Empiezan las clases

Empiezan las clases

Los alumnos accedían en ordenado tropel hacía sus aulas para iniciar el primer día de clase. Para los alumnos de segundo año, el curso empezaría con la asignatura de Defensa Contra las Artes Oscurasque este año sería impartida por el famoso Gilderoy Lockhart.

-Saludos clase, empezaremos por algo sencillo de controlar- Dijo el profesor Lockhart con su tono pomposo acaparando los suspiros de algunas alumnas- Como son los inofensivos Duendecillos de Cornuall…

-¡¡Eso es Mentira!!- Grito una voz a la par que las puertas se abrían de par en par de una patada, apareciendo tras ellas el Señor Oscuro y causando el asombro y expectación de los alumnos- ¡¡Yo no soy tu padre!!...¿ha quedado realista?...Bueno continuad a lo vuestro.

Dijo mientras se sentaba en una silla buscando posturas y expresiones adecuada, vestido con un batín de seda de color púrpura y chalina azul oscuro. El profesor Lockhart se propuso continuar con su clase y arremolinó a los alumnos en torno a él mientras daba unas últimas instrucciones.

-Esta bien chicos, varitas listas antes de que los suelte- dijo acercándose a las jaulas que temblaban de forma inquietante con los duendecillos dentro- preparaos porque…

-¡¡Detente, Insensato!!...- Interrumpió de nuevo el extraño causando un pequeño murmullo en el aula y un deje de inseguridad que recorrió las mentes de los alumnos más torpes- ¿Acaso ignoras el peligro?...loco descerebrado…¿sabes las imágenes que nos perderíamos sino grabamos esto?

De mientras sacaba su teléfono móvil y grababa todo con expectación, mirando con impaciencia las caras de los alumnos. Lockhart se dispuso a soltar a las bestias mágicas y estas salieron alborotadas causando grandes molestias y destrozos en el aula pero sin acercarse al Señor Oscuro, que seguía grabando con una sonrisa de oreja a oreja.

-Parece que madrugar para pinchar con un palo a los duendecillos ha merecido la pena- dijo el extraño personaje mientras grababa todo- Sonríe Neville, sonríe.

El pobre Neville pataleaba mientras dos duendecillos lo levantaban en vilo de las orejas, y ciertamente, no andaba para sonrisas. La clase se estaba desmadrando y solo los quejidos de los alumnos que eran martirizados por los duendecillos acallaban la risa maligna del Señor Oscuro. El profesor Lockhart salió espantado del aula, pero siempre hay alguien que esta dispuesto a fastidiar.

-Inmovilus…- dijo la voz autoritaria y chillona de una alumna de Griffindor que detuvo a los duendecillos, mientras esta se quedaba de pie esperando una medalla o algo por el estilo.

-¡¡Oh, Genial!!...Ya llego la aguafiestas ¿por cierto eres familia del botones?- dijo el personaje con los brazos en jarra y mirando enojado a la niña- ¿o simplemente usáis el mismo champú?

El Señor Oscuro se fue refunfuñando por los pasillos del colegio sin encontrarse a nadie a su paso. Al volver la esquina una barba blanca surgió, y tras ella se encontraba el mismísimo Albus Dumbledore, que paseaba para comprobar que todo iba bien el primer día de clase.

- Buenos días señor, hace un buen día para empezar el curso ¿verdad?.- le dijo Dumbledore con resignada cortesía al extraño.

- Por supuesto Gandalf.- dijo con indiferencia el extraño.

- Usted… ¿de donde viene exactamente?

- De todas partes y de ningún sitio…

- ¿Y donde fue el último lugar donde estuvo?

- En la Clase de Defensa Contra las Artes Oscuras.- dijo sonriente el extraño.-

- No, yo me refiero al lugar anterior a este castillo

- Uhm… pues en un coche.- dijo pensativo.

Dumbledore también se quedó un tanto pensativo, y despidiéndose se iba perdiendo por el pasillo.

- ¡¡Detente Gandalf!! ¿Acaso un director y un subdirector no pueden tener una agradable charla sobre como mejorar este hotel?

Dumbledore sonrió ante este comentario, de todas formas se tenía que conformar con tan extraña presencia, y pensaba que al dialogar con él quizás descubriese sus verdaderas intenciones. Por su parte, el extraño se dio la vuelta y encogiéndose de hombros se fue por los pasillos.

-Bueno, ya buscaré por donde seguir divirtiéndome…-dijo a la par que se recolocaba el pelo y se ajustaba el batín- ¡¡Botones!!...!!Botones¡¡….que mal esta el servicio…

Su silueta se perdía a lo lejos por los pasillos ajena a las miradas de incredulidad, admiración, temor y alguna que otra de pánico que le observaban a su paso. El extraño había sembrado un caos de emociones y pensamientos encontrados por el colegio, mientras en el exterior todos seguían ajenos a lo que acontecía en Hogwarts.

-Harry ¿Qué piensas de ese extraño?...-dijo la señorita Granger- Es muy raro que todavía siga aquí y nadie haga nada….

-A mi me parece un tipo simpático- Interrumpió Ron Weasly- Es muy estrafalario y…

-Ron, te llamó Irlandés Borracho de Griffindor- le indicó Hermione haciéndole ver que tenía poca gracia, mientras recordaba lo que le dijo durante la clase - ¿crees que puede ser obra de quien tu ya sabes?

-No lo se, Hermione-dijo Harry tras una larga pausa- Es poderoso, sin duda y Dumbledore y Snape se ven frustrados ante él…Pero si es obra de Voldemort ¿Qué finalidad tiene?...no lo tengo claro

La Noche parecía desagradable en el exterior y todos se disponían ya a acostarse, cuando una sombra surgió de entre las cortinas y se encamino hacía la puerta.

- Krusty-burger con queso y un krusty-batido- dijo una voz mientras la puerta secreta se abría, a pesar de no ser la contraseña- Yo tampoco lo se Harry Esputo, yo tampoco…