Editado agosto del 2018

Capítulo 4: Parler le francais?

"El secreto de hablar el francés es la confianza. Ya sea que usted hable bien o mal, no dude."

Joseph Epstein

Desesperanzados, eso podría definir al grupo en éstos momentos.

Aunque habían logrado convencer al grupo de brujos oscuros ninguno habló sobre Camille. Es más, ante la mención de la bruja francesa todo el mundo se cerró. Más que compañerismo, sus rostros mostraban miedo, temor ante aquella bruja que buscaban con tanta desesperación y esperanza.

-Tal vez abandonó la ciudad, eso espero…

Aquél deseo, aquella suposición fue lo único que obtuvieron aquella noche.

Cansados, molestos y rendidos marcharon hacia el hotel.

-Todavía nos quedan dos días, seguiremos buscando. -dijo Eriol.

-No van a hablar, no saben nada y, lo que sepan, no parece ser lo que buscamos. -gruñó la castaña.

-No nos rendiremos.

-¡Nunca dije que yo lo haría!

-Basta. -los detuvo Shaoran- Estamos cansados, sucios y en una ciudad extraña. No necesitamos agregar una discusión a la lista.

-Tiene razón, hay que calmarnos. -dijo Tomoyo- Vamos a descansar y, por la mañana, to-

Como si de un perro rastreador se tratara, detectó un rastro.

-¿Tomoyo? -castaña y peliazul preguntaron al mismo tiempo, extrañados ante el silencio repentino.

-Allí. -dio media vuelta y apuntó hacia el Éste.

-¿Allí qué?

Todos extendieron sus sentidos en aquella dirección y empezaron a escanear el área, ¿Qué había allí? Cuando volvieron para preguntarle a la Daidouji ésta había desaparecido.

-¡Rayos!

-¡Tomoyo! -las alas de salto aparecieron en el calzado de la bruja y rápidamente comenzó a seguir el rastro de su prima.

-¡Sakura! -sacó un pergamino de su bolsillo y, con una pequeña plegaria, éste brilló y comenzó a seguir a su novia. A pesar del cansancio, los pies de Shaoran parecían no tocar el suelo. Su velocidad se había incrementado, triplicado.

Eriol realizó un hechizo similar, pero sin utilizar sellos si no su sello mágico. Rebasó a Shaoran y llegó junto a Sakura.

-¡¿Cómo es que incrementó su velocidad?! -le preguntó Sakura entre sorprendida y preocupada.

-…no lo sé. -bufó- No podemos perderla de vista.

La bruja asintió y cambió salto por vuelo. Tomó altura y buscó el camino que tomó su prima. En cuanto la encontró salió disparada en su dirección, sus amigos apresuraron el paso también.

La melena azabache de Tomoyo flameaba como una bandera en la punta del mástil, su velocidad era tal que causaba ese efecto. La bruja bajó en picada e hizo intento de cortarle el paso pero Tomoyo no se detuvo y chocó de lleno con Sakura, las alas de vuelo desaparecieron y ambas rodaron por el suelo.

-¡Tomoyo!

-¡Sakura!

-..auch. -la castaña se incorporó de un salto y fue hacia Tomoyo para ayudarla, pero ella ya estaba de pie- Oye, Tomo-

Se detuvo a media oración. Espada apareció en su mano, se puso en posición de ataque delante de Tomoyo, resguardándola.

-¿Quién está allí? -preguntó su novio apareciendo a su lado, igual de armado que ella.

-Il semble que ce n'est pas ma nuit ... -se escuchó de entre las sombras.

(Parece que ésta no es mi noche…)

-¿Eso es francés? -murmuró Shaoran a Eriol, quien estaba detrás suyo, junto con Tomoyo.

-Parece ser que Tomoyo encontró a Camille de Featt… -murmuró, sorprendido.

-No creo que hable japonés, pero de seguro entiende inglés. -dijo Sakura- Asegúrate que sea ella, Eriol. -pidió.

-Are you Camille de Featt, Suzan Pratt's niece? -preguntó con voz seria, dio un paso adelante para que pudiera verlo.

(¿Eres Camille de Featt, sobrina de Suzan Pratt?)

No tenían una visión clara de la bruja, las pocas luces de aquel parque de encontraban apagadas y la luz de la luna a penas le permitía ver su silueta. Transcurrió un minuto, ninguno dijo nada.

Sakura elevó su brazo y un gran circulo de fuego los rodeó a todos, unos quince metros de radio. La luz de las llamas les permitieron observar a la intrusa con claridad, ella no se inmutó ante el fuego.

Aquella mujer debía estar en sus veinte, -tal vez veintiuno- su cabello a media espalada estaba lleno de bucles rebeldes y eran de un color rojo intenso, aunque parecía naranja bajo la luz del fuego. Su piel bronceada por el sol, sus ojos de un marrón intenso. Su rostro estaba relajado, pero su cuerpo estaba tan tenso como una cuerda, lista para saltar en cualquier momento.

-So you were the ones who were looking for me... -dijo en un inglés algo extraño, el acento francés demasiado presente aún.

(Así que éstos eran los que me estaban buscando…)

-A sorcerer, a witch, a magician and a ... -detuvo su tono aburrido e hizo una mueca con su boca- What is she supposed to be? -dio un paso- An angel? -dos más- A priestess, perhaps?

(Un brujo, una bruja, un mago y una... ¿qué se supone que es ella?¿Un... ángel?¿Una sacerdotisa, quizás?)

-No parecen ser las respuestas que buscamos, Eriol. -lo apresuró Sakura.

-¿Y por qué mira a Tomoyo con tanto interés? -preguntó el castaño.

-Actually, I thought maybe you could help us figure it out. -dio un paso, ella detuvo los suyos.

(En realidad, creí que tal vez podrías ayudarnos a averiguarlo)

Camille soltó una carcajada y retrocedió sus tres pasos, Eriol frunció el ceño.

-Definitivamente no es una buena respuesta. -gruñó la bruja de las cartas.

-Dame un segundo. -dijo Eriol- Suzan maybe you knew, we believe that one of your investigations-

(Suzan tal vez sabía, creemos que una de sus investigaciones-)

-Research? -lo interrumpió, sus palabras bañadas en sarcasmo continuaron- Nice way to call that chaos, magician.

(¿Investigaciones? Linda forma de llamar aquel caos, mago)

-Say the price. -soltó con seriedad, la burla desapareció del rostro de la pelirroja.

(Dime el precio)

Las llamas se elevaron, la temperatura aumentó. De naranja pasaron a un rojo sangre.

-I'm not your employee, magician. -ladró en inglés, luego bramó en su lengua materna:- Je suis malade de vous tous! Ils viennent chez moi, ils me chassent comme un lapin et ils m'insultent de cette façon. Je suis Camille de Featt, ils ne savent pas qui vous a dérangé le jour, vous les bêtes.

(No soy tu empleada, mago. ¡Estoy harta de todos ustedes! Vienen a mi casa, me cazan como un conejo y me insultan de ésta manera. Soy Camille de Featt, no saben a quién le fastidiaron el día, mocosos)

Antes de que alguno de los tres pudiera decir o hacer algo, fue Tomoyo quien dio un paso al frente -en realidad fueron seis- y dialogó con la bruja.

-Personne ne te chasse, Camille de Featt. -dijo, luego realizó una pequeña reverencia- Je regrette les inconvénients que nous vous avons causés, mais nous avons très loin les réponses que vous avez.

(Nadie te está cazando, Camille de Featt. Lamento los inconveniente que te hemos causado, pero hemos venido de muy lejos por respuestas que tú tienes)

-¿Pero qué rayos…?

Tres pares de ojos se abrieron de par en par. No estaban sorprendidos porque Tomoyo hablara en francés -esto podía ser explicado- si no por el aura que la rodeó en ese instante. Era como un velo, una manta que se cernía completamente sobre ella, como si un espíritu hubiera tomado posesión de su cuerpo.

La bruja del barrio francés levantó una ceja y cruzó los brazos sobre su pecho.

-Qu'est-ce que tu es? Qui es tu?

(¿Qué eres? ¿Quién eres?)

-Eriol… -susurró Sakura, preocupada.

-Tomoyo, ¿qué sucede? -preguntó el mago.

Sakura dio un paso al frente ante el silencio de su prima, pero su amado la sujetó por el brazo impidiéndole avanzar más.

-Vos amis ne savent rien de vous. -dijo la pelirroja con cuidado, precavida.

(Tus amigos no saben nada de ti)

-Et tu sais quelque chose à propos de moi? -inquirió Tomoyo, al borde de la desesperación.

(¿Y tú sabes algo de mí?)

-Peut-être... -hizo una pausa, observó a la Daidouji de arriba abajo- Mais je ne vais pas mettre mon nez là-dedans. -caminó de espaldas, las llamas se abrieron lo suficiente para que pasara sin quemarse.

(Puede ser… pero no voy a meter mis narices en esto)

-¡NO! -gritó Tomoyo, inmediatamente corrió detrás de la bruja, pero Eriol la detuvo antes de que se quemara con el fuego- ¡No, no! -se desesperó entre sus brazos, intentando soltarse.

-¡La tengo! -bramó Sakura, de un gran santo traspasó la muralla de fuego, Shaoran detrás de ella.

-Tomoyo, ¡despierta! -gritó Eriol, sujetándola con todas sus fuerzas- ¡Tienes que despertar! ¡Despierta!

Pero Tomoyo, como un niño pequeño que no quiere hacer caso, hizo todo lo contrario a lo que Eriol le pidió.

-¡Tomoyo!

Cayó inconsciente en los brazos de Eriol.

En un lugar muy lejos de allí, de Japón y de Estados unidos, lejos de aquel plano terrenal habitado por seres humanos y seres extraordinarios sacados de los cuentos de hadas, se encontraba un pequeño grupo reunido.

La luna están llena y el cielo despejado de nubes, un puñado de estrellas desperdigado por el manto nocturno, el astro iluminaba con claridad una campo de hermosas flores silvestres. De todo tamaño y forma, de todos colores. Entre ellas había un gran árbol, de gran tamaño y grueso, como un guardaespaldas de las pequeñas y desprotegidas flores; en una de sus ramas estaba sentada una joven muchacha, su largo cabello platinado estaba sujeto en una despreocupada trenza y sus piernas colgaban y se balanceaba, a sus pies se encontraban reunidas cinco personas, cinco discípulos.

Ella tenía una pequeña y aterradora sonrisa en su pálido rostro.

-Parece que nuestro pequeño ángel a salido de su escondite para salir a jugar… -dijo Nina.

-Es hora de salir a cazarla. -gruñó una voz masculina, uno de los discípulos a sus pies.

-No le quedan más escondites, ¡es nuestra oportunidad! -vitoreó esta vez una voz femenina, un leve acento europeo marcado en su voz.

-Paciencia… -volvió a hablar la joven- Pronto la tendremos en una jaula.

Una de las siluetas, de las dos más bajas, lanzó una risa tenebrosa. La más alta le pertenecía al hermano de Nina, Joel, quien se mantuvo todo el tiempo en silencio junto con la otra figura infantil.

-Alma Oscura no falla nunca, jamás. -afirmó Nina, todos sonrieron.

Sakura intentó derribar a la pelirroja, pero la bruja esquivó su embiste y la castaña derrapó sobre el suelo. Camille la observó por encima de su hombro con una sonrisa socarrona y volvió a correr, Sakura gruñó y el suelo bajo sus pies comenzó a congelarse hasta formar un camino en la misma dirección que la bruja. No entendía francés, pero aquello que soltó la otra bruja seguro era una maldición hacia su persona. Camille había resbalado y caído en el suelo y Sakura rápidamente le pidió a flor que la sujetara con hiedras y raíces.

-¡Duérmela, Sakura! -gritó Shaoran mientras corría para alcanzarlas.

Las ataduras que mantenían a la bruja en el suelo comenzaban a carbonizarse, Sakura crujió los dientes y sueño rápidamente rocío algo de su polvo sobre la pelirroja, quien se resistió con todas sus fuerzas pero, al final, cayó bajo el hechizo de Sakura.

-… no sé cuanto podré mantenerla dormida. -admitió, frustrada.

-Vamos a tener que sellarla para estar seguros. -asintió su novio.

-¿Dónde está Eriol? Debemos sellarla los tres. -observó hacia sus espaldas, el fuego había desaparecido y todo había vuelto a la oscuridad y no podía ver nada.

-Tomoyo perdió la conciencia, volví por eso. -se explicó- Eriol se quedó con ella.

-¿Pero ella está bien? -se preocupó- No se lastimó, ¿verdad?

-No, pero tampoco sé que pasó… -hizo una pausa- Esa… esa cosa se apoderó de su cuerpo, no me puedo imaginar qué clase de daños o secuelas le deje.

-Esperemos solucionarlo. -suspiró, observó a la bruja a sus pies y elevó una oración- Por favor, por favor que todo se resuelva y Tomoyo pueda recuperarse de resto.

Podía ver al astro rey asomarse por el horizonte, mientras más se extendían su rayos más movilidad recuperaba sobre su cuerpo. Cuando terminó de amanecer por completo pudo incorporarse sobre sus pies, pero pronto todo comenzó a girar y tuvo que volver a recostarse sobre el suelo en el que había sido inmovilizada toda la noche.

Oportunamente su celular comenzó a sonar, se tardó unos segundos en contestar.

-Te pateó el trasero, ¿verdad?

Claro que Skull había visto lo que pasaría, claro que sí.

-¿Puedes mantenerte en pié? ¿Puedes caminar? -inquirió preocupada.

-No lo sé… -cerró los ojos y controló su respiración- No lo creo. Estoy muy mareada, estoy… agotada. Mi tobillo está herido, me duele mucho caminar.

-No debiste haber luchado. -la reprendió- Cada día estás más débil, Ángel. -recordó- Un día de estos- no se atrevió a terminar su oración- Voy a enviarte ayuda.

-Sí… -murmuró y colgó.

Su salud estaba deteriorando, era verdad, pero eso no le importaba si significaba que podía ayudarlas a ellas. Camille había escapado de sus garras, era verdad, pero la había obligado a usar todas sus fuerzas en un hechizo que la dejó debilitada. Entre sus idas y venidas de la conciencia a la inconsciencia aquella madrugada había podido percibir como Camille había sido neutralizada.

-Tomoyo.

Oscuridad, la oscuridad predominaba todo. ¿Estaba despierta? ¿Estaba dormida? ¿Dónde estaba?

-Tomoyo.

¿Quién la estaba llamando?

-¿Qué…? ¿Dónde estoy?

Podía mover su cuerpo, sentía como sus piernas la llevaban hacia delante, pero no podía ver ni su propia mano en aquella oscuridad.

-Mírame, Tomoyo.

Se dio la vuelta, había alguien allí y podía verla. Todo era oscuridad, pero podía ver a aquella chica.

-¿Quién eres? ¿Dónde estoy?

Retrocedió un paso, temerosa. No recordaba nada, no recordaba nada denlo que había sucedido. Ella estaba con sus amigos, ¿pero dónde? ¿Y dónde estaban ellos? ¿Estaba soñando otra vez? ¿Era otra pesadilla? Pero… no se sentía igual que sus pesadillas.

-Soy Luciana, estamos en un sueño. -respondió aquella chica.

Ella tenía el cabello dorado y caía recto sobre sus espalda, sus ojos eran de un extraño color rojo, como si en vez de ojos tuviera dos rubíes en sus cuencas.

-¿Un... Sueño?

-Sí, estamos en tu sueño. -afirmó- Fue la única manera segura para hablar contigo, Tomoyo.

-¿Cómo sabes mi nombre?

-Yo sé todo sobre ti. -dijo, una sonrisa apareció en su rostro- Pero eso no importa ahora, hay algo que debo decirte.

-¿Qué quisiste decir con eso? -inquirió- ¿Me conoces? ¿Quién eres? Y ¿qué quieres? -disparó una pregunta tras otra, queriendo obtener todas las respuestas de inmediato.

-Camille no tiene las respuestas que buscas. -dijo la rubia.

Camille.

Puen Tum.

Nueva Orleans.

Recordó todo de sopetón.

-…¿qué? -soltó a duras penas, decepcionada.

-Los experimentos de Suzan fallaron porque carecía de información, la misma información que tú buscas y necesitas.

-…no. -sintió sus rodillas temblar, caería como una casa de naipes ante un huracán.

-No temas. -la tranquilizó, dio los pequeños pasos que la separaban y la sujetó por lo hombros- Estoy aquí para ayudarte.

-¿Ayu…darme?

-Escúchame con atención. -pidió con seriedad- Irás a Hail, allí encontrarás a Amads, él tiene todas las respuestas que estás buscando… Ten cuidado, Arabía Saudita es un lugar más peligroso que Nueva Orleans.

-¿Arabía… saudita? -repitió, incrédula- Amads, en Hail.

-No te acerques a Camille, es peligrosa y eso hace que tu otro yo se altere. -al decir esto señaló su cabeza- Recuerda, no pueden lastimarte pero tu puedes lastimarlos.

-Mi… otro yo.

Luciana sonrió y la oscuridad la absorbió, volvió a quedarse ciega.

-¡Espera!

Pero ya había desaparecido.

Abrió los ojos y tomó una gran bocanada de aire, sentía como si hubiera emergido de una piscina luego de estar demasiado tiempo y su oxigeno necesitaba ser repuesto. Sus ojos iban de aquí para allá, ¿o eran las personas en ella?

-¡Tomoyo, Tomoyo, al fin despertaste!

Era Sakura, la estaba esculcando de pies a cabeza con rapidez.

-¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? -intentó incorporarse de la cama, pero la castaña se lo impidió- ¿Es otro sueño? ¿Eres real?

-Tranquila, todo está bien. -la tranquilizó- Estamos en casa, en Tomoeda. Ahora estamos en la casa de Eriol.

-…Eriol. -se tranquilizó. Habían vuelto a casa, sentía que podía respirar con calma.

-Estábamos… muy preocupados por ti. -agregó con cautela- En Nueva Orleans… tu hiciste… actuaste muy raro, Tomoyo.

-No recuerdo mucho. -confesó mientras se frotaba los ojos con cansancio- ¿Qué hice? -preguntó.

-Tú… -entre cerro los ojos un segundo, luego negó para sí misma y abrazó a la muchacha- Nada, no importa. ¿Tienes hambre?

-Ahora que lo mencionas… -su estomago crujió y se sonrojó, su prima rio y fue a buscarle algo para comer.

Con Sakura fuera de la habitación se acercó a la ventana, estaba atardeciendo. ¿Cuánto había dormido? No recordaba nada, ¿qué sucedió en aquella ciudad?

-Estoy aquí para ayudarte.

¿Qué clase de sueño fue aquél? Nunca había tenido uno igual.

Del otro lado de la puerta Sakura apretó sus puños con fuerza, habían tenido razón: Tomoyo no había hablado con Camille, algo o alguien la había poseído y controlado su cuerpo. ¿Qué cosa? ¿Qué criatura estaba jugando con el cuerpo de su prima? Cuando el ente abandonó su cuerpo Tomoyo cayó inconsciente y no despertó, no despertó y empezaron a temer lo peor. Sus signos vitales estaban bien, su corazón seguía latiendo, pero no abría los ojos y no sabían qué hacer.

Eriol acusó a Camille de hacerle algo, pero la bruja sólo los veía con aburrimiento y soltaba insultos en su pésimo inglés. Sakura sabía que no había sido eso, la bruja francesa los chantajearía con Tomoyo si le hubiera lanzado un hechizo.

No quedaba de otra, deberían volver a Tomoeda y consultar con los únicos especialistas que entenderían su situación: su hermano y los dos guardianes, todos estudiantes avanzados en medicina gracias a Dios. Se metieron en algunos problemas con Toya -ella, más que nada-, pero llegó de prisa aquella madrugada y le dio un vistazo a la herida.

Nada. Solo estaba inconsciente, no había una razón biológica para que no despertara. Pero ella no despertaba. Estuvo inconsciente por unas doce horas, doce horas en las que ellos temieron lo peor.

Ahora mismo ella estaba de guardia, Shaoran y Eriol seguían en el sótano con el interrogatorio.

Se apresuró a bajar las escaleras para avisarles la buena noticia. Al llegar a la sala chocó con Nakuru.

-¿Por qué corres?

-¡Tomoyo despertó! -chilló contenta.

-¡Eso es fantástico! -chilló ahora la guardiana.

-¿Puedes prepararle algo para comer? -casi rogó- Tengo que avisarle a los chicos.

-Claro. Ve, ve, corre. -prácticamente la echó de allí y luego corrió hacia la cocina.

Sakura abrió la puerta que le daba acceso a las escaleras que la conduciría al sótano, las luces estaban encendidas y podía escuchar voces y gritos. Bajó de un sopetón y fue Shaoran quien la recibió, su rostro reflejaba la confusión que debía de tener al verla allí abajo.

-¿Sucedió algo? -observó el reloj de la pared, aún no le tocaba reemplazarla en la guardia- ¿Qué tienes? -se extrañó más al ver la sonrisa en su rostro.

-¡Tomoyo despertó! -volvió a chillar.

-¿Qué? -ahora él también sonreía- ¿Y está bien?

-Está hambrienta, pero está bien. -declaró, divertida y extasiada- Eriol tiene que saberlo, llámalo.

-Sí… -se rascó la cabeza y su sonrisa desapareció lentamente- Hay que decirle ahora.

Con la caída de Tomoyo Eriol había enloquecido un poco más que el resto, descargando su rabia y su furia en el sótano con su prisionera estrella. A penas probó bocado y ni hablar de descansar.

El sótano no se quedaba atrás con el resto de la residencia. Una gran planta dividida en tres habitaciones amplias y sin ocupar. Habían tomado una de ellas para retener a Camille e interrogarla allí, en otra de las habitaciones -la de junto- arrastraban a Eriol a tomar asiento y comer algo, Espinel y Kero estaban allí abajo como refuerzos y guardia cárceles.

Shaoran guio a Sakura a aquella habitación, Nakuru les había traído café y panecillos hace diez minutos y habían obligado a Eriol de parar con aquel estúpido interrogatorio, la bruja no soltaba la lengua y, si lo hacía, eran burlas en francés o insultos en inglés.

-Eriol, termina tu café rápido. -le pidió Shaoran.

El mago de lentes los observó con extrañeza, luego mutó a preocupación.

-Porque luego de que te digamos esto, estoy seguro que lo arrojarás al suelo. -agregó, una sonrisa al final.

-¿Sakurita? -inquirió el peluche amarillo.

-¿De qué estás hablando? -inquirió, el café ya olvidado.

-¡Tomoyo despertó! -chilló por tercera vez la castaña- ¡Y está bien!

-¿Es en serio? -se levantó de su asiento tan rápido que éste cayó al suelo.

-¡Viva! -chilló Supi.

Como era de esperarse quiso salir disparado por la puerta y subir para verlo con sus propios ojos, pero Sakura se interpuso y cambió la sonrisa por un rostro serio.

-No recuerda qué sucedió.

-…¿No?

-No quiero que le mencionemos nada, es por su seguridad. -le advirtió- No queremos que se preocupe de más, ya estamos tan cerca de resolver este problema, Eriol… Tan cerca.

-Tienes razón. -asintió- No hay que preocuparla. -afirmó.

-Bien. -volvió a sonreír y ahora sí lo dejó marchar.

Eriol se marchó de inmediato y los peluches se miraron entre ellos, dubitativos.

-¿Por qué no van con Nakuru a prepararle algo a Tomoyo? Yo me quedo aquí de guardia con Shaoran. -les sugirió.

-¡Yei!

No se hicieron esperar y ambos salieron detrás de Eriol, emocionados por la buena nueva y por la oportunidad de obtener bocadillos extras. En cuanto los perdió de vista su ceño se frunció y marchó fuera de la habitación también, pero no hacia las escaleras, hacia la habitación de a lado, donde su prisionera se encontraba. Shaoran la siguió de cerca con cuidado.

Era una habitación vacía, cuatro paredes y un techo, nada más. Sin ventanas pero con ventilación. La pelirroja estaba sentada en la esquina opuesta a la puerta, aparentemente tomando una siesta. En Nueva Orleans, antes de volver a Japón, habían sellado la mayor parte de sus poderes para que no representará un peligro. Eso había sido parte del plan, aunque tuvieron que hacer un triple esfuerzo ante la magnitud de Camille. El sótano también había sido resguardado con algunos hechizos ante un posible intento de escape. Nunca habían hecho algo como eso -un rapto-, pero habían timado todas las medidas para que nadie saliera lastimado y para, como se planeó desde siempre, obtener las respuestas que buscaban.

-¿Qué quieren ahora? -inquirió, aún con los ojos cerrados.

Como la brecha idiomática era un problema, habían recurrido a un viejo truco del clan Li. Con una gota de su sangre -su ADN- habían logrado que Camille pudiera entender y hablar japonés, claro que un hechizo como aquél tenía sus limitaciones. Nadie ha podido romper todas y cada una de las brechas idiomáticas, ni si quiera una sola para siempre, no se había registrado ningún caso. Lo que habían obtenido eran unas diez horas, el hechizo no podía repetirse hasta dentro de una semana, así que eran todo lo que tenían. A Camille sólo le quedaban siete más.

-Quiero que me digas todo lo que sabes sobre el término 'Puen Tum'. -entró a la habitación y la bruja francesa abrió los ojos- ¿De eso se trataban los experimentos de Suzan? -sus ojos marrones se entre cerraron- ¿Qué esperaba lograr? ¿Qu-

-Siguen repitiendo las mismas preguntas una y otra y otra vez. -la interrumpió- ¿Esperas una respuesta distinta? ¿Qué eres? ¿Idiota? -gruñó.

-Si no supieras las respuestas ya nos lo habrías dicho. -le hizo ver lo obvio- Hubieras exigido que te soltáramos, no sólo te sentarías en esa esquina sin hacer nada.

-¿Quién dice que no hago nada? -la retó.

-Te capturamos con mucha facilidad en Nueva Orleans. -intervino Shaoran- Estabas herida. -la bruja lo observó sin una pizca de gracia- Estuviste en una pelea antes de que te encontráramos.

-¿Cuál era el plan? -gruñó mientras se levantaba del suelo- La rubia me debilitaba y ustedes me acorralaban, ¿terminaban el trabajo? ¿Eh? -gritó eso último.

-¿Rubia? ¿Qué rubia? -preguntó Shaoran.

-Está tramando algo, no caigamos en su juego. -susurró Sakura, confundida.

-La rubia y tu amiga ésa -señaló hacia arriba desprecio- no van a engañarme, yo sé muy bien que no soy una santa, pero todavía no me llegó la hora. Así que, ¿Qué quieren de mí? -escupió.

-No sé que estás diciendo, bruja. -respondió Sakura- Nosotros no estamos con ninguna rubia.

-No entendemos nada de lo que estás diciendo. -apoyó su novio.

-Pues traigan me a alguien que sí entienda, porque yo no soy ninguna estúpida. -les espetó- Y no me refiero a esa chica, ni a ese mago tonto. Alguien que no finja, como ustedes, que no saben de qué hablo. -y, dando aquello como finalizado, volvió a sentarse en su esquina.

-¿Qué eres? ¿Quién eres?

Podía escuchar con claridad aquella voz, podía entender lo que decía aún cuando sentía que no debía hacerlo.

-Nueva… Orleans… -repitió en voz baja- ¿Qué me sucedió en Nueva Orleans?

Por qué había perdido la conciencia, qué quiso decir Sakura con que actuó extraño.

La puerta se abrió y se volteó hacia ella para ver quién era.

-Estás despierta, -parecía que el sólo hecho de decir aquello le había costado demasiado- gracias a Dios. -Eriol cerró la puerta y entró a paso rápido, ella lo encontró a mitad de camino y envolvió sus brazos alrededor de su pecho.

No sabía por qué, pero necesitaba un abrazo y lo necesitaba de él. Eriol no puso resistencia, es más, él se aferró con más fuerza a ella.

-Eriol… -dijo, su rostro aún hundido en su pecho- ¿Qué me sucedió?... ¿Por qué… -hizo una pausa, sintió el cuerpo de su amigo tensarse- ¿Por qué no recuerdo nada?

Eriol trasladó sus manos hacia sus hombros y la apartó lo suficiente para poder observarla a los ojos, él estaba confundido, podía verlo claramente. La pequeña arruga entre sus cejas, sus ojos entre cerrados y sus labios entre abiertos. Pero… podía escuchar su corazón, latiendo desenfrenado a unos centímetros de distancia.

-¿Nada? -inquirió él.

-Estábamos volviendo al hotel y…

-Tus amigos no saben nada de ti.

-Y recuerdo una voz. -confesó- Pero no sé quién está hablando. -explicó.

-¿Un hombre? -volvió a preguntar.

-Una mujer. -dijo ella- ¿Fue… un sueño? -le preguntó, al igual que a Sakura más temprano- No… no lo sé, tengo…

Quiso decir 'Tengo sueños extraños, no los distingo de la realidad' pero las palabras se atoraron en su garganta y no quisieron salir de su escondite.

-Te desmayaste de camino al hotel, nos preocupamos y buscamos ayuda. -narró- Un escudo se desactivó en ese momento, Sakura y Shaoran fueron a investigar y se encontraron con Camille. -mintió descaradamente- No despertabas y nos preocupamos, volvimos a Tomoeda para que Toya te revisara. -al finalizar le regaló una sonrisa- No debimos haber viajado de esa manera, no estas acostumbrada a la magia y fue muy imprudente de mi parte no haber previsto esto. -la sonrisa desapareció- Lo siento.

-… no, no te preocupes. -le restó importancia- Yo fui la que insistió, discúlpame tú a mí.

Para alivio de Eriol la puerta volvió a abrirse, la comida de Tomoyo había llegado.

-¡Tomy!

-¡Tomoyito!

Los guardianes distrajeron a la joven y el mago suspiró con alivio, temía delatarse ante ella y que viera en sus ojos la duda de la mentira.

-¿Entonces atraparon a Camille? -preguntó a nadie en particular.

-Sí, está en el sótano. -respondió Nakuru- O debo decir el 'calabozo'.

Ante la confusión en el rostro de Tomoyo aclararon aquello.

-Ah, ¡pero no tienes por qué preocuparte! -le restó importancia Kero.

-Sí, es verdad. -apoyó rápidamente el peluche oscuro- Sellamos todo el sótano.

-Y a ella también, así que no corremos peligro. -finalizó la guardiana- ¿Tu estás bien, Tomoyo?

Dejó a un lado su sándwich y les sonrió a los tres guardianes preocupados, un gesto típico de la Daidouji.

-Sólo estoy algo cansada… Es todo.

Eriol observó la charla desde la ventana, manteniendo silencio. Los peluches le informaron lo preocupados que habían estado y que podía llamarlos a cualquier hora si quería un dulce, o un pastel, o sólo dibujar en silencio. Nakuru, quien estudiaba enfermería junto con Yukito, revisó sus signos con sus aparatos médicos que traía consigo y, cuando determinó que todo estaba en marcha, se marchó llevándose consigo a los peluches.

-¡Volveremos con la cena! -prometieron.

-¿Es seguro tenerla aquí? -preguntó luego de unos segundos.

-Tal vez… -fue su respuesta- Sólo hasta que hable.

-¿Qué dijo hasta ahora? -se acercó junto a él a la ventana, curiosa.

-¿La verdad? -preguntó, sus ojos se cerraron con cansancio- Sólo se ríe de nosotros, no dice nada de nada.

-Camille no tiene las respuestas que buscas.

-¿…nada? -dudó- ¿Y estás seguro de que es a quién buscábamos?

-Sí. -respondió sin dudar- Es ella, es la sobrina de Suzan.

-…ya veo. -hizo una pausa y caminó por el cuarto.

-Tenemos siete horas para que hable antes de que no podamos entenderle más, no creo que coopere en inglés luego de eso. -gruñó- Tampoco puedo asegurar que podamos retenerla por siempre.

-¿Crees que vengan por ella? -se preocupó.

-No lo sé, pero ella podría escapar por su cuenta. -se alejó de la ventana, tomó asiento en una silla dispuesta no muy lejos.

-Pero… ustedes son más. -le recordó ella.

-Sí, pero ella es demasiado poderosa. -le explicó- Además, su magia es distinta a la nuestra.

-¿Por qué? -se acercó hacia él, interesada en el tema.

-La magia negra es tres veces mas dañina y destructiva que la magia blanca y de naturaleza como la nuestra. -bufo- Además, claro, de que es una bruja bastante talentosa. Brujas como ella están acostumbradas a peleas, a verdaderos enfrentamientos. Sakura nunca estuvo en una pelea de brujos verdadera, Shaoran tampoco.

-Pero tu sí. -lo apoyó- Clow sí, tu puedes contra ella Eriol. Sé que sí.

-No. -negó- Yo… -una risa sin gracia se formó en su rostro- Aún no tengo completa disposición de mi magia. -observó una de sus manos con interés, ella lo imitó. Una chispa azul centello por unos segundos- Aún faltan meses para cumplir los dieciocho años necesarios para que el sello se rompa. -cerró la mano con fuerza y su puño volvió a centellear.

Ella se había olvidado de aquel pequeño gran detalle, el sello que Clow se había hecho a sí mismo como condición para reencarnar.

-Lo había olvidado… -se lamentó- Que descuido de mi parte, lo siento Eriol… -se disculpó- Yo-

-No importa, descuida. -la interrumpió mientras volvía a bajar su puño y una de sus típicas sonrisas aparecía en su rostro- Ahora debemos concentrarnos en las siete horas que nos quedan, luego de eso no deberíamos de preocuparnos por ella. La liberaremos y listo, asunto arreglado.

-Yo… yo podría hablar con ella. -sugirió.

-No. -negó al instante, tal vez demasiado duro- Tú descansa, yo me encargo. -se alejó de la ventana con dirección a la salida. Ella rápidamente lo imitó, sus intenciones claras.

-Ya descansé bastante, ¿no crees? -no esperó respuesta de su parte y se apresuró a abrir la puerta- Ven, vamos. -el alcanzó a tomarla por el codo antes de que pudiera salir del cuarto- ¿Sí, Eriol…?

-Tomoyo-

-Estamos juntos en esto, ¿recuerdas…? -lo miró por el rabillo del ojo, su tono calmado y conciliador- Un equipo.

-…

No quería negar aquello, porque la verdad era esa y él jamás lo negaría, pero ahora mismo estaba pensando en su seguridad, que era lo prioritario, y en que no iba a permitir que ella y Camille vuelvan a estar en la misma habitación.

-Eriol.

Afortunadamente Sakura fue a su rescate, aunque su rostro no lo tranquilizó para nada.

-¿Qué sucede?

Pero fue Tomoyo la que preguntó por ello.

-Parece que… -torció la boca en un gesto de incomodidad, claramente molesta con lo que estaba por decir- Parece que vamos a necesitar ayuda extra.

En otra parte del mundo una joven estaba terminando su entrenamiento, una toalla colgaba de su cuello, estaba empapada de sudor como la ropa de la pelinegra. Tres pares de ojo la observaban en una pantalla mientras ella se hidrataba y conversaba con otro sujeto de su edad.

-Para ser mas humana que bruja, luce prometedora. -admitió uno de los sujetos en aquella sala, su tono neutro.

-Y espero que en el campo obtengamos mejores resultados. -gruñó su acompañante- Sigo pensando que es una pérdida de tiempo… -agregó en voz baja y más desdeñoso.

-Hermanos. -el último de los tres los reprendió- Paciencia… -recomendó en tono conciliador- Verán que esta idea mía traerá buenos frutos. Pero, como toda cosecha, hay que darle tiempo y espacio para que el retoño florezca y dé sus frutos.

-No tenemos mucho tiempo, Riguel. -le recordó el gruñón- ¡Así que será mejor que esta mocosa no nos haga perder el poco que tenemos! -rugió.

-Siempre tan impaciente, Fury… -rodó los ojos y se relajó en su asiento.

-¿Y dónde está su compañera, Riguel? -inquirió el primero, curioso.

-Ah… -pareció haber recordado ese detalle- Su compañera está en un pequeño encargo, pronto se reunirán. -le restó importancia- Trabajan tan bien en equipo como por separado, no se preocupen.

-Que no nos preocupemos… -se burló en voz baja Fury- Me haces reír, Riguel.

-Deberías ser más como Kretos, Fury. -sugirió- Nuestro hermano mayor ve el vaso por la mitad, no vacío como tú. -acusó.

-¡Ah, pero tu siempre lo ves lleno y eso no es cuestionable, ¿cierto?! -se burló.

-Siempre y cuando reestablezcamos el orden no importa como veamos el vaso, si no cómo esté. -intervino Kretos- Li Meiling y compañía en el campo, como espías, deben ser útiles para la causa, eso es lo que importa. -los otros dos se mantuvieron en silencio ante esto- Nada más importa.

Y los tres ancianos allí reunidos siguieron observando a Meiling desde la pantalla.