Desclaimer: Hetalia y sus personajes no me pertenecen si no a Himaruya el cual nos hace sufrir sin poner mucho romance en la serie u.u.
Aclaración: Este Fic está basado en un Universo Alterno, donde todos son humanos ~.
Advertencias: Parejas Hombre x Hombre, y Francia en todo su esplendor.
Dedicatoria: A mi querida –Inserte un corazoncito aquí— A—chan, mil gracias por corregir mis atrocidades… Y a todas las que siguen leyendo esto :D!
Sayuri De Vais Mil gracias tus comentarios.
~Francis~
—No, No, no, y mil veces no ¿Cómo podía haberse comprometido con ese, ese, monstruo?— se decía el francés en su alcoba con una botella en la mano, su celular volvió a brillar. — Y ¿Cómo demonios me pide eso?—tomó de mala gana su teléfono, Tragándose el dolor que sentía por dentro.
— ¿Francis?- la voz del menor lo sacó de sus cavilaciones. Aún no estaba preparado, ¿Qué más le podía decir? ¿Qué estaba embarazado?—Francis por favor respóndeme— la voz preocupada del menor le bajó el coraje
— Pequeño mocoso- le habló con resentimiento.
— Te lo quería contar antes, pero…—calló unos segundos— siempre que intentaba hablar contigo algo me interrumpía—
El francés sintió un leve remordimiento al recordar que sus amantes siempre hacían que colgara rápido sin poder hablar bien con el menor.
—Si es mucho lo que te pedí, no tienes por qué hacerlo— la voz del rubio sonaba triste— si te molesta—
El francés lo interrumpió ya arrepentido de hacer sentir a su amigo.
— No, no es eso, es que me toma por sorpresa— intenta calmar a su amigo— claro que acepto ser tu padrino y el organizador de tu boda— casi estuvo apunto de morderse la lengua y gritarle que estaba loco por aceptar casarse tan pronto.
—Vaya, mi pequeño pichoncito volará del nido — exclamó triste el francés
— No digas eso Francis jamás me iría de tu lado— su voz sonaba nerviosa— aunque no este cercas de ti, sabes que siempre contaras conmigo, ¿Lo sabes verdad?—Su voz tenía un extraño tono
— Claro, me lo prometiste— ignoró el tono de voz del menor
— Que bueno, pero ahora tengo que irme, te llamo mañana—
Se despidió rápido antes de oír la voz del escocés llamar al canadiense.
El francés miró el celular por unos segundos.
—Así que ¿esto es lo que siente Matthie siempre que le cuelgo por la culpa de mis amantes?— aventó el celular a un lugar de la habitación y se recostó afligido— Nunca me dejarás…—
Las palabras quedaron volando en el cuarto, solas, calladas, afligidas porque solo son eso, simples palabras.
~En casa de los esposos~
—No puedo creer que se vayan a casar— habló molesto el americano
El francés asintió
— Y luego con qué persona— comentó el francés sentado enfrente del americano
— Chicos ya relájense por favor— entró el inglés con una bandeja.
El americano se levantó rápidamente a ayudarle, quitándole la bandeja.
— Ustedes si son una bonita pareja—suspiro el francés viendo como el americano ayudaba al inglés a servir las bebidas
— En realidad no entiendo, ¿Por qué les molesta tanto?— preguntó el inglés ofreciéndole una taza de té al francés.
—¿Te das cuenta de lo que dijiste?—
Dos pares de ojos azules miraron al inglés que terminaba de servir el café de su esposo
— Me rindo con ustedes— tomó su taza de té y se sentó a lado del americano.
—Arthur, tú deberías saber cómo paso esto— el francés dramáticamente habló— ¿Cómo permitiste que ese halcón pusiera sus manos en nuestro pequeño ruiseñor?— tomó su típico pañuelo con su pose dramática.
El inglés rodó los ojos
—Al menos— miró a los otros rubios-¿saben como pasó?—
La pregunta causo un momento de silencio incómodo
— No— contestaron ambos abochornados mientras el timbre de la casa comenzaba a sonar.
— Son ellos- anuncio el inglés levantándose— iré a abrir— los miró fijamente— ustedes prepárense mentalmente— y sin más se retiró del salón.
Se oyeron las alegres risas del inglés y el canadiense entrando a la casa
— ¿Ya llegó Francis?—preguntó tímidamente el canadiense tomando levemente la mano de su ahora prometido.
— Si, está junto con Alfred esperando en la sala— lo observó comprensivo —Adelántate solo tengo que hablar con mi hermano un rato—
Los prometidos se miraron levemente, el mayor soltó al rubio y lo animó a entrar.
—¿Por qué quieres que entre solo?— miró el pelirrojo a su hermano que lo miraba con cierta molestia.
— Scott, dime ¿vas en serio?— lo miró implorando la verdad
— Ya te lo había dicho—miró a otro lado— Si—
La mirada del rubio se tranquilizó
— entremos juntos, así tal vez Alfred no se aviente contra ti—
—Matthie— lo abrazó cariñoso el francés— dime que ya regresaste a ese escocés de vuelta a su casa— se ilusionó al verlo entrar solo.
— Para tu mala suerte sigo aquí—
Entraron los hermanos a la sala, el rubio miraba preocupado la reacción de su marido.
—Scott— lo aventó una mirada demostrando que estaba molesto.
— Cariño siéntate—lo miró Arthur mientras se dirigía a él.
El escocés miró como el francés abrazaba más fuerte a su prometido
— Podrías soltar a Mi prometido— si que bien sonaba decir eso, pensó mentalmente.
— No seas posesivo, todavía que me lo arrebatas no me permites pasar tiempo con él— habló molesto el francés— lo conozco más que tú— alegó enojado.
— Francis— Le llamó tímidamente el canadiense— por favor suéltame— susurró con un poco de vergüenza.
Tal vez para nadie hubiera tenido el mismo significado esta palabra, pero para el francés fue la piedra que lo golpeó, la que lo hace reaccionar… ha perdido a Matthew.
Lo había perdido desde el momento en que decidió ir sin él de viaje, porque tal vez no hubiera sido el pelirrojo el que se lo robara, si no otro, pero no quería ver.
Perdió a aquel niño que siempre le sonreía, y lo notaba ahora, ahora que el pequeño rubio se separaba de su lado para juntarse más con el que ahora se iba a casar con él.
Lo perdió, perdió a su persona más especial, ¿Por qué apenas se dio cuenta?, tal vez por que es la primera vez que ve a Matthew tan feliz con otra persona, será que nunca había visto ese brillo de esperanza en sus ojos al verlo a él, o la forma en que alguien más lo tocara y él sonriera de esa forma tan celestial.
Todas esas facetas que siempre tuvo ante sus ojos y no las admiró hasta ahora, ahora que lo había perdido.
Los rubios esposos miraban como la mirada y expresión del francés decaía a cada segundo que miraba a la recién pareja
— Francis ¿estás bien?— preguntó el canadiense al notar como su amigo más querido no opinaba
— Ah—el francés salió de sus pensamientos— ¿de qué hablaban?—
El escocés sonriendo con orgullo habló— De los arreglos de la boda—
El francés miró la enorme sonrisa que brotaba del canadiense ante esas palabras
— Y de como tú me ayudarías a organizarla— sus mejillas tomaron un color carmesí al decir esto— porque lo harás, ¿cierto?— preguntó ahora tímido el canadiense.
— Sí…— fue lo único que atinó a decir, las palabras le pesaban y sentía un fuerte dolor en su pecho y garganta al decir esa simple palabra.
Buenoo ~ hasta aquí lo dejó, ya estoy (apunto de mandar para que lo revisen) corrigiendo el próximo capitulo, no se porque me tardo si ya lo tengo más o menos escrito XDU
Bueno ¿que les pareció?
Espero y la idea les guste :D, mil gracias por sus comentarios bonitos.
Porque yo apoyo a:
"Un mundo con un Alfred más salvaje grr~"
Y:
"A un mundo por un Matthew más grr ~.
