Lo seguía con la mirada y el ceño fruncido, parado en medio de la habitación, mientras un par de personas tomaban cosas y se las llevaban. Atem se estaba mudando y Yugi lo observaba.
-¿Realmente vas a irte?-.
-Ya ves que si-guardaba cosas en una mochila, si bien Seto había mandado a que mudaran todo, había ciertos objetos que Atem prefería llevar el mismo.
-¿Por qué?-Yugi desvió la mirada al suelo.
-Ya sabes porque-suspiró y se le acerco, manteniendo cierta distancia-No quiero seguir peleando contigo, y ya que te niegas a escucharme, prefiero irme-.
-¿Y crees que eso soluciona algo?-apretó los puños.
-Al menos hay una posibilidad de que te calmes y decidas escucharme, Yugi-estaba enojado con él, pero intentaba no sonar muy duro.
-¿Ya no me llamas aibo?-seguía sin mirarlo, parecía que iba a llorar en cualquier momento.
-Siempre serás mi aibo-le coloco una mano en la cabeza-Pero te has vuelto tan terco, ya no eres un niño, y creo que mi presencia no te esta haciendo ningún bien-negó con la cabeza-Necesitas pensar, sin que este cerca, y hablar con Anzu-.
-Anzu solo piensa en ti-lo aparto de un manotazo.
-Eso no es mi culpa-se colocó la mochila-Nos vemos, cuando hallas reflexionado-cruzó la puerta, y siguió, sin detenerse, hasta salir a la calle. Yugi no le dijo ni hizo nada para detenerle.
-¿Todo listo?-le preguntó el castaño cuando entro al auto.
-Seto-ocultó el rostro entre sus manos-Solo conduce y no digas nada-.
Se limito a obedecerle y no lo miro en todo el camino, lo oía llorar, pero sabía que decirle algo solo heriría su orgullo. Sin embargo, se detuvo antes de llegar a la nueva casa del moreno, y se bajo del vehículo, aun sin decir nada. Atem no le presto atención, intentaba desahogarse sin hacer mucho ruido.
-Ten-Kaiba regresó minutos después, con un helado.
-¿Y esto?-sollozó ligeramente, mirando el cono, era de chocolate.
-No soy bueno en eso de consolar a la gente, pero cuando Mokuba lloraba se le pasaba con un helado-regresó a su asiento y retomo el camino-Solo cómelo-.
-Tonto, no soy un niño-pero se comió el helado de todas formas, y para su sorpresa funciono bastante bien, le dio una extraña sensación de bienestar.
Alguna vez había leído que el chocolate imita la sensación de estar enamorado, pero eso le parecía una tontería, hasta el momento. No sabía como era estar enamorado, pero sin duda se sentía un poco más feliz.
-¿Mejor?-le preguntó sin dejar de mirar el camino.
-Mejor-se miró en el espejo-Bueno, luzco terrible, pero me siento mejor, gracias-el maquillaje de sus ojos se había corrido y manchado todo su rostro, ciertamente era una imagen deplorable.
-Ya llegamos-se bajó y le abrió la puerta, como ya había hecho en otras ocasiones-También mande a que te trajeran la cama y la nevera-.
-No era necesario yo…-.
-La descontare de tu sueldo-.
-Oh, debí suponerlo-rió-Gracias-.
-Intenta descansar, mañana vuelves a trabajar-Seto sencillamente se fue a su mansión, considerando que era mejor dejar al otro solo un rato.
Atem entro en su nuevo hogar y cayo en cuenta de que nunca había estado solo, hacia años que su compañía permanente había sido Yugi, por eso le llamaba "aibo", pero ahora estaban completamente distanciados, y temió que su relación fuese irrecuperable.
A pesar de todo, esa noche logro conciliar el sueño, pero tuvo sueños intranquilos, no eran precisamente pesadillas, se veía perdido en el laberinto del rompecabezas del milenio, vagando por pasillos oscuros, pero no estaba solo, alguien le seguía, le perseguía.
Por suerte el sonido del despertador lo arranco de aquel laberinto y lo trajo de vuelta a la realidad, se encontró enredado en las sabanas, por poco no había terminado en el suelo.
-Maldición-apagó el ruidoso aparato y se levanto de inmediato, necesitaba un largo baño y una gran taza de café.
Y así, tras un mes completo todo se volvió rutina, vivir en aquella casa, los sueños que se repetían incesantemente, la casi convivencia con Seto y Shen. Atem comenzaba a sentirse cómodo de nuevo, y eso era bueno.
-Bueno, ya debes saber que tu primer comercial fue todo un éxito-le comentó el ojiazul, sin mirarlo, tenia la vista clavada en su notebook.
-Lo se, supongo que filmaremos otro-.
-Exacto, Shen tuvo la idea de que lo hiciéramos los dos ¿Qué te parece?-escribía algo rápidamente.
-Por mi bien-sonrió-Aunque admito que prefiero el trabajo de supervisión que e tenido hasta ahora que eso de los comerciales-.
-Puedes hacer ambas cosas, tus opiniones sobre los productos relacionados con el duelo de monstruos han sido muy útiles-.
-Lo único malo es tener que hablar con Pegasus-se estremeció.
-Lo se-hizo el mismo gesto-Pero algún día lograre comprarle su empresa-en su rostro se dibujo una malvada sonrisa.
-No se si quiero que tengas tanto poder, Kaiba, seguramente cambiarias las reglas a tu favor, y crearías cartas que te ayuden a vencerme o algo así-.
-Que bien me conoces-cerro la notebook y lo miró por fin-Si, supongo que haría algo por el estilo-.
-Ya ves-sonrió-Y ni así me ganarías-.
-En fin, dejando eso de lado, te decía que el comercial fue un éxito, así que la próxima semana comenzaremos a grabar el otro-.
-Supongo que ya sabes como será-se puso de pie y se paseo por la oficina, revisando los adornos y los muchos libros que Seto parecía tener como simple decoración.
-El guion ya esta hecho-lo seguía con la mirada-¿Acaso buscas algo?-.
-No, solo estaba pensado en lo fría e impersonal que es esta oficina-miraba atentamente un cuadro, solo era un simple paisaje, aunque se notaba que era una pintura costosa.
-¿Qué quieres decir?-.
-No se siente como tu-sonrió-Excepto por esto-acarició la cabeza de una pequeña estatua del dichoso dragón blanco de ojos azules-Siempre tiene que haber uno de estos-.
-Por supuesto, es lo que me distingue-le dijo en tono de obviedad.
-Entiendo-tomó la estatua, pesaba bastante-¿De que esta hecha?-.
-Es de mármol, si la dañas tendrás que pagarla, Atem, y no es nada barata-resopló, algo alterado de que Atem jugara con sus cosas.
-No la romperé-miró los ojos del dragón-¿Acaso son zafiros?-alzo una ceja-Se me hace exagerado-.
-Deja de jugar con eso, déjalo en su lugar-lo regañó, con un claro tono autoritario.
-Ya, no te enfades-dejó el adorno en su sitio-Actúas como un niño al que no le gusta compartir-.
-No soy un niño, pero no me gusta compartir-admitió.
-Así que supongo que tampoco querrás compartir a Shen-dijo aquello con tono despreocupado, seguía tocando el tema de vez en cuando, para ver si lograba que Seto confesara de una vez.
-Ni se te ocurra, Atem- frunció el ceño-Solo tiene 15 años-.
-No es como si a ti te importara-.
-Deja de desvariar-se le acerco y lo acorralo contra un mueble-¿Qué te hace pensar que si quiera me gustan los hombres?-.
-No lo se ¿Intuición?-intentaba ver por donde escapar.
-¿Y tu que?-de nuevo, estaban lo suficientemente cerca para tocarse, pero no lo hacían.
-Realmente no se, Seto-lo miró fijo, manteniendo su semblante.
-Quizás deberíamos probar, quiero ver como reaccionas-se le acercó, amenazante.
-Seto, no juegues-intentaba escabullirse, pero la estatura del castaño no se lo permitía, así que solo atino a cerrar los ojos con fuerza.
Kaiba se aparto y soltó una risotada-¿Enserio te lo creíste?-seguía riéndose, cosa insólita en él.
-Desgraciado-Atem temblaba de nervios e ira-No vuelvas a hacer eso-.
-Entonces no vuelvas a insinuar que hago cosas indebidas con un crio-suspiró, intentando dejar de reír.
-Pero si es verdad-se sentó sin ninguna elegancia en uno de los sofás que había allí-Tampoco es que me importe, pero no entiendo porque me lo ocultas-.
Seto ahora lo miraba con seriedad, realmente podía cambiar su humor muy rápido-Bien, lo admito, se que no se lo dirás a nadie, pero eso no quiere decir que no halla personas que intenten sacarte información de mi, es algo a lo que Shen se enfrenta a diario, y no quisiera que se lo lleven, puedo vivir con el escandalo, pero odiaría ver que termina en un centro de menores o algo peor-.
-Ya veo… ¿Lo quieres?-no noto como su propio semblante se tensaba un poco al decir eso.
-Bueno-se sentó a su lado-No tenemos nada serio, lo quiero, pero no de esa forma-resopló-No te diré mas, ya hable demasiado-.
-Hablaste de ti como para callar todo el año-dijo sarcásticamente, era cierto que Kaiba difícilmente hablaba de si mismo-No eres tan frio ¿Cierto? Kaiba-.
-Tu y tus amigos son los que piensan eso mi-miró el juego de ajedrez que adornaba la mesa-Pero, supongo que les e dado razones-.
-Yugi era el único que siempre pensaba diferente de tu forma de ser-miró el ajedrez también, sabia como se jugaba, pero nunca lo había hecho-Y bueno, al final terminaba dándole la razón-.
-¿Quieres jugar?-lo miró de reojo.
-Nunca me niego a un juego-.
HORAS DE JUEGO TORTUOSO DESPUES
-¿Por qué no puedo ganarte?-Atem estaba anonadado y exhausto.
-Porque soy el mejor-Seto, en cambio, lucia ridículamente feliz-De haber sabido te habría desafiado a un juego de ajedrez mucho antes-.
-Idiota-miró el tablero y mentalmente lo maldijo por el resto de su existencia, que seria larga pues era un vil objeto.
-Ya sabes lo que se siente-sonreía, satisfecho.
-No quiero volver a ver ese condenado caballo en mi vida-se cruzó de brazos-Por cierto ¿Shen sabe de duelo de monstruos?-.
-¿Por qué la pregunta?-.
-No eres del tipo al que solo le llama la atención la apariencia-.
-Bueno, Shen es muy habilidoso, pero el duelo de monstruos no es su fuerte-ordenaba las fichas del tablero-Es inteligente en otros aspectos-.
-Entiendo, creo-Shen sin duda era muy misterioso, pero Atem quería saber que le había visto Seto, además de su aspecto.
-¿Pasa algo?-.
-Nada, solo estoy siendo curioso-se froto los ojos-Maldición-.
-¿Estas bien?-lo miro, extrañado.
-Si, solo se me nubla la vista-.
-¿Te pasa seguido?-.
-A veces, sobretodo cuando intento leer-.
-Deberías ir al oculista-sonaba mas a orden que a consejo.
-No me dejaras en paz hasta que lo haga ¿Verdad?-Atem le contesto con un tono caprichoso.
-Verdad-asintió-Puedo programarte una cita de inmediato-.
Al día siguiente, Atem fue arrastrado al oculista, aun en contra de su voluntad. No le gustaban esas cosas médicas.
-No sea cobarde, como mucho le pondrán unas gotas en los ojos-Shen lo acompañaba, Seto estaba demasiado ocupado un día de semana para hacerlo.
-No quiero usar lentes, no son bonitos-.
-Algunos lo son-prácticamente lo empujo dentro del consultorio-Compórtese como un adulto-se fue, dejándolo solo con el doctor.
-Hola-lo saludó, con toda su actitud de querer infundir temor.
-Eso no va a funcionar jovencito-le señaló una silla-Siéntese ahí por favor-.
Atem resoplo y le obedeció de mala gana. Tras eso contesto algunas preguntas y le hicieron las pruebas de rutina.
El doctor no dejaba de mirarlo, era un hombre robusto, de unos cincuenta años y aspecto desagradable, no solo en su físico, había algo en él que daba asco, pero era difícil de descifrar.
-Solo es cansancio ocular, ocurre cuando se fuerza demasiado la vista o se sufren situaciones de stress-anotaba todo-Deberá usar anteojos un tiempo, sobretodo cuando desee leer o fijar la vista demasiado tiempo en un monitor o algo similar-.
-Esta bien-suspiró.
-Tome-le entregaba la receta.
-Gracias-cuando Atem la tomo, el hombre roso su mano sin ningún disimulo, Atem lo fulmino con la mirada y salió de ahí.
-Atem-Shen se levantó de su asiento al verlo-¿Cómo fue todo?-.
-Bien, vámonos ya-caminó apresuradamente fuera del lugar.
-¿Se encuentra bien?-el pelinegro lo miraba, extrañado por su actitud.
-Ese viejo, no lo se, no me da buena espina-.
-Hn-Shen miró a sus espaldas mientras caminaban-Ya veo-.
Iban hablando banalidades en el camino, ya estaban lejos del consultorio, pero Shen no dejaba de mirar atrás de vez en cuando.
De repente fueron rodeados por un grupo de hombres, que por su aspecto eran los típicos matones.
Eran enormes y a dos de ellos no les costo nada sujetar un chico cada uno. Sus pies colgaban a varios centímetros del suelo. Atem se retorcía, intentando soltarse, pero Shen se había quedado quieto e inexpresivo.
-¿Es este el que querías?-preguntó el que sostenía a Atem, mirando hacia un callejón.
-Si, ese mismo-se relamió, era el oculista-Tan lindo-tomó el rostro del moreno con una mano y le apretó las mejillas con fuerza.
Atem le respondió con un fuerte mordisco-¡Déjame!-le escupió la sangre que le había quitado.
-Mocoso impertinente-el doctor lo golpeo en el estomago, haciéndolo escupir su propia sangre-Tendré que enseñarte modales-desvió su atención hacia Shen-Tu también eres lindo-se le acerco-Nunca vienen chicos tan lindos a mi consultorio, solo gente rica y aburrida-rió.
-Déjalo- Atem murmuro sin fuerzas, adolorido por el golpe.
Shen en cambio miraba todo con fría calma, como esperando a que se le acercara.
-Tu si pareces saber como comportarte-estaba a punto de tocarlo, pero en abrir y cerrar de ojos, estaba en el suelo, mirando con terror su mano que se había convertido en un montón de huesos rotos. Shen había logrado darle una certera patada.
-Ahora te toca a ti-le dirigió una mirada retorcida al sujeto que lo sostenía, el cual no había atinado a soltarlo a pesar de haber visto lo sucedido.
Atem, ya libre y de rodillas en el suelo miro, atónito, como Shen le daba una paliza a un grupo de hombres que lo doblaban en tamaño, algunos eran incluso más altos que Seto.
-Así que eso es lo que le vio-tosió un poco de sangre-Joder-.
-Atem-Shen ya había terminado, tenia las manos ensangrentadas, en su rostro había rastros de sangre salpicada también-¿Esta bien?-.
-Viviré-.
-Vamos-le ofreció sus manos-Llamare a Seto-.
-Gracias-aceptó su mano y se puso de pie-Eres increíble-.
-Oh, eso no fue nada-se sonrojo levemente por el alago-No solo soy un secretario-.
-Si, ya lo note-se quejó levemente-Sabes, creo que nunca me habían golpeado-rió.
Shen suspiro al verlo y llamo de inmediato a Seto, el cual seguramente no estaría nada feliz.
