Jefa de animadoras

Octubre 2013

–Lils, ¿se sabe algo ya?

Lily sonrió a su prima Lucy, se encogió de hombros y negó con la cabeza.

–Todavía no, pero no me preocupa.

Aquel día dirían quién se convertiría en la nueva jefa de animadoras y ella estaba convencida de que Gigi no tenía nada que hacer contra ella. Desde que entró en el equipo en su primer año de instituto sabía que conseguiría el puesto, se lo habían dicho todas las jefas anteriores: tenía madera. Además, se había encargado de que todo el mundo se enterara de ciertas cosas de su rival que, si bien eran exageradas, la ayudarían a conseguir el puesto. Nadie había dicho que tuviera que jugar limpio para conseguir lo que quería.

–Seguro que sí –su primo Hugo sonrió también y sacó sus libros de la taquilla–. Tengo que irme a Economía, pero si te enteras de algo, envíame un mensaje, ¿vale?

–Que sí, tranquilo –sacó sus libros de Química avanzada y suspiró–. De todas formas tengo Química ahora y Matemáticas luego así que no voy a estar muy atenta al teléfono. Si me quieren de verdad como jefa, insistirán todo lo que haga falta.

–Eso es seguro –Lucy lanzó una pequeña carcajada y cogió también sus libros–. ¿Vamos?

–Claro.

Las dos chicas se despidieron de Hugo y se dirigieron hacia su clase, charlando entre ellas y comentando la próxima fiesta a la que irían.

–Tenemos que ir de compras. Necesitas un vestido nuevo –le dijo la pelirroja a su prima–. Algo más atrevido que el que quieres ponerte.

–Me gusta mi vestido amarillo, ¿qué tiene de malo? –Lucy frunció el ceño sin poder evitarlo.

–Nada, nada, pero… No sé, me encantaría verte con algo diferente por una vez –insistió–. ¿Por qué no me dejas arreglarte?

–Porque tenemos estilos muy distintos.

Las dos entraron en la clase y ocuparon sus pupitres en tercera fila.

–¡Pero por eso mismo! Es bueno probar cosas nuevas, Lu. ¿Por qué no me dejas prepararte para esta fiesta y tú me preparas a mí para la siguiente? A lo mejor un cambio de estilo nos sienta bien a ambas.

–Venga ya, Lils –puso los ojos en blanco y comenzó a sacar los apuntes de su bolso–. Ambas sabemos que después no me dejarías hacer nada.

–Bueno, pero solo porque eres demasiado… discreta.

–Me gusta mi estilo –Lucy se encogió de hombros–. Así que te aguantas.

–Jo, Lucy…

–Sé que te cuesta entender esto, pero no, Lily. No vas a convencerme.

–Eres una aburrida.

–No. Es que he visto tantas películas de adolescentes que algo dentro de mí me obliga a rebelarme contra la jefa de animadoras aunque sea mi prima y una de mis mejores amigas.

–Aún no me han dado el puesto –le recordó.

–Pero lo harán –la morena sonrió–. ¿Has oído lo que dicen de Gigi? Al parecer la pillaron en junio, poco antes de que terminaran las clases, en los vestuarios con uno de los mayores del equipo de fútbol.

–Sí, eso he oído.

Tuvo que contener una pequeña sonrisa. Más que oír, había sido ella quien lo había difundido, pero no quería que Lucy lo supiera. Seguro que le echaba la bronca, era demasiado moralista y la agotaba cuando se ponía pesada con sus «no puedes hacer eso, Lily».

–Seguro que la entrenadora también lo ha oído y la descarta. Tú al menos tienes cuidado cuando vas a liarte con alguien en un lugar público.

–Muy graciosa.

–Es uno de mis dones –lanzó una pequeña carcajada y se colocó bien en su asiento al ver que el profesor de Química acababa de entrar.

–Buenos días, chicos –saludó, dejando sus cosas en la mesa–. Antes de comenzar la clase, la directora me ha pedido que haga un pequeño anuncio –detuvo su mirada en Lily y sonrió–. Señorita Potter.

–¿Sí, profesor? –Contestó con su mejor sonrisa de niña buena.

–Enhorabuena: es usted la nueva jefa de animadoras.

Fingió rápidamente un gesto de sorpresa y se llevó una mano a la boca mientras sus compañeros se apresuraban a felicitarla y abrazarla.

–Muchísimas gracias a todos –dijo, todavía fingiendo emoción–. Esto es increíble.

–¿Le gustaría decir algo, señorita?

–Que esta temporada va a ser genial.

Y tanto que iba a serlo. Pensaba aprovechar muy bien todas las oportunidades y posibilidades que aquel puesto iba a brindarle.