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The Hope

Capcher IV: Convención de Video-Juegos.

Con un pequeño movimiento, él saltó de la cama. Somnolienta pero animadamente. Hoy sería el día que tanto esperaba después de un mes; el día en el cuál compraría todo lo que sus ahorros alcanzaran, acumulados por casi todo un año. No esperaba para ésa tarde. Aún en calcetines, la parte inferior de su ropa-interior y un camisón rasgado, pasó a la pequeña mesa de noche. Y entre la basura acumulada en ella, logró encontrar su celular. Marcó con rapidez el número de su mejor amiga, sólo logrando oír la bocina.

Gruñó. No tenía más opción que pasar a la ducha.

~ O ~

Directamente traídos desde Japón. Pensó en gozo el oji-castaño, con gotas aún cayendo de su melena azabache. Un gruñido de emoción atravesó sus labios, sosteniendo el traje entre sus letales manos que no eran controladas ahora por la alegría que despedía su mente. Sin pensarlo dos veces, se colocó la ropa. Listo para bajar cuando acabara, a comer.

Una blusa blanca, un chaleco negro con una V en el centro de color amarillo. Un pantalón de mesquilla. Un par de tenis azules con una franja blanca en la atadura de ambas cintas; su madre le había dicho toda su vida en el mundo de los video-juegos que era la replica exacta de Satoshi Tajiri.

Después de comer la deliciosa comida de su madre, Delia Ketchum, pasó a la puerta de donde había amenado el escandaloso ruido del timbre. Aún con poca comida corriendo en la comisura de sus labios, divisó la pareja de un par de coordinadores.

Vestidos perfectamente como sus personajes favoritos: Shuu LaurRosse y Haruka Maple.

Ése chico si que tenía suerte. Pensó por millonésima vez en su joven vida de dieciséis años, Ash Ketchum. Que soltó con aburrimiento de su boca un gruñido y el pedazo de pan tostado con mermelada que aún tenía entre sus dientes. Cuánto le molestaba que lo interrumpieran en sus gloriosos momentos de comida.

-Ya era hora de que llegaran, tortolitos.-Se quejó pasando a sentarse en el sofá de la sala principal. Tumbándose en él, fulminado a la pareja, repasando los canales de la Televisión.

May rió tras ver la mirada de su novio, Drew. Que arqueó una ceja para indicarle que lo hiciera, todo para que el azabache no se enojara con ellos dos por un par de minutos de retrazo. Una carcajada como la canción de un ángel atravesó su garganta.

-¿No crees que me veo linda, Ash?-Le cuestionó con la voz inocente que pretendía, y lograba, para cautivarlo y obtener otra vez su perdón.

El moreno gruñó por enésima vez en el día. No podía soportar el peso de esa pregunta, jamás…

~ O ~

Frente a ellos, una conmoción y tumultos de gente peleando por ser el primero en entrar, se visualizaban la entrada de el local. Un lugar rentado para todos los fans de los videojuegos, principalmente traídos e inventados en Japón. Una empresa tan grande que era conocida por todo el mundo. Ash, por su parte, sólo se interesaba en uno: Pokémon.

-A Pikachu le gustaría ver esto.-Comentó en un susurro casi audible, el moreno. La replica exacta de Satoshi, el iluso en el amor y maestro de los Pokémon.

-Qué ironía. Ponerle a su hámster Pikachu.-Se burló entre dientes aguantando una carcajada, el peli-verde, Drew. La copia exacta del atractivo coordinador de la serie, Shuu LaurRosse. Novio de la castaña.

-Cállate, que ponerle a una rosa, sembrada en un florero sobre el respaldo de tu cama, Roselia, no lo supera mucho.-Lo cortó la zafiro. Que interpretaba a la coordinadora, Haruka Maple. El chico, perfectamente burlado, terminó por optar a callarse. Sólo porque, esta vez, ella tenía razón. No lograba ser como el burlón LaurRose que debería ser. Juntos, entraron a la convención.

~ O ~

-¡May, May, May!-Gritó Ash corriendo hacia ella, abriéndose entre la gente que compraban como desquiciados todo lo que sus ojos alcanzaban ver. Sosteniendo algo entre sus manos fornidas, Ash restregó el papel en la cara de la pálida Balance.

-¡Qué me llames Haruka!-Reprochó la castaña, sin prestarle atención al folleto que yacía casi roto en las palmas de el Ketchum. Lo único que captó su vista fue la palabra resaltada en colores extravagantes: Pokémon´s Shippings.

-¡Oí que hay un concurso de disfraces, elegirán a la pareja más famosa y botada de Pokémon!-Comentó en un grito u o chillido ahogado, tras sus labios.

-¿Y?-Cuestionó, pagando lo que le debía al señor de la pequeña tienda de Pins. Ocultando la imagen que poseía el pequeño objeto, en el bolsillo de la blusa naranja de su cosplay. Una de su pareja favorita; RespectShipping.

Ash resopló y tronó la lengua…

-¡Vamos, será divertido!-Tras el grito de emoción, jaló de el débil y frágil cuerpo de May. O como ahora se llamaba, Haruka. La princesa de Hoenn.

~ O ~

Ash, dando pequeños saltitos en el mismo lugar rogando una respuesta, ahogaba gritos de alegría y emoción. Tenía casi asegurada la victoria, era tan parecido a Satoshi, juraría que fue la inspiración para el creador de ésa maravillosa serie, manga o video-juego.

May, por su parte, buscaba a su novio con la mirada. Pero, sinceramente, disfrutaba más de la compañía de su amigo de la niñez, el oji-castaño, azabache, moreno, un chico al cuál no le daba pena o vergüenza mostrar quién era. El que le había hablado por primera vez en la escuela, preescolar.

-¡Bueno!, ¿Qué se supone que tenemos que hacer?-Preguntó la castaña mientras dirigía su mirada zafiro hasta su amigo, con un pequeño rubor bañado en sus pómulos.

-Esperar a que digan quién ganó… Ahora, cállate.-Contestó en un susurro, sin mirarla a los ojos que ahora se concentraban en él. Lo que tanto había pedido, que ahora estaba evitando. Como un milagro, volteó para encontrarse con ellos. Se ruborizó al ver el bochorno en ella.

-Y, ¿Quién…-

Un grito se esparció por todo el auditorio, todos los fans de Pokémon, principalmente de los tres Shippings más populares, echaron un grito ahogado. De emoción. Que, aún así, Ash y May seguían trabados en los ojos mutuos.

-¡El ganador es…-Gritó un peli-rojo tumbado en el foro para que todos lo miraran, principalmente a él. Llamando la atención.-…bueno primero diremos el Shipping ganador.-

Una ola de abucheos se oyó tras el comentario, no podía ser posible que alguien jugara así con ellos. Eso era tan importante, aún más que la tarea, para ellos; que tomaban la burla como una ofensa.

Unos metros lejos de ambos cosplayers, una chica se acomodó la falda que abarcaba su diminuta cadera. Dawn, la chica más popular de la escuela Secundaria, que se había vestido en secreto en Hikary. Si la veían, ahí vestida de un personaje ficticio de un video juego, perdería todo su respeto ahora ganado. Aún siendo la más popular, era dulce y alegre.

-¡Hay un empate!-Gritó en gozo el peli-rojo. Al ver que uno de los nombres escritos en la tarjeta era su pareja favorita.

Una vez más, la ola de murmullos se hizo presente. Los PokéShippiers podrían irse despidiendo de su gloriosa victoria.

-¡Trae acá, Ken!-La peli-azulada, Megan, arrebató de las manos morenas la tarjeta que contenía la respuesta. Comenzó a sudar frío al ver que era cierto. Tartamudeó alterada y confundida.-Imposible…-

-¿Quién ganó?-Imitó la castaña, arrebatando el trozo de papel de la mano agitada de Megan. Rió ella por ver cómo la hermosa caligrafía en la tarjeta bañaba sus ojos.

Pearl - AdvanceShipping. Decía la letra, French Script MT, para ser exactos. Haruka dio pequeños saltitos en su lugar y arrebató, de la mano que aún temblaba de Ken, el micrófono.

-¡Advances contra Pearls!-Al gritar, todos los seguidores comenzaron a pelear entre sí. Que, May, no tenía ganas de hacerlo por el momento. Como un mar de problemas, se perdió entre las palmadas llenas de odio de los contrincantes, némesis.

Furioso y asustado, Ash comenzó a agitar frenéticamente las manos, gritó:

-¡May!-

~ O ~

¡Beso, beso, beso! se escuchaban los gritos de atentación, sin importarles que sus ropas estaban desgarradas y arañadas, todos los fans de ese Shipping. Alabando a la castaña y al azabache; que estaban arribados en el foro, a centímetros de la piel ajena. Los tres narradores de el espectáculo, estaban arrinconados.

-Megan… ¿Qué dijo Jovat?-Chilló con la menor importancia, ahora solo se concentraba en la pareja.

-¡Hay!-Gruñó cuando Haruka la sacó de su mundo, con esa estúpida pregunta.-Está detrás del telón, escribiendo para su Fanfic. Dice que esta escena le trajo 'inspiración'.-

Ash tomó la barbilla de May entre ambos dedos de su morena mano. La atrajo a sí. May podía sentir el calor que desprendía el bochornoso cuerpo de el azabache del que tanto estaba enamorada. Un poco más y sus labios estaban conectados.

Era claro que los Advanceshippiers habían ganado.

Los labios femeninos, carnosos, llenos de néctar puro y virgen. Sabían a Ramen, combinados de cereza, sangre; la cual salía lentamente de una mordedura de desesperación por la comisura de sus labios. Mezclados con el propio de ella. May podía decir lo mismo de él.

May esculcó en la bolsa de su cosplay. Sacó el Pin y lo dejó caer sin dudar de su mano. Ahora ella era la fan número uno de el AdvanceShipping. Ya no más del Respect.

Drew sonrió y con su diminuta lengua lamió una vez más su helado.

-Me hubiera gustado que el Contestshipping ganara. Bueno, creo que comenzaré a escribir sobre el Adan…-

-¡ContestShippier, mátenlo!-Gritó alterada una voz entre el público. Gyarados. Una avalancha de personas se trepó a el inocente Drew LaurRosse, dejando por fin a solas a ambos entrenadores.

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FIN

Contiene nombres de usuarios de Foros DZ. Amigos que conosí por largadistancia, espero que algún día puedan leer esto. :) ¡El Advanceshipping es lo mejor!