
Llamó al camarero y pidió un mojito y una cerveza para él.
-"Vaya"- se quejó Anne –"El mojito es la especialidad de la casa!"- Le regañó.
Chibs le dedicó media sonrisa. –"Yo sólo bebo cerveza, o whisky en caso de necesitar algo mas fuerte."- Le informó.
-"A veces es necesario salirse un poco de la rutina."- Le increpó.
-"Dijo la que se come una pizza de quesos cada jueves."-
Anne sonrió alzando una mano a modo de derrota. –"No puedo rebatir eso. Me encanta esa pizza, para que cambiarla."-
-"Lo mismo me ocurre a mi con la cerveza."- Le indicó él, a la vez que el camarero les servia sus bebidas.
Siguieron charlando unos minutos más, pero con cada movimiento de los Mayas, sus ojos se iban hacia ellos para verificar lo que hacían. Anne era perfectamente consciente de ello, pero no decía nada. Chibs no sabía que le sorprendía más, ver a esos Mayas ligando despreocupadamente en territorio SOA o que Anne hubiera elegido ignorar el asunto.
Finalmente, decidiendo que le estaban fastidiando la noche y que si querían ligar se largaran a su ciudad, aprovechó que uno de ellos se acababa de levantar y se dirigía al servicio, para excusarse de Anne y hacer lo mismo.
-"Ei"- le dijo, al muchacho, apoyándose contra la puerta y tapándole la única salida. Debía ser de nueva hornada, no parecía tener más de veinte años.
Éste le miró algo chulito al principio, hasta que sus ojos se pararon en el chaleco del escocés, reconociéndolo. Sus movimientos se volvieron más nerviosos. Estaba solo en el pequeño aseo masculino, en pleno Charming, con un tipo de samcro que le sacaba dos cabezas.
Chibs vio el miedo reflejado en sus ojos y rió. Se acercó a él, empujándole contra la pared y acorralándole.
-"Tienes suerte de que esté ocupado o tu amiguito y tú os irías directos al hospital."- Le susurró en tono peligroso. –"Así que esto es lo que vas a hacer."- Siguió, sin perder el contacto visual. –"Saldrás del baño, le dirás a tu colega que es hora de retirarse y os largareis sin armar escándalo. Está claro?"-
El muchacho asintió. –"Bien, y no volváis por aquí o la próxima vez, tu mama tendrá que ir a reconocerte a la morgue."- De un zarpazo lo tiró hacia la puerta de salida, el maya ni siquiera se volvió, salio del aseo con la cara pálida y, medio minutos después su compañero y él abandonaban el local, y a las dos morenitas.
Anne les vio salir con prisas, hablando rápidamente entre ellos, sus caras pálidas y sus ojos mirando por encima de sus hombros cada dos pasos para verificar que nadie les seguía. Qué había pasado? Se volvió hacia donde miraban los chicos y vio salir a Chibs del aseo. Este se dirigió hacia ella, ajeno a los muchachos, sin mirarles ni una vez. Ella le observó mientras se sentaba y tomaba un trago de su cerveza, intentando descifrar en sus movimientos lo que había pasado con esos chicos.
-"Si te quieres ir, lo entenderé."- Dijo él, sin mirarla, consciente del escrutinio al que estaba siendo sometido.
-"Yo.. Em..."- empezó ella, sin saber muy bien que decir. Él la miró, serio. Y ella, por primera vez, vio el motivo por el que los muchachos se habían ido de esa manera. Era una mirada de advertencia, sus oscuros ojos la advertían del peligro oculto tras ellos. Pero había algo más... y sintió la necesidad de saber qué era. -"Creo que necesito otro?"- Le sonrio mientras le mostraba su vaso vacío.
La expresión de Chibs se relajó, por un instante había creído que ella realmente se iría.
Le pidió otra copa mientras le comentaba que sólo les había pedido 'amablemente' que se fueran. Ella asintió y dando un sorbo a su nuevo mojito, decidió cambiar de tema.
Pasaron la siguiente media hora charlando amigablemente de temas inocentes. Ninguno nombró a los mayas ni al club. El ambiente entre ellos fue relajándose y poco después el hindi ende con los dos latinos parecía olvidado.
A diferencia que en el restaurante, allí si que conocían a Anne. En un par de ocasiones, fueron interrumpidos por varias personas que la saludaban al pasar hacia sus mesas. Sin embargo, la tercera interrupción fue un tanto especial. Un hombre joven, alto y moreno, sentado en una de las mesas cercanas a la entrada, la miraba desde hacia rato. Anne, casi de espaldas a él, no se había percatado de la situación, al contrario que Chibs, que lo empezaba a encontrar algo irritante. De todas maneras, no estaba en el club, donde le hubiera quitado las ganas de mirar de un buen golpe en la mandíbula, así que se había limitado a echarle un par de miradas, esperando que el tipo captara la amenaza.
Cosa que no pasó, ya que, minutos después, el hombre se acercó sonriente a Anne. La saludó cariñosamente poniendo una mano en su espalda e ignorando completamente a Chibs.
-"Ei!"- Dijo Anne, sonriendo al verle, poniéndose en pie de un saltito y dándole un beso en cada mejilla. Intercambiaron unas cuantas frases, todas ellas dichas en español.
Chibs apenas conocía el idioma, así que no pudo entender prácticamente nada de lo que decían. Aunque, para él, aún sin comprender una palabra, las intenciones del moreno estaban claras. Si lo pensaba fríamente, tenía que admitir, que hacían buena pareja. Debía ser unos pocos años mayor que ella, parecía educado y de buena familia. Si se comparaba con él, tenía las de perder. Sin contar con que él debía de sacarle casi quince años a Anne. Qué narices estaba haciendo allí? Qué estaba haciendo ella? Unos minutos después, el hombre volvió a su mesa, sin mirar a Chibs una sola vez.
-"Perdona, de qué estábamos hablando?"- le preguntó, volviendo a centrar su atención en él.
Chibs alzó una ceja, qué importaba de lo que hubieran estado hablando. Lo que él quería saber era... –"Quién era ese?"- Preguntó, señalando con la cabeza hacia la mesa donde el moreno charlaba con un pequeño grupo.
-"Oh!"- Cayó Anne en la cuenta de que no los había presentado. "-Es Diego, viene mucho por aquí."-
Ya, pensó Chibs, eso ya se le había ocurrido.
-"Parece que os conocéis bastante bien."- Comentó y esperó a ver su reacción.
-"No creas"- se encogió de hombros ella –"sólo de verlo por el bar."-
Chibs se inclinó un poco hacia ella y, con mirada suspicaz, preguntó. –"Y qué hay de los besos?"-
Ella le miró un par de segundos antes de comprender su pregunta. "-Ah!"- sonrió, al fin. –"En España se saluda dando dos besos."- Le respondió, quitándole importancia al asunto.
Nota mental de Chibs, ir a España en sus próximas vacaciones. Volviendo al tema... –"Pues a mi no me los has dado."-
Ella sonrió. –"No eres español."-
Él le devolvió la sonrisa. –"Él tampoco."-
Anne le miró sorprendida. –"Bueno, no lo es... no entiendo que..."-
-"Entonces… no me los vas a dar?"- La cortó Chibs, provocando que ahora Anne le mirara entre sorprendida y extrañada.
Él esperó en silencio, todavía un poco inclinado hacia ella, hasta que finalmente Anne rió. –"Puede que más tarde."- Y tomó un largo trago de su copa sólo por mantenerse ocupada en algo.
-"Te tomo la palabra."- Fue la respuesta que obtuvo, lo que provocó que volviera a tener esa extraña sensación que ya experimentó cuando Chibs le dijo que 'se cobraría los favores'. Aún no tenia claro si había sido un comentario irónico o una amenaza. Decidió beber un trago más para ayudarla a pasar ese momento también.
Chibs, por el bien de ambos, cambió de tema. Y ella se lo agradeció participando animadamente en la conversación. Al igual que había pasado con los mayas antes, no hicieron ningún comentario más sobre Diego. Pero el susodicho no respetó el pacto no hablado entre Anne y Chibs, y poco después volvió a acercarse a ellos. Lo que al escocés no le hizo mucha gracia, aun así, no dijo nada, esperó pacientemente que se fuera, sin perder las manos del chico de vista que de nuevo, estaban demasiado cerca de Anne.
La única vez que sus ojos se encontraron, Chibs le advirtió con la mirada que no iba a tolerar mas interrupciones. A lo que el hombre respondió con una leve sonrisa que mostraba sus blancos y alineados dientes, resultado de años de cara ortodoncia.
Cuando finalmente se fue, Chibs le siguió con la vista mientras su cara mostraba una expresión mezcla desprecio y burla.
-"Qué ocurre?"- Le preguntó Anne, quien se había dado cuenta.
-"Eso"- dijo, señalando con una mano hacia Diego –"Ha sido un movimiento un tanto desesperado por su parte."- Comentó.
Ella le observó sin acabar de seguirle.
-"Tienes al tipo claramente colgadito por ti"-. Le explicó el escocés. –"Y no le hace ninguna gracia que estés aquí conmigo."-
Ahora Anne le miraba incrédula. –"Ya, seguro."- Sonrió, creyendo que le estaba tomando el pelo.
Él sonrió a su vez. –"Es cierto. No me crees, eh?"- Le dijo, al ver que su expresión de incredulidad seguía en su rostro. –"Esto es lo que se consigue con su técnica de marear la perdiz."- Añadió, señalándola a ella. –"Que la chica crea que no te interesa."-
-"Es que no le intereso"- rió Anne, que seguía sin creerle.
-"Quieres que vayamos a preguntarle?"- Preguntó, poniéndose en pie.
-"No!"- Respondió ella entre risas, cogiéndolo por el brazo y obligándole a sentarse de nuevo.
Chibs le sonrió y volvió su vista hacia Diego, quien les miraba curioso. La expresión del escocés se endureció un poco. –"No me gustan esa clase de tipos. Van por ahí con sus palabras bonitas y vacías, manipulando a la gente para conseguir lo que quieren. Fardando cuando las cosas les van bien y escondiéndose cuando van mal."- Se volvió para mirarla, inclinándose un poco hacia ella. –"Un hombre de verdad no se comporta así."-
Anne le observó detenidamente. Su expresión se había suavizado al mirarla a ella, pero aún quedaban muestras del poco agrado que sentía por Diego. Pero había algo más, algo en la mirada de Chibs la obligó a preguntar: -"Y cómo se comporta?"-
Él apoyó un brazo en la barra y se acercó un poco más a ella. –"Un hombre de verdad, cuando ve algo que quiere, lo coge."-
Anne, atrapada como había estado en sus oscuros ojos, no fue consciente de lo cerca que estaba hasta que sintió una mano en su mejilla. Con un movimiento firme pero delicado, la acercó a él hasta que sus labios se encontraron a apenas unos milímetros. La intención de Chibs era esperar, darle tiempo por si se había excedido y ella prefería apartarse, pero al sentir su calido aliento en su piel, no pudo evitar lanzarse bruscamente sobre sus labios, acariciándolos con los suyos.
Estaba disfrutando de la sensación cuando se dio cuenta de que ella no le respondía. Paró de golpe y se alejó un par de centímetros para poder observarla. La expresión de Anne era completamente neutral, con los ojos cerrados, contenía el aliento. Estaba rígida, en la misma posición que él la había dejado. Su mano empezó a deslizarse de su mejilla y su cuerpo a retirarse de nuevo hacia su taburete, alejándose de ella.
Al notar que perdía el contacto, Anne reaccionó. Cada centímetro que el retrocedía, ella lo ganaba. Y cuando la fuga de Chibs quedó bloqueada al topar con el taburete, ella siguió acercándose, lentamente, hasta que sus cuerpos chocaron. Sus ojos se abrieron levemente un segundo para localizar su destino, antes de colocar sus manos sobre el pecho de Chibs y avanzar la poca distancia que los separaba.
A diferencia del beso de Chibs, el de ella fue más suave. Sus labios acariciaron tiernos y lentos los del escocés unos segundos, hasta que, centrando su atención en el labio inferior, lo mordió.
Chibs inhaló aire. La había dejado hacer, pero ya no iba a contenerse más. Con una mano en su espalda y otra enredada entre sus cabellos, la acercó a él fuertemente, obligándola a amoldarse a su cuerpo y tomando el control del beso. Brusco e intenso. Pero esa vez ella no se quedó quieta, demostrándole que besos tiernos no eran los únicos que sabia dar.
-"Creo que tienes razón, esta técnica me gusta mas."- Susurró Anne.
-"Ya lo sé."- Sonrió Chibs, uniendo sus labios de nuevo.
Sus manos recorrieron su espalda, ansiosas por llegar a zonas menos aptas para un lugar público, mientras sentía su pequeño cuerpo contra el suyo. Inesperadamente, su móvil empezó a vibrar en su cazadora. Exasperado, se separó de ella lo justo para sacarlo del bolsillo, observó el número que le llamaba y exhaló aire, molesto, al reconocerlo. Era una llamada que no podía ignorar.
La miró, sin terminar de creerse su mala suerte, y le indicó que salía fuera un minuto. Ella solo asintió, apoyándose en su taburete.
-"Ni te muevas ni cambies de idea"- le ordenó bromeando, antes de salir del local.
Anne le observó irse y suspiró. Qué estaba haciendo? Tomó un trago de su olvidado mojito mientras buscaba una respuesta a esa pregunta. Estaba claro que le gustaba y también estaba claro que era peligroso, por muy agradable que hubiera sido con ella. El incidente con los mayas lo había dejado bastante claro. Lamentablemente, eso aún hacía que le gustara más.
La puerta se abrió, para dejar salir a una pareja, y le vio, apoyado contra la farola cercana escuchando atento a quien estuviera al otro lado del teléfono.
Jax le llamaba para informarle de que habían visto arios traficando en la ciudad, Tig, Bobby y él iban a echar un vistazo. Quería avisarle de que estuviera atento y preparado por si el tema se torcía y necesitaban ayuda.
Colgó, algo agradecido de que, por el momento, ellos tres se bastasen. Entró de nuevo al bar y puso un brazo sobre Anne al llegar hasta ella. Por donde íbamos, le sonrió pícaramente, alzando una ceja. Al mirarla se dio cuenta que algo había cambiado. Anne le miraba entre dubitativa y preocupada.
Se apartó un poco, sin dejar de observarla, maldiciendo la mala coordinación de la llamada telefónica. Tomó un trago de su cerveza mientras esperaba que ella dijera algo.
-"Em..."- empezó al fin –"Hay algo que siempre se me olvida preguntar…"- dijo, sonriendo tímidamente –"…y, no entiendo muy bien el motivo, pero vosotros nunca lo decís con claridad."- Él sólo alzó una ceja, instándola a hacer su pregunta. –"Em... No estarás casado, verdad?"- Preguntó al fin.
Chibs rió. Así que era eso. Posiblemente había pensado que su huida al exterior para responder a la llamada se debía a una esposa celosa esperándole en casa. –"No, nada de eso."-
Pero su respuesta no la tranquilizó. –"Novia?"- Él negó con la cabeza, aún sonriente. –"Novio?"- Ahora la miró inquisitivo, alzando ambas cejas con sorpresa. Qué parte de su comportamiento la había llevado a pensar eso?
Ella alzó las manos en señal de paz, una ligera sonrisa volviendo a sus labios. –"Tenía que asegurarme"- comentó, quitándole importancia al asunto.
-"Sólo era un compañero del club"- comentó él –"Guardando el móvil en su bolsillo –"Nada importante."- Añadió, tomándola de la mano y acercándola de nuevo a él, su atención volviendo a centrarse en sus labios.
Un par de minutos después, y las manos de Chibs, irremediablemente, habían encontrado el camino hacia la suave piel de su espalda, bajo la camisa. El calor que desprendía su cuerpo, la suave piel que descubría con sus manos y sus labios que apenas se habían separado de los suyos, le estaban volviendo loco. Notaba como empezaba a perder el control de sus acciones.
-"Vamos a un lugar más tranquilo."- Consiguió susurrar con la poca voluntad que le quedaba.
Ella se retiró un poco para mirarle, mejillas sonrosadas, y asintió una vez, separándose de él y recogiendo sus cosas torpemente.
Llegaron al apartamento de Anne en menos de diez minutos, subieron las escaleras en silencio y, aún no se había cerrado la puerta tras ellos, Chibs ya tenía a Anne acorralada contra la pared. Las llaves y el bolso cayeron al suelo, olvidados, mientras encontraba un mejor uso para sus manos. Ayudando al escocés a deshacerse de la cazadora y atrayéndolo hacia ella, despues.
Chibs, por su parte, no había dudado dos veces en apartar del medio la camisa que le separaba de su suave piel. La había desabotonado con manos seguras y deslizado por sus brazos, satisfecho con la nueva vista que tenía de su cuerpo. Sus labios habían seguido a sus manos, deslizándose por su cuello y pecho, besando y mordiendo. Anne, entre suspiros, había conseguido colar sus manos bajo la camiseta interior de Chibs. Éste se separó un segundo para mirarla mejor y sonrió. La tenía donde quería, pensó, antes de besarla bruscamente y apresarla con fuerza entre su cuerpo y la pared.
-"Chibs"- la escuchó decir su nombre un par de veces y sonrió para si mientras descendía por su cuello.
-"Chibs"- la escuchó de nuevo, pero esta vez notó que le empujaba levemente. Alzó la vista y ella le señaló con la cabeza hacia su cazadora. Se volvió, sin soltarla ni separarse de ella, y vio que la prenda vibraba. El teléfono.
No podía ser que tuviera tan mala suerte, pensó, mientras enterraba su cara entre el cabello de ella. Respiró hondo un par de veces, intentando calmarse y finalmente la soltó. Recogió la cazadora y descolgó el teléfono.
Era Jax, el tema con los arios se había torcido. Le necesitaban en el club, ya. Había sido la corta y directa conversación. Chibs colgó, maldiciendo su mala suerte por décima vez, y se volvió hacia Anne con miraba derrotada.
-"Creía que le habías dicho a tu mujer que no molestara mas."- Dijo ella, intentando animarle un poco. No sabía de que iba la conversación, pero por su expresión supo que no era nada bueno.
Él medio sonrió. –"Por lo visto, no he sido lo suficientemente claro."- Respondió, siguiendo su broma, a la vez que se acercaba a ella y la besaba.
Tenía que haber sido un rápido beso de despedida, pero al sentirla entre sus brazos de nuevo, decidió demorarse un poco. Ella volvió a colar sus manos bajo su camiseta, las suyas acariciando su espalda una última vez y, volviendo a maldecir su suerte, rompió el beso.
-"Tengo que irme"- le susurró, sin llegar a separarse de ella.
Anne asintió y observó en los reflejos de sus ojos, el claro dilema al que se enfrentaba. No quería irse, pero tampoco podía quedarse. Decidió ayudarle en su decisión, apretando su cuerpo contra el suyo con fuerza y volviendo a besarle.
Él no se hizo rogar y la besó de nuevo, labios, cuello, clavícula... pero sabía que tenía que irse. –"No puedo creer que vaya a hacer esto"- le oyó murmurar para si mismo a la vez que se separaba de ella, está vez definitivamente.
Se arregló la ropa, y se puso la cazadora y el chaleco sin mirarla, no estaba muy seguro de su fuerza de voluntad y tampoco quería darle opción a ella de propinarle un beso como el de hacia unos minutos o sabía que estaría perdido y no saldría de esa casa hasta el amanecer. Avanzó hacia la puerta y, una vez la abrió, se permitió volver la vista hacia ella.
Ella le observaba apoyada de lado contra la pared, seguía sin la camisa, cabello revuelto y su mirada le pedía que se quedara. –"No puedo creer que me esté marchando"- volvió a murmurar Chibs.
-"Más vale que recuerdes donde nos hemos quedado"- le dijo –"Porque la próxima vez no tendrás tanta suerte."- Añadió, alzando su móvil, para hacerla comprender que no habría otra llamada telefónica que la fuera a librar de él.
Ella alzó una ceja. –"Si quieres volver a este punto"- dijo, dando un par de insinuantes pasos hacia él –"Tendrás que ganártelo de nuevo. Aquí no se guarda el turno."- Añadió con media sonrisa.
Chibs sonrió, repasando su figura con sus ojos. –"Eres buena"- le dijo –"Pero la próxima vez no te libras, amor."- Añadió, aceptando su desafío. Anne le sonrió antes de que cerrara la puerta tras él.
Chibs esperaba que el tema con los arios no les llevara mucho tiempo, con un poco de suerte, no terminarían muy tarde y podría volver con ella. Pero cuando llegó al club y le pusieron al corriente de lo que ocurría, supo que su noche había finalizado. Tenían motivos para creer que los arios y los mayas se habían aliado para acabar con los SOA. En una rápida reunión, se decidieron las siguientes acciones de samcro y, todas ellas, iban a mantenerle ocupado.
Gracias Sango-chan por tus comentarios.
La acción llegará en el siguiente capitulo.
